Miguel Delibes: «El príncipe destronado»; análisis y propuesta didáctica

Miguel Delibes – “El príncipe destronado” (1973)
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Martes, 3 de diciembre de 1963
Las 10
Quico se despierta. La Vito, criada, lo asea y le da el desayuno. Se entera que Loren, la sirvienta de su tía Cuqui, ha tirado al gato Moro a la basura, porque se ha muerto. Duda si hay cielo para los gatos. Duda quién tiene “pito”. Baja con la Vito a la tienda. Santines ha de subir la compra. Esconde un tubo dentífrico vacío para jugar: es un tren, un arma; también para chapas de refrescos. Juega algo con su hermano Juan, que está en casa enfermo. La Mamá no le hace mucho caso; ha de atender a Cristina, la pequeña. El niño está exultante porque esa noche no se ha hecho pis en la cama.
Las 11
Quico desayuna poco y con trabajo. Cris, la hermana pequeña, dice “Ta-ta-ta”. Juega con su hermano Juan, más interesado en “La conquista del oeste” que en jugar con su hermano. Mamá lo reprende por hablar tanto y preguntar más, interrumpiendo a los mayores. Es un niño fantasioso.
Las 12
Santines sube la compra; discute con la Vítora por subir tan tarde. Quico desea saber cómo es el infierno y el diablo, con cuernos, rabo, etc. Todos le contestan con evasivas, hartos de sus preguntas. Repite expresiones coloquiales que oye a los mayores como “¡Leche, me pillé!”. Se incorpora Domi para cuidar a los niños. La Seve, otra sirvienta, no ha venido porque su madre está enferma en el pueblo. La Domi está compungida porque no han metido en el manicomio a alguien de su entorno, acaso su padre. En la radio ponen canciones dedicadas a los soldados que se van a hacer el servicio, especialmente a África.
La 1
Juan le hace ver el demonio en sombras y objetos que Quico no entiende. Y una bruja; van a buscarlo a él; tiene miedo. Juegan a fútbol los hermanos. Conecta el tubo de la aspiradora a un grifo para “echar gasolina” a su camión. Quico dice “¡Mierda, cagao, culo!” para llamar la atención y que le hagan caso. Se hace pis y lo regañan, junto con unos azotes. Llegan del colegio los hermanos: Pablo (16 años), Merche, Marcos; ya están en casa Juan, Quico (3 para 4 años), el protagonista y Cristina, la pequeña. Cris se hace cacas. Llega Pablo, el padre, un señor severo y empingorotado, sospechamos. Mamá, Merche, le sirve un “visqui”.
Las 2
Papá va a hacer pis y Quico se le mete entre las piernas. Le pregunta a su padre si tiene pito; el padre se incomoda. Se sienta la familia a comer, servida por la Vito. Papá dice: “Mi pobre padre decía que las mujeres son como las gallinas, que le echas maíz y se van a picar a la mierda” (p. 62). El niño mastica, se le hace bola en la boca y no traga. El matrimonio discute sobre si Pablo, el mayor, ha de ir a un acto de excombatientes (del bando franquista, durante la Guerra Civil); el chico no tiene muchas ganas; su padre lo fuerza y acepta. El Papá le confiesa a Quico que mató a cien hombres en la guerra; fue una “causa santa” (68). Papá muestra resentimiento contra su mujer, “la pava ésta” (p. 70); alude a que acaso deberían haberle cerrado la boca al padre de ella. Tira un plato contra un armario en un ataque de ira.
Las 3
Los mayores regresan al colegio. El matrimonio se sienta en la sala de estar con el café. El Paris-Match al lado; cenicero de Murano. Los padres se lanzan reproches a través del hijo; se tratan de intransigentes; el hombre debe tener personalidad propia, dice Papá. Este se va enfadado. Le dice a Quico que le diga a la madre que vaya “a freír puñetas” (p. 76). La Vito le pide permiso a Mamá para que suba su novio, pues al día siguiente se va a África a hacer la mili. Juan va a la guerra y a matarse, piensan Juan y Quico. Es la guerra de papá, dice Juan varias veces. Quico hace pis en el baño. Mamá le da dos azotes por pintarrajearse y manchar el pantalón.
