Miguel Delibes: «Castilla, lo castellano y los castellanos»; análisis y propuesta didáctica

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Miguel Delibes – “Castilla, lo castellano y los castellanos” (1979)
Introducción
“Mas esta mansedumbre, esta pasividad, esta especie de fatalismo que de siempre acompaña al castellano, no excluye la existencia de un idioma –que por extendido hemos dejado de considerar nuestro–, unas costumbres, una cultura, un paisaje, una forma de vivir. A rescatarlos, a subrayarlos va encaminado este libro que, repito, no es libro de ideas, sino un libro sobre hombres y cosas humildes que nos hablan de una Castilla maltratada pero que, pese a los últimos pocos optimistas avatares, no ha enajenado aún su personalidad” (p. 25).
I. El paisaje castellano
“No podía desdeñar ninguna de las expresiones paisajísticas [de su región]” (p. 28).
El camino: valle de Igüeña, Molledo.
Las ratas: tierras yermas de Valladolid, Palencia y Zamora.
El disputado voto del señor Cayo: comarca semimontañosa o montañosa de León, Palencia, Burgos y Soria.
Elige un texto ilustrativo de “El camino”, otro de “El disputado voto del señor Cayo” y otro de Viejas historias de Castilla la Vieja.
II. Dependencia del cielo
Estrabón calificó la meseta norte como “país frío, áspero y pobre”. No aludió, sin embargo, a la aridez, tal vez porque entonces no era árida, cuando es precisamente la escasez de agua o su desigual distribución la razón determinante del bajo rendimiento agrario castellano (p. 43).
El clima es muy imprevisible y malogra muchas cosechas.
Cap. 15 de “Las ratas”.
III. Religiosidad
Desconfianza ante el cielo. Religiosidad activa. Propenso a aceptar lo mágico, la milagrería, la superstición, cualquier cosa que venga a quebrar el rastrero curso de la vulgaridad cotidiana (p. 56).
Cap. XIX de El Camino, con la muerte de El Tiñoso y la aparición del tordo muerto en el ataúd del niño. La gente lo interpreta como un milagro.
IV. Sumisión
La desconfianza del campesino lo lleva a buscar protección. La estructura de la tierra (minifundio y gente muy poderosa en cada pueblo) lo explica. La proliferación de papeles para todo, por la burocracia, lo hace desconfiado. “Un papel firmado a destiempo puede acarrearle la desgracia”. Busca la protección del que controla este mundo inextricable. La jerarquización política de la dictadura tuvo su parte.
Las ratas como ejemplo. El ratero, desheredado y lunático, se opone a ese estado de cosas.
“La cueva es mía”, y de ahí no lo sacan.
Cap. 7 de Las ratas.
V. Piedras venerables
En todo caso se hace evidente que la historia de Castilla es una historia épica y laboriosa, una fuerza atractiva, aglutinadora, en la unidad del país ( p. 78).
La arquitectura y la escultura, junto con otras artes, han dejado huella de las épocas pasadas; castillos y torres. La ermita, la humilde iglesia, son símbolos de esos tiempos.
Texto de la ermita prerrománica de El disputado voto del señor Cayo.
VI. Dos mundos
El campesino “desprecia cuanto ignora”, como afirmó Machado; entre ello, la cultura. El burgués y el intelectual sienten desdén por la cultura de la tierra. Hay desconexión entre el mundo campesino y el urbano, este más ilustrado. El campesino siente resentimiento y una admiración soterrada por los letrados. En el fondo, late en ellos la idea de que la ilustración los liberaría de la servidumbre. Anhelo de elevarse, dignificarse, redimirse intelectualmente que se vio muy bien en la década de los 60, en el fenómeno de la emigración del pueblo a la ciudad, donde se pedían unos conocimientos mínimos. La Desi, en La hoja roja, sin doblez, traiciona la postura despectiva de autodefensa y deja traslucir aquel anhelo de ilustración siempre insatisfecho.
Texto de La hoja roja.
VII. Filosofía socarrona
El campesino es un “hombre íntegro apegado a su medio y a sus costumbres, desprecia lo inventado, y todo aquello que se aparta de su reducido círculo vital.
