Antonio Machado: «Otro viaje» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Otro viaje”
CXXVII
OTRO VIAJE
Ya en los campos de Jaén,               1
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,                                      5
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla,              10
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.
Entre nubarrones blancos,            15
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.
¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío                                     20
de un amanecer en vela!…
Resonante,
jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor              25
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
—el perro a sus pies tendido—.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;                30
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana
— ¡pinos del amanecer                 35
entre Almazán y Quintana!—,
¡Y alegría
de un viajar en compañía!
¡Y la unión
que ha roto la muerte un día!      40
¡Mano fría
que aprietas mi corazón!
Tren, camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,             45
ajetrea
maletas y corazones.
Soledad,
sequedad.
Tan pobre me estoy quedando  50
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este bello poema recrea un viaje en tren. El yo poético se desplaza por las tierras de Jaen (Machado vive en Baeza, ciudad de esa provincia, en el momento de la composición), al amanecer, en la categoría más humilde, la tercera clase.  Primero nos transmite la sensación de velocidad, pues todo pasa deprisa; luego enumera los accidentes geográficos, los campos y los cultivos que puede divisar desde la ventana de su compartimento. Luego se fija en sus sus acompañantes: un señor dormido, un fraile y un cazador acompañado de su perro. Su equipaje le hace recordar otro viaje. Se mira hacia adentro y se ve feliz y dichoso, en Soria, cuando compartía su felicidad y su vida con otra persona; pero el dolor del recuerdo le encoge el corazón. Ahora se ve solitario y pobre; pasa por circunstancias negativas y tristes, sometido a cierto aturdimiento existencial.
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Recreación de un viaje en tren, con descripciones externas, del paisaje, e internas, del estado de ánimo.
-Confesión de la soledad y pobreza, que provocan desgana y desesperanza.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-24): el yo poético recrea el paisaje que ve desde su ventanilla del tren; describe el paisaje y explica su situación justo en ese viaje.
-Segundo apartado ( vv. 25-32): descripción del interior de su compartimento, con especial insistencia en sus tres compañeros: un señor durmiendo, un fraile y un cazador.
-Tercer apartado (vv. 33-42): recuerdo de otro viaje, en momentos más felices, por las tierras sorianas; iba lleno de ilusión y alegría; allí encontró el amor y fue feliz, hasta que la muerte tronchó todas sus esperanzas.
-Cuarto apartado (vv. 43-53 y final): describe el convoy del tren y confiesa su estado anímico, lleno de desilusión y tristeza, pues se halla triste, pobre y solo. 
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por cincuenta y tres versos octosílabos y, de vez en cuando, tetrasílabos, quebrando el pie largo. Todo el poema forma una sola estrofa. La rima es muy variada. Observamos que aparecen pareados (aa), tercetas (aba), redondillas (abba) y cuartetas (abab), alternando unas con otras, y sin tener en cuenta los versos quebrados. Crean un ritmo de dinamismo y velocidad, en analogía con el contenido del tren que corre por la vía. El efecto es agradable y musical, pues la analogía entre el fondo y la forma es impecable y consistente a lo largo de todo el poema. 
1.5. Comentario estilístico
Este vivaz poema bascula del tren al paisaje y al interior del yo poético. Se abre con la presentación del lugar y el tiempo en el que se desarrolla el acto poético: “en los campos de Jaén” (v. 1) y al amanecer. El tres está totalmente personificado; las prosopopeyas aplicadas al convoy son constantes, pues el yo poético lo dota casi de vida: “Corre el tren / por sus brillantes rieles, / devorando matorrales…” (vv. 2-4). Una bellísima enumeración de pequeños accidentes naturales ocupa los versos 4-9. El yo poético nos describe lo que ve desde su ventana; son sustantivos sin adjetivo, pues no le da tiempo a contemplar, solo a ver fugazmente.