Las 4
La madre, Merche, charla con su cuñada,tía Cuqui; esta dice que Quico es el príncipe destronado (p. 86), que tiene celos porque se ha visto desplazado. Mamá teje. Juan le dice a su hermano que esa noche se va de casa. Quico lo quiere acompañar. La Domi les canta canciones populares y folclóricas; en una de ellas, un hombre mata a una mujer por serle infiel.
Las 5
El niño se hace pis. Tres azotes y a cambiarlo. El niño amenaza con cortarse el pito. Sube Femio a despedirse; conversa con Quico y con la Vito; es algo chulesco; ha discutido con un amigo, Abelardo, por ciertas insinuaciones. Merienda de los niños. Femio y la Vito se besan apasionadamente. Quico piensa que la muerde y sale corriendo a avisar a los demás para que lo detengan. Todos comprenden que se besan.
Las 6
Femio se va. La Vito llora. La Domi trata de sonsacar al niño lo que hacen los novios. Se ofende porque Femio se va sin despedirse de ella, a pesar del cariño que le tiene. Los tres hermanos juegan a que Cris está prisionera y la liberan; Juan se cansa y los deja tirados. Van al cuarto de baño y Quico le pone a la hermana un pequeño supositorio sedante; la niña pasa la tarde adormilada. Pintarrajea a la hermana. Mamá riñe a la Domi por no vigilarlos bien. Esta amenaza con despedirse.
Las 7
La Vito y la Domi escuchan una telenovela mientras trajinan en la cocina. El niño hace creer que se ha tragado una punta. Mamá se pone histérica. Viene el coche del marido con chófer, Uvescenlao, y lo llevan al médico, Emilio. Lo mira por rayos y no ve nada. Lo manda a casa. Tontean algo el médico y la Mamá. Quico lo ve como el Fantasma. Este también le explica la teoría del “príncipe destronado (p. 135). Orla de la Facultad de Medicina (1939-1945).
Las 8
Mamá descubre que Quico tiene la punta en el bolsillo; se lo ha inventado todo. Todos aliviados. Merche escucha rock y canciones modernas en el tocadiscos de casa; baila con sus amiga Teté. El niño se pone a escribir, o a aparentar, y le salen palotes y garabatos. Tiene que comer espárragos para arreglar la tripa, pero se le hace bola y no puede. La tía Cuqui consuela a Mamá y le confiesa que Pablo, que parece su hermano, es insufrible. Juan y Quico van a ver dibujos animados (Porky y al Conejo Bugs Bunny) a la casa de la tía Cuqui, que es la de al lado. Al acabar, la Valen, la sirvienta, los echa a su casa.
Las 9
Mamá habla con Pablo sobre la asistencia a un acto de veteranos. Un cura, el padre Llanes, les dice que solo son eficaces si se juntan los dos bandos para reconciliarse. Quico piensa que el anticiclón es un bicho. La Domi amaga con irse, pero se reconcilia con Mamá. Quico mete unas tijeras en un enchufe de la luz y provoca un cortocircuito en casa; susto general; se arregla pronto; la Mamá lo zarandea, pero no le pega. Domi lo lleva a la cama; el niño tiene miedo. Llama a la Domi dos veces y esta lo recrimina con aspereza. Al final, va Mamá; lo coge de la mano y el niño se duerme. Tiene miedo, mucho miedo. El cierre es pesimista:
–Lo malo es luego –dijo–, el día que falta Mamá o se dan cuenta de que Mamá siente los mismos temores que sienten ellos. Y lo peor es que eso ya no tiene remedio (p. 167).
2) Temas de la novela
-La incomprensión por los adultos del mundo infantil. Ni el niño se entiende a sí mismo, cuanto más, los mayores. En el mundo del niño se acumulan descubrimientos de todo tipo que no logra organizar; su curiosidad por saber es insaciable, lo que exaspera a los adultos.
