Nicanor Parra: «Hay un día feliz»; análisis y propuesta didáctica

NICANOR PARRA – Hay un día feliz
A recorrer me dediqué esta tarde                  1
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño                5
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,                    10
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas             15
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas                   20   
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables                25
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,                     30
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,                      35
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mi singular empresa,           40
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero                    45
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.                50
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora             55
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).            60
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve           65
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;                         70
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo             75  
Como una blanca tempestad de arena!
           De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
1. ANÁLISIS
1) Resumen
 Este bello poema es una evocación de la aldea del sujeto lírico, un ejercicio de recuerdo emocionado y, al mismo tiempo, una narración del paseo que efectúa por su “aldea”. ¿Real o imaginario? No importa, y tampoco está claro. Más bien parece un ejercicio de memoria emocional, más que un paseo físico. El paseo comienza una tarde, en el crepúsculo, y en otoño; el lugar: la aldea de su infancia. Lo que hace el sujeto lírico es “recorrer” las calles. Más bien parece un recorrido memorístico, más que físico, pero no se puede descartar del todo que sea real. Ha pasado el tiempo, lo que implica que el sujeto lírico ya es una persona adulta, acaso anciana. Se dirige a los lectores con un verbo en imperativo (“creédmelo”), imprimiendo un tono conversacional muy importante; roza la confidencia. 
“Nada ha cambiado”, constata, para alegría suya, lo que desata su amor por esa tierra. Describe las construcciones: casas blancas y viejos portones de madera. Enumera tres elementos para constatar que todo sigue igual: las golondrinas en la torre de la iglesia, los caracoles y musgo. Lo percibe como un lugar apacible y acogedor. Luego comienza un giro interior e intimista; primero evoca a su abuela. Continúa con una enumeración de los “hechos memorables” de su infancia: la esquina donde se situaba el correo. Le da pie a pensar que el lugar de la felicidad está ahí; cuanto más lejos lo imaginamos, más cerca se halla de nosotros; es la infancia, sin duda. Esto le sugiere el pensamiento que la vida es una quimera breve e inconsistente. Se impone cierto orden mental. Luego observa un rebaño de ovejas, a las que saluda una a una; sigue con la arboleda, cuyas hojas yacentes le recuerdan a sus hermanas muertas. Continúa con una rueda de molino, una tienda que desprende olor a café, la luna y el río. Son los elementos físicos que contempla en su paseo. Un árbol que plantó su padre a la puerta de casa le evoca la figura paterna; habla con cariño y emoción de ella. Unas violetas le traen la memoria de su madre, de la que también se expresa con amor contenido. 
En el verso 69 comienza el cierre del poema. Admite que ha pasado mucho tiempo, aunque todo sigue igual (de ahí que pensemos que el viaje es mental, no físico). Evoca otros dos elementos del interior de la casa: el vino y un ruiseñor. De pronto le asalta la imagen de sus hermanos menores regresando de la escuela. Y, abruptamente, cesa el viaje emocional. Admite que el tiempo lo ha borrado todo “como una blanca tempestad de arena”.
2) Tema
Los temas de este poema se puede enunciar así:
-Evocación emocionada de la infancia en un entorno rural, en el seno de una familia feliz. 
-Recuerdo doloroso de los años de la infancia, concretado en la figura de su familia: sus padres, sus hermanas fallecidas y otros hermanos menores. El marco natural es un locus amoenus, un lugar delicioso y perfecto lleno de excelencias; sin embargo, nosotros podemos percibir la humildad de la vida en ese lugar, lejos de todo lujo.
-Lamento por los estragos –físicos, mentales y emocionales– provocados por el paso del tiempo. Todo pasa para no volver, aunque en la memoria se mantenga inalterable.
3) Apartados temáticos
El poema es narrativo, en parte, de ahí que podamos distinguir:
-Una introducción (vv. 1-12): el sujeto lírico anuncia que inicia una tarde específica de otoño un viaje por su aldea natal; es algo inesperado, ni él se lo esperaba, pero ha ocurrido.
– Un desarrollo, que es un recorrido, tanto físico, como emocional, por la aldea de su infancia (vv. 13-32). Se describe el entorno externo, en un sentido amplio.
-Desahogo emocional (vv. 33-38): la emoción lo invade; siente que la vida es efímera y todo desaparece rápidamente.
-Contemplación de la casa natal y evocación sentida de la familia (vv. 39-68): recuerda amorosamente a las hermanas, el padre y la madre. Muestra respeto y cariño por todos ellos, en un entorno familiar y entrañable.
-Cierre y conclusión melancólica (vv. 69-76 y final): el sujeto lírico admite que la vida pasa con rapidez y que el tiempo acaba con todo. La memoria también falla y todo desaparece como borrado por una tormenta.  
4) Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por setenta y seis versos endecasílabos. Riman en asonante los versos pares. Estamos, entonces, ante  un romance heroico. Es una estrofa antigua, muy apta para el poema largo, de largo aliento, como en efecto así ocurre. Su cultivo es tradicional, se remonta al Renacimiento y Barroco.
5) Recursos estilísticos
“Hay un día feliz”, el título, orienta muy bien sobre el contenido. Indica que la infancia es ese “día”; se identifica claramente con la felicidad. El sujeto lírico habla en primera persona, relatando su viaje mental y emocional, o acaso físico, a la aldea de su infancia; la describe con admiración y cariño.
El sujeto lírico es un hombre solitario, sin amigos. Se suceden las metáforas que expresan amor al lugar: “el otoño / Y su difusa lámpara de niebla” (vv. 5-6); personificaciones que presentan a la naturaleza como acogedora y entrañable: “el tiempo lo ha invadido todo / Con su pálido manto de tristeza” (vv. 6-7). Los adjetivos calificativos, muchos cromáticos, contribuyen a una significación completa e intimista: “pálido manto” (v. 8), “casas blancas” (v. 13), “húmedas manos” (v. 18), etc.
El tono conversacional se mantiene a lo largo de todo el poema, a través de exclamaciones y expresiones coloquiales: “¡Buena cosa, Dios mío!” (v. 29), “Vamos por partes, no sé bien qué digo, / La emoción se me sube a la cabeza” (vv. 37-38). Las repeticiones insisten en la conmoción espiritual de ese viaje a la infancia: “Ay de mí, ¡ay de mi!” (v. 33). Existe una enumeración que indica un tono de desesperación ante el paso del tiempo implacable: “Que la vida no es más que una quimera; / Una ilusión, un sueño sin orillas, / Una pequeña nube pasajera” (vv. 34-36). En estos mismos versos notamos unas hermosas metáforas que expresan la fugacidad de la vida.
También observamos hipérboles, que crean cierto efecto humorístico: “Las saludé [a las ovejas] personalmente a todas” (v. 43). La línea lógica del discurso se quiebra a menudo, rozando casi el fluir de conciencia. Así, se relaciona la rueda de molino, una tienda, el olor a café (esta asociación sí es lógica), la luna, el río, unas hermanas muertas, un árbol, el padre, etc. La figura del padre está revestida de más importancia, como después la madre; se le nombra como “Ilustre padre” (v. 58). Rememora la figura de un perro dormido al raso, las violeta y, de ahí, salta a su “amorosa madre” (v. 66). 
En la parte final del poema aparecen antítesis y paradojas que incrementan la sensación de pérdida y la nostalgia por la infancia. Ahora se interrelaciona “la tos y la tristeza” (v. 68), “el vino y el ruiseñor” (v. 72), etc.; en la misma línea, la la sensación de que todo sigue igual, pero en realidad nada queda del pasado, solo el recuerdo más bien confuso, que asalta al sujeto lírico. Por un momento, el sujeto lírico cree vivir todavía en su infancia, pues espera a que sus hermanos menores regresen de la escuela. Justo en ese momento comprende que todo ha sido una ensoñación. Lo expresa con un epifonema realmente estremecedor, que ocupa los dos últimos versos. El símil del tiempo como una “blanca tempestad de arena” (v. 76) es muy bello y remite a la muerte que todo lo va sepultando y provoca una reacción de disgusto, y hasta de pánico, en el sujeto lírico.
Se cierra el poema, pues, con un estremecido grito de melancolía por el tiempo perdido. La consciencia de que nada volverá y el olvido lo sepultará todo es lo que provoca esta expresión final casi agónica y desesperada. Como vemos, el poema va ahondando progresivamente en el sentimiento de la felicidad perdida, del día dichoso, metáfora de la infancia. Al fin, el sujeto lírico reconoce que el tiempo y el olvido hacen que todo se destruya, irremediable y dolorosamente.  
6) Contextualización
Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, Chile, 1914 – Santiago de Chile, 2018) fue un poeta, matemático, físico e intelectual chileno. Su obra poética ha obtenido un amplio reconocimiento de crítica y de lectores. El Premio Cervantes (otorgado en 2011) expresa muy bien el prestigio y la influencia que su poesía ha alcanzado en el ámbito hispánico. 
Su larguísima trayectoria pasó por varias etapas: una inicial, propia de los años treinta y primeros cuarenta, de corte popular y tradicional (bajo el influjo de García Lorca y su Romancero gitano); siguió otra de expresión vanguardista, en los años cuarenta y siguientes; desde los años ochenta explora una poesía formalmente más libre, asociada a “artefactos” textuales y visuales. El denominador común es el de la ironía, humor ácido, utilización de formas populares modificadas, crítica a aspectos sociales y políticos de su entorno, espíritu contestatario frente al poder e independencia de su voz poética respecto de las ideologías políticas imperantes en su país y en Occidente durante el siglo XX. Sus “antipoemas” son expresión de esa rebeldía formal y de contenido.
Entre sus obras, sobresalen Cancionero sin nombre (1937), Poemas y antipoemas (1954), de donde procede el texto que ahora comentamos, Manifiesto (1964), Ecopoemas (1982), Poesía política (1983), y Hojas de parra (1985). Sus discursos y conferencias se publicaron en Discursos de sobremesa (2006). 
Se asocia el nombre de Parra con el concepto de “antipoesía”. Se refiere a su visión de la actividad poética como un ejercicio libre de retórica, del boato académico y del encorsetamiento impuesto por el canon y la tradición. En efecto, Parra innovó intensamente en las formas expresivas y abre caminos novedosos, frescos y originales, para la poesía en lengua española. Sus montajes poéticos, combinados con la música y la fotografía, son célebres por su originalidad y audacia expresivas.
7) Interpretación y valoración
El poema “Hay un día feliz” es de una extraordinaria belleza y profundidad. Nos presenta un recorrido nostálgico por la infancia del sujeto lírico, para terminar con la constatación de que el tiempo lo borra todo, de que la vida es breve y fugitiva, lo cual es doloroso. Hemos visto que el texto presenta un tono coloquial, confidencial y confesional muy interesante y atractivo para el lector.
A través de pequeños detalles de la vida doméstica, el poeta recorre sus días felices de infancia. Tiene un recuerdo emocionado para sus familiares más cercanos: sus padres y sus hermanos. Le inspiran sentimientos de respeto y compasión, lo que dota de intensa carga dramática al poema. La lectura es cadenciosa, suave e inmersiva, lo cual se ve favorecido por la forma estrófica elegida, el romance heroico; la narratividad alterna con la sentimentalidad en unas proporciones muy exactas y agradables.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Cómo se percibe en el poema el tono coloquial y conversacional? 
2) ¿Qué es el “día feliz” al que se alude en el título del poema? 
3) La “blanca tormenta de arena” del verso final, ¿qué simboliza?  Razona tu respuesta.
4) ¿Qué objetos ve el sujeto lírico en su paseo por su aldea? ¿Son objetos extraordinarios, o propios de la vida cotidiana. ¿Qué tipo de sensación quiere crear con ello?
5) ¿Sabe el poeta el tiempo que ha pasado desde su infancia hasta la rememoración? Para responder, fíjate en los versos 69-70.
6) ¿Es importante la confesionalidad (declarar un pequeño secreto al lector, de naturaleza personal e íntima) en el conjunto de la significación del poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese un recuerdo de un momento feliz, despreocupado y optimista. Puedes imprimir un sentido melancólico, como ha realizado Nicanor Parra.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Nicanor Parra a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Nicanor Parra, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, situaciones, etc. que sirvan de metáfora del paso del tiempo, que todo lo destruye; no olvides el humor, la ironía y la hipérbole, para ser más eficaz desde el punto de vista comunicativo, siguiendo el ejemplo de Nicanor Parra.

