Gonzalo de Berceo: «El clérigo ignorante» (milagro X); análisis y propuesta didáctica

Gonzalo de Berceo: El clérigo ignorante (milagro X)
Era un simple clérigo,          pobre de clerecía
dicié cutiano missa          de la Sancta María;
non sabié decir otra,          diciéla cada día,
más la sabié por uso          que por sabiduría.
Fo est missacantano          al bispo acusado,
que era idïota,          mal clérigo provado;
«Salve Sancta Parens»          sólo tenié usado,
non sabié otra missa          el torpe embargado.
Fo durament movido          el obispo a sanna,
dicié: «Nunqua de preste          oí atal hazanna.»
Disso: «Diçit al fijo          de la mala putanna
que venga ante mí,          no lo pare por manna.»
Vino ante el obispo          el preste peccador,
avié con el grand miedo          perdida la color,
non podíe de vergüenza          catar contra’l sennor,
nunqua fo el mesquino          en tan mala sudor.
Díssoli el obispo:          «Preste, dime la verdat,
si es tal como dizen          la tu necïedat.»
Díssoli el buen omne,          «Sennor, por caridat,
si disiesse que non,          dizría falsedat».
Díssoli el obispo:          «Quando non as cïencia
de cantar otra missa          nin as sen nin potencia,
viédote que non cantes,          métote en sentencia,
vivi como merezes          por otra agudencia.»
Fo el preste su vía          triste e dessarrado,
avié muy grand vergüenza,          el danno muy granado;
tornó en la Gloriosa,          ploroso e quesado,
que li diesse consejo          ca era aterrado.
La madre pïadosa          que nunqua falleció
a qui de corazón          a piedes li cadió,
el ruego del su clérigo          luego gelo udió:
no lo metió por plazo,          luego li acorrió.
La Virgo glorïosa,          madre sin dicïón,
apareció’l al obispo          luego en visïon;
díxoli fuertes dichos,          un brabiello sermón,
descubrióli en ello          todo su corazón.
Díxoli brabamientre:          «Don obispo lozano,
¿contra mí por qué fust          tan fuert e tan villano?
Yo nunqua te tollí          valía de un grano,
e tú ásme tollido          a mí un capellano.
El que a mí cantava          la missa cada día,
tú tovist que facié          yerro de eresía;
judguéstilo por bestia          e por cosa radía,
tollisteli la orden          de la capellanía.
Si tú no li mandares          decir la missa mía
como solié decirla,          grand querella avría,
e tú serás finado          hasta el trenteno día,
¡Desend verás qué vale          la sanna de María!»
Fo con estas menazas          el bispo espantado,
mandó envïar luego          por el preste vedado;
rogó’l que’l perdonasse          lo que avié errado,
ca fo él en su pleito          durament engannado.
Mandólo que cantasse          como solié cantar,
fuesse de la Gloriosa          siervo del su altar;
si algo li menguasse          en vestir o calzar,
él gelo mandarié          del suyo mismo dar.
Tornó el omne bueno          en su capellanía,
sirvió a la Gloriosa,          madre Sancta María;
finó en su oficio          de fin qual yo querría,
fue la alma a gloria          a la dulz cofradría.
Non podriemos nos tanto          escrivir nin rezar,
aun porque podiéssemos          muchos annos durar,
que los diezmos miraclos          podiéssemos contar,
los que por la Gloriosa          denna Dios demostrar.
Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/milagros-de-nuestra-senora–1/html/fedb56be-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_10_
Versión modernizada
 (1) Era un simple clérigo,          pobre de clerecía           1
Decía a diario misa          de Santa María;
no sabía decir otra,          la decía cada día,
más la sabía por uso          que por sabiduría.
(2) Fue este misacantano          ante el obispo acusado,    5
que era idiota,          mal clérigo probado;
«Salve Santa Madre»,          solo tenía usado,
no sabía otra misa          el torpe embargado.
(3) Fue duramente movido          el obispo a saña,
decía: «Nunca de preste          oí tal hazaña.»                  10
Dijo: «Decid al hijo          de la mala prostituta
que venga ante mí,          no lo alargue con maña.»
(4) Vino ante el obispo          el preste pecador,
Tenía con él gran miedo          perdida la color,
non podía de vergüenza          catar contra el señor,        15
nunca fue el mezquino          en tan mal sudor.
(5) Le dijo el obispo:          «Preste, dime la verdad,
si es tal como dicen          sobre tu necedad.»
Le dijo el buen hombre,          «Señor, por caridad,
si dijese que no,          diría falsedad».                            20
(6) Le dijo el obispo:          «Si no tienes ciencia
de cantar otra misa          ni tienes mayor sapiencia,
te prohíbo que digas misa,          te pongo esta sentencia,
vive de otra cosa, como mereces          con tu inteligencia.»
(7) Siguió el cura su camino          triste  y desnortado,    25
Tenía mucha vergüenza,          el daño muy granado;
tornó en la Gloriosa,          lloroso y aquejado,
que le diese consejo          porque estaba aterrado.
(8) La madre piadosa          que nunca falló
a quien de corazón          a sus  pies le cayó,                     30
el ruego de su clérigo          luego se lo oyó:
no lo dejó para después,          luego lo socorrió.
(9) La Virgen gloriosa,          madre sin comparación,
apareció ante el obispo          luego en visión;
Le dijo palabras fuertes,        y  un bravo sermón,              35
Le descubrió en ello          todo su corazón.
(10) Le dijo bravamente:         «Don obispo lozano,
¿contra mí por qué fuiste          tan fuerte y tan villano?
Yo nunca te cogí          valía de un grano,
y tú me has cogido          a mí un capellano.                       40
(11) El que a mí cantaba          la misa cada día,
tú pensaste que hacía          error de herejía;
Lo juzgaste por bestia          y por cosa sin valía,
Le quitaste el oficio          de la capellanía.
(12) Si tú no le mandares          decir la misa mía             45
como solía decirla,          gran disgusto tendría,
y tú morirás sin duda         en el plazo de treinta días,
¡Por ahí verás qué vale          el enfado de María!»
(13) Fue con estas amenazas          el obispo espantado,
mandó enviar luego          por el preste vedado;               50
le rogó que lo perdonase          pues se había equivocado,
porque fue él en su pleito          duramente engañado.
(14) Le mandó que cantase          como solía cantar,
que fuese de la Gloriosa          siervo de su altar;
si algo le faltase          en vestir o calzar,                         55
él se lo mandaría          de lo suyo mismo dar.
(15) Tornó el buen hombre          a su capellanía,
sirvió a la Gloriosa,          madre Santa María;
terminó en su oficio          del modo que yo querría,
fue su alma a la gloria          y a la dulce cofradía.             60
(16) Nosotros no podríamos tanto          escribir ni rezar,
incluso si pudiésemos          muchos años durar,
ni un décimo de los milagros           pudiésemos contar,
los que por la Gloriosa          del mismo Dios demostrar.
(Versión de Simón Valcárcel Martínez)

 

  1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Gonzalo de Berceo nos regala aquí otro de sus “milagros”, cuentos de contenido religioso, con intención didáctica y moralizante, procedente de sus Milagros de Nuestra Señora (compuesta entre 1246 y 1252). El contenido de la historia es sencilla y lineal: un clérigo de pocas entendederas sólo sabía oficiar la misa de Santa María, la Virgen, de la cual era un fiel y constante devoto. Cuando el obispo del lugar se entera de que ese cura era algo ceporro, lo hace llamar a su presencia. Le recrimina su ignorancia, lo insulta gravemente y lo expulsa de la vida religiosa. El sacerdote corto implora ayuda a la Virgen, que inmediatamente actúa: se le presenta al obispo y le da un mes para que repare el atropello e injusticia que ha cometido en la persona de su devoto clérigo. El obispo, atemorizado, le pide perdón a aquel, lo repone en su oficio y le ofrece toda la ayuda material necesaria para que lleve una vida buena. El clérigo retomó su oficio hasta el final de sus días; después, se fue al cielo con los buenos cristianos, fin que también desearía para él el propio Berceo, bajo el disfraz del narrador. También nos advierte que los devotos de la Virgen siempre reciben su ayuda y protección. Este milagro no es más que una pequeña muestra de los infinitos que hace Dios ayudando a los buenos creyentes cristianos.
2. Tema
Siendo un texto de contenido religioso, intención didáctica y afán moralizante, el tema lo podemos enunciar así: los buenos creyentes cristianos y devotos de la Virgen siempre reciben su protección y, al fin de sus días, gozarán de su presencia en el cielo por la eternidad.
3. Apartados temáticos o secciones de contenido
Berceo escribe para el pueblo llano, analfabeto en casi su totalidad, de ahí que opte por un estilo claro, sencillo y fácilmente entendible. Dispone la materia narrativa según un orden cronológico y lógico secuenciado:
-Introducción: presentación de los personajes y un conflicto (estrofas 1 y 2). El cura ceporro es pillado en falta y el obispo lo llama a rendir cuentas.
-Desarrollo o nudo: se despliegan los pormenores y vicisitudes de la historia (estrofas 3 – 12). El clérigo ignaro no sabe qué hacer, le reza a la Virgen pidiendo ayuda y esta se la presta apretando al obispo, que solicita la presencia de aquel.
-Conclusión o desenlace: Se alcanza una solución al problema; el clérigo retorna a su capellanía y allí siguió hasta su muerte. La estrofa final (14) forma una unidad temática propia: Berceo, disfrazado de narrador, habla en primera persona del plural y en presente. Nos da un consejo, a nosotros, lectores: si somos piadosos y devotos de la Virgen, alcanzaremos la gloria eterna y la protección virginal, pues los milagros de Dios son infinitos.
4. Personajes
Aunque la historia es corta, no deja de estar poblada por curiosos personajes con fuerte sabor local: el clérigo lerdo, el obispo soberbio, la impetuosa Virgen María y, allá al fondo, Dios. Son personajes planos, pero no simples. El clérigo es de pocas luces, pero devoto, piadoso y obediente con la superioridad; el obispo es colérico y soberbio, aunque luego se arrepiente; la Virgen es celosa de sus devotos y resolutiva en sus decisiones. Más al fondo, Dios gobierna los cielos y la tierra con mano diestra y bondadosa.
5. Narrador
El milagro lo cuenta un narrador en tercera persona omnisciente, externo y objetivo hasta la penúltima estrofa. En la última pasa a ser más bien testigo y se incluye, junto con los lectores u oyentes, en un “nosotros” generalizante que abarca a las personas. En esa última estrofa ya no es objetivo, sino subjetivo y parcial. Se ve conmovido por la historia y quiere que nosotros, lectores, nos sintamos igual, de ahí su advertencia de que caminemos por la senda de la piedad y la devoción cristiana.
6. Lugar y tiempo
Como es lo esperable en los milagros (al fin y al cabo, de difusión en toda la Cristiandad), no aparece una localización geográfica concreta y singular. Lo mismo ocurre con el tiempo, pues carece de especificación suficiente. El lector u oyente medieval había de entender que un lugar no tan lejano y en momento bastante cercano ocurrieron los hechos que se narran.
Es un modo de darle validez atemporal y a la vez cierta cercanía: ocurrió este milagro, y puede volver a pasar en cualquier momento porque la gracia divina es imprevisible y contundente en sus manifestaciones. Como se trata de potenciar la fe, se desliza el mensaje de: si ya ha ocurrido en otras ocasiones, ¿por qué no ahora mismo entre nosotros?
7. Análisis métrico, de la rima y de la estrofa empleadas
Gonzalo de Berceo es el más eximio representante del “mester de clerecía”, lo que significa que aplica sus características formales de modo claro, consciente y orgullosamente. Por eso emplea la estrofa de la cuaderna vía (o tetrástrofo monorrimo); recordemos que se trata de cuatro versos tetradecasílabos o alejandrinos (por haber sido empleada por primera vez en español para componer la Vida de Alexandre) que riman todos entre sí en consonante (en esquema, 14 A, 14A, 14A, 14A).
8. Recursos estilísticos
Nuestro narrador riojano utiliza los tres procedimientos narrativos para armar su milagro: narración (estrofa 13), descripción (estrofa 1) y diálogo (estrofas 10, 11 y 12), disponiendo de ellos según el momento de la narración.
Berceo se mueve por una intención moralizante y didáctica de naturaleza religiosa. Por tanto, emplea los recursos más idóneos para indoctrinar a unos oyentes (seguramente, en lectura en voz alta y colectiva) faltos de tiempo, recursos, letras y cultivo para realizar una lectura personal y sosegada. De ahí que los recursos más comunes son:
-Hipérbole: la última estrofa forma toda ella una exageración cuando afirma que ni viviendo muchísimos años se podrían contar ni una décima parte de los milagros divinos.
-Paralelismo: “ni escribir ni rezar” (v. 61): este recurso de repetición –de una estructura—enfatizan el contenido semántico del sintagma u oración correspondiente.
-Repetición retórica (a veces, mezclada con la derivación o políptoton): “no sabía decir otra, la decía cada día (v.3). Estamos ante el típico procedimiento de insistencia en un contenido específico en el que el autor desea llamar la atención al lector. Lo mismo ocurre con el verbo saber en las dos primeras estrofas.
-Comparación o símil: “más la sabía por uso que por sabiduría” (v. 4). Con este tipo de herramienta explicita con más colorido y viveza el contenido.
-Perífrasis o circunloquio, junto con la sinonimia: si nos fijamos en las palabras utilizadas por Berceo para nombrar al clérigo lerdo, tenemos: clérigo, misacantano, torpe embargado, preste, buen hombre, mezquino, cura, capellano y el que a mí cantaba. Todos estos vocablos aportan variedad, colorido y amenidad.
-Ironía: la “hazaña” (v. 10) del cura lerdo de no saber más que un tipo de misa quiere indicar, justamente, lo contrario, su ignorancia supina.
-Bimembración: “triste y desnortado” (v. 25). Esta figura, muy empleada, sirve para aportar expresividad y viveza a la narración.
-Epíteto caracterizador, aplicado a los personajes que intervienen: al sacerdote se le llama “preste pecador”, al obispo se le califica de “obispo lozano” y, finalmente, a la Virgen, de “Madre Santa María”. Como se ve, insisten en las características definitorias de cada personaje.
-Interrogación retórica: ¿contra mí por qué fuiste tan fuerte y tan villano?” (v. 38). Este modo de afirmar aporta variedad lectora y expresividad muy llamativa.
-El vocativo, la invocación o la apóstrofe también abundan en el cuento. El obispo lozano cuando riñe y castiga al clérigo lerdo, este cuando reza a la Virgen, esta cuando regaña al obispo. Las expresiones son coloquiales, populares y de gran viveza: “Preste, dime la verdad” (v. 17); “señor, por caridad” (v. 19).
-Metáfora y metonimia: aunque no de un modo abrumador, aparecen de vez en cuando para dotar al texto de más profundidad significativa. “Fue su alma a la gloria y a la dulce cofradía” (v. 60) es un ejemplo expresivo que nos indica el destino del alma devota: la felicidad eterna, en compañía de las personas (“almas”) que supieron vivir conforme a los dictados cristianos.
-Antítesis: “yo” / “tú” (vv. 39 y 40). Estos contrastes aportan viveza expresiva e impacto lector. Como además aparecen en posición inicial del verso, forman una anáfora llamativa que aportan dramatismo y expectación narrativa.
Esta serie de recursos, a veces repetidos, no agotan la nómina. El muestrario aquí expuesto nos da una idea cabal de la destreza literaria y la habilidad narrativa de Berceo, de cómo sabe captar la atención de los lectores con una expresión llana, fluida, viva, colorista y hábilmente intrigante. Si consideramos que este cuento fue compuesto hace casi 700 años, podemos comprender por qué Berceo es uno de nuestros clásicos más cercanos, familiares y admirables.
9. Contextualización
Gonzalo de Berceo (Berceo, La Rioja, hacia 1198 – antes de 1264) es el máximo representante en las letras españolas medievales del mester de clerecía. Dotado de una rara habilidad para contar historias religiosas con intención didáctica y finalidad moral, cada uno de sus “milagros” constituyen verdaderos relatos novelescos llenos de vida, color y verdad.
Ateniéndose a las reglas de su mester, muestra su orgullo de escribir “a sílabas contadas, ca es gran maestría”. La elección de la temática religiosa e histórica tampoco es casual: se trata de enseñar al pueblo ignaro rudimentos de la religión cristiana y ciertos pasajes o personajes de la historia universal. Para ello, Berceo comprende muy bien y tiene muy presente a quién se dirige: “amigos y señores”, según la fórmula que emplea a menudo para interpelar a los oyentes o lectores.
10. Interpretación
“El clérigo ignorante” es uno de los veinticinco relatos de los Milagros de Nuestra Señora, ese soberbio ejemplo de literatura medieval española. El relato en sí mismo emana una enorme ingenuidad positiva. No hay afeites retóricos, no existe un deseo autorial de abrumar al oyente o lector con una sabiduría (religiosa, literaria, histórica, etc.) que no viene al caso. Berceo quiere contar una historia admirable y milagrosa para que escarmentemos en cabeza ajena y enderecemos nuestros pasos según la ética cristiana.
El “milagro” que hemos leído, como narración, es una pequeña joya literaria: en 64 versos se crea un relato denso, creíble, muy bien ambientado, con personajes estupendamente caracterizados y con un desarrollo y un desenlace atractivos y, al menos para el público del siglo XIII, gratificante. La sencillez compositiva no tiene nada que ver con la pobreza. Antes al contrario, se percibe el esfuerzo de nuestro fraile por ser claro y transparente, didáctico y moralizador. No tiene nada que ocultar a sus paisanos; todos vamos en el mismo barco y al final de nuestros días se nos juzgará en la misma balanza: seamos buenos y la vida eterna será nuestro premio.
Con este mensaje de fondo se presenta ante sus lectores; no juega con las cartas marcadas. Les cuenta una historia con gracia, amenidad, belleza y dramatismo. Y les advierte que, detrás de las palabras bonitas, hay un mensaje más denso al que interesa atender.
11. Valoración
“El clérigo ignorante” es un ejemplo perfecto para entender las pautas de composición narrativa de la literatura medieval. Ocio y negocio (religioso, se entiende) se maridan perfectamente para dar lugar a un cuento o “milagro” fresco, llamativo, colorista y vivaz: la vida de la Edad Media se nos representa ante nosotros tal cual era. Listos y tontos, pobres y ricos, hombres y mujeres, ancianos y niños desfilan por las narraciones de Berceo como si estuvieran ante nuestros ojos.
Aquí radica precisamente la médula de la belleza de este relato: frescura, verosimilitud cotidiana, vida esforzada de todos los días, esto es lo que vemos y entendemos en su “milagro”. Berceo es un inconmensurable hacedor de historias que acerca al lector como si recién acabaran de suceder, en el mismo pueblo del lector. La cercanía –literaria y afectiva– que logra crear es asombrosa. ¿Quién no conoce a un cura medio lerdo? ¿Y a un obispo ensoberbecido y duro? Pues la Virgen sabe dar a cada uno lo suyo porque, después de todo, si falla la justicia divina, entonces sí que estamos acabados de verdad. El suave mensaje de optimismo, el hálito que insufla fe, firmeza ética y resistencia ante las calamidades es el mensaje que planea en la lectura, o así la hemos percibido.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el milagro (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes y establece su relevancia argumental.
5) Explica los aspectos de lugar y tiempo en los que se desenvuelve la acción narrada.
6) Explica por qué este texto es un cuento medieval, del tipo conocido como “milagro”.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos propios del cuento aparecen en este texto?
2) ¿Se puede decir que la fe es positiva para las personas? Razona la respuesta.
3) ¿Qué importancia posee la honradez en este cuento?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la soberbia y la destemplanza?
5) En el cuento aparece la Virgen María como un personaje, obrando un milagro. ¿Te parece verosímil desde el punto de vista racional y literario? Razona la respuesta.
6) ¿Qué importancia posee la fe cristiana en esta leyenda?
7) En la conclusión se dice que “Nosotros no podríamos tanto escribir ni rezar, / incluso si pudiésemos muchos años durar, / ni un décimo de los milagros pudiésemos contar, / los que por la Gloriosa del mismo Dios demostrar”. Explica minuciosamente las causas y consecuencias de esta reacción de los protagonistas.
8) Compara el modo de recibir o “leer” la literatura en la Edad Media y hoy. Señala las diferencias y similitudes e indica las ventajas e inconvenientes de cada uno.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento, en prosa o en verso, con un contenido más o menos inspirado en “El clérigo ignorante”.
2) ¿Es razonable creer en milagros e intervenciones divinas como lo hacían los hombres de la Edad Media? Razona tu respuesta e imagina cómo pueden afectar a las personas.
3) Realiza una exposición sobre Gonzalo de Berceo, sus obras y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de la vida medieval (lugares, ambientes, etc.), en los que se pudo desarrollar esta leyenda.
5) Recita el poema, de forma dramatizada, en grupos, ante la clase, acompañada la declamación de música e imágenes apropiadas.