-Las tensiones internas dentro de una familia por dentro (políticas, de convivencia, de visión del mundo, etc.). Es una familia burguesa, triunfadores de la guerra. Aunque por fuera todo es ideal, pues es una familia pudiente, por dentro afloran tensiones y rencores que envenenan la convivencia.
-Las diferencias generacionales, a veces insalvables, entre padres e hijos, y entre hermanos entre sí, por las distancias de edad, provocan malentendidos y separaciones anímicas e intelectuales.
-Las pequeñas angustias y esperanzas que todos llevamos dentro en el día a día jalonan nuestra vida. Sirvientas y señores, tenderos y soldados, cada uno arrastra sus miedos e ilusiones como mejor puede.
-El universo infantil, lleno de terrores, de ilusiones y de fantasías, que el niño apenas puede encauzar, ante la indiferencia de los demás, niños o adultos.
3) Apartados temáticos
Cada hora del reloj es una sección, pues así se estructura la novela. Todo junto es un continuo en la vida del niño, que no distingue horas, pero cada parte del día tiene su actividad. El día anterior fue algo similar, lo mismo que lo será el siguiente. Es una línea permanente, con sus pequeñas variaciones.
4) Narrador
El narrador se manifiesta en tercera persona, omnisciente parcial; focaliza a través del niño. Muestra simpatía por Quico, que hace de hilo conductor el texto. El mundo de los adultos, a ojos del niño, raya lo absurdo o lo incomprensible; nadie se molesta en explicárselo, pero él se esfuerza por entenderlo, lo que provoca cansancio e irritación en los adultos; recibe evasivas, mentiras, condescendencias y algún azote por su interés por comprender. El narrador, desde su omnisciencia, casi compartida con el niño, expone sin juzgar demasiado. De vez en cuando aparecen rasgos de humor, ironía y cierta sátira cervantina.
5) Lugar y tiempo
La acción discurre en una ciudad provinciana; por ejemplo, Valladolid, residencia de Delibes durante toda su vida. Casi toda la acción ocurre dentro del gran y cómodo piso de la familia de Papá y Mamá. Un poco, en la consulta del médico; o en la casa de la tía Cuqui, viendo la televisión. El espacio es muy reducido, cerrado, en contraste con la fantasía de los niños, que sueñan con lugares amplios y alejados.
El tiempo de la escritura corresponde a los años previos a 1973, fecha de la primera edición. El tiempo de la acción narrada se remite a 1963, como viene señalado en cursiva al principio del texto. Es invierno, hace frío, la gente anda muy abrigada. La duración de la acción es muy precisa: doce horas de día, en las que el niño trajina por la casa.
6) Personajes
-Quico: el niño de tres para cuatro años, que focaliza la acción. Es imaginativo, racional a su manera, hablador y comunicativo; muestra gran curiosidad por el entorno. Solo quiere entender el mundo y ser aceptado, pero las cosas no son fáciles porque los adultos andan a sus asuntos. Llama la atención con palabras escatológicas, mentirijillas, etc., casi para no aburrirse.
-Juan, su hermano mayor: ya sabe leer; le hace caso en la medida en que lo necesita para sus juegos, o para llevar el aburrimiento mejor. Le fascina el oeste y las aventuras, que es lo que lee.
-Las criadas, Domi y Vítora: la primera es mayor y resabiada; da poco cariño a los niños, pues está como cansada. Carácter algo taimado y caprichoso. Vítora es joven, tiene novio; generosa, comprensiva y cariñosa con los niños; trabaja con ganas y tiene esperanzas de futuro con su novio, que se va a África a hacer la mili; sufre pensando que le será infiel con las negras.
-Mamá y Papá: ni siquiera sabemos los nombres de pila, pues el narrador los omite; como el niño focalizador no le interesa, nos enteramos por las conversaciones de los demás. Ella es Merche y él Pablo; ella fuma, está cansada y decepcionada del matrimonio; lo lleva con paciencia; está nerviosa, por eso teje; procede de una familia más liberal y no tan franquista. Discusiones con el marido por ideología. Él es machista, franquista y violento (la escena del plato es fuerte).
-Los hermanos mayores, Pablo, Merche y Marcos, ya adolescentes, llevan una vida más independiente y centrados en sus cosas. Les gusta la música moderna, por ejemplo.