Nicanor Parra: «Los siete chanchitos»; análisis y propuesta didáctica

NICANOR PARRA – Los siete chanchitos
LOS SIETE CHANCHITOS
(Himno Oficial del Movimiento Ecológico)  
1) Industrial y poeta capitalista                                 1
naturalmente:
CHANCHO CON CHALECO
2) Agricultor sin inquietud ecológica
qué duda cabe:                                                      5
CHANCHO CON CHALECO
3) Ingeniero
…………….. se ríe de la ecología
prototipo del
….. CHANCHO CON CHALECO                    10
4) Comunista marxista leninista
maoísta castrista jochiminista
pinochetista
refractario a la información ecológica
lo siento mucho:                                               15
….. CHANCHO CON CHALECO
5) Sacerdote que fuma como murciélago
sin la menor consideración x el prójimo
que me perdone Su Santidad:
IMPERDONABLE                                          20
….. CHANCHO CON CHALECO
6) Profesor y conferenciante
excritor
…………. para mal de sus pecados
autoexcluido del Frente Ecológico                25
no tiene vuelta:
……. CHANCHO CON CHALECO
7) AUTORIDAD CIVIL 0 MILITAR
indiferente a la realidad ecológica
debe ser desenmascarada públicamente       30
mono de nieve
…….. CHANCHO CON CHALECO
nauseabundo chancho con chaleco
         Poesía política (Santiago, 1983)
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Estamos ante un poema de tono irónico, sarcástico y de crítica social. Se trata de una denuncia de la hipocresía y el cinismo reinante en muchos sectores de la sociedad, especialmente entre los favorecidos, los poderosos y los ricos. Enumera, con números en párrafos aparte, cada tipo objeto de sus críticas, como si fuera una relación de objetos en un documento burocrático. Es una clara ironía que desea destacar que son muchos los “chanchos” disfrazados de personajes solemnes, pues todos ellos llevan chaleco, la típica prenda que connota autoridad y poder. Por otro lado, el poema entero se ofrece como un himno de una asociación ecológica, es decir, recoge el ideal de un grupo de gente que defiende la naturaleza. El sujeto lírico utiliza este ardid para darle más resonancia a su poema.
El sujeto lírico los tilda de cerdos, “chanchos”. Para desplegar su discurso, realiza una parodia del cuento popular “Los siete enanitos”. De un alegre grupo, generoso y alegre, que cuida de Blancanieves, pasamos a siete siniestros personajes que se lucran de la ingenuidad ajena, despreciando las más elementales normas de equidad y de cuidado de la naturaleza, que destrozan sin miramientos. 
Primero critica al “Industrial y poeta capitalista”; es un enunciado ambiguo, pues no sabemos si el empresario además se disfraza de poeta, o el poeta produce versos en plan industrial para favorecer sus intereses; probablemente, se refiere a los dos, y hasta si incluye el sujeto lírico, pues él es poeta. El segundo grupo criticado es el “agricultor sin inquietud ecológica”. Le sigue el “ingeniero … se ríe de la ecología”. Ambos tipos desprecian la naturaleza. El cuarto es el ideólogo, al que adjudica siete adjetivos de significación ideológica, contradictorias entre sí, como “comunista” y “pinochetista”. Desenmascara al creador y seguidor de una ideología política de la que obtiene beneficio personal, pero sin conciencia ecológica de ningún tipo.
El quinto tipo es el cura fumador, con una punta de arrogante y despreocupado por los perjuicios de sus acciones. El sexto retrata al profesor, conferenciante y “excritor” (neologismo que inmediatamente connota significaciones negativas, de naturaleza escatológica, o cosas peores); reprocha su falta de compromiso ecológico, conducido por su egolatría. El séptimo y último tipo es el que encarna la “autoridad civil o militar”. A este último, escrito todo con mayúsculas, se le adjudica el calificativo de “nauseabundo”. Lo define como “mono de nieve”, es decir, un farsante y impostor que esconde justo lo contrario de lo que muestra.  
2) Tema
Los temas de este poema se puede enunciar así:
-Crítica fuerte por la falta de conciencia ecológica de muchos grupos sociales, especialmente los poderosos e influyentes. 
-Exposición irónica y sarcástica de tipos sociales que cultivan su ego y su bolsillo despreocupandose del cuidado de la naturaleza. 
-Sátira contra los tipos sociales de comportamiento hipócrita, sin sensibilidad alguna hacia la naturaleza.
3) Apartados temáticos
El poema presenta una estructura unitaria muy coherente. Se trata de una enumeración de siete tipos sociales. Por otro lado, podemos considerar cada elemento enumerado un apartado. De hecho, cada estrofa, correspondiente a un tipo, acaba con el mismo verso: “chanco con chaleco”. 
Podemos considerar el poema como un texto cohesionado con un único hilo conductor que no permite distinguir secciones. Pero también lo podemos dividir en siete secciones, una por cada tipo social. Ambas perspectivas son válidas y lógicas. 
4) Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por treinta y tres versos distribuidos en siete estrofas de desigual medida; las hay de tres versos, pero la sexta, por ejemplo, es de cinco versos. Por otro lado, la última estrofa presenta un verso suelto, un estrambote, el final, que rompe la similitud con las otras. La medida de los versos es irregular; el verso final de cada estrofa, que funciona de estribillo, es hexasílabo (6 sílabas), pero el resto fluctúa entre versos de arte mayor y menor. En cuanto a la rima, se percibe una asonancia en ía, pero no es regular. En conjunto, estamos ante un poema en verso libre, pues no se aprecia la presencia de ninguna estrofa conocida. 
5) Recursos estilísticos
Estamos ante un poema irónico y sarcástico. Lógicamente, los recursos más importantes son la ironía, la hipérbole, la suspensión, la antítesis y el sarcasmo. A cada tipo social, que representa un grupo, se le asigna una o varias cualidades que lo ridiculizan radicalmente. El industrial es poeta, cosa contradictoria y paradójica en sí misma. El agricultor, que vive en y de la naturaleza, se le ve como “sin inquietud ecológica”. El ingeniero, que por formación y oficio debería ser más sensible al mundo natural, se ríe de él; es un cínico. El ideólogo, hombre oportunista y sin escrúpulos, resulta ser un farsante “refractario” a la naturaleza. El sacerdote contamina fumando sin parar, ejemplo lamentable de conducta. El profesor e intelectual, vanidoso, se ha excluido del movimiento ecologista porque no tiene el protagonismo apetecido. Y finalmente, “LA AUTORIDAD CIVIL O MILITAR”, escrito así, con mayúsculas, para realzar su importancia, es un gran farsante del todo despreciable. Es al grupo que le dedica una crítica más feroz a través del verso suelto final, “nauseabundo chancho con chaleco”.
 La metáfora esencial que recorre todo el poema es la del chancho, el cerdo, animal sucio y despreciable, a efectos de imaginario popular. En eso se han convertido los siete grupos dirigentes de la sociedad. Como vemos, el poema entero se convierte en una alegoría. Por otro lado, la ironía profunda recorre todo el texto: los enanitos del cuento se convierten en “chanchitos”. No tienen nada de buenos, sino todo de malos. Se deforma grotescamente la realidad, como en un esperpento, para que el lector perciba su irresponsabilidad y su maldad. También la hipérbole se percibe aquí muy bien, además de verse reforzada por la suspensión exagerada (no se respetan los tres puntos suspensivos), el uso de las letras mayúsculas y el estribillo. El neologismo “excritor” (recurso al que Parra es muy aficionado) connota la naturaleza nauseabunda del intelectual.
Como se ve, el poema contiene una acidez de significado muy intensa. Desvela muy bien el enfado del poeta con una sociedad que ignora la naturaleza, destruyéndola sistemáticamente, por su codicia y vanagloria. Parra realiza un ejercicio paratextual muy interesante, al tomar un cuento folclórico popular y manipularlo para denunciar acremente la falta de sensibilidad ecológica de una sociedad desnortada.
6) Contextualización
Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, Chile, 1914 – Santiago de Chile, 2018) fue un poeta, matemático, físico e intelectual chileno. Su obra poética ha obtenido un amplio reconocimiento de crítica y de lectores. El Premio Cervantes (otorgado en 2011) expresa muy bien el prestigio y la influencia que su poesía ha alcanzado en el ámbito hispánico. 
Su larguísima trayectoria pasó por varias etapas: una inicial, propia de los años treinta y primeros cuarenta, de corte popular y tradicional (bajo el influjo de García Lorca y su Romancero gitano); siguió otra de expresión vanguardista, en los años cuarenta y siguientes; desde los años ochenta explora una poesía formalmente más libre, asociada a “artefactos” textuales y visuales. El denominador común es el de la ironía, humor ácido, utilización de formas populares modificadas, crítica a aspectos sociales y políticos de su entorno, espíritu contestatario frente al poder e independencia de su voz poética respecto de las ideologías políticas imperantes en su país y en Occidente durante el siglo XX. Sus “antipoemas” son expresión de esa rebeldía formal y de contenido.
Entre sus obras, sobresalen 1937 – Cancionero sin nombre (1937), Poemas y antipoemas (1954), Manifiesto (1964), Ecopoemas (1982), Poesía política (1983), libro del que procede el poema que ahora comentamos. y Hojas de parra (1985). Sus discursos y conferencias se publicaron en Discursos de sobremesa (2006). 
Se asocia el nombre de Parra con el concepto de “antipoesía”. Se refiere a su visión de la actividad poética como un ejercicio libre de retórica, del boato académico y del encorsetamiento impuesto por el canon y la tradición. En efecto, Parra innovó intensamente en las formas expresivas y abre caminos novedosos, frescos y originales, para la poesía en lengua española.
7) Interpretación y valoración
El poema “Los siete chanchitos” es original, incluso audaz, y vivamente expresivo. Se trata de un ejercicio de sátira social contra los grupos sociales que, siendo los rectores, por poder, conocimiento o prestigio, se desentiende del cuidado de la naturaleza. El ejercicio paratextual genera humor, reforzado por la hipérbole continuada, lo que asegura la lectura expresiva y profunda. Los siete grupos sociales están elegidos muy intencionadamente, pues son los que realmente llevan las riendas de la sociedad.
La expresión es sencilla, imitando el habla coloquial y burocrática, aunque intensamente elaborada, con intención satírica. El tono coloquial y conversacional, aunque ácido y recriminatorio, imprime un aire de familia, de amistad, creando la sensación de cercanía entre el lector y el poeta. El empleo de los recursos estilísticos, especialmente la enumeración, la suspensión y la hipérbole, aportan originalidad y viveza de contenido.
Es muy destacable la defensa de la naturaleza que Parra realiza en este poema, en una época en que el movimiento ecologista estaba poco desarrollado. Aquí muestra su mirada abierta y atenta a los problemas del mundo contemporáneo.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Cómo se percibe en el poema el tono coloquial y conversacional? 
2) ¿Qué propone el sujeto poético para dotar de sentido a la vida? 
3) El lloro y la risa, ¿qué simbolizan?  Razona tu respuesta.
4) Cuando el poeta “plantar un libro”, ¿a qué tipo de actividad se refiere?
5) Explica el sentido de “poner un disco” (v. 18). ¿Es una actividad material o intelectual? 
6) ¿Es importante la confesionalidad (declarar un pequeño secreto al lector, de naturaleza personal e íntima) en el conjunto de la significación del poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una actitud, positiva o negativa, de un grupo social ante la naturaleza, de modo real o ficticio. Puedes imprimir un sentido algo desenfadado y satírico, como ha realizado Nicanor Parra.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Nicanor Parra a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Nicanor Parra, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, situaciones, etc. que sirvan de metáfora del maltrato a la naturaleza por parte de un grupo social; no olvides el humor, la ironía y la hipérbole, para ser más eficaz desde el punto de vista comunicativo, siguiendo el ejemplo de Nicanor Parra.

Nicanor Parra: «Preguntas y respuestas»; análisis y propuesta didáctica

NICANOR PARRA – Preguntas y respuestas

PREGUNTAS Y RESPUESTAS
 
¿qué te parece valdrá              1
la pena matar a dios
a ver si se arregla el mundo?
 
-claro que vale la pena
 
-¿valdrá la pena jugarse         5
la vida por una idea
que puede resultar falsa?
 
-claro que vale la pena
 
-¿pregunto yo si valdrá
la pena comer centolla         10
valdrá la pena criar
hijos que se volverán
en contra de sus mayores?
 
-es evidente que sí
que nó                                15
que vale la pena
 
-Pregunto yo si valdrá
la pena poner un disco
la pena leer un árbol
la pena plantar un libro       20
si todo se desvanece
si nada perdurará
 
-tal vez no valga la pena
-no llores
-estoy riendo                      25
-no nazcas
-estoy muriendo.
                            De Hojas de parra (1985)

 

