Gutierre de Cetina: «Ojos claros, serenos»; análisis y propuesta didáctica

GUTIERRE DE CETINA – Ojos claros, serenos (madrigal)

Ojos claros, serenos,                                   1
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,   5
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!,
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.  10
Gutierre de Cetina (Sevilla, 1520 – Puebla de los Ángeles, México, 1557)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Gutierre de Cetina es un estimable poeta renacentista. Es autor de un notable corpus de poemas amorosos, bajo el modelo garcilasiano y petrarquista. Aquí comentamos una de sus composiciones más célebres, “Ojos claros, serenos”. El yo poético se dirige a los ojos de una rigurosa y desdeñosa mujer amada. Les pide que lo miren a él con comprensión y afecto, ya que sería la justa correspondencia con su mirada amorosa. El yo poético observa y se duele del desdén y la ira que le devuelve la mirada de ella. Sufre por ello, pues se siente frustrado y celoso. Finalmente, resignado, acepta esa mirada violenta y furiosa. Mejor es eso que el desprecio absoluto de no ser mirado por esa dama altiva.
2) Tema
Los temas del poema son:
– Súplica a la dama amada por parte del yo lírico para que corresponda su amor.
– Aceptación resignada del desdén de la amada, a la espera de tiempos mejores.
– Manifestación del contraste entre la mirada amorosa de él y la airosa de ella.  
.3) Apartados temáticos
Se distinguen muy bien dos secciones de contenido:
– Los ocho primeros versos forman la presentación y exposición gradual y ascendente de una situación, de desaire amoroso. La mirada amorosa de él encuentra desaire e ira en la de ella. El verso 8 es una exclamación en la que el sujeto lírico manifiesta su frustración y, acaso, sus celos. Se trata de un puente o transición entre las dos secciones señaladas.
– Los dos últimos versos (9 y 10) conforman la segunda sección temática; el yo lírico se muestra conforme con esa mirada de odio, pues peor sería ni siquiera tener eso.
4) Análisis métrico y de la rima
El poema es un madrigal (poema compuesto de versos siete y once sílabas, con rima a voluntad del poeta).. Está compuesto por diez versos heptasílabos y endecasílabos, con rima 7a,11B,11B,7c,11D,7d,11e,7e,7a,11A. La rima imprime al poema una estructura circular (el primer verso y los dos últimos comparten la rima), añadiendo una musicalidad marcada y cohesionada, reforzada por los cuatro pareados que se hallan dentro del madrigal.
5) Comentario estilístico
El poema es una interpelación del yo lírico a una dama que no interviene; solo escucha, o ni siquiera eso. Está representada metonímicamente a través de “ojos claros, serenos”; expresa la elevada belleza de esa dama y su imagen serena, comedida y discreta. El primer verso del poema nos ofrece, pues, un retrato de la dama. Nótese que apela a una cualidad física, “claros”, y otra psicológica, “serenos”; ambas juntas, casi sinestésicas, forman un formidable retrato. E inmediatamente le siguen antítesis o contrastes (formas del oxímoron) que concluyen en una idea: el yo lírico la contempla con amor, pero ella le devuelve una mirada de odio (representado por “airados” (v. 3) e “ira” (v. 6).
El tercer verso es una interrogación, casi retórica, pues se trata de una queja del yo lírico por el desdén y enfado de ella al mirarlo. La repetición de “miráis” en ese mismo verso incide en la importancia de la mirada, metonimia de la relación, frustrada y estéril, entre el yo poético y la dama.
Sigue un razonamiento en favor de la mirada piadosa, pues aumenta la belleza de esos ojos, es decir la dama misma. Dentro del razonamiento encontramos una súplica, “no me miréis con ira” (v. 6), aunque solo sea un deseo desesperado. El verso 8 contiene una exclamación retórica que expresa el estado de ánimo del yo lírico: desesperación y rabia por su frustración y, acaso, celos. Cierra el poema con la metonimia con que lo abrió: “Ojos claros, serenos”, metonimia de la amada. Ahora ya solo suplica una mirada, aunque sea de odio.
El contenido del poema está muy bien graduado y sabiamente dispuesto. El yo lírico comienza pidiendo explicaciones, pero termina suplicando una mirada de ella, la que fuere. En medio, confiesa el fastidio de la dama ante tanta insistencia y la desesperación del yo lírico. La claridad del sentido impacta vivamente en el lector, pronto cautivado por el contenido. La mirada es en sí misma una metáfora de los sentimientos, de amor, por parte de él; de desdén e ira, por parte de ella.
