Sucinta Historia de la Literatura Universal (1). De la Antigüedad a la Edad Media.

TEMA 1. DE LA ANTIGÜEDAD A LA EDAD MEDIA
1. Los poemas homéricos: La Ilíada y la Odisea
2. El teatro grecolatino
3. La épica medieval
4. Análisis de Antígona, de Sófocles
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1. LOS POEMAS HOMÉRICOS: LA ILÍADA Y LA ODISEA
1.1. La literatura griega
La literatura griega de los siglos VIII al III a. C. fue muy importante por su calidad y variedad, además de ser de las primeras en aparecer en la historia de la humanidad (junto con la hebrea, la china y la hindú). En consecuencia, ha ejercido una fuerte influencia sobre la literatura occidental de todos los tiempos, tantos en temas como en las formas literarias. Nació muy unida a las leyendas y a la mitología; posee, por tanto, cierta naturaleza religiosa. Un mito es un relato que versa sobre dioses o héroes en el que se trata de dar explicar los grandes misterios de la humanidad, del cosmos o de los dioses; abunda en él los rasgos irracionales y fantásticos. La leyenda es una narración entreverada de elementos fantásticos que relata peripecias de hombres y dioses, en general mezclados. La cultura griega posee un extenso y variado arsenal de mitos y leyendas que cuentan la historia de un mundo perdido en el que circulaban dioses, semidioses y héroes con sus pasiones y ambiciones.
1.1.1. La Ilíada y la Odisea
Son dos epopeyas griegas atribuidas a Homero; se cree que este escritor vivió en el siglo VIII a. C. en la región de Jonia, en Asia Menor, (hoy Turquía), acaso en la ciudad de Esmirna. Se ha discutido incluso la propia existencia del autor, pero hoy parece probada. Aunque haya compuesto la mayoría de ambas obras, no es descartable que episodios enteros hayan sido añadidos posteriormente por los “aedos”, recitantes creadores, y “rapsodas”, recitantes flexibles de textos de otros. Estaba destinada para ser recitada o cantada por  ante un amplio auditorio. Así ocurrió con el Cantar de Mio Cid y otras epopeyas románicas y germánicas, como veremos más adelante. La epopeya consiste en la narración extensa de acciones trascendentales o dignas de memoria para un pueblo en torno a la figura de un héroe que representa sus virtudes de más estima; en ella intervienen muchas veces los dioses y existen elementos fantásticos. 
Los hechos contados en ambos poemas tienen un fondo común, la guerra de Troya, que parece que se remonta al s. XII a.C., cerca de la costa mediterránea de la actual Turquía. En la Ilíada se relatan los últimos acontecimientos de dicha guerra; en la Odisea se centra en la narración de la vuelta de uno de sus capitanes, Ulises, desde Troya  hasta su patria, la isla de Ítaca, donde era rey. Las obras están escritas en hexámetros griegos, un verso de la poesía griega y latina que consta de seis pies formados por dáctilos y espondeos. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves (_UU); un espondeo, por dos sílabas largas (_ _).
1.1.2. La Ilíada 
Consta de más de 15.000 versos (divididos por los editores, ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de Aquiles (mênis).[] Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlíon. He aquí los primeros versos de la Ilíada:
Canta, oh musa, la cólera del pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos [griegos] y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
Este poema épico narra la cólera de Aquiles, hijo del rey Peleo y de la nereida Tetis, su causa, su larga duración, sus consecuencias y su posterior cambio de actitud producto del odio. La ira de Aquiles termina junto con el poema, cuando se reconcilia con Príamo, padre de su enemigo Héctor, momento en que se celebran los funerales de éste.
Después de nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. La cólera de Aquiles se había originado por la afrenta que le inflige Agamenón, jefe supremo de los griegos, quien tras ceder a Criseida, arrebata a Aquiles su joven esclava y sacerdotisa, Briseida. Al haberse producido todo esto Aquiles se retira de la batalla, y asegura que sólo volverá a ella cuando el fuego troyano alcance sus propias naves. Le pide a su madre Tetis, que convenza a Zeus para que ayude a los troyanos, cosa que alcanza. Héctor se porta gallardamente en las batallas, al contrario que su hermano Paris, quien había raptado a Helena (esposa de Menelao, hermano de Agamenón) y fue origen de la guerra. 
