José Ángel Valente: «El amor está en lo que tendemos…»; análisis y propuesta didáctica

JOSÉ ÁNGEL VALENTE – El amor está en lo que tendemos…
El amor está en lo que tendemos…
[1] El amor está en lo que tendemos         1
(puentes, palabras).
[2] El amor está en todo lo que izamos
(risas, banderas).
[3] Y en lo que combatimos                     5
(noche, vacío)
por verdadero amor.
[4] El amor está en cuanto levantamos
(torres, promesas).
[5] En cuanto recogemos y sembramos    10
(hijos, futuro).
[6] Y en las ruinas de lo que abatimos
(desposesión, mentira)
por verdadero amor.
                      Breve son (1968)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Este texto es de naturaleza reflexiva; el sujeto lírico sopesa en qué consiste el amor; no lo define, sino que localiza dónde se halla; es decir, nos permite sentirlo por los sentidos, más en concreto, verlo a través de nuestras propias acciones. Estas son: tender, izar, combatir, levantar, sembrar y abatir. Tres verbos tienen un sentido positivo y constructivo, en tanto que dos (combatir y abatir) lo tienen negativo. El sujeto lírico ubica el amor en los anhelos más nobles del hombre (deseos, entregas, creaciones, etc.), pero también en los asuntos que tratamos de destruir (falsedades, egoísmos, mentiras, etc.). El conjunto de la reflexión está dominado por la serenidad y la certeza de encontrar motivos para creer en el amor y trabajar por él.
2) Temas del poema
El poema aborda dos temas:
-Reflexión sobre la naturaleza escurridiza del amor, al que vemos en nuestros actos.
-Reivindicación de las acciones humanas nobles y generosas como pilares de una vida plena.
3) Apartados temáticos
El poema presenta los seis apartados temáticos, uno por cada estrofa. Cada apartado está formado por un verso enunciativo y una coda o explicación entre paréntesis, que es una estrofa, entre paréntesis. Las estrofas 1, 2, 4 y 5 son similares, en tanto que la 3 y 6 son iguales entre sí, ofreciendo la explicación en medio de la enunciación, que ocupa el verso primero y tercero y último de sus estrofas; en este sentido, podemos afirmar que las estrofas 1, 2, 4 y 5 caminan en una dirección (los verbos son de significación positiva), en tanto que la 3 y 6 lo hacen en otra distinta (los verbos son de significación negativa, pero con un sentido constructivo, como luego veremos).
En la primera parte (primera estrofa, vv. 1-2), se localiza el amor en lo que tendemos; es como una fase de ofrecimiento y comienzo de algo aún germinando.
En la segunda parte (segunda estrofa, vv. 3-4), el sujeto lírico halla el amor en lo que elevamos o levantamos; se trata de una fase de muestra de las señas de identidad del hombre; se hace público eso que hemos hecho o pretendemos hacer
En la tercera parte (tercera estrofa, vv. 5-7), se presenta un contenido más belicoso; combatimos contra la mentira y la impostura, para que prevalezca el amor.
En la cuarta parte (cuarta estrofa, vv. 8-9), el sujeto lírico se fija en lo que levantamos; en este caso son sueños de futuro.
En la quinta parte (quinta estrofa, vv. 10-11), única con dos verbos, evoca el mundo agrícola; se reivindica el cultivo de los campos con su ciclo de siembra y recogida de frutos; y eso es justamente el amor.
En la sexta y última parte (sexta estrofa, vv. 12-14), se combaten los modos falsos de amar que implican la destrucción de la persona, pues cae en su “desposesión”.
4) Rima y medida de los versos
El poema está formado por catorce versos de medida variable; oscila del pentasílabo (v. 11, y otros muchos de los que aparecen entre paréntesis) al endecasílabo (v. 1 y muchos de los versos iniciales, impares, de cada estrofa). No existe una rima regular reconocible, aunque los versos iniciales de cada estrofa riman entre sí, pues la última palabra de cada verso es un verbo conjugado en primera persona del plural del presente de indicativo; varía ligeramente la vocal temática de cada conjugación. En consecuencia, estamos ante un poema en verso libre, propio de la poesía moderna, predominante desde el siglo XX en adelante.
5) Comentario estilístico
El poema presenta una delicada y elaboradísima construcción de sentido, en correspondencia con la sintáctica y formal, que ya hemos explicado. Los recursos de repetición poseen especial transcendencia, pues el sintagma “El amor está en…” se repite en los versos 1, 3 y 8; esta repetición señala claramente el sentido del poema: indagación de dónde podemos hallar el origen o la esencia del amor. Anáforas, paralelismos y repeticiones retóricas son frecuentes y aportan significación y expresividad al poema, insistiendo en su núcleo temático: el amor es acción, construcción activa y entregada pensando en otras personas, los seres amados.
Los cinco verbos conjugados en primera persona del plural y del presente de indicativo indican el carácter colectivo y real de la acción; esta es abarcadora, inclusiva, pues se refiere a un “nosotros” que vive en este mundo, que actúa en él para construir amor.
