Alfonsina Storni: «Frente al mar»; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI – Frente al mar  
[1] Oh Mar, enorme mar, corazón fiero                 1
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.
[2] Oh mar, dame tu cólera tremenda,                  5
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
[3] Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.   10
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
[4] ¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:                   15
es la vulgaridad que me envenena.
[5] Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.                   20
[6] Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
[7] Mírame aquí, pequeña, miserable,                 25
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.
[8] Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!           30
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
[9] Y el alma mía es como el mar, es eso.
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,                          35
¡Que pueda libertarme de su peso!
[10] Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele.              40
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
El poema del que ahora realizamos una exégesis posee un marcado tono intimista y existencial. A mismo tiempo, el carácter dialógico del mismo determina el contenido. El yo lírico dialoga con el mar; como este no habla, imagina las respuestas y, a su modo, replica y aduce lo que desea, en torno a una gran insatisfacción con su vida, pues no ha alcanzado la dicha en ninguna de sus formas. Ante la contemplación del mar, el yo lírico reflexiona sombríamente sobre su vida, su pasado, su presente y su futuro, todo teñido de frustración y dolor causado por la derrota y la claudicación del individuo ante la sociedad avulgarada y sórdida. En la primera estrofa admira al mar y lo llama para que charle con ella. Admite que, frente a la fortaleza del mar, ella es blanda como un palo mecido por las olas. En la segunda estrofa le ruega al mar que le conceda “cólera”, es decir, rabia, furia, con el fin de enfrentarse a los malvados y a los que le han hecho daño.
En la tercera estrofa se declara ahogada ante tanta vulgaridad y le suplica al mar que le dé la cólera suficiente para enfrentarse a un mundo falso y edulcorado. La cuarta estrofa identifica la raíz de su malestar: la vulgaridad del mundo y de la sociedad que la rodea.
La quinta estrofa indaga en las causas de su desmoronamiento o caída en la falsedad, y la encuentra en haber sido demasiado blanda y compasiva con quienes no merecían tanta conmiseración. En la sexta estrofa se entrega al recuerdo de sus años juveniles. Por aquel entonces pensaba ser como el mar: fuerte, brioso, salvaje. Ahora se percibe, ya en la séptima estrofa, como “pequeña y miserable”, en contraste con sus sueños juveniles, lo que le provoca dolor; le ruega al mar que le dé soberbia para no sufrir más.
La octava estrofa es un reconocimiento de su poca valía, pues se ve como un “abrojo”, una mala hierba; por eso le ruega otra vez al mar que le conceda furia y vida. En la novena estrofa se justifica: identifica su persona con el mar, llena de vida y energía, pero la ciudad se la ha ahogado. En la décima y última estrofa se obliga a sí misma a volar más alto, a ser libre y dejar toda atadura. Imagina así su vida como un torrente salvaje de vida y fuerza, pero ahora solo es, lo reconoce, una cicatriz que duele constantemente, lo que establece un duro choque entre el sueño y la realidad.
2. Tema
El tema del poema es la petición al mar para que le traspase su fuerza e ímpetu, dada su débil e infravalorada posición en el mundo. También se desarrollan otros subtemas, como son: la infelicidad que rodea la vida del yo lírico, pues no ha encontrado su posición en el mundo; el rechazo de la sociedad por su sordidez y vulgaridad; un tercer subtema es el ansia de libertad y soberanía personal, cualidades hasta ahora negadas.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tetrapartita bien reconocible. Tenemos:
-Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman un primer apartado. Posee un tono declarativo; el yo poético admite que es un ser frágil y vulnerable; por eso le pide al mar que transmita algo de su ímpetu y su fuerza.
-Las estrofas 3-7 (vv. 9-28) constituye el segundo apartado temático. En él se explica por qué el yo poético ha llegado a su lamentable estado: la vulgaridad de la sociedad la ha aplastado y su deseo de comprender y ayudar le han perjudicado. Muestran la frustración con todo lo que lo rodea, pues se siente “pequeña, miserable”.
– La octava estrofa (vv. 29-32) forma un núcleo de significación independiente. Se resuelve en una petición, o más bien súplica, al mar para que la vivifique con su aire, su yodo, sal y fiereza para no sucumbir a la muerte. En el mar está la energía que necesita para sobrevivir.
-Las novena y décima estrofas (vv. 33-40) conforman el último apartado. Posee un carácter conclusivo; el yo poético admite que su alma se identifica con el mar, de ahí que necesita fuerza y libertad para desarrollarse. Si así hubiese sido desde el principio, acaso su vida hubiera sido “horrible”, pero al menos no sería un ser doliente y derrotado como es ahora.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta versos agrupados en diez estrofas de cuatro versos cada una. Los versos son endecasílabos (once sílabas; arte mayor, por tanto, con su cesura o pausa intermedia y la correspondiente división en dos hemistiquios de cada uno de los versos). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: ABBA. Storni ha empleado el cuarteto como estrofa de composición; posee una larga tradición en la poesía española desde el Renacimiento; es apta para la expresión de los sentimientos más variados, en los que se introducen aspectos reflexivos, dialógicos, etc.
5. Comentario estilístico
El poema posee un tono dialógico muy importante. El sujeto lírico habla con el mar; es cierto que es un diálogo trunco, pues el mar no responde. La exclamación retórica inicial, reforzada por la repetición de “mar” en el verso 1 aclaran muy bien dónde está el foco temático: el yo poético mira, admira, habla y suplica al mar. De él admira su “corazón fiero” (v. 1), metáfora de su valentía y fiereza; pero también destaca su “corazón malo” (v. 2), es decir, su falta de compasión. Eso contrasta vivamente con la antítesis de la esencia de la poeta, que se considera “blanda” (v. 3). Para enfatizar esa blandura, se compara con “ese pobre palo” que se deshace en la superficie del mar, “en tus ondas prisionero” (v. 4). Queda establecido el vivo contraste entre la fiereza y maldad del mar frente a la blandura de la poeta.
En la segunda estrofa el yo lírico le pide al mar que le dé su “cólera tremenda”. Quiere reaccionar ante su actitud compasiva, que es la que ha mantenido hasta este momento. De nuevo repite la palabra “mar” dos veces (vv. 5 y 8), para implorar su ayuda; quiere abandonar su actitud de piedad y de perdón frente al que “más ofenda” (v. 8). El adjetivo “tremenda” (v. 5) aplicado a “cólera” expresa muy bien la admiración que la poeta siente por la fiereza marina.
En la tercera estrofa comienza la explicación de su vida; el yo poético se siente acosado por la “vulgaridad” (v. 9); su importancia se revela en la repetición retórica y en la prosopografía de ese verso 9. Reconoce la poeta que se ha vendido a los intereses mundanos más prosaicos (lo expresa a través de una metáfora y metonimia doble: “la ciudad y el hombre” (v. 10). Le suplica al mar su “cólera” (v. 11) porque está cansada de su vida suave y quizá delicada; lo expresa a través de la metáfora “misión de rosa” (v. 12). Esa cólera marina la califica como “sin nombre” (v. 11), es decir, ciega, salvaje y misteriosa.
La cuarta estrofa se abre con una interrogación dirigida al mar: le ruega que repare en “el vulgar” (repetido dos veces, v. 13); y lo considera culpable de sus males, porque “es la vulgaridad que me envenena” (v.16). La personificación es muy expresiva, y la repetición de “falta”(v. 14) hace hincapié en su angustia vital.
La quinta estrofa presenta una realización muy hermosa. Los dos primeros versos forman un paralelismo perfecto, junto con una anáfora (“me empobrecí”, vv. 17-18) que expresan vivamente el estado de indigencia del sujeto lírico por darse demasiado a los demás. Exclama alabando la “fuerza de la roca” (v. 19), pues la desea para ella. Sigue inmediatamente una antítesis reconociendo que su corazón es “como la espuma” (v. 20); el símil, similar al del palo de la primera estrofa, es un reconocimiento de su debilidad.
La sexta estrofa es un ejercicio de evocación del pasado juvenil del yo lírico. Reconoce que quiso ser tan impetuoso como el mar, a quien se dirige en un vocativo situado estratégicamente como primera palabra de la estrofa. La suspensión de verso 23 indica que su ilusión abarcaba toda su vida. La repetición paralelística de “yo soñaba ser como tú eres” (vv. 21 y 24) indica muy bien que eso es una acción pasada, pero muy repetida, con repercusiones en el presente.
La séptima estrofa crea una antítesis conceptual (no de palabra) frente a la anterior. El yo poético vuelve del pasado al presente, lo que se percibe a través del tiempo verbal (“Mírame”, v. 25) y el deíctico espacial “aquí” (v. 25). El sujeto lírico se describe a sí misma como “pequeña, miserable” (v. 25): se percibe como poca cosa, vencida. Y busca las causas: “todo dolor me vence, todo sueño” (v. 26); observamos ahí una metonimia en “dolor”, una personificación, incidiendo en el aspecto de batalla existencial que posee su vida y, finalmente, una elipsis intensa para resaltar la imposibilidad de enderezar su vida como ella quiere. De nuevo se dirige al mar nombrándolo y le pide que la transforme en “soberbia, inalcanzable”, es decir, despiadada y dura. Esa polisemia intensifica su disconformidad con su vida y su anhelo por cambiarla.
La octava estrofa se abre con una petición, a través de una enumeración de elementos marinos. El yo lírico le pide al mar su “sal, yodo y fiereza” (v. 29); forman una sinestesia al combinar elementos percibidos por sentidos distintos. Lo comprime en la exclamación suspendida “¡Aire de mar!”, que es como el elemento vivificante. Sigue una exclamación doble, muy elíptica, alabando la violencia despiadada del mar: “¡Oh tempestad, oh enojo!” (v. 20). Forma un paralelismo interno muy eficaz para expresar la fuerza marítima. Y acto seguido viene la antítesis, como ya habíamos visto en otras estrofas, viéndose a sí misma como un “abrojo” (v. 31), metáfora de mala hierba inservible. Admite que se está muriendo. Es pobre, acaso de espíritu, y eso le hace morir en vida. El contraste con la fuerza marina es muy vivo.
La novena estrofa comienza con un símil, recordatorio de su línea discursiva en todo el poema: el alma del sujeto lírico es “como el mar” (v. 33). E insiste en ello con el sintagma “es eso”, redundante, pero expresivo. De nuevo encuentra al culpable en “la ciudad” (v. 34), metáfora de la civilización y los valores inservibles en los que se mueve. Esa sociedad lo “pudre” todo, lo “equivoca” y “dolor provoca” (v. 35), por eso quiere sacudirse su influencia definitivamente. Ese anhelo lo expresa en la exclamación retórica que ocupa el verso 36: busca la libertad personal que la libere del “peso”, metáfora de su frustración vital.
La décima y última estrofa expresa su deseo de liberación. Lo expresa muy bien la metáfora personificada, con el quiasmo y la suspensión, del verso 237: “Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…”. Concluye con unas metáforas corporales vivamente expresivas. Su vida debió ser “horrible” (v. 38) (acaso para los demás, acaso para ella misma, no se explicita); aquí “horrible” significa salvaje, imparable, como se deduce de la metáfora “arteria incontenible” referida a su vida; es decir, un flujo de exaltación vital. Pero, de nuevo otra antítesis para significar cómo su vida es miserable, todo ha quedado en “cicatriz que siempre duele” (v. 40). Esta metáfora alude a la insignificancia de su vida y al dolor existencial incurable que arrastra como una condena.
El poema es reflexivo, angustioso y vehemente. La poeta considera que su vida ha sido un fracaso y pide al mar, acaso inútilmente, como ella sospecha, pues ya es tarde para toda solución. Localiza en el mar todas las cualidades que le gustaría tener (nada humanistas, más bien lo contrario: ferocidad, violencia despiadada, etc.) para así poder sentir la vida y, acaso, sentirse feliz. El poema es un tanto oscuro porque alude a un pasado frustrado y a un presente miserable. El pesimismo inunda sus versos y, una vez más, nos llega el grito de un alma atormentada, frustrada y amargada, la de Alfonsina Storni. Mucho debió de sufrir en vida para escribir estos versos tan amargos y, de alguna manera, rencorosos contra su propio destino.
6. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática.
Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionera en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Traslada directamente a su poesía las tormentas emocionales, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados.
Algunos de sus poemarios más importantes son: Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
7. Interpretación y valoración
Este poema combina a partes iguales una súplica al mar para que le ayude a salir de su frustración vital y una amarga reflexión existencial sobre su vida, por parte de Alfonsina Storni. El poema muestra un descontento muy profundo porque la poeta ha seguido los dictados de los demás, en concreto, la necesidad de ser compasivo y bueno para con los demás, incluso aunque no lo merezcan. Pero lo que ella ha encontrado es “vulgaridad”, es decir, soecidad, zafiedad. La gente no merece todo eso. Su espíritu es débil, flojo y alicaído. No está preparado para asumir metas superiores sin pensar en los demás.
Al llegar a esta conclusión, la poeta se siente profundamente frustrada y rabiosa. Solo encuentra un interlocutor válido en el mar; como este no responde sino indirectamente, con el oleaje, la brisa y la sal marina. La poeta reflexiona, dialoga, pregunta y solicita al mar la fuerza suficiente para romper con su vida anterior, dolorosa e infeliz, y empezar a volar por otros territorios inexplorados, siendo despiadada, brutal y feroz. No especifica en qué aspectos de la vida va a actuar así, pero se entiende que, sobre todo, afecta a su interior, a sus vivencias emocionales, como las amorosas.
El poema expresa con desgarrada sinceridad un interior angustiado, caótico y al borde del colapso. Lo peor de todo es que lo que ansía tampoco garantiza la felicidad, pues ella misma habla –en el penúltimo verso– de una vida de “dolor”. El tono es violento y sufrido. Se repite la palabra “mar” en todas las estrofas menos en la última, signo inequívoco de que ha depositado en este elemento natural todas sus ansias de renovación y su anhelo de abandonar una vida anterior fracasada. En ese sentido, el poema es un poco repetitivo, imagen de la angustia de la poeta. Las imágenes naturales (asociadas a la contemplación del mar) son de gran belleza y viveza y colaboran eficazmente en la significación global del poema.
En fin, estamos ante un hondo y bastante dramático poema cuya lectura deja ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema?
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales y espirituales muestra?
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la fuerza del mar y la debilidad del yo lírico. ¿Qué sensación aportan?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la sociedad? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿Cuáles son los componentes del mar? ¿De qué son imagen?
6) Observa detenidamente la última estrofa. ¿Cuál es el anhelo por que suspira? ¿Cómo sería su vida si se cumpliera su deseo final? ¿Y si no? ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria a través de la contemplación de un paisaje o elemento natural concreto. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial a través de una contemplación (por ejemplo: el mar, un árbol, un paisaje, el sol, etc.); serán reflejo de un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.