La visión es tan rápida que se identifica con una “devanadera”, el aparato de hilar que da vueltas envolviendo el hilo incesantemente. Luego se fija en el interior de su “vagón de tercera” (v. 14), en el que brilla una luz en el techo. Vuelve al exterior para observar cómo amanece, momento hermoso que metaforiza en “oro y grana”, refiriéndose al brillo del sol al salir y al del campo, al verse iluminado por los primeros rayos.
Se lamenta el yo poético de su insomnio, a través de una paradoja más bien festiva (“¡Este insomne sueño mío!”, v. 19). La anáfora formada por “Este” enfatiza la repetición de elementos algo desagradables, pero soportables. Y vuelve a fijar su atención en la marcha del tren, aplicándole dos adjetivos, “Resonante, / jadeante” (vv. 22-23), en versos quebrados, imprimiendo plasticidad a la escena. Da la sensación de que “El campo vuela” (v. 24), perfecta hipérbole para expresar la sensación de velocidad.
Luego, el yo poético contempla a sus compañeros de viaje, de lo más variopinto e intrigantes: un señor, un fraile y un cazador acompañado de su perro. La escena es alegre y divertida. También contempla su equipaje, y ahí cambia el tono, porque los recuerdos lo asaltan y lo desplazan a las “tierras del Duero” (v. 32). Esta sección del poema es muy elíptica; se suprimen los verbos y quedan sintagmas nominales en estructuras exclamativas; expresan con suma viveza el sentimiento de felicidad y de unión, ya perdidos ambos. El causante de esa pérdida fue “la muerte” (v. 40). La metáfora “¡Mano fría / que aprietas mi corazón!” (vv. 41-42) expresa con plasticidad y emotividad el dolor que lo arrasa por dentro; evidentemente, alude a la muerte de Leonor, la esposa de Machado.
El yo poético quiere apartar esos recuerdos angustiosos y se fija de nuevo en el tren. Le dedica cuatro verbos para significar su movimiento (“camina, silba, humea, / acarrea”, vv. 43-44). Apostrofa al tren y lo metaforiza con “ejército de vagones” (v. 45) para indicar su considerable longitud y su potencia. El tren lleva maletas, pero también “corazones” (v. 47), metonimia metaforizada de los sentimientos que su presencia evoca en el yo poético. 
Los versos 48-49, ambos tetrasílabos, son una fotografía en blanco y negro, fuerte en sus contrastes del estado de ánimo del yo poético: “Soledad, / sequedad”. Se siente abandonado y perdido, sin propósito en su vida. Los cuatro últimos versos del poema son una confesión intimista y dolorida de su desolado estado de ánimo. Con una paradoja extrema, expresa su extrañamiento y su confusión emocional, pues “ni sé si voy / conmigo a solas viajando” (vv. 52-53). La pena interior, intensa y duradera, lo tienen postrado; a la mínima ocasión, como un viaje en tren, surge y golpea con fuerza al yo poético.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este hermoso poema recrea el espíritu romántico y sensible de Machado cuando viaja. Se sube al tren y expresa con viveza, detalle y entusiasmo todo lo que observa. Digamos que se siente como feliz, dentro de su humildad. Pero, de pronto, un recuerdo doloroso lo asalta y lo sume en la amargura.
Lo que parecía un poema alegre y festivo, se torna en otro amargo y lleno de pesadumbre. De la contemplación exterior, pasamos a la interior; de los campos jienenses, a la desolación del corazón de Machado por la muerte reciente de Leonor. El tren representa el paso del tiempo, el movimiento que, sin embargo, retorna a lo esencial e inamovible y el afán del yo poético por recuperar su alegría de vivir, de momento sin mucho éxito.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Qué representa el tren en este poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el movimiento del tren?
6) ¿Viaja de forma lujosa el yo poético? ¿Por qué será así? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese un viaje en un medio interesante.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de un viaje en su correspondiente medio de transporte. Haz que intervenga la memoria, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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