6) Contextualización
Gutierre de Cetina (Sevilla, 1520 – Puebla de los Ángeles, México, 1557) es un poeta español renacentista dotado de mucho talento. Su padre, Beltrán de Cetina y Alcocer, procedía de una familia noble de Alcalá de Henares; su madre, Francisca del Castillo y Zanabria, era sevillana y acaso de origen morisco. 
Siguiendo la estela del gran poeta Garcilaso de la Vega, perteneciente a la generación previa, Gutierre fue soldado en los ejércitos de Carlos I; por eso participó, en 1541, en la Jornada de Argel. Vivió en Italia varios años; allí, como otros muchos artistas españoles, se empapó del floreciente arte italiano. Sus influencias más importantes son las de Francesco Petrarca,  Ausiàs March y en la del toledano Garcilaso de la Vega, verdadero maestro literario de los poetas españoles renacentistas, pues es el adaptador de la poesía italiana a la lengua española.
Cetina residió durante años en la corte del príncipe de Ascoli. Compuso un cancionero petrarquista compuesto, principalmente, por sonetos de amor de tono dolorido, dirigido poéticamente a una dama bella llamada Laura Gonzaga. A tal dama está dedicado el famoso madrigal que ahora comentamos.
Hacia 1554 Cetina visitó Nueva España, la actual México, entre 1546 y 1548. Volvió definitivamente hacia 1554, al arrimo de su tío Gonzalo López, quien ejercía un puesto público relevante, contador general. Allí se enamoró de una mujer casada, Leonor de Osma, residente en Puebla de los Ángeles. Murió en un lance de cortejo a las puertas de la casa de la mujer, a causa de las heridas que un rival celoso, Hernando de Nava, le propinó.
7) Interpretación y valoración
El poema “Ojos claros, serenos” es una magnífica composición renacentista en la que el equilibrio entre el fondo y la forma está muy logrado. La inspiración petrarquista es evidente: asunto amoroso, desarrollo de un sentimiento de amor no correspondido, dolor emocional intenso del yo lírico, introspección psicológica y analítica, casi silogística, y formas métricas transparentes. De hecho, el madrigal se crea con dos versos propios de la poesía italianizante: el heptasílabo y el endecasílabo.
El contenido goza de una transparencia elevada. El yo lírico oscila entre el reproche y la súplica, de modo que desvela su dolor amoroso por la falta de correspondencia. El oxímoron que recorre todo el poema (mirada dulce de él, frente a la airada de ella), junto con la metonimia que contiene la belleza cautivadora de la amada dotan de una gran eficacia expresiva al conjunto del poema. 
Un solo gesto, la mirada, expresa todo un mundo interior de sentimientos amorosos del yo lírico, frustrado por el desprecio de la amada. La frustración, muy contenida, se trasluce aquí y allá; pero todo acaba en una súplica: que se repita la mirada.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar en clase, o en casa; de forma oral, o escrita; como trabajo individual o en grupo; la ayuda de medios TIC puede ser útil).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (sobre cien palabras).
2) Expresa sus temas principales y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Cetina.
4) Explica los recursos estilísticos más relevantes que nos permitan comprender el poema. Es interesante explicar la metonimia y la antítesis que vertebran el poema. 
5) Interpreta la significación de la interrogación retórica del verso 3 y la exclamación retórica del verso 8.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la poesía petrarquista visibles en el poema.
2) ¿Qué realidad sensitiva se emplea como expresión de los sentimientos? 
3) ¿Cómo sabemos que el yo lírico se dirige a la amada, como si estuviera hablando con ella? Fíjate en las formas verbales y pronominales.
4) El poema, ¿es un reflejo auténtico del alma del poeta, o solo una pose literaria? Aporta razones.
5) ¿Muestra Cetina arrepentimiento por sus sentimientos?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger una reflexión sobre el desencuentro que ocurre cuando dos personas no sintonizan en sus sentimientos recíprocos.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Gutierre de Cetina. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al contenido del poema. Tendrá como personajes, el yo lírico y la joven. Puedes introducir otros, como el tiempo, o la belleza, etc. 
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Gutierre de Cetina y su tiempo renacentista.

Deja un comentario