Los dioses intervienen según sus gustos o intereses favoreciendo a un bando o a otro. Al morir Patroclo, su amigo íntimo, Aquiles, movido por el odio, decide intervenir en la batalla, haciendo grandes estragos entre los troyanos. Mata a Héctor en combate singular y se celebran juegos en honor de Patroclo. Los troyanos recuperan el cuerpo de Héctor y le ofrecen honores funerarios. La ciudad es saqueada y destruida con el ardid del caballo de madera que los griegos, guiados por Ulises, introducen en Troya como una ofrenda, pero va lleno de soldados aqueos que abren las puertas al resto del ejército y aniquilan la ciudad. Aparecen los temas de la pasión amorosa, la gloria en el combate, el honor y la cólera (o ira) de Aquiles.
1.1.3. La Odisea
Esta obra es la otra gran epopeya griega, formada por veinticuatro cantos y algo más de 12.000 versos. Temáticamente, existe una continuidad respecto de la Ilíada. Odiseo o Ulises es el héroe omnipresente que protagoniza la acción; es una sucesión de sus aventuras por lugares del Mediterráneo, desde que abandona Troya hasta que llega a Ítaca, su ciudad. Se suele dividir en tres partes: las indagaciones y viajes de Telémaco buscando a su padre; las aventuras de Ulises en sus diez años de peregrinaje marítimo; y, finalmente, el regreso y venganza contra los pretendientes de su esposa, fiel a su marido. 
Penélope, su mujer, lo espera pacientemente. Para engañar a sus insolentes  y desvergonzados pretendientes (comen a su costa, duermen en su casa y dilapidan sus riquezas), teje un tapiz, con la promesa de que elegirá un candidato a esposo cuando acabe de tejerlo. Astutamente, desteje por las noches casi todo lo hecho en el día. En tanto, su hijo Telémaco, sale en su busca, pero sin éxito. En sus viajes marítimos, Ulises visita el país de los feacios (a quien cuenta sus vicisitudes), visita el Hades (reino de los muertos; habla con su madre y otros héroes muertos de la guerra de Troya), escapa de los brazos de Circe –convierte en cerdos a algunos de sus compañeros–, de la ninfa Calipso –quien lo retuvo siete años–, ambas enamoradas de él, engaña al cíclope Polifemo saliendo de la cueva agarrados a la barriga de los carneros, escapan del país de los lotófagos (la ingesta de la flor de loto produce el olvido), se libra de las sirenas a pesar de haber escuchado su canto, atado al mástil, etc. 
Al fin, llega a Ítaca (tal vez, la actual isla, de la que era rey); reconoce a su padre Telémaco, y luego a su hijo. Gana la competición del arco, al hacer que su flecha atraviese los doce aros alienados a cierta distancia. Juntos Ulises y Telémaco eliminan brutalmente a todos los pretendientes de su esposa y se recupera la paz en Ítaca. 
La astucia y el deseo de aventuras de Ulises son los dos temas capitales. El relato no sigue un orden cronológico y muchas de las aventuras las relata el propio Ulises en la corte de Alcínoo, rey de los feacios. La acción comienza, en ambas obras, in media res, abandonando el orden cronológico para aumentar la viveza narrativa.
1.1.4. Características compositivas y temáticas de ambas epopeyas
Según el eminente filólogo Martín de Riquer, los rasgos creativos más notorios de la epopeya griega son:
-Media una notoria distancia temporal entre los hechos narrados y la escritura, en el que lo histórico pasó a legendario. Homero (s. VIII a. C.) seleccionó secciones especialmente interesantes para sus lectores de acciones que habían acaecido hacia el 1200 a.C. 
Los dioses intervienen decisivamente en los asuntos humanos. Las divinidades muestran sus pasiones utilizando a los humanos, ellos mismos adoptan figura humana y actúan protegiendo a unos o atacando a otros. Esta mezcla de los dioses en los asuntos terrenales le da una dimensión religiosa y ética al relato.
