Antonio Machado: «El hospicio» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – El hospicio
C
EL HOSPICIO
Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,            1
el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas.
Con su frontón al Norte, entre los dos torreones       5
de antigua fortaleza, el sórdido edificio
de grietados muros y sucios paredones,
es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!
Mientras el sol de enero su débil luz envía,                
su triste luz velada sobre los campos yermos,         10
a un ventanuco asoman, al declinar el día,
algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,
a contemplar los montes azules de la sierra;
o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,
caer la blanca nieve sobre la fría tierra,                  15
sobre la tierra fría la nieve silenciosa!…

I. ANÁLISIS

  1. Resumen

Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema es una descripción intimista de un edificio, un hospicio provinciano. El yo poético lo contempla desde el exterior, pero, al mismo tiempo, nos ofrece el impacto emocional que recibe con esa mirada serena, triste y melancólica. Aplica una perspectiva de lo general y más amplio, a lo particular y más pequeño. En la primera estrofa nos presenta un perfil general a través de la expresión “caserón ruinoso” utilizado como nido por los vencejos y las cornejas; solo sirve para eso. ¿Estará abandonado?, se pregunta el lector. En la segunda estrofa describe con cierto detalle el conjunto del edificio: su fachada principal da al norte; sus muros y paredones están “grietados” y “sucios”. La tercera estrofa indica el momento de la contemplación: un mes de enero, tan frío y mortecino como todos los demás. Ahora advertimos que está habitado, porque “algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos” sacan la cabeza por un ventanuco para contemplar el blanco paisaje de fondo con unos montes solo entrevistos. En efecto, está nevando en esa población.

  1. Tema

El poema aborda dos temas principales:

-La dura vida del hospiciano, recogido en un ambiente de pobreza y desolación en un edificio desvencijado.

-El estado de ruina del edificio del hospicio en un lugar de duro clima donde todo es frío y abandono.

  1. Apartados temáticos

El poema presenta dos apartados temáticos, con una dinámica que va de lo general a lo particular y luego otra vez a lo más amplio; primero ve el yo poético; luego, los hospicianos. De este modo, tenemos:

-Primer apartado (dos primeras estrofas, vv. 1-8): descripción del edificio del hospicio, con una perspectiva dinámica de lo grande a lo pequeño. 

-Segundo apartado (tercera y cuarta estrofas, vv. 9-16): en esta sección aparecen unas personas que contemplan cómo nieva en ese lugar, con unos montes de fondo y un cielo blanco, a tono con la fría tierra.

  1. Aspectos métricos y de rima

Este poema está compuesto por dieciséis versos alejandrinos agrupados en cuatro estrofas. La rima es consonante; los versos riman en consonante: ABAB, cambiando la rima en cada una de las estrofas. Se trata, pues, de una sucesión de serventesios. En este verso amplio, pero con solo cuatro estrofas, Machado desarrolla una idea completa y nos transmite un estado emocional preciso y análogo al paisaje y el edificio contemplado. 

  1. Comentario estilístico

En el primer verso se repite dos veces la palabra “hospicio”, de modo que ya conocemos dónde está el foco temático del poema; lo denomina también como “caserón” (v. 2). Los adjetivos que le aplica son de significación negativa: “viejo”, “provinciano”, “ruinoso”, “ennegrecidas (tejas)” habitado por vencejo en verano y cornejas en invierno. Son aves de fama dudosa y valoración más bien negativa. La antítesis establecida entre el verano y el invierno es muy interesante porque da una idea de quién puebla el exterior del hospicio durante todo el año. Parece que poco bueno puede venir de ese ambiente casi ruinoso.

En la segunda estrofa, el yo poético continúa con la descripción del edificio; explica que su fachada principal posee dos torreones “de antigua fortaleza” (v. 6), como si se hubiera reconvertido de un establecimiento militar a otro social. Los muros están “agrietados”, los paredones son “sucios”. En fin, todo él es “un rincón de sombra eterna” (v. 8). El dibujo es sombrio, casi siniestro, pues la adjetivación connota fealdad, frío y tristeza. La expresión “sórdido edificio” (v. 6) añade una paletada de desolación y descomposición. La exclamación que cierra el segundo serventesio “¡El viejo hospicio!” (v. 8) completa esta visión ahora interiorizada, ya dentro del yo poético, que siente pena y dolor por ese lugar.  

