Antonio Machado: «En estos campos de la tierra mía» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “En estos campos de la tierra mía”
CXXV
En estos campos de la tierra mía,                     1
y extranjero en los campos de mi tierra
—yo tuve patria, donde corre el Duero
por entre grises peñas,
y fantasmas de viejos encinares,                      5
allá en Castilla, mística y guerrera,
Castilla la gentil, humilde y brava,
Castilla del desdén y de la fuerza—,
en estos campos de mi Andalucía,
¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera.         10
Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
imágenes de luz y de palmeras,
y en una gloria de oro,
de lueñes campanarios con cigüeñas,
de ciudades con calles sin mujeres                 15
bajo un cielo de añil, plazas desiertas
donde crecen naranjos encendidos
con sus frutas redondas y bermejas;
y en un huerto sombrío, el limonero
de ramas polvorientas                                   20
y pálidos limones amarillos,
que el agua clara de la fuente espeja,
un aroma de nardos y claveles
y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;
imágenes de grises olivares                            25
bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
y azules y dispersas serranías
con arreboles de una tarde inmensa;
mas falta el hilo que el recuerdo anuda
el corazón, el ancla en su ribera,                  30
o estas memorias no son alma. Tienen,
en sus abigarradas vestimentas,
señal de ser despojos del recuerdo,
la carga bruta que el recuerdo lleva.
Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,   35
los cuerpos virginales a la orilla vieja.
Lora del Río, 4 abril 1913

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este intenso poema es introspectivo, analítico y nostálgico a partes iguales. El yo poético se sitúa en su tierra de nacimiento, Andalucía, pero advierte que su patria está, o estuvo, en Castilla porque allí encontró razones sólidas para sentirse feliz. Reflexiona sobre Castilla y la encuentra paradójica: humilde y orgullosa, pobre y alegre, y valiente y desdeñosa, todo al mismo tiempo. El yo poético anuncia que “cantar quisiera”, es decir, realizar un acto poético. Indagando en su infancia, encuentra un patio, algunos árboles y plantas aromáticas, paisajes rurales borrosos y días soleados en un cielo azul. Sin embargo, solo son jirones de recuerdos, deslavazados, sin hilo conductor que los dote de coherencia. Con todo, algún día adquirirán la luminosidad coherencia necesaria para que tengan total significación y, de algún modo, doten de sentido a la vida y a la muerte.
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Declaración de amor a Castilla como una tierra cautivadora y acogedora.
-Expresión de la intensa nostalgia por la infancia perdida en un ambiente andaluz, pero no solo como algo pasado, sino como parte del futuro.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-10): el yo poético declara su amor por Castilla y anuncia su intención de realizar un ejercicio poético. 
-Segundo apartado ( vv. 11-34): enumeración intimista de los recuerdos de la infancia, referidos, sobre todo, a lugares, paisajes y sensaciones desubicados. Entre esos recuerdos surgen árboles, paisajes urbanos, entre los que destaca un patio con limoneros, plantas aromáticas, olivares y tardes de sol tórrido. Se cierra este apartado con una confesión de que son jirones sueltos de algo que debió haber sido más grande y mejor.
-Tercer apartado (vv. 35-36): aunque apenas muestran coherencia, esas memorias deshilachadas adquirirán pleno sentido algún día, acaso en el momento de la muerte.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y seis versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es asonante (é-a), coincidiendo en los versos pares ; los impares quedan libres. De este modo, estamos ante una silva romanceada, estrofa bastante empleada por Machado. Es musical, serena y armónica. 
1.5. Comentario estilístico
El poema es intimista y, al mismo tiempo, confesional, pues el yo poético indaga en su interior y nos transmite lo que ve en él, no tan agradable como se podría esperar. En los dos primeros versos establece una paradoja que marca todo el poema: en Andalucía se siente en su tierra y, a la vez, extranjero. La repetición de “campos de mi tierra” enfatiza muy bien esta sensación de extrañamiento estando en casa. 
Inmediatamente confiesa que, durante unos años, se sintió feliz y pleno en Castilla (repite la palabra tres veces en los siguientes versos). Ahí tuvo “patria”, es decir, hogar. Describe física y espiritualmente Castilla, tierra de contrastes y fuertes claroscuros. El yo poético selecciona la espiritualidad, el empuje bélico, la alegría y la humildad de la tierra castellana. Presenta esas cualidades a través de personificaciones metaforizadas; a Castilla le corresponden cinco adjetivos (“mística”, “guerrera”, “gentil”, “humilde” y “brava”) y dos sintagmas adjetivados (“del desdén y de la fuerza”). El yo poético aplica rasgos espirituales, bélicos, históricos y de carácter a la tierra castellana, desde una profunda identificación con ella. 