-La heroicidad guerrera protagonizada por nobles aristocráticos es un valor constante y compartido por los oyentes de la Ilíada, que los veían como modelos dignos de seguir. Del mismo modo, la aventura marítima es una constante en la Odisea, que recoge todas las leyendas y relatos fantásticos sobre remotos lugares mediterráneos.
Los personajes son auténticos héroes. Aquiles y otros muestran valor, honor y valentía, bien que entremezclados con sus ambiciones y pasiones no siempre justificables. Odiseo es un hombre prudente, astuto y resistente ante la adversidad. Por otro lado, las mujeres son hermosas, pero también inteligentes y delicadas.
-El estilo homérico está dotado de dramatismo, lirismo y descripciones detalladas, que dotan al relato de claridad y plasticidad. Utiliza una lengua literaria pulida (heredada de otros poemas épicos perdidos), mezcla de distintos dialectos griegos de su época.
-El canto épico posee carácter oral y colectivo, recitado o cantado por profesionales. Es un relato informativo, como un reportaje, positivo o negativo, de hechos relativamente recientes, de gran interés y transcendencia. Utiliza fórmulas lingüísticas cuasi fijas, como epítetos o expresiones que reflejan acciones repetidas (amanecer, anochecer, etc.), que aportan belleza, facilitan el recitado y la memorización.
2. EL TEATRO GRECOLATINO
2.1. El teatro griego
2.1.1. Orígenes, temas y autores de la tragedia
En la Antigua Grecia  floreció también una espléndida cultura teatral entre los siglos V a III a. C.  Al parecer, el origen son las representaciones religiosas en un espacio circular al aire libre (orchestra), al lado del templo de Dionisio; los espectadores ocupaban gradas semicirculares (théatron); aprovechaban la pendiente de una colina para construir las gradas; tenían capacidad para miles de espectadores (por ejemplo, el de Epidauro, del s. IV a. C., tiene un aforo de 20.000 asientos). Estos rituales y festivales religiosos, como el de Dionisio en Atenas, uno de los más conocidos derivaron en pequeñas escenas dramáticas; el ditirambo, himno dedicado a Dionisio (Baco) incluía un coro de campesinos –doce miembros, luego ampliado a quince– disfrazados de sátiros, cuyos cantos eran entremezclados con exclamaciones del director o corifeo. En los ambientes urbanos surgió la tragedia, y en los rurales la comedia.
Los actores griegos utilizaban las máscaras o, en su defecto, ocultaban su rostro con barro o azafrán. El ocultar la cara simboliza el vestirse con elementos nuevos y no comunes, necesarios para realizar el rito; era también una costumbre. Usaban zancos (coturnos), que servían para dar altura al actor. Conseguían que los personajes nobles destacasen sobre el coro y dar proporción al actor con la gran máscara. El coro en la tragedia griega actuaba como intermediario. Los coros, vestidos de negro, se involucraban en la acción, sus cantos eran importantes y explicaban a menudo el significado de los acontecimientos que precedían a la acción. 
El teatro era un espectáculo popular y bastante democrático, pues podían asistir todo tipo de espectadores, incluidas las mujeres. En estas obras lo que importa son los problemas planteados, la ética de los personajes y el choque entre el hombre y su destino. Las pasiones humanas (amor, venganza, codicia, etc.) suelen acarrear problemas de conducta que desencadenan dilemas sin solución. El conflicto es irresoluble y acaba con la muerte del protagonista. Los espectadores conocían las leyendas originarias y lo importante era el planteamiento y solución original que el dramaturgo ofrecía; los autores se presentaban a concurso en las fiestas dionisíacas para que sus obras fueran representadas 
Los temas proceden de dos  ciclos: de Argos o Micenas (los personajes principales son: Clitemnestra y Agamenón, matrimonio, tuvieron como descendientes a Electra, Ifigenia y Orestes, casado con Hermíone; Menelao, hermano de Agamenón, y su esposa Helena, hermana de Clitemnestra). El segundo ciclo temático es el de Tebas (Layo y Yocasta tienen al hijo Edipo; éste, con Yocasta, engendra a Etéocles, Polinices, Antígona e Ismena; Creonte, hermano de Yocasta, engendra a Hemón, enamorado de Antígona). Los espectadores conocían los argumentos y sus desenlaces, por lo que la clave estaba en el desarrollo. Los asuntos tenían gravedad moral y transcendencia ética, que provocaban la catarsis del espectador, la depuración de las pasiones humanas.  Veamos los tres grandes trágicos helenos, ordenados cronológicamente:
a) Esquilo (525 – 456 a. C.)
