Miguel Delibes: «Parábola del náufrago»; análisis y propuesta didáctica

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Miguel Delibes – “Parábola del náufrago” (1969)
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Jacinto San José es un hombre de mediana edad; vive en las dependencias de Don Abdón, SL. Allí trata con un perro, antes hombre, llamado Genaro. Antes habla, ahora ya solo ladra. Jacinto se dirige a sí mismo mirándose en el espejo; argumenta a favor de la transformación de hombre a perro de Genaro; es más feliz, no tiene problemas familiares, etc. Baudilio Villamayor es el jardinero de ese lugar. Darío Esteban, el celador, golpea al perro sin razón aparente; este lo aguanta pacientemente, sin protestar. Don Abdón es una buena persona que piensa en la tranquilidad de sus empleados. Jacinto se marea al contar el cero en sus hojas de cuentas.
Primera reflexión ante el espejo de Jacinto. A la mujer de Genaro le avergüenza pasearlo con la correa porque orina donde le apetece. “Después de todo, si pensar es lo que nos hace padecer, Jacinto, ¿para qué demontres pensamos?”. Jacinto es un hombre normal, de complexión media. Es un experto calígrafo; en la empresa redacta documentos con tres colores de tinta y otros tantos tipos de plumines. Teme que el progreso de las máquinas lo dejen sin trabajo, pero don Abdón los tranquiliza, proclamando la superioridad del hombre sobre las máquinas. Es disciplinado y sumiso en el trabajo. Darío Esteban controla a los empleados desde el centro de la sala, en una silla elevada o minarete. El lema de la empresa, “Orden es libertad”.
Don Abdón es un ser andrógino, con pechos de mujer y musculatura de hombre. Como un padre y una madre a la vez. Los empleados Amando García y Ginés Gil critican a don Abdón y su empresa. Jacinto se desvanece un día en el despacho. A César Fuentes, los críticos, en una novatada, le cercenan el escroto; le cambia la voz y se afemina algo. A Jacinto lo apena y lo tiende. Lo conduce Darío Esteban a una granja o casa alejada de todo poblado, con el encargo de que siembre y cuide de un seto, cosa que le gusta a Jacinto. Juega al parchís con doña Presenta (viuda de don Cristóbal), doña Palmira y la señorita Josefita.
Segunda reflexión: Jacinto se confiesa muy cobarde y miedoso. No quiere casarse ni tener hijos para no tener problemas. La cabaña está surtida de comida y combustible. Jacinto se marea en el trabajo, al trazar los ceros.
Tercera reflexión: Quisiera que don Abdón lo abrazara y lo acogiera en su seno, como la nodriza gallega que lo cría (sus padres aparecieron electrocutados en una bañera).
Jacinto pide a Darío Esteban que comunique a los empleados (200) qué conceptos suman, si oro, sustancias prohibidas, mujeres en camisón, etc. Genaro tiene dos hijos gemelos, Pedro Juan y Juan Pedro, que juegan con el perro Gen (Genaro, en realidad, su padre). Gen tiene forma de medio perro e instintos caninos. Persigue a las aves y corre sin parar. Jacinto observa cómo el seto que ha plantado crece rápidamente, casi a ojos vista. Jacinto nace en 1924 y entra en la empresa en 1942; recibe varios premios al mejor sumador. La última fecha llega a 1967; una ficha recoge su trayectoria de buen empleado, pero advierte sobre su interés por conocer bien el significado de su trabajo; defiende a Genaro en su proceso. Ya en el campo, en la cabaña, planta el seto en un día, y crece rápidamente.
Cuarta reflexión: se pide calma y no perder el tino. 
Genaro había protestado en público ante Darío Esteban, pidiendo más sueldo. Lo echan y luego, intercediendo Jacinto San José, lo recogen, pero lo degradan. En las fiestas de la ciudad, de San Abdón, adulan por todo lo alto a Abdón. Unas viejas lo voltean y él disfruta. Se afilia a un grupo de esperanto, pero lo abandona decepcionado. La gente habla mucho, y eso acaba en discordia. Crea el movimiento por la mudez a la paz. Convence a César Fuentes. Convence también a Baudelio Villamayor, el jardinero, y a Eutilio Crespo, escribano de primera. Cuantas menos palabras para expresarse, mejor. Crea el contrato, basado en la apócope de las palabras. Crean los tres una asociación y en la asamblea inaugural acaban discutiendo. Tiene en casa una begonia, un ficus y una sanseviera, para recrear su vista.