César Vallejo: Poema XXIII de «Trilce»; análisis y propuesta didáctica

CÉSAR VALLEJO: “TAHONA ESTUOSA…” (POEMA XXIII DE TRILCE)

[1] Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos             1
pura yema infantil innumerable, madre.
[2] Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente
mal plañidas, madre: tus mendigos.
Las dos hermanas últimas, Miguel que ha muerto   5
y yo arrastrando todavía
una trenza por cada letra del abecedario.
[3] En la sala de arriba nos repartías
de mañana, de tarde, de dual estiba,
aquellas ricas hostias de tiempo, para                  10
que ahora nos sobrasen
cáscaras de relojes en flexión de las 24
en punto parados.
[4] Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
quedaría, en qué retoño capilar,                           15
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
y no quiere pasar. Hoy que hasta
tus puros huesos estarán harina
que no habrá en qué amasar
¡tierna dulcera de amor,                                       20
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto!
en las cerradas manos recién nacidas.
Tal la tierra oirá en tu silenciar,                            25
cómo nos van cobrando todos
el alquiler del mundo donde nos dejas
y el valor de aquel pan inacabable.
Y nos lo cobran, cuando, siendo nosotros
pequeños entonces, como tú verías,                     30
no se lo podíamos haber arrebatado
a nadie; cuando tú nos lo diste,
¿di, mamá?
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Este poema es una evocación de la figura de la madre. Se trata de un recuerdo de la madre, vista ya en la lejanía, pero traída al presente e incluso proyectada al futuro. El yo poético rememora su infancia con sus hermanos, que parece haber sido cuatro,bajo el cobijo de su madre. En la segunda estrofa narra cómo los alimentaba y los cuidaba de la mejor manera posible. La madre también sufría porque algunos de sus hijos murió siendo niño. La tercera estrofa señala que la felicidad de los niños, al cobijo de su madre, duraba todo el día, como un alimento espiritual, aunque no fuera mucho lo que la madre podía ofrecer. La cuarta estrofa, que se sitúa en un tiempo presente, evoca a la madre ya muerta hace tiempo, reducida a polvo. El yo poético se ha atragantado con una miga de pan y eso es lo que le trae a su cabeza la imagen de su madre. Aún siente el pálpito del amor que su madre siempre le dio, desde bebé hasta su separación definitiva, tal era la unión amorosa entre ellos, que llegaba hasta el último rincón de su cuerpo y de su alma. La última estrofa presenta un duro contraste entre la sociedad en la que vive el yo poético, áspera, egoísta y mercantilizada, pues los demás desean recibir el precio del alimento, del pan, que ella les dio de niño. Como si pasaran al cobro una factura vieja de algo que parecía gratis, como es el alimento amoroso de la madre a sus hijos. El yo poético no entiende lo que está pasando y, casi como un niño, le pregunta a su madre para que le aclare o le ayude a comprender su situación de orfandad, de miseria, de abandono en un mundo hostil.
2. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado coincide con la primera estrofa (vv. 1-2); es muy breve; resulta un marco temático y conceptual en el que se contiene el desarrollo posterior; se destacan dos rasgos de la madre: proveedora de alimento material y emocional, como un obrador de pan del que salen nuevas piezas para alimentar. También se la invoca, en la última palabra de esa estrofa.
-El segundo apartado está constituido por la segunda y tercera estrofas (vv. 3-13); el yo poético recuerda con añoranza cómo la madre alimentaba a los cuatro hermanos, de los que él era el menor. La madre proveía de pan físico y emocional a los niños; era tan nutritivo que duraba todo el día, de la mañana a la noche.
-El tercer apartado abarca la cuarta estrofa (vv. 14-24); el poeta se sitúa en un tiempo presente. Desde su “aquí” y su “ahora” evoca a la madre, y la llama también. Siente una gran carencia del alimento que su madre le daba, por eso la recuerda insistentemente. Sabe que está muerta, pero la siente hasta en el último rincón de su cuerpo; el amor que los unió aún no está extinguido.
-El cuarto y último apartado temático se expresa en la quinta estrofa, que cierra el poema (vv. 25-33); le cuenta a su madre que “todos” le piden que pague el precio del “alquiler” del mundo; por el mero hecho de vivir, los demás exigen un pago. Es el egoísmo generalizado, en vivo contraste con la generosidad de la madre. Interpela a esta pidiéndole unas palabras de consuelo, acaso una explicación de la crueldad del mundo.  
3. Tema
El tema de este poema se resuelve en una evocación amarga de la madre. Su recuerdo, identificado con el amor generoso, contrasta con el egoísmo y avaricia del mundo en el que el sujeto lírico ha de vivir, huérfano de su madre.
4. Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por treinta y tres versos de medida variable. Van de los pentadecasílabos (v. 21) al tetrasílabo (v. 33). Aunque predominan los de arte mayor, se combinan aleatoriamente. No existe una rima reconocible; en la primera estrofa se aprecia una asonancia en é; en la segunda y sucesivas se vislumbra una asonancia en á. Deducimos que estamos ante un poema en verso libre. El ritmo del poema, establecido por el tipo de verso, la rima y la distribución acentual, es lento, triste, por momentos abrupto e irregular, a tono con el contenido; la melodía creada en el poema suena a canto fúnebre y grave.
5. Comentario estilístico
Que el poema es una evocación de la madre y su sentido en la vida del poeta lo revela muy bien que la palabra “madre” se repite tres veces y “mamá” una más. Siempre aparece aislada, al principio o al fin de un verso o estrofa; se interpela a su figura, se la llama, es decir se apostrofa a la madre para que, de algún modo, proteja a su hijo, el yo poético, como lo hizo cuando aquel era un niño.
El poema es de naturaleza vanguardista, lo que implica que tanto la gramática como la construcción literaria está distorsionada o violentada en bastantes ocasiones. Encabalgamientos abruptos, sintaxis descoyuntada, hipérbatos, neologismos, palabras deformadas, etc. aparecen de vez en cuando. Por otro lado, metáforas y símbolos truncados, sin desarrollar, o de significación muy personal o confusa son bastante comunes. Son las características típicas de la poesía vanguardista de las primeras décadas del siglo XX, algunas de ellas heredadas por la poesía actual. Su eficacia estética es discutible.
La primera estrofa es toda ella una metáfora: la madre es un taller de pan y dulces (“tahona”, primera palabra del poema, v. 1): bizcochos y yemas son dos comidas que ella produce y sacia el hambre infantil. La palabra “yema” aparece en un doble sentido (es una dilogía), pues se puede referir al dulce o la parte del dedo de la madre que acaricia a su hijo, el yo poético de niño. La madre nutre material y espiritualmente a sus vástagos. “Estuosa”, que significa “ardiente” o “encendida” es un epíteto que remite al calor del horno, pero también al amor materno.
Los cuatro hijos son aludidos metonímicamente a través de la palabra “gorga” (comida para las aves de cetrería). Tienen hambre, pero eso lloran (a eso alude la metáfora “mal plañidas”, v. 4). Los hijos son cuatro, y son presentados como “mendigos” de la madre: a ella le suplican que los sacie. Uno de los hijos, cuyo nombre es Miguel, ya ha fallecido; luego existen dos hermanas, al parecer más jóvenes. El yo poético está en edad escolar temprana, a lo que alude la metáfora “arrastrando todavía / una trenza por cada letra del abecedario” (vv. 6-7). La segunda estrofa continúa con la rememoración de la vida infantil del yo poético en torno a la madre. Su sentido es más oscuro: la madre repartía “ricas hostias de tiempo” (v. 10); parece una metáfora sobre la felicidad que la madre proveía a sus hijos, tanta que semejaba que nunca iba a faltar, hasta el fin de la vida, a lo que parece aludir la metáfora misteriosa “cáscaras de relojes en flexión de las 24 / en punto parados” (vv. 12-13); pero el hecho de que los relojes solo fueran “cáscaras” deja entrever que era una ilusión vana y vacía. 
La cuarta estrofa repite la palabra “ahora” en su primer verso, lo cual nos transporta al presente del yo poético. Deja la remembranza y se analiza en su actualidad. Existe algo pequeño, como “alveolo” (v. 14), como un trocito de pelo recién nacido (“retoño capilar”, v. 15); se identifica con “cierta migaja” (v. 16) que atraganta al yo poético. Es una sucesión de tres metáforas, una enumeración de imágenes que aluden a su malestar o incomodidad actual; de momento, no ofrece las claves interpretativas. La palabra “hoy” (v. 17), metonimia del presente, nos recuerda que el sujeto lírico habla de su actualidad. Admite que su madre hace mucho que murió, aunque, de algún modo, no está ausente del todo. Y de nuevo vuelven las metáforas del obrador de pan, identificado con la madre; sus huesos son “harina”; ella misma es “dulcera de amor” (v. 20), es decir, repostera de sentimientos, como ya habíamos interpretado en la segunda estrofa. La madre amasó en el “molar” (v. 21), la rueda de arenisca que muele el cereal en el molino; es otra metáfora de la madre como gran nutridora de alimento espiritual a sus crías. Los tres oraciones exclamativas, la primera trunca porque se abre el signo, pero no se cierra, expresan la emoción creciente que siente el yo poético ante la figura de su madre. Alude a su madre y a él mismo a través de dos metonimias, a través del pecho de la madre (eso parece significar “lácteo hoyuelo”, v. 22), y del niño que acaba de venir al mundo (“cerradas manos recién nacidas”, v. 24). Su unión es firme y fuerte desde el inicio de la propia vida, y llega hasta hoy, aunque la madre esté muerta.
La quinta estrofa enuncia acciones presentes y futuras, signo inequívoco de la atemporalidad o la duración más allá del presente de las acciones aludidas. En esta estrofa se ofrecen las claves interpretativas que antes fueron eludidas o confusamente aludidas. El yo poético, junto con otros, englobados en un nosotros (como lo expresan los pronombres “nos”, vv. 26 y 27), acaso referido al yo poético y sus hermanas se siente acosado o agobiado por “todos” (v. 26), los cuales exigen el pago del “alquiler del mundo” (v. 27). Parece un acto absurdo e injusto, pues consiste en pedirles cuentas por el mero hecho de vivir y de amar (a lo que alude “el valor de aquel pan inacabable”, v. 28). La iniquidad de esta exigencia de pago la razona el yo poético recordando que aquel “pan”, metáfora del amor, de cuando eran niños, no se lo quitaron a nadie, sino que surgió del amor materno-filial. El verso final es una oración interrogativa de puntuación irregular y ambigua, como si hablara un niño. El yo poético parece que se ha transformado él mismo en un niño que reclama a su madre para que lo nutra con su amor, pues en el mundo solo encuentra egoísmo y maldad.
Existe una antítesis profunda que recorre el poema entre infancia, madre, amor, generosidad, pasado, enfrentados a madurez, egoísmo, avaricia y presente. Es el dilema en el que vive el sujeto lírico.
6. Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919), del que procede el poema objeto de esta exégesis; se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo; también se observa una evolución formal más compleja y meditada. 
Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional; el poema que ahora comentamos procede de este volumen. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7. Interpretación y valoración
El poema XXIII de Trilce es un emocionado recuerdo de la madre del yo poético. Pero es también un grito desesperado contra el egoísmo y el dolor de sentirse maltratado por “todos”. El poeta anhela recuperar a su madre para que le proporcione el amor que ya no puede tener. La madre era como una tahona donde se producía el alimento necesario para la vida de los hijos.
Existe un duro enfrentamiento entre el pasado y el presente, la felicidad pasada y la desgracia actual. En este sentido, el poema es una súplica dirigida a la madre para que vuelva y distribuya el amor que tanto necesita y del que el mundo lo priva. Tras una sucesión de imágenes bastante caóticas y rayanas en lo ilógico, se esconde una rememoración de la figura de la madre y un grito agónico del hijo, es decir, del yo poético, para que no lo maltraten ni le pidan cuentas por haber sido un niño feliz.
El poema nos revela un hombre solo, amargado y perdido. En este sentido, la sintaxis desconyuntada y la falta de lógica gramatical en muchas partes del poema, son metáforas en sí mismas de la situación absurda y desesperada del yo poético.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta y recuerda insistentemente? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra y en qué situación personal se halla? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la madre y del amor? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué relevancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente el verso final. ¿Es correcto gramaticalmente? ¿Qué expresa o a qué se refiere? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona que añora a otra, real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo, o más externo y general.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial, como el de la nostalgia; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
5) ¿Fue importante la figura de la madre en la vida de Vallejo? Investiga este asunto y llega a conclusiones. Se puede crear una personalidad, o una imagen, más o menos acorde con el contenido del poema.