Es considerado como el primer gran representante de la tragedia griega. []Participó en la batalla de Maratón (490 a. C.) y en la de Salamina (480 a. C.), lo que le valió como experiencia para componer sus tragedias, que se agrupaban en trilogías seguidas de un drama satírico de cierre. Fue un autor muy prolífico, pues escribió sobre noventa piezas, aunque sólo se conservan siete completas. Sus obras está compuesta por:
– La trilogía de la Orestíada (Agamenón, Las coéforas, y Las euménides), basadas en la muerte que Orestes ejecuta contra su madre y su amante por haber eliminado antes a su padre Agamenón; luego lo persiguen las furias, divinidades vengadoras, hasta enloquecerlo; sólo se libra de ellas y se hacen protectoras de la ciudad de Atenas tras un juicio exculpatorio.
Prometeo encadenado escenifica sublimemente el duro destino del que dio el fuego (y la inteligencia, y las artes) a los hombres, castigado por Zeus; encadenado a una peña en el Cáucaso, al lado del mar, acaba tragado en un cataclismo.
– En Las suplicantes contemplamos a las danaides, hijas del rey Dánao; llegan a Argos pidiendo refugio, lo que logran para su alegría.
– Los persas desarrolla la victoria de los griegos contra los persas en la batalla de Salamina a través de la viuda de Darío, Atosa, que lamenta la suerte de su hijo Jerje.
– Finalmente, Los siete contra Tebas trata el enfrentamiento mortal y mutuo entre Polinices, ayudado por siete capitanes del ejército de Argos, contra su hermano Etéocles, rey de Tebas que debería haber entregado el trono a su hermano. 
Con Esquilo, los coros fijan definitivamente su importancia, añade un segundo y luego un tercer personaje (por lo que los diálogos se ven potenciados) y fija la indumentaria de los actores. Como el argumento de sus obras es conocido por el público, lo importante es observar el choque entre el hombre –que actúa insensatamente– y su destino trágico, no elegido. Temas importantes son el sufrimiento de la persona, en parte impuesto por el destino, en parte buscado por su avaricia y estulticia, y la creencia en la justicia final de los dioses. Sus obras rebosan poesía, dramatismo y lecciones morales.
b) Sófocles (495 – 405 a. C.)
Este gran dramaturgo, político y militar ocasionalmente, muy popular en Atenas, compuso piezas inolvidables por su fuerza dramática y la creación de caracteres humanos dotados de profundidad psicológica. También fue un renovador del teatro al profundizar en los personajes, que evolucionan a lo largo de la acción; consolidó el tercer actor y aumentó el coro. Sus protagonistas pierden cierta aura semidivina y son más humanos que los de Esquilo, pues sienten, sufren y ambicionan como hombres. De las más de ciento treinta obras que compuso, nos han llegado:
Antígona: objeto de lectura y estudio, la veremos aparte, después, con más profundidad
Áyax: dramatiza la vida de uno de los héroes de la guerra de Troya que se suicida, tras volverse medio loco, por no recibir las armas de un gran guerrero muerto, Aquileo; le fueron entregadas a Ulises. En contra de la opinión de Menelao y Agamenón, recibe sus honras fúnebres gracias a Teucro y el propio Ulises, fundamental en la cultura griega, pues aseguraba el descanso eterno de los muertos.
