Francisco de Quevedo: «A Apolo, siguiendo a Dafne»; análisis y propuesta didáctica

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FRANCISCO DE QUEVEDO: A Apolo, siguiendo a Dafne
Bermejazo Platero de las cumbres            1
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,          5
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volvióse en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella              10
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El poema que ahora analizamos es de naturaleza satírica y burlesca. Posee cierto tono conversacional. El yo lírico se dirige a Apolo, el dios que se identifica con el sol y le sugiere un procedimiento para que pueda “gozar” a Dafne. Según la mitología clásica, Apolo se encapricha de Dafne, hasta el punto de que la persigue con malas intenciones. Dafne huye y le pide socorro a Zeus. Este se apiada de la joven y la transforma en el árbol del laurel. Cuando Apolo le da alcance, ella ya está casi transformada en árbol y la separación es definitiva. Llora su mala suerte, pero ella logra salvarse. Garcilaso de la Vega, cien años antes, ya había tratado el tema desde una óptica más personal, intimista y grave. Ahora, Quevedo ridiculiza al dios, tratándolo de un simple frecuentador de los barrios bajos y de las peores compañías de la ciudad.
En la primera estrofa, yo lírico comienza apostrofando a Apolo de modo ridiculizante, calificándolo de “bermejazo”; el despectivo es evidente y sarcástico. Aprovechan la luz del sol la “canalla”, la gente baja, para “espulgarse”, limpiarse de pulgas. En el último verso le da un consejo terrible, si es que desea estar con Dafne: pagar sus servicios, como si fuera una mujer necesitada, o que comercia con su cuerpo; y así, se ahorra de perder el tiempo alumbrando, iluminando con su luz el día. 
En la segunda estrofa le indica que pague por estar con Dafne. No sería el primero, pues Marte gastó parte de sus bienes para estar con Afrodita, esposa de Efecto. 
En la tercera estrofa le trae el ejemplo de Zeus, el dios de dioses. Se transforma en una lluvia de oro para fecundar a Dánae. La escena es descrita por Quevedo con todo detalle y claridad, así que no necesita aclaración.
En la última estrofa, el yo lírico piensa que tal estratagema de Zeus fue obra de una dama inteligente (acaso de vida poco virtuosa); no pudo ser de una estrella, un astro, sin propietaria (o acaso quiera decir de una mujer que se llama Estrella). Le aconseja a Apolo que, como es sol y vive cerca de ellas, se sirva de ella (de la dueña, mujer que ya no es doncella) para que le monte una estratagema como la de Zeus.
Vemos que el poema es una pura ridiculización de un dios de la mitología greco-latina, Apolo. Lo rebaja a categoría de rufián impulsivo y desvergonzado; y como tal le aconseja, con mucho sarcasmo, que siga el ejemplo de las otras divinidades y concierte un encuentro a través de una medianera; por supuesto, ha de pagar los servicios.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: visión burlesca y ridiculizante de un episodio de la mitología clásica protagonizado por Apolo persiguiendo a Dafne. Lo podemos enunciar de otro modo: Reducción al sarcasmo grosero de Apolo persiguiendo a Dafne, postrofando a aquel para que tome el consejo del yo lírico: pagar por los servicios de Dafne.
3) Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido, en su distribución habitual:
– Las dos primeras estrofas forman la presentación y exposición de una situación, un caso o un problema. En este caso, Apolo se obsesiona con Dafne y la persigue con las peores intenciones. 
– Las dos últimas estrofas conforman la segunda sección temática; se ofrece algún ejemplo y se concluye cómo solucionar esa situación: pagando los servicios de alguien que facilite el encuentro. 
4) Análisis métrico y de la rima
El poema es un soneto. Está compuesto por dos cuartetos y dos tercetos, todos ellos formados por versos endecasílabos, con rima consonante, conforme a la estructura: 
5) Comentario estilístico
Estamos ante un soneto satírico-burlesco. Quevedo realiza un “contrafactum” de un tema mitológico clásico que ya antes el gran poeta renacentista Garcilaso de la Vega había tratado en tono serio y solemne y desde una perspectiva personal (la pérdida de Dafne es análoga a la de la dama amada por Garcilaso, ya muerta; por tanto, se puede dar por un amor definitivamente perdido).
Quevedo aplica el sarcasmo, la burla, la ironía y la degradación a unos niveles escandalosos. En el fondo, ridiculiza la mitología clásica. La recrea como una historia sórdida de los bajos fondos de cualquier ciudad europea del siglo XVII. Comienza con un epíteto degradatorio, con un morfema despectivo: “Bermejazo”; Apolo ya no es amarillo, como corresponde al dios sol, sino solo rojo, y un rojo avulgarado. Le llama “platero”, es decir, Apolo ya no se identifica con el amarillo áureo, sino con el blanco de la plata; el oficio no es muy noble que digamos; es un grado más en su ridiculización sistemática. Con todo, emite luz, pero solo sirve para que la “canalla”, la gente baja, mate las pulgas que pueblan su cuerpo. El acto es vulgar y sórdido. El yo lírico presenta a la “ninfa Dafne”, que se va sin hablar, alejándose de Apolo. Pronto le suelta su consejo, tratándolo de “tú”: “Si la quieres gozar, paga y no alumbres” (v. 4). Degrada a Dafne a la categoría de prostituta y le indica al dios el medio de estar con ella: pagando en moneda sus servicios. como podemos ver, la ordinariez de la escena es violenta y cruda.