Don Juan Manuel: «De lo que le ocurrió a un raposo con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico» (cuento V de «El Conde Lucanor»); análisis y propuesta didáctica

DON JUAN MANUEL: “EL CONDE LUCANORCUENTO V: “DE LO QUE LE OCURRIÓ A UN RAPOSO CON UN CUERVO QUE TENÍA UN PEDAZO DE QUESO EN EL PICO”
VERSIÓN ORIGINAL
Exemplo quinto “De lo que contesçió a un raposo con un cuervo que tenié un pedaço de queso en el pico”
Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díxol’ assí:
–Patronio, un omne que da a entender que es mi amigo, me començó a loar mucho, dándome a entender que avía en mí muchos complimientos de onra et de poder et de muchas vondades. Et de que con estas razones me falagó cuanto pudo, movióme un pleito, que en la primera vista, segund lo que yo puedo entender, que paresçe que es mi pro.
Et contó el conde a Patronio cuál era el pleito quel’ movía; et como quier que paresçía el pleito aprovechoso, Patronio entendió el engaño que yazía ascondido so las palabras fremosas. Et por ende dixo al conde:
-Señor conde Lucanor, sabet que este omne vos quiere engañar, dándovos a entender que el vuestro poder et el vuestro estado es mayor de cuanto es la verdat. Et para que vos podades guardar deste engaño que vos quiere fazer, plazerme ía que sopiésedes lo que contesçió a un cuervo con un raposo.
Et el conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, el cuervo falló una vegada un grant pedaço de queso et subió en un árbol porque pudiese comer el queso más a su guisa et sin reçelo et sin enbargo de ninguno. Et en cuanto el cuervo assí estava, passó el raposo por el pie del árbol, et desque vio el queso que el cuervo tenía, començó a cuidar en cuál manera lo podría levar de’l. Et por ende començó a fablar con él en esta guisa:
-Don Cuervo, muy gran tiempo ha que oí fablar de vós et de la vuestra nobleza, et de la vuestra apostura. Et como quiera que vos mucho busqué, non fue la voluntat de Dios, nin la mi ventura, que vos pudiesse fallar fasta agora, et agora que vos veo, entiendo que a mucho más bien en vos de cuanto me dizían. Et porque veades que non vos lo digo por lesonja, también como vos diré las aposturas que en vos entiendo, también vos diré las cosas en que las gentes tienen que non sodes tan apuesto.
Todas las gentes tienen que la color de las vuestras péñolas et de los ojos et del pico et de los pies et de las uñas, que todo es prieto, et por que la cosa prieta non es tan apuesta como la de otra color, et vós sodes todo prieto, tienen las gentes que es mengua de vuestra apostura, et non entienden cómo yerran en ello mucho; ca como quier que las vuestras péñolas son prietas, tan prieta e tan luzia es aquella pretura, que torna en india, como péñolas de pavón, que es la más fremosa ave del mundo; et como quier que los vuestros ojos son prietos, cuanto para ojos, mucho son más fremosos que otros ojos ningunos, ca la propriedat del ojo non es sinon ver, et porque toda cosa prieta conorta el viso, para los ojos, los prietos son los mejores, et por ende son más loados los ojos de la ganzela, que son más prietos que de ninguna otra animalia.
Otrosí, el vuestro pico et las vuestras manos et uñas son fuertes más que de ninguna ave tanmaña como vós. Otrosí, en el vuestro buelo avedes tan grant ligereza, que vos non enbarga el viento de ir contra él, por rezio que sea, lo que otra ave non puede fazer tan ligeramente como vós. Et bien tengo que, pues Dios todas las cosas faze con razón, que non consintría que, pues en todo sodes tan complido, que oviese en vos mengua de non cantar mejor que ninguna otra ave.
Et pues Dios me fizo tanta merçet que vos veo, et sé que ha en vos más bien de cuanto nunca de vos oí, si yo pudiesse oír de vos el vuestro canto, para siempre me ternía por de buena ventura. Et señor conde Lucanor, parat mientes que maguer que la entençión del raposo era para engañar al cuervo, que sienpre las sus razones fueron con verdat. Et set çierto que los engaños et damños mortales siempre son los que se dizen con verdat engañosa.
Et desque el cuervo vio en cuantas maneras el raposo le alabava, et cómo le dizía verdat en todas creó que asíl’ dizía verdat en todo lo ál, et tovo que era su amigo, et non sospechó que lo fazía por levar de’l el queso que tenía en el pico, et por las muchas buenas razones quel’ avía oído, et por los falagos et ruegos quel’ fiziera porque cantase, avrió el pico para cantar.
Et desque el pico fue avierto para cantar, cayó el queso en tierra, et tomólo el raposo et fuese con él; et así fincó engañado el cuervo del raposo, creyendo que avía en sí más apostura et más complimiento de cuanto era la verdat.
Et vós, señor conde Lucanor, como quier que Dios vos fizo assaz merçet en todo, pues beedes que aquel omne vos quiere fazer entender que avedes mayor poder et mayor onra o más vondades de cuanto vós sabedes que es la verdat, entendet que lo faze por vos engañar, et guardat vos de’l et faredes como omne de buen recabdo.
Al conde plogo mucho de lo que Patronio le dixo, et fízolo assí. Et con su consejo fue él guardado de yerro.
Et porque entendió don Johan que este exiemplo era muy bueno, fízolo escrivir en este libro, et fizo estos viessos, en que se entiende avreviadamente la entención de todo este exiemplo. Et los viessos dizen así:
Qui te alaba con lo que non es en ti,
sabe que quiere levar lo que as de ti.
Fuente: http://www.dominiopublico.es/libros/J/Infante_Juan_Manuel/Infante%20Juan%20Manuel%20-%20El%20Conde%20Lucanor.pdf
VERSIÓN ADAPTADA Y MODERNIZADA
Ejemplo quinto “De lo que acontec a un raposo [zorro] con un cuervo que sostenía un pedazo de queso en el pico”
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo así:
–Patronio, un hombre que da a entender que es mi amigo, me comenzó a loar mucho, dándome a entender que había en mí muchos atributos de honra, de poder y de muchas bondades. Y desde que con estas razones me halagó cuanto pudo, me plantó un negocio, que, a primera vista, según lo que yo puedo entender, parece que es en mi provecho.
Contó el conde a Patronio cuál era el asunto que le movía; y, aunque parecía provechoso, Patronio entendió el engaño que yacía escondido bajo las palabras hermosas. Por eso dijo al conde:
–Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestro poder y estado es mayor de cuanto en verdad es. Y para que os podáis guardar de este engaño que os quiere hacer, me placería que supieses lo que le ocurrió a un cuervo con un raposo.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
–Señor conde Lucanor –habló Patronio sosegadamente–, el cuervo halló una vez un gran pedazo de queso; subió a un árbol para poder comerlo más tranquilamente, sin recelo y sin inconveniente ninguno. Cuando el cuervo estaba así, pasó el raposo por el pie del árbol; desde que vio el queso que el cuervo tenía, comenzó a pensar de qué manera se lo podría quitar. Por ello, comenzó a hablar con él en esta guisa:
–Don Cuervo –le dijo el zorro, astuta y zalameramente– hace mucho que he oído hablar de usted, su nobleza y de su apostura. Aunque os he buscado mucho, no fue voluntad de Dios, ni mi ventura, que os pudiese hallar hasta ahora que le veo. Bien entiendo que hay mucho más bien en usted de cuanto me decían. Para que vea que no se lo digo por lisonja, le diré las cualidades que le observo y añadiré los defectos que la gente dice que tiene.
–Muchas personas opinan que el color de sus plumas, los ojos, el pico, los pies y las uñas es completamente negro –continuó hablando el zorro con tono dulce–. Y como lo negro no es tan elegante como otros colores, y usted es todo tan negro, opinan que eso rebaja su elegancia. No entienden cómo se equivocan totalmente en esa opinión; porque, aunque sus plumas son negras, tan negra y tan lucida es esta negrura, que se torna en un color brillante. Son como plumas de pavo real, que es la más hermosa ave del mundo. Y aunque sus ojos son demasiado negros, son mucho más hermosos que cualesquier otros, porque lo importante del ojo es que permita ver bien. Además, como todo lo negro es alegre a la vista, los ojos negros son los mejores. Por eso precisamente se alaba los ojos de la gacela, ya que son los más negros de todo el reino animal.
–Además, su pico, sus manos y uñas –continuó el zorro, mientras señalaba con una pata esas partes del cuerpo del cuervo– son los más fuertes de todas las aves de su tamaño. También es cierto que en su vuelo tiene tanta ligereza que no os molesta el viento en contra, aunque sea muy fuerte; eso otra ave no lo podría hacer tan ligeramente como usted. Yo comprendo que, pues Dios todas las cosas hace con razón, no consentiría que, siendo tan perfecto en todo, tuviese usted algún defecto que no le permitiese ser el ave que mejor canta. Y si Dios me ha concedido el regalo de verlo –añadió, en tono respetuoso y zalamero–, y sé muy bien que en usted se guardan más virtudes de las que he oído. Si yo pudiese oír de vos el vuestro canto, me tendría por muy afortunado para siempre.
–Señor conde Lucanor –advirtió Patronio–, pare mientes que, aunque la intención del raposo era la de engañar al cuervo, sus razonamientos eran verdaderos. Sepa que, ciertamente, los engaños y daños mortales siempre son los que se dicen con apariencia de verdad.
Cuando el cuervo hubo visto de cuántas maneras lo alababa el raposo y cómo le decía la verdad en todas, creyó que también le decía la verdad en todo lo demás. Y lo estimó como amigo, sin sospechar el raposo actuaba así para robarle el queso que tenía en el pico. Al fin, por las muchas buenas razones que le había oído y por los halagos y ruegos que le hizo para que cantase, abrió el pico para entonar.
Tan pronto como se abrió el pico para cantar, cayó el queso en tierra. El raposo lo tomó y se fue con él. De este modo quedó el cuervo muy engañado por el raposo, creyendo que tenía más elegancia y perfección de las que en verdad tenía.
–Y usted, señor conde Lucanor –le advirtió Patronio a su señor–, como quiera que Dios le ha concedido tantos bienes, puede ver que aquel hombre que os quiere hacer entender que usted tiene más poder, honra y virtudes que las que usted sabe que, en verdad, posee, lo hace para engañarle. Sepa que lo hace para engañarlo; así que aléjese de él y así actuará como hombre sensato y precavido.
Al conde le encantó lo que Patronio le dijo, y actuó en consecuencia, haciéndole caso. Con su consejo se protegió del error.
Don Juan Manuel, el autor del libro, comprendió que este ejemplo era muy bueno, por eso lo hizo escribir es este libro y compuso este pareado, en el que se expresa con pocas palabras la intención del mismo. Los versos dicen así:
“Quien te alaba con lo que no está en ti,
sabe que quiere llevar lo que sí hay en ti”.
 (Texto adaptado por el autor del blog)
  1. ANÁLISIS
El infante don Juan Manuel (Escalona, Toledo, 1282 – Córdoba, 1348), sobrino de Alfonso X el Sabio y nieto de Fernando III el Santo representa muy bien a la nobleza castellana con una fuerte inclinación por las letras, amor a la literatura y afición a la escritura creativa en lengua española. Lo cual no le quitaba de participar en batallas y liquidar enemigos de su reino, o sus posesiones, o su religión, con la conciencia bien tranquila.
El Conde Lucanor (1331- 1335) es un compendio de 51 “enxiemplos” o cuentos con intención didáctica. No son originales de nuestro Príncipe de Villena, sino que proceden de la tradición cuentística greco-latina y oriental. Él los adaptó en expresión y contenido y los ajustó a una fórmula narrativa muy original e interesante: un ayo y consejero, Patronio, alecciona a su señor, el conde Lucanor, a través de un cuento, para que actúe con rectitud y su propio provecho. Ahora comentaremos el cuento V, uno de los más bonitos e intencionados en cuanto a la carga moral.
  1. Resumen
El conde le pide consejo a su ayo Patronio porque no sabe cómo interpretar los halagos desproporcionados de un conocido. Patronio le aconseja prudencia y escepticismo. Para ello le relata el cuento del zorro que alaba desmedidamente a un cuervo que tenía un trozo de queso en su pico. Lo incita a cantar, pero cuando el ave lo intenta, el queso cae al suelo, el zorro lo recoge y se va con él, con el objetivo cumplido. Patronio le pide a su amo que desconfíe de las loas poco justificadas para que no lo engañen. Este acepta gustoso la lección. A don Juan Manuel le parece el ejemplo provechoso y bonito y cierra su significado moral con un pareado de sus cosecha: si alguien te alaba en exceso, busca obtener su propio beneficio, en tu detrimento.
2. Tema
Advertencia para los jóvenes e incautos: no se deben fiar de halagos exagerados porque quien los hace intenta alcanzar algún provecho a costa del falsamente ensalzado.
3. Apartados temáticos
La estructura de ese cuento es igual que la de los demás, pues es fija; consta de cuatro partes, que han de ser breves, dado que el propio ejemplo es de contenido abreviado:
-El conde Lucanor plantea una duda de comportamiento a su ayo Patronio.
-Este le adelanta algo de su respuesta y le relata un cuento con intención didáctica que aclara y refuerza su consejo.
-Al conde le parece pintiparado y sigue fielmente la advertencia de su ayo.
-A Don Juan Manuel le parece bien el “enxiemplo”, con su cuento y su contenido moral o de comportamiento, y lo comprime en un hermoso pareado en versos de arte mayor.
4. Lugar y tiempo
Este cuento se desarrolla en un ambiente natural. Al estar protagonizado por animales antropomorfizados, es obligatorio que la acción se desarrolle en un entorno campestre, rural. El tiempo de la escritura sabemos que gira en torno a 1331-1335. La acción narrada está fuera de un marco natural; pudo ocurrir ayer, hace mucho, etc. En realidad, no importa tanto. La duración es muy breve: un diálogo entre zorro y cuervo, y entre amo y criado. Todo ello, no es más de media hora. El tiempo está difuminado, pues la acción se “destemporaliza”; pero al mismo tiempo está comprimida, pues interesa entrar cuanto antes al meollo del asunto.
5. Personajes
Los personajes del relato marco son dos y siempre los mismos: el conde Lucanor, joven, inexperto, con mucho patrimonio y en fase de aprendizaje social, político, etc.; el otro personaje es el consejero o criado Patronio: se desprende que es un hombre maduro, experto y leído, aunque de economía limitada; de hecho, se gana la vida sirviendo al conde.
El relato incrustado es un clásico desde Esopo: en realidad, lo podemos calificar de fábula. Son animales que encarnan ideas, vicios y virtudes humanas. El cuervo es listo y logra buena comida. Pero el zorro es astuto y taimado y sabe halagar al cuervo para que éste intente cantar. El queso cae al suelo y el raposo se lo lleva para satisfacer su hambre. Son personajes algo esquemáticos, pero con una verosimilitud más que aceptable. En el fondo, así nos comportamos los humanos.
6. Narrador
Como estamos en una estructura de relato marco, contamos con dos narradores. El del marco es don Juan Manuel, que interviene con su nombre en el cierre del cuento y la composición de un pareado sintetizador del contenido didáctico del relato introducido. El narrador de este segundo relato es, en este y en todos los cuentos, el ayo Patronio. Relata con bastante economía lingüística y dirigiendo claramente su texto hacia una finalidad aleccionadora.
7. Elementos estilísticos
Como obra medieval, su estructura y elaboración es sencilla. Máxime si tenemos en cuenta que don Juan Manuel busca, como declara en el prólogo, la claridad, la precisión y el uso natural y apropiado de la lengua castellana. Nada, pues, de florituras ni de demostrar u ostentar una cultura que no interesa a nadie.
El léxico es natural, propio de un autor leído, pero sin ánimo de brillar: desea enseñar con precisión y elegancia, no con aparatosidad retórica. La sintaxis discurre por el mismo camino: sencillez y simplicidad. De aquí procede el uso continuado de las oraciones copulativas con “y” (“et”, en su época) y la yuxtaposición como procedimiento común de unir oraciones.
Aparecen algunas comparaciones, ciertos adjetivos embellecedores, bimembraciones, hipérboles y, en fin, personificaciones, que vienen demandadas por la naturaleza del propio cuento. Cuando el zorro afirma que “en su vuelo tiene tanta ligereza que no os molesta el viento”, se percibe muy bien la intención estilística del autor y su correlación con la actitud zalamera del vulpino para con el córvido.
8. Contextualización histórica y autorial
Este cuento, como todos los del volumen, responden a una mentalidad medieval que resumimos a continuación:
-El concepto de autoría no existía como hoy lo conocemos. Lo importante no era el creador de una obra artística, sino la obra en sí y el fin que pretendía alcanzar. Don Juan Manuel, en este sentido, es una excepción porque reivindica abiertamente su originalidad y el cultivo intencionadamente estético de la lengua española. El pareado final expresa muy bien su deseo de no permanecer en el anonimato.
-El cuento gozaba de un amplio cultivo. Su caudal, además del greco-latino, se vio ampliado por la afluencia de la literatura oriental, traducida al castellano y latín desde el siglo XII (Sendebar, Calila y Dimna, Diciplina clericalisetc.). Don Juan Manuel poseía un amplio abanico de donde echar mano para seleccionar los que mejor cuadraban con sus intenciones artísticas e ideológicas. El cuento que analizamos no es original de don Juan Manuel, pero sí su engarce en una estructura narrativa superior.
-El texto posee una intención didáctica y moral. Se trata de ofrecer una lección sobre el mejor comportamiento social, de evitar daños económicos o reputacionales irreparables, etc. En este caso, el sentido es evidente: no te fíes de los aduladores, que buscan extraer tus favores o riquezas.
-El lenguaje literario es sencillo, simple y transparente. Nada, pues, de carga retórica para impresionar al lector o alardes de originalidad estilística que nadie podía apreciar (entre otras cosas, porque la literatura se transmitía, casi siempre, oralmente).
-La arquitectura narrativa posee un grado de originalidad y elaboración muy estimable. Un consejero le ofrece consejos a través de un “enxiemplo” a su señor, hombre de la alta nobleza, con el fin de no errar el rumbo –social, económico, político, religioso, etc.– a lo largo de la vida. Los cuentos se insertan en un relato marco de estimable presentación. Si a ello añadimos la intromisión del autor-narrador con su pareado de cierre, apreciamos mejor El Conde Lucanor.
-Don Juan Manuel procede de una estirpe rea y poderosa, muy aficionada a las letras y al cultivo literario del castellano. Sólo con recordar la labor de su abuelo Fernando III y su tío Alfonso X en pro del castellano, nos podemos hacer una idea que no partía de la nada, sino de un ambiente familiar y social propenso al cultivo de las letras.
-En este cuento, como en los demás, la defensa de la sociedad estamental, el inmovilismo entre grupos sociales y el derecho a la honra y fama de la persona como signo de distinción y nobleza es muy visible.
9. Interpretación
Don Juan Manuel desea entretener y enseñar, siguiendo el lema horaciano de prodesse et delectare. Logra los dos objetivos ampliamente porque el cuento es, en sí mismo, divertido y dinámico; asimismo, la intención didáctica también se desprende con facilidad de la lectura, y el autor la expresa por boca de Patronio y él mismo toma la palabra para recordarla en una píldora poética de cierre de capítulo.
El cuidado estilístico es también visible. Don Juan Manuel huye del apresuramiento y redacta con cuidado. Las oraciones son claras y se suceden en yuxtaposición o en coordinación copulativa (a veces, adversativa), avanzando en el significado cabal del contenido.
La intención didáctica no debe oscurecer el enorme esfuerzo literario del autor: crea un marco superior de engaste para un cuento divertido, ambientado en la vida cotidiana, en un espacio natural y una cultura medieval.
10. Valoración
Este cuento de animales antropomorfizados es ameno, divertido y aleccionador. El ritmo es vivo y va derecho al asunto, sin digresiones. No ha perdido la frescura y la expresividad narrativa que lo caracteriza: el lector muy fácilmente puede “ver” la escena de los hombres y de los animales porque todo ello está narrado con palabras apropiadas, expresivas y claras.
Hoy, como ayer, leer una historia de un zorro astuto y un cuervo vanidoso y tontuelo sigue siendo deleitoso, divertido y placentero: la leve sonrisa del lector producto de su inmersión lectora es testigo de ello. Don Juan Manuel, pues, logró lo que se propuso: relatar cuentos divertidos y amenos en buen romance castellano que induzcan al lector a un comportamiento social más sensato.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el texto.
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos.
4) Analiza los personajes principales.
5) Explica la figura del doble narrador.
6) Señala los aspectos de lugar y tiempo relativos al cuento.
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos de época –Edad Media– se aprecian en el texto?
2) Indica los móviles del comportamiento del conde Lucanor, del zorro y del cuervo.
3) ¿Qué importancia narrativa posee el trozo de queso?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el tipo de vida medieval?
5) Explica cómo captamos en el texto el lema latino prodesse et delectare.
6) ¿Son falsos los razonamientos del zorro? ¿Por qué?
7) ¿Qué defecto le hace perder al cuervo su comida? ¿Ocurre así en nuestros días?
2.3. Fomento de la creatividad sobre el cuento objeto de lectura
1) Escribe un cuento cuyos protagonistas sean animales con una intención didáctica.
2) Cambia el final del cuento en el sentido que consideres más idóneo.
3) Transforma parte del texto en una obra dramática para ser representada ente la clase o la comunidad escolar, lo que se puede llevar a cabo si las circunstancias lo permiten.
4) Aporta o crea imágenes de animales, paisajes, pueblos, etc. que pudieran servir para recrear el cuento.