7) Arquitectura narrativa
Está muy delimitada la estructura porque el espacio y el tiempo son muy precisos. El avance es lógico y cronológico. El narrador ve por el niño, y es lo que nosotros podemos percibir. La división por horas marca la estructura de la novela: un continuo compartimentado por el reloj.
8) Notas estilísticas
El autor, Miguel Delibes, utiliza los tres procedimientos narrativos: narración, descripción y diálogo, con extraordinario acierto y proporción. El lenguaje delibeseano es preciso, transparente y comunicativo. La oración corta, propia del niño que no domina el idioma, es la predominante; es una analogía de la comunicación infantil. Es un lenguaje adaptado a la mentalidad de Quico, que es el que proporciona la visión. En el conjunto, aparece un registro estandarizado, aunque plagado de expresiones coloquiales y familiares. Como se imita el lenguaje infantil, vemos exclamaciones, interrogaciones, onomatopeyas, etc. propias del lenguaje infantil, imitado a la perfección. 
La contención expresiva, en un claro proceso depurativo, destaca claramente, aportando poeticidad. Se recoge el lenguaje popular de las criadas, el soldado, el chico de los recados, por un lado; el de los padres, más refinado, junto con el del médico y gente de ese contexto.
Como siempre en Delibes, depurado y seleccionado al máximo, lo que da apariencia de sencillez, sin serlo. Veamos un ejemplo de Las once:
 
–Anda –dijo–, mira lo que tengo.
Juan, abstraído, leía: “Voy a tener el gusto de meterte un plomo entre las dos cejas, amiguito”.
–¡Juan! –repitió Quico flameando el Chupa-chups y haciéndolo girar sobre el palillo–. ¡Mira!
Juan levantó sus profundos ojos negros, que se iluminaron de súbito como un relámpago:
–¿De quién es? –dijo.
–Mío –dijo Quico.
–Dame un cacho.
–No.
La niña salió de debajo de la mesa como un perro que captara los vientos de una pieza y se puso dificultosamente en pie. Sujetó a Quico del jersey y tironeó de él hacia abajo:
–Atito –dijo.
–No –dijo Quico–. Un poquito, no.
–Dame un cacho, anda –repitió Juan.
–Es mío –dijo Quico.
Juan introdujo una mano en el bolsillo de su pantalón y sacó una sucia petaquilla de plástico, la abrió y le mostró el pequeño cabo de un lapicero de mina roja, un sucio pedacito de goma de borrar y dos monedas de diez céntimos.
–Te doy el lápiz si me das un cacho –dijo.
Pero Quico paladeaba ya el caramelo y, de vez en cuando, lo sacaba de la boca para desprender de él un pedacito de papel transparente. Cris, la niña, cansada de tirar de él, empezó a llorar.
–Te doy también la goma –dijo Juan.
Quico sonreía triunfalmente y, de nuevo, izó el Chupa-chups como una bandera y sonrió sacando la lengua rebañando con ella los restos de golosina que se pegaban a su labios:
–Es mío –dijo–. Me lo dio el de la tienda.
De pronto, Juan cuya garganta se movía lentamente, a intervalos, como si tragase algo, se llegó a él, le quitó el Chupa-chups de la mano, le propinó un mordisco y se lo devolvió. La esferita quedó truncada en unas estrías blanquecinas, como de hielo, y Quico, al verlo, se enfureció, arremetió contra su hermano a patadas, al tiempo que lloraba con rabia. La niña berreaba también, junto a él, levantando sus rollizos bracitos hacia el caramelo y, súbitamente, la puerta se abrió y penetró como un huracán la bata de flores rojas y verdes y una voz dijo, desde lo alto de la bata
–¿Qué escándalo es este? ¿Puede saberse qué pasa aquí?
Cris continuaba con las manitas en lo alto, mientras Quico y Juan se quitaban la palabra de la boca, se acusaban mutuamente y, por fin un mano que emergió de la bata de flores, atrapó el Chupa-chups y dijo:
–Hala, para nadie; así todos contentos.