César Vallejo: «Idilio muerto»; análisis y propuesta didáctica

CÉSAR VALLEJO: “IDILIO MUERTO” (DE LOS HERALDOS NEGROS, 1918)
Idilio muerto                                                                    
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita         1
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.                       
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita                 5
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus                              
afanes; de su andar;                                                          10
de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «¡Qué frío hay… Jesús!».
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

 

  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Este poema es un recuerdo agridulce de una mujer. El yo poético rememora a Rita, una persona con la que mantiene una relación afectiva intensa y duradera. Frente a la situación de flojera y confusión del yo poético, inmerso en un ambiente sofisticado y artificioso, la imagen de Rita como una mujer joven, humilde, espontánea, trabajadora y dulce se impone sobre todo lo demás. La imagina planchando, vestida con ropas humildes, observando la calle desde su casa, sintiendo el frescor del ambiente, tanto que la obligará a retirarse a su interior. El emotivo recuerdo se cierra de modo sombrío porque Rita ya no está, pues acaso haya fallecido, lo que provoca el desconsuelo del yo poético.
2) Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado, que coincide con las dos primeras estrofas (vv. 1-8), presenta el tema, explica y enuncia las acciones y sus sujetos; que no son otros que la “andina y dulce Rita” y el yo poético. Este se acuerda de aquella, que está lejos de él. Se hallan en ambientes opuestos; ella, en un lugar tranquilo, acaso rural, sencillo; él, seguramente en una ciudad grande, de vida acelerada y artificiosa, lo que se da a entender a través de “Bizancio”. 
-El segundo apartado viene ocupa la tercera estrofa y los dos primeros versos de la cuarta (vv. 9-13): se centra en la mujer, Rita; describe su modo de vestir y narra sus acciones cotidianas, además de su carácter, suave y cariñoso.
-El tercer apartado está constituido por el último verso del poema (v. 14): cambia el sujeto y el foco temáticos. Es un “pájaro salvaje”, imagen de la desolación del poeta que “llora” la ausencia de Rita. Probablemente, está muerta, o se ha olvidado del sujeto lírico definitivamente, lo que es lo mismo a efectos sentimentales.
3) Tema
El tema de este poema se resuelve en una evocación amarga de una mujer amada, y acaso desaparecida, por parte del yo poético en un contexto de tristeza irreparable.
4) Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por catorce versos tetradecasílabos (alejandrinos) y heptasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. En cuanto a la rima, la  primera estrofa presenta la de un serventesio (AbAB); la segunda repite la rima (ABAb); en la tercera encontramos un terceto algo irregular (CdD); en la cuarta, y última, observamos un terceto (ECE). La medida de los versos no siempre es regular. En arte mayor predomina el verso alejandrino, como ya se dijo, y en menor, el heptasílabo (casi siempre con la licencia poética de suma de sílaba por palabra aguda al final del verso). La estructura se aproxima mucho a la del soneto, sin serlo del todo. Sin embargo, el ritmo del poema, establecido por el tipo de verso, la rima y la distribución acentual, es maravilloso; la melodía creada en el poema suena a música intensa; es tan melódica, suave y dulce que inunda la experiencia lectora.
5) Comentario estilístico
Conviene fijarse en el título del poema: “Idilio muerto”. En el título se encierra una antítesis, casi paradoja, que llama poderosamente la atención: el poema recrea un “idilio”, es decir, una relación amorosa intensa y perfecta, en un marco de armonía y felicidad, entre dos personas; pronto sabremos que son Rita y el yo poético (este la llama “mi”, v. 1). Pero al lado, aparece el adjetivo “muerto”: esa relación ha terminado, ya no existe más. Bajo esta sombría sensación es como afrontamos la lectura del poema.
El primer verso del poema nos presenta a uno de sus protagonistas, una mujer llamada Rita, de la que pronto sabremos un rasgo físico (es andina) y otro psicológico (es dulce). El sujeto lírico está lejos de ella y se pregunta por cómo irá su vida. Es una forma metonímica de expresar su nostalgia por su pérdida. Dos metáforas del mundo natural expresan la belleza tradicional de Rita: está hecha “de junco y capulí” (v. 2); la primera se refiere a la esbeltez y al talle; la segunda, a la frescura, el color y la armonía del conjunto. La siguiente metáfora, “Bizancio” (v. 3), alude a la vida artificiosa y sofisticada en la que se ve inmerso el yo poético. Dos personificaciones (“me asfixia”, v. 3, y “dormita la sangre”, vv. 3-4) insisten en que ese tipo de vida ahoga y anula al sujeto lírico, en contraste o antítesis con la vida natural y rural de Rita. “Como flojo cognac” (v. 4) es un símil potente que incide en la vida desalentada del sujeto lírico lejos de Rita. 
En esta primera estrofa, los verbos conjugados en tiempo futuro expresan incertidumbre o deseo de saber, pero no se refieren a hechos que sucederán en el futuro. Los verbos en presente de los dos últimos versos, referidos al yo poético, inciden en la realidad factual de las acciones a que se refieren (la vida insatisfactoria del yo poético, que se siente ahogado en un entorno artificial y hostil). La repetición de las bimenbraciones son hermosas y expresivas; “andina y dulce” (v. 1) crea una sinestesia expresiva; lo mismo podemos decir de “de junco y capulí” (v. 2). Contribuyen también a crear un ritmo musical suave y muy perceptible en la lectura.
Los recursos estilísticos de repetición añaden significación al poema. Por ejemplo, la segunda estrofa comienza con un pronombre interrogativo, exactamente como se abría la primera estrofa. Las metonimias adquieren relevancia en esta estrofa. Las “manos” (v. 5) de la mujer aluden a su laboriosidad en algunas tareas domésticas, como planchar “blancuras” (v. 6), metonimia de la ropa blanca. También es una metáfora de las ilusiones optimistas sobre el futuro compartido que está “por venir” (v. 6). También vamos conociendo rasgos del carácter de Rita: su “actitud contrita” (v. 5) alude a su humildad y sencillez de carácter. De nuevo, en la segunda parte de esta segunda estrofa el yo poético habla de sí mismo; se presenta como abatido y desalentado, pues no tiene “ganas de vivir” (v. 8). El causante es “esta lluvia” (v. 7), metáfora de la soledad, la tristeza y el fracaso. Los encabalgamientos abundan en estas dos primeras estrofas; sirven para crear una sensación de sentimientos e imágenes sucesivas que se superponen desordenadamente.
La tercera estrofa se abre con una anáfora de un paralelismo (“Qué será de…”, v. 9), lo que sirve para insistir en la ignorancia en que vive el yo poético respecto de la mujer. Esta estrofa es muy descriptiva, ya que ofrecen cuatro características de Rita: su humildad, pues viste “falda de franela”; su laboriosidad, pues está llena de “afanes”; de su elegancia natural, a la que se alude en “su andar” (v. 10); y, finalmente, su belleza o atractivo, pues ella sabe “a cañas de mayo del lugar” (v. 11); el efecto sinestésico es potente e inmediato. Ahora ya podemos tener una imagen física y psicológica completa de Rita: una mujer elegante en su sencillez y humildad propias de la vida humilde de una persona rural. Las anáforas y los paralelismos, dentro de oraciones con elipsis, producen una sensación de acumulación de imágenes positivas, muy sinestésicas en sí mismas, de la mujer, Rita, que es la causa de los desvelos del yo poético.
La última estrofa comienza como las anteriores: evocando a Rita, pero ahora ya no describe, sino que narra acciones que podría estar haciendo; en este caso, algo tan sencillo como mirar desde la puerta de casa y temblar por el frío que hace. La viveza del recuerdo del sujeto lírico es tan intensa que incluso oye las palabras de Rita: “¡Qué frío hay… Jesús!” (v. 13). Ella habla coloquialmente, en un registro familiar. Solo es una oración exclamativa, con una suspensión y una apóstrofe en su interior, pero funciona toda ella como metáfora de su modo de ser y de pensar: sencilla, natural, sin doblez. Dice mucho sobre su carácter espontáneo y transparente. Lo que ella siente es frío, parece que metáfora de algo negativo que sucede o podría suceder: el alejamiento definitivo de él, acaso premonición de su propia muerte, etc.; en realidad, no lo sabemos, pues el poema elude  este asunto. El último verso es una metáfora de interpretación más ambigua, aunque de contenido negativo y siniestro. El hecho de que un pájaro llore en el tejado de la casa de Rita, pero podría ser la del yo poético, u otra, parece señalar la presencia de la muerte. ¿De quién o de qué? Acaso de la mujer, acaso del amor que sintió por el yo poético… No lo sabemos, pero esta significación difusa crea una cierta analogía entre el contenido del poema y el ánimo lector tras su lectura. 
El poema presenta un movimiento del optimismo al pesimismo, de lo risueño a lo lúgubre, de la alegría a la tristeza. Empieza aparentemente bien; acaba definitivamente mal.
6) Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919), del que procede el poema objeto de esta exégesis; se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo; también se observa una evolución formal más compleja y meditada. 
Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7) Interpretación y valoración
“Idilio muerto” es un hermosísimo poema de naturaleza emocional y evocador, pero bajo un signo pesimista. Posee una intensa naturaleza nostálgica y triste, pues ese amor ya terminó irremediablemente. Se establece como un diálogo mudo entre el yo poético y Rita, la mujer amada, que concluye en el portazo de ella, del que no sabemos la causa última.
En el poema se aprecia un movimiento emocional de la esperanza a la desilusión, de la alegría a la pena, de la posibilidad del reencuentro a la separación definitiva. Por otro lado, existe un vivo contraste a lo largo del poema entre el mundo natural, primitivo, originario y auténtico, frente al artificial, artificioso, frío y falso. El primero es el mundo incaico y rural; el segundo está representado por Bizancio; ella vive allí, en la naturaleza; él, aquí, en la ciudad. El enigmático pájaro que llora en el tejado es un símbolo intrigante: ¿acaso es el propio poeta, que lamenta la pérdida de su amada, o solo el recuerdo de la muerte? Las interpretaciones legítimas son variadas y plausibles.
Este soneto, o casi soneto, posee una originalidad compositiva muy alta; desde la forma estrófica hasta el léxico, distinto, atrevido, chocante y contradictorio en sí mismo, contribuyen a una significación honda y fatalista. La originalidad formal es muy destacable y un hallazgo no menor de esta composición. El lenguaje natural, fresco, potente, y la disposición formal en serventesios y tercetos aportan una belleza y originalidad muy altas. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente y futuro que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del amor y la muerte? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué relevancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente e interpreta el título “Idilio muerto”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona que añora a otra, real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo, o más externo y general.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial, como el de la nostalgia; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
5) ¿Existiría Rita en la realidad? Investiga este asunto y llega a conclusiones. Se puede crear una personalidad, o una imagen, más o menos acorde con el contenido del poema.

César Vallejo: «Piedra negra sobre una piedra blanca»; análisis y propuesta didáctica

César Vallejo
Piedra negra sobre una piedra blanca (de Poemas humanos, París, 1939)

 

Me moriré en París con aguacero,                        1
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso        5
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;                          10
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

 

 

  1. ANÁLISIS
1) Resumen
El yo poético habla sobre sí mismo en el trance de la muerte. Y lo hace de un modo concreto y minucioso. Se ve muriendo en París, un día jueves, con lluvias, con dolor y soledad. Pero tan importante como estos detalles son la explicación de las causas de su fallecimiento: los demás, o mejor, “todos”, le pegaban, es decir, abusaban de él hasta destruirlo. El yo poético ve  o atisba su muerte futura minuciosamente. Su defunción está rodeada de dolor, soledad, violencia y tristeza, tras recorrer muchas rutas sin rumbo cierto. Estas visiones o imágenes las repite, en general, dos o más veces a lo largo del poema. El yo poético recibe nombre, César Vallejo, que es el poeta; la identificación del sujeto lírico, ficcional, con el poeta real de carne y hueso queda asegurada, borrándose la separación entre la la realidad y la imaginación. César Vallejo desea insistir que habla de sí mismo.
2) Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado, que coincide con las dos primeras estrofas (vv. 1-8), presenta el tema, explica y enuncia las acciones y sus sujetos; que no es otro que el yo poético morirá en un día futuro, que será jueves (palabra que repite tres veces en esas dos primeras estrofas; en la última se repite otra vez), en la ciudad de París, en soledad y dolorido.
-El segundo apartado viene delimitado ocupa la tercera y cuarta estrofas (vv. 9-14): explica por qué y cómo muere: a causa de una gran golpiza, con un palo y una soga, que los demás le propinan. Y pone como testigos de su óbito cinco elementos, que podrían ser más: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos.
3) Tema
El tema de este poema es una premonición amarga y detallada de la muerte del yo poético producto del odio y la violencia de los demás. 
4) Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por catorce versos endecasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. La  primera es un serventesio (ABAB); la segunda es un cuarteto (ABBA); en la tercera encontramos un pareado y un verso suelto (CCD); en la cuarta, y última, observamos un terceto (EDE), versos endecasílabos, rima consonante); obsérvese que el verso suelto de la tercera estrofa rima con el segundo de la última, creándose así una especie de tercetos encadenados. La rima es consonante en todos los casos.
5) Comentario estilístico
Antes de nada, conviene fijarse en el título del poema: “Piedra negra sobre una piedra blanca”. La antítesis llama poderosamente la atención, junto con la capacidad metafórica de “piedra”, que alude a la muerte, lo frío e inane. Parece que en la tierra natal de Vallejo se solía colocar una piedra negra sobre otras blancas en la tumba de un muerto. Todo indica que estamos ante un contenido lúgubre, como en efecto el contenido lo confirma inmediatamente.
El primer verbo del poema, como casi todos los demás, aparece en primera persona del singular; es un modo de expresar que el yo poético habla de sí mismo; el foco ficcional es él mismo. Nótese también el tiempo futuro: se refiere a hechos que ocurrirán en el devenir. Habla de su muerte, como repite a través de la anáfora y el paralelismo  (“Me moriré en París…”, vv. 1 y 3). Muchas imágenes van creando un relato concreto y detallado del momento de la muerte del yo poético. 
Habrá “aguacero” (v. 1), metáfora de tristeza y abandono. Se crea una paradójica ironía entre esta metáfora, y las que siguen, respecto de la ciudad de París, de aquella (dos primeras décadas del siglo XX) considerada la capital de la cultura. El yo poético no se avergüenza de morir en esas circunstancias y añade dos nuevas, de carácter cronológico: será un jueves de otoño, lo que coincide con el día y la estación del año del momento de la escritura (“como es hoy”, v. 4).
El segundo cuarteto repite dos veces el día de la semana, “jueves”, casi en epanadiplosis y en repetición semántica del contenido de lo que el yo poético hace ese día: componer su poema (“proso / estos versos”, vv. 5-6). Nótese la paradoja de la expresión, pues la prosa es incompatible con el verso, en general. Solo existe un verbo en tiempo futuro, el primero (“será” v. 5); los demás, están en presente; hemos pasado de una premonición del futuro a una certeza, la cual es explicada por el yo poético con cierto detalle. 
Sigue una metonimia impactante donde los huesos “húmeros” (v. 6) duelen; representan a su persona entera. Aquí también apreciamos la paronomasia entre “húmero” y “húmedo”; sirve para asociar el cuerpo a la tristeza, la soledad y la muerte. La expresión del dolor se hace una frase hecha coloquial fresca y, por tanto, más incisiva: “me he puesto a la mala”, es decir, que no están en su correcta posición y función. Los dos últimos versos de la segunda estrofa hablan de dos aspectos nuevos, el “camino” (v. 8) y la soledad. El poeta concibe su vida como un arduo itinerario más bien realizado sin compañía, lo que no le agrada, parece deducirse.
En el primer terceto los verbos aparecen en tiempo pasado. La muerte del yo poético (ahora sí, identificado con nombre y apellido, el del poeta, César Vallejo) se enuncia como una realidad pasada, es decir, irreversible, consumada. Ahora se explica cómo murió: por la violencia que “todos” practicaron contra él. “Pegaban” (v. 9) expresa muy bien la brutalidad empleada contra el yo poético. Se ve realzada esa significación con la antítesis “todos” / “nada” (v. 10) en las posiciones inicial y final de ese verso. Los golpes eran propinados con un palo, repetida y fuertemente, como indica la palabra “duro” (v. 11), adjetivo adverbializado, repetida dos veces.
El encabalgamiento que une los dos tercetos expresan cierto ensañamiento en la golpiza contra César Vallejo; ahora se une otro instrumento de los golpes: una soga. El yo poético trata de convencer al lector de la verosimilitud de su relato, por eso pone como testigos de esa golpiza los elementos espacio temporales y su propio cuerpo que sufrieron la agresión: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos. Nótese que en esta enumeración reina más bien el caos. Todas las palabras son metonímicas o metafóricas de un significado más hondo y expandido, que se resumen en la muerte anímica y física del yo poético a causa de la violencia de la sociedad contra él. 
La paliza es más figurada que real: alude a su incomprensión y aislamiento, además de la imposibilidad de integrarse en el mundo, de ser aceptado como es. Esta enumeración final también es sinestésica, pues se mezclan percepciones y sensaciones distintas y captadas por distintos sentidos, en el caso de las palabras concretas (“huesos, lluvia”); las abstractas son figuraciones mentales (“soledad”). Esas palabras de la enumeración están personificadas (bello ejemplo de prosopopeya), pues aparecen como observadores de la golpiza, aunque algunos son los causantes (“días”, “lluvia”) y otros las consecuencias (“soledad”, “caminos”). Aparecen todos mezclados en un aparente caos, metáfora de lo que ha devenido su vida. Se cierra el poema con una suspensión muy expresiva, queriendo decir que la enumeración podría continuar, pero es mejor dejarlo así. ¿Por qué? Tal vez porque el protagonista, César Vallejo, ya está muerto, tal vez porque la lista de “testigos” sería inabarcable, así como la amargura del yo poético.
Uno de los hallazgos más hermosos de este poema es la ficcionalización dramática del propio poeta. El poeta real, César Vallejo, crea a un ente de ficción literario, el yo poético, que toma al poeta real como protagonista de su texto. Y aquel habla de este como alguien muerto violentamente. Al principio del poema es una premonición o adivinanza del futuro, pero el fin del poema lo presenta como un hecho consumado; es el camino que va del presentamiento a la realidad irrevocable.
6) Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919); se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo. Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7) Interpretación y valoración
“Piedra negra sobre una piedra blanca” es un hermosísimo poema de naturaleza existencial y religiosa de signo trágico. Posee un carácter reflexivo e introspectivo muy fuerte, pues el poeta habla de sí mismo. En concreto, visualiza su muerte con asombroso detalle: el día, la estación, la climatología, etc. Lo cierto es que Vallejo murió en primavera y en un viernes lluvioso, pero el presentimiento o adivinación de su muerte es asombrosamente realista, aunque el poema parece un ejercicio de imaginación.
En el poema destaca un sentido pesimista de la existencia y una valoración negativa del recorrido vital del yo poético, o de César Vallejo, será mejor decir. El sufrimiento, el dolor físico y la soledad son los elementos que planean sobre todo el poema. Nos indica que el itinerario existencial de Vallejo fue difícil, rodeado de incomprensión y de dificultades tanto materiales como emocionales.
Vallejo reflexiona sobre su vida y su sentido, pero viéndose ya muerto. He aquí la paradoja fundamental de este poema. Comienza como una adivinación de su futuro, pero termina con una constatación del fin de su vida; no ha ocurrido, pero se da como próximo y amargo, como efectivamente lo fue. El poeta se desdobla dos veces: en el yo poético y en César Vallejo protagonista; ambos aparecen en el poema. El juego temporal entre el presente, el pasado y el futuro es sutil y asombrosamente original. Por otro lado, la significación de tristeza, pesadumbre y dolor recorre todos los versos y nos hablan de una vida con pocos momentos de felicidad y muchos de desolación.
Este soneto posee una originalidad compositiva muy alta; desde la forma estrófica hasta el léxico, distinto, atrevido, chocante y contradictorio en sí mismo, contribuyen a una significación honda y fatalista.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente y futuro que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la muerte? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué importancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente e interpreta el título “Piedra negra sobre una piedra blanca”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, sobre la premonición de la muerte.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.