 

Juan Ruiz, arcipreste de Hita: «Libro de buen amor» (batalla de don Carnal contra doña Cuaresma); análisis y propuesta didáctica

JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA: LIBRO DE BUEN AMOR  
  1. ANÁLISIS
Juan Ruiz, arcipreste de Hita es uno de los más notables autores de la literatura española. Vivió en la primera mitad del siglo XIV (h. 1283 – h. 1351) y era hombre de Iglesia; su cargo eclesiástico en Hita (Guadalajara), documentado, es testimonio de ello. Estamos en la Edad Media tardía, lo que explica cierta madurez temática y expresiva, tras un siglo XIII realmente prodigioso, gracias, entre otras cosas, al inteligente trabajo de Alfonso X el Sabio.
Juan Ruiz escribe un texto muy extenso, titulado en el siglo XX como Libro de buen amor, escrito en una primera versión en 1330, luego corregida y ampliada en 1343. De la lectura se deduce inmediatamente que Juan Ruiz era un hombre muy bien instruido en literatura y música, además de sus saberes profesionales tocantes a teología y filosofía. También se infiere su inteligencia despierta, traviesa, juguetona y un tanto disconforme con muchos aspectos de la sociedad de su época. De hecho, estuvo en la cárcel por rebelarse ante los mandatos del arzobispo de Toledo, Gil de Albornoz.
¿Con qué intención escribió su magnífica obra? Él mismo afirma que desea ofrecer un muestrario práctico, como un manual, de todas las posibilidades de la poesía castellana de la época. Es decir, ofrece un catálogo de todas las formas métricas y temáticas que circulaban en su tiempo. Se trata de un libro-fuente donde otros poetas o aficionados podían acudir a ilustrarse, con ejemplos concretos, sobre los tipos de composiciones poéticas al uso. Al lado, invita a todo aquel que lo desee de ampliar o añadir nuevos poemas a su libro. Parece que lo concibió como un libro in fieri, haciéndose, construyéndose permanentemente y sin fin. La idea, en efecto, es prodigiosa, fascinante y profundamente original.
La segunda intención es ofrecer una doctrina moral sobre la conveniencia de seguir el «buen amor» y evitar el malo. Se ha discutido mucho sobre qué entiende el autor por «buen amor»: el amor religioso a Dios, a la Virgen y a la corte celestial; acaso el amor humano sometido a los cánones de comportamiento aceptables por la sociedad –y más en concreto, por la Iglesia— de su tiempo; tal vez, el deseo sexual directo y franco que obedece a impulsos primarios. El libro, en este y en otros aspectos, resulta, como siempre ocurre en las grandes obras, ambiguo, polisémico y deliberadamente abierto, de modo que admite distintos tipos de interpretación. Quien busque un código de conducta moral y cívicamente regulado, lo encontrará; quien desee un modelo de conducta heterodoxa y libertina, ahí tiene un buen ejemplo; quien quiera entretenerse o fijarse sólo en los aspectos literarios, apartando toda moralidad, el libro le dará una gran satisfacción, etc. Conviene aquí recordar que la mayor parte del libro está compuesto empleando la estrofa de cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo (cuatro versos alejandrinos –14 sílabas– con rima consonante igual entre ellos: 14 A, 14 A, 14 A, 14 A).
La tercera intención, a nuestro entender, es ofrecer un texto divertido, jovial, entretenido, inteligente y lleno de gracia y humor. El autor no oculta su deseo de componer su texto de modo alegre, vibrante, desenfadado y risueño. Que las anécdotas argumentales acaben bien o mal para el protagonista casi es lo de menos; el autor se ríe de sí mismo y de los demás con la misma franqueza, y también celebra la vida con la misma alegría y jovialidad.
El Libro de buen amor, en esencia, es una autobiografía ficticia. Juan Ruiz crea un personaje, con su propio nombre y profesión, que protagoniza aventuras varias, sobre todo de tipo amoroso-erótico. Ve a una mujer, dice que se enamora perdidamente de ella, busca la ayuda de Trotaconventos (modelo de Celestina, medianera, alcahueta, etc.) para acceder a ella y, excepto en una ocasión, fracasa en sus pretensiones. Pero le da igual, él sigue tan alegre con su vida y sus afanes.
La filología académica ha establecido, con gran brillantez, las fuentes que siguió Juan Ruiz para componer su texto. No es este el lugar para sintetizarlas; baste con recordar que son latinas y castellanas, antiguas y modernas, religiosas y profanas, etc. Para su intención de recoger todos los modelos literarios al uso, todo el material previo le viene bien y lo trata con habilidad y acierto.
No tiene mucho objeto tratar de resumir el contenido general del libro, dada su heterogeneidad. Habría que dividir las serranillas de las cantigas a la Virgen, las fábulas morales de las andanzas del andariego arcipreste, y así un largo etcétera. Nosotros hemos seleccionado un fragmento de la batalla de don Carnal contra doña Cuaresma, uno de los pasajes más divertidos, chispeantes y amenos del Libro de buen amor, para ilustrar su poderoso atractivo literario y para desplegar nuestras actividades didácticas.
El fragmento aquí seleccionado relata la batalla de don Carnal (cuyas huestes son animales de todo tipo, carne preparada para consumir, todo acompañado de buen vino, por descontado, etc.) contra doña Cuaresma (cuyos soldados son vegetales y peces, especialmente). El texto posee un valor simbólico y parabólico evidente. El ejército de Doña Cuaresma está compuesto por los alimentos que la Iglesia prescribía para el período cuaresmal; los de don Carnal son, justamente, los prohibidos para esos cuarenta días antes del domingo de Resurrección. La batalla es feroz y divertida a partes iguales. El hecho de que venza doña Cuaresma parece indicar que el «bien», la Iglesia, el orden social y religioso establecido, vencen al «mal», el desenfreno, la francachela, la buena comida y bebida, etc. Pero como el tono de broma preside la feroz guerra, todo sugiere que la cosa no fue para tanto, que la vida sigue igual de divertida que siempre y que sí, claro, hay que cumplir los preceptos, porque de lo contrario, las consecuencias podrían ser… ridículamente graves.
El realismo simbólico del fragmento es asombroso. Si se enumeran el número de peces, de mar o de agua dulce, que aparecen en el fragmento, resulta sorprendente los conocimientos de Juan Ruiz. Lo mismo ocurre con los animales y los tipos de carne. Otro aspecto llamativo es la aparición de un buen número de topónimos, referidos a poblaciones y ríos de España, desde Sevilla a Bermeo, desde Bayona de Galicia a Valencia. El autor conocía muy bien la geografía española de la época; hoy, casi setecientos años después, es sorprendente los amplios conocimientos de Juan Ruiz sobre ciencias naturales, geografía española, cocina, etc.
La crítica ha visto en este enfrentamiento de don Carnal contra doña Cuaresma una parodia de los cantares de gesta de los siglos anteriores. Bien puede ser, porque el combate entre las carnes y los pescados, con la ayuda de los vegetales es cruenta, feroz y… muy divertida. Se imitan las grandes narraciones épicas para generar gracia y humor, con el fin de divertir al lector.
 Las 31 estrofas elegidas (124 versos) desarrollan una parte de la batalla entre la fiesta y el desenfreno (don Carnal) contra la contención y la severidad (doña Cuaresma). Vence esta última tras una batalla «encarnizada» –nunca mejor dicho–. Las huestes se enfrentan y luchan con denuedo, pero la superioridad del ejército de doña Cuaresma es abrumadora, por lo que vencen. Finalmente, a Cecina y Tocino, generales principales de don Carnal, los ejecutan con escarnio. A este lo aíslan y lo someten a ayuno riguroso. El carácter festivo y el tono de sorna circulan subliminalmente por el texto. Esto aumenta su naturaleza divertida.
El realismo del relato es asombroso. Juan Ruiz conocía muy bien los aspectos prácticos de la comida, de la bebida, de los animales y peces, de la guerra, etc. Esto aumenta la viveza y encanto del relato. Por ejemplo, cita, si no hemos contado mal, veintiocho animales acuáticos, de río y de mar. Le corresponden otros tantos tipos de animales o de carne, y aun algún vegetal («puerro») aparece en la contienda. La narración es rápida, vibrante, realista y plástica. Usa el lenguaje bélico de los cantares de gesta para introducir este verismo humorístico, alegórico y divertido.
El uso de los recursos retóricos es muy acertado y expresivo. Comparaciones, hipérboles, metáforas, personificaciones, etc. se ponen al servicio de una construcción literaria plástica y vivaz. Su frescura perdura intacta a lo largo de los siglos; podríamos decir que fue escrito ahora mismo, dada la fuerza del lenguaje –coloquial, directo, gracioso–, el tono humorístico y burlesco, y la dimensión alegórica del relato, tan pertinente en el siglo XIV como en el XXI.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
[1097]   Desque vino la noche, mucho después de çena,
que tenía cada uno ya la talega llena,
para entrar en fasienda con la dueña serena,
adormiéronse todos después de la hora buena.
[1098]   Esa noche los gallos con grand’ miedo estovieron,
velaron con espanto, nin punto non dormieron:
non avía maravilla, que sus mugeres perdieron:
por ende se alborotaron del roído que oyeron.
[1099]   Fasía la media noche en medio de las salas
vino doña Quaresma: «¡Dios Señor, tú me valas!»
Dieron voses los gallos, batieron de las alas,
llegaron a don Carnal aquestas nuevas malas.
[1100]   Como avía el buen omen sobra mucho comido,
con la mucha vianda mucho vino ha bebido,
estava apesgado e estava adormido,
por todo el su real entró el apellido.
[1101]   Todos amodorrados fueron a la pelea,
pusieron las sus fases, ninguno non platea,
la compaña del mar las sus armas menea,
viniéronse a ferir desiendo todos: «¡Ea!»
[1102]   El primero de todos que ferió a don Carnal,
fue el puerro cuello albo, e feriolo muy mal,
físole escupir flema, ésta fue grand’ señal,
tovo doña Quaresma que era suyo el real.
[1103]   Vino luego en ayuda la salada sardina,
ferió muy resiamente a la gruesa gallina,
atravesósele en el pico, afogola ayna,
después a don Carnal falsol’ la capellina.
[1104]   Viníen las grandes mielgas en esta delantera,
los berdeles e gibias guardan la costanera:
vuelta es la pelea de muy mala manera,
caía de cada cabo mucha buena mollera.
[1105]   De parte de Valençia veníen las anguilas
salpresas e trechadas a grandes manadillas,
daban a don Carnal por medio de las costillas,
las truchas de Alberche dábanle en las mexillas.
[1106]   Ay andaba el atún como un bravo león,
fallose con don Tosino, díxole mucho baldón,
si non por doña Ceçina que l’ desvió el pendón,
diéranl’ a don Ladrón por medio del coraçón.
[1107]   De parte de Bayona veníen muchos caçones,
mataron las perdiçes, castraron los capones,
del río de Enares venían los camarones,
fasta en Guadalquivil ponían sus tendejones.
[1108]   Allí con los lavancos lidian barvos et peçes,
dis’ la pixota al puerco: «¿Dó estás, que non paresçes?
»Si ante mí te paras, darte he lo que mereçes,
»ençiérrate en la mesquita, non vayas a las preses.»
[1109]   Allí vino la lija en aquel desbarato,
traía muy duro cuero con mucho garabato,
et a costados e a piernas dávales negro rato,
ansí trabava d’ellos como si fuese gato.
[1110]   Recudieron del mar, de piélagos e charcos
compañas mucho estrañas e de diversos marcos,
traían armas muy fuertes, e ballestas, e arcos:
más negra fue aquésta que non la de Larcos.
[1111]   De Sant Ander vinieron las bermejas langostas,
traían muchas saetas en sus aljabas postas,
fasían a don Carnal pagar todas las costas,
las plasas, que eran anchas, fasíansele angostas.
[1112]   Fecho era el pregón del año jubileo,
para salvar sus almas avían todos deseo,
quantos son en la mar vinieron al torneo,
arenques et besugos vinieron de Bermeo.
[1113]   Andava y la utra con muchos combatientes,
feriendo e matando de las carnosas gentes,
a las torcasas matan las sabogas valientes,
el delfín al buey viejo derribole los dientes.
[1114]   Sábalos et albures et la noble lamprea
de Sevilla et de Alcántara venían a levar prea,
sus armas cada uno en don Carnal emprea,
non le valía nada de çeñir la correa.
[1115]   Bravo andava el sollo, un duro villanchón,
tenía en la su mano grand’ maça de un trechón,
dio en medio de la fruente al puerco e al lechón,
mandó que los echasen en sal de Villenchón.
[1116]   El pulpo a los pavones non les dava vagar,
nin a los faysanes non dexava volar,
a cabritos et a gamos queríalos afogar,
como tiene muchas manos, con muchos puede lidiar.
[1117]   Allí lidian las ostras con todos los conejos,
con la liebre justavan los ásperos cangrejos,
d’ella e d’ella parte danse golpes sobejos,
de escamas et de sangre van llenos los vallejos.
[1118]   Allí lidia el conde de Laredo muy fuerte,
congrio, çeçial, e fresco mandó mala suerte
a don Carnal seguiendo, llegándol’ a la muerte,
está mucho triste, non falla que l’ confuerte.
[1119]   Tomó ya quanto esfuerço e tendió su pendón,
ardís et denodado fuese contra don Salmón.
De Castro de Urdiales llegaba esa saçón,
atendiole el fidalgo, non le dixo de non.
[1120]   Porfiaron grand’ pieça, e pasaron grand pena,
si a Carnal dexaran, diéral’ mal estrena,
mas vino contra él la gigante ballena,
abrazose con él, echolo en la arena.
[1121]   Las más de sus compañas eran ya fallesçidas,
muchas d’ellas murieron, et muchas eran foídas,
pero ansí apeado fasía grandes acometidas,
defendiose quanto pudo con manos enfraqueçidas.
[1122]   Como estaba ya con muy pocas compañas,
el jabalín et el çiervo fuyeron a las montañas,
todas las otras reses fuéronle muy estrañas,
los que con él fincaron, non valían dos castañas.
[1123]   Si non fuese la çeçina con el grueso toçino,
que estaba amarillo de días mortesino,
que non podía de gordo lidiar sin el buen vino
estaba muy señero, çecado e mesquino.
[1124]   La mesnada del mar físose un tropel,
fincaron las espuelas, dieron todos en él,
non lo quisieron matar, hobieron duelo d’él,
a él e a los suyos metieron en un cordel.
[1125]   Troxiéronlos atados porque non escapasen,
diéronlos a la dueña ante que se aforrasen,
mandó luego la dueña, que a Carnal guardasen,
et a doña Ceçina con el toçino colgasen.
[1126]   Mandolos colgar altos bien como atalaya,
et que a descolgallos ninguno y non vaya,
luego los enforcaron de una viga de faya,
el sayón iba desiendo: «Quien tal fiso tal haya.»
[1127]   Mandó a don Carnal, que guardase el ayuno,
et que lo toviesen ençerrado a do non lo vea ninguno,
si non fuese doliente o confesor alguno,
et que l’ diesen a comer al día manjar uno.
Como el texto es muy amplio, se pueden elegir sólo algunas estrofas para desarrollar una actividad didáctica. Esta puede ser oral o escrita, en clase o en casa, individual o en grupo.
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el texto e indica su tema.
2) Enumera y describe los personajes que aparecen en la contienda.
3) Indica un texto narrativo y otro descriptivo.
4) Explica por qué es un texto alegórico, partiendo de las figuras de don Carnal y doña Cuaresma.
5) Analiza el efecto estético de los recursos estilísticos.
2.2 Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué valores morales o tipo de actitud representan don Carnal y doña Cuaresma?
2) Cuando Juan Ruiz se refiere a tipos de peces de distintas ciudades costeras españolas, ¿qué quiere significar con ello, que fue una batalla menor o de gran envergadura?
3) ¿Existe crueldad en el relato? ¿De verdad o de bromas?
4) El hecho de que venza doña Cuaresma, ¿qué indica sobre la intención moral del autor?
2.3 Fomento de la creatividad
1) Transforma en prosa el texto objeto de análisis.
2) Pasa a lenguaje plástico –dibujo o pintura— el texto o una escena de él.
3) Inventa un relato alegórico como el de Juan Ruiz significando algo distinto sobre valores morales, pero sin perder el tono festivo y alegre.
4) Realiza una presentación, en cartel o con medios informáticos, sobre Juan Ruiz y su obra Libro de buen amor.

Alfonso X el Sabio: «Lapidario» y «Libro del axedrez»; análisis y propuesta didáctica