1. ANÁLISIS
1) Resumen
Estamos ante un poema de tono existencial y reflexivo. El yo lírico parece que dialoga consigo mismo, pero en la última estrofa descubrimos que platica con un “tú”, intercambiándose mensajes. La pregunta que se repite es si valdrá la vena una serie de acciones: matar a dios (primera estrofa), jugarse la vida por una idea o ideal (segunda estrofa), comer marisco y criar hijos (tercera estrofa). En este último caso, la respuesta ya no es afirmativa, como en las dos estrofas (y, por tanto, preguntas) previas. Es dudosa y ambigua: sí vale y no vale la pena. En la penúltima estrofa, la cuarta, interroga sobre tres acciones, metáfora de algo superior: “poner un disco” (alude a disfrutar de las artes), “leer un árbol” y “plantar un disco”; nótese que le da la vuelta a las expresiones o conceptos de estas dos últimas acciones, metáfora del desorden y caos del mundo. La muerte y el paso del tiempo acaba con todo, de ahí que, siendo la realidad humana tan efímera, acaso no interesa comenzar algo serio. La última estrofa es dialógica y refleja la reacción de los interlocutores: el yo lírico le pide al “tú” que no se desanime, pues aunque todo es efímero, tiene un sentido. Es verdad que la vida y la muerte (nacer y morir), la risa y el llanto (la alegría y la pena) se fusionan en una realidad única y, en parte, indescifrable. Se cierra el poema con este diálogo más bien pesimista sobre la condición humana. Nacemos para morir, pero es necesario vivir con ideales y energía.
 2) Tema
Los temas de este poema se puede enunciar así:
-Interrogación sobre el sentido de la vida. Aun conociendo que la muerte es nuestro destino final, vale la pena entregarse a ideas e ideales que dotan de sentido al vivir humano.
-Diálogo sobre la validez de arriesgar la vida por creencias, por entregarse a pequeños placeres y actividades que aportan felicidad.
-Como la vida misma es un breve recorrido que finaliza en la muerte, es válido y justo encontrar acciones que aportan una significación superior a la existencia, entre ellos encontrar en pequeños actos cotidianos una justificación existencial.
3) Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados bien diferenciados:
-Se abre con una introducción de tono optimista (vva. 1-14). Vale la pena vivir y entregarse a ideales, dejando a un lado las creencias religiosas.
– Fase de dudas y titubeos (vv. 15-22). Hay una tensión dialéctica, y dialógica, entre el yo lírico y un “tú”, que acaso sea su otra mitad, sobre la conveniencia o las posibilidades de encontrar motivos para vivir con alegría y felicidad. Las espadas están en alto.
-En la estrofa final del poema (vv. 23-27) el carácter dialógico es más marcado y la tensión conversacional se incrementa. Las antítesis muestran la lucha entre la esperanza y el desaliento, entre la alegría y la pena. Al final, todo queda en tablas, como si se estableciera un pacto entre los interlocutores; coinciden que, al final, todo da un poco igual, aunque vale la pena encontrar motivos para ser felices.
4) Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por veintiséis distribuidos en ocho estrofas de desigual medida; puede ser de un verso, o de seis, como la penúltima. La medida de los versos es irregular, aunque el octosílabo es el predominante a lo largo de todo el poema, excepto en la última estrofa, que son más breves. Se percibe una asonancia en á, a veces precedida de una vocal semiabierta (e u o). Imprime cierta musicalidad y ritmo; asimismo, aproxima el poema al romance, forma popular y tradicional de la poesía española. En conjunto, estamos ante un poema en verso libre, pues no se aprecia la presencia de ninguna estrofa conocida. 
5) Recursos estilísticos
El propio título, “Preguntas y respuestas”, alude a la naturaleza especulativa del poema. El yo lírico reflexiona sobre la consistencia de la existencia. En la primera estrofa plantea una sola pregunta. A través de la metáfora “matar a dios” (v. 2) expresa la eliminación de un sentido religioso de la vida, es decir, prescindir de la fe o idea de un dios para vivir. La respuesta, en la segunda estrofa, es que “vale la pena”. Nótese el pronombre “te” (v. 1), con el que marca el carácter dialógico espontáneo, directo y personal, aunque no queda claro quién habla y con quién lo hace. 
En la tercera estrofa se plantea otra hipótesis de planteamiento vital: adoptar una idea, que “puede resultar falsa” (v. 7), y “jugarse la vida” por ella. La respuesta es la misma que para la primera hipótesis: “claro que vale la pena” (v. 8), expresado en la cuarta estrofa.
En la quinta estrofa el yo lírico se deja ver explícitamente, a través del pronombre “yo” (v. 9). Ahora pregunta si vale la pena dos acciones; la primera “comer centolla” (v. 10), metáfora de disfrutar de los placeres humanos más elementales, o su correspondiente vicio, la gula. La segunda acción es mucho más seria: “criar / hijos que se volverán / en contra de sus mayores” (vv. 11- 13). Ahora la respuesta (que ocupa la sexta estrofa, no ya de un verso, como las pares previas, sino de tres) es ambigua y confusa: primero responde afirmativamente y luego negativamente. Se acabaron las certezas y comienzan las dudas. Las contradicciones se apoderan del poema, lo que se percibe en las antítesis y paradojas de esta sexta estrofa.
El primer verso de la séptima estrofa repite el primero de la quinta (“pregunto yo si valdrá”). Ahora el yo lírico pregunta si interesa realizar tres acciones: “poner un disco” (v. 18), “leer un árbol” (v. 19) y “plantar un libro” (v. 20). Ahora también afirma que “todo se desvanece” ( v. 21). El yo lírico admite que la vida es breve y fugitiva. Sobre las tres acciones que plantea, se percibe que son metáfora del disfrute de las artes, la primera, de la lectura, la segunda, y de cierta compenetración con la naturaleza, la tercera. Las dos últimas se expresan con un juego de palabras, que implica una ruptura del discurso lingüístico y del lógico, pues ni el árbol se lee, ni el libro se planta. Son imagen de cierta desesperación del yo lírico y de su voluntad de encontrar, a la desesperada, cualquier objetivo que aporte justificación a la existencia.
La última estrofa se resuelve en un diálogo directo, vivo e incisivo entre el sujeto lírico y su misterioso interlocutor (tal vez, él mismo, desdoblado). En cada verso interviene uno de los interlocutores. Comienza el segundo por admitir que “tal vez no valga la pena” (v. 23) todas las posibilidades planteadas, lo que lo induce a llorar. El primero, el que hacía las preguntas, lo anima a que no llore. El segundo afirma que, en realidad, está riendo. En las dos últimas intervenciones se produce un quiebro lógico muy hondo. El primero lo invita a no nacer, cuestión imposible, pues ni depende de uno, ni se puede volver atrás la cadena de hechos. El segundo le contesta que “estoy muriendo”, es decir, vivir es morir, dada la brevedad y fugacidad de la existencia. Se cierra el poema, así, de un modo brusco, amargo y precipitado. Es un diálogo lleno de sobreentendidos en los que los dos interlocutores admiten que no es posible contestar a si vale la pena entregar la vida a un ideal, a la renuncia de la fe religiosa, o al disfrute de placeres sensitivos e intelectuales.
Una marca estilística muy importante es la ruptura en el empleo de las letras mayúsculas (se prescinde de ellas) y de los signos de puntuación, totalmente omitidos. Aportan una coloquialidad fresca y, al mismo tiempo, caótica. Imita el lenguaje familiar y de la calle, espontáneo y transparente, pero es metáfora de una vida a duras penas comprensible, atropellada. El poema se cierra entre antítesis y paradojas que no son sino imagen de la vida humana: contradicciones de difícil o imposible resolución.
El conjunto del poema transmite una sensación de naturalidad sobre una reflexión existencial de naturaleza casi metafísica: ¿por qué vale la pena vivir, o entregar la vida? La respuesta es pesimista: no importa demasiado la respuesta, aunque las hay, y son válidas, porque pronto moriremos. El tono coloquial y conversacional no ocultan una honda reflexión del yo lírico, sumido en la angustia existencial paralizante. Este tipo de poesía coincide con la que escribe por esa época el escritor uruguayo Mario Benedetti, coetáneo de Parra. La coincidencia estilística es muy alta y felizmente sorprendente.
6) Contextualización
Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, Chile, 1914 – Santiago de Chile, 2018) fue un poeta, matemático, físico e intelectual chileno. Su obra poética ha obtenido un amplio reconocimiento de crítica y de lectores. El Premio Cervantes (2011) expresa muy bien el prestigio y la influencia que su poesía ha alcanzado en el ámbito hispánico. 
Su larguísima trayectoria pasó por varias etapas: una inicial, propia de los años treinta y primeros cuarenta, de corte popular y tradicional (bajo el influjo de García Lorca y su Romancero gitano); siguió otra de expresión vanguardista, en los años cuarenta y siguientes; desde los años ochenta explora una poesía formalmente más libre, asociada a “artefactos” textuales y visuales. El denominador común es el de la ironía, humor ácido, utilización de formas populares modificadas, crítica a aspectos sociales y políticos de su entorno, espíritu contestatario frente al poder e independencia de su voz poética respecto de las ideologías políticas imperantes en su país y en Occidente durante el siglo XX. Sus “antipoemas” son expresión de esa rebeldía formal y de contenido.
Entre sus obras, sobresalen 1937 – Cancionero sin nombre (1937), Poemas y antipoemas (1954), Manifiesto (1964), Ecopoemas (1982) y Hojas de parra (1985), poemario del que procede el texto que ahora comentamos. Sus discursos y conferencias se publicaron en Discursos de sobremesa (2006). 
Se asocia el nombre de Parra con el concepto de “antipoesía”. Se refiere a su visión de la actividad poética como un ejercicio libre de retórica, del boato académico y del encorsetamiento impuesto por el canon y la tradición. En efecto, Parra innovó intensamente en las formas expresivas y abre caminos novedosos, frescos y originales, para la poesía en lengua española.
7) Interpretación y valoración
El poema “Preguntas y respuestas” es original y vivamente expresivo. Se trata de un ejercicio de pensamiento existencial que comienza en un tono optimista y finaliza en otro amargo y sombrío. El sujeto lírico se desdobla en dos mitades, o acaso converse con un tú distinto –no está claro– y sopesa sobre el mejor modo de encarar la existencia humana. Aboga por el abandono de las creencias religiosas, por el abrazo a algún tipo de ideas o ideales políticos que sirvan para ser felices y, finalmente, declara su pesimismo, incluso su desesperación (el lloro final es bien elocuente).
La expresión es sencilla, aunque intensamente elaborada. El tono coloquial y conversacional imprimen un aire de familia, de amistad, creando la sensación de cercanía entre el lector y el poeta. El empleo de los recursos estilísticos, especialmente la antítesis y la paradoja, aportan originalidad y viveza de contenido.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Cómo se percibe en el poema el tono coloquial y conversacional? 
2) ¿Qué propone el sujeto poético para dotar de sentido a la vida? 
3) El lloro y la risa, ¿qué simbolizan?  Razona tu respuesta.
4) Cuando el poeta “plantar un libro”, ¿a qué tipo de actividad se refiere?
5) Explica el sentido de “poner un disco” (v. 18). ¿Es una actividad material o intelectual? 
6) ¿Es importante la confesionalidad (declarar un pequeño secreto al lector, de naturaleza personal e íntima) en el conjunto de la significación del poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una actitud vital ante una situación o ante la existencia entera, de modo real o ficticio. Puedes imprimir un sentido algo desenfadado, como ha realizado Nicanor Parra.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Nicanor Parra a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Nicanor Parra, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, situaciones, etc. que sirvan de metáfora de una manera de afrontar la existencia, como el juego en el poema, siguiendo el ejemplo de Nicanor Parra.

Laura Gallego: «Todas las hadas del reino»; análisis y propuesta didáctica

LAURA GALLEGO: TODAS LAS HADAS DEL REINO (Barcelona, Ed. Montena, 2015) 
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Existen siete hadas que adoptan ahijados humanos, al nacer, y les ayudan con sus problemas e ilusiones. Un día, reciben permiso de la reina de las hadas para venir a nuestro mundo y ayudar a los humanos a realizar sus sueños. 
El relato, en tercera persona, se centra en Camelia, el hada más abnegada, responsable y trabajadora. Todas tienen unos trescientos años. Vienen a la tierra voluntariamente a hacer del mundo un lugar más agradable para vivir. Ren es un zorro ancestral, eterno, que se transforma en humano de vez en cuando. Es amigo de Camelia y se comunican sus impresiones en casa de ella, en la copa de un árbol, en una choza llena de libros de cuentos, que ella lee repetidamente porque le encantan. Las varitas mágicas son simbólicas, pues no las necesitan para actuar; son de avellano pulido, pero a los humanos les hace ilusión y creen que en ellas reside la magia
Lila es otra hada, ingenua e insegura, que había cometido varios fallos en las peticiones de sus ahijados y se deja llevar por las opiniones de los demás. Sensible, acepta la opinión de las demás. Al final, vuelve al mundo de las hadas y abandona el de los humanos.
Orquídea es frívola, elegante y muy amiga de asistir a todo tipo de conmemoración de los humanos (bodas y bautizos, especialmente), donde brilla por su belleza, elegancia y finas maneras. También vuelve al mundo de las hadas.
Gardenia es la viejita, aunque en teoría no envejecen fantásticos. Se ven cada siete años todas juntas en casa de cada una, y ella disfruta del chocolate y la comida. Parece que dice incoherencias, pero mantiene la sabiduría de los primeros tiempos. También vuelve al mundo de las hadas. Estas tres son las últimas supervivientes. Es la que ha contado la historia de Flor de Avellano y la primera en aceptar ir al mundo humano para facilitar la vida, trescientos años antes.
Dalia se ha cansado de los humanos, caprichosos y egoístas, y se vuelve al reino de las hadas para siempre. Lo anuncia en la primera reunión de la narración y ya no vuelve a aparecer.
Flor de Avellano ha sido la primera hada en visitar la Tierra. Se ha enamorado de un humano, renuncia a sus poderes y vive con él una vida normal. Camelia visita su tumba.
Azalea es otra hada que también se convirtió en bruja, la de la casa de chocolate y dulces. Encarcela a los niños que encuentra, los engorda con dulces y luego se los come. Rosaura, con ayuda de Ren, la mata, abrasada en el horno donde asa a los niños. 
Magnolia es el hada que se transforma en bruja porque se enamora de un humano y éste la rechaza. Vive en el castillo del Bosque Maldito; transforma en animales a todos los que se acercan por allí. Y a los chicos, en estatuas de piedra, que guarda en los sótanos del castillo. Camelia se enfrenta a ella para que Simón gane el espejo, aunque era otro. Ren ayuda al Duque Blanco y le concede el brillante que Asteria había escondido, para decepción de Simón y Camelia. 
El lobo ancestral mata al Duque Blanco. Camelia liquida al lobo, pero Simón hace creer a todo el mundo que ha sido él, para lo que acepta el pacto de entregar el primer hijo que tenga con Asteria. Se casa con Asteria, pero entrega a la niña, Felicia, al nacer, y Camelia se la lleva al castillo abandonado de Magnolia. 
Magnolia rodea el castillo con una muralla de espinos infranqueables, que matan a todo aquel que se acerca. La cuida y la trata con amor, pero se aburre en el castillo. Ren arma una oportunidad para que vuelva con sus padres, pero la chica lo rechaza porque no los reconoce y es feliz con Camelia. Después, al crecer más, aburrida, baja a la sala de las personas petrificadas y le da un beso de amor a la estatua Gris, que despierta chica. Resulta ser Cornelio de Gringalot. Se enamoran al instante, burlan a Camelia, huyen y se casan en el reino de él. Pero Simón y Asteria nunca le aclaran lo que había pasado con Camelia, que la tratan de bruja y cruel, pero Felicia no lo cree del todo.
A Camelia la capturan los soldados del rey Simón. Le ponen zapatos de hierro y pierde todos sus poderes. Le hacen juicio y la condenan a morir en la hoguera. Ren se corta la cola y se la da a través del gato ancestral (que es el Gato con botas), que Camelia debe conservar en la pira. Así lo hace, y se transforma en raposa, sin que nadie se dé cuenta. Para los humanos, Camelia muere en la hoguera por bruja. Ren la ha salvado, forman una pareja feliz y se van a vivir al bosque ancestral, todo para ellos porque le lobo ancestral ya ha desaparecido.
Camelia adopta a Simón, hijo de porquero, perdidamente enamorado de la princesa Asteria, heredera del reino de Vestur. Lo va arreglando todo para que ambos se conozcan, con mil peripecias, y al fin se enamoran, frente a la rivalidad del Duque Blanco. Niebla es el caballo de Asteria, que puede hablar con Simón y le informa sobre lo que hace la princesa porque Camelia le concede ese don. Camelia medio se enamora de él también, y eso hace que se convierta en mortal. Parece que lucha en su interior. Protege en su casa a Rosaura porque sus hermanastras y hermanastras la humillan y explotan con tareas domésticas. 
Verena es una princesa que Camelia tiene oculta porque su tío ha usurpado el poder y la busca para matarla. Impulsiva, casi no aguanta estar encerrada en una torre secreta. Al final, se casa con el príncipe Alteo, del reino de Zarcania, un vago indolente, también ahijado. Acaban ambos reinos peleándose entre sí. Arlinda y Arlando de Corleón, niños, hermanos y príncipes, discuten por el reino y acaba todo en guerra civil. 
Simón participa en una prueba de valor y ha de buscar el Espejo Vidente en el Bosque Maldito para pretender la mano de Asteria. Pero ha sido una trampa amañada por ella porque ya tiene el espejo. Magnolia secuestra a Rosaura para atraer a Camelia. Con la ayuda del zorro Ren, la recupera.
2) Temas
Existen en esta novela dos temas principales:
-La realidad oculta aspectos mágicos y misteriosos que hacen del mundo algo más complejo y peligroso de lo que aparenta.
-La vida está compuesta de aspectos positivos (amor, generosidad, valor, lealtad…) y negativos (odio, egoísmo, cobardía, traición…); se van alternando, se mezclan y se fusionan en casi todas las personas; todos tenemos algo de todo, aunque debería prevalecer lo positivo.
-Hay que mantener la esperanza y la ilusión incluso, en contra de las evidencias, porque ayudan a una vida más plena y feliz.
3) Apartados temáticos
La novela presenta una estructura externa clásica de introducción, desarrollo y conclusión, solo que la primera etapa está abreviada y mezclada con el desarrollo, creando más tensión narrativa. 
4) Personajes
Tenemos tres series de personajes:
-Figuras con cualidades extraordinarias o mágicas: aquí incluimos a las hadas, con sus atributos de inmortalidad y la capacidad de obrar prodigios. Las hadas son: Camelia, Lila, Orquídea, Gardenia, Dalia, Azalea y Magnolia. Cada una de ellas mantiene un carácter distinto, de lo frívolo a lo serio, de lo malvado (como Magnolia) a lo bondadoso. Son como un reflejo del mundo de los humanos, a los que ayudan brindando protección a los humanos. De entre todas ellas, Camelia es la protagonista indiscutible, pues ha de llevar a buen puerto los amores de Simón con Asteria.
-Animales con entendimiento humano: Ren el zorro, el gato ancestral, el caballo, el lobo, etc. De entre todos ellos, Ren, el zorro, adquiere bastante protagonismo. Es un personaje un tanto ambiguo y redondo, pues cambia de opinión y evoluciona a lo largo del texto. 
-Humanos normales y corrientes: Simón y Asteria son los que, de algún modo, representan a todos los demás. Poseen los vicios y virtudes de cualquier persona. A su lado, todo un universo de nobles, lacayos, etc., con sus pasiones y anhelos, tratando de ser felices en un mundo no exactamente fácil. Aman, traicionan y pasan por toda una gama de comportamientos.
Los personajes, sean de la serie que fueren, interactúan entre ellos, establecen sus relaciones, de amistad u odio, y actúan teniendo en cuenta a todos los habitantes de este mundo tan singular. A veces, a los personajes les falta algo de consistencia y quedan en dibujos.
5) Lugar y tiempo de la acción narrada
La acción discurre en el reino de Vestur. Es reflejo bastante fiel de los reinos medievales, con sus clases sociales, sus lugares misteriosos (el bosque maldito, el castillo poblado de gente mala), etc.
El tiempo de la escritura se puede fijar en los años previos a 2015, año de la publicación de la primera edición. El tiempo de la acción narrada es medieval; se trata de un tiempo antiguo, épico, cuyo estilo de vida nos remite a la Edad Media. La duración de la acción se puede establecer en una veintena de años; solo hay que seguir la figura de Simón, adoptado de niño y luego esposo de la princesa Asteria y padre de Felicia.
6) Figura del narrador
La novela está contada por un narrador en tercera persona, de omnisciencia limitada, objetivo y externo. Focaliza la acción en Camelia durante muchos capítulos, pero no todos, pues a veces “ve” a través de otros personajes.
7) Aspectos estilísticos
Nuestra autora maneja los procedimientos narrativos (narración, descripción y diálogo) con destreza y habilidad. Asimismo, emplea diversos procedimientos retóricos con tino y acierto. Símiles, personificaciones, metáforas, etc. contribuyen a la construcción de un relato rico, variado y matizado.
8) Contextualización autorial
Laura Gallego es una extraordinaria escritora de literatura fantástica. Su aportación a las letras españolas ha sido francamente relevante. Ha mostrado una habilidad fuera de lo común para construir mundos distintos al cotidiano. Su imaginación creativa es bien conocida; unido a su excelente dominio de la lengua la convierten en una escritora muy estimable. Son bien conocidas sus Memorias de Idhun, Crónicas de la torre y su última trilogía, hasta el momento, Guardianes de la Ciudadela.
9) Interpretación y valoración
Esta novela deja preguntas sin contestar. ¿Se enamoró Camelia de Simón? ¿Por qué Ren tiene una actuación tan ambigua y, a veces contradictoria? Ayuda y, a la vez, perjudica a Camelia. Esta, ¿se hizo mala o no? Todo queda en ambigüedad. El final, “dos criaturas mágicas que daban la espalda a los mortales para vivir en su propio mundo encantado por toda la eternidad” parece querer decir que los humanos son cargantes y no merecen la pena. Es como una compensación a Camelia por lo mucho que había trabajado como hada en pro de sus ahijados. 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo, en clase o en casa, oral o escrito. La ayuda razonable de las TIC favorece el aprendizaje).
a) Comprensión lectora
  1. Resume el contenido del libro (400 palabras)
  2. Caracteriza a los tres personajes más importantes de los tres mundos que interactúan en la novela.
  3. Analiza la figura del narrador y valora su grado de objetividad.
  4. Delimita el lugar y el tiempo en el que transcurre la acción.
b) Interpretación y pensamiento analítico
  1. ¿Por qué Camelia se empeña tanto en ayudar a Simón?
  2. ¿Cómo es, en general, el comportamiento de los humanos para con las hadas?
  3. Los animales ancestrales, ¿sienten simpatía por los hombres?
  4. ¿Por qué algunas hadas abandonan el mundo novelesco para volver a su reino inicial?
  5. ¿Podemos decir que el amor es un elemento importante en el desarrollo de la trama?
  6. Al final de la novela, Camelia y Ren se retiran del mundo. ¿Cómo lo podemos interpretar?
c) Fomento de la creatividad
  1. Imagina que Laura Gallego visita tu clase. ¿Qué le preguntarías sobre la novela?
  2. Cambia el final del texto de un modo que te parezca más significativo.
  3. Toma un personaje y continúa el relato, como si siguiera la trama.

