Nicanor Parra: «Autorretrato»; análisis y propuesta didáctica

NICANOR PARRA – Autorretrato
AUTORRETRATO
Considerad, muchachos,                            1
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada                           5
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.          10
 
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,                                  15
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.              20
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
 
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,                                25
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!             30
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy                                35
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales
                    De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
 Este poema, hermoso, irónico y cáustico, es un autorretrato del sujeto lírico. Está planteado en tono conversacional y coloquial, con un importante ingrediente de confidencialidad. Este se dirige a unos “muchachos”, tal vez sus propios alumnos, pues él ejerce de profesor en un liceo o instituto de educación secundaria. Se presenta y se autoanaliza ante tan singular auditorio. Dice de sí que trabaja mucho, que se siente lastimado, pobre y humillado, lo que se aprecia en que ha perdido la voz, su cara está “abofeteada” y gasta unos zapatos rotos y viejos, como “de cura”.
En la segunda estrofa confiesa que su vista está muy deteriorada por el exceso de trabajo, la falta de luz y de buenas condiciones de trabajo. Critica a los burgueses avariciosos que explotan a los débiles y pobres. Realiza también una reflexión de alcance más general: ¿vale la pena vivir así? Muchos nacen hombres y mueren como animales, lo cual es intolerable.
En la tercera estrofa habla claramente de “exceso de trabajo”, lo que le provoca alucinaciones, ensoñaciones y otras fantasías. También lamenta su piel blanca, en las mejillas y en las manos, y, finalmente, su calva, pues apenas le quedan cuatro pelos. Cierra el poema, sin embargo, con un recordatorio a su auditorio: también fue joven, también tuvo sueños, ilusiones y esperanzas, pero todas quedaron abandonadas por el camino por las malas condiciones de vida de profesor, “Embrutecido por el sonsonete / de las quinientas horas semanales” (dos versos finales). 
  1. Tema
Los temas de este poema se puede enunciar así:
-Autorretrato del sujeto lírico, en un tono reivindicativo y sarcástico, en un marco social injusto y embrutecido.
-Reflexión del sujeto lírico sobre sí mismo acerca de su trayectoria vital, llena de sinsabores y de un esfuerzo docente no recompensado.
-Advertencia a los interlocutores (y, por extensión, a los lectores) de que el paso del tiempo acarrea la decepción y la amargura, por más que en la juventud todos hayamos tenido sueños y esperanzas.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta dos secciones temáticas bien diferenciadas:
-Una primera parte descriptiva y explicativa (vv. 1-30): el sujeto lírico describe diferentes rasgos de su rostro, que delatan cansancio, fatiga, desgaste y amargura. Algo de la indumentaria insisten en lo mismo. 
– Una segunda parte de tono admonitorio y de advertencia sobre el destino que les aguarda a sus interlocutores, sus jóvenes adultos, que no será muy distinto al suyo (vv. 13-32). Recuerda que él también tuvo sueños y esperanzas juveniles que el embrutecimiento laboral fulminaron para siempre
  1. Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por treinta y ocho versos endecasílabos y heptasílabos. Riman en asonante (á-e) los versos pares. Estamos, entonces, ante  una silva romanceada. Es una estrofa muy apta para la descripción analítica y la explicación casi argumentativa. Su cultivo es bastante tradicional, se remonta al Renacimiento y Barroco
  1. Recursos estilísticos
“Autorretrato”, el título, nos orienta muy bien sobre el contenido. El sujeto lírico se describe, explica y reivindica a lo largo del poema. Se ve a sí mismo como un hombre pobre, con ropa humilde y desgastada. El poema se abre con una apóstrofe (“Considerad, muchachos”, v. 1), que, junto con la invocación, nos da el tono del poema: reivindicativo, en un contexto coloquial, algo intimista y confesional. 
Sus ropas son frailunas (el gabán y los zapatos), lo que le molesta. En el verso 2 se presenta con su oficio: “Soy profesor en un liceo oscuro”. Lo considera esencial, pues es lo que ha marcado su carácter y su destino. La primera consecuencia de ese oficio docente es que se ha quedado sin voz por el excesivo número de horas trabajadas; su cara está “abofeteada” (v. 7), metáfora del desgaste sufrido en el oficio. Sabe, como expresa en una exclamación retórica, ya antes precedida por una interrogación retórica, que inspira lástima, por su humildad desgastada, como su indumentaria.
La segunda estrofa se centra en sus ojos y su vista; presentan un estado lamentable, pues ha perdido visión a causa de las malas condiciones físicas en su entorno de trabajo. Lo admite con resignación en un verso conversacional lleno de ira contenida: “¿Qué me sucede? ¡Nada!” (v. 13). La interrogación retórica y la exclamación nos dejan ver la irritación del sujeto lírico por haber llegado a esta calamitosa situación física y emocional. Aquí introduce una crítica al sistema social, que considera injusto, pues exige mucho trabajo por poca remuneración. Culpa a los burgueses, a través de un símil: “Duro como la cara del burgués” (v. 19), que es seguido de una sinestesia metaforizada muy expresiva: “Y con olor y con sabor a sangre” (v. 20). Significa que su trabajo es tan agotador que lo desangra, lo deja exangüe. Cierra la segunda estrofa con una exclamación retórica, que contiene a su vez dos antítesis: nacer / morir, y animal / hombre. La eficacia significativa es muy alta y expresa con dramatismo la vida miserable que lleva el sujeto lírico.
