Antonio Machado: «Poema de un día. Meditaciones rurales» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Poema de un día. Meditaciones rurales”
CXXVII
POEMA DE UN DÍA
MEDITACIONES RURALES
He aquí ya, profesor                          1
de lenguas vivas (ayer
maestro de gay-saber,
aprendiz de ruiseñor),
en un pueblo húmedo y frío,              5
destartalado y sombrío,
entre andaluz y manchego.
Invierno. Cerca del fuego.
Fuera llueve un agua fina,
que ora se trueca en neblina,            10
ora se torna aguanieve.
Fantástico labrador,
pienso en los campos. ¡Señor,
qué bien haces! Llueve, llueve
tu agua constante y menuda              15
sobre alcaceles y habares,
tu agua muda,
en viñedos y olivares.
Te bendecirán conmigo
los sembradores del trigo;                 20
los que viven de coger
la aceituna;
los que esperan la fortuna
de comer;
los que hogaño,                                 25
como antaño,
tienen toda su moneda
en la rueda,
traidora rueda del año.
¡Llueve, llueve; tu neblina                 30
que se torne en aguanieve,
y otra vez en agua fina!
¡Llueve, Señor, llueve, llueve!
En mi estancia, iluminada
por esta luz invernal,                         35
—la tarde gris tamizada
por la lluvia y el cristal—,
sueño y medito.
Clarea
el reloj arrinconado,                           40
y su tic-tac, olvidado
por repetido, golpea.
Tic-tic, tic-tic… Ya te he oído.
Tic-tic, tic-tic… Siempre igual
monótono y aburrido.                         45
Tic-tic, tic-tic, el latido
de un corazón de metal.
En estos pueblos, ¿se escucha
el latir del tiempo? No.
En estos pueblos se lucha                    50
sin tregua con el reloj,
con esa monotonía
que mide un tiempo vacío.
Pero ¿tu hora es la mía?
¿Tu tiempo, reloj, el mío?                    55
(Tic-tic, tic-tic…) Era un día
(Tic-tic, tic-tic) que pasó,
y lo que yo más quería
la muerte se lo llevó.
Lejos suena un clamoreo                     60
de campanas…
Arrecia el repiqueteo
de la lluvia en las ventanas.
Fantástico labrador,
vuelvo a mis campos. ¡Señor,               65
cuánto te bendecirán
los sembradores del pan!
Señor, ¿no es tu lluvia ley,
en los campos que ara el buey,
y en los palacios del rey?                     70
¡Oh, agua buena, deja vida
en tu huida!
¡Oh, tú, que vas gota a gota,
fuente a fuente y río a río,
como este tiempo de hastío                  75
corriendo a la mar remota,
con cuanto quiere nacer,
cuanto espera
florecer
al sol de la primavera,                           80
sé piadosa,
que mañana
serás espiga temprana,
prado verde, carne rosa,
y más: razón y locura                            85       
y amargura
de querer y no poder
creer, creer y creer!
Anochece;
el hilo de la bombilla                      90
se enrojece,
luego brilla,
resplandece,
poco más que una cerilla.
Dios sabe dónde andarán                95
mis gafas… entre librotes,
revistas y papelotes,
¿quién las encuentra?… Aquí están.
Libros nuevos. Abro uno
de Unamuno.                                100
¡Oh, el dilecto,
predilecto
de esta España que se agita,
porque nace o resucita!
Siempre te ha sido, ¡oh Rector     105
de Salamanca!, leal
este humilde profesor
de un instituto rural.
Ésa tu filosofía
que llamas diletantesca,              110
voltaria y funambulesca,
gran Don Miguel, es la mía.
Agua del buen manantial,
siempre viva,
fugitiva;                                       115
poesía, cosa cordial.
¿Constructora?
—No hay cimiento
ni en el alma ni el viento—.
Bogadora,                                   120
marinera,
hacia la mar sin ribera.
Enrique Bergson: Los datos
inmediatos
de la conciencia, ¿Esto es            125
otro embeleco francés?
Este Bergson es un tuno;
¿verdad, maestro Uhamuno?
Bergson no da como aquel
Immamuel                                   130
él volatín Inmortal;
este endiablado judío
ha hallado el libre albedrío
dentro de su mechinal.
No está mal:                                 135
cada sabio, su problema
y cada loco, su tema.
Algo importa
que en la vida mala y corta
que llevamos                                 140
libres o siervos seamos;
mas, si vamos
a la mar,
lo mismo nos han de dar.
¡Oh, estos pueblos! Reflexiones,     145
lecturas y acotaciones
pronto dan en lo que son:
bostezos de Salomón.
¿Todo es
soledad de soledades,                     150
vanidad de vanidades, 
que dijo el Eclesiastés?