ALFONSO X EL SABIO: LAPIDARIOLIBRO DEL AXEDREZ

Texto 1
LAPIDARIO I.- LIBRO DE LAS PIEDRAS SEGÚN LOS GRADOS DE LOS SIGNOS DEL ZODÍACO (Lapidario atribuido a Abolays)
PRÓLOGO
(…) Y después que él [Abolays] murió hizo como perdido este libro muy gran tiempo, de guisa que los que habían no entendían bien, ni sabían obrar de él así como convenía. Hasta que quiso Dios que viniese a manos del noble rey don Alfonso, hijo del muy noble rey don Ferrando V y de la reina doña Beatriz, el Señor de Castilla, de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, y del Algarbe. Y halló en siendo infante, en vida de su padre, en el año que ganó el reino de Murcia. Y hubo en Toledo, de un judío que él tenía escondido, que no se quería aprovechar de él, ni que a otro tuviese pro. Y de que este libro tuvo en su poder, hízolo leer a otro su judío, que era su físico y dícenle Yudah Mosca el Menor, que era mucho entendido en el arte de astronomía, y sabía y entendía bien el arábigo y el latín. Y de que por este judío, su físico, hubo entendido el bien y la gran pro que en él yacía, mandóselo trasladar de arábigo en lenguaje castellano por que los hombres lo entendiesen mejor y se supiesen de él más aprovechar. Y ayudole en este trasladamiento Garci Pérez, un su clérigo que era otrosí mucho entendido en este saber de astronomía. Y fue acabado de trasladar el segundo año que el noble rey don Ferrando, su padre, ganó la ciudad de Sevilla [1250]. Y este libro es muy noble y muy preciado. Y quien de él se quisiere aprovechar conviene que pare mientes en tres cosas. La primera, que sea sabidor de astronomía, por que sepa conocer las estrellas, en cuál estado están, y en cual sazón viene mayor virtud a las piedras de ellas, según la virtud que reciben de Dios. La segunda cosa es que sepan conocer las piedras y las colores, y las facciones de ellas; y otrosí que sepan ciertamente los lugares señalados donde se crían o se hallan, y extremar la contrahecha de la natural, y departir otrosí las que naturalmente se semejan en uno, conociéndolas por peso y por dureza, y por las otras señales por que se pueden conocer a hombre que fuere entendido en este saber. La tercera cosa es que sea sabidor del arte de física, que yace mucho de ella encerrada en la virtud de las piedras, según en este libro se muestra. Y que sepa de ellas obrar así como en él manda. Y que sea de buen seso por que se sepa ayudar de las cosas que hacen pro, y se guarde de las que tienen daño. Y obrando de esta guisa llegará a lo que quisiere hacer por ellas, y verá cosas maravillosas de la su virtud, que recibe de Dios, porque hará a loar y bendecir el su nombre que sea venido por siempre jamás, amén.
ARIES 
El signo primero [zodiacal es el de Aries, que quiere tanto decir como figura de carnero. Y es casa de Marte, y exaltación del sol. Y según la complexión que él muestra en todas sus obras es caliente y seco (…).
ALJÓFAR [perla pequeña e irregular]
De la piedra a que dicen aljófar
Del onceno grado del signo de Aries es la piedra a que llaman aljófar. Ésta es de su natura caliente y seca. Y hállanla en muchas partes, que son en la gran mar que cerca el mundo en derredor, en unas conchas muy grandes en que se crían ellas de esta guisa; que, cuando vienen los vientos de Septentrión ábrense y cogen aquella humedad que aducen. Y, con aquellas gotas de rocío que en ellas caen, ciérranse y van de noche al fondo del agua; y, cuando viene el día, salen y páranse contra sol, y ábrense y cogen gran pieza de la calentura de él, después desciéndense al fondo; y eso mismo hacen a la tarde, cuando se pone el sol. Y desde que entienden que aquella agua es cuajada alívianse, así que las ondas de la mar las empujan tan fuerte que las echan a la orilla. Y cuando se encogen, tíranlas consigo, y cuando se extienden envíanlas hacia fuera. Y trayéndolas de esta guisa, hácense redondas y hermosas, y lucias. Y cuando mayores son, y más blancas, y más claras, tanto valen más.
A esta piedra, maguer es muy blanca, no la pasa el viso porque es la blancor de ella espesa, pero es muy lucia de so, bien como si fuese pulida. Y las que de ellas salen de mala color o turbias, o de mala facción, que no son bien redondas o llanas, no es sino por yerro de la crianza de las conchas, que no reciben el aire o la calentura del sol tanto como deben, ni en aquella sazón que conviene, ni se dejan traer a las ondas de la mar por que se hagan redondas.
Esta piedra es muy noble y muy preciada de los hombres. Y ha en ella gran virtud, ca la aman todos los que la ven por la forma y por la hermosura que ha de sibse , y que no ha mester ayuda de obrador. Y précianla mucho los grandes señores ca ella es contada en una de las nobles.
Y en el arte de física es muy buena, ca presta mucho a la tremor [temblor] del corazón y a los que son tristes o medrosos, y a toda enfermedad que venga por melancolía, ca ella limpia la sangre del corazón y esclarécela, y tolle la turbiedad toda de ella; y por eso hace pro a estas cosas que son dichas. Y por ende, los físicos métenlas en sus medicinas y en los electuarios con que sanan estas enfermedades, y dándoselas a comer. Y otrosí hacen polvos de ellas, que ponen en los ojos porque esclarece mucho el viso, esforzando los nervios, y tollendo los vahos, y enjugando la humedad que desciende a ellos. Y si esta piedra desataren de manera que se torne agua, y untaren con ella la m, la sanará de la primera vez. Eso mismo hará metiéndola en las narices del que a dolor en la cabeza por movimiento de los nervios de los ojos. Y el que esta piedra quisiere desatar, muélala mucho, y de sí amásela con el agua del amargo de la cidra, y póngala en vaso de tierra vidriado, y cúbrala con aquella agua, y cuélguelo sobre otro vaso de vinagre muy fuerte, y cierre las bocas de los vasos muy bien, y sotiérrelos en estiércol húmedo, y déjelos estar así hasta catorce días, y a cabo de aquel plazo hallará aquella piedra tornada en agua.
Y la estrella que es a parte de mediodía del triángulo que es en el retornamiento tercero de la figura del Dragón, y la otra que es en los pechos de la que está asentada en la silla, éstas han poder sobre esta piedra, y de ellas recibe la virtud. Y cuando estas ambas fueren en medio del cielo, mostrará esta piedra más manifiestamente sus obras.
Fuente: http://www.xtal.iqfr.csic.es/Cristalografia/archivos_01/lapidario.pdf
Texto 2
LIBRO DEL AXEDREZ
“Los trebejos [piezas] han de ser treinta y dos. Y los xvi duna color deben se entablar en las dos carreras primeras del tablero. Y los otros dieciséis de la otra color han de ser entablados del otro cabo del tablero en esa misma manera; en derecho de los otros. Y de estos xvi trebejos los viii son menores; que fueron hechos a semejanza del pueblo menudo que va en la hueste. Y los otros juegos que son mayores es el uno a semejante del Rey, que es señor de la hueste, e aquel debe estar en la una de las dos casas de medio. Y cabo del, en la otra casa de medio está otro trebejo que es a semejanza del alférez que tiene la seña de las señales del Rey, y algunos hombres hay que non saben el nombre, y llamanle alferza [reina]. Y estos dos trebeJos cada uno juega por sí y no hay otro ninguno en todos los xvi trebeJos que los semeje. Y en las otras dos casas al lado de estas, están otros dos trebeJos que se semejan y llaman los alfiles en algarabía [árabe] que quiere tanto decir en nuestro lenguaje como elefantes que solían los Reyes llevar en las batallas, y cada uno llevaba al menos dos que si el uno se muriese, que le fincase el otro. Y en las otras dos casas cabo de estas están otros dos trebejos que se semejan, e llaman los todos comunalmente caballos, mas los sus nombres derechos son caballeros, que son puestos por caudillos por mandado del Rey; para ordenar las haces de la hueste. Y en las otras dos casas de cabo están otros dos trebeJos que se semejan otrosí, y llaman los Roques [torres], y son hechos anchos y tendidos, que son a semejanza de las haces de los caballeros.” (folios 3r y 3v).
  1. ANÁLISIS
Alfonso X el Sabio (Toledo, 1221 – Sevilla, 1284) ha sido una de las personas -o mejor será decir, personalidades– que más ha contribuido al perfeccionamiento del castellano como lengua de cultura, rica y flexible para expresar ideas, sentimientos, argumentos y fantasías. Desde su posición de monarca del reino de Castilla, organizó y alentó el uso del castellano como lengua de la administración, de la literatura, de la judicatura y de la ciencia. Un empuje formidable y definitivo para que la lengua castellana se forjara como herramienta de comunicación y vehiculación de conocimientos y textos literarios procedentes del mundo oriental. La creación de la Escuela de Traductores de Toledo, donde se traducián al castellano y al latín textos fundamentales procedentes del mundo oriental, a través del árabe y del hebreo, fue una de sus grandes empresas culturales.
No es este el lugar para repasar su contribución; sólo recordaremos la compilación de leyes conocida como Siete Partidas, un manual de astronomía, las Tablas alfonsíes, textos históricos Estoria de España y la Grande e general estoria. A nosotros nos interesan dos obras curiosas y expresivas del enorme afán de conocer y divulgar que poseía este monarca. La primera es el Lapidario: se trata de una recopilación –se fusionan cuatro textos distintos– de las piedras, sus propiedades, dónde se hallan y cómo se pueden manipular para que surtan su efecto. Las pone en relación con los signos del zodíaco y los planetas, pues la posición en el cielo de estos influye directamente sobre los efectos médicos –curativos, pues esa es la intención del texto—sobre el hombre. Hoy le llamaríamos un tratado de cristaloterapia, con aditamentos de astronomía y astrología. El libro alfonsí recoge 360 minerales: los describe físicamente, indica en qué parte del mundo se hallan, cómo se extraen, el modo de prepararlos o usarlos para uso médico humano –dosis, modo de preparación en agua, en polvo, etc.– y de conservarlos. Es muy exhaustivo, por eso recoge también la piedra de los riñones y otras rarezas y curiosidades fascinantes.
El segundo texto alfonsí que nos interesa se titula Juegos diversos de Axedrez, dados y tablas, con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alfonso el sabio (1283); popularmente se le conoce como Libro del axedrez. Se trata de un manual que explica los movimientos del juego del ajedrez, ofrece muchas jugadas; también explica los juegos de alquerque (las actuales damas), dados y tablas –de donde viene el juego de «backgammon»–.  Para ambos libros podemos señalar las siguientes características:
1) Carácter didáctico y magistral. Estos libros aspiran a ofrecer al lector el conjunto de saberes disponibles en su época sobre ese tema. Poseen un carácter enciclopédico, tratan de abarcar todo lo que se sabe en su época. Aun a riesgo de repetir algún aspecto, se percibe un gran esfuerzo por ser exhaustivos y acuciosos. Lejos de ser una mera aproximación de aficionados, los libros aspiran a convertirse en referencia de su estudio en su campo, cosa que alcanzaron en la mayoría de los casos.
2) Honestidad intelectual. Los redactores se remiten a las fuentes previas, explican cómo se hicieron con los libros y cómo los han traducido al castellano. No se arrogan una originalidad que no pretenden, sino que reivindican hacer accesible en castellano saberes importantes esclarecidos por sabios antiguos –griegos y latinos— o muy lejanos –India, Persia, etc.–.
3) Claridad expositiva y presentativa. Se deriva de su intención didáctica y magistral, pues los autores intentan exponer con claridad y precisión los saberes correspondientes. Lejos de pretensiones «literarias», en estos libros se aprecia un gran esfuerzo por ofrecer muchos conocimientos expuestos con llaneza, rigor y seriedad.
4) Estilo cuidado y claro. Se pretende ser entendido, no ser admirado por la habilidad literaria. Siguiendo las directrices alfonsíes, utilizan un estilo llano y sobrio. Las oraciones son de extensión moderada, con predominio de la coordinación. El léxico, sorprendentemente amplio y matizado, es muy preciso; se percibe un gran esfuerzo por seleccionar un vocabulario –todavía en fase de formación– que resulte apropiado y conocido por cualquier lector instruido. Mantener ese equilibrio es uno de los grandes logros de estos textos.
5) Testimonio expresivo y maravilloso del mundo medieval: por el propio contenido, los textos resultan ser todo un documental de la vida medieval, sobre sus ideas y creencias, oficios, aficiones, juegos, organización social y jurídica, etc. Por las páginas de los libros circula, como en una película, toda la cultura medieval española, de los pobres a los ricos, de los hombres a las mujeres, de los ancianos a los niños, de Dios al último pecador. Ahí están, curando sus enfermedades, vendiendo sus bienes, ganándose la vida, divirtiéndose jugando al ajedrez u otros juegos, etc.
