Antonio Machado: «La saeta» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “La saeta”
CXXX
LA SAETA
¿Quién me presta una escalera,          1
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
SAETA POPULAR
¡Oh, la saeta, el cantar                       5
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras                    10
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,                         15
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!           20

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema aborda el fervor religioso popular, bien visible en la Semana Santa andaluza. La saeta inicial, un cantar (poema de tema variado, con una estructura de cuatro versos octosílabos más o menos romanceados), es  de origen popular; presenta a un yo poético que pretende ayudar en la cruz a Cristo, aliviándolo de su martirio. La saeta popular que la sigue funciona como una glosa, una explicación aclaratoria posterior. El yo poético (no es el mismo de la saeta inicial) admira el fervor religioso popular hacia Cristo, como que forma parte de sus creencias, pues lo ha heredado de sus mayores. Y cuando parece que lo asume, rechaza la figura del Cristo “del madero”, sufriente y como pasivo, para abrazar al Cristo “que anduvo en el mar”, es decir, el que asumió la incertidumbre y los peligros de la existencia. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Declaración de las creencias religiosas del yo poético, identificables con la admiración por el Cristo más humano y activo.
-Admiración por la poesía popular, o la canción religiosa con aires populares, pues expresan con belleza las creencias de las personas.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-4): una saeta (“Palo flamenco consistente en una jaculatoria o copla que una persona dedica a las imágenes de las procesiones”, según el DLE) expresa la devoción popular en Semana Santa; alguien trata de ayudar a Cristo quitándole los clavos de sus extremidades. 
-Segundo apartado ( vv. 5-20): reflexión sobre las creencias cristianas del yo poético. Cree en un Cristo más humano, próximo a los padecimientos del hombre normal, con dudas y angustias.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veinte versos octosílabos agrupados en dos estrofas. La primera estrofa se compone de cuatro versos octosílabos; riman los pares en asonante, en tanto que los impares quedan libres. Forman un cantar (“Copla o breve composición poética musicalizada o adaptable a alguno de los aires populares, como el fandango, la jota, etc.”, según el DLE); en este caso, es una saeta. 
La segunda estrofa, compuesta por los dieciséis versos restantes, está formado por dos redondillas (abba) de rima distinta, una cuarteta (cdcd) y otra redondilla final. Como se ve, cada una de ellas se puede identificar con un cantar. También son identificables con coplas (“Composición poética que consta solo de una cuarteta de romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, y que por lo común sirve de letra en las canciones populares”, según el DLE).
1.5. Comentario estilístico
La primera estrofa es, al parecer, una saeta de origen popular. A través de una oración interrogativa, expresa el deseo del creyente cristiano de aliviar el dolor de Cristo cuando está crucificado en la cruz, sufriendo lo indecible. Es un modo de expresar el fervor religioso del hombre común.
La segunda estrofa, titulada “Saeta popular” (advirtiendo así que el poema se acoge a la estructura de una fórmula poética folclórica y tradicional), glosa o explica el contenido de la saeta inicial. El yo poético expresa su admiración por la saeta como canción o poema popular, y también por la saeta “al Cristo de los gitanos”, es decir, una figura muy concreta y específica de la Semana Santa granadina (la talla, de finales del siglo XVII se encuentra en la iglesia del Sacromonte, en el barrio del Albaicín, en la ciudad de Granada). 
El yo poético emplea cuatro oraciones exclamativas para expresar sus propias creencias religiosas. Admira la devoción popular, es decir, la expresión artística de ese fervor a través de la saeta; le considera admirable, como expresan las exclamaciones. La primera exclamación son enunciados sin verbo, concentrando toda la significación el los sustantivos “saeta” y “cantar” (v. 5). Explica que se trata de la figura o talla del Cristo de los gitanos; este sobresale por su aspecto sangriento y dolorido. Nótese que la primera palabra, “cantar”, concentra toda la significación de la estrofa.
En la segunda exclamación (que forma la segunda redondilla, vv. 9-12), el yo poético admira el origen popular y folclórico andaluz de este cantar que se ejecuta en la Semana Santa. Anota también el impulso popular por solidarizarse y ayudar a la figura del Cristo doliente. 
La tercera estrofa es muy paralelística respecto de la anterior (es una oración exclamativa y también comienza con la palabra “cantar”). Admira el yo poético su raigambre popular y el carácter heredado del fervor hacia esa figura. Sin embargo, la cuarta y última redondilla rompe totalmente con la anterior en cuanto a significación, no en cuanto a estructura formal, pues se mantienen las exclamaciones. Ahora el yo poético es el sujeto de la última oración del poema. Afirma, rotundo, que “¡Oh, no eres tú mi cantar!”, v. 17). Rechaza, por tanto, su afinidad con ese cantar y su contenido religioso.
En la última oración explica la razón. No encuentra nada atractivo al “Jesús del madero” (v. 19), metáfora de un Cristo pasivo, doliente y como paralizado. Sin embargo, expresa su admiración por un Cristo más activo, como más solidarizado con los problemas humanos. Parece que es el sentido de la metáfora “al que anduvo en el mar” (v. 20). Aquí, “mar” alude a la vida turbulenta y contradictoria, con un destino final de muerte, de cualquier humano en cualquier época. Parece que el yo poético desea resaltar el aspecto más mortal de Cristo, por tanto, más implicado en la naturaleza humana.
El poema presenta una bellísima estructura formal, cuajada de delicadeza y sencillez. Por otro lado, la carga emotiva, popular y personal, es bien visible.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este bello poema contiene un fondo reflexivo de gran importancia. El yo poético, trasunto de Antonio Machado, nos deja ver sus creencias religiosas más íntimas. Se inclina por un cristianismo activo, constructivo, diríamos. La forma del poema, basada en una saeta y una glosa que funciona como un cantar (o sucesión de ellos) alcanza una perfección absoluta. 
En muy pocos versos, Machado reflexiona sobre la religiosidad popular, dramática y truculenta, podríamos decir, y declara su fe más intimista y próxima a un Cristo humano que, de algún modo, ha pasado por las vicisitudes de cualquier ser humano.
 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿se identifica con la fe religiosa popular? 
3) ¿Qué diferencia hay entre el “Jesús del madero” y “el que anduvo en el mar”? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el aprecio por lo folclórico y popular andaluz?
5) ¿El “cantar”, en este poema, es lo importante, o solo un pretexto para reflexionar sobre algo más hondo?  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa, verso o diálogo, que exprese una creencia popular, o costumbre folclórica, de naturaleza religiosa (procesiones, devociones, rituales, etc.). Puedes imprimir un sentido reflexivo, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de creencias populares religiosas y folclóricas. Haz que intervenga la reflexión valorativa, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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