Vomita todo porque los compañeros le obligan a girar sin parar. Un hortelano dispara a Gen porque ha mordido a su hijo y este se desangra en el suelo. Al salir al jardín, tras acaso unos días convaleciente, comprueba que el seto es tan alto como él; se espanta, coge los aperos y empieza a podar; encuentra la portezuela de salida y trata de cortar las ramas ante ella. Parece que la cosa va, pero al final, se ve rodeado y aprisionado por el cerco. Se hace heridas tratando de llegar a la portilla del seto, inútilmente. Está prisionero en el Refugio de Recuperación n.º 13
Juegan al parchís Jacinto, doña Presenta, doña Palmira y la señorita Josefita, la más joven. 
Quinta reflexión: duda que don Abdón sepa nadar, y que sea tan bueno como dicen. Es imposible satisfacer a todas las personas; cada una piensa de un modo distinto a otra. Se hace heridas.
Se duerme, dolorido. Llueve de noche. Se levanta cansado. Al salir, comprueba que el seto ya es más alto que él. Sube al tejado de la caseta de aperos y observa que el seto es infranqueable. Se desespera y se arroja contra éste, magullándose. Ya de noche, se zafa del seto, pero con muchas magulladuras. Su cara se transforma en la de un animal, muy poco a poco. Trata de quemarlo, pero no puede. Reúne unas bombonas al lado del seto y provoca una explosión, pero el seto sigue ahí; la cabaña queda dañada.
Muere Genaro. La Casa indemniza a la viuda con tal de que no lo entierre en sagrado y ceda la cabeza del difunto para disecarla. Jacinto asiste a la charla entre Darío Esteban y la viuda. No se puede entender con el lenguaje normal con las demás personas. Muchas de la acciones narradas son pesadillas mientras duerme en la cabaña. Trata de excavar un túnel para huir, sin resultado más que su agotamiento. Contempla el cielo con gusto.
Sexta reflexión: “Pareces un náufrago”, le dice su yo del espejo. Su situación es como la del hundimiento de un barco crucero tras un bombardeo; hay que mantener la calma. Está en una cámara de gas, en un campo de concentración: la supuesta ducha es la muerte; el pánico es terrible; la gente muere alrededor. Se dirige a él como Dick, o Heinrich. El marinero del barco muere ahogado. Su otro yo le dice que tiene suerte de no morir así. Entierran a Genaro y a la viuda le dan medio millón. 
Destroza todos los muebles para hacer un gran fuego, pero el seto no perece. Avanza y ya no le deja ir a la caseta de herramientas. Sube el tejado y contempla el paisaje lejano, un arroyo, un molino en ruinas; le gusta, pero es inaccesible. Introduce una nota de socorro en nueve botellas y trata de lanzarlas por encima del seto; solo lo logra con una. 
Séptima reflexión: su yo le advierte de su estado lamentable. Le aconseja salir volando de allí, como un pájaro. Trata de capturar un pájaro ratonero, para que le lleve el mensaje de auxilio, pero fracasa. Sale de noche vestido de negro, captura muchos pájaros dormidos; escribe la nota de socorro y se la pega a la pata; luego los libera. Por la mañana, al despertar, no puede subir la persiana porque el seto las ha inutilizado. Algo puede ver. Los pájaros con su nota de auxilio están allí, no se han ido. Está asediado, pero piensa resistir y no dejarse comer por los buitres.
Octava reflexión: Le pide paciencia y le advierte que está perdido.
Los tallos del seto entran en la casa. Se echa en la cama. Sueña que los tallos entran en su cuerpo por todos los orificios y lo invaden. Al final, sale una flor de él. Se despierta sudoroso. Nota mucho vello en su cuerpo, cosa rara. Logra subir al tejado, una avioneta sobrevuela la cabaña. Llama la atención para que lo rescaten. Darío Esteban es uno de los ocupantes de la avioneta, que pasa en vuelo rasante por el tejado, obligándolo a echarse en el tejado. La avioneta se va. Su transformación en oveja es evidente. Golpea el espejo y grita “¡Te han suicidado, jacinto!”. No encuentra culpables, pues él planta el seto. La pérdida de la mayúscula inicial en su nombre propio refleja su animalización. Se transforma en carnero totalmente; duerme en el suelo, come tallos e hierbas. No reacciona ante las plantas que lo rodean. Aparece Darío Esteban con unos doctores; lo inmovilizan. Uno de los médicos asegura que será un buen semental. Lo sueltan, sale corriendo al campo, pues ya no hay seto que lo impida. Corretea por las tierras, se siente libre y feliz. Va a gritar a Darío Esteban, pero solo le sale un Beé (con diez “es”). 