Antonio Colinas: «Fe de vida»; análisis y propuesta didáctica

Antonio Colinas: “Fe de vida”
Esperar junto a este mar en el que nacieron las ideas        1
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.)
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de las orquídeas
en las calas olvidadas.                                                           5
 
Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie con los relámpagos
que llegarán  saltando de una isla a otra isla.                10
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como remo perdido.                                                             15
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.
 
Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,
que se adormecen entre narcisos y faros.
Dejadme, no con la luz del conocimiento                          20
(que nació y se alzó de este mar),
sino simplemente con la luz de este mar.
O con sus muchas luces:
las de oro encendido y las de frío verdor.
O con la luz de todos los azules.                                        25
 
Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,
que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,
a los días tensos, a las ideas como cuchillos.
Ser como olivo o estanque.
Que alguien me tenga en su mano                                      30
como a puñado de sal.
O de luz.
 
Cerrar los ojos en el silencio del aroma
para que el corazón –¡al fin!– pueda ver.
Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.                  35        
Dejadme compartiendo el silencio
y la soledad de los porches,
la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadme
con el plenilunio de los ruiseñores de junio,
que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.  40
Dejadme con la libertad que se pierde
en los labios de una mujer.
(De Libro de la mansedumbre, 1997)

 

1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Antonio Colinas Lobato (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la generación de los “Novísimos”. Su singular voz poética combina percepción natural, reflexión trascendente y recuerdo intimista, tamizados por un sentimiento de nostalgia y de construcción de su mundo interior, sin olvidar su compromiso con la realidad circundante.
El poema “Fe de vida” posee un marcado tono expositivo, reflexivo y existencial. El yo poético enuncia su fe de vida, es decir, nos llega como un documento o prueba de que vive, está ahí, en el mundo, formando parte de él. Los verbos en infinitivo de la primera mitad del poema imprimen un todo atemporal, como si la línea del tiempo no se interrumpiera. Los primeros verbos, “esperar”, “ser” y “permanecer”, “contemplar”, “quedar”, “seguir”, etc. indican bien cierto estatismo y quietud. El sujeto enunciador anhela fundirse emocional y espiritualmente con la naturaleza que lo rodea: mar, islas, barcas, árboles y aves, etc. Es un modo de encontrar un sentido pleno a su vida en el mundo que lo rodea. Las percepciones sensoriales tienen especial significación: olores, sonidos, visiones, etc. 
En la cuarta estrofa se introduce un elemento importante: un vosotros al que se le pide que deje al yo poético con su contemplación intimista (“Pero sobre todo dejadme…”, v. 26). El elemento percibido más importante es la luz, la “luz blanca” (v. 26) que elimina todo lo negativo o pernicioso que se extiende por el mundo. La última estrofa es un paso más, definitivo: “cerrar los ojos” (v. 33 y 35) indica que ya no es necesario percibir por los sentidos, sino sentirlos interiormente. Pide a los demás que lo dejen extasiarse y fundirse con el “silencio” y la “soledad”. El corazón del yo poético al fin encuentra el sentido pleno de su existencia en el amor, que implica la pérdida gozosa de la libertad a través de la amada. 
  1. Tema
Este texto se condensa en torno a un testimonio de vida: la del yo poético que reclama su derecho a fundirse con la naturaleza, a encontrar el sentido de la vida en el silencio y la contemplación, que conducen directamente al amor compartido.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos bien visibles temática y gramaticalmente considerado. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-25): dibuja o expone la figura del yo poético contemplando la naturaleza, el mundo y fusionándose con ella. Es una sección estática y atemporal porque los verbos en infinitivo imprimen una significación de continuidad cronológica.
-Segundo apartado (vv. 26-42): aquí el poema se torna más dinámico, se interpela a los demás a que permitan al yo poético seguir con su proceso de contemplación y fundido con la naturaleza. Pero también se hace más personal y sentimental, en el sentido de que el amor emerge como una fuerza imprescindible que conduce al yo poético a la felicidad. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto de cuarenta y dos versos agrupados en cinco estrofas. No se aprecia una rima regular, aunque algunas asonancias, como á-o, se perciben de vez en cuando. La medida de los versos es variada. Oscila desde el tetrasílabo (v. 32) al de dieciséis sílabas (v. 18). Se observa una cierta regularidad en la disposición de los versos largos, que suelen estar al principio de la estrofa; entre cada verso largo suelen interponerse dos o tres cortos . En consecuencia, estamos ante un poema compuesto en verso libre. 
  1. Comentario estilístico
“Fe de vida” se atiene en su contenido a su título: es un testimonio de que el yo poético vive, no está desaparecido, y nos desea comunicar qué hace o en qué ocupa sus horas. El poema deviene en una respuesta del yo poético a la pregunta de  ¿dónde estás, que no sabemos nada de ti? Las dos primeras estrofas y los dos primeros versos de la tercera presentan verbos en infinitivo cuyo sujeto implícito es el yo poético. Estos verbos transmiten contemplación, observación, identificación con el paisaje y estatismo. Son: “esperar” (v. 1) en un ambiente marítimo, sin pensar en nada. La paradoja de no tener ninguna  idea “Y así tenerlas todas” (v. 2) incide en la importancia de despojarse de prejuicios y avanzar hacia un recogimiento interior. El segundo verbo es “ser” (v. 3); y lo que el yo poético pretende es fusionarse con la brisa, el aroma y la noche; una percepción táctil, otra olfativa y la tercera visual. Crean una sensación sinestésica difusa y permanente que alude a la comunión del yo poético con la naturaleza, la cual es primitiva, sencilla, marinera y solitaria (“calas olvidadas”, v. 5). 
Ya en la segunda estrofa, los verbos en infinitivo son “permanecer” (v. 6), “quedar esperando” (v. 7), “contemplar” (v. 11) y “quedar flotando y transcurriendo” (v. 13). El gerundio que aparece en dos casos imprime una sensación de alargamiento de la acción, de su estiramiento en el tiempo. Los objetos contemplados son sencillos y rutinarios: un “ave que pasa”, una tormenta, muy bien personificada, a la que se nombra, por metonimia, a través de “cielo amarillo” y “relámpagos”, una nube blanca personificada y simbolizada como ejemplo de felicidad y, finalmente, los “delfines” (v. 16). El símil “como remo perdido” aplicado al yo poético insiste en la idea de que este es solo un elemento más dentro de un grandioso y bello marco natural, en el que se integra sin estridencias. La sensación de seguir una corriente espacial y temporal inevitable se aprecia muy bien en la metáfora “tiempo sentenciado” (v. 17): es mejor fluir con el ritmo natural de las cosas porque todo está previsto desde siempre.
La cuarta estrofa presenta dos versos que coinciden en el tono y la estructura de los anteriores. El verbo de apertura es “ser” (v. 18), que abre una bella metáfora sinestésica sobre el tiempo repetido y circular de la noche en el que las barcas se balancean en el puerto. Están acompañadas de “narcisos y faros” (v. 19), es decir, fragancia y una suave luz. De pronto, el poema da un quiebro importante, expresado a través del verbo “Dejadme” (v. 20). El yo poético ruega a los demás que lo dejen permanecer así, al lado del mar, con su luces, que varían; precisa que pueden ser amarilla, verde o azul, dependiendo de las circunstancias que antes había enunciado –momento del día, estación del año, tipo de cielo y nubes, etc.–. Renuncia al conocimiento, a pesar de haber nacido en ese lugar; se refiere, seguramente, a la cultura greco-latina, de ámbito mediterráneo; el poeta Colinas vivió muchos años en Ibiza, en plena cuenca mediterránea. El conocimiento libresco, pues, no le aporta nada para seguir su camino interior.
La cuarta estrofa presenta una nueva luz, la blanca, adjetivo epíteto de intensa significación. Y desea esta luz porque posee un carácter purificador, ya que aniquila aspectos negativos o destructores, aludidos metafóricamente: “hombres heridos” (v. 27), “los días tensos” e “ideas como cuchillos” (v. 28). Vuelve a los infinitivos de tiempo alargado a través de “ser” (v. 29). La repetición del verbo en imperativo “dejadme” (v. 26) hace hincapié en la necesidad del yo poético de soledad y comunión con la naturaleza. El símil “como olivo o estanque” incide en lo longevo, lo paciente y lo estático. Pide después, a un “alguien” no identificado (¿una divinidad, por ejemplo?), que lo sostenga en su mano como si fuera algo sencillo y natural. Lo expresa con dos símiles chocantes y paradójicos: “como a puñado de sal. / O de luz” (vv. 31-32). Podemos apreciar cómo se recorre un camino hacia la simplicidad, lo natural y la integración.
La última estrofa posee un carácter conclusivo y recopilatorio. Comienza con una honda metáfora sinestésica que señala la ruta del recogimiento, ahora ya sin luz exterior, pues “cerrar los ojos” (v. 33, repetido otra vez en el v. 35) indica cierto desprendimiento de los sentidos. Es paradójico que haya que cerrarlos para que “el corazón –¡al fin!– pueda ver” (v. 34), pero ya sabemos que estamos ante un itinerario interior y más bien estático. El corazón es quien debe actuar ahora. El verso 35 posee una importancia medular porque indica cuál era la finalidad de la contemplación absorta: “para que el amor crezca en mí”. El yo poético está inmerso en un proceso de enamoramiento de una mujer a la que entrega su libertad. Todavía insiste en que se le deje, pero ahora ya no solo, sino “compartiendo” (v. 36) el silencio, la soledad y la hospitalidad; no dice con quién, pero lo podemos inferir: con la persona amada. El último elemento natural que aparece crea una bella imagen nocturna y sonora: “el plenilunio de los ruiseñores de junio”; este momento es especial y único por su intimidad remota, al guardar “el temblor del agua en las últimas fuentes” (v. 40). La última oración  del poema encierra una intensa paradoja y desvela el sentido último del poema: el yo poético está enamorado y, libremente, decide entregar su libertad a “que se pierde / en los labios de una mujer” (vv. 41-42); es decir, se entrega con la naturalidad y la fatalidad necesaria al amor.
El poema se presenta como un itinerario interior, arduo y purificador que, exteriormente, es estático. La comprensión de uno mismo y su lugar en el mundo permiten al yo poético entender su enamoramiento y entrega a la mujer amada en un ciclo natural, cósmico, diríamos.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas del grupo de los “Novísimos”, y eso a pesar de no aparecer en la famosa antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles (1970). Los distinto poemarios de Colinas han ofrecido un poeta sereno, grave, profundo y dueño de un lenguaje y un estilos poéticos personales. La contemplación, la reflexión y la intertextualidad son notas comunes a todos ellos. El poema comentado procede de un libro de madurez, lleno de reflexión existencial y exaltación natural. Podemos apreciar muy bien su adensamiento expresivo, su hondura indagatoria y su pulcritud expresiva.
 Algunos de sus poemarios más importantes son: Sepulcro en Tarquinia (1975), Noche más allá de la noche (1983) y Amor que enciende más amor (1999).
Algunas notas de su poesía son:
-Equilibrio y contención: en la poesía de Colinas se aprecia una tendencia a la armonía expresiva, lejos de estridencias o salidas de tono epatantes.
-Intertextualidad y sincretismo cultural: estamos ante una poesía que recoge, quintaesenciada, distintas tradiciones poéticas y filosóficas. Colinas somete estas corrientes en una experiencia poética personal, honda y enriquecedora.
-Diálogo del poeta y el mundo, el interior y el exterior, lo subjetivo personal y lo objetivo colectivo: de modo sereno, pero firme, Colinas abre su mirada al mundo natural y social. 
  1. Interpretación y valoración
Este poema nos presenta una contemplación de un paisaje marítimo e isleño (identificable con la isla de Ibiza, donde Colinas vivió un importante tramo de su vida). La contemplación es estática, pero en el interior del yo poético se ha recorrido un camino de purificación de sentimientos –en concreto, el amoroso– y de comunión con la naturaleza. Su acercamiento es emocional, sensitivo e intenso; alude a elementos sencillos y, al mismo tiempo, recónditos. En el análisis hemos podido descubrir una arquitectura poética original y eficaz a efectos estéticos. Las nubes, el canto de los ruiseñores, algunas flores, el mar y, sobre todo, la luz, son elementos de ese camino de conocimiento interior.  
La selección léxica, referido al mundo natural, sobre todo, es evidente; el uso sutil y potente de las figuras retóricas nos permiten descubrir un texto intimista, hondo y con una enorme autenticidad: fondo y forma, contenido y expresión se alían para expresar un sentimiento de amor humano  en armonía con el mundo natural.