Vive en ayuntamiento con la tierra, como tres siglos atrás, porque no le queda más remedio. Es una forma de entender la vida, de alta calidad humana, aunque sobria y sacrificada; apenas se practica ya en las comarcas más adustas de la meseta y desaparecerá, sin duda…
Se encuentran personajes supervivientes de una civilización milenaria, aún se encuentran ejemplares de rara expresividad, filósofos rudimentarios y socarrones, dispuestos a exponer sus puntos de vista sobre la vida, los hombres y las cosas, tan pronto su interlocutor se lo proponga. Socarronería que le lleva a reírse de las situaciones difíciles y aun de sus propias deficiencias sin caer por ello en el cinismo. En el fondo, esta actitud, tal vez sea el refugio de una esperanza que no se atreve a manifestar (p. 97).
Hablan con mucha propiedad.
Texto de La caza de la perdiz roja, donde Juan Gualberto, el Barbas, cazador furtivo asilvestrado y montaraz, sin pelos en la lengua, en diálogo con el Cazador, hombre urbano.
VIII. Apego a la tierra
Lo disimulan porque la imagen del hombre duro y fuerte, impasible, se ha de mantener. La mujer queda subordinada. Es la tradición; la mujer da los hijos, sirve, conserva los recuerdos familiares y ayuda en las faenas.
Isidoro, el protagonista de Viejas historias… lo representa muy bien. Amor a la tierra, pero reprimido porque está mal visto. Cuando vuelve, expresa su amor. Texto.
Lo mismo con Lorenzo en Diario de un emigrante. Texto.
IX. Humanización de los animales
Los pueblos castellanos son aparentemente silenciosos, como decía Azorín. Pero hay mucha vida, de animales y de plantas. Los campesinos establecen sólidos lazos con los animales domésticos, dotándolos de humanidad.
Texto de Las ratas. Nini riendo él solo por el campo. El Furtivo le mata el zorrillo.
X. Individualismo
El individualismo es extremo, producto de la pobreza. La escasa población y el minifundio también influyen. Cita de Ortega: “¿Habrá algo más pobre en el mundo?… “. El relativo éxito de la concentración parcelaria lo atestigua bien.
Texto de El Camino. Texto de El disputado voto…
XI. Laboriosidad
El campesino castellano ha dejado literalmente su vida en los surcos. Es un tipo austero, laborioso, tenaz, porque es la única manera de hacer que la tierra produzca. Crea una comunión con ella. Estaba físicamente en ella todo el día. Las nuevas generaciones ya no lo viven así, con la mecanización y la concentración. Trabajan la tierra hasta que no pueden más, como Cayo, cuando va al huerto, con la azada, con 83 años.
Texto “Los nogales”, de Siesta con viento sur. Nilo, el viejo, y su hijo, Nilo, el joven. Hermoso y profundo. El padre era apaleador de nogales; su hijo es subnormal y no trabaja; el padre se cae de un nogal apaleando. Cae al lado del hijo; este, medio dormido, ni se entera.
XII. Rencillas y banderías
El castellano es huraño; habla poco y convive menos. Pocos hombres en un lugar cerrado durante mucho tiempo “no es receta aconsejable para la convivencia”. Se generan inquinas y antipatías que, con la murmuración, se acrecientan. Hay cainismo en el español, “terrible herencia”, como se vio en la guerra civil (pp. 154-155).
Cayo no se habla con su vecino, por ejemplo.
Texto de La guerra de nuestros antepasados. Maravilloso el texto elegido.
XIII. Cazadores y pescadores
La caza y la pesca son actividades ancestrales para el hombre. Para el campesino pobre, más todavía. La figura del furtivo es un clásico; ahora es un peligro porque van motorizados. El hecho de que Castilla esté atrasada ha provocado algo beneficioso: la conservación de montes y ríos es aceptable. Cazador, pescador, pastor y galgo pueblan las páginas de Delibes.
Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo. Texto.
Mis amigas las truchas. Texto.
XIV. Desconfianza y hospitalidad
Castilla ha sido en el último medio siglo la gran olvidada. El castellano se hizo desconfiado por el abandono; se impuso una imagen negativa desde Madrid. Es cierto que el castellano es desconfiado de entrada; no espera nada de nadie; una vez conoce a las personas, se abre. Ocurre a veces que ha perdido su decoro, su hidalguía, su nobleza, su dignidad. Pero, en general, su recelo y desconfianza no excluyen el señorío y la hospitalidad, con generosidad.
El disputado voto… Texto. Impresionante por su belleza última.