2. Temas de la novela
– Denuncia de la manipulación del hombre por un sistema totalitario que le arrebata la libertad de pensamiento, sentimiento y expresión.
– Crítica feroz a los sistemas políticos y económicos que propician la enajenación de las personas a cambio de garantizarles la supervivencia.
– Reflexión amarga sobre la falta de libertad política, que provoca la sumisión, la locura y la muerte como persona.
3. Apartados temáticos 
No es posible distinguir apartados temáticos en esta novela. Se trata de un desarrollo continuado en el que se relata el proceso de transformación de persona en animal de Jacinto San José. Se trata de una metamorfosis sutil, suave, pero continua e implacable. Se cierra con la animalización definitiva del protagonista, convertido en carnero. No existen capítulos o secuencias separadas externamente, por lo que el texto es un continuo, que provoca una sensación lectora de angustia y malestar al propio lector, como la que sufre Jacinto San José. Como formalmente, no hay divisiones en capítulos o secciones, se refuerza la idea de la unidad temática esencial del texto.
4. Personajes
Jacinto San José es el protagonista. Se trata de un hombre soltero, de 47 años de edad, empleado como calígrafo en la empresa Abdón SL. Es tranquilo y generoso con los demás. Le gusta la naturaleza y la disfruta. Ayuda a su amigo Genaro porque la empresa lo castiga por pensar por su cuenta. Será también su ruina. Aquel se convierte en perro; este, en carnero. Crea un lenguaje nuevo, el contrato, para expresarse con más objetividad y sincretismo, pero fracasa en su propagación. Jacinto es un náufrago en un mundo manipulado y opresivo contra el que se rebela desde sus valores de sencillez y humildad.
Genaro es el segundo personaje casi protagonista. Es el primer castigado por pensar y expresarse con cierta libertad, con buenas intenciones. Su transformación en perro es un aviso de lo que pasará con Jacinto. Está casado y tiene dos hijos.
Darío Esteban es el “celador”, brazo ejecutor de la tiranía impuesta por don Abdón. De sangre fría y malvado, además de manipulador, no duda en castigar a todos los empleados que osen poner en duda el poder de su jefe. Es un dechado de inmoralidad y crueldad. Su cinismo es insuperable, pues sabe hacia dónde conduce a Jacinto, pero lo disimula bajo eufemismos.
Don Abdón, el jefe supremo, es presentado como un ser ambiguo, entre hombre y mujer, andrógino. Disfraza su crueldad con juegos de niños, como hacer que nada, sin saber hacerlo, o que toca un instrumento musical, pero solo golpea un tambor. El engaño y la farsa pública son sus herramientas de manipulación mental preferidas.
El resto de los personajes son secundarios, con escasa relevancia. Recordamos a las tres mujeres con las que Jacinto juega al parchís, doña Presenta, doña Palmira y la señorita Josefita, la más joven. Lo hacen de un modo inocente y bobalicón; es un reflejo de la ingenuidad de la gente corriente. 
5. Lugar y tiempo narrativos
La acción se sitúa, primero, en una ciudad innominada; allí está la Casa, la empresa de don Abdón, y viven sus empleados. Luego se desplaza al Refugio de Recuperación N.º 13, una cabaña en un lugar aislado, aunque los alrededores son agradables y apacibles. El seto que el propio Jacinto planta crece muy deprisa y lo acaba de aislar del todo, hasta enloquecerlo.  
El tiempo de la escritura se remonta a 1969, cuando se publica la novela, y los años previos. El tiempo de la acción narrada no está determinado por el narrador. Es lógico suponer que es contemporáneo al de la escritura: máquinas, grandes empresas, avionetas, piscinas públicas, etc. Son elementos de la vida de la segunda mitad del siglo XX en España y en cualquier país europeo. La acción no tiene una duración bien definida. Genéricamente, se ocupa del matrimonio del pintor y su esposa, es decir, son sobre treinta años de una relación feliz. Concretando la mirada, se puede afirmar que se concentra en la enfermedad y muerte de Ana, la esposa; dura entre medio año y un año.
