Tomás de Iriarte: «Los dos conejos»; análisis y propuesta didáctica

Tomás de Iriarte – Los dos conejos

Los dos conejos
No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal
Por entre unas matas,         1
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.
   De su madriguera                   5
salió un compañero,
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»
   «¿Qué ha de ser? -responde-;
sin aliento llego…                   10
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
   «Sí -replica el otro-,
por allí los veo…
Pero no son galgos».       15
«¿Pues qué son?» «Podencos».
   «¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».       20
   «Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».
   En esta disputa                   25
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
   Los que por cuestiones
de poco momento                   30
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
El poeta presenta una situación concreta. Un conejo huye a toda velocidad, perseguido por dos perros. Se encuentra con un compañero, que le pregunta por qué corre tan velozmente. Le explica que lo persiguen dos galgos. Sin embargo, el compañero lo contradice y afirma que son podencos. Se enredan en una pequeña discusión sobre si los perros perseguidores son galgos o podencos. Tanto tiempo perdieron que, finalmente, ambos son capturados por los perros.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: no conviene perder el tiempo en minucias, sino concentrarse en lo importante y ser resolutivos. El propio autor, Iriarte, lo enuncia en el título:  “No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal”.
3) Apartados temáticos
El poema presenta una estructura cuatripartita bien reconocible. Tenemos:
-La primera parte (vv. 1-4) presenta a los personajes en su contexto y el conflicto que han de resolver. Dos conejos se encuentran cuando uno huye porque es perseguido por dos perros.
-La segunda parte (vv. 5-24) se centra en la discusión de los conejos sobre la raza de los perros perseguidores. 
-La tercera parte (vv. 23-28) es el desenlace. Tanto tiempo perdieron que ambos son cazados por los perros, de los que, por cierto, no sabemos si son galgos o podencos. 
-La cuarta y última parte (vv. 29-32) ya no está en el orden de la ficción previo. El yo lírico habla directamente y se dirige a su auditorio. Se aplica la analogía de los animales a la conducta humana y, de nuevo, advierte que no hay que perder el tiempo en cuestiones secundarias, pues resolver las cosas a tiempo puede ser decisivo. 
4) Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y dos versos La medida de los versos y la rima se mantiene en ambos apartados. Los versos son hexasílabos (seis sílabas; arte menor, por tanto). La rima es asonante en é-o, en los versos pares; los impares quedan libres. Se trata, pues de un romancillo, dispuesto en ocho estrofas de cuatro versos; el romance es una estrofa tradicional castellana, de pervivencia oral, anónima y colectiva; el romancillo es su variante en arte menor.
5) Comentario estilístico
El poema es de una elaboración cuidada, pero orientada a la claridad y la sencillez. No vamos a encontrar grandes conceptos desarrollados, ni sutiles aplicaciones retóricas. La intención educativa no es compatible con esas manifestaciones. La personificación o prosopopeya sistemática de los animales es el recurso clave. De vez en cuando aparecen rasgos de humor, como en el arranque del poema: “–no diré corría–, / volaba un conejo” (vv. 3-4). La hipérbole, mezclada con la reticencia, crea un efecto cómico inmediato.
Es un poema dialogado, pues los dos conejos charlan tranquilamente, a pesar del peligro que los acecha. Conversan en un tono coloquial, distendido: “Sí, como mi abuelo. / Galgos y muy galgos” (vv. 17-18). La repetición del verbo “decir” en cuatro ocasiones insiste en la pérdida de tiempo, a pesar del apremio. El tono coloquial crea gracia y humor, pues el contraste con la situación apurada en la que se hallan es alto.
El yo lírico aparece en la sección final de la fábula. En cierto modo, repite lo dicho en el título. Se trata de poner en verso la moraleja de la fábula. El sujeto lírico se dirige a cierto tipo de lectores (los que se parecen a los conejos): “llévense este ejemplo” (v. 32). 
Vemos, pues, que se trata de una historia protagonizada por animales en las que se contiene una enseñanza moral. Esta, en concreto, personifica en dos conejos lo importante que es distinguir lo importante de lo accesorio para no sufrir consecuencias negativas.
 6) Contextualización
Tomás de Iriarte (Tenerife, 1750 – Madrid, 1791) es, junto con Samaniego, el más importante fabulista neoclásico español. No limitó su talento a la poesía didáctica, sino que compuso varias obras teatrales de mérito, como Hacer que hacemos (1770), El señorito malcriado (1788), etc. Tradujo atinadamente el Arte poética de Horacio y compuso piezas musicales, pues su talento musical era elevado. Su poema didáctico La música (1779), en cinco cantos compuestos por silvas, obtuvo gran resonancia en España y fuera de ella. 
Como fabulista, Iriarte se consagró con la importante obra Fábulas literarias (1782). Se atiene al gusto de la época de recoger la tradición grecolatina, seguir sus postulados y realizar una literatura didáctica, clara, sencilla y que sirviera para la mejora de la educación ciudadana. 
7) Interpretación y valoración
Esta fábula es una de las más conocidas de Iriarte, y con justicia. Su planteamiento y desarrollo es acertado. La extensión es moderada, los protagonistas son simpáticos y la moraleja extraída resulta pertinente, ayer como hoy.
Esta historia de “Los dos conejos” está compuesta bajo las mismas pautas del resto de las moralejas: antropomorfización de los animales, moraleja final, un poco de humor, algo de sátira y un tono amable. La facilidad expresiva es muy elevada. El dominio del verso y la capacidad para crear una historia sencilla, muy bien contextualizada en el mundo animal hacen de la lectura una experiencia agradable, como ya lo fue hace más de doscientos años, cuando se compusieron. En efecto, las fábulas de Iriarte han resistido muy bien el paso del tiempo. Bajo una aparente sencillez, que esconde una cuidadosa elaboración, Iriarte nos ha dejado una poesía, bajo la fórmula de la fábula, de primer orden.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Tiene mucha importancia conocer si los perros perseguidores son galgos o podencos?
2) El poeta, ¿desea solo divertir a sus lectores? 
3) Localiza cuatro rasgos del registro coloquial que se aprecian en el diálogo entre los conejos. ¿Qué efecto crean? 
4) ¿Con qué tipo de hombre podemos identificar a los conejos? ¿De qué son imagen, entonces?
5) ¿Se dirige Iriarte en algún momento a los lectores? ¿Podemos decir que es un texto persuasivo? 
6) ¿Dónde aparece la moraleja? A juzgar por su claridad, ¿se puede afirmar que el poema posee intención didáctica? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una situación social similar a la de la moraleja: la pérdida de tiempo y energía en cuestiones banales. Utiliza animales antropomorfizados u otra fórmula de tu creación, para dotarlo de un sentido didáctico. Puedes imprimir un tono aleccionador y algo humorístico, como ha realizado Tomás de Iriarte.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Tomás de Iriarte a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Tomás de Iriarte, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una situación social en la que las personas pierden el tiempo en asuntos triviales. La ironía suele ser muy expresiva para mostrar con humor este tipo de situaciones, siguiendo el ejemplo de Tomás de Iriarte.

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