Edipo rey: pone en escena la vida del padre de Antígona, que envuelve una horrorosa tragedia en un ambiente de éxito aparente. Edipo había sido expulsado del palacio por unos malos augurios sobre su futuro, pues a su padre Layo se le había prohibido por las divinidades tener descendencia; ya muchacho, mata a su padre, sin reconocerlo, en un cruce de caminos; luego resuelve el enigma de La Esfinge y es proclamado rey de Tebas; se casa con la reina viuda, que no es otra que su madre; cuando Edipo comprende lo que ha hecho, pues una peste se cierne sobre Tebas y sólo cesará cuando se castigue al asesino del rey Layo, opta por arrancarse los ojos y exiliarse en Colono; por su parte, Yocasta se suicida
Las traquinias se centra en la figura de Deyanira, celosa, esposa de Heracles, le envía la túnica del centauro Neso para asegurar la fidelidad amorosa de su marido, pues le gustaba Yole, una de las doncellas de Traquis; en realidad, le provoca graves tormentos y reacciones violentas; Denayra se suicida y Heracles muere al poco.
Electra: Electra es la hija de Agamenón y Clitemestra; la mujer mata al marido y se casa con su cómplice Egisto; Orestes, el otro hermano de Electra, hace correr la voz que está muerto, pero es una estratagema para entrar a palacio y matar a su madre y a su nuevo marido. 
Filotectes era un valiente guerrero griego, arquero (su arco lo había heredado de Hércules), que es abandonado en una isla desierta, Lemnos, cuando la flota griega iba camino de Troya. El motivo no fue otro que una picadura apestosa y maloliente de una serpiente; sus gritos de dolor se hacían insoportables a sus compañeros. Sin embargo, un oráculo reveló a los griegos que sólo ganarían la guerra con la presencia del guerrero; Ulises no logra convencerlo para que vuelva, pero al fin Heracles se lo ordena y le promete gloria. 
Edipo en Colono recrea la vida de Edipo, ciego y desterrado; se refugia con su hija en Colono, ciudad cerca de Atenas; sus dos hijos tratan de persuadirlo para que los apoye en sus pretensiones al trono de Tebas; Edipo maldice a los dos y muere poco después protegido por Teseo, rey de Colono. Sófocles tenía noventa y un años cuando escribió esta pieza.
Sus obras rebosan perfección dramática; la tensión entre personajes hondos y convincentes, que hablan con gravedad y mesura, y la fuerza de un destino trágico que los arrastra a su pesar hacen de sus tragedias modelos teatrales. La humanidad de sus personajes es verdadera, cercana a nosotros y por eso más conmovedores.
c) Eurípides (h. 480 – 406 a. C.) 
Toma sus temas de la tradición épica griega, pero les da un tratamiento más humano y realista, a veces hasta la exageración deformante. Sus personajes ya no son héroes, sino hombres con pasiones e impulsos muchas veces despreciables, movidos por la codicia y la ambición. El lenguaje es más sentencioso y algo grandilocuente, insertos en diálogos rápidos  y vivaces. Sus obras más admiradas (del conjunto de las dieciocho conservadas) son:
Medea: Esta inteligente mujer, casada con el algo cínico y casquivano Jasón, elimina a Glauce,  hija del rey de Corinto, Creonte, porque la chica estaba prometida con su marido, que la iba a repudiar; luego ha de matar a sus propios hijos para que no caiga sobre ellos la venganza de la familia de Glauce. 
– En Electra vemos cómo la hija de Agamenón y Clitemestra, colabora con su hermano Orestes en la venganza contra su madre y su amante por haber asesinado a su padre, quien había intentado sacrificar a los dioses a su otra hija Ifigenia para que les fueran propicios en la guerra de Troya).
– Las consecuencias de este acto se desarrollan en Orestes, que cae en la locura por el sentimiento de culpa. El pueblo de Argos condenan a los hermanos a muerte, pero la intervención de Apolo arregla la situación. Electra se casará con Pílades, el fiel amigo de su hermano Orestes, que se casará con Hermíone, su prima, hija de Menelao y Helena. 
Hécuba es otra intensa tragedia que escenifica el duro destino de esta mujer, reina viuda de Príamo, rey de Troya. Al enterarse de su hija Polinexa y su hijo Polidoro, a pesar de sus ruegos de piedad ante Ulises y Agamenón, trama una terrible venganza.
– Ifigenia en Táuride e Ifigenia en Áulide pone en escena la tragedia de esa malhadada chica salvada por Artemis. 