De lo expuesto hasta aquí se puede deducir la enorme transcendencia de Alfonso X el Sabio en la formación del castellano como una lengua de cultura, es decir, amplia, matizada, versátil y preparada para verter en ella cualquier tipo de conocimiento de un modo claro y preciso, a la vez que ligero gustoso para la lectura. Con los libros que se produjeron bajo su mandato, se creó un modelo de lengua escrita suficiente y precisa. De hecho, duró durante siglos, hasta el Renacimiento, donde se inició otro reajuste de la lengua que hizo del castellano o español lo que hoy, por fortuna, es: un idioma flexible y preparado para todo tipo de comunicación eficaz, precisa y bella.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
(Las actividades que se presentan a continuación pueden referirse a cualquiera de los dos textos; el primero, por su longitud, puede ser recortado sin efectos negativos. Se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del texto.
2) Señala el tema o asunto principal e indica los apartados temáticos o secciones de contenido.
3) ¿El texto es expositivo, argumentativo, descriptivo, narrativo o literario? Razona la respuesta.
4) ¿Cuál es la intención principal del autor? ¿Divertir, enseñar, entretener…?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Las piedras, ¿pueden curar enfermedades, como las gentes medievales creían?
2) ¿Por qué la perla ayuda en momentos de peligro, según el texto?
3) El juego del ajedrez, a juzgar por el texto ¿estaba destinado para nobles o para plebeyos?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la influencia de los astros sobre la vida de las personas?
5) Se dice del aljófar o perla que es preciada por ser «noble». ¿Se sigue considerando así?
2.3. Fomento de la creatividad
1) «Traduce» el texto a castellano actual. ¿Es tarea fácil o difícil? ¿Podemos hacernos una idea del esfuerzo de los traductores y redactores, teniendo en cuenta que venían de otro idioma?
2) Realiza una presentación sobre Alfonso X el Sabio, bien en cartel, bien con medios TIC. También puede tener el formato de línea del tiempo.
3) Toma un deporte o asunto de actualidad y trata de redactar un texto expositivo al estilo alfonsí: claro, preciso y didáctico.
4) Toma el texto e indica lo que sigue siendo verdad o lo que ahora se considera falso con el paso de los siglos. ¿Han cambiado mucho los conocimientos sobre la naturaleza o el modo de jugar al ajedrez?

Don Juan Manuel: «El conde Lucanor» ( cuento XXIX, `Lo que sucedió a una zorra que se hizo la muerta´); análisis y propuesta didáctica

DON JUAN MANUEL: EL CONDE LUCANOR
Cuento XXIX: «Lo que sucedió a una zorra que se tendió en la calle y se hizo la muerta»
Hablando otro día el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo así:
-Patronio, un pariente mío vive en un lugar donde le hacen frecuentes atropellos, que no puede impedir por falta de poder, y los nobles de allí querrían que hiciese alguna cosa que les sirviera de pretexto para juntarse contra él. A mi pariente le resulta muy penoso sufrir cuantas afrentas le hacen y está dispuesto a arriesgarlo todo antes que seguir viviendo de ese modo. Como yo quisiera que él hiciera lo más conveniente, os ruego que me digáis qué debo aconsejarle para que viva como mejor pueda en aquellas tierras.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que le podáis aconsejar lo que debe hacer, me gustaría que supierais lo sucedido a una zorra que se hizo la muerta.
El conde le preguntó cómo había pasado eso.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, una zorra entró una noche en un corral donde había gallinas y tanto se entretuvo en comerlas que, cuando pensó marcharse, ya era de día y las gentes estaban en las calles. Cuando comprobó que no se podía esconder, salió sin hacer ruido a la calle y se echó en el suelo como si estuviese muerta. Al verla, la gente pensó que lo estaba y nadie le hizo caso.
»Al cabo de un rato pasó por allí un hombre que dijo que los cabellos de la frente de la zorra eran buenos para evitar el mal de ojo a los niños, y, así, le trasquiló con unas tijeras los pelos de la frente.
»Después se acercó otro, que dijo lo mismo sobre los pelos del lomo; después otro, que le cortó los de la ijada; y tantos le cortaron el pelo que la dejaron repelada. A pesar de todo, la zorra no se movió, porque pensaba que perder el pelo no era un daño muy grave.
»Después se acercó otro hombre, que dijo que la uña del pulgar de la zorra era muy buena para los tumores; y se la quitó. La zorra seguía sin moverse.
»Después llegó otro que dijo que los dientes de zorra eran buenos para el dolor de muelas. Le quitó uno, y la zorra tampoco se movió esta vez.
»Por último, pasado un rato, llegó uno que dijo que el corazón de la zorra era bueno para el dolor del corazón, y echó mano al cuchillo para sacárselo. Viendo la zorra que le querían quitar el corazón, y que si se lo quitaban no era algo de lo que pudiera prescindir, y que por ello moriría, pensó que era mejor arriesgarlo todo antes que perder ciertamente su vida. Y así se esforzó por escapar y salvó la vida.
»Y vos, señor conde, aconsejad a vuestro pariente que dé a entender que no le preocupan esas ofensas y que las tolere, si Dios lo puso en una tierra donde no puede evitarlas ni tampoco vengarlas como corresponde, mientras esas ofensas y agravios los pueda soportar sin gran daño para él y sin pérdida de la honra; pues cuando uno no se tiene por ofendido, aunque le afrenten, no sentirá humillación. Pero, en cuanto los demás sepan que se siente humillado, si desde ese momento no hace cuanto debe para recuperar su honor, será cada vez más afrentado y ofendido. Y por ello es mejor soportar las ofensas leves, pues no pueden ser evitadas; pero si los ofensores cometieren agravios o faltas a la honra, será preciso arriesgarlo todo y no soportar tales afrentas, porque es mejor morir en defensa de la honra o de los derechos de su estado, antes que vivir aguantando indignidades y humillaciones.
El conde pensó que este era un buen consejo.
Y don Juan lo mandó poner en este libro e hizo estos versos que dicen así:
Soporta las cosas mientras pudieras,
Y véngate sólo cuando debieras
Fuente: Cervantes virtual

Don_Juan_Manuel

Supuesto retrato de don Juan Manuel. Retablo Virgen de la leche, de la catedral de Murcia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Don_Juan_Manuel
1. ANÁLISIS
Don Juan Manuel (Escalona, Toledo, 1282 – Córdoba ? (enterrado en Peñafiel, Valladolid), 1348) es uno de los escritores medievales más interesantes de la literatura española. Hombre de alta cuna y extensa y bien asentada educación y cultura, dejó ocho obras que fueron contribuciones importantes y algunas decisivas en la prosa castellana. Antes de comentar el cuento que se transcribe arriba, conviene resumir ciertas claves de lectura de este singular autor:
1) Procede de la alta nobleza castellana (nieto de Fernando III el Santo y sobrino de Alfonso X el Sabio). En muchas de sus obras y escritos se percibe su defensa cerrada de la sociedad estamental medieval, la importancia del honor y la fama y la salvaguarda de los bienes materiales en el círculo familiar.
2)  Don Juan Manuel posee una fuerte conciencia estilística. Se muestra orgulloso de sus obras, no lo considera una parte menor de sus actividades y se esfuerza por componerlas con orden, lógica y estilo propio y eficaz. Tenía lo que luego se llamaría «voluntad de estilo». Busca su propio modo de expresarse, siguiendo la estela de su abuelo real. Su principios compositivos son: sobriedad o contención expresiva, conceptismo de significación («pónelo [el contenido] en las menos palabras que pueden ser», según su propia y célebre sentencia) y llaneza estilística. Los recursos estilísticos se utilizan con moderación, con claro predominio de la personificación, símil, metáfora y metonimia; algún epíteto, bimenbración y paralelismo suelen completar el cuadro retórico. El uso combinado y bien alternado de diálogos, narraciones y descripciones es un valor fundamental de los textos: aportan variedad, amenidad y riqueza compositiva.
3) La intención didáctica moralizante de sus obras es una línea compositiva permanente. Al lado del entretenimiento, no falta la lección ética y religiosa (salvar el alma es el negocio fundamental del hombre en la tierra). Incluso a veces el didactismo gira hacia consejos de vida y de comportamiento social, sobre todo para los nobles (existía una larga tradición de «regimiento de príncipes», es decir, cómo educar al joven noble).
4) Las fuentes de don Juan Manuel son muy variadas: literatura religiosa de predicación, libros de origen oriental, cuentecillos o fábulas de origen popular, etc. Se trata, como vemos, de temas, textos y formas literarias que circulaban por toda Europa, sin entender de fronteras, que eran adaptadas en cada territorio según los gustos del autor y del público. Don Juan Manuel recoge todos estos materiales y los somete a una unidad estilística, que varía en cada obra. El conde Lucanor está compuesto bajo el modelo de colecciones de cuentos de intención moralizante; se basa en la tradición de los «exemplos», fábulas, apólogos, novelillas de origen variado, etc.
5) La estructura de cada uno de los cincuenta cuentos es fija: el conde Lucanor, un joven inexperto pero deseoso de aprender, le plantea un caso problemático y arduo de resolver sobre conducta social y personal a su ayo y consejero, Patronio, hombre versado y experimentado. Éste le contesta con una historia o «exemplo», del que extrae una lección moralizante aplicada al caso. El conde expresa su acuerdo con la lección extraída y don Juan Manuel, autor y narrador, la comprime con un pareado de buena factura. Y así uno tras otro (la obra contiene otras secciones de contenido más doctrinal y especulativo que aquí no nos interesan).
Hemos tomado para nuestra actividad el cuento XXIX, «Lo que sucedió a una zorra que se tendió en la calle y se hizo la muerta». Es uno de los capítulos más breves, quizá por eso más ameno y eficaz en la transmisión de la moraleja.
El cuentecillo en sí es delicioso: una zorra antropomorfizada, un ambiente social plenamente medieval, con mucho sabor local: creencias médicas, costumbres populares, etc. aparecen en el relato. Por lo demás, la crudeza del tema es bien visible: la defensa de la posición socio-económica y política, más o menos agrupado bajo el concepto de «honra», palabra que aparece en el texto, exige ser astuto, algo cínico y violento si las cosas se ponen muy feas. Casi se puede hablar de marginación social, acoso político, etc. Por lo demás, la situación posee una actualidad indiscutible. La solución propuesta por el ayo Patronio parece la clásica y menos mala en la Edad Media y nuestros días.
La anécdota de la zorra, divertida, muy bien graduada en el despojo de cinco elementos: pelos de la frente, del lomo, de la ijada (mandíbula), una uña y un diente: la pobre vulpeja se ve seriamente diezmada para lograr salvar su vida. Cuando alguien piensa en arrancarle el corazón, sale por pies. Acaba el cuento bruscamente, con seguro regocijo del público lector. Tiene diversión, humor, ironía y moral en sus dosis justas. La composición es deliciosa y maestra. Por eso, sobre seiscientos años después de su composición, estos relatos guardan la frescura y la potencia de la literatura auténtica.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del texto (120 palabras)
2) Analiza física y psicológicamente los personajes que aparecen.
3) Delimita los apartados temáticos del cuento.
4) Localiza los recursos estilísticos y explica cómo crean belleza literaria.
5) Indica cuatro rasgos propios de la literatura medieval que aprecies en el texto.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Por qué está interesado don Juan Manuel en ofrecer lecciones morales a un joven noble? Relaciónalo con su vida de miembro de la alta nobleza castellana de la época.
2) ¿Cómo vemos en el relato su defensa de la honra y de la posición social aventajada?
3) ¿Por qué afirma que al conde Lucanor y a don Juan Manuel le gusta la moraleja del ayo Patronio?
4) ¿Cómo era la vida en la Edad Media? Distingue entre nobles y pueblo llano, enfermedades, preocupaciones de unos y otros, etc. Puedes documentarte para complementar tu ensayo (200 palabras).
2.3. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento (250 palabras), con moraleja y animales antropomorfizados, al estilo de don Juan Manuel. ¿Experiencia difícil o divertida?
2) Documéntate y escribe una biografía novelada de don Juan Manuel, poniéndola en relación con sus libros.
3) Transforma el cuento en una pequeña pieza dramática, que se puede leer dramáticamente, o representar en clase, o para todo la comunidad educativa.

