Simón Valcárcel Martínez: «El mundo literario de Luis Sepúlveda»; reseña

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Luis Sepúlveda Calfucura (Ovalle, Chile, 1949 – Oviedo, 2020) es un escritor original que nos ha dejado novelas, libros de viaje y cuentos de muy bella factura. Su reciente e inopinada muerte, a causa del Covid-19, ha supuesto una pérdida importante para la literatura en lengua española. Su trayectoria biográfica es tan sorprendente como la literaria, con unos cambios. Pasó de hombre armado de la guardia personal del presidente chileno Salvador Allende a escritor reconocido de novela policiaca. Se inició como un novelista clásico, con novelas de la selva, de la que ya existía una importante tradición en Hispanoamérica, y finalizó como autor de textos infantiles. Ciertamente, es un camino muy variado y bastante accidentado. 

Su itinerario creativo es muy singular y está en consonancia con su periplo vital: de su Chile natal (nieto de españoles exiliados tras la Guerra Civil), represaliado por la dictadura de Pinochet, atravesó Sudamérica y Centroamérica para recalar en Europa. En Alemania vivió bastantes años con oficio de periodista, lo que le permitió viajar por muchos lugares, bajo una perspectiva de protección de la naturaleza y defensa de los derechos humanos. Ha sido un viajero impenitente, bien ejerciendo de periodista, bien como visitante, siempre con su libreta y pluma a mano para tomar notas. Sus actividades cinematográficas son bien conocidas. Lo cuenta con detalle en una interesante entrevista (Ovallito, 2008).

Desde 1997 residió en Gijón, ciudad que amaba y disfrutaba abiertamente; era como su segundo hogar. Vemos, pues, que el tercio final de su vida discurrió en España, aunque no perdió el contacto con su país natal. Sepúlveda poseía una ideología política de izquierdas; fue militante, desde su juventud, de partidos políticos de esa tendencia en Chile y colaboró activamente en los gobiernos de Allende y en contra de la dictadura de Pinochet. Esta cuestión es importante porque explica algunos de los temas de su literatura de ficción y de la perspectiva que adopta en libros de viajes y notas o reportajes. Su compromiso con los humildes, los perdedores y marginados es una constante en sus escritos; extendió su mirada, como guerrillero, como periodista y como literato, desde una conciencia política de izquierdas, socialista o comunista. Nunca tuvo pelos en la lengua para proclamar su ideología de izquierdas, públicamente y sin cortapisas, como en el chat mantenido con sus lectores en El País (El País, 2009). 

Otro rasgo ideológico e intelectual muy importante fue el de su defensa del medio ambiente y la denuncia contra la degradación de la naturaleza a causa del afán de lucro de grandes empresas. Esta sensibilidad ecológica se manifestó cuando comenzó a ejercer el periodismo, desde Alemania, siendo miembro de la organización medioambiental Greenpeace. Realizó viajes como reportero denunciando los atropellos ecológicos en distintas partes del mundo, especialmente en América del Sur. De aquí surge otro vector importante de su literatura: la defensa del mundo natural y de las tribus indígenas frente al expolio desvergonzado perpetrado por empresas, hombres y gobiernos avariciosos y sin escrúpulos morales. Existe, finalmente, otro hontanar literario del que nacieron abundantes libros: la literatura infantil. Bajo esta etiqueta crea relatos protagonizados por animales antropomorfizados; en cierto modo, estamos ante fábulas modernizadas, de intención crítica. Desde estos tres manantiales (compromiso político de izquierdas, defensa de la naturaleza y de las culturas indígenas y relatos de sensibilidad infantil) surgieron libros originales, intensos y compactos.

Sepúlveda escribe con un estilo elaboradamente sencillo y, en consecuencia, aparentemente llano. En realidad, si bien se mira, tras sus textos se esconde un cuidadoso andamiaje constructivo y un intencionado uso estético de la lengua que tiende a la frescura espontánea, como si se escribiera a vuelapluma, pero nada más lejos de la realidad. En este sentido, Sepúlveda continúa el camino de otros destacados escritores hispanoamericanos que sintieron la solidaridad con los humildes como un deber ético insoslayable. Para este tipo de literatos, la expresión cuidada cristaliza en la claridad y la transparencia; se observa en ellos un deliberado alejamiento del retoricismo, pues desean ser entendidos por el lector corriente y moliente. Un ejemplo señero, que el mismo Sepúlveda admira abiertamente, es el uruguayo Mario Benedetti.