Mi paraguas, mi sombrero,
mi gabán… El aguacero
amaina… Vámonos, pues.                155
Es de noche. Se platica
al fondo de una botica.
—Yo no sé,
Don José,
cómo son los liberales                       160
tan perros, tan inmorales.
— ¡Oh, tranquilícese usté!
Pasados los carnavales;
vendrán los conservadores,
buenos administradores,                    165
de su casa.
Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,                                     170
ni mal que cien años dure.
—Tras estos tiempos, vendrán
otros tiempos y otros y otros,
y lo mismo que nosotros
otros se jorobarán.                             175
Así es la vida Don Juan.
—Es verdad, así es la vida.
—La cebada está crecida.
—Con estas lluvias…
 Y van                                                180
las habas que es un primor.
—Cierto; para marzo, en flor.
Pero la escarcha, los hielos…
— Y además, los olivares
están pidiendo a los cielos                  185
agua a torrentes.
 — A mares.
¡Las fatigas, los sudores
que pasan los labradores!
En otro tiempo…                                190
Llovía
también cuando Dios quería.
—Hasta mañana, señores.
Tic-tic, tic-tic… Ya pasó
un día como otro día,                         195
dice la monotonía
del reló.
Sobre mi mesa Los datos
de la conciencia, inmediatos.
No está mal                                        200
este yo fundamental,
contingente y libre, a ratos,
creativo, original;
este yo que vive y siente
dentro la carne mortal,                       205
¡ay!, por saltar impaciente
las bardas de su corral.
 
Baeza, 1918

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. El poema que ahora comentamos es muy autobiográfico, reflexivo y de tono mordaz. Machado, a través del yo poético, revisa su vida desde que dejó Soria (1912), camino de Baeza, donde vive en 1918, año de composición del poema. Se presenta como “profesor / de lenguas vivas” (vv. 1-2), lo que, en efecto, es, pues ejercía la cátedra de francés en el instituto de Baeza. Habla de sí mismo en tercera persona, sin verbos en primera persona, como si se desdoblara, aunque a lo largo del poema se muestra en primera persona (cuando recuerda a Leonor, por ejemplo), para volver a la tercera. Alude irónicamente a su pasado de poeta modernista con dos alusiones risibles a un tipo de poesía insustancial (“maestro del gay-saber” y “aprendiz de ruiseñor”). Alude, sin citar, a Baeza y lo presenta como un pueblón “destartalado y sombrío” (v. 6). 
Sitúa la acción en una época del año: invierno; por tanto, con lluvía y frío, de ahí que se arrime al fuego para calentarse. Se define el yo poético como “Fantástico labrador” (v. 12), pues se preocupa del clima y de los cultivos sin poseer ni dedicarse a tareas agrícolas. Apostrofa largamente a Dios (vv. 13-33) y le agradece que llueva mucho sobre “viñedos y olivares” (v. 18). Los campesinos bendecirán al Señor por esa lluvia que quita el hambre, pues la filosofía rural es sencilla y clara.
Describe su despacho o “estancia” (v. 34) y enuncia las dos acciones que realiza: soñar y meditar. Dialoga sordamente con el reloj que marca el paso del tiempo con su tic-tac (vv. 39-59), señalando su aburrimiento. Lamenta que en los pueblos se lucha contra el tiempo para que nada cambie. Denuncia, de este modo, el inmovilismo provinciano. Reconoce que su percepción del tiempo no es la del reloj; todo se detuvo cuando “un día (…) / lo que yo más quería / la muerte se lo llevó” (vv. 56-59). Se trata de una alusión al fallecimiento de Leonor Izquierdo, la esposa de Machado; esto le provoca amargura, a la que pone sordina.
Tras la incursión en el recuerdo doloroso, vuelve al presente; el yo poético escucha un “clamoreo / de campanas…” (vv. 60-61). Sigue lloviendo y vuelve a fantasear con su faceta campesina. Se dirige de nuevo a Dios (vv. 65-88), para agradecerle la lluvia que fertiliza los campos. Está anocheciendo y enciende la luz eléctrica. Busca sus gafas y, al fin, las encuentra. Toma un libro de su admirado Unamuno, a quien califica de “dilecto, / predilecto” (vv. 101-102). Se confiesa su discípulo, pues su filosofía es pura, viva y auténtica (vv. 109-122), en contraste con otras, como la de Bergson, o Kant, a los que deja a un lado por especuladores, en torno a la realidad perceptible y el libre albedrío. Valora la filosofía de ambos como menos mala (vv. 135-144); después de todo, “cada loco, su tema” (v. 137); y sin olvidar que, al fin, la muerte nos aguarda y nos iguala a todos. 
