Antonio Machado: «Domingo de Resurrección» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Pascua de Resurrección”

      CXII

PASCUA DE RESURRECCIÓN

Mirad: el arco de la vida traza                              1

el iris sobre el campo que verdea.

Buscad vuestros amores, doncellitas,

donde brota la fuente de la piedra.

En donde el agua ríe y sueña y pasa,                    5

allí el romance del amor se cuenta.

¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,

atónitos, el sol de primavera,

ojos que vienen a la luz cerrados,

y que al partirse de la vida ciegan?                     10

¿No beberán un día en vuestros senos

los que mañana labrarán la tierra?

¡Oh, celebrad este domingo claro,

madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!

Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.         15

Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas,

y escriben en las torres sus blancos garabatos.

Como esmeraldas lucen los muscos de las peñas.

Entre los robles muerden

los negros toros la menuda hierba,                     20

y el pastor que apacienta los merinos

su pardo sayo en la montaña deja.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema es típico de Campos de Castilla. El yo poético nos presenta un paisaje más o menos castellano, inmediatamente focaliza en un grupo de personas, sobre el que medita con hondura para, finalmente, cerrar el poema completando el marco natural donde se ubica la acción observada por el yo poético. El título indica claramente un momento, solemne y especial: “Pascua de Resurrección”, fiesta religiosa cristiana de gran transcendencia que suele caer en la primavera. Un arco iris ilumina y alegra el paisaje. El yo poético se fija en las “doncellitas” que acuden a una fiesta, acaso una romería, o una procesión; no lo aclara. Puede que deseen un amor que surja, precisamente, alrededor de esa celebración. Después de todo, serán las futuras madres de niños, que se amamantarán de su senos, y que serán adultos y morirán. Es como un ciclo de la vida que se repite eternamente. Es la suerte que le aguarda a estas “madrecitas en flor”, a las que anima a gozar de su juventud mientras dure. Cierra el poema con otra descripción del marco natural, coincidente con la llegada de la primavera; ya regresaron las cigüeñas, los musgos ya crecen en las “peñas”; los toros pacen en los campos; y, finalmente, el pastor se despoja de su “pardo sayo”, pues no lo necesita por la subida de las temperaturas. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Expresión de la belleza por la llegada de la primavera al campo castellano.
-Meditación pesimista sobre el destino de las jóvenes que celebran la fiesta del Domingo de Resurrección, condenadas a repetir el ciclo maternal de sus madres.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-2): descripción de un ambiente natural y rural en los albores de la primavera, con un arco iris bello y prometedor.
-Segundo apartado ( vv. 3-15): meditación sombría sobre la vida y el destino de las chicas que acuden a la celebración. Buscan sus amores, los encontrarán, serán madres de hombres más o menos presentables y todo acabará en muerte. 
-Tercer apartado (vv. 16-22): se completa el marco natural objeto de observación del yo poético. El campo está hermoso y es agradable contemplarlo; aparecen dos animales, las cigüeñas y los toros; un elemento vegetal, el musgo; y, finalmente, los hombres, encarnados en los pastores, más ligeros de ropa por la llegada del calor.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veintidós versos tetradecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es asonante, coincidiendo en los versos pares; los impares quedan libres. De este modo, estamos ante una suerte de silva romanceada, estrofa bastante empleada por Machado. 
1.5. Comentario estilístico
El poema se abre con una apóstrofe dirigida a las “doncellitas” que se mientan dos versos más abajo. Se repite la apóstrofe en el verso 3: “Buscad”. El yo poético establece, de este modo, un diálogo trunco, con esas muchachas; después de todo, no pueden responder. El marco natural es hermoso; un arco iris, personificado, corona un campo verde. La metáfora del “arco de la vida” alude a un ciclo total y repetitivo de la naturaleza.