Gonzalo de Berceo: «Milagros de Nuestra Señora» (`El ladrón devoto´; VI); análisis y propuesta didáctica

GONZALO DE BERCEO: MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA (VI – «El ladrón devoto»)
 a) Versión original
VI- El ladrón devoto
142       Era un ladrón malo          que más querié furtar
que ir a la eglesia          nin a puentes alzar;
sabié de mal porcalzo          su casa governar,
uso malo que priso,          no lo podié dexar.

 

143       Si facié otros males,          esto no lo leemos,
serié mal condempnarlo          por lo que non savemos,
mas abóndenos esto          que dicho vos a vemos,
si ál fizo, perdóneli          Christus en qui creemos.
144       Entre las otras malas,          avié una bondat
que li vahó en cabo          e dioli salvedat;
credié en la Gloriosa          de toda voluntat,
saludávala siempre          contra la su magestat.
145       Si fuesse a furtar,          o a otra locura,
siempre se inclinava          contra la su figura,
dizié «Ave María»          e más de escriptura,
tenié su voluntad          con esto más segura.
146       Como qui en mal anda          en mal á a caer,
oviéronlo con furto          est ladrón a prender;
non ovo nul consejo          con qué se defender,
judgaron que lo fuessen          en la forca poner.
147       Levólo la justicia          pora la crucejada,
do estava la forca          por concejo alzada;
prisiéronli los ojos          con toca bien atada,
alzáronlo de tierra          con soga bien tirada.
148       Alzáronlo de tierra          quanto alzar quisieron,
quantos cerca estavan          por muerto lo tovieron:
si ante lo sopiessen          lo que depués sopieron,
no li ovieran fecho          esso que li fizieron.
149       La Madre glorïosa,          duecha de acorrer,
que suele a sus siervos          ennas cuitas valer,
a esti condempnado          quísoli pro tener,
membróli del servicio          que li solié fer.
150       Metióli so los piedes          do estava colgado
las sus manos preciosas,          tóvolo alleviado:
non se sintió de cosa          ninguna embargado,
non sovo plus vicioso          nunqua nin más pagado.
151       Ende al día terzero          vinieron los parientes,
vinieron los amigos          e los sus connocientes,
vinién por descolgallo          rascados e dolientes,
sedié mejor la cosa          que metién ellos mientes.
152       Trobáronlo con alma          alegre e sin danno,
non serié tan vicioso          si yoguiesse en vanno;
dizié que so los piedes          tenié un tal escanno,
non sintrié mal ninguno          si colgasse un anno.
153       Quando lo entendieron          los que lo enforcaron,
tovieron que el lazo          falsso gelo dexaron;
fueron mal rependidos          que no lo degollaron,
tanto gozarién d’esso          quanto depués gozaron.
154       Fueron en un acuerdo          toda essa mesnada,
que fueron engannados          enna mala lazada,
mas que lo degollassen          con foz o con espada;
por un ladrón non fuesse          tal villa afontada.
155       Fueron por degollarlo          los mancebos más livianos,
con buenos seraniles          grandes e adïanos;
metió Sancta María          entre medio las manos,
fincaron los gorgueros          de la golliella sanos.
156       Quando esto vidieron          que no’l podién nocir,
que la Madre gloriosa          lo querié encobrir,
oviéronse con tanto          del pleito a partir,
hasta que Dios quisiesse          dexáronlo vevir.
157       Dexáronlo en paz          que se fuesse su vía,
ca ellos non querién ir          contra Sancta María,
mejoró en su vida,          partióse de follía:
quando cumplió so corso          murióse de su día.
158       Madre tan pïadosa,          de tal benignidat,
que en buenos e en malos          face su pïadat,
devemos bendicirla          de toda voluntat:
los que la bendissieron          ganaron grand rictat.
159       Las mannas de la Madre          con las d’El que parió
semejan bien calannas          qui bien las connoció;
Él por bonos e malos,          por todos descendió,
Ella, si la rogaron,          a todos acorrió.
Fuente; http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/milagros-de-nuestra-senora–1/html/fedb56be-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_9_

b) Versión modernizada  

142       Era un ladrón malo          que más quería hurtar
que ir a la iglesia          ni a puentes alzar;
sabía de mala manera          su casa gobernar,
uso malo que tomó,          no lo podía dejar.
143       Si hacía otros males,          esto no lo leemos,
sería mal condenarlo          por lo que non sabemos,
mas conformémonos con esto         que dicho os hemos,
si otro hizo, perdónelo          Cristo en quien creemos.
144       Entre las otras malas,          tenía una bondad
que le valió en cabo          y le dio salvedad;
creía en la Gloriosa          de toda voluntad,
la saludaba siempre          contra la su majestad.
145       Si fuese a hurtar,          o a otra locura,
siempre se inclinaba          frente a su figura,
decía «Ave María»          y más de escritura,
tenía su voluntad          con esto más segura.
146       Como quien mal anda          en mal va a caer,
lo pillaron con hurto          es ladrón a prender;
no tuvo ningún consejo          con qué se defender,
juzgaron que lo fuesen          en la horca poner.
147       Lo llevó la justicia          para la encrucijada,
donde estaba la horca          por concejo alzada;
le tomaron los ojos          con toca bien atada,
lo alzaron de tierra          con soga bien tirada.
148       Lo alzaron de tierra          cuanto alzar quisieron,
cuantos cerca estaban          por muerto lo tuvieron:
si antes lo supiesen          lo que después supieron,
no le hubieran hecho          eso que le hicieron.
149       La Madre gloriosa,          ducha en socorrer,
que suele a sus siervos          en las cuitas valer,
a este condenado          lo quiso en pro tener,
se acordó del servicio          que le solía hacer.
150       Le metió bajo los pies          donde estaba colgado
las sus manos preciosas,          lo tuvo aliviado:
non se sintió de cosa          ninguna molestado,
non estuvo más tranquilo          nunca ni más regalado.
151       Al día tercero          vinieron los parientes,
vinieron los amigos          y los sus conocientes,
venían por descolgarlo          rascados y dolientes,
era la mejor cosa          en que ponían mientes.
152       Lo encontraron con alma          alegre y sin daño,
non estaría tan contento          si disfrutara en vano;
decía que bajo sus pies          tenía un tal escaño,
non sentiría mal ninguno          si colgase un año.
153       Cuando lo entendieron          los que lo colgaron,
pensaron que el lazo          falso se lo dejaron;
fueron mal arrepentidos          que no lo degollaron,
tanto gozarían de eso          cuanto después gozaron.
154       Fueron en un acuerdo          toda esa masa,
que fueron engañados          por la mala lazada,
mas que lo degollasen          con hoz o con espada;
por un ladrón non fuese          tal villa afrentada.
155       Fueron a degollarlo          los mancebos más livianos,
con buenos serraniles          grandes y afilados;
metió Sancta María          entre medio las manos,
quedaron los ropajes          de la garganta sanos.
156       Cuando esto vieron          que no le podían herir,
que la Madre gloriosa          lo quería encubrir,
Tuvieron con tanto          del pleito partir,
hasta que Dios quisiese          lo dejaron vivir.
157       Lo dejaron en paz          que se fuese su vía,
Porque ellos non querían ir          contra Santa María,
mejoró en su vida,          abandonó la folía:
cuando cumplió su curso          se murió de su día.
158       Madre tan piadosa,          de tal benignidad,
que en buenos y en malos          hace su piedad,
debemos bendecirla          con toda voluntad:
los que la bendijeron          ganaron gran rictat.
159       Las mañas de la Madre          con las del que parió
semejan bien calañas          a quien bien las conoció;
Él por buenos y malos,          por todos descendió,
Ella, si le suplicaron,          a todos socorrió.