Los diez primeros versos forman una sola oración. Y la cierra con una interpolación exclamativa “¡oh tierra en que nací!” (v. 10) referida a Andalucía. Todo lo leído hasta ahora solo son los complementos de lugar y tiempo referido al núcleo verbal del predicado: “cantar quisiera”, esto es, transformar un impulso interior en materia poética. 
El impulso interior cristaliza en “recuerdos de mi infancia” (v. 11). Estos se concretan en sensaciones e imágenes agradables y positivas sin aparente cohesión entre sí. “Luz y palmeras” (v. 12) es la primera de ellas, en un ambiente de felicidad, como declara la metáfora “una gloria de oro” (v. 13). La repetición de “tengo” insiste en la idea de la acumulación de recuerdos en el yo poético. Siguen dos imágenes de ámbito urbano: campanarios con cigüeñas y  ciudades con “calles sin mujeres” ( v. 15). Esta ciudad (acaso alude a Sevilla, donde Machado nació y vivió parte de su infancia) presenta “plazas desiertas”. El conjunto del paisaje urbano es algo inquietante y poco apacible, solo suavizado por la presencia de “naranjos encendidos”.
La perspectiva se estrecha al centrarse inmediatamente en un “huerto sombrío” con limoneros y una fuente; acaso se refiera al patio de la casa del palacio de las Dueñas, donde Machado nació y vivió, y recordará con más precisión en su “Retrato”. Ahora la visión es agradable y hermosa. Se completa con sensaciones olfativas del mismo tono. Recuerda el “aroma” y el “olor” de flores atractivas: nardos, claveles, albahaca y hierbabuena.
En el verso 25 se verifica otro cambio de perspectiva; se vuelve a la visión rural y amplia. El yo poético recuerda “grises olivares” en días de calor y sierras azules. En el verso 29 el poema se torna reflexivo e interior. Ya no hay más paisajes ni objetos externos, sino que el yo poético analiza los elementos expuestos. Comprueba que, si no hay “un hilo que el recuerdo anuda” (v. 29), carecen de valor; lo identifica con el ancla que sujeta la barca a la ribera, añadiendo seguridad y puerto seguro. Los fragmentos inconexos no aportan significación relevante y se quedan en “memorias” sin alma, metáfora de lo superficial. Incide en esta idea con una bella metáfora, de raigambre becqueriana (recuerda mucho a ciertas metáforas de la rima LXVI “¿De dónde vengo?”). Solo son despojos irrelevantes. 
Cuando el poema se encamina hacia un cierre melancólico y amargo, el yo poético imprime un giro fortísimo. Afirma su creencia de que todos esos recuerdos volverán (el tiempo futuro, el único en todo el poema, cambia totalmente la perspectiva) con su pleno sentido. Serán parte de los “cuerpos virginales”, metáfora de la pureza infantil; y “luminosos”, metáfora de la plenitud; y se dirigirán o se asentarán en la “orilla vieja”; acaso se refiera esta metáfora a la vida ultraterrena.
El poema muestra un tremendo esfuerzo del yo poético, que retorna a su tierra materna tras muchos años de ausencia, por dotar de sentido a las memorias más lejanas que puede rescatar. No encuentra una cohesión entre ellas ahora; pero está seguro de que, algún día, adquirirán una significación plena; eso ocurrirá en otra dimensión de la existencia, no necesariamente en la vida terrenal.     
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este poema es un acto de memoria de primer orden. El yo poético trata de rescatar de los intersticios de sus recuerdos las imágenes más antiguas de su niñez, en Sevilla. En efecto, a nosotros nos llegan como fotografías estáticas de lugares, a veces rurales y abiertos, a veces urbanos y más cerrados, pero siempre silenciosos y poco habitados. Estos retazos son neutros, algo inquietantes, porque no acaban de adquirir un sentido pleno.
Cuando el poema se encamina hacia su final, el yo poético expresa la certeza de que, en el futuro, en algún momento ahora todavía lejano, o desconocido, poseerán una consistencia y sentido superior y total. En este sentido, el poema es muy valioso porque expresa muy bien la actividad poética de rescate de una infancia hace tiempo pasada, pero no del todo olvidada.
La certeza final de que todo tendrá una significación más luminosa y gratificante en algún momento y lugar hasta ahora ignorados dota de un cierto optimismo al conjunto del poema.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué actividad nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Qué órgano sensorial domina el poema? ¿Cambia a lo largo del poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la infancia del poeta?
5) ¿Predominan los paisajes rurales o urbanos? ¿Dónde lo apreciamos? 
6)¿Todo se lo llevará el olvido? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el rescate o recuperación de la infancia en un lugar determinado.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que aludan a una infancia remota, a través de lugares o edificios en el momento de esa infancia. Haz que intervenga el recuerdo más remoto, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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