 

Del texto anterior se pueden deducir los rasgos básicos del estilo delibeseano. El léxico es preciso y apropiado. Los diálogos caracterizan con mucha contundencia a los personajes; quedan retratados con su modo de hablar; Juan y Quico exhiben un nivel infantil y familiar en el uso de la lengua; Cris, la pequeña, apenas balbucea, aunque Quico la entiende muy bien. La Mamá habla poco, pero con mucha expresividad.
Delibes emplea el lenguaje con una propiedad asombrosa. Las descripciones resultan exactas, vivas y plásticas.  Las narraciones cuentan acciones con viveza y precisión, sin rodeos ni omisiones. 
Un enorme acierto de este texto (y otros muchos de nuestro escritor) es que, bajo una estructura narrativa aparentemente sencilla, casi intranscendente por momentos, se atesoran trozos de vida, de verdad poética. Asimismo, la carga reflexiva es de una potencia ineludible. Aquí, se dirige hacia la presentación del mundo infantil, con su lógica propia, a veces nada entendida por los adultos. 
9) Interpretación y valoración
Delibes plantea en esta novela (presentado con simpatía y benevolencia) el universo del niño, las posibilidades de comunicación entre los miembros de la familia, entre los hermanos, entre los mayores y los pequeños, etc. Hay un trasfondo político, en las discrepancias entre marido y mujer. Las diferencias sociales también se hacen evidentes, enfrentando el mundo de las sirvientas al de los señores. Y, sobre todo, las distancias de carácter; hay ricos mezquinos y deplorables, como Papá; y pobres templados y de corazón generoso, como la Vítora.
El mundo del niño se ve como arrinconado. Se plantea la incomunicación entre personas, difícil de romper, en cualquier nivel social y ámbito socio-económico. La intervención final de la madre nos hace ver cómo las esperanzas acaban disueltas en nada, cómo la vida parece un proceso de renuncias y claudicaciones. La calidad literaria del texto es enorme.
 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el contenido de la novela (150 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los personajes, centrándote principalmente en Quico, la Mamá y la Vítora.
5) ¿Qué tono tiene la novela: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala el lugar y el tiempo en el que transcurre la acción narrativa. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué idea de la vida del niño nos llega desde esta novela? 
2) El hecho de que los adultos tengan sus diferencias y los niños las observen, ¿cómo se puede interpretar desde el punto de vista infantill? 
3) ¿Quién es, entre los adultos, el que mejor entiende a Quico? Aporta ejemplos que ratifiquen tu opinión.
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la armonía y equilibrio entre los adultos y entre y el de los niños? 
5) El tiempo, ¿discurre igual para Quico que para los adultos? Aporta ejemplos que corroboren tu opinión
6) ¿Qué significación se encierra en la simulación de la enfermedad de Quico?  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un texto literario, en prosa, en verso, o en forma dramática que exprese la vida infantil y su contraste con la de los adultos, de una persona corriente y moliente. Puedes imprimir un sentido crítico, como ha realizado Miguel Delibes.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el novelista Miguel Delibes a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Miguel Delibes, su narrativa y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de momentos de la vida del niño especialmente significativos, en los que se aprecia la distancia de su mundo respecto del de los adultos, siguiendo el ejemplo de Miguel Delibes.
2.4. Comentario de texto específico
Las doce
Sintió detenerse el montacargas y salió de su rincón entre los dos armarios rojos y, justo en el momento que abría la puerta encristalada, Santines arrastraba el cajón con el pedido hasta el descansillo. Pero el cajón topó impensadamente con una baldosa desnivelada, coleó y atrapó dos dedos de Santines contra el enrejado. El chico se llevó instintivamente la mano dañada a la boca y dijo con rabia:
–¡Leche, me pillé!
Quico le miraba atentamente, poniendo el mismo gesto de dolor que veía en la cara del otro y cuando Santines se frotó los dedos lesionados contra el delantalón gris, él lo hizo también contra las blandas estrías de su pantalón de pana, aunque en forma apenas perceptible.
–Hola –dijo al cabo.
El otro preguntó:
–¿Está tu mamá en casa?