c) Resumen

(142) Un ladrón malo aficionado al robo no pisaba la iglesia ni ayudaba en las tareas comunitarias; no sabía administrar su casa y, en cuanto se acostumbró a lo malo, ya no lo pudo abandonar.
(143) No sabemos si hacía otras maldades, así que no lo condenaremos por ellas; con lo que sabemos nos conformamos; si realizó más fechorías, que lo perdone Cristo, en quien creemos.
(144) Entre todas sus maldades, tenía una cosa buena, que al fin le sirvió y lo salvó: creía en la Virgen con gran fe. Le rezaba regularmente y le profesaba piadosa devoción.
(145) Cuando iba a robar o a cometer otra tropelía, se inclinaba ante la imagen de la Virgen y le rezaba las oraciones aprendidas; así se sentía más tranquilo.
 (146) Como quien mal anda mal acaba, lo pillaron robando, lo juzgaron, no pudo defenderse y lo condenaron a la horca.
(147)  Lo condujeron al cruce de calles donde estaba la horca instalada por el ayuntamiento; le vendaron los ojos y lo colgaron con una soga.
(148) Le quitaron el apoyo de la base y quedó colgando; lo dieron por muerto; si la gente hubiera sabido lo que después supieron, no hubieran realizado tal acto.
(149) La Virgen, acostumbraba a auxiliar a sus creyentes devotos en los malos momentos, decidió ayudarle tras recordar su devoción por ella.
(150) La Virgen colocó sus manos bajo los pies del ladrón, que quedó a salvo de la horca; no sentía dolor ninguno y estaba tan cómodo como nunca lo había estado.
(151) Al tercer día, se acercaron al ladrón sus amigos, parientes y conocidos para descolgarlo y darle sepultura, pues pensaban que era lo mejor que podían hacer.
 (152) Lo encontraron vivo y contento, sin daño alguno; les dijo que sentía un taburete bajo sus pies tan seguro que podría estar un año colgando sin ningún daño.
 (153) En el momento en que los que habían colgado oyeron lo que pasaba, pensaron habian anudado falsamente la soga que le rodeaba el cuello; se arrepintieron de no haberle cortado la cabeza; así habrían disfrutado de su venganza.
 (154) El pueblo entero acordó que sería mejor decapitarlo, bien con una hoz, bien con una epada, pues no estaban dispuestos a sentirse humillados por un ladrón.
(155) Cuando los jóvenes más insensatos se disponían a degollarlo, la Virgen metió sus manos y los serruchos no pudieron cortarla ni siquiera las ropas de su cuello, con lo que el ladrón quedó sano.
(156) Al ver esto, el pueblo comprendió que la Virgen lo protegía, así que desistieron de sus intenciones. Lo dejaron marchar para que muriese cuando Dios quisiera.
(157) Permitieron que siguiera su camino porque no querían enfrentarse a la Virgen. El ladrón abandonó su locura y murió al finalizar el transcurso de su vida.
(158) La Virgen es una madre piadosa y buena y ayuda a sus devotos; por ello, debemos rezarle con ahínco y perseverancia; los que la adoraron, obtuvieron una gran recompensa.
(159) Las costumbres de la Virgen y de su hijo Jesucristo son bien conocidas de sus devotos. Jesús resucitó por todos nosotros, buenos y manos. Y la Virgen, si se lo pidieron, ayudó a todos a salvar su alma.
1. ANÁLISIS
Gonzalo de Berceo (Berceo, La Rioja, h. 1198 – San Millán de la Cogolla, La Rioja, h. 1264) es el autor más representativo del Mester de Clerecía castellano. Hombre de religión, dotado de un gran talento poético, adoptó las formas, temas y modos de este modelo literario para redactar obras memorables en los albores de la lengua castellana. Fusionó en su persona el oficio eclesiástico, entre cuyas actividades la predicación al pueblo no era asunto menor, y su vocación creativa literaria. Basado en fuentes latinas de distinta procedencia, compuso vidas de santos (hagiografías), relacionados con su entorno monástico: San Millán, Santo Domingo y Santa Oria; también escribió otras obras de doctrina religiosa cristiana y, finalmente, sobre la Virgen. Entre estas se inscribe Milagros de Nuestra Señora (compuesta hacia 1260); recoge o glosa veinticinco intervenciones sobrenaturales de la Virgen María para socorrer a sus devotos en situaciones difíciles, entre las que destaca, por su gravedad, la condenación de su alma a los infiernos.
Antes de pasar al milagro n.º 6, resumamos brevemente las características compositivas y estilísticas del conjunto de la obra:
1)  Berceo compone su obra bajo la fórmula del «mester de clerecía». Esto implica que, como hombre letrado que era, selecciona temas históricos, filosófico-teológicos y religiosos. Estos asuntos, graves o serios, en sí mismos, denotan la posesión de una cultura superior, desde luego muy por encima de la media.
2) La fórmula métrica es la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo: cuatro versos tetradecasílabos (catorce sílabas), que riman entre sí en consonante; poseen una cesura en el medio que divide el verso en dos hemistiquios; los versos son plenamente isosilábicos. Ajustarse a esta fórmula y sus rigideces era un modo de distinción, por elegancia formal, densidad temática e intención religiosa, del «Mester de juglaría», literatura más laica, civil, mundana y próxima a las cuitas de la vida cotidiana.
3) La intención didáctica y moral es evidente y eficaz: estamos ante una literatura para enseñar a la feligresía analfabeta aspectos de la religión cristiana y de la historia que contienen altas dosis de guía ética para la vida religiosa de cada cual. En concreto, en Milagros de Nuestra Señora, Berceo trata de fomentar la devoción a la Virgen y de ofrecer pautas para ser un buen cristiano. Ambas intenciones conducen a la salvación del alma, negocio principal de la vida humana en su tránsito terrenal.
4) El uso estilístico del lenguaje es intencionado y constante: el autor, bien conocido, lejos del anonimato y de la autoría más o menos colectiva del «mester de juglaría», nos deja su nombre y circunstancias. Se complace en hacernos saber su filiación y su dominio retórico de la lengua. Los recursos estilísticos abundan, bien que repetidos frecuentemente, con la intención de aumentar la expresividad y eficacia comunicativa.
5) El discurso poético es ordenado, claro y dirigido a una intención de sentido moral y religioso (si quieres salvar tu pelleja, incluso siendo un pecador contumaz, como muchos de los protagonistas, sé devoto de la Virgen, que ella no te fallará). Se plantea una situación, se desarrolla con cierto pormenor, se alcanza un desenlace inesperadamente positivo gracias a la intervención de la Virgen y se remata con una lección moral práctica, esto es, una moraleja bien explicada, al modo de un predicador desde el púlpito a su feligresía más bien ignara y atribulada por las necesidades de la vida cotidiana.
6) Berceo, buen conocedor de la literatura juglaresca, utiliza muchos recursos propios de esta para captar la atención del oyente. Los más destacados son:
  • Apelación directa a los oyentes con imperativos de verbos de percepción («Oíd», escuchad», «mirad»…) reclamando su interés acerca de la materia narrativa. Los verbos en primera persona del plural («leemos, sabemos») refuerzan muy eficazmente los lazos de complicidad entre autor y oyentes.
  • Comparaciones, metáforas y, en general, imágenes, propias de la vida cotidiana del hombre común.
  • Empleo de latinismos, propios de la literatura religiosa y litúrgica, para dotar de cierta gravedad al contenido.
  • Al lado, uso de un léxico común, llano y cotidiano, bien comprensible por el humilde campesino. Del mismo modo, la construcción de la oración es sencilla y llana, para ser comprendida en un solo recitado; viene exigida además por el tipo de estrofa; en cada una de ellas aparecen una o dos oraciones de entendimiento cabal y sencillo.
  • Creación de un ambiente o atmósfera narrativa familiar, comprensible para el oyente común; hoy diríamos que Berceo se esfuerza por contextualizar su discurso al mundo natural y sencillo, aunque duro, de unos oyentes alejados del ambiente letrado.
 Como ya hemos ofrecido un resumen por estrofas, ahora sólo presentamos uno más general: un ladrón contumaz, mal vecino (no ayudaba a las tareas mancomunadas, como levantar o reparar puentes y caminos), era muy devoto de la Virgen. Berceo nos presenta su prendimiento, juzgamiento y ejecución como una acción colectiva, de todo el pueblo. Lo ahorcan, o mejor, lo intentan, pero fracasan sin saber por qué. Chasqueados, los jóvenes, más intrépidos e irreflexivos que los adultos, tratan de cortarle en cuello, pero también fracasan, sin saber por qué. Al fin, comprenden que la Virgen protege al ladrón. Lo dejan marchar por su pie. Éste enmienda su actitud y muere de anciano tras una vida cumplida.
Dejamos la métrica a un lado para evitar la repetición; ya se explicó arriba las características de la cuaderna vía, esa estrofa extrañamente narrativa, musical y apta para relatar con mucha expresividad los sucesos más espectaculares. En la primera estrofa (142) emplea un epíteto expresivo y certero: «ladrón malo»; los oyentes ya se hacían cargo de con quién se las habían esta vez. Acto seguido crea un símil precioso y expresivo: mejor quería robar que ir a la iglesia ni ayudar a levantar puentes. En fin, mal cristiano y peor vecino; ni cumplía con sus deberes religiosos, ni con los civiles.
La estrofa 143 posee una intención comunicativa de creación de lazos entre autor y lectores, por un lado; por otro, desea concederle el beneficio de la duda al protagonista y, de paso, recordar a los oyentes que en Cristo todos tenemos salvación, incluso cayendo en reiterados hechos pecaminosos. También desliza el autor que él no inventa, ni es un juglar fantasioso, pues al afirmar que «esto no lo leemos», hace saber que se nutre de fuentes escritas. Es un hombre diestro en letras y conocimientos graves, así que merece respeto y credibilidad.
Las estrofas 144 y 145 introducen la cuña doctrinal decisiva explicando una costumbre del dedos largos: el ladrón era gran devoto de la Virgen, constante y respetuoso. Ante ella se inclinaba camino de sus fechorías. No por casualidad repite prácticamente el mismo mensaje en cada estrofa: la devoción sin fisuras del ladrón; al fin, será el motivo de su salvación.
La estrofa 146 es muy bella y está diestramente compuesta. El primer verso es un refrán de uso común (Quien mal anda, mal acaba). Los tres versos siguientes cuentan su prendimiento con tres verbos en pasado en el primer hemistiquio y tres perífrasis verbales de infinitivo en el segundo; los paralelismos y bimembraciones saltan a la vista; y todo para contar: lo pillaron, lo juzgaron y lo condenaron a la horca. Es una estrofa muy económica, perfecta y felizmente ejecutada.
La estrofa 147 es deliciosamente contextualizadora: narra con un detallismo casi morboso cómo lo llevan a la horca en el medio del pueblo, le vendan los ojos y le atan la soga al cuello. La escena debía de ser bastante familiar y Berceo la cuenta como regodeándose un poquito en los preliminares del castigo.
La estrofa 148 es otro hallazgo compositivo muy bello. Lo levantan bien en la horca y lo dejan por muerto. De pronto, introduce, con un golpe de anticipatio, un elemento de intriga inesperada que quiebra la marcha de la narración. Lo dan por muerto, sí, pero…, si los ejecutores hubieran sabido lo que pasó después, no hubieran actuado así. ¿Y qué ocurrió después?, se preguntaría el público oyente. ¡Ah! He aquí el dominio narrativo de Berceo, que insunúa: ya lo sabréis, ahora tengo que seguir contando lo que pasó.
Las estrofas 149 y 150 explican con claridad y didactismo minucioso la intervención de la Virgen. Primero ofrece la lección general: María no abandona nunca a sus devotos. Luego ofrece el relato preciso del milagro: con las manos por debajo, la Virgen sujetaba al condenado, que así no murió asfixiado. En la 150, además, cambia de punto de vista; pasa de ser un narrador omnisciente que observa desde fuera, a ver la acción desde el supuesto ahorcado: estaba la mar de cómodo y relajado en esa posición.
La estrofa 151 también está llena de color local: amigos, conocidos y parientes vienen a descolgarlo para darle sepultura. Es la estrofa donde mejor apreciamos el uso de paralelismos («vinieron los parientes, vinieron los amigos») y la bimembración («rascados y dolientes»). Nótese también el uso metafórico, tan expresivo y vivaz, del adjetivo «rascados», significando dolidos, amargados, etc.
En la estrofa 152 los hallazgos literarios son muy felices: una metonimia para decirnos que lo hallaron vivo («con alma»), y luego un adjetivo y una nominalización («alegre y sin daño») que expresan plásticamente que el ladrón estaba feliz. El narrador añade: estaba más contento que haciendo sus fechorías. Luego le cede la palabra al condenado («decía») y con un símil hiperbolizado les dice a los amigos y parientes que podría estar así un año entero.
La estrofa 153 cambia de personajes e imprime un gran dinamismo: los justicieros se enteraron y su primea reacción es arrepentirse por no haberle cortado la cabeza, que hubiera sido lo más justo y seguro para certificar el castigo. Vemos que el cambio de actores y de sensaciones es total; del paraíso al infierno; del bienestar al fastidio.
En la estrofa 154 Berceo, muy hábil narrador, nos trasmite el pensamiento del pueblo, de la masa, muy cabreada porque el ahorcamiento fallido afectaba a la reputación del pueblo y quedaban por los suelos. Es cierto que hicieron mal el lazo y salió vivo, pero ahora harían las cosas mejor. La contextualización de la que hablábamos se aprecia aquí muy bien; lo degollarían «con hoz o con espada»; un instrumento campesino, propio de las tareas agrícolas, y otro, la espada, asociado a los guerreros y sus tareas bélicas.
La estrofa 155 aumenta la tensión narrativa al máximo e imprime un gran dinamismo narrativo. Ahora el protagonista no es la colectividad; son los jóvenes más acelerados y ligeros de cascos («mancebos livianos») los que tratan de cortarle el cuello con un serrucho bien afilado –otro utensilio de la vida diaria-. Pero el milagro se repite: la Virgen interpuso sus manos y no fue posible decapitarlo.
Las estrofas 156 y 157 resuelven el desenlace con rapidez y concisión. Berceo dosifica la materia narrativa con precisión: avanza, escamotea y resuelve la intriga según le conviene para aumentar el interés lector. Como los mozos «livianos» comprendieron que ese ladrón estaba protegido por la Virgen, lo dejaron marchar. El hombre enmendó su vida, que desde ahí fue más ordenada desde que abandonó la «folía», la locura insensata. Y murió después según la ley natural.
Las dos estrofas finales, la 158 y la 159 repiten el mensaje del principio y en la 159: la Virgen socorre a sus devotos y los salva de sus encrucijadas. A todos nos conviene rezar a la Madre (repite el nombre dos veces) para asegurarnos de su auxilio y poder ir al cielo tras nuestra muerte, que es el sentido de la resurrección de Jesucristo. El mensaje final, de orden moral y religioso, queda así asegurado, casi hasta la machaconería, para que el público que escuchara o leyera el recitado aprendiera la lección.
La lectura detenida de este milagro nos permite descubrir a un Berceo excelente narrador, atento a la composición textual para aumentar el interés lector y vigilante de los rasgos estilísticos y formales propios del «mester de clerecía»; al tiempo, embute con naturalidad la lección moral y religiosa, pues la salvación de la almas no es negocio menor para este clérigo riojano, verdadero hito de la literatura española, como el propio Machado nos recordó en los homenajes de su Campos de Castilla (1912).

2. PROPUESTA DIDÁCTICA  

Se puede trabajar con todo el texto o una parte de él, según el profesor juzgue más conveniente teniendo en cuenta el tiempo, el curso de los alumnos, los objetivos didácticos. Las siguientes sugerencias pretender ser generales y válidas para ambos tipos de textos.
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el texto (120 palabras).
2) Caracteriza los personajes que intervienen y fíjate en su condición social y nivel cultural.
3) ¿Dónde vemos aparecer al narrador?
4) Localiza y explica los recursos estilísticos que embellecen el texto.
2.2. Interpretación y desarrollo ensayístico
1) Localiza los rasgos propios del mester de clerecía en este texto.
2) Señala aspectos de la vida cotidiana y real de la Edad Media (materiales, judiciales, culturales, religiosos…) que aparezcan en el texto.
2.3. Actividades de ABP y ABPen
1) Compara el origen del conflicto y su solución con lo que ocurre hoy. Señala semejanzas y diferencias.
2) En la Edad Media se creía en los milagros de naturaleza divina. ¿Ocurre hoy igual? ¿Por qué? ¿Cómo es la mentalidad religiosa de nuestros días respecto de la medieval?
3) La obra tiene una intención didáctico-moral: señala dónde y cómo lo apreciamos.
4) Elabora un escrito valorando el contenido, la forma, la intención y sentido de este texto y de la obra de Gonzalo de Berceo en general.
2.4. Actividad creativa
1) Inventa un cuento, en prosa o en verso, más o menos inspirado en el de Berceo, pero con ambientación contemporánea.

 

 

 

«Cantar de Mio Cid»; análisis y propuesta didáctica

CANTAR DE MIO CID
[CRONISTA]
De los sus ojos tan fuerte mientre llorando,  (1)                          1
Tornaba la cabeza & estabalos catando;
Vio puertas abiertas & uzos sin cañados,
Alcandaras vazias sin pieles & sin mantos
Y sin falcones y sin adtores mudados.                                          5
Suspiro mio Çid, ca mucho habia grandes cuidados,
Fablo mio Çid bien y tan mesurado:
[CID]
Grado a Ti, Señor Padre, que estas en alto.
¡Esto me han vuelto mios enemigos malos!
[CRONISTA]
Alli piensan de aguijar, alli sueltan las riendas.    (2)                   10
 A la exida de Bivar hobieron la corneja diestra,
Y entrando a Burgos hobieronla siniestra.
Meçio mio Çid los hombros & engrameo la tiesta.
[CID]
¡Albriçia, Albar Fañez, ca echados somos de tierra!
[CRONISTA]
Mio Çid Ruy Diaz por Burgos entraba,   (3)                                   15
En su compaña, sesaenta pendones; exienlo ver mugieres y varones:
Burgueses y burguesas por las finiestras son
Plorando de los ojos, ¡tanto habian el dolor!
De las sus bocas todos decian una razon:
[BURGALESES]
¡Dios que buen vasallo! ¡Si hobiese buen Señor!                          20
[CRONISTA]
Convidar le ian de grado, mas ninguno no osaba;   (4)
El Rey don Alfonso tanto habia grande saña.
Antes de la noche en Burgos de el entro su carta
Con grande recaudo y fuertemiente sellada:
que a mio Çid Ruy Diaz, que nadi no le diesen posada,               25
Y aquel que se la diese sopiese vera palabra:
que perderie los haberes y mas los ojos de la cara,
Y aun demas los cuerpos y las almas.
Grande duelo habian las gentes cristianas;
Ascondense de mio Çid, ca no le osan dezir nada.                       30
El Campeador adeliño a su posada;
Asi como llego a la puerta, fallola bien çerrada,
Por miedo del Rey Alfonso, que asi lo habian parado:
que si no la quebrantase por fuerza, que no gela abriese nadi.
Los de mio Çid a altas voces llaman;                                           35
Los de dentro no les querien tornar palabra.
Aguijo mio Çid, a la puerta se llegaba,
Saco el pie del estribera, una ferida le daba;
No se abre la puerta, ca bien era çerrada.
Una niña de nueve años a ojo se paraba.                                    40
[NIÑA]
¡Ya Campeador, en buen hora çinxiestes espada!
El rey lo ha vedado, anoche d’el entro su carta,
Con gran recaudo & fuertemientre sellada.
No vos osariemos abrir ni coger por nada;
Si no, perderiemos los haberes y las casas                                    45
Y demas los ojos de las caras.
Çid, en el nuestro mal vos no ganades nada,
Mas el Criador vos vala con todas sus vertudes santas.
[CRONISTA]
Esto la niña dixo y tornose para su casa.
Ya lo vee el Çid que del rey no habia graçia.                                50
Partiose de la puerta, por Burgos aguijaba,
Llego a Santa Maria, luego descabalga,
Finco los hinojos, de coraçon rogaba;
La oracion fecha, luego cabalgaba.
Salio por la puerta y en Arlançon posaba;                                     55
Cabo esa villa en la glera posaba
Fincaba la tienda y luego descabalgaba.
Mio Çid Ruy Diaz, el que en buen hora çinxo espada,
Poso en la glera, quando no le coge nadi en casa,
Derredor d’el una buena compaña;                                               60
Asi poso mio Çid como si fuese en montaña.
Vedada le han compra dentro en Burgos la casa
De todas cosas quantas son de vianda;
No le osarien vender al menos dinarada
(Fuente: http://ww2.ac-poitiers.fr/espagnol/IMG/pdf/cantar-de-mio-cid.pdf)

 