6. Figura del narrador
La novela ofrece dos narradores. Un narrador en tercera persona, con poca omnisciencia, pero nada objetivo y nada externo, ni distante, pues está muy influido por la mente de Jacinto San José, cuenta la acción principal: la transformación del protagonista en un animal a causa de la manipulación de Abdón SL. Aparenta ser un narrador omnisciente, pero está lejos de ese estatus. Recuerda momentos de la vida de Jacinto, incluso de su infancia, y conoce mucho de su interior, por ejemplo, cierta atracción mórbida hacia don Abdón, con sus grandes pechos.
De vez en cuando, el texto adopta la forma de un monodiálogo (habla una persona, como en un soliloquio; se dirige a alguien, pero este no puede contestar, o no se manifiestan sus palabras). Es reflejo, porque Jacinto San José se habla a sí mismo, ante el espejo. La imagen del espejo se dirige al personaje, pero este no contesta. Lógicamente, el foco es su esposa, pero el narrador, o interlocutor en un diálogo trunco, deja ver su intimidad: miedos, sobre todo; a la muerte, a la locura, al aislamiento, al enfrentamiento entre personas, etc. Es un hombre sensible e impresionable, de ahí su comunicación con su otro yo, devuelto por el espejo. Veamos un ejemplo:
En ambos casos, mientras la deuda no se salde, Jacinto procura soslayar a la parte contraria (prestamista o prestatario), pues si se topa con ella (la parte contraria) y es él (Jacinto) quien ha prestado, le azora pensar que el otro está pensando que él (Jacinto) piensa en pedirle lo que le adeuda, y si es el caso contrario, es decir, si le prestan (a Jacinto), su aturdimiento proviene de pensar que el otro esté pensando que ya es hora de que él (Jacinto) se rasque el bolsillo. Esto le conduce, debido a su complejo nato de incapacidad, a desconfiar de sí mismo y, en principio, a aceptar como buenas, sin proceso analítico previo, las proposiciones ajenas.
De aquí que la idea de Genaro le pareciera razonable, ya que, merced a un idioma universal, los hombres del mundo entero podrían, al fin, cambiar impresiones, perfeccionarse mutuamente y, a la postre, quizá, entenderse a despecho de los prohombres. El Grupo esperantista se reunía todos los jueves a las ocho de la tarde en la Academia Don Abdón y entre el «Karaj Kunuloj» con que Genaro abría las sesiones y el «Gis morgau, amikoj» con que despedía a sus miembros, las asambleas discurrían en un ambiente dialogante y armonioso, aunque Genaro se esforzase en orientarlas hacia un clima realista: «Konsideru Ke tie ci Kunestas Kuindek persónoj, Kaj la mondo hayas pli ol du mil milionoj da logantoju».
7. Notas estilísticas
Delibes es un auténtico maestro en el manejo de la lengua española, como bien se aprecia en esta novela muy experimental. En algunos tramos del texto, en vez de utilizar los signos de puntuación, se transcribe su nombre (coma, dos puntos, etc.). La dificultad lectora aumenta mucho y el choque es fuerte. Por otro lado, la frecuente colocación del sujeto, entre paréntesis, al final de un sintagma o frase es otro rasgo novedoso que funciona como analogía de la confusión mental de Jacinto. Aparecen muchísimas onomatopeyas, reflejando el canto de los pájaros y otros ruidos naturales producidos por el agua, una puerta, un árbol, etc. En otros momentos, el narrador cuenta en “contracto”, el lenguaje inventado por Jacinto. Lo que pretende ser conciso deriva en confuso. A veces, su acumulación es excesiva. La lectura, es cierto, se puede hacer enfadosa por momentos. Son experimentos narrativos audaces de resultado chocante, aunque de valoración dudosa. La lectura se complica, se ralentiza bastante, aumenta mucho el esfuerzo lector y el resultado es solo discreto.