Alfonsina Storni: «La caricia perdida»; análisis y propuesta didáctica

La caricia perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa,               1
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,               5
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,                10
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,        15
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
                                                            De Languidez (1920)
  1. ANÁLISIS
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios, con autenticidad y originalidad, sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial. Emplea un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
El poema que analizamos se centra en algo tan sencillo y, a la vez, tan trascendente como es la caricia. En la primera estrofa, el yo poético anuncia que una caricia sale de sus dedos flotando y vagando por el aire, sin destino ni rumbo ciertos; peor aún, sin un destinatario humano. La segunda estrofa es importante a efectos de significado porque desvela que la caricia es símbolo del amor (o de su urgente necesidad) que siente el yo poético. Al no encontrar correspondencia amorosa, la insatisfacción se va apoderando de su ser; se siente solo y abandonado. Nadie se acerca a él y la caricia “rodará” por los caminos; se percibe cierta frustración por este aislamiento del yo poético.
La tercera estrofa es una ensoñación o imaginación anhelada donde la caricia encuentra un ser y lo ama de veras. Se trata de un “viajero”, es decir, un amante furtivo y de camino, que acaso no comprenda lo que le está pasando. La cuarta estrofa, la final, es continuidad temática de la tercera; en ella, el yo poético interpela al hermoso viajero para preguntarle si podrá reconocer quién es él, que lo ama intensa y hondamente, pero sin una corporeidad reconocible, pues está como “fundida” en el aire, en el viento.
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: la sed de amor del yo poético vaga por el aire, en forma de caricia, sin encontrar un ser amado. Expresado de otro modo: expresión angustiada de la necesidad de amor, aunque sea efímero. 
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita bien reconocible. Tenemos:
-La primera estrofa (vv. 1-4) forman un primer apartado. Posee un tono declarativo; el yo poético anuncia que una caricia sale de su ser y vaga en el aire; es dudoso que alguien la recoja.
-La segunda estrofa (vv. 5-8) constituye el segundo apartado temático. En él se explica que el yo poético está solo, sin nadie que lo acompañe, de ahí que sus caricias no encuentren destinatario. Muestran la frustración que lo rodea.
-La tercera y cuarta estrofas (vv. 9-16) conforman el último apartado. El yo poético plantea una hipótesis: acaso encuentre a alguien a quien amar, es decir, un destinatario de su caricia. En ese caso, duda si sería reconocida su caricia, es decir, su intenso deseo de amar. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por dieciséis versos agrupados en cuatro estrofas de cuatro versos cada una. Los versos son tetradecasílabos o alejandrinos (catorce sílabas; arte mayor, por tanto, con su cesura o pausa intermedia y la correspondiente división en dos hemistiquios de cada uno de los versos). La rima asonante (coinciden solo las vocales desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: -A-A; riman los versos pares (2, 4, 6, etc.) y los impares quedan libres. La rima es la del romance; como el número de sílabas no coincide con las normales para esta estrofa (que son ocho), podemos decir que estamos ante un poema de rima romanceada. 
  1. Comentario estilístico
Este poema posee una particular estructura estilística porque todo él gira en torno a la metonimia y el símbolo de la caricia como acto de amor, o necesidad de amor. En el primer verso ya aparece la palabra “caricia”, que se repite otras dos veces, en los versos 3 y 4, formando aquí una hermoso paralelismo y anáfora. La caricia está personificada, adquiere vida propia, como se ve en “se me va de los dedos” (v. 1). Otro paralelismo y su correspondiente anáfora especialmente significativos aparece en los dos primeros versos con la expresión “se me va de los dedos”. Parece que el acto sensitivo adquiere vida propia y puja por salir del yo poético buscando un destinatario, que no aparece o es confuso, como se deja ver en la suspensión del verso 2. La caricia “vaga” (v. 3) en el viento, como extraviada, de ahí que el yo poético la adjetive de “perdida” (v. 4). Su destino incierto queda perfectamente claro con la interrogación retórica que cierra la primera estrofa; es un modo de afirmar que, probablemente, nadie la recogerá.
La segunda estrofa posee un carácter más reflexivo y, al mismo tiempo, soñador. El yo poético reconoce que busca el amor, sin reparar mucho quién pueda ser la persona elegida, pues pudo ser “el primero que acertara a llegar” (v. 6). La anáfora y paralelismo de sus dos primeros versos insisten en la posibilidad de ese amor y además recalcan el carácter intimista de sus sentimientos, pues es un amor “con piedad infinita” (v. 5). Sin embargo, las esperanzas se esfuman, según reconoce el yo poético en una oración muy breve y contundente: “Nadie llega” (v. 7). Una antítesis establecida entre “solos” y “floridos” expresan muy bien el contraste entre el ansia de amor y la soledad. El sujeto del último verso de esta segunda estrofa repite el del último de la primera; esta insistencia por repetición se refuerza con la reiteración con suspensión del verbo  “rodará” (v.8). Expresan la desesperación del yo poético en su búsqueda frustrada del amor.
La tercera y cuarta estrofas forman una unidad de significación y sintáctica, pues son cinco oraciones subordinadas condicionales que han de esperar al último verso para ver la proposición principal, que es una oración interrogativa, casi retórica. El yo poético se imagina a sí mismo amando, es decir, realizando todo el contenido envuelto en la palabra “caricia”; estas acciones son un suspiro, una leve opresión en los dedos, un sí es no es de estar presente y ausente, y, finalmente, un beso. Él mismo parece que vive lo que solo es una imaginación, tal es su deseo amar. Se dirige al “viajero” (v. 15), metáfora del ser amado, que lo imagina de ojos azules, un poco aéreo, casi inasible, como él mismo. Le pregunta si lo reconocerá, pero la interrogación cierra el poema y quedamos sin respuesta. El poema posee, pues, un final abierto, un tanto angustioso y más bien negativo. La anáfora de la conjunción “si” en los versos 10, 11, 13 y 14 abundan en el dramatismo de que todo es una hipótesis de difícil realización. La apóstrofe dirigida al viajero, en tono exclamativo (“oh, viajero”, v. 15), declaran el estado anímico de agitación y desesperanza por parte del yo poético, pues todo quedará en una “ilusión” (v. 14).
El tono melancólico y sereno del poema esconde una intensa zozobra y malestar interno. El yo poético persigue su felicidad, cifrada en el amor, metonimizada en una caricia, pero no logra encontrarlo. El transparente e inteligente en el sentido de que su lectura impacta en el lector con un mensaje claro y desesperado: el yo poético busca el amor, lo necesita, casi lo suplica, porque es la razón de su existir. Com no lo alcanza, se desliza una honda frustración existencial y espiritual del yo poético, y de una amarga agitación de fondo.       
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados. 
Algunos de sus poemarios más importantes son: Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). En todos ellos, Storni vierte una honda y frustrada subjetividad, reflejada en elementos naturales. Su expresión es transparente, de aparente sencillez, al modo becqueriano o del primer Rubén Darío.
  1. Interpretación y valoración
Este poema es un grito desesperado de búsqueda del amor por parte del yo poético, es decir, de Alfonsina Storni. Expresa con sinceridad y hasta crudeza verbal sus ansias de amor, que contrastan duramente con el miedo al fracaso, a la soledad, a que nadie pare a escuchar su gemido. El tono cadencioso, un poco repetitivo, señala cierta angustia existencial a causa de la soledad de la poeta. Solo pide compartir una caricia, pero incluso eso se le niega, pues esa acaba perdida. Las imágenes naturales son de gran belleza y viveza y colaboran eficazmente en la significación global del poema. 
En fin, estamos ante un hondo y bastante dramático poema cuya lectura dejos ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable. Este poema recuerda mucho la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer: subjetivismo extremo, atención a los sentimientos, angustia vital por no encontrar una correspondencia amorosa, etc. Desde el punto de vista formal, las interrogaciones retóricas al final de la estrofa es un procedimiento becqueriano bastante frecuente, junto con la suspensión del significado, sin encontrar su sentido cabal hasta el último verso.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales y espirituales muestra? 
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica el sentido de la caricia. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del “viajero”? ¿De qué es metáfora?
5) ¿Aparece el amor en este poema? ¿Qué importancia posee? 
6) Observa detenidamente las dos  últimas estrofas. Plantea una hipótesis difícilmente real. ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria a través de una acción sensitiva, como la caricia.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial a través de un acto sensitivo (por ejemplo: una mirada, un sonido, un aroma, un gusto, o una impresión táctil); serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.

