Antonio Machado: «En tren» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “En tren”
CX
EN TREN
Yo, para todo viaje                1
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no       5
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.        10
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos… para marcharse.
Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,        15 
siempre nos hace soñar;
y casi, lo olvidamos
el jamelgo que montamos.
¡Oh el pollino
que sabe bien el camino!          20
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?
¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena       25
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres        30
ser madre de pecadores.
Mas tú eres
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.                   35
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino.
Tus mejillas
—esas rosas amarillas—
fueron rosadas, y, luego,           40
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz…
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas        45
en un convento a encerrarse!…
Y la niña que yo quiero,
¡ay!, preferirá casarse
con un mocito barbero.
El tren camina y camina,            50
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. En este poema, el yo poético expresa su preferencia por el tren y relata una experiencia de un viaje en ese medio de transporte. Lo entremezcla en un tono alegre y festivo, pues le encanta viajar en ferrocarril. Se desplaza en tercera clase, la más humilde, pero no le importa. No duerme en el tren porque prefiere ver el paisaje. Te permite desplazarte por las grandes ciudades, o no tanto, como Ponferrada. Y ello a pesar de tener que tomar un burro para el tramo final del trayecto, lo que no es muy cómodo ni glamuroso que digamos. Lleva como compañera de viaje “una monjita / tan bonita”. Piensa en ella, en su elección de la vida religiosa, renunciando a la maternidad y la vida mundana. Le parece bien. Teme que la chica que le gusta se vaya con otro, lo que lo apena. Y, en tanto, el tren avanza por las vías, a veces rápido, a veces lento.
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Declaración de entusiasmo por el tren como medio de locomoción.
-Reflexión fantasiosa sobre una monja que es su compañera de viaje, a la que admira.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-22): el yo poético afirma rotundamente su amor al tren y su placer de viajar en él; nada se le puede igualar, aunque no ignora sus incomodidades.
-Segundo apartado ( vv. 23-49): descripción fantasiosa de una monja con la que comparte viaje. Expresa su admiración por ella, ya que ha elegido una vida apartada, lejos del mundanal ruido.
-Tercer apartado (vv. 50-53): se trata de un cierre alegre y festivo. El tren avanza, a veces lentamente, a veces con inusitada rapidez.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por cincuenta y tres versos básicamente octosílabos, aunque también aparecen tetrasílabos, imprimiendo un ritmo de rapidez y dinamismo. Todo el poema forma una sola estrofa, imagen del tren, pues es como la cola de un tren de muchos vagones. La rima es consonante; aparecen distintas estrofas, sobre todo cuartetas, pareados y redondillas. El conjunto es musical y armónico.
1.5. Comentario estilístico
Estamos ante un poema en tono festivo, alegre y optimista. El yo poético afirma con una sonrisa su preferencia por el tren para sus desplazamientos. Desvela que viaja con la clase humilde, en tercera clase, pero eso no le emborrona su felicidad, casi al contrario. Le gusta alejarse de una ciudad a otra. Enumera Londres, Madrid y Ponferrada. Es un guiño a su humildad, pues no tiene preferencias por un tipo de ciudad; están en el mismo plano las grandes y las pequeñas. 
Una de las razones de su preferencia por el tren es que este “siempre nos hace soñar” (v.16), es decir, nos da esperanzas de algo mejor que puede ocurrir. Viaja tan contento que no sabe ni dónde está, pero casi le da igual. Las exclamaciones e interrogaciones retóricas dan el tono al desenfado y el gracejo del contenido del poema.
El poema se torna más reflexivo cuando contempla a la monja con que comparte el viaje. Admira su decisión de apartarse del mundo y renunciar a la vida mundana. Es como si hubiera elegido casarse con Cristo, en vez de con un hombre. Especula qué pasaría si todas las mujeres bellas se encerraran en un convento. De pronto, se acuerda de la chica a la que ama y teme que lo abandonará por un joven barbero, seguramente más atractivo que él. 
Cesa la ensoñación y vuelve al presente. Advierte que el tren sigue avanzando, a veces despacio, a veces deprisa. Eso es justamente lo que más le gusta. El poema es sencillo y transparente en su composición. Algunas metáforas casi populares (“¡Vamos en una centella!”) y algunas antítesis imprimen un aire casi popular a la composición. Su aire festivo le imprime optimismo y desenfado. El yo poético va feliz viajando, y nos contagia esa felicidad con sus reflexiones, casi espontáneas, sobre lo que ve y siente en su viaje.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este lindo poema reivindica el tren como medio de transporte. Machado alaba al tren porque le permite ir de un lugar a otro divirtiéndose por el camino, contemplando paisajes o especulando sobre la vida de sus compañeros de compartimento. El tono alegre está en consonancia con el movimiento del tren. Hay un ritmo interno que expresa el movimiento y la fiesta que supone para el yo poético visitar distintos lugares. 
En un momento en que el coche era muy minoritario, en efecto, el tren era una experiencia de viaje satisfactoria y divertida. Y eso es justamente lo que nos transmite el poema. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué emoción nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿cómo prefiere viajar? ¿Es especial para él? 
3) ¿Con qué otros medios de desplazamiento combina el tren? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el poema la alegría por el viaje?
6) ¿Está contento de compartir su viaje con una monja? ¿Qué le recuerda su presencia en ese momento? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una preferencia o gusto, como viajar en tren.  Puedes imprimir un sentido alegre y desenfadado, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de viajes o destinos de un viaje. Haz que intervenga la observación atenta de lo que se puede ver, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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