Antonio Machado: «En abril, las aguas mil» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – En abril, las aguas mil
CV
EN ABRIL, LAS AGUAS MIL
 
Son de abril las aguas mil.          1
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
 
Agua y sol. El iris brilla.               5
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
 
La lluvia da en la ventana
y el cristal repiquetea.                10
 
A través de la neblina
que forma la lluvia fina,
se divisa un prado verde
y un encinar se esfumina,
y una sierra gris se pierde.         15
 
Los hilos del aguacero
sesgan las nacientes frondas,
y agitan las turbias ondas
en el remanso del Duero.
 
Lloviendo está en los habares    20
y en las pardas sementeras;
hay sol en los encinares,
charcos por las carreteras.
 
Lluvia y sol. Ya se obscurece
el campo, ya se ilumina;            25
allí un cerro desaparece,
allá surge una colina.
 
Ya son claros, ya sombríos
los dispersos caseríos,
los lejanos torreones.                  30
 
Hacia la sierra plomiza
van rodando en pelotones
nubes de guata y ceniza.
1. ANÁLISIS
1.Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema desarrolla el refrán que le da título: “En abril, las aguas mil”. Estamos ante un texto descriptivo, producto de una atenta observación del paisaje en un momento muy determinado: el anochecer. Recoge distintos fenómenos naturales que contempla desde su ventana: viento, nublados, cielo azul oscuro, una centella y lluvia. La mirada del yo poético, desde su ventana, se desplaza a un prado, un encinar y una sierra. Se detiene la vista en las “frondas” y en las aguas algo agitadas del Duero. Se fija después en los terrenos de labradío: habares (lugar sembrado de habas) y sementeras. Continúa con los encinares y las carreteras, donde alterna el sol y el agua. Un cerro y una colina aparecen entre sol y sombra, alternando. Continúa con los caseríos y los torreones, también vistos en claroscuro. La contemplación final es elevada y general: la “sierra plomiza”, hacia la que se dirigen amenazantes nubes cargadas de agua.
  1. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Descripción detallada y sensible de una tarde primaveral cerca del Duero.
-Visión detenida y algo intimista del paisaje soriano en una tarde lluviosa de primavera.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una fuerte cohesión temática: estamos ante una descripción personal de una tarde primaveral. Todo el poema forma un único bloque de contenido. Se pueden apreciar subapartados, según los elementos descritos o si la mirada es concreta y cercana, o lejana y general. Estas subsecciones son:
-Primer subapartado (vv. 1-8): primero se presenta el marco general, a través del refrán “En abril, las aguas mil”. Luego el yo poético eleva su mirada y observa: viento, agua y sol, y nubes. Mira al horizonte, a lo lejos.
-Segundo subapartado (vv. 9-19): el yo poético se fija en la lluvia y los aguaceros y sus efectos sobre el campo, cambiando su color y aspecto; también se fija en el agua del Duero. 
-Tercer subapartado (vv. 20-23): el yo poético extiende su contemplación a lo lejos; observa encinares y carreteras a lo lejos; cambian sus colores y aspectos según la lluvia o el sol llegue a ellos.
-Cuarto y último subapartado (vv.23-33): repite los dos elementos centrales responsables de los cambios en el paisaje: “lluvia y sol”. Introduce el momento del día en que contempla, el anochecer. La mirada es larga; de ahí que describa caseríos y una sierra lejana hacia la que avanzan las nubes. Las sensaciones cromáticas son las más importantes.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y tres versos octosílabos (excepto el v. 7, que es tetrasílabo) agrupados en nueve estrofas con distinto número de versos. Se aprecian las siguientes estrofas: redondillas (1-4 y 5-8), tres versos libres como versos de enlace (9-11), cuarteta (12-15), redondillas (16-19 y 20-23), cuarteta (24-27), pareado (28-29) y cuarteta (30-33).
  1. Comentario estilístico
     El primer verso anuncia el tema y presenta el contenido general. “Son de abril las aguas mil” nos prepara para comprender el tema poético: la primavera y sus cambios bruscos de clima. Estamos ante un poema muy sensorial y sinestésico. El yo poético se fija con detalle en todo lo que ve y nos lo transmite con viveza. La personificación de los elementos meteorológicos y del campo es constante. Los sintagmas clave son “Agua y sol” (vv. 5) y “Lluvia y sol (v. 24); son dos los elementos naturales que determinan todo lo que pasa y percibe el yo poético. 
En la primera estrofa introduce dos fenómenos meteorológicos, el viento y el nublado, y otro natural, el cielo. El v. 5 se abre con los dos sustantivos nucleares: “Agua y sol”, como ya dijimos. Sigue un iris (arco iris), una nube y una centella; presenta con exactitud lo que puede ver. 
Los vv. 9-10 nos informa el lugar desde el que observa el yo poético: una ventana, se entiende que de una sala, en una casa. E inmediatamente siguen los fenómenos meteorológicos y sus efectos sobre el paisaje: la neblina y lluvia fina inundan un prado, un encinar y una sierra, apenas entrevistos.
Los vv. 16-19, que forman una redondilla y una estrofa propia, es más informativa. El aguacero permite entrever como entre rayas la fronda y las tranquilas aguas del Duero. Desplaza después la mirada hacia campos cultivados (“habares” y “sementeras”) y los caminos que llevan a ellos. 
“Lluvia y sol” (v. 24), el sintagma que abre la estrofa antepenúltima, de nuevo nos recuerda los dos elementos centrales del poema, de los que dependen todo lo demás. Ahora introduce el momento del día del acto de la contemplación: “Ya se obscurece” (v. 24). Desde ese momento, las percepciones visuales de los juegos de luces y sombras ocupan todo el poema, creando sensaciones de visiones inestables, apareciendo y ocultándose los objetos con rapidez. De nuevo la mirada extendida percibe un cerro, una colina, caseríos, torreones y una sierra “plomiza” a la que se dirigen las nubes. 
Las percepciones principales son las principales, por no decir las únicas. Colores, visiones y observaciones, bien de elementos naturales estáticos, bien dinámicos, ocupan todo el poema. Se trata de una visión serena, contemplativa y minuciosa de un momento y un lugar: Soria en primavera, en un día de lluvia y algo de tormenta. 
  1. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). 
Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
  1. Interpretación y valoración
Este delicioso poema describe con cierto intimismo un momento y un lugar queridos por Machado: Soria, en una tarde primaveral de tiempo revuelto. Las estrofas de arte menor y cambiantes imprimen viveza y dinamismo. Forman una íntima analogía con el tema del poema y su desarrollo: el y sol y la lluvia se suceden en los campos sorianos.
La riqueza de la visión y la precisión de la expresión son, a nuestro entender, sus dos hallazgos principales. La lectura deja una vívida imagen de la primavera soriana. Machado logra aprisionar con palabras paisajes o aspectos meteorológicos cambiantes y fugaces. Como si fuera realizando fotografías, o una panorámica, de lo que ve. En este este sentido, el poema es feliz y estimable, aunque no está a la altura de otros donde se interioriza la visión del campo soriano.
 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué tipo de paisaje dibuja el poema? 
2) El poeta, ¿dónde se  ubica para contemplar lo que ve? 
3) ¿Qué percepción sensorial domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cuáles son los dos elementos naturales que nuclean el poema? 
5) Hay un refrán que señala el marco descriptivo. Localízalo y explica su sentido. 
6) El paisaje, ¿es rural, o urbano? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un paisaje bajo unos fenómenos meteorológicos concretos y llamativos.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes que, bajo algún determinado fenómeno meteorológico, sea especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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