Alfonsina Storni: «Alma desnuda»; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI: «ALMA DESNUDA»
Alma desnuda
[1] Soy un alma desnuda en estos versos,       1
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
[2] Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,               5
Un peñasco, una selva y una ola.
[3] Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
[4] Alma que adora sobre sus altares,            10
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
[5] Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.                   15
[6] Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
[7] Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas              20
con que la primavera nos envuelve.
[8] Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
[9] Alma que ha de morir de una fragancia    25
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
[10] Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.      30
[11] Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
[12] Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;              35
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.
                                                           (De Irremediablemente, 1919)
  1. ANÁLISIS
1.Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
Este poema es una confesión de la intimidad del yo poético, trasunto literario de Alfonsina Storni. Realiza una auténtica radiografía de su intimidad más recóndita y presenta sin velos ni disimulos sus creencias, dudas, anhelos y miedos. En cada estrofa realiza una declaración de suyo más personal. Para aligerar y ordenar la exposición, iremos comprimiendo el sentido de cada estrofa, numerándolas.
[1] En la primera estrofa confiesa que procede a desvelar su intimidad, su alma, su yo más recóndito, por completo. Inmediatamente describe su estado de ánimo: se siente desasosegada y en soledad porque sus vivencias o esfuerzos no han dado fruto alguno; dejó sus “pétalos” (metáfora de sus esfuerzos más nobles) esparcidos por el mundo, pero no fueron apreciados.
[2] Ahora el yo poético destaca su versatilidad, su ternura y belleza natural (identificándose con distintas flores, todas hermosas). Pero también advierte de su fortaleza y fiereza salvaje (hace analogía de su interior con elementos naturales duros, fuertes y violentos: “peñasco”, “selva” y “ola”).
[3] En la tercera estrofa expresa su desnortamiento; anda de un lugar para otro sin idea ni rumbo fijo. También desea destacar una contradicción paradójica de su interioridad: puede reaccionar con furor o con dulzura según lo aconsejen las circunstancias.
[4] Aquí confiesa su dimensión espiritual; reza a los dioses, quienes, al menos, no le hacen daño. Tal vez por eso se siente libre y fuerte como para no reconocer barreras (“valladares”, v. 12) que la constriñan.
[5] Continúa confesando su sed de amor. No ha encontrado a la persona con quien compartir su vida y sus inquietudes y entregar su corazón, es decir, su entrega. Esto le provoca cierta tristeza.
[6] En la sexta estrofa desea asumir sus contradicciones de carácter. Añora justo lo que no tiene a su alcance. Por eso, en primavera apremia al invierno que venga cuanto antes. No tiene reparos en dejar ver cierta volubilidad de carácter. 
[7] Aquí sigue con el tema anterior, por eso, en invierno, añora las rosas; muestra su tendencia a ir a la contra.
[8] En la octava estrofa expresa su amor a la libertad y a que todo ser vivo alcance su felicidad por sus propios miedos. Por ejemplo, las mariposas han de libar en las flores que desean. 
[9] Ahora declara su delicadeza espiritual y su amor a la belleza. Presta atención a las percepciones sensitivas, bellas en sí mismas, como una “fragancia” (v. 25) o de un “suspiro” (v. 26).
[10] Esta estrofa contiene varias paradojas. Por un lado, confiesa su ignorancia de las cosas, y su propensión negativa. Sin embargo, al actuar así, “el bien propicia” (v. 29), es decir, provoca consecuencias positivas. Justamente en la negación encuentra su camino para la “entrega” (v. 30).
[11] Aquí confiesa su modo de ser feliz: alcanzar cierta comunicación sensitiva con los demás (“Palpar las almas”, v. 32), ignorar el modo de vida rutinario y trillado y disfrutar de la autenticidad compartida (“Y sentir en la mano una caricia”, v. 33).
[12] Finalmente, la duodécima estrofa sintetiza el contenido anterior. Vuelve a confesar sus contradicciones internas, su necesidad de libertad, casi caótica y su búsqueda de la felicidad, muchas veces dolorosa (“Alma que sangra”, v. 36). Cierra el poema expresando su deseo irreprimible de recorrer su ruta, acaso ignorada, que conduce a la dicha, todavía un misterio, pues eso es “la estrella” (v. 37), bella imagen con que se cierra este bellísimo texto poético.
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: retrato interior (etopeya) de un yo poético sensible, confuso e impetuoso, en búsqueda de su camino espiritual en la vida, jalonado por sus contradicciones.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura abierta y continua, sin posibilidad de distinguir secciones de contenido claramente discernibles. En cada estrofa se aborda un rasgo concreto del alma del yo poético. Se observa en la primera estrofa una presentación; continúa un desarrollo y se cierra, con la estrofa final, con el deseo del yo poético de que su alma sea “el buque en marcha”, es decir, quien abre brecha para nuevos modos de vivir.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y siete versos agrupados en doce estrofas. Los versos son endecasílabos (once sílabas; arte mayor, por tanto). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: ABA; rima el primero con el tercero, quedando el segundo libre. Esta estrofa recibe el nombre de terceto. Como el segundo verso de cada terceto coincide en su rima con el primero y tercero del siguiente, estamos ante tercetos encadenados. Es una estrofa de larga tradición castellana, dentro de la poesía italianizante; su cultivo ha sido muy amplio. Sin embargo, existe una excepción: la última estrofa es un cuarteto (11 ABBA); parece que tiene una significación en sí mismo; como si la poeta hubiera necesitado algo más de expansión para cerrar con contundencia su poema.
  1. Comentario estilístico
Este poema exhibe una extraordinaria riqueza de imágenes, creadas a través de metáforas, metonimias, símiles y personificaciones, principalmente. La primera estrofa nos presenta el alma como el todo del yo poético; estamos ante una metonimia que alude a lo más recóndito y esencial del ser humano: su interior intelectivo, moral y sentimental, conocido también popularmente como “alma”. El hecho de que acompañe este sustantivo con el adjetivo “desnuda” señala metafóricamente que se desnuda ante el lector. La repetición retórica de “alma desnuda” (vv. 1 y 2) hace hincapié en que se ha despojado de ropajes; por eso afirma que está “angustiada y sola” (v. 2); vive en soledad y zozobra, lo que le provoca malestar. El último verso de la primera estrofa crea una bella imagen a través de una metáfora donde “pétalos” equivale a sus acciones y sentimientos positivos y acaso amorosos que va dispersando en su trayectoria vital.
La segunda estrofa conecta estupendamente con la primera porque alude a tres flores de las que proceden los pétalos: amapola (su color rojo parece indicar su carácter pasional), lirio o azucena (su color blanco, en general, puede aludir a su ingenuidad y sencillez) y violeta (sus cinco pétalos morados o lilas podrían sugerir aspectos negativos u obscuros de su naturaleza). El último verso de esta estrofa confirma cierta pulsión salvaje e indomable, al señalar metafóricamente que su alma puede ser “Un peñasco, una selva y una ola” (v. 6). La enumeración intensifica este aspecto.
La tercera estrofa emplea un símil entre el alma y el viento; puede ser fuerte y dañino, o suave y acogedor. Las personificaciones que acompañan a este viento muestran su imprevisibilidad. La cuarta estrofa se ocupa de aspectos religiosos o espirituales; su alma cree en unos dioses, a los que reza para que no le hagan daño. Pero al mismo tiempo expresa su espíritu indómito a través de la metáfora “no conoce valladares” (v. 12); no hay muro que la detenga, desea expresar.
La quinta estrofa establece una viva contradicción con la anterior, pues reconoce que podría ser fácilmente dominada, con tal de que alguien la amara, pues le entregaría su corazón. El sentimiento de amor lo expresa con una viva metáfora y metonimia: “Con solo un corazón que se partiera / Para en su sangre cálida regarla” (vv. 14-15). 
Ya en el camino de la contradicciones internas del alma del yo poético, en la sexta estrofa admite que en primavera añora el invierno, al que le pide que vuelva pronto y que la nieve cubra los prados. Pero en la octava ocurre lo contrario: cuando es invierno, grita exigiendo la llegada del buen tiempo para que las rosas florezcan y envuelva todo con su fragancia.
La octava estrofa es un canto a la libertad y la espontaneidad. Las “mariposas” (v. 22) son metáfora de lo bello y espontáneo que surge del alma, que debe prevalecer en el mundo, “sobre las cosas” (v. 24). La novena estrofa adquiere un tono más intimista y recogido; el alma prevé su propia muerte, provocada por un acto de belleza (“una fragancia”, v. 25) o de delicadeza (“un suspiro”, v. 26), hermosas metáforas de esos conceptos.
En la décima estrofa aparecen antítesis y paradojas, como la del primer verso: “nada sabe y todo niega” (v. 27); en ella se cruza el quiasmo para expresar vivamente la contradicción interna en que vive el alma. Siguen otras dos entre negar / propiciar y negando /entrega. Son expresiones colmadas de viveza y expresividad que significan qué confusión reina en el alma de la poeta. La undécima estrofa reinvindica sus aspectos espirituales y la tendencia a la autenticidad y sencillez: la paz se encuentra sintiendo “en la mano una caricia” (v. 33), metonimia del amor, verdadero objeto de deseo del alma desnuda.
La última estrofa es un bello cuarteto de carácter sintético: reconoce que está disconforme con ella misma, por eso busca activamente a alguien o algo en la que encuentra respuestas a su zozobra. El símil repetido de compararse con “los vientos” se ve intensificado con la enumeración de su frenética búsqueda: “vaga, corre y gira” (v. 35). El paralelismo entre los versos 34 y 36 también inciden en este movimiento inagotable. Se cierra el poema con una bella metáfora, doble, en la que el alma se ve como un “buque” marchando por un mar ignoto en busca de, o guiado por, una “estrella” (v. 37), enigmática imagen de la felicidad que se le resiste. Pero su búsqueda sigue, incansable, convencida el alma de que, al fin, dará con la estrella de la dicha.
El tono reflexivo y sereno del poema esconde una intensa zozobra y malestar interno. El yo poético persigue su felicidad, su sentido de la vida, pero no logra encontrarlo. El inteligente empleo de los recursos estilísticos (la anáfora de la palabra “alma”, al principio de cada estrofa, posee una intensa significación y centra muy bien el tema del poema) contribuyen a la transmisión de una honda frustración existencial y espiritual del yo poético, y de una agitación de fondo muy violenta y penosa.         
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados. 
Algunos de sus poemarios más importantes son: Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
  1. Interpretación y valoración
Este poema nos presenta un retrato desvelado del alma del yo poético, es decir, de Alfonsina Storni. Expresa con sinceridad y hasta crudeza verbal sus ansias de amor, sus miedos y sus contradicciones irresolubles. El tono cadencioso, un poco repetitivo, señala cierta angustia existencia y desnortamiento de la poeta. Las imágenes naturales son de gran belleza y viveza y colaboran eficazmente en la significación global del poema. 
En fin, estamos ante un hondo y bastante dramático poema cuya lectura dejos ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.

 

  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra se repite al principio e cada verso y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales y espirituales muestra? 
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica cómo es el alma. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del viaje? ¿De qué es metáfora?
5) ¿Aparece el amor en este poema? ¿Qué importancia posee? 
6) Observa detenidamente la última estrofa. Habla de un buque guiado o buscando una estrella. ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.

Alfonsina Storni: «Las golondrinas»; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI- “Las golondrinas”
Las golondrinas
Las dulces mensajeras de la tristeza son…                        1
son avecillas negras, negras como la noche.
¡Negras como el dolor!
¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado y solo                             5
para cruzar el mar!
Cada vez que las veo siento un frío sutil…
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!
¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar                 10
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
la migaja de pan!
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!                                                                     15
Sostenedme en las alas… Sostenedme y cruzad
de un volido tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar…
¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?…
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,           20
la fuente del amor?…
¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia
¡Llevadme donde vais!
¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,                     25   
que tengo el alma enferma porque no puedo irme
volando yo también?
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!                                                                     30
¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!…
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas
tejidas en azul!

 

 