 

  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento del yo poético nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué busca en la naturaleza? ¿Lo encuentra? 
3) Localiza las percepciones auditivas, olfativas y visuales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en texto la importancia de la luz?
5) ¿Qué momentos del día aparecen en el poema? ¿Por qué será así? 
6) ¿Qué tipos de verbos predominan en el poema? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un paisaje especialmente significativo.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Colinas.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Colinas a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Antonio Colinas. Colinas, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar.

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Antonio Colinas: «Riberas del Órbigo»; análisis y propuesta didáctica

ANTONIO COLINAS – “RIBERAS DEL ÓRBIGO”
Riberas del Órbigo
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz                  1
por vez primera, dejo también el corazón. 
No pasará otra onda rumorosa del río, 
no quedará este chopo envuelto en fuego verde, 
no cantará otra vez el pájaro en su rama,                   5
sin que deje en el aire todo el amor que siento. 
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano 
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos. 
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas, 
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.            10
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol, 
crisol del soto oscuro cuando amanece lento. 
Qué fresca placidez, que lenta luz suave 
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta 
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.                     15
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa, 
diminuto carmín, flor roja por el césped. 
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre, 
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol, 
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.              20
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz 
por vez primera, miro arder todas las tardes 
las copas de los álamos, el perfil de los montes, 
cada piedra minúscula, enjoyada del río, 
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.         25
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz 
por vez primera, dejo también el corazón.
                                                         De Poemas de la tierra y la sangre (1969)

 

1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Antonio Colinas Lobato (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la generación de los “Novísimos”. Su original voz poética combina percepción natural, reflexión trascendente y recuerdo intimista, tamizados por un sentimiento de nostalgia y de construcción de su mundo interior.
El poema “Riberas del Órbigo” ofrece una contemplación casi extasiada de las márgenes del río Órbigo, el mismo que baña las tierras de su población natal. El poema posee un tono de despedida, como si el yo poético se acercara para decirle adiós al río que tanto ama. Él se va,pero “Aquí … dejo mi corazón” (v. 2). Tres elementos naturales, “chopo”, “onda” y “pájaro” son testigos de su admiración por el lugar, que en realidad es “el amor que siento” (v. 6). El agua del río, que antes fue nieve en las montañas lejanas, fertilizan la ribera, donde “planto sueños hermosos” (v. 8), metáfora de las ilusiones que el yo poético lleva en su interior. El siguiente elemento que llama la atención del yo poético son las piedras, de las que destaca su brillo, pulidas por el agua. A continuación, el poema se centra en un momento: el amanecer, que hace que todo parezca un incendio de vida y luz; las hojas parecen “llamas” (v. 11) en ese instante. El siguiente bloque poético se centra en la tarde, manteniendo así el paso de las horas. En la ribera se siente la “fresca placidez” (v. 13) del río, acompañada del “oro de la tarde” (v. 15), alivio para el “cuerpo cansado” del contemplador. La contemplación de las hojas, flor y césped, junto con la percepción de la brisa completan un cuadro de naturaleza armoniosa y bella.
El conjunto se recoge bajo el concepto de “hermosura” (v. 18), donde el río irrumpe con cuatro acciones (“rebosa”, “corre”, “relumbra” y “abre”) que transmiten una idea de su poder y vigor. A partir del verso 21, el poema aporta una localización espacial y temporal que completan el sentido: “Aquí” (adverbio que ya había aparecido antes) y “todas las tardes” señalan claramente la ubicación del yo poético y su presencia en las riberas del río. Indica que nació y se crio en ese lugar; por eso se siente tan unido a él. Y ahí mirá “arder” (metáfora del fulgor de la luz solar) las copas de los árboles, los perfiles de los montes y las piedras del río. Este recibe el calificativo de “dios río” (v. 25), sustentador de las personas que allí viven, pues es “llena de frutos nuestros pechos” (v. 25). Los dos últimos versos coinciden con los dos primeros: el yo poético se hace presente, recuerda su infancia y su felicidad (evocada a través de la “luz”) y sugiere un adiós, acaso breve, de un día para otro, tal vez mucho más largo, pues el yo poético anuncia que “dejo también el corazón”. Es un modo de expresar su nostalgia anticipada, casi a modo de despedida.
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: contemplación intimista de las riberas del río Órbigo, en la que el yo poético se siente feliz en un lugar tan bello; en él construye sus sueños y de él se despide colmado de paz y esperanzas.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados temáticos, con la particularidad de los que el primero y el último son repetición de los mismo dos versos. Cada una de las partes comienza con el adverbio “Aquí”. Esta proporciona una estructura circular, un sentido cerrado y completo en sí mismo. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-6): funciona como presentación y despedida. Localiza el espacio, el tiempo y el vínculo del yo poético con el lugar donde se halla. También explica el vínculo emocional con ese lugar, que no es otro que el amor.
-Segundo apartado (vv. 7-20): estamos ante una descripción subjetiva e intimista de las riberas del río y del propio río. Los distintos elementos contemplados provocan una reacción, en general, de admiración y asombro.
-Tercer apartado (vv. 21-25): posee cierto carácter consecutivo y de agradecimiento. Aparece el elemento del río, que le da coherencia a todo y explica que es percibido como un dios que alimenta a sus habitantes pródigamente.
-Cuarto y último apartado (vv.26-28): estos dos versos repiten los dos primeros. Imprimen la idea de cierre de todo el sentido. El yo poético reafirma su afición e identificación con las riberas del Órbigo, al tiempo que anuncia una despedida. Los tiempos verbales evocan un pasado feliz, un presente con idea de instantaneidad y un futuro apenas aludido ya lejos del río. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto de veintisiete versos tedradecasílabos o alejandrinos (14 sílabas, con cesura intermedia). No se aprecia una rima regular, aunque algunas asonancias, como á-o, se perciben de vez en cuando. Llama la atención la repetición, no casual, de la palabra “luz” en la posición final de tres versos (1, 21 y 26). El monosílabo aporta viveza y especial significación sobre esa palabra, erigida así en núcleo semántico del conjunto poemático. En consecuencia, el poema está compuesto en versos blancos. 
  1. Comentario estilístico
Como ya señalamos antes, el deíctico “aquí” señala la presencia del yo poético en el lugar que describe. Se trata, pues, de una contemplación presente, no evocadora. El sujeto y el objeto poéticos están frente a frente. El lugar adquiere especial relevancia porque es donde “atisbé la luz” (v. 1), metáfora del descubrimiento inicial, diríamos que sensitivo, de la realidad circundante. El sintagma “dejo también el corazón” (v. 2) es una metáfora de la fuerte unión del yo poético con “estas riberas”, también de un preludio de despedida, como que ha de alejarse de allí inmediatamente.
El amor que el yo poético siente por ese lugar es tan intenso que una onda del agua del río, un chopo de su ribera, o un pájaro no dejarán de percibirlo y, de algún modo, celebrarlo, con su murmullo, su luz, o su canto, respectivamente. Esta hermosa enumeración dan fe de la hondura de su amor por este lugar.
A continuación, ya en la segunda parte, el yo poético comprueba cómo el río acerca el agua a tierras llanas; pero lo importante es que es ahí donde “planto sueños hermosos” (v. 8); esta metáfora agrícola nos deja apreciar que el yo poético vierte sus ilusiones y construye sus anhelos en las riberas del Órbigo. A continuación fija su mirada en elementos naturales que desprenden un mensaje especial: las piedras del lecho del río “relucen” (v. 9); otra vez la luz, connotando cierto optimismo y alegría, impacta sobre el yo poético. El río está personificado a lo largo de todo el poema, sobre todo en la parte final. Aquí ya vemos que “corroe” (v. 11) las piedras. Los versos siguientes nos permiten acotar el momento del día en que el yo poético contempla el río: el amanecer, cuya expectación se expresa con metáforas cromáticas de luz y fuego: “hojas o llamas, fuegos diminutos” (v. 11); sigue en el verso siguiente otra metáfora aplicada al amanecer, en antítesis: “crisol del soto oscuro”, y una personificación que expresa como la detención del tiempo: “amanece lento” (v. 12). 
Las tres exclamaciones retóricas siguientes, formando un paralelismo expresivo, entreverado de sinestesias, sirven para conocer la sensación de bienestar del yo poético, en armonía con el lugar. La “fresca placidez” (v. 13), la “lenta luz suave” y la “dulzura” (v. 14) son un regalo para el “cuerpo cansado” (v. 15) del sujeto enunciante, que nos desliza otra nota temporal: se halla en el “oro de la tarde”. El verso 16 guarda una relación anafórica con el 13, al repetir “Hojas o llamas”, insistiendo así en el cromatismo del lugar, pero inmediatamente relacionado sinestésicamente con la brisa, sensación táctil, pero percibida visualmente como “diminuto carmín, flor roja por el césped” (v. 16). Y en ese momento aparece el elemento vertebrador de esa naturaleza y su contemplación, el “río” (v. 18), que “rebosa”, “corre” (v. 18) y “abre” (v. 19), tres acciones simultáneas para expresar su generosidad y su belleza espontánea. Se antropomorfiza con términos como “cuerpo”, “brazos” “gargantas”. Es como un ser vivo sintiente, bueno y servicial.
El verso 21 se abre, anafóricamente, con el deíctico “Aquí”, insistiendo en la singularidad de ese lugar. Es una repetición del primer verso del poema, por lo que su significación se revela especial. De nuevo las sensaciones de luz y color son las predominantes; ahora también sabemos que el yo poético contempla ese paisaje, metonimizado en los álamos, los montes lejanos, y las piedras minúsculas, “todas las tardes” (v. 22). También surge otra significación honda en torno al “río” (vv. 24 y 25), divinizado con el sustantivo “dios”; es una deidad buena que “llena de frutos nuestros pechos” (v. 25), metáfora de su fertilidad y de su aportación a la feracidad de la tierra.
Los dos últimos versos del poema son repetición de los dos primeros. Adquiere así un sentido circular y cerrado. Se remacha la significación de la profunda armonía entre el yo poético y el río Órbigo. Se aprecia como una contemplación extasiada del paisaje ribereño, vista con un ligero toque elegíaco, pues la expresión “dejo también el corazón” parece anunciar una despedida.
Como se ha podido apreciar, estamos ante un poema grave, hondo e intimista. La visión de un paisaje aparentemente anodino se transforma en un acto de belleza y comunicación íntima y fructífera.      
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas del grupo de los “Novísimos”, y eso a pesar de no aparecer en la famosa antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles (1970). Los distinto poemarios de Colinas han ofrecido un poeta sereno, grave, profundo y dueño de un lenguaje y un estilos poéticos personales. La contemplación, la reflexión y la intertextualidad son notas comunes a todos ellos. El poema comentado procede de su primer libro publicado, a la edad de veintitrés años. Sorprende su comedimiento expresivo, su hondura indagatoria y su pulcritud expresiva.
 Algunos de sus poemarios más importantes son: Sepulcro en Tarquinia (1975), Noche más allá de la noche (1983) y Amor que enciende más amor (1999).
Algunas notas de su poesía son:
-Equilibrio y contención: en la poesía de Colinas se aprecia una tendencia a la armonía expresiva, lejos de estridencias o salidas de tono epatantes.
-Intertextualidad y sincretismo cultural: estamos ante una poesía que recoge, quintaesenciada, distintas tradiciones poéticas y filosóficas. Colinas somete estas corrientes en una experiencia poética personal, honda y enriquecedora.
-Diálogo del poeta y el mundo, el interior y el exterior, lo subjetivo personal y lo objetivo colectivo: de modo sereno, pero firme, Colinas abre su mirada al mundo natural y social. 
  1. Interpretación y valoración
Este poema nos presenta la contemplación emocionada de un paisaje humilde y singular al mismo tiempo. Es la ribera de un río, donde el poeta pasó momentos de felicidad. Observamos una casi identificación con las riberas del Órbigo, río que al poeta le ha aportado serenidad y dicha. Su acercamiento es emocional, sensitivo e intenso. En el análisis hemos podido descubrir una arquitectura poética original y eficaz a efectos estéticos. 
La selección léxica, referido al mundo natural, sobre todo, es evidente; el uso sutil y potente de las figuras retóricas nos permiten descubrir un texto intimista, hondo y con una enorme autenticidad: fondo y forma, contenido y expresión se alían para crear un hermoso poema sutil y bello.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué elemento natural nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos desarrolla ante la contemplación de la ribera? 
3) Localiza las percepciones auditivas y visuales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en texto la importancia de la luz?
5) ¿Qué momentos del día aparecen en el poema? ¿Por qué será así? 
6) ¿Dónde se repiten los dos primeros versos? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un paisaje especialmente significativo.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Colinas.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Colinas a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Colinas, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un sentimiento especialmente relevante para ti,, siguiendo el ejemplo de Antonio Colinas.

