Antonio Machado: «Un criminal» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Un criminal”

CVIII

UN CRIMINAL

El acusado es pálido y lampiño.                1

Arde en sus ojos una fosca lumbre,

que repugna a su máscara de niño

y ademán de piadosa mansedumbre.

Conserva del obscuro seminario               5

el talante modesto y la costumbre

de mirar a la tierra o al breviario.

Devoto de María,

madre de pecadores,

por Burgos bachiller en teología,             10

presto a tomar las órdenes menores.

Fue su crimen atroz. Hartóse un día

de los textos profanos y divinos,

sintió pesar del tiempo que perdía

enderezando hipérbatons latinos.           15

Enamoróse de una hermosa niña,

subiósele el amor a la cabeza

como el zumo dorado de la viña,

y despertó su natural fiereza.

En sueños vio a sus padres —labradores  20

de mediano caudal— iluminados

del hogar por los rojos resplandores,

los campesinos rostros atezados.

Quiso heredar. ¡Oh guindos y nogales

del huerto familiar, verde y sombrío,     25

y doradas espigas candeales,

que colmarán las trojes del estío!

Y se acordó del hacha que pendía

en el muro luciente y afilada,

el hacha fuerte que la leña hacía          30

de la rama de roble cercenada.

………………………………………………..

Frente al reo, los jueces con sus viejos

ropones enlutados;

y, una hilera de obscuros entrecejos

y de plebeyos rostros: los jurados.        35

El abogado defensor perora,

golpeando el pupitre con la mano;

emborrona papel un escribano,

mientras oye el fiscal, indiferente,

el alegato enfático y sonoro,                40

y repasa los autos judiciales

o, entre sus dedos, de las gafas de oro

acaricia los límpidos cristales.

Dice un ujier: «Va sin remedio al palo.»

El joven cuervo la clemencia espera.    45

Un pueblo, carne de horca, la severa

justicia aguarda que castiga al malo.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Ahora estamos ante un poema narrativo con un fondo reflexivo y lírico de naturaleza amarga y pesimista. El yo poético cuenta la historia de “un criminal”, como reza en el título. Se trata de un exseminarista, próximo a finalizar sus estudios de teología en Burgos. Se cansa de sus estudios, se enamora de una chica y pierde la cabeza. Se le despierta su codicia natural; como no tiene dinero, decide acaparar el patrimonio familiar. Para ello, ha de acabar con sus padres, campesinos de mediano pasar; los mata con un hacha. En el verso 31 cambia la perspectiva y el tiempo de la narración. El yo poético, en oficio de narrador, nos presenta la escena del juicio con un tono sarcástico e irónico. Todo es formalidad, pero se esconde una implacable sentencia: la horca. El populacho lo espera también así y un ujier lo ratifica. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Narración de un crimen horrendo, del juicio que le sigue y del final que se espera.
-Visión amarga y desolada de España, en sus distintos estamentos sociales, en sus individuos y en sus acciones más profundas.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-4): el yo poético presenta al protagonista, un joven exseminarista con pulsiones turbias y criminales. 
-Segundo apartado ( vv. 5-31): el yo poético relata el pasado del protagonista, su trayectoria y su crimen nefando. Narra en tiempo pasado.
-Tercer apartado (vv. 32-47): vuelve al tiempo presente y nos expone el desarrollo del juicio; describe a los presentes en la sala y nos podemos hacer una idea, por las palabras del ujier, que la condena a muerte, en la horca, es inevitable.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por ocho versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima varía, pero se sujeta a distintas estrofas (aunque sin tener en cuenta el número de sílabas de cada verso): serventesio, terceto y, a continuación, una sucesión de serventesios.
1.5. Comentario estilístico
Este poema narrativo, pero con grandes dosis de lirismo, cuenta una historia sangrienta y el castigo, igual de sangriento, del culpable por parte del sistema judicial. El yo poético se presenta como un observador visual del juicio donde se juzga a un joven acusado de matar a sus padres por codicia y maldad. La primera parte es descriptiva; presenta un retrato del juzgado: joven, de aspecto aniñado, ademanes seminaristas y de apariencia humilde. El retrato es sobrio y esencialista; el yo poético se fija en los rasgos más importantes para que el lector se haga una idea completa del tipo que tiene delante.
“Fue su crimen atroz. Hartóse un día” (v. 12) marca el comienzo de la segunda parte, que es narrativa; el yo poético, en hábito de narrador, refiere cómo el seminarista se cansa de su vida religiosa, se enamora de una chica y siente la necesidad de dinero para vivir despreocupadamente. Para ello, ajusticia a sus padres y así poder quedarse con todo su patrimonio, que ya le correspondía por herencia. El relato se ciñe a las acciones y motivos más esenciales, de modo que avanza ligera, a base de connotaciones y metáforas de entendimiento directo. La elipisis ocupa un lugar importante porque el yo poético omite la acción criminal en sí; la da por supuesta, en la línea de puntos suspensivos que separa la segunda de la tercera parte.
El yo poético, en la tercera parte, describe con amargura y sarcasmo, la celebración del juicio. Presenta a los jueces, los jurados, el abogado defensor, el escribano, el fiscal y un ujier, que es el único que habla en estilo directo. Todos ellos son patéticos, ridículos y como ineptos. Toda la descripción deja entrever un cierto dolor del yo poético por la estampa que pergeña; no le resulta agradable reconocer escenas de este tipo. Aunque todavía hay más: el pueblo también aparece como personaje. Espera la sentencia más sangrienta porque es un modo de restablecer el equilibrio y la justicia elemental e implacable “que castiga al malo”, como expresa el último sintagma que cierra el poema.        
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este poema es sombrío, trágico y amargo. El yo poético se transmuta en narrador y cuenta una historia muy sangrienta. Un hijo mata a sus padres por codicia y atolondramiento; solo una justicia indiferente e implacable puede restablecer el equilibrio natural. El relato exuda el pesimismo del yo poético sobre sus compatriotas; hay gente cruel y bruta que mata a los padres por avaricia; existe un sistema judicial brutal que no entra en distingos y manda a la horca con total frialdad al culpable. En el fondo, el pueblo lo desea, pues se aplica la justicia de “quien la hace, que la pague”. 
El yo poético desliza mensajes de desesperanza y dolor. Como si le gustaría que las personas fueran mejores, más nobles y moralmente rectas, pero no hay nada que hacer. La esencialidad del relato, la concentración en el asunto principal absorben al lector, que lee el poema en poco tiempo, pero necesita mucho más para asimilar su amargo contenido.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Es un poema intimista y lírico, o narrativo? ¿Por qué? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es testigo de algo? 
3) ¿Qué tono tiene el poema: alegre y optimista, o triste y pesimista? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la desesperanza del poeta sobre el presente de su patria?
6) ¿Quién habla en el poema? ¿Qué sentido aportan sus palabras? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que relate un acontecimiento extraordinario, pero que no te guste demasiado. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de un acontecimiento desgraciado con un sentido trascendente, es decir, que afecte a todos nosotros y exprese cómo somos. Juega con las perspectivas temporales, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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