La segunda parte del poema comienza con un imperativo, “Buscad”; el yo poético anima a esas chicas a buscar el amor en una fuente que allí brota, metáfora de la sencillez natural y de la pureza primigenia. Estamos ante un ambiente tradicional, casi folclórico. Una larga interrogación retórica (vv. 7-12) insiste en la idea de que, al fin y al cabo, es el impulso natural que a todos nos mueve: la demanda del amor. Esas jóvenes serán las madres de los futuros hombres que también morirán (el hecho de cerrar los ojos es la metáfora que lo expresa con mucha expresividad).
Repite la fórmula de la interrogación retórica para expresar la certeza de que esas muchachas serán las madres y, por tanto, alimentarán, a los futuros labradores. Siguen dos exhortos (“celebrad” y “Gozad” son los verbos que los expresan) dirigidas a las “madrecitas en flor” (jóvenes que pronto serán madres), para que disfruten de ese día festivo y de la alegría general. “Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre” (v. 15) presenta una significación más oscura. ¿Quién es la ruda madre? ¿La naturaleza y sus ciclos implacables? ¿Acaso la madre biológica de cada una de ellas? ¿El destino que anunciaba el arco iris? Cualquiera de estas interpretaciones, y otras, son posibles. Todas, no obstante, son algo pesimistas, irónicas y amargas. No hay modo de escapar al destino doliente que les espera a las chicas.
El verso 16 corta radical, casi abruptamente, el pensamiento sobre las “madrecitas en flor” y vuelve al marco natural que contempla el yo poético. Recobra su tono más optimista, pues la naturaleza es bella y admirable. Las cigüeñas ya están en sus nidos y su crotoreo alegra el lugar. El musgo de las peñas brilla, lo que constituye otro rasgo de belleza. Del mismo modo actúa el hecho de los toros pazcan en los campos. Cierra el poema la presencia de otra figura humana, muy humilde (puede ser uno de los hijos de esas muchachas esperando el amor), como lo es el pastor de ovejas. Ha dejado su “pardo sayo” (su capa marrón) guardada en su choza de montaña, pues el tiempo ha mejorado y no la necesita.
El conjunto del poema transmite un mensaje ambiguo y bastante oscuro. El yo poético celebra la llegada de la primavera, pero su radical pesimismo sobre la realidad humana se impone por momentos. Observa a las jóvenes que, en un ambiente festivo, buscan el amor; solo servirá para traer hijos al mundo que serán tan desgraciados como sus padres. La naturaleza y sus ritmos biológicos nos somete a servidumbres más bien dolorosas. El esfuerzo final por volver a la contemplación de la belleza natural declara la intención del yo poético por dirigir su visión hacia lo alegre, como corresponde al día en que escribe y medita, Domingo de Resurrección, pero no lo tiene fácil. 
El poema ofrece un aspecto meditativo y pesimista, por un lado, y descriptivo y alegre, por otro. Hombre y naturaleza forman una realidad agridulce, contradictoria y algo melancólica.       
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Estamos ante un poema mucho más profundo de lo que se pudiera pensar en una primera aproximación. La contemplación de la hermosura natural y la meditación pesimista sobre el destino de las “doncellitas” (nótese que las dos veces que nombra a las muchachas lo hace con diminutivos) se mezclan en el poema y crean un choque lector importante. El contenido es contradictorio o antitético, con un fuerte contraste, como un cuadro en claroscuro: luces y sombras forman parte de la realidad, y hemos de aceptarlo.
La descripción de la naturaleza española es muy bella y expresiva. Son cinco pinceladas (en el sentido de la selección de los elementos que componen el cuadro: arco iris, cigüeñas, musgo, toros y pastor), pero de una fuerza connotativa muy intensa. La presencia de las muchachas introducen un tono sombrío y una reflexión pesimista sobre el presente y el futuro de ellas mismas y de la sociedad a la que pertenecen. Como podemos apreciar, el poema adquiere una densidad expresiva extraordinaria; asimismo, su capacidad incitadora de una reflexión es muy alta. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿dónde y cuándo ubica la acción? 
3) ¿Qué sentido adquiere el arco iris en el poema? ¿Qué sensación aporta? 
4) ¿Quién es objeto de especial reflexión en el poema?
6) ¿Qué cinco realidades naturales se mencionan? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una conmemoración festiva, en un marco físico concreto.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de conmemoraciones o celebraciones de festividades o hechos en un lugar específico. Imprime un sentido profundo, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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