1. ANÁLISIS 
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
Este poema es un canto, alabanza o loa a las golondrinas. El yo poético muestra cariño y admiración por estas aves migratorias. Percibe en ellas algo de alegría y de dolor al mismo tiempo. Son “negras como el dolor” (v. 3), pero a la vez son “dulces” (v. 4). En este contraste reside parte de la percepción agridulce de estas aves. Alaba su tenacidad y resistencia, pues recorren grandes distancias, incluyendo mares, para buscar su alimento. Su ausencia entristece al yo poético, por eso les reclama que vuelvan pronto y se acerquen a él, pues anuncian la llegada de la primavera y sus connotaciones positivas y alegres. Desea volar con ellas y llegar a lugares ignotos donde la felicidad nunca falte; ese lugar es “el país del sol” donde se vive en una “eterna primavera”. 
Apremia angustiosamente a las aves para que la lleven con ellas, muy lejos de su vida actual, donde se siente “enferma” de tanto esperar y desear una vida más plena. Repite su invocación a las golondrinas y su vehemente deseo de volar “al albur”, a donde sea  con tal de dejar atrás su lugar, o su vida poco satisfactoria. Sin embargo, en los versos finales, admite que eso nunca podrá ser –lo que es una “lástima” (v. 32)– porque su admirada ave es pequeña y frágil y sus alas tendrían que ser más fuertes y poderosas para llevarla, es decir, “tejidas en azul”. Todo fue como una ensoñación del yo poético contemplando o rememorando el vuelo rápido y veloz de esta elegante e inquietante ave. Las golondrinas se van en otoño y la vida sigue igual. Un deje de melancolía y tristeza cierra el poema.
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: loa emocionada a las golondrinas, a las que envidia por sus largos viajes y a las que pide que la lleven con ella al país de la felicidad inagotable, lo que parece desgraciadamente imposible.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados temáticos, de sentido ascendente. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (cuatro primeras estrofas, vv. 1-12): funciona como presentación emocionada y laudatoria de las golondrinas. Se destaca su contradictoria belleza y sus largas migraciones para poder alimentarse.
-Segundo apartado (estrofas 5-8, vv. 13-24): el yo poético llama a las golondrinas, en un tono algo desesperado, para que se acerquen, lo recojan y se lo lleven. Les pregunta si saben dónde se halla “la fuente del amor” (v. 21), es decir, la dicha sin fin.
-Tercer apartado (estrofas 9-10, vv. 25-30): insistencia angustiosa dirigiéndose a la golondrinas para que se la lleven. Ahora aporta argumentos personales para justificar su deseo de volar, al declarar que solo es una “pobre bohemia” que tiene “el alma enferma”. 
-Cuarto y último apartado (estrofa undécima y última, vv.31-33): estamos ante el cierre conclusivo de la expresión del anhelo de volar con las golondrinas. Todo es solo un ensueño, una quimera, porque no es posible volar transportado por aves tan pequeñas. Para eso se necesitarían alas de otro color, azul y no negro, y también más grandes y poderosas; como no es realizable, el poema se cierra en un tono de amarga melancolía.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y tres versos agrupados en once estrofas. Cada estrofa está formada, por tanto, por tres versos; los dos primeros de cada una de ellas es tetradecasílabo o alejandrino (catorce sílabas), en tanto que el tercer verso es heptasílabo, justo la mitad de la extensión de los otros dos; la rima es en vocal aguda, lo que aumenta su musicalidad intensa y su vehemencia. En este sentido, esta bella y musical estrofa que Storni ha inventado, recuerda mucho a la copla de pie quebrado (las sextinas dobles utilizadas, por ejemplo, por Jorge Manrique en el siglo XV para componer las Coplas por la muerte de su padre). 
  1. Comentario estilístico
El poema oscila entre la contemplación de las golondrinas, la indagación en los anhelos íntimos y la expresión de las frustraciones o penas personales. El estado de ánimo del yo poético es negativo y pesimista. Lo vemos bien cuando, en el primer verso, dice que las golondrinas, son “dulces mensajeras de la tristeza”; eso es lo que lleva el yo poético en su interior: tristeza. Forma una hermosa paradoja con el sujeto, a su vez formulado en una expresión sinestésica muy expresiva: “dulces mensajeras”. El color predominante de esa ve, el negro, palabra que se repite tres veces en la primera estrofa, insiste en la idea de lo negativo. Por si quedaba alguna duda, la exclamación retórica que ocupa el verso quebrado, el último de la estrofa, lo explicita casi con exaltación: “¡Negras como el dolor!”; el símil señala el foco temático interior: dolor, malestar, angustia del yo poético. El color negro evoca emociones negativas y dolorosas. Hasta ahora se ha escamoteado, a través de la elipsis, el nombre del animal observado, la golondrina.
La segunda estrofa se abre precisamente con esa palabra, acompañada del mismo adjetivo sinestésico del primer verso del poema: “dulces golondrinas” (v.3). De ellas destaca su naturaleza migratoria. En invierno se van y cruzan el mar, es decir, emprenden un largo viaje. El yo poético quiere destacar su fortaleza para emprender una considerable travesía. En la tercera estrofa el yo poético se deja ver por primera vez, a través de los verbos en primera persona, “veo” y “siento” (v. 7 y 8); no por casualidad, el primero expresa su acción exterior, ver o percibir; la segunda, su movimiento emocional interior, sentir.
La tercera estrofa posee un tono confesional. El yo poético explica que ver las golondrinas le provocan frío, metáfora de malestar. La suspensión del final del verso refuerza la idea de desazón. Dos exclamaciones consecutivas (v. 8) indican cierta agitación en el estado de ánimo del yo poético, en la que se insiste con con el paralelismo y la repetición de “avecillas”. El encabalgamiento abrupto de los versos 8-9 insisten en una idea de malestar.
La cuarta estrofa se abre con la repetición de la exclamación interjectiva “¡Oh!” (v. 10). En esta estrofa observamos la identificación emocional del yo poético con las aves, al adjetivarlas de “pobres”. Las compara con los emigrantes, como era la propia Alfonsina. La metonimia de “migaja de pan” (v. 12) por el sustento insiste en los aspectos sentimentales de la emigración.
La quinta estrofa rompe con todo lo anterior. Ahora se interpela a estos animales y se le pide que se acerquen al yo poético. Son cuatro oraciones exclamativas con los verbos en imperativo, que se repiten dos veces; son “llegaos” y “venid”; también se repite dos veces “golondrina” (v. 13). El paralelismo de ese verso insiste esa significación de urgencia por juntarse con las aves. No explica por qué las necesita, pero el hecho de que diga que tienen “alas de luto” nos da a entender sentimientos negativos y lúgubres.
La sexta estrofa explica para qué las necesita: para volar con ellas muy lejos, atravesando el mar, por muy inmenso que sea. El sentido no está cerrado (dos suspensiones, en los versos 16 y 18, así lo confirman). La repetición del adjetivo “eterno” aplicado a “volido” es hiperbólico y nos hace ver la necesidad del yo poético de marchar muy lejos de donde está. De nuevo dos suspensiones dejan el sentido abierto e incompleto, buscando la complicidad lectora y expresando también cierta confusión espiritual del yo poético.
La séptima estrofa es de carácter interrogativo. Dos oraciones interrogativas, en disposición paralelística así lo confirman. Ahora nos enteramos a dónde desea volar el yo poético. Lo hace a través de tres metáforas hermosas: “el país del sol” (v. 19), “la eterna primavera” (v. 20) y “la fuente del amor” (v. 21). Las tres aluden a la felicidad sin fin. De nuevo dos suspensiones transmiten un sentimiento de angustia y confusión de la poeta.
La octava estrofa coincide en parte con la sexta y luego lo hará con la décima. Invoca o apostrofa a las golondrinas para que la lleven con ellas. Se repite tres veces la oración exclamativa “¡Llevadme!”, al principio y al final de la estrofa, lo que aumenta su importancia significativa. Entre el apremio y la súplica, el yo poético desea volar muy lejos a alas de las aves. Trata de disolver sus dudas recordándoles que solo es “una bohemia, una pobre bohemia” (v. 23), metáfora de persona desprendida, soñadora y socialmente descolocada.
La novena estrofa posee un tono interrogativo, como la séptima, de modo que van alternando las estrofas interrogativas y la exclamativas. En realidad, esta estrofa enuncia, a través de una honda y sentida metáfora, el origen de los males del yo poético: padece una enfermedad del ánimo, o del “alma” (v. 26), de tristeza y melancolía porque no puede irse volando a ese lugar donde mana el amor.
La décima estrofa es muy similar a la octava y a la sexta, en forma oracional y en contenido. Apremia a las golondrinas a que se acerquen a él para que lo recojan y así volar juntos. El paralelismo, con dos apóstrofes en oración exclamativa, del verso 28 así lo confirma. Lo contrario es casi como morir, como insinúa la metáfora “alas de luto” (v. 29). La repetición de los dos verbos de la estrofa, “llegaos” (vv. 28 y 30) y “venid” (vv. 28 y 29) expresan vivamente la necesidad que el yo poético tiene de esos animales, pues su postración existencial es grande.
La undécima y última estrofa comienza una vez más con el verbo en forma imperativa “venid” (v. 31), insistiendo en su angustia existencial. Tres oraciones exclamativas nos siguen transmitiendo un estado espiritual de agitación espiritual. La suspensión, al lado de la palabra “albur” (v. 31) aumenta la significación de incertidumbre y pérdida de rumbo. En la última oración del poema el yo poético reconoce que todo sus sueños de volar lejos quedarán en nada, en fracaso y frustración porque las golondrinas no podrán llevarlo. Eso solo sería posible si tuvieran las alas “tejidas de azul” (v.33), pero nunca serán posibles, porque son negras, como antes había advertido en varias ocasiones. Ahora adquiere pleno sentido la expresión “!Qué lástima…!” (v. 32), pues es el reconocimiento implícito del yo poético de que su ensueño, no por vivamente deseado, es imposible.
El tono exclamativo del poema y el inteligente empleo de los recursos estilísticos contribuyen a la transmisión de una frustración existencial muy honda en el yo poético, y de una agitación de fondo muy violenta y penosa.          
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados. 
Algunos de sus poemarios más importantes son: Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
  1. Interpretación y valoración
Este poema nos presenta la contemplación emocionada de unas aves singulares, las golondrinas, y la expresión de un vehemente deseo de huida a otro lugar, de búsqueda de la felicidad y el amor, hasta ahora vedados, al parecer, al yo poético, trasunto de Alfonsina Storni. La admiración por estas aves se entremezcla con su anhelo de acceso a un mundo más armónico y pleno. El poema es muy triste porque acaba con el reconocimiento de que la huida no es posible, de que ese lugar no existe, de que el viaje no es posible. 
La sabia combinación de una bella descripción de la golondrina con la expresión muy vehemente de su necesidad de felicidad y amor dan lugar a un hermosísimo poema lleno de sentimiento melancólico y exaltado, pero al fin también de serena aceptación del destino. La alternancia de estrofas descriptivas, con otras exclamativas e imperativas y las interrogativas aportan variedad y frescura. La estrofa empleada nos indica la gran originalidad expresiva y la pericia técnica de la poeta argentina. En fin, estamos ante un hondo y sentido poema cuya lectura dejos ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.

 

  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué elemento natural, referido a un ave, nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos desarrolla ante la contemplación de las incansables voladoras? 
3) Localiza las percepciones cromáticas. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en texto la importancia del viaje? ¿De qué es metáfora?
5) ¿Qué momentos del año, meses o estaciones, aparecen en el poema? ¿Por qué será así? 
6) ¿Cuáles son las tres metáforas que aluden a un mundo feliz lleno de felicidad inacabable? ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un animal especialmente significativo.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de animales, lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.

Manuel Altolaguirre: «La playa»; análisis y propuesta didáctica

MANUEL ALTOLAGUIRRE – LA PLAYA
La playa
                                A Federico García Lorca
Las barcas de dos en dos,                1
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.          5
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.        10
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.        15
1. ANÁLISIS
Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 – Burgos, 1959) es un estimable poeta, miembro de la Generación del 27. Editor, dramaturgo y guionista de cine, nos dejó importantes títulos poéticos, pese a su prematura muerte. Su formación clásica y el hondo conocimiento de la mejor tradición literaria española influyeron en su poesía intimista y reflexiva.
1. Resumen
El poema nos presenta un cuadro marinero o playero con tres estampas dentro de él, más el marco general. Este coincide con el estribillo, el pareado que se repite tres veces. Presenta la imagen del yo poético, de pie, observando, haciendo “ángulo recto” con su sombra; parece que se puede interpretar con la salida o la puesta del sol, para que se produzca esa sombra. Se puede entender como un “libro abierto” por la forma que produce. Las tres estampas que observa el sujeto poético, una por cada estrofa, son: las barcas amarradas a la orilla, por pares; parecen un par de sandalias secando; la segunda crea la imagen de un niño tendido en la arena, dormido; en la tercera y última vemos a unos pescadores tirando de unas sogas, recogiendo redes y aperos, acaso de final de jornada.
2. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: contemplación de un paisaje marinero, en una playa, con el yo poético ejerciendo de observador.
3. Apartados temáticos
El poema posee tres apartados temáticos:
-El primer apartado (primera estrofa, vv. 1-3) ofrece la imagen de varias barcas varadas en la orilla, amarradas por pares.
-El segundo apartado (tercera estrofa, vv. 6-8) nos pinta una escena casi a lo Soroya: un niño tendido duerme sobre la arena.
-El tercer apartado (quinta estrofa, vv. 11-13) nos presenta una acción, es decir, la escena posee dinamismo, frente a las anteriores, que son estáticas. Ahora unos marineros tiran de unas maromas, recogiendo redes y aperos.
-Entre escena y escena, el estribillo (segunda, cuarta y sexta estrofas, vv. 4-5, 9-10 y 14-15); en él, el yo poético se presenta como observador. Esto significa que vemos por sus ojos; es su punto de vista y perspectiva el que llega a nosotros.
4. Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por quince versos octosílabos. Las estrofas impares forman una tercerilla (aba); las pares, un pareado (cc); la rima es asonante. Esta original combinación recuerda mucho las formas propias de la poesía popular; de ahí su carácter sintético, insinuador, musicalmente sencillo y pegadizo, pero con un punto de ingeniosa combinación.
5. Comentario estilístico
El poema es muy descriptivo y contemplativo. El yo poético mira a su alrededor en la playa y se topa con tres escenas que nos pinta con rasgos impresionistas, sugeridores y vivos. La primera escena nos ofrece una hilera de barcas amarradas, por parejas, “como sandalias del viento” (v. 2); en este símil se pinta muy bien el contorno de las barcas; importa el perfil, no el detalle.
En la segunda escena se presenta al niño dormido en la arena. También se utiliza un símil expresivo: “como despojo del mar” (v. 7), referido al niño dormido en la arena; transmite connotaciones de pobreza, abandono y desprotección. La quinta estrofa no ofrece ningún símil; a cambio, se aplica un adjetivo cromático y otro gustativo aplicado a maromas: “amarilla y salobres”. El efecto sinestésico es inmediato y crea una connotación sorprende y bastante impactante en el lector.
El estribillo se centra en el “yo y mi sombra”; la repetición anafórica de la expresión dota de énfasis a los dos elementos aludidos. En ambos versos se suprime el verbo; la elipsis reconcentra el sentido poderosamente. Lo que sigue son dos hermosas metáforas; la primera, visual: el yo poético forma ángulo recto con su sombra sobre la arena; la segunda es conceptual; crea la sensación de un libro, sobre el que se puede leer. Surge una inteligente analogía de nosotros, lectores, leyendo el poema, a través de la mirada del yo poético.
El poema combina muy bien cierto tono ligero, descriptivo, con otro más contemplativo. Las tres escenas representadas pertenecen a la vida cotidiana de las gentes humildes y esforzadas. El yo poético se ofrece como intermediario de la visión, como un “libro abierto”, para que nosotros valoremos las pinturas trazadas al estilo de Soroya: un impresionismo sugerente, evocador y sugestivo.
6. Contextualización
Manuel Altolaguirre es un interesante y original poeta de la Generación del 27. Mantuvo estrecho contacto con muchos de los componentes del grupo por su labor como editor. Al finalizar la guerra civil, se exilió en Cuba y México, donde siguió con sus actividades de edición; también compuso teatro y guiones de cine, trabajando con Luis Buñuel. Al morir relativamente joven a causa de un accidente de tráfico, en Burgos, su trayectoria literaria quedó trunca y desgraciadamente incompleta.
Su poesía se caracteriza por la presencia de aspectos emocionales y sensitivos. Él mismo se consideraba deudor de la poesía de Pedro Salinas. También es perceptible el influjo de los clásicos españoles, de quienes toma el equilibrio y la contención expresiva. La presencia del yo en sus poemas delata una cierta concepción romántica de la poesía, de influjo becqueriano. Son poemarios recordados por su calidad Las islas invitadas (1926) y Poemas en América (1955), el primero y el último, respectivamente, de su carrera literaria.
7. Interpretación y valoración
El poema que estamos estudiando es una deliciosa recreación de tres escenas marineras propias de la vida cotidiana de la gente humilde. En la primera aparecen barcas; en la segunda, un niño dormido en la arena; en la tercera, los marineros tirando de las maromas. Dos son estáticas y una dinámica. Juntas, es como si observáramos un cuadro impresionista que se centra en tres detalles de vida, muy expresivos sobre un modo de vivir.
Altolaguirre crea un poema hermoso, sensitivo (sobre todo visual y cromático), que inmediatamente se traslada a imágenes en la mente lectora. No hay valoración, solo presentación. Como lo representado son instantáneas de la vida cotidiana de la gente humilde, se nos ofrece un cuadro de vida humilde de la gente esforzada y trabajadora.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los manipuladores y los manipulados, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Dónde se desarrollan las escenas descritas?
2) El yo poético, ¿qué papel cumple en el contexto del cuadro marinero evocado?
3) Explica la metáfora de “yo y mi sombra, ángulo recto” (v. 4 y otros).
4) El conjunto, ¿da impresión de pobreza o de abundancia?
5) ¿A qué pintor valenciano impresionista de finales del siglo XIX y principios del XX podría recordar la escena “pintada”?
6) En el poema, ¿se aprecia una crítica social o de otro tipo? Razona tu respuesta.
7) Las sandalias del viento, ¿a quién se refieren? ¿Te parece afortunado el símil? Razona tu respuesta.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Compón un poema o texto en prosa que describa un paisaje o lugar con momentos de la vida cotidiana.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre los hombres “pintados”, incluyendo al niño, y Manuel Altolaguirre.
3) Realiza una exposición sobre Manuel Altolaguirre, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes que expresen un momento de la vida con la fuerza y la autenticidad de lo verdadero, siguiendo el ejemplo de Miguel Altolaguirre.

Manuel Altolaguirre: «La voz cruel»; análisis y propuesta didáctica

MANUEL ALTOLAGUIRRE – LA VOZ CRUEL 
La voz cruel 
                                        A Octavio Paz

Alzan la voz cruel                                                              1
quienes no vieron el paisaje,
los que empujaron por el declive pedregoso
la carne ajena,
quienes debieron ser almas de todos                        5
y se arrancaban de ellos mismos
cuerpos parásitos
para despeñarlos.