El ritmo narrativo es sobresaltado, accidentado, en perfecta analogía con la mente y evolución del protagonista. El texto no da tregua: la lectura no admite pausas, ni orden; se trata de un continuo accidentado en el que los soliloquios de Jacinto consigo mismo, o el reflejo de sí mismo, alterna con una narración abrupta y escasamente contextualizada. A veces, distinguir el sueño de la realidad es complicado, tanto para el protagonista, como para el lector. Veamos un ejemplo al azar, del final de la novela:
Las guías del seto alcanzan alturas de cuatro metros y la maleza cubre totalmente el pozo, el cuchitril del motorcito y el cuchitril de los aperos. Jacinto continúa empujando los postigos y ante su resistencia (la de los postigos) se desespera y dice varias veces «me cago en la mar», y a cada «me cago en la mar» los postigos ceden unos milímetros, mas cuando el avión, zumbando y silbando, pasa por segunda vez en vuelo raso sobre el tejado, ruuuuuuuuum, a pocos metros,Jacinto se descorazona, «No va a volver», se dice, y se apea del poyete y, a hachazos, desmonta la cama donde duerme, coge un larguero, lo introduce por un extremo entre los postigos y apalanca por el otro con toda su alma. El seto se aplasta, el postigo derecho se astilla y Jacinto da gritos de júbilo. La maraña dificulta sus movimientos pero, al propio tiempo, los camales y horquetas facilitan su ascensión hacia el alero y, una vez allí, se sujeta a éste (el alero), se dobla por el vientre, y se encarama al tejado, invadido por los álabes, las rosetas foliares y los estolones que le permiten corretear por él (por el tejado) sin temor a resbalarse. La luz del sol le ciega al principio (a Jacinto), le invade una extraña sensación, como si fuera un feto.
8. Contextualización
Miguel Delibes Setién (Valladolid, 1920 – 2010) es un formidable novelista de la posguerra española. Dueño de un estilo propio, logró que el rural castellano, la gente humilde y sencilla, pasara a primer plano narrativo. Novelas como El camino (1950), Viejas historias de Castilla la Vieja, Las ratas, etc. son ejemplo de este tipo de narrativa. 
También la ciudad provinciana, en este caso con una crítica muy dura a la burguesía acomodaticia, egoísta y avulgarada, forma parte de su arco novelístico. El príncipe destronado, Cinco horas con Mario, Mujer de rojo sobre fondo gris, Parábola del náufrago, que ahora comentamos, y La hoja roja son algunos ejemplos de este tipo de relato. Su última obra, El hereje es una novela histórica de gran aliento y significación; recrea los tristes episodios en torno al auto de fe de Valladolid, contra los luteranos, en 1559.
9. Interpretación y valoración
Estamos ante una obra original y experimental. Como Delibes escribió como presentación a su inclusión en las “Obras completas”, expresa su preocupación por la existencia de regímenes totalitarios, tanto en Rusia y la Europa del Este, como en la propia España, tras la Segunda Guerra Mundial. 
Esta obra es, ciertamente, una parábola; es decir, un relato de ficción que sirve como ejemplo o símbolo de una situación real de la que conviene extraer una lección moral. En este sentido, Delibes explicita su deseo de que el lector espabile y comprenda que la libertad esencial del ser humano no se puede perder por un plato de lentejas. Se trata de un toque de atención sobre los peligros de los regímenes políticos que manipulan a los ciudadanos y los anulan como seres pensantes y sintientes. El compromiso ético de Delibes con valores cristianos y humanistas es firme y claro. 
La novela es un experimento narrativo audaz y original. Posee mucho alcance estético, a costa de una lectura fatigosa que no siempre se ve recompensada.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el contenido de la novela (150 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los personajes, tanto ricos como pobres.
5) ¿Qué tono tiene la novela: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala el lugar y el tiempo en el que transcurre la acción narrativa. 
7) Observa y señala las características del narrador.
8) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué tipo de vida lleva Jacinto San José? ¿Es peligrosa para los demás? 
2) Analiza los rasgos de la personalidad de Jacinto y su amigo Genaro y contrástalos con los de don Abdón y su ayudante Darío Esteban.
3) ¿Con quién habla Jacinto en los textos en cursiva? ¿Qué sentido le podemos atribuir a ese hecho?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del compromiso con los valores de concordia y apertura mental? 
5) ¿Por qué esta novela es una parábola? 
