Antonio Machado: «Amanecer de otoño» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Amanecer de otoño”

CIX

AMANECER DE OTOÑO

A Julio Romero de Torres

Una larga carretera            1

entre grises peñascales,

y alguna humilde pradera

donde pacen negros toros. 

Zarzas, malezas, jarales.    5

Está la tierra mojada

por las gotas del rocío,

y la alameda dorada,

hacia la curva del río.

Tras los montes de violeta   10

quebrado el primer albor;

a la espalda la escopeta,

entre sus galgos agudos, 

caminando un cazador.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. En este poema se nos presenta un amanecer otoñal. La naturaleza descriptiva y pictórica saltan a la vista inmediatamente. Primero nos encontramos como un marco general. Nos encontramos con un paisaje castellano, con sus peñascos, su ribera, su río y unos toros pastando. Sigue una nota sobre el estado de la tierra: mojada por el rocío. Se cierra con la presencia humana, en un tono más bien disruptivo: un cazador avanza seguido por una reata de galgos.  
1.2. Tema
El poema aborda un tema principal: la descripción de un amanecer otoñal castellano en un ambiente bastante bucólico, roto por la presencia de un cazador. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta un único apartado temático. Estamos ante una descripción unitaria, con tres pequeñas modulaciones: una visión general (vv. 1-4), una vista más de cerca (vv. 5-9) y, finalmente, una pequeña focalización en la presencia de un cazador con su escopeta y sus galgos (vv. 10-14).
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por catorce versos octosílabos agrupados en una sola estrofa. No existe una rima coincidente con una estrofa castellana, aunque las asonancias se repiten con cierta regularidad, con ecos del romance. Los versos 6-9 forman una cuarteta, y lo mismo sucede con los versos 11-14. No es un poema en verso libre, pero se le aproxima.
1.5. Comentario estilístico
Estamos ante un cuadro; el poema entero es una écfrasis de una contemplación, no de un cuadro, sino de una realidad que el yo poético percibe como una fotografía o una reproducción artística. Casi no hay verbos, y los pocos que aparecen son estáticos (“pacen”, “está” y “caminando”). La nominalización es extrema, de modo que el lector percibe una imagen nítida y firme de un paisaje castellano. El mundo mineral, vegetal, animal y humano se suceden en una sucesión armónica de vistas que forman un conjunto bello, como fijado en un cuadro. Comienza con un tono bucólico y costumbrista, pero termina con otro más amargo y ferozmente realista. La presencia del cazador con su arma y sus perros rompe la ilusión de bucolismo; por el contrario, nos presenta un mundo real y no del todo complaciente. 
El momento del día que fija en nuestra mente, así lo ha elegido el yo poético, es preciso: el albor; casi no se distinguen colores, solo volúmenes identificables. El cromatismo es limitado: “grises peñascales”, “negros toros”, “alameda dorada” y “montes de violeta”. Son colores suaves y fríos, sin contrastes agudos. Parece que todavía las sombras no permiten ver bien el campo observado.
El poema posee un ritmo cadencioso y suave, como si la mirada tranquila del yo poético impusiera un mirar sereno y apacible. El conjunto forma un cuadro en nuestra mente de gran fuerza evocadora. Es como si lo estuviéramos viendo por nuestros ojos; he aquí, una vez más, el milagro de la poesía lograda.        
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este hermoso poema nos presenta la descripción lírica de un paisaje otoñal al amanecer. La selección y precisión con que se describe provoca que el lector se forme una imagen completa y precisa del paisaje contemplado por el yo poético. La sensación de estatismo se aumenta por la falta de verbos y el cromatismo reducido a colores tenues y fríos, como corresponde a la hora del día elegida. El recorrido por los distintos componentes del paisaje observado es muy feliz; a nosotros nos llega una selección que conforman un conjunto coherente y visible en nuestra imaginación.
En cierto modo, este poema guarda una clara similitud con “Fantasía iconográfica”, de este mismo poemario de Campos de Castilla. Estamos ante magníficas descripciones realistas, macizas, evocadoras y significativas de paisajes rurales castellanos. Vemos en él la increíble potencia poética de Machado. Con muy pocas palabras nos “pinta” en nuestra mente un paisaje hermoso, casi bucólico y costumbrista. Subliminalmente, subyace una corriente de simpatía, acaso amor, entre el yo poético y la tierra descrita. La trata con respeto y benevolencia, después de todo.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Por qué podemos afirmar que este poema es como un cuadro? 
2) ¿Hay presencia humana en el poema? ¿Positiva o negativa? 
3) ¿Qué elementos señalan el momento del día en que se ubica el poema? ¿Qué sensación aporta? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el amor a la tierra por parte del yo poético?
6) ¿Hay movimiento en el poema? ¿Por qué será así? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un lugar especial y querido, en un momento muy contreto.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de lugares o edificios en el momento de su contemplación. Haz que intervenga la contemplación minuciosa, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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