Mil muertos de sus vidas brotaban,
mil muertos solitarios                                                 10
que miraban desde el suelo,
durante el último viaje,
la colosal estatua a la injusticia.

No eran muertos,
eran oprimidos,                                                              15
seres aplastados,
ramas cortadas de un amante o de un padre,
seres conducidos por un deseo imposible,
topos de vicio
que no hallarán la luz                                                  20
por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que triunfaron
por la paz interior de sus mentiras.                        25

¡Oh mundo desigual!
Mis ojos lloren
el dolor, la maldad:
la verdad humana. 

                             Manuel Altolaguirre

 

1. ANÁLISIS 
Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 – Burgos, 1959) es un estimable poeta, miembro de la Generación del 27. Editor, dramaturgo y guionista de cine, nos dejó importantes títulos poéticos, pese a su prematura muerte. Su formación clásica y el hondo conocimiento de la mejor tradición literaria española influyeron en su poesía intimista y reflexiva. 
 
1. Resumen 
El poema que comentamos posee un tono de denuncia muy claro, en el marco de la guerra civil española. El poeta carga contra los demagogos y manipuladores que azuzaron a los demás para que se enfrentaran y lucharan hasta exterminarse; y ello en un ambiente de crueldad. Fueron miles de muertos, que solo acertaron a comprender que fueron carne de cañón en el momento de morir. Esos seres que lucharon y murieron violentamente eran personas con familia, con seres queridos, pero la manipulación perversa por parte de los “topos de vicio” los condujeron a la muerte. A base de mentiras vociferadas, ellos disfrutan de su paz hipócrita y los incautos murieron. Pero el mundo es así, inundado de dolor y maldad, pues es lo que el hombre fomenta y siembra. Como podemos apreciar, el poema posee un sentido pesimista y amargo, además de una vertiente clara de crítica incisiva.
 
2. Tema 
El tema del poema se puede enunciar así: desenmascaramiento crítico y firme de los auténticos responsables de los conflictos: los que, en la sombra, alimentan odios y azuzan a las personas menos avisadas a luchar con la intención de exterminar a los otros, vistos como enemigos irreconciliables; el yo poético llora por ello y no encuentra solución. Dicho de otro modo: denuncia amarga de los fomentadores de odio, que recogen beneficios de las guerras, ante la impotencia desesperada del poeta. 
 
3. Apartados temáticos 
El poema se presenta muy compacto y coherente en su significación; todo el sentido está muy apretado, sin cesiones a la digresión; va a tono con el contenido trágico; por otro lado, posee una estructura mitad circular, mitad deductivaEn consecuencia, se pueden distinguir cuatro apartados temáticos: 
-El primer apartado (primera estrofa, vv. 1-8enuncia con claridad y hasta brutalidad los causantes del conflicto, que entendemos que es la guerra civil española: los azuzadores (acaso políticos cínicos, demagogos, populistas, etc.) que incitaban a la masa al conflicto violento; este hecho está elidido, pero las alusiones parecen inequívocas. 
-El segundo apartado (segunda y tercera estrofas, vv. 9-21) ofrece las consecuencias de la “voz cruel” de los farsantes: muertos por todos lados, que solo vieron la injusticia a la que fueron sometidos ya en el suelo, encarando la muerte. Pero los muertos eran personas que amaban, se afanaban y tenían proyectos de felicidad para sus vidas, lo cual fue tronchado por el conflicto criminal. 
-El tercer apartado (cuarta estrofa, vv22-25retoma el asunto de la primera parte; vuelve, pues, a la voz cruel, y nos desvela su modo de operar: propagar mentiras y mantenerse a resguardo.  
-El cuarto apartado (quinta y última estrofa, vv. 26-29) presenta un giro introspectivo y subjetivo. Explicado el asunto, sus causas y consecuencias, el yo poético lamenta la injustica del mundo, sufre por las consecuencias de la verdad humana: dolor y maldad. 
 
4. Aspectos métricos, de rima y estrofa empleada
El poema está compuesto por veintinueve versos de medida variable; el más pequeño es tetrasílabo (v. 15); el más extenso es alejandrino (vv. 17 y 18). En conjunto, los de arte menor (8 sílabas o menos) representan algo más de la mitad del total. No se aprecia una rima definida que coincida con alguna estructura poética; una ligera tendencia a la rima asonante en versos alternos sí se puede localizar, por ejemplo, la última estrofa. En conjunto, podemos decir que estamos ante un poema en verso libre.

 

5. Comentario estilístico 
El poema gira en torno al sintagma del título, “la voz cruel” (que se vuelve a repetir en el primer verso, para dejar bien claro quién es el responsable de la catástrofe luego descrita), metáfora y metonimia de los embaucadores, charlatanes, populistas, etc. que engañaron a la gente, a través de la manipulación, para que lucharan entre sí; aunque no hay detalles, se deduce que se refiere a la guerra civil española. Estos dominadores del discurso no sufrieron las consecuencias de sus palabras porque “no vieron el paisaje” (v. 2), metáfora de su aislamiento y vida regalada. Esos mismos debían haber sido ejemplo de sensatez (“quienes debieron ser almas de todos”, v. 4), pero se transformaron en criminales pues “empujaron” a la catástrofe de la lucha (nombrada por la metáfora de “declive peligroso”, vv. 3), “arrancaban” de sí a los hombres para “despeñarlos”.  
En la segunda estrofa explica las consecuencias de ese comportamiento irresponsable: “mil muertos”, metáfora o metonimia de la gran cantidad de personas fallecidas. La repetición anafórica de la expresión (vv. 9-10) enfatiza el elevado número de víctimas. Ellas vieron “desde el suelo”, metáfora de su muerte inminente, la “colosal estatua de la injusticia” (v. 13), metáfora del engaño alevoso al que habían sido sometidos. Pero ya era tarde para reaccionar y nada pudieron hacer. 
La tercera estrofa explicita la metáfora de “muertos”, empleada en varias ocasiones previamente. En realidad, dice el yo poético, eran los “oprimidos” (v. 15), los “aplastados” (v. 16), los que amaban o soñaban con un algo mejor. También los nombra como “topos de vicio” (v. 19), metáfora de personas ciegas que no podían ver con la luz, acaso por su propia culpa y maldad, pues tenían o se movían por “turbias y blandas galerías” (v. 21), es decir, vicios y depravaciones de todo tipo. 
La cuarta estrofa comienza con los dos mismos versos de la primera: “Alzan la voz cruel / quienes no vieron el paisaje”. Esto le imprime un carácter circular y cerrado. Acentúa la sensación de repetición y de la imposibilidad de escapar al discurso viciado de la voz cruel. Ahora sabemos que esos charlatanes “triunfaron” gracias a sus “mentiras” (v. 25), que prometían una paz que era inexistente. La repetición de los dos primeros versos introduce más angustia; y además se explicita que alcanzaron el éxito gracias a sus falacias, creídas por lo que murieron. 
La última estrofa contiene un epifonema que transmite muy bien la desazón desesperanzada del sujeto poético ante las injusticias del mundo (“¡Oh mundo desigual!”, v. 26). Ante la constatación de la manipulación desvergonzada e interesada de la gente, sólo le queda invitar a sus ojos a que “lloren / el dolor, la maldad” (vv. 27-28), pues esa es la amarga “verdad humana” (v. 29). Como podemos apreciar, el cierre presenta un sesgo muy intimista, subjetivo y desgarrado. El yo poético no puede soportar tanto sufrimiento y hace lo único que puede hacer: llorar; es decir, verter su rabia e impotencia ante la crueldad del hombre. 
Hemos visto que el poema combina a la perfección un cierto tono expositivo y argumentativo combinado con otro emocional, de naturaleza trágica. El conjunto del poema gira en torno a la denuncia de los manipuladores que, con su “voz cruel”, provocaron un conflicto que acabó con la vida de miles de hombres. Todos los recursos estilísticos contribuyen eficazmente a la creación de una atmósfera de crítica, denuncia y rechazo, más bien desesperanzado, de los verdaderos causantes de las guerras y las atrocidades; los soldados solo fueron muñecos manipulados por los que, en la retaguardia, obtuvieron provecho y vivieron tranquilos. 
 
6. Contextualización 
Manuel Altolaguirre es un interesante y original poeta de la Generación del 27. Mantuvo estrecho contacto con muchos de los componentes del grupo por su labor como editor. Al finalizar la guerra civil, se exilió en Cuba y México, donde siguió con sus actividades de edición; también compuso teatro y guiones de cine, trabajando con Luis Buñuel. Al morir relativamente joven a causa de un accidente de tráfico, en Burgos, su trayectoria literaria quedó trunca y desgraciadamente incompleta. 
Su poesía se caracteriza por la presencia de aspectos emocionales y sensitivos. Él mismo se consideraba deudor de la poesía de Pedro Salinas. También es perceptible el influjo de los clásicos españoles, de quienes toma el equilibrio y la contención expresiva. La presencia del yo en sus poemas delata una cierta concepción romántica de la poesía, de influjo becqueriano. Son poemarios recordados por su calidad Las islas invitadas (1926) y Poemas en América (1955), el primero y el último, respectivamente, de su carrera literaria. 
 
7. Interpretación y valoración 
El poema que estamos estudiando combina con gran originalidad tres aspectos muy interesantes: una reflexión sobre el origen de la guerra, sus causas y sus consecuencias; una crítica amarga y firme contra los demagogos y populistas; y, finalmente, la expresión del dolor personal, subjetivo, íntimo, del propio poeta, por la maldad humana. 
Altolaguirre crea un poema hondo y de contenido triste. Las imágenes generadas inciden en la grave responsabilidad contraída por los demagogos que condujeron a una muerte absurda a miles de personas con la vida por hacer. El cinismo de unos choca vivamente con el precio pagado por las personas inducidas a la lucha, sin comprender, como topos, lo que hacían. Su desesperación final por los rasgos negativos del hombre la expresa con gran viveza y fuerza conmovedora.  
 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen). 
2.1. Comprensión lectora  
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).  
2) Señala su tema principal y los secundarios.  
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.  
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.  
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?  
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los manipuladores y los manipulados, y cómo impactan en el poeta.  
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico  
1) Indica las causas de la confrontación y sus consecuencias, según el poeta.  
2) Indica los tipos de emoción que expresa el yo poético, para lo que has de fijarte en la última estrofa 
3) Explica la metáfora de “declive pedregoso” (v. 3) en el contexto de la historia de España.  
4) Indica las metáforas que se refieren a los que poseen “la voz cruel”.   
5) ¿Aparece alguna animalización en el texto?  ¿A quién se refiere? ¿Posee una connotación positiva o negativa?  
6) En el poema se reflexiona sobre la historia de España: indica a qué momento se refiere y qué desea expresar el poeta 
7) Explica el sentido del último verso “la verdad humana” (v. 20), para lo que has de fijarte en el verso anterior. 
  
2.3. Fomento de la creatividad 
1) Compón un poema o texto en prosa que exprese un razonamiento sobre algún hecho histórico relevante. 
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre los hombres muertos Manuel Altolaguirre 
3) Realiza una exposición sobre Manuel Altolaguirre, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.  
4) Aporta o crea imágenes que expresen la frustración y el dolor ante un acontecimiento o situación injusta, siguiendo el ejemplo de Miguel Altolaguirre. 

Dámaso Alonso: «La invasión de las siglas»; análisis y propuesta didáctica

DÁMASO ALONSO – La invasión de las siglas 
La invasión de las siglas 
(POEMILLA MUY INCOMPLETO) 
A la memoria de Pedro Salinas, a quien 
en 1948 oí por primera vez la troquelación 
«siglo de siglas». 
USA, URSS.                                                     1                  
  
USA, URSS, OAS, UNESCO: 
ONU, ONU, ONU 
TWA, BEA, K.L.M., BOAC 
¡RENFE, RENFE, RENFE!                                  5 
  
FULASACARASARULASA, 
CAMPSA, CUMPSAKIMPSA; 
FETASAFITUSACARUSA, 
¡RENFE, RENFE, RENFE! 
  
¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.,                                   10 
¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.! 
  
Vosotros erais suaves formas: 
INRI, de procedencia venerable, 
S.P.Q.R., de nuestra nobleza heredada. 
Vosotros nunca fuisteis invasión.                     15 
Hable 
al ritmo de las viejas normas 
mi corazón, 
porque este gris ejército esquelético 
siempre avanza                                               20 
(PETANZAKUTANZAFUTRANZA); 
frenético 
con férreos garfios (TRACA, TRUCA, TROCA) 
me oprime, 
me sofoca,                                                      25       
(siempre inventando, el maldito, para que yo rime: 
ARAMA, URUMAALIME, 
KINDOKONDAKUNDE). 
Su gélida risa amarilla 
brilla                                                               30 
sombría, inédita, marciana. 
Quiero gritar y la palabra se me hunde 
en la pesadilla 
de la mañana. 
  
Legión de monstruos que me agobia,                 35 
fríos andamiajes en tropel: 
yo querría decir madre, amores, novia; 
querría decir vino, pan, queso, miel. 
¡Qué ansia de gritar 
muero, amor, amar!                                          40 
  
Y siempre avanza: 
USA, URSS, OAS, UNESCO, 
KAMPSAKUMPSAKIMPSA, 
PETANZAKUTANZAFUTRANZA 
  
¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.!                                      45 
Oh, Dios, dime, 
¿hasta que yo cese, 
de esta balumba 
que me oprime, 
no descansaré?                                                  50 
  
¡Oh dulce tumba: 
una cruz y un R.I.P.! 
 
                         Dámaso Alonso 
1. ANÁLISIS 
Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas (Madrid, 1898 – 1990) es uno de los más destacados poetas de la Generación del 27. Fue eminentísimo profesor, historiador agudo de la literatura española, crítico original y teórico de mirada sabia. Al lado, cultivó la poesía con hondura, maestría y perfección. En cualquiera de los campos, ha aportado a la literatura española del siglo XX sustanciales títulos de honda repercusión. 
 