En el segundo cuarteto incide con el mismo razonamiento. El yo lírico llama “ojo del cielo” (v. 6) a Apolo; es una metáfora que se puede considerar escatológica sin echarle mucha imaginación. Apoya su argumento con el ejemplo de Marte; para estar con Afrodita, tuvo que urdir estratagemas que no le salieron gratis. Véase que la ridiculización es extrema y descendente. Marte, el dios de la guerra y la virilidad, gasta su dinero en “confites”, “pasteles” y unos “azumbres” de vino (vv. 7-8).
En el primer terceto, el yo lírico utiliza otro ejemplo de otra divinidad, nada menos que Zeus o Júpiter, el dios supremo. Narra la poco ejemplar transformación en monedas de oro para poder unirse  a Dánae. La expresión “Levantóse las faldas la doncella” (v. 10) vulgariza al extremo la actitud de ella.
El último terceto, de carácter conclusivo, continúa con la ridiculización. Utiliza un retruécano (“Dueña Estrella” frente a “Estrella sin Dueña”, vv. 12-13), con insinuación o alusión de tono vulgar. Si ya Júpiter hubo de acudir a una alcahueta, no es ningún desdoro que Apolo también lo haga, como el yo lírico le aconseja, en un tono coloquial y dicharachero, como en conversación de taberna.
Como se ve, este soneto es el revés de la mitología clásica. Esta se había utilizado en tono solemne durante el Renacimiento y el Barroco, incluso por el mismo Quevedo en muchas de sus composiciones. Pero ahora, la decepción vital, el desengaño existencial, las calamidades personales y colectivas (de España, se entiende), lo empujan hacia una dirección de degradación de todo el montaje literario greco-latino y seguido a pies juntillas, posteriormente, en el Renacimiento y Barroco. Ahora, a Quevedo solo le queda un cristianismo estoico como único asidero para enfrentar la vida y la muerte. Es el momento de ridiculizar y degradar la cultura greco-latina hasta dejarla reducida a anécdotas risibles, escabrosas y soeces. Ya no hay optimismo vital, ni respeto sacrosanto a la tradición cultural grecolatina. Solo queda el sarcasmo agridulce que pulveriza todo el montaje cultural greco-latino; solo se salva la filosofía estoica de Séneca y Propercio, autores que admiraba profundamente y a quienes tradujo al castellano.
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados,densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compuso sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo del escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su homor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
Asimismo, dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “A Apolo siguiendo a Dafne” es un ejemplo del espíritu barroco. Desengaño y decepción es lo único que queda tras la fase optimista, abierta y triunfante del Renacimiento.
Quevedo toma un motivo mitológico y lo degrada hasta lo escatológico; lo reduce a una anécdota escabrosa y chocarrera. Lo hace con gracia, muy mala leche y ganas de poner patas arriba el armazón mitológico y cultural greco-latino. Para apreciar este ejercicio de cierta rebeldía, conviene recordar que él mismo utilizó muchísimo la mitología y la cultura greco-latina, en poemas y otros textos de tono serio e intención grave. Se trata, entonces, como de un desahogo, como de una broma que el lector sabe apreciar en su justa medida.
El ingenio compositivo es, como siempre en nuestro clásico, apabullante. Utiliza la lengua a su antojo para expresar una situación mitológica en un tono sarcástico que desemboca en lo risible y despreciable. Tutea al dios, en un tono coloquial y despectivo. Lo baja de su pedestal y lo trata de simple frecuentador de lupanares.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema. Es interesante explicar los ejemplos que el yo lírico le ofrece a Apolo para que actúe como ellos.
5) Indica la ironía, el sarcasmo y la parodia que existe en este texto.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la literatura barroca conceptista visibles en el poema.
2) ¿Qué pretende Apolo? ¿Quién es Dafne?
3) ¿Cómo podemos inferir que Quevedo ridiculiza la actitud de Apolo?
4) La visión de la sociedad, de la vida y de la cultura antigua que se desprende de la lectura, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
5) ¿Muestra Quevedo un conocimiento profundo de la mitología clásica? ¿Por qué se ríe de ella, entonces?  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger una reflexión sobre ciertos comportamientos de los dioses clásicos frente a los valores de nuestra sociedad contemporánea.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al contenido del poema. Tendrá tres personajes, el yo lírico, Apolo y Dafne, si es que es posible en este paradójico poema. 
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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