XV. Fatalismo
El castellano es un ser fatalista hasta lo patético. Aguantan con paciencia los malos tiempos, se afanan y laboran para recuperar la normalidad y, quizá, la bonanza.
La hoja roja, cap. IV. Texto.
Tremendo. La historia de la Desi en su pueblo. La tormenta con su riada, donde lo perdieron todo. 
XVI. Picaresca
La figura del pícaro nace en Castilla, en la literatura clásica. En las ciudades se ven esos individuos avisados y astutos, subsisten como elemento definidor. Socarrón, alegre de vivir, partidario del mínimo esfuerzo, filosofía sentenciosa, insobornable individualismo, hospitalidad, etc.
Varias entradas de Diario de un emigrante. La madre puentea la luz, el dinero por dar las notas, entrar en cotos prohibidos, etc.
XVII. Danzas y canciones
Aunque distinto de los andaluces y los levantinos, el folclore de Castilla también existe. Canciones y celebraciones, aunque comedidas y en consonancia con su carácter. Lo ilustra con la matanza en Las ratas.
XVIII. Los apodos y los días
La gente del rural utiliza los nombres de los santos para la cronología; revela cierta pereza mental. La gente tiene un mote, un apodo, caracterizador, pues “el pueblo no hace masa; es uno a uno” p. 228.
Las ratas. Texto.
XIX. El éxodo
La juventud, en los años sesenta, abandonó el rural; por otro lado, estaba muy poblado. El resultado fue: tierras sin laborar y chabolismo y suburbios en las ciudades. Muchos, al extranjero. Mecanización, reforma agraria y regadío son la solución para un desarrollo armónico y que no queden los pueblos vacíos (pp. 235-236).
Texto de El disputado voto… Soberbia la elección.
XX. El castellano ante el progreso
Muchos, sobre todo mayores, por razones sentimentales o de fidelidad a la tierra, optaron por permanecer en su pueblo. Los jóvenes marcharon. No eran casos de extrema necesidad, en general. Un modo de vida se acaba con esa generación de mayores. Los jóvenes confunden cantidad con calidad. No está Delibes contra el progreso, sino contra un tipo de progreso que es “torpe e irracional por el doble motivo de que deshumaniza al hombre y destruye la naturaleza” (p. 251).
El sentido del progreso desde mi obra (discurso de ingreso en la RAE), recogido en S.O.S. expresa su pensamiento conservacionista frente al papanatismo del progreso destructor. Texto.
Contra el progreso que deshumaniza, incomunica, nos hace consumistas y destruye la naturaleza. Alegato fuerte por preservar la humanidad y el equilibrio natural.
Breve valoración
Este es un libro maravilloso, fecundo en las ideas que plantea, profundo en sus planteamientos y objetivo en su contemplación; la cual, sin embargo, es íntima y personal. El libro se lee sin ganas, tal es su encanto y la fascinación que despierta. Rico, expansivo, muy bien enhebrado. Acaso, visto desde hoy, es un poco idealizador o sublimador del paisano castellano.
ACTIVIDADES DEL COMENTARIO DE TEXTO O EXÉGESIS TEXTUAL (para aplicar a un texto, a un cuento completo, a un grupo, o a los nueve que conforman el volumen). Estas actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo, en clase o en casa, de modo oral o escrito. Las herramientas TIC pueden ayudar a su realización. 
1) Resume el texto recogiendo su contenido esencial (100 palabras aprox., equivalentes a 10 líneas); 2) Indica los temas tratados en breves enunciados sintéticos; 3) Señala los apartados temáticos o secciones de contenido; 4) Localiza el lugar y tiempo en el que transcurre la acción (no en poesía lírica); 5) Analiza la figura del narrador (no en poesía lírica, donde aparece un sujeto lírico), ni en teatro; 6) Describe los personajes (no en poesía lírica); 7) Analiza la métrica, la rima y señala la estrofa empleada (solo en poesía o teatro en verso); 8) Analiza cómo los recursos estilísticos crean significado (doce, mínimo); 9) Contextualiza al autor y su obra según su entorno social, histórico, cultural y personal; 8) Interpreta y discierne la intención y sentido del poema; 9) Valora personalmente tu apreciación lectora; 10) Transforma el texto con un lenguaje y en un contexto actual manteniendo su esencia, o escribe un texto literario inspirado en el original (optativo).

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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