El yo poético admite que estas lecturas y reflexiones son producto del aburrimiento y aislamiento. La realidad esencial se reduce a sombras y soledad, como la Biblia afirma. El yo poético observa que amaina la lluvia, se prepara y se dirige a una tertulia que se reúne en la rebotica de una farmacia (vv. 153-157). Reproduce humorísticamente el diálogo entre dos contertulios, don Juan y don José (vv. 158-193); hablan sobre política, el clima, las cosechas, las penurias (de los demás) y así, se vuelve a casa.
Vuelve el yo poético a su casa y admite la monotonía de su vida (vv. 194-207). Reflexiona sobre su vida y se reconcilia consigo mismo, pues se siente vivo y con ganas de alcanzar nuevas metas. A pesar de sus penurias, desearía emprender nuevos rumbos y experimentar otras cosas enriquecedoras, como expresa en la metáfora final: “¡ay!, por saltar impaciente / las bardas de su corral” (vv. 206-207). Y así, se cierra este bello y divertido poema
1.2. Tema
El poema aborda tres temas principales:
-Monotonía de la vida provinciana, que empuja al aburrimiento.
-Deseo de vivir con más energía y empuje para sentirse libre y pleno.
-Autobiografía irónica sobre la vida rutinaria del profesor de instituto que carece de grandes alicientes.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta cinco apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-38): el yo poético se presenta en su oficio, profesor, en un lugar, Baeza, y un tiempo, un anochecer de invierno. Agradece la lluvia a Dios, como si fuera un campesino.
-Segundo apartado (vv. 39-88): diálogo truncado con el reloj, confesión del dolor producido por la muerte de su mujer y nueva oración a Dios para agradecer la lluvia.
-Tercer apartado (vv. 89-152): reflexión sobre su actividad intelectual, su lecturas, su visión de la vida, influida por Unamuno.
-Cuarto apartado (vv. 153-193): asistencia a una tertulia en la rebotica de una farmacia, en la que comenta con aburrimiento la realidad cotidiana.
-Quinto y último apartado (vv. 194-207): ejercicio de reflexión o metacognición final; se ve a sí mismo como un ser vivo con ganas de vivir, de experimentar la vida y la realidad, rompiendo las barreras físicas y mentales que hasta ese momento lo han refrenado.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por doscientos siete versos octosílabos y tetrasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante, variando sin un orden preestablecido. Aparecen pareados, tercetas, redondillas y cuartetas, sin tener en cuenta los versos quebrados. Estamos ante una rima clásica y moderna al mismo tiempo. Crea un efecto musical muy hermoso, de contención y libertad al mismo tiempo, de melodía suave, pero con ciertos asomos de ruptura.
1.5. Comentario estilístico
Este bellísimo poema es una autobiografía de Machado en sus años de Baeza. Narra su vida diaria desde la ironía, el humor y la sátira de costumbres. Los recursos estilísticos se emplean con mucha gracia, acierto y sutileza. Metáforas, metonimias y efectos de repetición (anáforas, paralelismos, aliteraciones, derivaciones, etc.) se suceden con expresividad y significaciones connotativas interesantes.         
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este largo poema es una autobiografía informal, humorística y satírica, con un gran fondo de verdad. Machado nos presenta su vida cotidiana en Baeza, un tanto rutinaria y aburrida, pero interesante. Sus clases, sus lecturas, sus meditaciones y sus conversaciones llenan sus días entre la curiosidad y el aburrimiento.
El poema tiene un punto de humor muy logrado. Como si Machado no se tomara en serio a sí mismo; pero esto es más aparente que real, porque cuando recuerda a Leonor, o indaga en su interior, encontramos un fondo de verdad grave y firme. El poema deriva en un “documental”, que diríamos hoy, sobre la vida cotidiana de una persona inquieta, lectora, atenta a su alrededor y con ganas de iniciar un nuevo rumbo en su vida, pues la actual, sin ser un desastre, está dominada por el tedio y cierta superficialidad.
Como expresa el título, “Poema de un día. Meditaciones rurales”, el texto recorre, como en un reportaje, la vida diaria del yo poético, deteniéndose en los asuntos más destacados. El matiz reflexivo del poema es parte sustancial de su sentido; no se trata de una narración superficial o externa de la vida del yo poético, sino de una reflexión sobre el sentido de su vida diaria.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) ¿Podemos decir que es un poema autobiográfico? ¿Cuál es la profesión del yo poético? 
3) ¿Le gusta la ciudad donde vive? ¿Cómo sabemos la época del año en la que se desarrolla la acción? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la desgracia sentimental del poeta?
6) ¿A qué autor español, miembro de la Generación del 98, se cita? ¿Positiva o negativamente? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la vida cotidiana de alguien, real o ficticio.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de la vida cotidiana de una persona, en un tono amable y simpático. Aplícale un tono humorístico y amable, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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