Antonio Machado: «Noche de verano» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Noche de verano”
CXI
NOCHE DE VERANO
Es una hermosa noche de verano.                 1
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,                  5
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.
En el cenit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.                       10
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema es una autocontemplación: el yo poético se ve a sí mismo paseando por un pueblo, en una noche de verano. El ambiente es muy agradable; el primer verso “es una hermosa noche de verano” enmarca con optimismo el lugar de la acción poética. No faltan los componentes clásicos (casas solariegas, la luna y la torre de la iglesia con su reloj), pero de pronto irrumpe la presencia del yo poético y, de algún modo, se desequilibra el marco exterior. El elemento central es la soledad del yo poético, que camina “como un fantasma”, es decir, con dudosa realidad.
1.2. Tema
El poema aborda el tema de la soledad no deseada en un marco agradable, pero imposible de gozar. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-10): el yo poético “pinta” un paisaje nocturno y rural; es agradable y reconfortante.
-Segundo apartado ( vv. 11-12): el yo poético irrumpe, casi por sorpresa, en ese lugar, para comunicarnos su aislamiento y soledad, seguramente rechazada.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por doce versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es asonante, coincidiendo en los versos pares; los impares quedan libres. De este modo, estamos ante una silva romanceada, estrofa bastante empleada por Machado. 
1.5. Comentario estilístico
El poeta nos presenta un marco natural rural y bastante bucólico. El primer verso marca el tono posterior: apacibilidad, armonía y serenidad son las sensaciones que se deprenden. La “noche” alude tanto al espacio, como al tiempo. Inmediatamente se fija el yo poético en los aspectos físicos: está en la plaza mayor de un pueblo, con “altas casas”, algunas acacias y evónimos y, finalmente, la torre (de la iglesia, o del ayuntamiento, no se especifica). Los dos versos finales son muy relevantes porque comprendemos que es el yo poético quien está observando (los verbos en presente de indicativo así lo comunican) los elementos que nosotros recreamos en nuestra mente. 
Estamos ante un poema muy nominalizado, pues apenas aparecen verbos. Los sutantivos y adjetivos calificativos “llenan” el poema, igual que llenan el espacio descrito. La precisión de la observación es muy alta; todos los elementos están perfectamente localizados, hasta la luna en la verticalidad del cielo. La minuciosa descripción contribuye a la sensación de realismo que desprende el poema. Existe una significación profunda solo deslizada. El lugar es hermoso y agradable, pero ¿de qué sirve si estoy solo y, en consecuencia, triste? El fuerte contraste entre el lugar y la presencia del yo poético crea una antítesis de significación total muy expresiva y chocante.
El conjunto, como muchas veces ocurre en Machado, nos permite comprobar la maestría poética de nuestro poeta. Lo que parece una mera explicación de un paisaje se revela una meditación de hondo calado. 
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
“Noche de verano” es un bello poema cargado de delicadeza, emoción y autoconfesión. Incluso el lugar más común y humilde, como una plaza de cualquier pueblo de España, contiene una belleza auténtica y admirable. El momento y el lugar se aúnan para formar un marco inusitadamente atractivo. Y cuando comprendemos esto, irrumpe el yo poético para confesar que está solo, y que es él en ese instante quien está contemplando ese lugar. La sorpresa del lector es grande, pero, de algún modo, agradable. 
Se crea un lazo de confidencialidad entre autor y lector porque se establece una comunicación intimista y significativa. La soledad del yo poético contrasta con la belleza espontánea del pueblo en una noche de verano. Sin embargo, cierto tono de amargura del poema queda superado por la comunicación sincera entre autor y lector.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿El título está en total correspondencia con el contenido del poema? ¿Por qué?
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Es un lugar apacible y agradable? ¿Qué sensación aporta? 
4) Cuando el yo poético aparece en el poema, ¿lo hace en el mismo tono optimista que se ha visto hasta ese momento?
6) ¿Por qué tiene importancia la soledad en el poema? ¿Qué sentido aporta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que describa un lugar hermoso y tu propia presencia en él.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de lugares o edificios en un momento agradable, y en el momento de la visita. Haz que intervenga tu propia visión, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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