Laura Gallego: «El secreto de Xein» («Guardianes de la ciudadela», II); análisis y propuesta didáctica

LAURA GALLEGO: EL SECRETO DE XEIN (Barcelona: Montena, 2018)
1. ANÁLISIS

1) Resumen

La segunda entrega de “Guardianes de la ciudadela” profundiza en las vidas de la joven bibliotecaria y estudiosa de monstruos Axlin y del guardián Xein. Conforme pasan los meses, ambos personajes ganan conocimientos, madurez y comprensión del mundo, donde las alegrías se fusionan con las penas, la felicidad con la frustración. Continúa el malentendido sobre las verdaderas causas de la ruptura sentimental de esta pareja que se buscan y, paradójicamente, chocan casi continuamente.
Axlin es una muchacha muy inquisitiva y ávida de conocimiento. Está recopilando todos sus saberes en un libro práctico sobre esos animales crueles y despiadados que liquidan humanos y se los comen. Por eso mete sus narices cada vez que se entera que han capturado un monstruo, para saber comprender sus características y anotar posibles prevenciones ante un ataque. Busca encuentros más o menos casuales con Xein, que ya es guardián, cuando le toca una patrulla por las zonas de la Ciudadela que ella controla: el segundo ensanche, donde ella vive, o el primer ensanche, el lugar donde se sitúa la biblioteca en la que trabaja.
Xein forma pareja de guardia con Rox, una joven de su promoción con la que se compenetra de maravilla. Matan monstruos con gran eficacia y se coordinan en sus ataques sin necesidad de hablar. Su resentimiento contra Axlin continúa intacto, porque se considera traicionado, aunque en el fondo de su corazón la sigue amando.
Aparecen dos nuevos tipos de monstruos con hondas consecuencias en la vida de los protagonistas. Las temibles sombras, totalmente invisibles al ojo humano, sólo perceptibles por los guardianes de ojos amarillos; y los transmutadores, metamorfos o “cambiapiel”, con capacidad para adoptar el cuerpo de una persona a la que acaban de matar, sólo visibles para los guardianes de ojos dorados. Yarlax, guardián modélico y buen amigo de Xein, le informa que su madre vive en la cantera. Decide visitarla sin permiso para aclarar su origen; el encuentro no es muy amistoso, pero al menos comprueba que su madre está bien, aunque algo lo inquieta sobre la verdadera naturaleza de su padre. Él sospecha que es un cambiapiel, lo que le remueve sus entrañas. Por su insubordinación, es enviado al frente oriental, el más peligroso para los guardianes, donde muchos encuentran la muerte.
Dex, el amigo bibliotecario de Axlin, adquiere un especial protagonismo en este volumen. Su hermano Broxnan se ve implicado en un matrimonio precipitado con la noble Oxania por un embarazo inesperado. Su intento de huida traerá consecuencias trágicas y descubrimientos inesperados para muchos de los implicados. El mismo Dex verá su vida muy alterada, a pesar de su buen corazón y recto juicio.
Al caer la frontera del oeste en manos de los monstruos, y de ahí procedía Axlin, la gente se acumula en la ciudadela desordenadamente. El caos y el amenazante incremento de bichos dentro de la ciudadela altera el orden político y social. Rox, la guardiana ejemplar, también sospecha que sus orígenes no son tan inocentes como ella creía, por lo que se propone desvelarlo.
Cuando Axlin se entera de que Xein es enviado a la frontera oriental, trata de detenerlo, pero inútilmente. No le queda otra opción que tomar una decisión transcendental, con la ayuda del buhonero Loxan: seguirlo para rescatarlo.
2) Personajes
El abanico de personajes con peso específico crece en esta segunda entrega. Ahora, además de la pareja protagonista, Rox, Dex, Oxania, Loxan, etc. ganan peso específico en el desarrollo de la trama. Ello aporta variedad, diversificación de segundas líneas argumentales y riqueza temática.
Axlin deja atrás la adolescencia y primera juventud para adentrarse en una madurez algo precoz. Va comprendiendo el mundo jerarquizado de la Ciudadela, las grandes diferencias económicas, las luchas de poder entre familias pudientes, la importancia de los Ocho Fundadores, el poder supremo del Jerarca, etc. Por otro lado, también logra aclarar el origen del alejamiento de Xein, pues todo había sido un engaño de un viejo bienintencionado pero malicioso. Vemos que, a pesar de los momentos de desaliento, es perseverante y valiente en sus dos objetivos vitales: escribir un gran tratado sobre monstruos y recuperar el amor de Xein.
Xein también madura a marchas forzadas. Adquiere la categoría de Guardián, pero sigue con la mala costumbre de hacerse preguntas de difícil respuesta. Al entrevistarse con su madre en La Cantera comprende que su propio origen es un enigma difícil de resolver. Está entrenado para apartar los sentimientos de su vida, pero su atracción por Axlin casi no la puede reprimir. Todo ello le costará, como en la primera parte, castigos y sufrimientos severos, que sobrelleva con dignidad.
Rox adquiere un papel protagonista importante, pues, a pesar de ser Guardiana ejemplar, se hace preguntas sobre su origen y deserta para dirigirse a la aldea donde había nacido; su intención es aclarar la identidad de sus padres.
Dex, el bibliotecario inteligente y generoso, desvela su cohabitación con un chico del que está enamorado, lo que complica aún más su situación. Trata de mantener un equilibrio entre su origen noble y pudiente y sus ansias de una vida auténtica y entre libros, pero no le será fácil. Descubrimos así un carácter intenso y desgarrado entre el querer y el poder.   
3) Lugar y tiempo de la acción narrada
En esta entrega la acción se concentra en la Ciudadela, compuesta por la Ciudad Vieja, primer ensanche, segundo ensanche y anillo exterior. El mapa de la contracubierta que acompaña a la edición facilita mucho el entendimiento del ámbito geográfico en el que se desarrolla la acción. Ahora conocemos su origen, su jerarquía política y social, etc. De modo sutil, se introducen sombras que tendrán consecuencias en el argumento de la novela.
El tiempo se extiende a lo largo de meses, acaso años, aunque nunca se aclara del todo. Por la evolución hacia la madurez de los personajes y cómo cambian sus roles sociales y laborales podemos deducir que han pasado bastantes meses. La duración de la acción ocupa también meses, nunca pocos.
4) Figura del narrador
Un narrador en tercera persona, más o menos omnisciente, más o menos objetivo, más o menos distante, nos entrega el texto novelesco. Laura Gallego maneja con gran pericia la figura del narrador; muestra la subjetividad justa para conmover al lector, la omnisciencia parcial adecuada para que Axlin sea el foco del relato y, muchas veces, los ojos por los que nos llega la acción.
5) Tema de la novela
Este texto indaga en la necesidad de construir la persona y el mundo propio en base a certezas auténticas. La fidelidad a uno mismo es el mayor beneficio que la persona puede obtener en un mundo turbulento donde las apariencias engañan a menudo, y no solo por las bestias invisibles y cambiapieles, sino por los ritos sociales controlados por los poderosos.
6) Contextualización e interpretación de la novela
Algunos rasgos compositivos de esta novela coinciden con las tendencias de nuestra escritora mostradas en sus títulos previos:
-Protagonismo femenino: Axlin, la joven autora intrépida, domina el relato. Vemos cómo una mujer se va elevando a la categoría de protagonista, asumido con naturalidad y determinación.
-Indagación en los sentimientos como parte inalienable del individuo: no todo es acción o mundo externo. Los personajes, obviamente, sobre todo los protagonistas, poseen un mundo interior poblado de sentimientos y emociones que determinan parte de su comportamiento. Estos personajes se escuchan, se respetan y valoran sus emociones tanto como aspectos más sociales de la vida de la persona.
-Descubrimiento del mundo y de uno mismo como eje fundamental de la construcción del protagonista: se trata de un proceso de crecimiento interior típico de las novelas de aprendizaje o bildungsroman. Descubrir, comprender e integrar en la propia experiencia personal es un vector compositivo de primer orden.
-La creación de mundos de ficción para nada idílicos es un rasgo propio de nuestra novelista: el dolor, la angustia y el sufrimiento forman parte de la vida diaria de los seres, humanos o no, que pueblan sus páginas. Alcanzar algo parecido a la dicha personal exige grandes dosis de ilusión, perseverancia y arrojo. De lo contrario, lo que espera es la vida algo vacía de la gente conformista.
7) Aspectos estilísticos
Las líneas maestras estilísticas de este volumen coinciden con las del anterior. Laura Gallego ha adquirido un alto dominio de la lengua, domina una potente imaginación y controla con maestría la arquitectura narrativa. Como también podemos apreciar en el otro volumen, la fantasía se alía con un realismo familiar para construir un mundo narrativo interesante, atractivo y completo. La lectura permite acceder a otro universo coherente y tan problemático como el nuestro, pero con peculiaridades distintivas que lo hacen subyugante y cautivador.
Laura Gallego escribe con naturalidad, precisión, elegancia contenida y un sentido de la proporcionalidad -–muy visible en el ritmo, en la construcción de la oración, en la dosificación de la intriga, etc.– que hacen que esta novela se convierta en una lectura amena, enriquecedora y, en fin, recomendable para todo tipo de lector. Ofrecemos un ejemplo de su buen hacer narrativo (cap. 28, pp. 364-365):
Xein había supuesto que lo llevarán ante el capitán Salax nada más llegar al cuartel;pero, ante su sorpresa, lo mantuvieron recluido toda la tarde en su habitación, y solo cuando ya era noche cerrada acudieron a buscarlo para conducirlo hasta un edificio del cuartel general en el que nunca antes había estado, porque estaba reservado a los altos mandos de la Guardia. Lo hicieron esperar ante un despacho, y Xein, inquieto, se preguntó qué estaba sucediendo. Cualquier capitán podía imponer una sanción; no era necesario molestar a sus superiores con un asunto tan trivial como el de una insubordinación, y mucho menos en aquellos tiempos. Sin duda, los comandantes tenían otros asuntos más importantes que atender.
Cuando por fin le indicaron que podía pasar, entró en el despacho con paso firme y mirada insegura.
La mujer que lo estaba aguardando en el interior no era una desconocida para él: se trataba de la comandante Xalana. Sin embargo, al hombre que se alzaba junto a ella no lo había visto nunca. Cuando se fijó en su uniforme, en busca de una pista sobre su identidad o al menos sobre su graduación, inspiró hondo, impresionado: estaba nada menos que ante un general. Se quedó bloqueado un momento, sin saber cómo reaccionar, hasta que la comandante dijo:
–Tienes el mal hábito de faltar a tu deber voluntariamente, Xein, y eso tiene que acabar.
Él reaccionó por fin.
–Sí, comandante. No pretendía desertar, solo… necesitaba realizar un viaje corto, pero me fui con intención de regresar y…
Las palabras murieron en sus labios. Había preparado un discurso, pero no esperaba tener que recitarlo delante de un general. Había dado por supuesto que podría justificarse ante el capitán Salax, su superior inmediato, y ahora comprendía que cualquier excusa que hubiese elaborado no parecería otra cosa que un balbuceo absurdo e incoherente.
Porque, en el fondo, no había nada que pudiese decir en su defensa. Había quebrantado las normas a propósito y merecía una sanción, probablemente más severa que la anterior. Y eso era todo.
De modo que permaneció callado.
–¿Adónde fuiste, Xein, y por qué? –exigió saber la comandante.
–Regresé a mi aldea natal para ver a mi madre –respondió él–. Me dijeron que seguía viva y…