– En Andrómaca recrea la vida de esta mujer que había sido la esposa de Héctor; después del saqueo de Troya había sido conducida a la ciudad de Ptía y tomada como esclava por Neoptólemo, el hijo de Aquiles. Con su amo había tenido un hijo. Sin embargo más tarde Neoptólemo se había casado con Hermíone, hija de Menelao. Estos dos desean la muerte de Andrómaca y su hijo; tras muchos momentos dramáticos (matan a Neoptólemo) aparece la nereida Tetis (en cuyo santuario se había refugiado Andrómaca), que había sido esposa de Peleo (padre de Aquiles, abuelo de Neoptólemo) y ordena a éste que entierre a su nieto en Delfos. Además dispone que Andrómaca debe casarse con Héleno, un hijo de Príamo que había sobrevivido, y vivir en Molosia junto con su hijo.
– La última pieza es Hipólito. Su madrastra Fedra se enamora de él, pero el muchacho, entregado a la caza, no le hace caso. Fedra se suicida y deja una tablilla al lado de su cuerpo declarando haber sido deshonrada por su hijastro. Su padre Teseo, furioso, lo arroja de su casa y muere atropellado por las ruedas de su carro, en brazos de su padre, que había conocido la verdad por la intervención de Artemis (Diana).
2.1.2. La comedia: características compositivas y autores
+ La comedia ya no tiene una finalidad catártica, sino que está imbuida de un espíritu burlón y satírico, fustigando los vicios ciudadanos contemporáneos, para hacer reír y divertir al público. 
+ El espectador se encontraba ante un argumento desconocido y unos personajes recién creados por un comediógrafo que debía exhibir cierta originalidad creativa en sus tramas.
+ Los personajes son extraídos de la vida ateniense cotidiana, poblada por cínicos charlatanes, comerciantes embaucadores, estúpidos engreídos, etc. El autor los capta en su vida cotidiana y los presenta ridiculizándolos y exagerándolos. Su modo popular de hablar corresponde con su condición social.
+ Estaban dirigidas a un público popular, que se divertía contemplando en escena las críticas y burlas despiadadas contra políticos, charlatanes y filósofos en tono festivo, pero crudo. El final era feliz, es decir, el desenlace del conflicto tendía a ser alegre y optimista, aunque con cierta lección moral.  He aquí los dos autores más importantes, imitados en los siglos posteriores en cuanto a temas y tono: 
a) Aristófanes (445 – 387 a. C.)
Es el más importante comediógrafo griego. Toma asuntos de la vida cotidiana desarrollados a través de personajes populares que utilizan un lenguaje coloquial, directo y vivo. Crea situaciones hilarantes, a veces fantásticas, que le sirven para criticar ásperamente desde una perspectiva conservadora, aspectos negativos de la sociedad ateniense (la guerra, la influencia de los demagogos, la mala educación, la codicia desatada, etc.). Sus obras más conocidas son:
Las nubes: Estrepsíades trata de aprender retórica para defender su causa de no pagar a sus acreedores, pero es corto y no lo logra. Sí lo alcanza, sin embargo, su hijo, que justifica una paliza al padre. Estrepsíades recapacita y entiende que la antigua educación y el respeto a los dioses es lo más conveniente; ataca a Sócrates como líder de los charlatanes retóricos, cosa injusta.
La paz presenta al campesino Trigeo que, volando en un escarabajo gigante que él mismo ha alimentado a base de estiércol, se presenta en el Olimpo para reclamar la paz, pues estaba harto de las guerras atenienses. Los dioses se han ido y sólo vive Pólemos, (la Guerra). Libera a Irene (la Paz) y se restablece la vida feliz de los hombres.
Las aves es una comedia fantástica en la que observamos cómo los atenienses Pistetero y Evélpides, hartos de la vida urbana  y sus charlatanes egoístas, fundan una ciudad en el aire, en el reino de las aves. Luego llegarán a empadronarse demagogos, recaudadores, delincuentes, artistas de medio pelo, etc., que son expulsados sin contemplaciones. Incluso ciertas divinidades desean vivir allí, cosa que logran, pero ajustándose a las normas de vida recta y sana impuesta por Pistetero.