1. Resumen 
El poema que ahora comentamos es una crítica a la invasión de siglas que inunda la vida moderna. Como muy bien recuerda Dámaso Alonso que dijo Pedro Salinas, el siglo XX ya fue el siglo de las siglas. El XXI va por el mismo camino, trufado de acrónimos y anglicismos sin medida. El poema presenta una forma de sátira ridiculizante e imitación burlesca de la enorme cantidad de siglas que nos invaden en tropel. Por ello, podemos afirmar que el poema deviene en una acerada parodia. La primera estrofa está formada por dos siglas, USA y URSS; se repetirán dos veces más. También se repetirá tres veces S.O.S, pero pidiendo auxilio para librarse de la invasión; y RENFE, casi imitando el ruido del tren al marchar por la vía. También se repite una vez, pero escrito con K y no con CAMPSA, CUMPSACIMPSAOAS y UNESCO se repiten una vez. ONU se repite tres veces seguidas, formando un verso. El yo poético las aprecia como “legión de monstruos” que todo lo invaden y devoran. Contrasta con estas las pocas siglas clásicas, serenas y firmes; solo son dos, INRI y S.P.Q.R. Le pregunta a Dios si no se librará de ellas hasta su muerte. Ahí le quedará el consuelo de que en su tumba aparezca un R.I.P., clásico y sereno, que hará de barrera ante las siniestras siglas modernas. En el poema se mezclan siglas y acrónimos; tiene efectos de lectura interesantes y que se deben tener en cuenta para su recta comprensión. 
 
2. Tema 
El tema del poema se puede enunciar así: protesta airada contra la invasión de siglas en el mundo comercial, político, social, etc., lo que resulta irritante.  
 
3. Apartados temáticos 
El poema se presenta muy compacto en su significación; todo el sentido está como comprimido y ordenado lógicamente. No obstante, se pueden distinguir cuatro apartados temáticos: 
-El primer apartado (cuatro primeras estrofas, vv. 1-11) está compuesto por siglas; primero, las políticas; luego, las comerciales; finalmente, la que pide socorro, que es lo que hace el yo poético, harto de tanta sigla.  
-El segundo apartado (quinta estrofa, vv. 12-34) expresa la añoranza por las siglas clásicas, de uso noble y tradicional, llenas de sentido y emoción. Solo trae a colación dos, INRI y S.P.Q.R. La primera alude a la crucifixión de Jesucristo; la segunda, al Imperio Romano. En la última parte de esa estrofa se critica nuevamente la frialdad y el extrañamiento que provocan las nuevas siglas. 
-El tercer apartado (sexta y séptima estrofas, vv. 35-44) expresa el agobio del yo poético, que no puede ni hablar, ni pronunciar las palabras sencillas y elementales que recogen la esencia de la vida. En la séptima estrofa constata que la invasión de la “legión de monstruos” avanza. Nos comunica una nueva ristra chirriante de siglas. 
-El cuarto y último apartado (estrofas octava y novena, vv. 45-52) comienza pidiendo ayuda y acogiéndose al amparo divino para librarse de esa “balumba”. La última estrofa, muy sintética, expresa el deseo del yo poético de librarse, aunque sea muerto, del “gris ejército esquelético” (v. 19). Como un conjuro protector, solo desea en su tumba una cruz y un “R.I.P.”, sencillamente. 
 
4. Aspectos métricos y de rima 
El poema está compuesto por 52 versos de medida irregular. El más pequeño es bisílabo (“brilla”, v. 30). El más largo es el verso 26, de dieciséis sílabas. En medio, aparecen versos de todo tipo, trasmitiendo la imagen de caos y batiburrillo generado por tanta sigla. No se aprecia una rima regular, aunque aparecen pareados (vv. 39-40), alguna tercerilla y a veces una asonancia en los versos pares, lo que nos permite hablar de rima romanceada (vv. 35-40 y 45-50). También se dejan ver tiradas monorrimas tan irritantes como las siglas que recrea onomatopéyicamente (vv. 6-8 y 43-44). El conjunto lo podemos etiquetar como un poema en verso libre. 
 
5. Comentario estilístico 
El poema es una sátira y parodia, es decir, una crítica ridiculizante y humorística de la excesiva tendencia al empleo de siglas para nombrar cualquier cosa: organismos, empresas, países, etc., en el siglo XX, el momento de su escritura. La verdad es que el final de ese siglo y lo que llevamos del XXI esa corriente se ha agudizado mucho más, pues ahora se nombran nombres de enfermedades, aparatos de todo tipo, sobre todo electrónicos, etc. En fin, la invasión se ha recrudecido. 
El hecho de que subtitule su poema como “poemilla muy incompleto” es un modo irónico (hay muchas más siglas que el autor omite por la gracia de la brevedad) y una captatio benevolentiae humorística dirigida al lector avisado. La intencionalidad crítica de todo el poema está sometida a una férrea e inteligente planificación, como a continuación trataremos de mostrar. La primera estrofa está constituida por solo dos siglas, correspondientes a los dos países más poderosos del mundo tras la Segunda Guerra Mundial: USA y URSS. La segunda estrofa comienza por repetir esas siglas y añade otras el ámbito político internacional. En el verso tres repite tres veces ONU, como para recalcar su importancia. El verso cuatro se dedica a marcas comerciales (de aviación). Y el verso cinco repite tres veces, entre exclamaciones, RENFE, creando una onomatopeya divertida con el ruido del tren al circular por las vías. La sensación de acumulación agobiante se crea con la figura del asíndeton. No hay ni una sola conjunción copulativa en todo el poema que conecte siglas. 
La tercera estrofa ridiculiza nombres de empresas cuya sigla termina en “-SA”. Con referente real solo apreciamos CAMPSA; las demás parecen inventadas, aunque verosímiles. Se cierra esta estrofa tercera con la onomatopeya de RENFE ya conocida. La estrofa cuarta es muy original y curiosa. Repite en sus dos versos la sigla S.O.S. nada menos que seis veces, y en un enunciado exclamativo. Adivinamos que es el poeta quien pide socorro ante tanta sigla. 
La estrofa quinta presenta enunciados y oraciones con un empleo natural de la lengua. Expresa su añoranza por dos siglas latinas, INRI y S.P.Q.R., a las que califica de “suaves formas” (la sinestesia es muy original y expresiva). Le inspiran confianza y familiaridad (”nunca fuisteis invasión”, les dice (v.15). La aversión que siente por las siglas modernas la expresa muy bien en la métafora “gris ejército esquelético” (v. 18); son como un ejército de zombis que amenazan con aniquilar todo lo que encuentren a su paso. Introduce, a través de una atrevida metáfora, una imagen metálica y siniestra al identificar las siglas con “férreos garfios” (v. 23) que lo asfixian, lo que expresa con un paralelismo con anáfora muy intenso: “me oprime, / me sofoca” (vv. 24-25). Pero el ejército de siglas no para de avanzar (repite ese verbo en varias ocasiones, para crear sensación de agobio e inevitabilidad). Y lo peor: no paran de surgir nuevas siglas, lo que obliga al poeta (el guiño humorístico es evidente) a inventar nuevas rimas. 
Desde el verso 16 hasta el 28 solo hay una oración, muy larga, que serpentea con encabalgamientos e hipérbatos de un verso a otro: se crea así una sensación de angustia irrespirable muy expresiva. Varias sinestesias y algunas metáforas cromáticas dan el tono de cómo es el ejército: “gélida risa amarilla” (v. 29) indica lo siniestro e inquietante de estas siglas; brilla de modo sombrío (la antítesis es bien llamativa), como si fueran marcianos. Todo ello deviene, pues, en una “pesadilla” (v. 33) en la que el yo poético quiere gritar, ya en pánico, pero no le salen las palabras; hasta ahí llega su angustia.  
A continuación, se crea otra imagen horripilante al identificar las siglas con una “legión de monstruos” (v. 35), metálicos, fríos y agobiantes (las películas de dibujos animados y de ficción futurista actuales no lo hacen mejor). Al yo poético se le vienen a su cabeza palabras nobles, hermosas, naturales: “madre, amores, / (…) vino, pan” (vv. 37-38). Funcionan metonímicamente al referirse a sentimientos intensos y realidades concretas de grato recuerdo. Se cierra esta estrofa quinta con una exclamación retórica que es un grito de liberación. Y lo que quiere exclamar lo expresa con un verbo conjugado, un sustantivo y un infinitivo (“muero, amor, amar”) (v. 40); crea una aliteración muy hermosa y una metáfora con los propios términos, pues expresan el ansia de vivir con naturalidad y autenticidad, lejos de las siglas. 
La séptima estrofa repite la pesadilla: vuelven las siglas, ya repetidas, pues aparecieron en las primeras estrofas, a veces con ligeras variantes (como las acabadas en “-PSA”, que ahora comienzan con “K” y antes lo hacían con “C”. Se cierra con una suspensión (expresada a través del signo de los puntos suspensivos), que es un modo de advertir que esto podría seguir eternamente. 
La octava estrofa con una petición de socorro, a través del irónico S.O.S. repetido tres veces, y en una oración exclamativa. A continuación, el yo poético se dirige a Dios y lo apostrofa preguntándole si toda esa “balumba” (la hipérbole crea una imagen muy viva) no acabará hasta que él muera. Es tal la opresión (ha utilizado “que me oprime” un poco antes, v. 49), que en realidad le hace desear la muerte, para librarse de ese ejército horripilante. En la tumba, que califica sinestésicamente de “dulce”, se ve descansar en paz con solo dos cosas: el símbolo de la cruz y, en ella, escrito, un “R.I.P.”. Irónicamente, lo acompañará una sigla, esta sí, noble, vieja y tranquilizadora, que será su escudo protector contra el “ejército esquelético” y la “legión de monstruos” de las nuevas siglas.  
 El análisis del poema nos confirma que, entre bromas y veras, el poeta rechaza la invasión de siglas que inundan el mundo. Descubrimos un cuidadoso proceso antes de composición y un constante trabajo lingüístico y poético en su construcción. La sátira feroz contra tanta sigla propia de papanatas nos deja ver un hartazgo por ciertos gestos de la modernidad ridículos y rechazables. El poema, divertido, chispeante, humorístico y tremendamente original, es un prodigio compositivo lleno de belleza y significación. Su lectura nos provoca una sonrisa melancólica, acaso más triste de lo que podamos admitir. 
 
6. Contextualización 
Dámaso Alonso es un hondo y magnífico poeta, miembro de la Generación del 27. Su primer poemario, Poemas puros, poemillas de la ciudad (1924) se considera un ejemplo del influjo de Juan Ramón Jiménez y su concepto de “poesía pura” en la joven poesía española a partir de 1920. Otro título de gran transcendencia e influjo porque se considera que inició la poesía social de posguerra, también conocida como “poesía desarraigada” es Hijos de la ira (1944); su poesía adquiere un aire desgarrado y un tono de denuncia social bien visibles, bajo el influjo de la filosofía existencialista. Su último libro de poesía, Duda y amor sobre el Ser Supremo (1985) se mueve en la dirección de la preocupación religiosa, la comunicación con la Divinidad, etc.  
Sus aportaciones como filólogo son de primera magnitud. Por ejemplo, su Estudios y ensayos gongorinos (1955) resultaron decisivos para la reconsideración de Luis de Góngora como uno de los grandes poetas culteranos barrocos. Fundó y aclimató en España la corriente crítica de la Estilística, con su fundamental libro Poesía española: ensayo de métodos y límites estilísticos (1950). Su profunda sensibilidad e inteligencia estéticas arrojaron luz y abrieron amplios senderos para el estudio de la obra literaria entendida como un artefacto único y singular que emplea el lenguaje de un modo y con una intención estética, alejado del uso ordinario. Como presidente de la Real Academia de la Lengua, Dámaso Alonso trabajó firmemente para mantener la unidad del español y crear una constante colaboración con el resto de las academias de la lengua del mundo hispano. 
Su poesía es producto de la depuración, la esencialización y de una cierta idea estética sobre el empleo del lenguaje. La contención expresiva, sin embargo, no está reñida con la expresión de sentimientos e ideas de viva actualidad en su momento. En sus poemas aparecen imágenes de hondo impacto que inciden en emociones, situaciones o sentimientos que conmueven al lector, impelido a la reflexión serena bajo criterios estéticos y éticos de envergadura, donde la creencia en Dios (y la protesta contra Él) suele ser un elemento relevante. 
 
7. Interpretación y valoración 
“La invasión de las siglas” es un divertido y bello poema en el que se rechaza el empleo indiscriminado de las siglas para nombrar cualquier cosa para las que pudieran existir palabras patrimoniales exactas y apropiadas.  
Las imágenes generadas muestran una repulsión por las siglas, que avanzan como zombis, sin poder detenerlos. Entre bromas, nostalgias, ironías y sátiras –en fin, los ingredientes de la buena parodia–, Dámaso Alonso nos ha entregado una hermosa poesía que ridiculiza tendencias sociales un tanto risibles.  
La capacidad inventiva de siglas que suenan como feos palabros es uno de los aspectos más llamativos y originales del poema. Los juegos de repetición y el contraste entre lo clásico y lo moderno aportan una ironía chispeante y graciosa que hace de la lectura del poema un acto lúdico y reflexivo, a la vez, de lo más original; es uno de los secretos de la buena poesía. 
  
2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen). 
2.1. Comprensión lectora  
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).  
2) Señala su tema principal y los secundarios.  
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.  
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.  
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?  
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a elementos naturales y cómo impactan en el poeta.  
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico  
1) ¿Qué piensa el poeta de la moda de las siglas? Aporta razones. 
2) Indica los tipos de emoción que expresa el yo poético (y que contrastan entre sí).  
3) Agrupa las siglas según se refieran al mundo político, al empresarial, al de la realidad cotidiana, etc. ¿Cuáles son las más abundantes? ¿Por qué será así? 
4) ¿A quién le pide ayuda el yo poético, finalmente?  
5) ¿Cómo apreciamos la ironía en el subtítulo y en la estrofa final del poema? 
6) Hay tres siglas (vv. 20 y 23) que son sustantivos comunes. Localízalos y explica su significado en el sentido irónico del poema.  
7) ¿Cuáles son las cuatro siglas de significado positivo? Explica su importancia en su sentido global del poema. 
  
2.3. Fomento de la creatividad 
1) Compón un poema o texto en prosa que exprese el rechazo de una moda o tendencia social que te parezca ridícula o contraproducente. Utiliza un tono de humor, ironía, sarcasmo y sátira.   
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre el ejército de siglas negativas y las positivas. Imagina el desenlace del choque.  
3) Realiza una exposición sobre Dámaso Alonso, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.  
4) Aporta o crea imágenes de paisajes o fenómenos naturales (como el volcán) que sirvan para entender un mundo agobiante, tecnologizado, apabullante y no siempre comprensible como el que nos presenta el poema a través del abuso de las siglas, siguiendo el ejemplo de Dámaso Alonso.