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume la obra en su trama principal (300 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes y establece su relevancia argumental.
5) Explica los aspectos de lugar y tiempo en los que se desenvuelve la acción narrada.
6) Describe la figura del narrador a lo largo de la novela.
7) Explica por qué este texto pertenece a la literatura actual y a la novela de bildungsroman de modo más específico.
8) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos propios de la novela fantástica aparecen en este texto?
2) ¿La vida en la Ciudadela es tan fácil y cómoda como Axlin imaginada, a juzgar por lo que observamos en ella misma y otros personajes de su edad? Razona la respuesta.
3) ¿Qué importancia posee el amor en esta novela? Ejemplifica plausiblemente.
4) ¿Existen muchas diferencias de clases sociales, como entre ricos y pobres, a lo largo de la novela?
5) Explica cuáles son las dudas de Xein en su vida después de su ingreso en el cuartel de los Guardianes.
6) ¿Cuáles son los monstruos más peligrosos, ¿qué buscan cuando atacan? ¿Cómo se defienden de ellos los guardianes? Razona la respuesta con ejemplos.
7) Explica la importancia de la fidelidad a uno mismo pensando en la trayectoria de Exin.
8) Analiza el papel y relevancia de la familia, en sentido amplio, en la obra.
2.3. Comentario de texto específico
Una mañana, cuando Axlin llegó a la biblioteca, encontró allí a Dex, charlando con la maestra Prixia. Se le iluminó la cara al verlo. Quiso correr a su encuentro, pero entonces recordó que había estado de luto, y se acercó con cierta timidez, tratando de captar en su rostro algún atisbo de su estado de luto, y se acercó con cierta timidez, tratando de captar en su rostro algún atisbo de su estado de ánimo.
Él la vio y se volvió hacia ella con una sonrisa. Se mostraba mucho más tranquilo que la última vez que lo había visto, aunque Axlin aún podía detectar una huella de cansancio en su rostro y un nuevo peso sobre sus hombros, ligeramente hundido.
La maestra Prixia volvió a centrarse en su trabajo, y los dos jóvenes salieron de la sala para poder hablar sin molestarla.
–Bueno, entonces, ¿estás ya listo para volver a la rutina? –preguntó ella sonriendo.
Una sombra cubrió de pronto el rostro de su amigo.
–Sobre eso…, en fin…, es complicado. Es posible que no pueda volver a trabajar aquí…
Pareció quedarse sin palabras un momento, y Axlin trató de ayudarlo a continuar:
–¿Durante un tiempo? No te preocupes, es natural.
Ella se había criado en un lugar donde los monstruos mataban a gente a menudo. Los períodos de luto eran cortos, porque los supervivientes no podían permitirse el lujo de paralizar la vida de la aldea por la muerte de alguien. Pero sabía que allí, en la Ciudadela, las cosas eran diferentes, y no tenía problema en mostrarse comprensiva con el dolor de Dex.
Sin embargo, su amigo sacudió la cabeza.
–No, quiero decir… que quizá tenga que dejar la biblioteca… definitivamente.
Axlin asintió con lentitud, recordando entonces lo que Kenxi le había contado.
–Sé que tienes que ocupar el lugar de tu hermano como heredero de tu casa –dijo.
Él sonrió.
–Posiblemente, yo esté más preparado de lo que él lo estuvo jamás –prosiguió–. Y tenemos bastantes libros en la casa familiar de la ciudad vieja, así que no sería tan terrible. Si no fuera por… –se interrumpió de nuevo–. Es igual, no quiero aburrirte con esto.
(Cap. 21, pp. 266-267)

 

a) Comprensión lectora
1) Resume el texto, señala el tema e indica los apartados temáticos o secciones de contenido.
2) Analiza brevemente los personajes que intervienen y su papel en la obra.
3) ¿Qué ha ocurrido antes de este fragmento? ¿Y después?
4) Indica el lugar y el momento donde se desarrolla la acción.
5) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos que embellecen el mensaje.
b) Interpretación
1) Analiza la relación de Axlin con Dex.
2) ¿Pertenecen a la misma clase social Axlin y Dex?
3) Caracteriza el personaje de Prixia y su importancia en los jóvenes. ¿Ha influido en la vocación lecto-escritora de Axlin?
4) ¿Cómo afecta la convivencia con los monstruos en la percepción del paso del tiempo en Axlin?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento, en prosa o en verso o forma dramática, con un contenido más o menos inspirado en El secreto de Xein.
2) ¿Existe el tipo de vida que se recrea en la novela? Razona tu respuesta y narra el estilo de vida, focalizando en las creencias religiosas, que se lleva hoy.
3) Realiza una exposición sobre Laura Gallego, sus obras y sus temas, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de una vida distópica, como la narrada en la novela; localiza ubicaciones en los que se pudo desarrollar esta novela y comenta su significación.
5) Se puede leer algún fragmento del texto, de forma dramatizada, en grupos, ante la clase, acompañada la declamación de música e imágenes apropiadas.

Laura Gallego: «El bestiario de Axlin» («Guardianes de la Ciudadela», I); análisis y propuesta didáctica

Laura Gallego: El bestiario de Axlin. Barcelona: Montena, Penguin Random House Grupo Editorial, 2018, 1ª ed.
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Axlin es una muchacha que nace en un poblado muy apartado, del occidente de un lugar innominado, de vida inhóspita y sufrida. Un monstruo le hizo una herida en un pie cuando era niña y quedó coja. La historia comienza cuando tiene nueve años. Son aldeas fortificadas contra los monstruos y aisladas unas de otras a varios días de camino, que solo recorren los buhoneros. Los habitantes, de vez en cuando, salen a procurarse alimentos y, de paso, enfrentarse a los monstruos. En la aldea de Axlin son: galopantes, pelusas, dedoslargos, nudosos, crestados y robahuesos.
El escriba del pueblo, Oxis, le enseña a leer y a escribir a Axlin, para que lo sustituya a su muerte, cosa que pasa unos años después. En el libro apuntan, con laconismo, nacimientos, muertes, ataques y cambios en la jefatura del poblado. Vexus, el jefe del pueblo, es liquidado por los monstruos en una expedición. A veces, mujeres viudas iban de una aldea a otra y allí se embarazaban para evitar la endogamia.
A Axlin le interesa mucho el mundo de los monstruos. Se va con el buhonero Bexari, con el permiso del nuevo jefe, Madox. Se hace con un libro en blanco para anotar sus conocimientos sobre monstruos; pregunta mucho en las aldeas. Bexari, con un carro y un caballo, es acompañado del guardián Perox. Por las aldeas pregunta por los monstruos que los acosan, cómo son y cómo se defienden de ellos. Bexari le dio un mapa de todos los lugares habitados –es el que aparece en el interior de la cubierta y la contracubierta del libro–. Ahí aparece la Jaula y la Ciudadela, además de la cantera, todo camino del este.
Conoce a Xein, aunque la recibe con hostilidad, junto con su madre Kinaxi. Se enamoran profundamente, pero ella decide seguir su camino a la Ciudadela. Sin embargo, la pérdida de Xein le afecta profundamente. Ahora tendrá que localizar al chico, en sí algo especial, pues mata con facilidad a los monstruos, lo que le hará sufrir penosos castigos.
Axlin está a punto de ser asesinada, pero la llegada de un panadero y un joven llamado Dexar, le salvan la pelleja. Su trabajo en la biblioteca de la Ciudadela cambia su vida para mejor: lee y escribe intensamente. En el epílogo nos cuenta que un día Axlin ve a unos Guardianes; se fija, le da un pálpito, se acerca y reconoce a Xein, lo que hace renacer las esperanzas, aunque pronto frustradas. El chico está completamente concentrado en su nueva vida de luchador contra los monstruos. Sus sentimientos son reprimidos con total dureza, aunque él se opone bravamente.

 

2. Tema de la novela
Este relato se centra en la importancia de la fidelidad a los propios sentimientos y sueños para ser feliz en la vida, aunque el camino sea arduo y peligroso. Múltiples aventuras y decisiones dolorosas sirven para encontrar el camino de la felicidad, que debe ser descubierto por cada uno de los hombres.

 

3. Personajes
Axlin es una niña, pronto adolescente, que habita en una aldea remota y peligrosa, asediada por los monstruos. Su cojera se debe al ataque de uno de ellos. Arrastra un trauma porque una niña del poblado a la que debía proteger fue liquidada por un monstruo sin que pudiera hacer nada. Su amor a la lectura y la escritura hace que rechace el matrimonio temprano, como era lo habitual en su aldea, y se incline por leer, escribir y viajar para conocer lugares, monstruos y describirlos de modo práctico para que la gente pueda defenderse. Su carácter es enérgico y algo intrépido. Sin embargo, no es una heroína, ni una estrella de nada: su vida es normal, sus penurias son las de todos.  Se distingue por el esfuerzo, la autenticidad de sus sentimientos y la generosidad de sus acciones.
Xein es el joven del que Axlin se enamora en su primera juventud. Estamos ante un joven de cualidades especiales, aunque él mismo lo ignora. Valiente y algo atolondrado fruto de sus pocos años y su aislamiento, pues vivía solo con su madre, lo hacen un tanto imprevisible, lo que aumenta el interés lector hacia su persona.
Bexari, el buhonero, es otro personaje muy interesante porque protege a la joven, la instruye sobre los peligros de su mundo y se porta con generosidad con ella, a fin de que sobreviva y pueda lograr su sueño. Hombres como Bexari, humildes pero intrépidos, pobres pero rectos y firmes, ayudan a que los demás vivan un poco mejor.
Kinaxi, la madre de Xein, es un personaje interesante porque nos muestra el misterio, la intriga y el rencor en estado bastante puro. Sabe mucho más de lo que está dispuesta a contar, y actúa por venganza, aunque no sabemos muy bien de quién desea desquitarse.
Lexis y Loxan son dos hermanos buhoneros que recorren muchos pueblos luchando contra todo tipo de bestias muy peligrosas. Son grandes guerreros y diestros en los enfrentamientos contra los monstruos. Comparten un sentido alegre y divertido de la vida. De corazón valiente y generoso, no dudan en enseñar a Axlin cómo defenderse de los monstruos y otros conocimientos prácticos para defenderse de ellos.
Dex también ofrece rasgos casi de protagonista en la parte final de la novela. Escriba en la biblioteca, no duda en ayudar a Axlin cuando más bajo había caído en su intento por ingresar en la Ciudadela. Fidelidad, astucia y practicidad son las características de su carácter.
4. Lugar y tiempo de la acción narrada
La acción discurre en un territorio dominado por la Ciudadela, lugar de la civilización, la cultura y la riqueza. Luego, muchas aldeas diseminadas se desperdigan por territorios cada vez más hostiles por la presencia de monstruos depredadores de humanos. Como las comunicaciones son difíciles, el aislamiento y la soledad son las características típicas de esos pueblos atacados por monstruos que los van diezmando. El conjunto carece de un nombre general, aunque la Ciudadela ejerce un control y protección sobre todo él, con más o menos eficacia.
No existen acotaciones cronológicas que nos permitan fijar un marco temporal preciso. El ambiente es medieval; los desplazamientos son a pie o con bestias de tiro. Se iluminan con candelas y palmatorias; los metales son conocidos y empleados a un nivel algo elemental, etc. Todo nos remite a un mundo antiguo, primitivo y bastante violento.
La construcción narrativa es lineal y cronológica, para facilitar la lectura. Los personajes se van “haciendo” delante de nosotros con sus acciones.

 

5. Narrador
Un narrador en tercera persona cuenta la historia. Se sitúa a medio camino entre la omnisciencia total y la parcial, entre la objetividad y la subjetividad, y entre la distancia y el acercamiento a los personajes y a la acción narrada. La focalización se halla en Axlin, pues es la protagonista. Digamos que, en muchas ocasiones, nosotros vemos lo que pasa a través de sus ojos, pues el narrador le cede ese papel o capacidad.
El narrador es omnisciente, pero juguetón. De vez en cuando se divierte con la omnisciencia y el punto de vista, pasa así aumentar el suspense. En este sentido, este primer volumen posee un carácter abierto y se centra en la construcción de un mundo enigmático, sorprendente y muy peligroso.
6. Contextualización e interpretación
El bestiario de Axlin forma un magnífico volumen de 500 páginas de aventuras y hábil construcción narrativa. Sigue en la mejor línea de Laura Gallego: creación de un mundo medieval, con cronología difusa, que sirve de marco para que personajes juveniles –y protagonista femenina–, alternando con los adultos, busquen su camino vital entre la confusión y los múltiples peligros de la vida cotidiana.
Este volumen, como muchos otros, tiene algo de bildungsroman. Así, están presentes elementos como la vida humana en proceso de crecimiento; el descubrimiento del amor y de las cosas buenas y malas de la vida: muerte, dolor y sufrimiento, al lado de felicidad, dicha y sentido de las cosas. Con todo, la fidelidad a uno mismo surge como el valor más importante.
La fantasía aparece por doquier: un mundo lleno de monstruos que se encarnizan contra humanos, aunque estos no saben por qué. En este sentido, los toques de distopía le imprimen realismo y veracidad.
7. Rasgos estilísticos
Laura Gallego es una excelente novelista que, con su poderosa imaginación, crea mundos fantásticos verosímiles y sugestivos. Domina la lengua literaria con gran soltura y destreza, de modo que la fluidez, la transparencia y un dominio muy elevado de las técnicas estilísticas se alían para crear un texto hermoso, limpio y cautivador para el lector.
La expresión es cuidada, precisa, transparente y ligeramente lacónica. Laura Gallego avanza hacia un estilo natural, depurado y preciso. Por eso ahora el léxico es muy apropiado y las construcciones sintácticas más expresivas. Ofrecemos un ejemplo (cap. 10, pp. 137-138):
Fue una noche ajetreada. De madrugada la despertaron unos gritos y bramidos, y comprobó alarmada que había algo ahí fuera que zarandeaba el carro con saña. Lexis y Loxan defendían el vehículo asomados a una abertura en el techo. Como tenían medio cuerpo fuera, Axlin no pudo ver qué armas utilizaban, pero sí los oía vociferar en la oscuridad:
–¡Venid aquí si os atrevéis, bastardos! ¡Os sacaré las tripas y me haré un cinturón con ellas!
–¡Que sean dos cinturones! ¡Y brindaremos con vuestras calaveras peladas!
–¡Uno menos! ¡Llevo cuatro!
–¡Y yo seis! ¡Te voy ganando!
Axlin buscó a tientas su ballestas, la cargó y se asomó por la ventanilla trasera. Al sentir su movimiento, Loxan echó un vistazo al interior del carro y le sonrió en la oscuridad.
–Bienvenida a la fiesta, compañera.
La muchacha trató de devolverle la sonrisa, pero estaba demasiado asustada. Llevaba varias semanas sin salir a los caminos y la forma de actuar de los hermanos le resultaba muy extraña.
Lexis y Loxan habían colgado sendas lámparas a ambos lados del carro, por lo que Axlin pudo ver por fin a las criaturas que los atacaban seres con cuatro brazos anormalmente largos y cabezas enormes y alargadas, con dos ojos a cada lado. pero por alguna razón lo que más inquietó a Axlin, que había contemplado toda clase de horrores, fueron los dos apéndices tubulares que asomaban entre sus dientes afilados. Se movían ante ellos como su tuviesen vida propia, y parecían armas en sí mismos: látigos cubiertos de una baba espesa y repulsiva.