  1. ANÁLISIS
El Cantar de Mio Cid es el texto fundacional de la literatura española, compuesto entre el siglo XII y XIII, relacionado con la figura de Pero Abbat como autor, compilador o copista. Las dudas y misterios en torno a la fecha, autoría y lugar de composición son muchos y, de momento, no totalmente resueltos. Se puede encontrar bastante información, bien fundamentada, en páginas electrónicas, de modo que no vamos a repetir lo obvio. Nuestra intención es ofrecer pautas para una explotación didáctica y sugerencias para orientar el comentario literario.
El Cantar es una obra literaria, pero también un documento sociológico, cultural y antropológico de una considerable riqueza. Se diría que se capta mejor lo que fue la Edad Media leyendo este hermoso cantar de gesta con un manual de historia manual. Los afanes de la gente, ricos y pobres, poderosos o humildes, aparecen en el texto con una claridad meridiana. Hemos tomado las tres primeras tiradas del texto porque poseen una extraordinaria fuerza dramática y expresiva. Sobre ellas, podemos resumir los rasgos contextuales y compositivos más importantes:
1) El Cantar es un poema épico, subgénero cantar de gesta. Se celebran las hazañas bélicas de un héroe que representa a una colectividad. En un medio socio-político peligroso e inestable, el texto ofrece un modelo de éxito por el que conducir la vida: sacrificio, buen vasallo, osadía y fe.
2) Estamos ante literatura oral; el juglar recita ante un público variopinto y sin obligación de escuchar. Esto significa que el juglar debe esforzarse por mantener la atención e interés de los escuchantes o espectadores. Música y actuación dramática (cambio de voces, movimientos, etc.) eran parte del relato.
3) Su naturaleza oral y de recitado también explica la métrica y la rima; la tendencia es la rima única, en asonante, para cada tirada; el verso más frecuente es el tetradecasílabo, por tanto con cesura en medio, dividiendo el verso en dos hemistiquios (7 + 7). Sin embargo, las «irregularidades» (desde nuestra óptica) son frecuentes en cualquiera de los aspectos. En la época se tenía un concepto más laxo de las exigencias métricas; la literatura épica se escuchaba, nadie del público se ponía a contar sílabas o localizar fallos de rima.
4) El realismo básico del relato es un modo de aumentar la verosimilitud y la credibilidad. Ahora bien, los hechos están poetizados, sometidos a un tamiz más o menos imaginario para aumentar la eficacia literaria. Esto explica que, en la primera tirada, el juglar nombre las aves de cetrería de la época (halcón y azor), las perchas comunes en cada casa, etc. La entrada en Burgos también se ajusta a la verdad histórica. ¿Existió la niña de nueve años que le pide al Cid que no les ataque? He aquí una buena anécdota seguramente imaginaria, dotada de gran fuerza dramática.
5) Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es el héroe al que la comunidad admira y valora como ejemplo de vida. Buen vasallo –obedece al rey Alfonso VI de Castilla incluso ante decisiones bien discutibles–, buen cristiano –reza en la iglesia cuando toca a ello–, buen jefe de sus súbditos, a quienes trata con respeto, buen esposo y padre de familia –se preocupa en todo momento del bienestar de doña Jimena y sus dos hijas–, etc. Pero al lado de todo ello, el Cid es humano: llora cuando abandona su casa camino del destierro.
6)  Detallismo realista de la vida cotidiana para dotar de credibilidad al relato. Es como si estuviéramos, mutatis mutandis, ante un documento histórico, o una novela costumbrista del siglo XIX. El juglar cuenta lo que comían y bebían, el modo de vestir, sobre todo en la batalla, los tipos de armas, la vida diaria de religiosos, guerreros, campesinos, etc.
7) Captar y mantener la atención del público es la primera intención literaria del recitador. Para ello utiliza recursos muy eficaces:
  • Llamadas de atención a los oyentes a través de verbos en segunda persona del plural («viérais», «escucharais», etc.).
  • Cambios en los tiempos verbales para introducir variedad y emoción narrativas.
  • Uso frecuente del presente histórico como un modo de acercar los hechos pasados al presente del oyente.
  • Introducción del estilo directo sin verbo introductorio o de lengua. Imprime dinamismo y dramatismo, aumentando la curiosidad e interés del público. Aquí, las impostaciones de voz del juglar y la actuación teatral debían jugar un papel importante.
  • Uso de epítetos o fórmulas caracterizadoras de personajes y lugares (Burgos «la gentil», Rodrigo Díaz «el de la bellida barba», «el que en buena hora ciñó espada», etc.). Al repetirse con frecuencia, ayuda a su memorización y dibujo mental por parte de los escuchantes.
  • Fomento de la intriga y de la rapidez narrativa para aumentar el interés del público. Los hechos accidentales apenas se esbozan, sólo los episodios nucleares se cuentan con detalle. El dinamismo narrativo evita bostezos y garantiza alguna recompensa material por parte del público.
  • Técnica cinematográfica en la narración: cambio de planos, de foco, de punto de vista, de personajes, algún golpe de efecto, etc., sirven para incrementar la suspensión y la intriga.
  • El humor aparece con frecuencia, como cuando el Cid le dice a Minaya que merece un premio por portar buenas noticias (son las «albricias»): los han condenado al destierro de modo fulminante. Los calzones sucios del Conde de Carrión escondiéndose del león es otro caso bien conocido, que debía de hacer las delicias del público.
  • Procedimientos repetitivos de palabras o de un sentido, a través de estructuras paralelas, binarias o bimembres: se insiste en el sentido principal y aporta intriga narrativa.
Es una gran suerte que contemos en nuestra literatura con ejemplo tan acabado y perfecto de cantar de gesta. Sus atributos literarios son muy elevados: frescura, fuerza narrativa y dominio hábil de los recursos literarios avalan su perdurabilidad. Gracias al Cantar de Mio Cid hoy podemos disfrutar, como el público medieval, de una obra excelsa que nos muestra un modo de vivir y sentir ya muy lejano en el tiempo, pero auténtico, robusto y, en muchos aspectos admirable.
 2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
Aquí ofrecemos un pasaje bastante extenso del Cantar de Mio Cid. La razón es que ofrece extraordinarias posibilidades de trabajo en el aula. El profesor puede tomar un fragmento, según sus necesidades educativas, o trabajar con las tres primeras tiradas o series de la obra, que son las que se ofrecen.
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
A) Resumen del contenido compendiosos y centrado en lo esencial.
B) Caracterización de los personajes.
C) Determinación de las secciones temáticas del fragmento.
D) Explorar los recursos estilísticos para comprender su eficacia literaria.
E) Localizar las acciones o pensamientos que hacen del Cid un héroe humano, accesible.
F) ¿Por qué los burgaleses prefieren que una niña de nueve años haga de portavoz de sus pensamientos? 
2.2. Actividades interpretativas y de Aprendizaje Basado en el Pensamiento (ABPen)
A) ¿Cómo se divertía la nobleza medieval? Fíjate lo que había en la casa del Cid antes del destierro.
B) En el siglo XI, cuando Rodrigo Díaz vivió, el reino de Castilla era pequeño. Sobre un mapa, traza la ruta del destierro del Cid con sus hombres y valora los modos de sobrevivir en un territorio hostil.
C) ¿Cómo se manifiestan los aspectos religiosos en el fragmento? Compara con la mentalidad actual.
D) ¿Por qué el Cid fue desterrado? Documéntate y valora la dureza del castigo. 
E) ¿Por qué el juglar señala el detalle de la corneja vista a la derecha o a la izquierda? ¿Eran supersticiosos los hombres medievales?
2.3. Actividades de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)
 A) El Cid histórico frente al Cid literario: infórmate y crea un mapa conceptual contrastando ambos extremos o «personajes». 
B) El papel de la mujer en el mundo medieval tal y como lo vemos en el
C) El papel de la guerra en el mundo medieval. Compara con la situación actual.
D) La vida del juglar: realiza un mapa conceptual con sus rasgos caracterizadores. ¿Era importante para su trabajo la memoria y el talento de representación teatral?
 2.4. Actividades creativas
A) Escribe un relato de tono épico y ambientación contemporánea, imitando en parte los procedimientos del mester de juglaría.
B) Pasa a cómic o a pieza teatral –que se puede representar en el aula o para la comunidad educativa– el fragmento objeto de estudio.

Jorge Manrique: «Coplas a la muerte de su padre (XII y XIII)»; análisis y propuesta didáctica

JORGE MANRIQUE: COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE; ANÁLISIS Y PROPUESTA DIDÁCTICA
1. ANÁLISIS
1.1. Acercamiento general a las “Coplas”
Jorge Manrique (Paredes de Nava, Palencia, 1440 — Santa María del Campo Rus, Cuenca, 1479) es uno de los más altos poetas en lengua castellana. Se ubica en la fase cultural del Prerrenacimiento español: sin abandonar del todo el pensamiento y las formas culturales medievales, prefiguran ya el mundo renacentista, triunfante en Italia en esa misma época: antropocentrismo, humanismo, aprecio por la vida terrenal, búsqueda del equilibrio y la armonía como ideales artísticos y vitales, etc.
Además de algunas piezas menores que aquí no importan, nos fijaremos en su magnífica obra Coplas por la muerte de su padre (compuesta alrededor de 1476, fecha de la muerte de padre Rodrigo Manrique, maestre de facto de la Orden de Santiago. Nuestro poeta utiliza la forma poética de la elegía: se empleaba ya en la literatura medieval bajo el nombre de “plancto” (llanto) para expresar con solemnidad el dolor por las desgracias, como la muerte de un ser querido. No tiene una forma estrófica fija, sino que cada poeta elige la que mejor se acomoda a sus propósitos artísticos.
La composición manriqueña se compone de cuarenta estrofas (copla de pie quebrado, formando sextillas dobles: 8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c, dos veces) en las que expresa su visión del mundo como algo efímero –vanidad de vanidades-; la vida terrena se puede menospreciar porque es breve y peligrosa, la de la fama, caprichosa, y la eterna, la verdaderamente importante por la que debemos preocuparnos. Utiliza mucho el tópico del Ubi sunt? para recordarnos que nada ni nadie queda en este mundo, nos recuerda que la fortuna con su rueda gira sin parar y que, ante la muerte, todos somos iguales. Presenta a Rodrigo Manrique como modelo de caballero cristiano que acepta serenamente la muerte, pero en vida fue un noble intrigante que luchó con la espada para defender su patrimonio, lo que era propio en su época.
Tradicionalmente se suelen distinguir tres secciones temáticas bien separadas:
-Coplas I-XIV: reflexión general, pesimista y filosófica, sobre la fugacidad de la vida y la certeza de la muerte como punto final de la existencia humana.
-Coplas XV-XXIV: ejemplificación detallada y aleccionadora sobre los estragos de la muerte en nobles, príncipes y otros personajes, concretos y bien conocidos, de su época.
-Coplas XXV-XLV: glosa laudatoria de la figura de su padre Rodrigo Manrique y de su muerte ejemplar, aceptada con serena resignación cristiana.
Manrique vierte un pensamiento a medio camino entre lo medieval y lo renacentista:
+ La muerte grotesca y aterradora (como aparece en las “Danzas de la muerte”, literatura popular dramática de moda en sus días) deja paso a una figura más natural, sin rasgos desagradables.
+ Existen tres vidas: la humana, efímera, vana y peligrosa, pues se puede perder la importante, la tercera. La de la fama, ganada tras morir gracias a la nobleza u obras de las personas; es consolatoria, pero poco consistente. La tercera y más importante es la eterna, que se gana gracias a las virtudes cultivadas en vida. Garantiza la vida eterna celestial, divina, verdadero objetivo de todo buen cristiano.
+ La Fortuna todo lo revuelva y muta sin cesar, de modo que fiarse de la estabilidad de las cosas es un peligroso espejismo.
+ El tiempo huye (tempus fugit), la vida es efímera (vita brevis) y el hombre es un caminante o peregrino (homo viator) en este mundo hacia el destino mortal. Son tópicos clásicos que Manrique conoce bien y exhibe con contundencia y claridad.
+ La certeza inexorable de la muerte la expresa con el tópico más querido por el poeta: Ubi sunt? (¿Dónde están?), que él romancea con las expresivas fórmulas ¿Qué se hizo…?, ¿Dó está…?, ¿Dónde fueron…?
Las notas estilísticas, glosadas muy certeramente por los estudiosos a lo largo de los siglos, son:
  • Contención de contenido: la obra acota muy bien su significación y delimita un campo conceptual concreto y familiar al lector: todos hemos de morir, pobres y ricos, nobles y plebeyos.
  • Claridad expresiva: Manrique emplea un lenguaje natural, nada alambicado; huye de oscurantismos conceptuales (de moda en cierta poesía del cancionero, vigente en sus días) para ganar eficacia comunicativa.
  • El ritmo, marcado por el tipo de estrofa, es sereno, solemne, repetitivo, repiqueante. Recuerda mucho el tono funeral de canciones y sermones de su época.
  • La elección estilística de Manrique tiende a la expresividad directa y transparente: símiles, metáforas, paralelismos, antítesis, bimembraciones, etc. forman una suerte de alegoría que envuelve todas las coplas: la vida es breve, la muerte acecha y hay que estar preparados, como en efecto lo hizo Rodrigo Manrique, que acepta con conformidad y esperanza la llegada de la muerte, pues la vida eterna pronto comenzaría para él. Vemos que las imágenes creadas operan eficazmente en la mente lectora.
  • El didactismo es bien patente: los verbos en modo imperativo o subjuntivo advierten, exhortan o llaman la atención sobre el núcleo temático central: la muerte nos acecha. El tono admonitorio recorre el poema y advierten al lector para que no se engañe en su pensamiento vital.
  • Movimiento conceptual de lo general a lo particular, de lo abstracto a lo concreto; primero expone una filosofía y una visión del mundo válida para todos; luego la ejemplifica con figuras de su tiempo; finalmente, se particulariza en la figura de su padre Rodrigo Manrique.
  • Equilibrio antitético, como dos líneas paralelas, que recorren toda la composición: vida / muerte; salvación / condena; tierra / cielo; temporal /eterno; infierno / cielo; placer / dolor; pasado / presente; se podrían aducir algunas más, pero no afectarían al contenido general.
1.2. Comentario de un texto de las Coplas
XII
  Pero digo  que acompañen        1
e lleguen fasta la fuessa
con su dueño:
por esso non nos engañen,
pues se va la vida apriessa         5
como sueño,
e los deleites d’acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
e los tormentos d’allá,               10
que por ellos esperamos,
eternales.
XIII
  Los plazeres e dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,                                15
non son sino corredores,
e la muerte, la çelada
en que caemos.
  Non mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta           20
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.

 

Comentario específico
Estas dos estrofas plantean muy bien el núcleo del pensamiento de nuestro poeta Jorge Manrique: la vida acaba en la muerte  mucho antes de lo que creemos y la  irresponsable actitud del hombre persiguiendo bienes terrenales lo acercan  a una condena infernal.
En la primera estrofa de nuestro comentario, el yo poético nos advierte que, si nos acercamos a la tumba (“fuessa”) de un fallecido, podemos comprobar in situ que allí queda no sólo el difunto, sino sus afanes, sus bienes y posesiones, etc. La vida es “como un sueño” (doscientos años antes del gran drama de Calderón de la Barca, podemos comprobar que el tema ya tenía su vigencia literaria), por lo que no conviene tomarla muy en serio, pues ni siquiera tenemos certeza de en qué consiste. En la segunda sextilla establece una típica antítesis desarrollada  paralelísticamente: “deleites” que son “temporales” se oponen a “tormentos”  que son “eternales”. La elección del buen cristiano debe estar clara y no dejarse arrastrar por el señuelo del placer, pues no es duradero y nos conduce a los infiernos.
En la estrofa XIII se desarrollan dos metáforas de atmósfera bélica: los “plazeres e dulçores” de la vida, es decir, cierto sentimiento de triunfo o victoria, son pasillos que nos conducen a la trampa, la “celada”, en la que nuestro mortal enemigo, se entiende que el diablo, nos gana la batalla. La segunda sextilla es una explicación de la primera, en términos más genéricos y aleccionadores: el “daño” que nos hacemos dejándonos arrastrar por los placeres mundanos sólo son un engaño. Cuando lo comprendemos, “no hay lugar” para abandonarlo y dar la vuelta. Es como un ejército conducido por un corredor estrecho a un lugar donde los enemigos lo masacran sin posibilidad de defenderse.
La claridad del lenguaje, la propiedad y llaneza del lenguaje, tanto en los términos abstractos como concretos, saltan a la vista: “fuessa”, “celada” (en cualquiera de sus dos significaciones, según el DLE: “1. f. Emboscada de gente armada en paraje oculto, acechando al enemigo para asaltarlo descuidado o desprevenido. 2. f. Engaño o fraude dispuesto con artificio o disimulo.”), etc. son vocablos bien conocidos por sus contemporáneos.
El lenguaje abstracto también es transparente y directo: “daño”,  “engaño”,  “plaçeres”, “tormentos”, etc. son términos familiares que se podrían oír, por ejemplo, en cualquier sermón de un oficio religioso.
Las sextillas (8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c,  repetida) imprimen un ritmo de lectura solemne, grave y severo; el  corte del verso quebrado obliga a una breve pausa, no sólo de lectura, sino de pensamiento; contribuye así a la contención y al ritmo fúnebre de lectura, muy de acuerdo con el contenido.
Estas dos estrofas resumen muy bien el contenido del conjunto: advertencia al lector sobre la brevedad de la vida y la conveniencia de saber evitar las trampas que nos llevarían a una condena eterna. Estamos en el primer apartado de las Coplas, es decir, las que exponen de modo genérico la visión de la vida de nuestro poeta, que no es otra que la predicada por la Iglesia en su momento, añadiendo algunas gotas de estoicismo precavido y cierta amargura de noble que comprueba, con estupor, que, al final, todos somos iguales en el trance de la muerte.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Actividades de comprensión lectora sobre el texto
1) Resume el contenido de las dos estrofas.
2) Señala el tema y los apartados temáticos. Indica razonadamente en qué sección temática de la obra se hallan.
3) Realiza un análisis métrico y estrófico e indica también tipo de rima usada.
4) Localiza y explica sobre seis recursos estilísticos y cómo actúan en el poema.
5) Explica los tópicos que aparecen en estas estrofas y señala el resto de los usados por el poeta.
2.2. Actividades de interpretación y valoración, ABP y aprendizaje de pensamiento
1) Sobre el tema del texto: escribe un texto argumentativo aportando tu opinión personal razonadamente (130 palabras).
2) Realizar un cartel o póster en el que visualicen las antítesis de la visión de la vida de Jorge Manrique.
3) Recitar parte de la obra con música de fondo a tono con el contenido e imágenes del mismo tipo.
4) Rodrigo Manrique murió de cáncer, con el rostro desfigurado por la enfermedad. Jorge Manrique murió a los 39 años en el campo de batalla. Ambos pasaron con creces la media de vida en la media, no más allá de los 30 años, menos para las mujeres. ¿No había motivos para abrazar una visión amarga y escéptica de la vida? Razona sobre la cuestión.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema (u otra forma literaria, si el poema es muy dificultoso) en el que expreses tu idea de qué es la vida y la mejor manera de vivirla, con felicidad y plenitud.
2) Busca una canción, entre las conocidas por ti, que exprese la concepción de la vida de Manrique, o la tuya; explica qué significa cada movimiento musical.