Antonio Machado: «Fantasía iconográfica» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Fantasía iconográfica”
CVII
FANTASÍA ICONOGRÁFICA
La calva prematura                                    1
brilla sobre la frente amplia y severa;
bajo la piel de pálida tersura
se trasluce la fina calavera.
Mentón agudo y pómulos marcados             5
por trazos de un punzón adamantino;
y de insólita púrpura manchados
los labios que soñara un florentino.
Mientras la boca sonreír parece,
los ojos perspicaces,                                 10
que un ceño pensativo empequeñece,
miran y ven, profundos y tenaces.
Tiene sobre la mesa un libro viejo
donde posa la mano distraída.
Al fondo de la cuadra, en el espejo,           15
una tarde dorada está dormida.
Montañas de violeta
y grisientos breñales,
la tierra que ama el santo y el poeta,
los buitres y las águilas caudales.              20  
Del abierto balcón al blanco muro
va una franja de sol anaranjada
que inflama el aire, en el ambiente obscuro
que envuelve la armadura arrinconada.
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanzan cotas muy altas. En este poema, el yo poético describe líricamente un cuadro, casi en forma de retrato. En una primera parte (vv. 1-12), representa el rostro de la persona objeto del grabado, fijándose en la calva, calavera, mentón, pómulos, labios, boca, ojos y ceño. Pertenecen a una persona de mediana edad, inteligente y astuta. La segunda parte del poema (vv. 13-24) se presentan los objetos en los que se halla el individuo representado: una mesa con un libro, un espejo en el que se refleja un paisaje más bien hostil y abrupto. Por una ventana abierta se aprecia un muro en el que se proyecta una luz “anaranjada”, contrastando con el ambiente sombrío y oscuro de la habitación donde está la persona retratada; en ella todavía se puede apreciar una armadura colocada en un rincón.  
  1. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Descripción lírica de un cuadro, o de un grabado, de aspecto tétrico.
-Sensaciones inquietantes que nacen en el yo poético ante la contemplación de un retrato.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-12): la mirada del yo poético se concentra en el rostro de la persona representada, anotando cuidadosamente cada elemento compositivo y las sensaciones más bien negativas que provocan en el yo poético. 
-Segundo apartado (vv. 13-24): enumeración poética del resto de los elementos que se aprecian en el retrato: una mesa con un libro, una ventana con paisaje, un espejo y una armadura arrinconada. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veinticuatro versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante. Se trata de una sucesión de serventesios, o cuartetas (ABAB, en arte mayor), pero sin respetar el verso endecasílabo, pues de vez en cuando aparece un heptasílabo. 
  1. Comentario estilístico
El primer asunto estilístico de relevancia es el título del poema: “Fantasía iconográfica”. Advierte que estamos ante un cuadro, o un retrato grabado, no lo sabemos a ciencia cierta.  La fantasía puede aludir a la obra contemplada o a la acción contemplativa del yo poético; existe una ambigüedad irresoluble sobre este asunto.
La descripción es muy visual, como es de esperar ante la contemplación de una obra artística. El elemento central del cuadro es la figura de un hombre exhaustivamente representado. Colores, formas y perfiles de los distintos elementos descritos (partes del rostro que se representan minuciosamente; a un sustantivo le sigue un adjetivo o equivalente para apurar tanto el elemento contemplado como el efecto de la contemplación. 
El yo poético enumera y explica diez rasgos del rostro de la persona representada: calva, frente, piel, calavera, mentón, pómulos, labios, boca, ojos y ceño; más adelante se añade la mano. La precisa y evocadora adjetivación (“calavera prematura”, v. 1, por ejemplo) nos transmiten la imagen de un hombre inquietante y misterioso, como desconfiable. Parece que guarda un misterio, o secreto, que ni el mismo yo poético acaba de conocer.
La segunda parte del poema se concentra en las partes exteriores del cuadro. Primero aparece una mesa con un libro, un espejo en el que se refleja una tarde apacible y una ventana abierta en un balcón por la que se ve un rayo de luz, en contraste con el ambiente oscuro del interior, donde apenas se puede distinguir una armadura esquinada al fondo. El conjunto de los elementos exteriores nos hace llegar una sensación de cierto desasosiego porque el conjunto de los elementos pintados son desasosegantes e inquietantes. 
En general, las oraciones son bastante largas; cada una de ellas se dedica a la presentación de un elemento del conjunto del cuadro. Esto provoca una sensación lectora de profundidad y extensión de la obra pictórica. El yo poético se guarda de decirnos cuál es su reacción directa ante esa imagen, pero deja entrever en su adjetivación lóbrega y algo siniestras que a él mismo le produce inquietud y como desazón. 
  1. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
  1. Interpretación y valoración
Este poema está en justa correspondencia o analogía con su contenido, centrado en la descripción lírica de un cuadro en el que aparece un inquietante individuo en un ambiente misterioso y poco amigable. El poema se concentra minuciosamente en la descripción detallada de cada objeto o elemento de los objetos (referido al rostro del personaje pintado) y su impacto en el yo poético, que es quien describe para nosotros. 
Nuestra percepción del cuadro está mediatizada por el yo poético, así que hemos de compartir con él sus sensaciones negativas. La contemplación parece que le genera desconfianza por la oscuridad de la obra y la presencia de elementos inquietantes, como que no guardan coherencia con el resto de los elementos de la pintura. 
En realidad, Machado ha realizado un ejercicio de écfrasis poética de gran calado y significación. Cuando leemos el poema, “vemos” el cuadro en nuestra mente; tal es el grado de detallismo y precisión descriptiva. 
Por otro lado, estamos obligados a compartir con el yo poético cierto rechazo a esa pintura porque posee zonas de sombra que resultan inquietantes y misteriosas. El conjunto del poema presenta una honda expresividad porque el lector participa de las sensaciones del yo poético y, asimismo, porque el acierto en la descripción nos hace “ver” el cuadro en nuestra cabeza.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿ante qué está? ¿Qué sensación le produce la visión del cuadro? 
3) ¿Qué órgano sensorial domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia el carácter de la persona retratada?
6) ¿Qué partes del rostro se mencionan? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de una obra artística; esta actividad descriptiva se denomina écfrasis.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes o textos descriptivos de imágenes de personas, animales o cosas que destaquen por su misterio, su peligro o su incertidumbre en el momento de la contemplación. Haz que resulten atractivos para el lector, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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