En estos escritores (Benedetti, a la cabeza; Sepúlveda y otros muchos, detrás), tras una aparente sencillez, se esconde una cuidadosa elaboración, un deseo de comunicación con los lectores y una firme voluntad de contribuir a cambiar el mundo rápida y drásticamente en las cuestiones sociopolíticas. Son escritores de la utopía, más que escritores comprometidos en un mero plano ideológico. Entienden su trabajo literario como una adhesión a ideas e ideales de transformación social, lo que no significa que estos prevalezcan sobre aquel. Sería una falsa imagen porque es fácil observar la distancia que separa la escritura de la política.  En general, prevalece la independencia de la verdad poética frente a la realidad ideológica.

Con todo, conviene recordar que la adopción de una ideología política explícita no garantiza, más bien lo contrario, el éxito artístico. El hecho de que una ideología esté extendida en algunos círculos artísticos no garantiza que sus acólitos sean buenos escritores. Solo el talento personal del escritor mitiga el mensaje político y refuerza la tensión estética. No es fácil esquivar este escollo y Sepúlveda, en alguna ocasión, tropieza en él, como veremos. 

Sepúlveda comenzó muy pronto su camino literario. Publicó a su costa un libro de poesía (hoy inencontrable) con apenas dieciocho años. Su primer libro de relatos, Crónica de Pedro Nadie (de imposible consulta en España), con veinte, fue premiado por la Casa de las Américas y publicado en La Habana en 1969. Ocurre que su fortísimo compromiso político juvenil y de primera madurez y sus inesperadas consecuencias, a causa del golpe de estado en Chile, en 1973, influyó decisivamente en su modo de escribir, incluyendo aquí a los temas, estilo y géneros. 

Cuando afirmamos en el título de este estudio que estamos ante una “literatura de compromisos”, nos referimos a la responsabilidad que el autor mantiene en un plano ideológico y estético en todo momento y en todas las obras por él compuestas. En los distintos subgéneros que empleó para verter sus creaciones o pensamientos y en los variados temas y argumentos que inventó para construir sus ficciones, se aprecia perfectamente ese doble compromiso antes mencionado.  Esta fidelidad artística e ideológica incita al lector, de algún modo, a la reflexión y a un sopesamiento meditativo sobre cómo algunos individuos, movidos por la codicia, alcanzan sus objetivos políticos, económicos y personales. Subyace siempre el mensaje de que no vale todo en el periplo vital del ser humano; el respeto a la naturaleza y a los demás es una línea que no se debería franquear, so pena de severas consecuencias negativas. 

Los libros de Sepúlveda nos descubren lugares geográficos y paisajes (la Patagonia argentina y chilena, la Tierra del Fuego, la selva amazónica ecuatoriana, la ciudad de Santiago de Chile, etc.) hasta ahora poco transitados por la literatura. En concreto, la Patagonia y Santiago de Chile son los dos focos geográficos preferidos para ambientar sus narraciones. También nos permiten conocer restos de las antiguas tribus pobladoras de esos territorios (su modo de vida, sus teogonías y cosmogonías, sus culturas, etc.) y actitudes de los actuales habitantes de esos lugares apartados e inmensos; son personas respetuosas, serenas y acomodadas al lugar donde viven (por eso, la solidaridad y la serenidad estoica son los dos rasgos de carácter más llamativos, aunque quizá resulten un tanto idealizados por parte del autor).

Dividiremos su producción en cinco secciones textuales que, a nuestro parecer, recogen adecuadamente sus títulos: novelas, cuentos, literatura infantil y juvenil (LIJ), libros de viajes o periodismo ecopacifista y ensayo. El orden temático no responde más que a un criterio de género literario; dentro de cada uno de ellos, los títulos se ordenan siguiendo un orden cronológico.

Un valor adicional de la narrativa de Sepúlveda es su variedad de registros y temas. De la novela clásica, con formato policiaco, al relato infantil, nuestro novelista ha sabido verter sus preocupaciones y sus intenciones con versatilidad estilística y formal. Cerramos este trabajo con un análisis sintético sobre los temas, enfoques y patrones estilísticos de la obra literaria de nuestro escritor. Nuestro deseo es contribuir al conocimiento y la justa apreciación de la creación literaria de Luis Sepúlveda.

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Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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