Quico asintió sin palabras. Juan le oyó desde dentro, abrió la puerta del pasillo y voceó:
–¡Mamá, el de la tienda!
Pero vino la Vítora y le dijo a Santines, malhumorada:
–Podías haber subido más tarde, espabilado. Mira la hora que es.
–No uso –respondió descaradamente el chico, mostrando su desnuda muñeca.
Y dijo la Vítora con segundas:
–No, ¿eh? Pues ya le diré a tu jefe que te merque uno, ¡no te amuela!
El chaval se puso en jarras.
–Oye –dijo–. Por si no lo sabes te diré que yo no he mandado a nadie al África.
Por un instante pareció que los ojos de la Vítora iban a escapar de las cuencas. Se llegó a él, levantó el antebrazo y dijo mordiendo las palabras:
–¡Calla la boca o te meto una así que te vas a acordar de la Vítora mientras vivas!
El chico, que instintivamente había alzado un brazo para protegerse, lo bajó al ver que la otra lo bajaba. Silbó.
–Bueno está el patio –dijo.
Cris, sentada en el suelo, hurgaba en el cajón, alineaba las cebollas y las naranjas en las baldosas, mientras Quico y Juan seguían el duelo dialéctico, moviendo alternativamente la cabeza, como en una partida de tenis. La Vítora fue tomando las mercancías y del cajón y amontonándolas sobre el fogón de sintasol rojo. Santines la miraba hacer, observaba sus manos torcidas, notoriamente agarrotadas, y, sin embargo, de movimientos ágiles.
–Vaya manos –murmuró–. ¿Dónde vas con esas manos?
La Vítora volvió a mirarle encolerizada:
–¿Qué se te da a ti de mis manos, ¿eh? Di.
El otro se encogió de hombros:
–Eres gafa; sólo eso.
–Bueno, y a ti, ¿qué?
–Nada.
–Por eso.
Quico se fue acercando tímidamente a Santines y terminó por agarrarle del blusón gris y tirar de él hacia abajo:
–Oye –le dijo–. Hoy no me he hecho pis en la cama.
–¡Vaya!
–¿Verdad, Vito, que hoy no me he hecho pis en la cama?
–No, majo.
Quico, en vista de que no lograba hacer descender la atención de Santines, volvió a tirarle del mandil y cuando el chico le miró, le dijo:
–¿Tú no vas al colegio?
Santines rió en corto, con un deje com de aspereza y dijo:
–No, chaval; yo no voy al colegio.
¿Porque estás malo?
Santines se golpeó el pecho con los dedos apiñados.
–¿Yo, malo? Estoy más bueno que Dios –dijo.
La Vítora le tendió el cajón.
–Toma, anda, lárgate y así revientes.
Santines hizo un gesto burlón:
–¿Tan mal me quieres?
La Vítora cerró de golpe la puerta de cristales con la mano izquierda remedando su gafedad y reía descaradamente. Dijo la Vito:
–Un día le voy a romper los morros a ése o no sé lo que voy a hacer.
 
ACTIVIDADES DEL COMENTARIO DE TEXTO O EXÉGESIS TEXTUAL
1) Resume el texto recogiendo su contenido esencial (100 palabras aprox., equivalentes a 10 líneas); 2) Indica los temas tratados en breves enunciados sintéticos; 3) Señala los apartados temáticos o secciones de contenido; 4) Localiza el lugar y tiempo en el que transcurre la acción (no en poesía lírica); 5) Analiza la figura del narrador (no en poesía lírica, donde aparece un sujeto lírico), ni en teatro; 6) Describe los personajes (no en poesía lírica); 7) Analiza la métrica, la rima y señala la estrofa empleada (solo en poesía o teatro en verso); 8) Analiza cómo los recursos estilísticos crean significado (12, mínimo); 9) Contextualiza al autor y su obra según su entorno social, histórico, cultural y personal; 8) Interpreta y discierne la intención y sentido del poema; 9) Valora personalmente tu apreciación lectora; 10) Transforma el texto con un lenguaje y en un contexto actual manteniendo su esencia, o escribe un texto literario inspirado en el original (optativo).

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