Los complementos directos de los verbos (son todos transitivos) aparecen entre paréntesis; son siempre dos sustantivos, formando una bimembración muy hermosa; en las dos primeras estrofas son concretos, en las tres últimas, abstractos. Todos esos sustantivos son metáforas de la felicidad (estrofas 1, 2, 4 y 5) o de lo negativo que destruimos para acceder a ella (estrofas 3 y 6). Los sustantivos aluden a la comunicación (“puentes, palabras”, v. 2), a la expresión alegre (“risas, banderas”, v. 4), al miedo y terror (“noche, vacío”, v. 6), a los anhelos y proyectos (“torres, promesas”, v. 8), al legado del hombre en la tierra (“hijos, futuro”) y, finalmente, al deseo de verdad y autenticidad (“desposesión, mentira”, v. 13).
La falta de la conjunción copulativa “y” uniendo los sustantivos comprime el sentido, aprieta la significación y adensa la red semántica en torno a la naturaleza del amor; es un modo de expresar que los distintos elementos que forman parte del amor son muchos, inestables, muchas veces inasibles y, por naturaleza, difíciles de comprender en su cabal significado.
Los verbos presentan un sentido metafórico muy vivo: “tender” (v.1) por mostrar lo que deseamos ser en la vida; “izar” (v. 3) por lo que anhelamos construir o aportar con nuestra existencia; “combatir” (v. 5) por lo que deseamos eliminar, pues nos desasosiega; “levantar” (v. 8) por lo que queremos elaborar; “recoger y sembrar” (v. 10) por lo que luchamos por producir tras una larga elaboración; finalmente, “abatir” (v. 12) por la supresión de lo falso e inauténtico, que impiden el “verdadero amor”.
La palabra “amor” se repite cuatro veces, dos de ellas dentro del sintagma “verdadero amor” (vv. 7 y 14, justo en la mitad y al final del poema). Declara bien su enorme importancia en el poema: se trata de asediar el sentido de qué y cómo alcanzar el amor.
6) Contextualización
José Ángel Valente Docasar (Ourense, 1929 – Ginebra, Suiza, 2000) es un excelente poeta adscrito a la Generación del 50 o Generación del Medio Siglo. Aunque también transitó por la poesía de tono social y denuncia política propia de esos poetas en sus fases iniciales, recorrió un camino poético propio a través de la poesía de influencia mística de diferentes religiones y tendencias. Persigue e indaga sobre la expresión de lo inefable, el sentido de lo nombrado, la verdadera esencia de las cosas, el origen y proceso del acto creador, etc. Este tipo de poesía se ha etiquetado como “poesía del silencio” (la expresión de lo inefable, o la escucha de lo que no tiene sonido) y “poesía del conocimiento”, pues el acto poético es herramienta para explorar, conocer y saber cómo conocemos, en conexión con la hermenéutica.
Estamos, pues, ante una poesía esencialista, indagatoria del ser, bastante conceptual y transcendental. Su lenguaje poético se caracteriza por la concentración expresiva y la claridad y precisión de significación. Sus poemarios de mayor relevancia son Breve son, Punto cero (1972; recoge toda su producción anterior), Mandorla (1982), No amanece el cantor (1992), etc.
Valente dejó importantes libros de ensayos literarios, estéticos e interpretativos sobre autores y asuntos de su querencia. Son de especial significación Las palabras de la tribu (1971), La piedra y el centro (1982), etc. También tradujo poetas de otras lenguas y creó obras en las que se trabaja con la palabra y la imagen (fotografía, pintura, etc.) al alimón con pintores como A. Tàpies.
7) Interpretación y valoración
Este poema resulta positivamente engañoso. Tras una aparente sencillez se esconde toda una reflexión sobre la naturaleza del amor y todo un programa de cómo acceder a él de un modo seguro. El análisis sobre el amor no es conceptual ni teórico, sino concreto y práctico. El empleo de los verbos en primera persona del plural está invitando al lector a participar en la veracidad de las hipótesis planteadas por el sujeto lírico.
La construcción del poema guarda simetrías muy hermosas y delicadas, que sirven para establecer una red de significación sutil y profunda. El manejo de los paréntesis, en cuyo interior se hallan los complementos directos de los verbos, es original y sugestivo. En este sentido, el poema parece el dibujo de un mapa con un trayecto cuyos hitos son confusos, de ahí el esfuerzo del sujeto lírico en aclarar cuál es el camino seguro para alcanzar la meta.
La lectura del poema exige una reflexión lectora de primer orden porque la red de significación es honda y densa. Esta presenta un carácter atemporal, bien visible en los verbos en presente, y activo, perceptible en los verbos de movimiento que predominan en el poema. La distribución de las oraciones y sus elementos en estructuras paralelísticas es plástica y significativa en sí misma. Nos permite comprender la asombrosa calidad literaria de este poema breve y denso, transparente y exigente.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: festivo, narrativo, ligero o denso?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a cómo la poesía se asentó en el yo poético.
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Quiénes protagonizan el poema?
2) ¿Qué sentido tienen los paréntesis?
3) Explica la significación de los verbos en primera persona del plural del presente de indicativo.
4) Los verbos “combatimos” y “abatimos” tienen una significación negativa, pero en el poema, ¿qué expresan?
5) Explica el sentido del movimiento o actividad que posee el poema. ¿Qué efecto produce?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese un sentimiento o un anhelo y el modo de acceder a él. Puedes imprimir un sentido metafórico, como ha realizado José Ángel Valente.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta José Ángel Valente a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre José Ángel Valente, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de emociones, como el amor, situaciones, etc. que sirvan de metáfora de una manera de ser feliz y auténtico, siguiendo el ejemplo de José Ángel Valente.

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