Antonio Machado: «Caminos» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Caminos”
CXVIII
CAMINOS
De la ciudad moruna                               1
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.
El río va corriendo,                                 5
entre sombrías huertas
y grises olivares,
por los alegres campos de Baeza.
Tienen las vides pámpanos dorados
sobre las rojas cepas.                             10
Guadalquivir, como un alfanje roto
y disperso, reluce y espejea.
Lejos, los montes duermen
envueltos en la niebla,
niebla de otoño, maternal; descansan     15
las rudas moles de su ser de piedra
en esta tibia tarde de noviembre,
tarde piadosa, cárdena y violeta.
El viento ha sacudido
los mustios olmos de la carretera,           20  
levantando en rosados torbellinos
el polvo de la tierra.
La luna está subiendo
amoratada, jadeante y llena.
Los caminitos blancos                             25
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos…
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!          30

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este delicado y delicioso poema presenta una contemplación de los campos de Baeza e, inmediatamente, una confesión íntima del yo poético en la que trasluce su dolor amargo por la muerte de su amada. Están los caminos, pero falta ella, y ya no podrán pasear juntos. Los cuatro primeros versos funcionan como una introducción; sitúa la acción en un lugar y se presenta el yo poético arrastrando su soledad, su dolor y su pena. Luego nos llega la contemplación del paisaje rural en torno a Baeza: el río Guadalquivir, los olivares, los viñedos, los montes, las nieblas, los roquedos, una tarde de noviembre agradable, el viento, la luna ascendente y, finalmente, los caminos. Estos conducen a los caseríos; sin embargo, el yo poético ya no los podrá recorrer con “ella”, Leonor, pues la muerte se la ha arrebatado.
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Confesión de la soledad, el dolor y la pena por la muerte de un ser querido.
-Descripción del paisaje baezano, hermoso, apacible y armónico, en una tarde de otoño. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-4): el yo poético presenta un lugar, “la ciudad moruna” y a sí mismo con sus tristes circunstancias emocionales y existenciales. 
-Segundo apartado (vv. 5-28): descripción detallada y emotiva (por tanto, interiorizada) de los paisajes baezanos.
-Tercer apartado (vv. 29-30): declaración, algo velada, de la pena y el dolor por la ausencia de la mujer amada, con la que ya no podrá disfrutar de la contemplación y paseos por los caminos baezanos.
1.4.Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es asonante, coincidiendo en los versos pares; los impares quedan libres. De este modo, estamos ante una silva romanceada, estrofa bastante empleada por Machado. 
1.5. Comentario estilístico
Este hermoso y dolorido poema deriva en una confesión amarga del yo poético, Machado, de su lamentable desgarramiento sentimental por la muerte de un ser querido, “ella”, a la que no se identifica por su nombre, pero que conocemos bien: Leonor Izquierdo, su esposa recientemente fallecida en Soria.
Los cuatro primeros versos forman una sola oración. Ofrecen un marco exterior (“la ciudad moruna”, referido a Baeza) y otro interior (“a solas con mi sombra y con mi pena”, v. 4). En este ámbito se va a mover el poema. Comienza inmediatamente una descripción impresionista muy bella de los elementos naturales que capta el yo poético. Primero se fija en el río Guadalquivir; los detalles cromáticos son precisos y aluden a colores apagados (“sombrías huertas / y grises olivares”, vv. 6-7). Crean una antítesis con “alegres campos de Baeza” (v. 8).  Pronto comprendemos que estamos en otoño “niebla de otoño”, (v. 15), de ahí la predominancia de ciertos colores, referidos sobre todo al mundo vegetal (“pámpanos dorados” y “rojas cepas”, vv. 9 y 10). El símil del Guadalquivir con un “alfanje roto / y disperso” (vv.11-12) nos permite visualizar las curvas y meandros de su cauce.
El yo poético levanta la vista y divisa montes somnolientos y una niebla amable e incluso acogedora, pues es “maternal” (v. 15). También vislumbra “rudas moles de su ser de piedra”, las montañas; se refiere, seguramente, a las de la Sierra de Cazorla, u otras más humildes y próximas, al sur de Baeza. La concatenación o anadiplosis de “niebla” (vv. 14-15) insiste en la extensión y densidad de ese fenómeno meteorológico, casi metáfora del pesar emocional que arrastra el yo poético. Todos los fenómenos naturales o elementos del paisaje están personificados, como si pudieran actuar por su cuenta, con vida propia; tal es el grado de admiración y respeto que el yo poético siente por ellos. Los montes “duermen”, la niebla es “maternal”, las rudas moles “descansan”, la tarde es “piadosa”, el viento “ha sacudido”, la luna “está subiendo / amoratada, jadeante y llena”, los caminos “se cruzan… buscando”, etc. Crean una atmósfera entrañable, amable, compartida. 
Todo parece encaminar el poema hacia una visión casi idílica, pero la suspensión que cierra el verso 29 ya prepara al lector para una sorpresa importante. El último verso desvela todo el dolor del yo poético y su causa: nunca más podrá estar con “ella”, es decir, Leonor, la esposa de Machado. La exclamación que envuelve la oración entera, la interjección y el efecto del epifonema golpean al lector con fuerza. Parece que lo anima, u obliga, a condolerse del yo poético y su desgracia. La derivación o políptoton en torno a la palabra «caminar» en los tres versos finales insiste en la idea de una vida compartida, pero truncada.
El conjunto del poema es magnífico por el sabio empleo del lenguaje y de los recursos retóricos para crear una atmósfera bella y equilibrada y, al mismo tiempo, expresar una herida emocional muy profunda.     
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este hermoso poema, “Caminos” expresa maravillosamente la belleza del campo de Baeza y el dolor a duras penas contenido del poeta, Machado, por la muerte temprana de su esposa Leonor Izquierdo. La descripción, exacta y minuciosa, interiorizada, resulta muy atractiva. El empleo de un léxico muy depurado y la atmósfera que crean los recursos son elementos muy impactantes para el lector.
La estructura del poema, anunciando la pena del yo poético, pero no explicándola, y eso con reticencia, hasta el último verso, gener una tono de falsa normalidad, aunque expectante, que no encuentra su respuesta hasta el verso final.
La adjetivación es muy atinada, expresiva, deliciosa y tremendamente connotativa. Contribuye poderosamente a la eficacia comunicativa del poema, que es realmente elevada. Su hermosura es indiscutible, qué duda cabe. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Qué órgano sensorial domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del camino?
5) ¿Qué río se menciona? ¿Es agradable la visión de la naturaleza? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la descripción de un lugar, pero envuelto en un sentimiento interior de pena o dolor. como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios en el momento de la visita, vistos con detenimiento y sensibilidad. Haz que intervenga un sentimiento penoso, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Deja un comentario