La tercera estrofa comienza por nombrar directamente la causa de sus males: “el exceso de trabajo” (v. 23). Esto le ha provocado o su refugio en la poesía, o cierto tipo de locura, al percibir formas, voces, risas y conversaciones “criminales” (v. 26). Parece querer decir que ha caído en la paranoia y cierto tipo de enfermedad mental que lo ha desequilibrado. Para reforzar su argumento pide a sus contertulios que observen otros tres rasgos de su cuerpo: las manos y las mejillas “de cadáver” (v. 28), blancas, con color de muerte, por tanto; el segundo elemento es su calva; el tercero y último son sus arrugas, que tilda de “infernales” (v. 30), pues son producto de una explotación criminal. 
En la parte final del poema, lo que constituye el segundo apartado, cambia de tono radicalmente. La locución adversativa “Sin embargo” (v. 31) que cambia de asunto. Los verbos en pasado también advierten que hablan de cómo fue él en el pasado: joven lleno de ilusiones y esperanzas. Lo expresa con dos hermosas metáforas: “fundiendo el cobre” (v. 33) y “limando las caras del diamante” (v. 34). También aspiró a la belleza, a la aventura, al descubrimiento del misterio, pero sin éxito alguno. Vuelve al presente en los últimos cuatro versos, que lo sitúan otra vez tras la mesa del profesor, en el liceo. Se confiesa “embrutecido”, lo cual le provoca amargura. La causa la expresa con una metáfora hiperbólica y sinestésica: se escucha a sí mismo “quinientas horas semanales” explicando su lección a los chicos. A esta derrota existencial ha llegado a causa de la feroz explotación laboral a que ha sido sometido
  1. Contextualización
Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, Chile, 1914 – Santiago de Chile, 2018) fue un poeta, matemático, físico e intelectual chileno. Su obra poética ha obtenido un amplio reconocimiento de crítica y de lectores. El Premio Cervantes (otorgado en 2011) expresa muy bien el prestigio y la influencia que su poesía ha alcanzado en el ámbito hispánico. 
Su larguísima trayectoria pasó por varias etapas: una inicial, propia de los años treinta y primeros cuarenta, de corte popular y tradicional (bajo el influjo de García Lorca y su Romancero gitano); siguió otra de expresión vanguardista, en los años cuarenta y siguientes; desde los años ochenta explora una poesía formalmente más libre, asociada a “artefactos” textuales y visuales. El denominador común es el de la ironía, humor ácido, utilización de formas populares modificadas, crítica a aspectos sociales y políticos de su entorno, espíritu contestatario frente al poder e independencia de su voz poética respecto de las ideologías políticas imperantes en su país y en Occidente durante el siglo XX. Sus “antipoemas” son expresión de esa rebeldía formal y de contenido.
Entre sus obras, sobresalen Cancionero sin nombre (1937), Poemas y antipoemas (1954), de donde procede el texto que ahora comentamos, Manifiesto (1964), Ecopoemas (1982), Poesía política (1983), y Hojas de parra (1985). Sus discursos y conferencias se publicaron en Discursos de sobremesa (2006). 
Se asocia el nombre de Parra con el concepto de “antipoesía”. Se refiere a su visión de la actividad poética como un ejercicio libre de retórica, del boato académico y del encorsetamiento impuesto por el canon y la tradición. En efecto, Parra innovó intensamente en las formas expresivas y abre caminos novedosos, frescos y originales, para la poesía en lengua española. Sus montajes poéticos, combinados con la música y la fotografía, son célebres por su originalidad y audacia expresivas
  1. Interpretación y valoración
El poema “Autorretrato” es de una desgarradora belleza y profundidad. Nos presenta un recorrido nostálgico por la vida del sujeto lírico. Su oficio agotador de profesor, a causa de las excesivas horas de trabajo, lo han agotado, envejecido y envilecido. Lamenta todo ello profundamente, pero no quiere cerrar su poema sin recordar a sus oyentes que también fue joven y tuvo sublimes ilusiones, como ellos ahora. 
Parece querer advertirlos para que no cometan sus errores, o para que hagan algo que evite ese declive irremisible. Encuentra un culpable: el injusto orden social, que tolera que el profesor sea explotado inmisericordemente. Apunta hacia la ideología y la mentalidad burguesa, que todo lo destroza.
 Hemos visto que el texto presenta un tono coloquial, conversacional, parece que con sus propios alumnos. Este ambiente confidencial y confesional es muy interesante y atractivo para el lector.
Se ve a sí mismo casi en la ruina, aunque parece algo exagerado. La lectura es expresiva y vivaz, a lo que contribuye la forma métrica y las exclamaciones e interrogaciones; aportan una sensación de inmediatez y de espontaneidad verdadera.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen)
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Cómo se percibe en el poema el tono coloquial y conversacional? 
2) ¿Qué son las “ negras arrugas infernales” que aparecen en el verso 30? 
3) El sujeto lírico, ¿fue feliz en algún momento de su vida?  Razona tu respuesta.
4) ¿Qué opina de su propia indumentaria?
5) Su situación, ¿lo ha puesto al borde de la locura en algún momento? Señala en qué versos se puede percibir esta idea.
6) ¿Es importante la confesionalidad (declarar un pequeño secreto al lector, de naturaleza personal e íntima) en el conjunto de la significación del poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que sea un autorretrato, de una persona real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido sarcástico y crítico, como ha realizado Nicanor Parra.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Nicanor Parra a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Nicanor Parra, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que creen un autorretrato de una persona en cuyo oficio ha sido explotado, con consecuencias visibles. No olvides el empleo de metáforas e hipérboles, para ser más eficaz desde el punto de vista comunicativo, siguiendo el ejemplo de Nicanor Parra.

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