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume la obra en su trama principal (300 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes y establece su relevancia argumental.
5) Explica los aspectos de lugar y tiempo en los que se desenvuelve la acción narrada.
6) Describe la figura del narrador a lo largo de la novela.
7) Explica por qué este texto pertenece a la literatura actual y a la novela de bildungsroman de modo más específico.
8) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos propios de la novela fantástica aparecen en este texto?
2) ¿Se puede decir que la infancia y adolescencia es siempre feliz, a juzgar por lo que observamos en Axlin y otros personajes de su edad? Razona la respuesta.
3) ¿Qué importancia posee el amor en esta novela?
4) ¿Existen muchas diferencias de clases sociales, como entre ricos y pobres, a lo largo de la novela?
5) Explica cuáles son la contradicciones de Xein en su vida antes y después de su ingreso a la academia de los Guardianes.
6) Los monstruos, ¿qué buscan cuando atacan? ¿Matar, comer, etc.? Razona la respuesta con ejemplos.
7) Explica la importancia de la fidelidad a uno mismo pensando en la trayectoria de Axlin.
8) Analiza el papel y relevancia de la escritura en la obra.
2.3. Comentario de texto específico
Las cosas fueron de mal en peor para Axlin después de sus primeros días en la Ciudadela. Aunque trató de ahorrar todo lo que pudo, el escaso dinero que reunía no tardaba en desaparecer. Seguía durmiendo en la calle, a pesar de que el otoño avanzaba y cada vez hacía más frío. Buscó un trabajo por el que pudieran pagarle un salario; algunas veces echaba una mano en el mercado o hacía recados para quien se lo pidiese, pero era lenta y no conocía la ciudad, por lo que quien le hacía un encargo raras veces la llamaba por segunda vez.
Comía muy poco y pasaba frío por las noches, así que empezó a sentirse cada vez más débil y sufrir una tos crónica que no terminaba de abandonarla. Tampoco podía asearse tan a menudo como he habría gustado. La única buena noticia que recibió aquellos días fue que, definitivamente, no estaba embarazada. Había tenido esa inquietud desde sus encuentros con Xein, y en aquellas circunstancias, sin poder contactar con él y sin tener siquiera un techo sobre su cabeza, desde luego no habría sido lo más oportuno.
Echaba de menos a Xein, cada día más. Evocaba a menudo el tiempo que habían pasado juntos en la aldea y soñaba con el día en que volvieran a encontrarse. Por eso se instaló en las inmediaciones de la puerta norte. No volvió a tratar de subirse a uno de los carros que la cruzaban porque no quería arriesgarse a que la expulsaran de la Ciudadela sin haber recuperado su libro y contactado con Xein. Pero observaba con avidez todos los vehículos que llegaban del Bastión, tratando de distinguir en su interior el rostro del muchacho al que amaba.
Nunca había suerte.
Los Guardianes se acostumbraron a verla rondar por allí y acabaron por aceptar que no era problemática. El Guardián que la había  detenido el primer día cumplió su palabra y se las arregló para encontrarla una semana después. Examinó sus pertenencias y no halló ninguna arma entre ellas, aunque Axlin no había vendido su daga en realidad. La ocultaba en el rincón donde solía dormir, porque seguía sin fiarse de la aparente seguridad de la Ciudadela.
Pero él se mostró satisfecho, y además le hizo el mejor regalo que ella podía esperar.
–He preguntado por tu amigo –le confió–. Lo enviaron al Bastión hace diez días.
(Cap. 32, pp. 433-434)
a) Comprensión lectora
1) Resume el texto, señala el tema e indica los apartados temáticos o secciones de contenido.
2) Analiza brevemente los personajes que intervienen y su papel en la obra.
3) ¿Qué ha ocurrido antes de este fragmento? ¿Y después?
4) Indica el lugar y el momento donde se desarrolla la acción.
5) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos que embellecen el mensaje.
b) Interpretación
1) Analiza la relación de Axlin con Xein, teniendo en cuenta la actual situación de la muchacha.
2) ¿Qué síntomas de enfermedad presenta Axlin?
3) ¿La Ciudadela, es un lugar agradable para todos? ¿Quién es el personaje que mejor trata a Axlin?
4) ¿Qué representa Xein para Axlin en esos momentos de soledad?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento, en prosa o en verso o forma dramática, con un contenido más o menos inspirado en El bestiario de Axlin.
2) ¿Existe el tipo de vida que se recrea en la novela? Razona tu respuesta y narra el estilo de vida, focalizando en las creencias religiosas, que se lleva hoy.
3) Realiza una exposición sobre Laura Gallego, sus obras y sus temas, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de una vida distópica, como la narrada en la novela; localiza ubicaciones en los que se pudo desarrollar esta novela y comenta su significación.
5) Leed algún fragmento del texto, de forma dramatizada, en grupos, ante la clase, acompañada la declamación de música e imágenes apropiadas.

Laura Gallego: exhaustiva presentación y estudio de su obra en la revista «Platero»; (N.º 219, enero-febrero de 2019)

La importante e influyente revista Platero, editada desde Oviedo por un entusiasta y competente grupo de maestros y profesores implicados en la difusión de la literatura infantil y juvenil, dedica el último número a la escritora valenciana Laura Gallego. La breve monografía ha corrido a cargo de quien escribe estas páginas.

Se presenta toda la producción de nuestra insigne escritora, ordenada por tipología textual y cronología, hasta el día de hoy. Se abre el estudio con una exposición de los contenidos, de modo contextualizado, para que resulte más cómodo familiarizarse con los temas y los argumentos de sus libros. A continuación se abordan los temas de las novelas, indagando en su relevancia lectora. Sigue un bosquejo de la tipología de los personajes, atractivos, originales y sugestivos. Se cierra el estudio con un acercamiento al estilo literario de nuestra novelista: fresco, intenso, elaborado y transparente. Todo lector, infantil, juvenil y adulto, puede sumergirse en sus bellas novelas seguro de disfrutar de una experiencia lectora agradable y estéticamente gratificante.

Laura Gallego es, hoy, seguramente, la escritora más destacada de literatura fantástica en lengua española. Su fuerza imaginativa, su habilidad para tejer argumentos densos, reflexivos y connotativos, junto con su asombrosa facilidad para crear mundos distintos, y originales al nuestro cotidiano son muy destacables. La calidad literaria de sus novelas nos zambullen en mundos diversos, tan ásperos como el nuestro, pero también tan luminosos y tiernos como puede ser nuestra Tierra.

Desde aquí animamos a los lectores a acercarse a la revista «Platero» y a los libros de Laura Gallego. El lector exigente no saldrá defraudado de la experiencia lectora, llena de fantasía, emoción, intriga y reflexión.

 

Revista del mes

Clica aquí para acceder a la versión digital de la revista «Platero», N.º 219

Luis Sepúlveda: «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar»; análisis y propuesta didáctica

Luis Sepúlveda: Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. Una novela para jóvenes de 8 a 88 años . Barcelona: Tusquets editores. Ilustraciones de Miles Hyman, 1997 (5ª. Ed.) (1ª ed.: octubre de 1996).
  1. ANÁLISIS
Esta novela del magnífico escritor chileno Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) se divide en dos partes; la primera tiene 9 capítulos; la segunda, once. Está dedicado el libro a sus tres hijos, al puerto de Hamburgo y al gato Zorbas. El tono intimista, naturalista y subjetivo del texto ya se puede apreciar por esta dedicatoria.
Una bandada de gaviotas del Faro de la Arena Roja, de la desembocadura del Elba, en Hamburgo, realiza un viaje de exploración y comida de arenques. Una de ellas, Kengah, al tratar de salir tras una zambullida, no puede porque está pringada de petróleo, procedente de la limpieza ilegal y furtiva de los tanques de los grandes barcos petroleros. Con gran esfuerzo, logró remontar el vuelo y dirigirse a la ciudad. Allí vivía un gato, Zorbas, «grande, negro y gordo». La familia se fue de vacaciones y quedó solo en casa; un vecino le daba comida cada día y le cambiaba la arena de sus necesidades. El chico de la familia era quien más lo quería. Salió a dar un paseo y una gran ave se lo tragó entero. El niño pasaba por allí, vio lo ocurrido, zarandeó por el cuello al ave de gran buche, expulsó al gatito de su estómago; el chico lo cogió y lo llevó a casa.
Kengah, «la gaviota de plumas de color plata», logró remontar el vuelo, aterrizó en la terraza del gato Zorbas. Antes de morir, puso un huevo; logró que Zorbas le prometiera que cuidaría de él, que alimentaría a la gaviota que naciera y que le enseñaría a volar. El problema era muy grande porque no sabía cómo. Pidió ayuda a otros gatos del puerto; incubó el huevo y nació una gaviota. Se enfrentó a dos gatos callejeros por dos veces y les dio una buena paliza. Colonello y Secretario, los gatos del restaurante italiano Cuneo, le aconsejaban y ayudaban. Luego visitaron a Sabelotodo, que vivía en un bazar del puerto, de un tal Harry, un viejo lobo de mar. Leía su enciclopedia sin parar para informarse y buscar respuestas. Los objetos que Harry tenía a la venta eran raros y estrambóticos: brújulas, animales disecados, calzoncillos, máquinas de escribir, etc. Matías era el chimpancé que se encargaba de las entradas. La gaviota murió y la enterraron al pie de un castaño con todos los honores. Tuvo que esconder al polluelo bajo un caldero para que no lo viera el vecino, que lo tomó por loco. Llevaron a la gaviota al bazar porque tenía más sitio y estaba a salvo de miradas y peligros.
Zorbas tuvo que negociar con las ratas, para que no acosaran o comieran a la gaviota. A cambio, las ratas podrían atravesar el patio de casas sin ser atacadas por los gatos. El gato Barlovento, que vivía en una daga limpiadora de la desembocadura del río Elba, determinó que era hembra. Convinieron en llamarle Afortunada. El mono Matías se reía de ella y le decía que era pájaro, no gato, como ella quería ser. Al fin, asumió que era una gaviota. Con la ayuda de la enciclopedia, trataron de enseñarle a volar, pero tras muchos intentos y descalabraduras, fracasaron. Luego se negó a seguir aprendiendo. Pero un día, en la terraza del bazar, vio el cielo y el mar a lo lejos y cambió de opinión. ¿Quién le enseñaría? Los gatos autorizaron a Zorbas a hablar con un humano para pedirle ayuda. Eligieron a un poeta, con quien vivía Bubulina, una gata muy atildada y altiva.
El humano aceptó, tras una gran sorpresa, hablar con Zorbas, que se entendía en su lengua perfectamente.  Cita un poema de Bernardo Atxaga: «Pero su pequeño corazón / –que es el de los equilibristas– / por nada suspira tanto / como por esa lluvia tonta / que casi siempre trae viento / que casi siempre trae sol» (p. 127). Se juntaron a media noche en el bazar; llovía y hacía aire. Se fueron todos a la torre de la iglesia de San Miguel. Los reflectores del faro los iluminaba de vez en cuando. Subieron a lo alto de la torre el poeta, Zorbas y Afortunada. Le aconsejan que crea en sí misma, que sienta la libertad, el placer de volar y la felicidad que sentirá. Al final le dieron un empujoncito y la gaviota desapareció… para luego aparecer volando feliz y dichosa. Lo más importante es que «sólo vuela el que se atreve a hacerlo» como le dice el poeta al gato (p. 136).
Zorbas se quedó arriba, solo. Último párrafo: «Zorbas permaneció allí, contemplándola, hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarrillos de gato grande, negro y gordo, de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto». (p. 138)
El texto está fechado en «Laufenburg, Selva Negra, 1996».
Lugar: Hamburgo, desembocadura del Elba, iglesia de San Miguel, faro de la arena roja. Muy realistas y probablemente reales.
Tiempo: contemporáneo a la escritura; dura unos meses, desde el nacimiento hasta poder volar.
Personajes: Zorbas es el protagonista: leal, firme y flexible; cumple su promesa de enseñar a volar a la gaviota. Afortunada es casi coprotagonista. Los otros gatos acompañan.
Narrador: en tercera persona, externo, en complicidad con la actitud del gato Zorbas. Acaso sea el poeta del final.
Temas esenciales de la novela: lealtad, perseverancia, compañerismo, cooperación, ecología, humor y búsqueda de la autenticidad.
Algo de humor, generado en las situaciones cómicas y ridículas, como la del mono Matías. La caracterización por tipos es notable: el tranquilo, el impetuoso, el ladronzuelo, etc. La novela presenta una clara moraleja con desparpajo y cierto realismo: la perseverancia, la lealtad y el cariño aseguran convivencia y felicidad.
Hay seres malos –gatos callejeros–, otros son molestones obsesos –el mono Matías–, o defraudadores –limpiadores ilegales de petroleros–, y la dura ley de la naturaleza siempre sobrevolando –tienes mala suerte y palmas–. Se aprecia en la novela una convivencia razonable o entendimiento profundo entre hombres y animales.
El estilo es ligero, rápido, con metáforas y comparaciones expresivas, repeticiones caracterizadoras, etc. El período sintáctico tiende a la oración más bien corta. El conjunto proporciona una experiencia lectora agradable y significativa.
 2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el texto en su contenido esencial.
2) Caracteriza física y psicológicamente a la media docena de personajes más importantes.
3) ¿Dónde y cuándo ocurre la acción? ¿Cómo lo has podido deducir?
4) Analiza la figura del narrador: persona gramatical, grado de conocimiento de la acción narrada, grado de participación, grado de objetividad/subjetividad, etc.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Por qué Zorbas decide ayudar a la gaviota?
2) ¿Cómo es posible que una gaviota no sepa volar?
3) La acción del hombre contra la naturaleza es una de las causas principales de la desgracia de Kengah; ¿cómo lo apreciamos?
4) De la lectura, ¿se puede concluir que todos los animales son buenos y amables por naturaleza? Ejemplifica tu opinión.
5) El atrevimiento y la ilusión por experimentar forman parte del mensaje del texto. ¿Cómo lo captamos?
6) Escribe un ensayo o texto argumentativo (100 palabras aproximadamente) donde apreciemos la irresponsable destrucción de la naturaleza por parte del hombre y sus efectos sobre la vida salvaje.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Escribe un decálogo (lista de diez normas) para respetar con más eficacia la naturaleza y la vida salvaje. Se puede realizar en grupo, grande o pequeño, y fijarlo en las paredes del aula o del centro escolar. Puede ir acompañado de imágenes para aumentar su impacto comunicativo.
2) Compón un diálogo con Zorbas o con Afortunada sobre su vida, sus ilusiones, o las tuyas, etc., en relación al contenido de la novela.
3) Realiza una presentación sobre el animal que más te guste: morfología, costumbres, rasgos de su carácter, etc. Puedes elaborar un póster o una secuencia de diapositivas con Power Point o similar para hacerla más atractiva.