La tercera estrofa presenta una concreción en el ángulo visual. Dentro hay vida, allí viven personas. Se refiere a ellos el yo poético a través de una metonimia: “rostros pálidos, atónitos y enfermos” (v. 12). No sabemos si son niños o adultos, ni su sexo, ni el modo de vestir. Sí nos comunica el yo poético, sin embargo, cómo son sus caras: tristes, doloridas y hambrientas. No entra en las causas, pero las podemos imaginar: abandono, pobreza absoluta y amargura infinita. También sabemos que estamos en enero, en un día frío, con un paisaje “yermo”, es decir, infértil, seco y abandonado a su suerte. Este tercer serventesio solo es una parte de la oración que continuará en el cuarto. Los hospicianos asoman a un “ventanuco”.

En la cuarta estrofa comprendemos qué ha llamado la atención de los hospicianos: está nevando. Todo está blanco, excepto “los montes azules” (v. 13). Se repite el adjetivo “blanco” dos veces, aplicado a “cielos” y a “nieve”. La carga del adjetivo, funcionando de epíteto en las dos ocasiones, es muy intensa. Allí no hay vida, solo desolación. Este mensaje nos lo comunica el símil “como sobre una fosa” (v. 14); en efecto, la muerte, la tristeza lo ocupan todo, el edificio, en interior, sus habitantes, y, finalmente, el exterior, el paisaje. La repetición en quiasmo de “la fría tierra” en los versos finales, casi concatenados, insisten extraordinariamente en la sensación de frialdad y falta de vida. La “nieve silenciosa”, expresión que cierra el poema, insiste en esta idea. 

El poema se cierra con un epifonema en suspensión. Es un final maravilloso y muy expansivo en su significación. No podemos esperar mucho de ese lugar, frio, solitario y pardo, y sus misteriosos y dolientes habitantes, pero acaso haya algo de esperanza. El yo poético, a lo largo del poema, muestra compasión por la tierra y el paisaje, por su desolación absoluta, que le duele, y mucho.

  1. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
  1. Interpretación y valoración

Este poema es una contemplación interiorizada de un edificio singular, un hospicio; no es un lugar cualquiera, pues en él se recogen los niños huérfanos y expósitos. El edificio muestra su decrepitud galopante a los ojos del poeta y de los lectores; no provoca rechazo, sino pena. La segunda parte del poema se centra en los misteriosos habitantes, a los que no se describe con exactitud; los tres adjetivos que les dedica el poeta, “pálidos, atónitos y enfermos” nos muestran unas personas medio abandonadas, malviviendo en una situación penosa. Existe como una correspondencia entre el edificio y sus habitantes, pues ambos se tambalean en sus existencias dudosas y dolientes. La nieve y el frío son dos sensaciones más bien desagradables que contribuyen al dibujo general de un lugar casi fantasmagórico.

La corriente interior de simpatía que el poeta muestra por el edificio y sus sufridos pobladores es intensa y persistente. Esa era la España real en las dos primeras décadas del siglo XX: pobreza y abandono, sufrida por los elementos más débiles de la población. Su lectura incide emocionalmente al lector, que se sobrecoge por la sobria y conmovida descripción del hospicio; al tiempo, pide una reacción de la sociedad para enmendar errores del pasado. Y, al fondo, como siempre en Machado: “palabra en el tiempo”, esencialidad de los sentimientos más auténticos perdurando más allá de nuestras vidas.

  1. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).

2.1. Comprensión lectora 

1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 

4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 

5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos descritos, y cómo impactan en el poeta. 

7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Qué sentimientos  nuclea el contenido del poema? 

2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 

3) ¿Qué percepción sensitiva domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 

4) ¿Cómo se aprecia en texto la decrepitud del edificio? ¿De qué es metáfora?

5) El tiempo, ¿discurre bajo una norma rígida e inflexible? ¿Por qué será así? 

6) ¿Qué significación se encierra en la nieve (junto con la tierra fría y el color blanco)? ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta? 

2.3. Fomento de la creatividad

1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un edificio y sus posibles habitantes. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.

2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 

3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes de lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un sentimiento especialmente relevante para ti, con intervención de la contemplación serena y emocional, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

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