6) ¿Qué significación se encierra en el final de la  novela, en concreto en la palabra “náufrago”?  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un texto literario, en prosa, en verso, o en forma dramática que exprese una situación de una persona sin libertad de pensamiento, sentimiento y de expresión. Acaso intente rebelarse y  acaba en fracaso. Puedes utilizar algún experimento lingüístico, como ha realizado Miguel Delibes.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el novelista Miguel Delibes a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Miguel Delibes, su narrativa y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de momentos donde se aprecie una situación de angustia y naufragio personal por vivir en un mundo sin ningún tipo de libertad, siguiendo el ejemplo de Miguel Delibes.
2.4. Comentario de texto específico
Texto extraído del apartado final de la novela.
A ratos, jacinto se levanta y vuelve a tumbarse (de golpe, para recrearse en sus caídas acolchadas), siempre en los rincones más oscuros, y, en ocasiones, se adormece, queda traspuesto y entonces le asaltan sueños muy rápidos y variados, con frecuencia ingratos, como cuando sueña que Gen corre tras él pidiendo agua, guá-guá-guá, a voces y mordiéndole el trasero y, otras veces, sumamente placenteros, como cuando se ve perdido en el inmenso campo de remolachas y alfalfas que rodea su ciudad, sin que nadie le impida comer lo que quiera. Tan pronto despierta de uno de estos sueños (particularmente de los agradables), jacinto siente hambre y como los tallos que apuntan por las hendiduras son apetitosos y tiernos, él (jacinto) puede saciarla (su hambre) sin necesidad de moverse del sitio. Y así que concluye de comer, vuelve a dormir; y así que concluye de dormir (de descabezar una siesta), vuelve a comer (jacinto). Y si entre comida y sueño le aprieta una urgencia, jacinto no se toma la molestia de acudir al servicio (caballeros), sino que comprime los músculos del vientre allí donde se halle y los escíbalos caprinos ruedan por el suelo sin ruido ni mal olor.
En tanto, la presión del seto ha hecho saltar las contraventanas del living. El estampido ha sido seco y violento, ¡bloooooom!, como un cañonazo, tanto que ha despertado a jacinto, que dormía con la cabeza incrustada en los vellones del pecho, pero (jacinto) se ha limitado a levantar la cabeza (cuya frente se hace por momentos más oblicua y angosta), observa con ojos mustios la ventana donde el seto ha irrumpido y, seguidamente, vuelve a ocultar la cabeza entre las vedijas del pecho como si nada de cuanto acontece en derredor le afectase a él (jacinto) directamente. De esta manera, llega un momento en que las hojas, los zarcillos, los serpollos y las flores del seto (más apagadas de tono que las que crecen fuera) rodean a jacinto y éste (jacinto) no precisa incorporarse para comer, así es que come y duerme, duerme y come (que es lo único que por el momento le apetece hacer) sin cambiar de postura, simplemente moviendo la cabeza de un lado a otro; pero acaece una contrariedad: cuando, al cabo de unas horas, jacinto pretende levantarse para estirar las piernas, advierte con sorpresa indiferente que tiene amarrados los dos tobillos por la trepadora y, al advertirlo, su indolencia es tal que, en lugar de ramonear los tallos que le sujetan para liberar sus pies, torna a acostarse tranquilamente y cierra los ojos.
El pinchazo le galvaniza (a jacinto), le hace revolverse sin ningún afán de revancha, y…
ACTIVIDADES DEL COMENTARIO DE TEXTO O EXÉGESIS TEXTUAL
1) Resume el texto recogiendo su contenido esencial (100 palabras aprox., equivalentes a 10 líneas); 2) Indica los temas tratados en breves enunciados sintéticos; 3) Señala los apartados temáticos o secciones de contenido; 4) Localiza el lugar y tiempo en el que transcurre la acción (no en poesía lírica); 5) Analiza la figura del narrador (no en poesía lírica, donde aparece un sujeto lírico), ni en teatro; 6) Describe los personajes (no en poesía lírica); 7) Analiza la métrica, la rima y señala la estrofa empleada (solo en poesía o teatro en verso); 8) Analiza cómo los recursos estilísticos crean significado (12, mínimo); 9) Contextualiza al autor y su obra según su entorno social, histórico, cultural y personal; 8) Interpreta y discierne la intención y sentido del texto; 9) Valora personalmente tu apreciación lectora; 10) Transforma el texto con un lenguaje y en un contexto actual manteniendo su esencia, o escribe un texto literario inspirado en el original (optativo).

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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