Las avispas es una aguda sátira contra los poderosos charlatanes como Cleón. Filocleón es aficionado a los juicios y asiste como juez a todos; su hijo Bdelicleón le hace ver que él y sus amigos son como avispas que liquidan a gente inocente por tonterías. La asamblea de mujeres y La paz son otras piezas estimadas
Las ranas. En esta se dramatiza un viaje  del dios Dionisio al país de los muertos, el Tártaro, para devolver a la vida a los grandes dramaturgos, pues el panorama teatral era pésimo. El dios, vestido con una piel de león, viaja con su criado Jantias y se encuentra con su hermanastro Heracles. Tras variadas y divertidas vicisitudes, vuelve con Esquilo, dejando a Eurípides, considerado inferior dramaturgo. Un coro de ranas canta mientras atraviesan la laguna de la muerte, Aqueronte o Estigia.
Lisístrata es una de las más conocidas comedias por su originalidad temática y por la audacia y desenvoltura de diálogos y personajes. Lisístrata es una mujer ateniense que logra que todas las féminas de Atenas y Esparta (ciudad enemiga) se nieguen a mantener relaciones sexuales con sus maridos hasta que no firmen la paz, cosa que hacen a toda prisa ante la firmeza de sus esposas.
b) Menandro (342 – 293 a. C.) 
Este autor de comedias opta por la crítica de “tipos”, es decir, un individuo abstracto que encarna un grupo: el avaro, el joven enamoradizo, la cortesana, el esclavo infiel, el soldado fanfarrón, etc. En sus piezas aparecen sentencias célebres como “Soy hombre; nada humano puede serme ajeno”, o “No vivimos como queremos, sino como podemos”. 
Su mejor obra, conservada íntegramente es El misántropo. Cnemón es un viejo misántropo (aborrece a sus semejantes) que vive en una casa rural con su hija, aislados; su mujer y su hijo Gorgias lo habían abandonado por insoportable; al ser rescatado por su hijo y su amigo Sóstrato, enamorado de la hermana de aquel, al caer a un pozo, se da cuenta de su error y permite la boda de su hija con Sóstrato, además de la de Gorgias con la hermana de aquel. El arbitraje desarrolla un malentendido alrededor de unas joyas que porta un niño abandonado. El desenlace es feliz al comprobar Carisio que es propio hijo y de Pánfila, su mujer.
2.2. El teatro latino
El teatro de Roma se centraba más en el entretenimiento y el espectáculo por sí mismo, perdiendo su carga filosófica. La comedia era extremadamente popular, pero también se hacían tragedias y otros géneros para disfrutar otras emociones. Existían dos corrientes, una de inspiración helénica (que adaptaban y mezclaban con mucha libertad) y otra genuinamente latina. Se crearon compañías de teatro profesionales formadas por grupos de actores que hacían giras por varias provincias. A los romanos les gustaba el espectáculo concreto que ofrecía la obra teatral que los posibles mensajes filosóficos o éticos. Introdujeron el decorado en el fondo del escenario para ambientar las obras y darle verosimilitud. Los actores a veces cantaban, a veces hablaban. Las representaciones eran gratuitas, pues las financiaban las autoridades. Veamos los dos grandes comediógrafos latinos.
a) Tito Maccio Plauto (254 – 184 a. C.)
Siguiendo la estela cómica de los griegos, compuso obras festivas, cómicas y burlescas. Utiliza todo tipo de recursos lingüísticos (retruécanos, anfibologías, parodias, chistes, malentendidos, vulgarismos…) y de situación (tropiezos, confusiones de personas o lugares) para crear situaciones hilarantes. El humor y la sátira de los vicios son ejes vertebradores de sus piezas. Personajes típicos son la ramera liberal y el esclavo listillo que arregla los malentendidos. De las ciento treinta comedias que compuso, a nosotros nos han llegado veintiuna, de las cuales las más renombradas son: 
– Anfitrión es una comedia mitológica que desmitifica la figura de Hércules. Júpiter, para seducir a Alcmena, esposa del general Anfitrión, adopta la figura de éste. Pero Mercurio, bajo la apariencia de Sosia, el esclavo del auténtico Anfitrión, engaña a ambos. Tras un juicio para dirimir el adulterio, Júpiter, desde el cielo, se confiesa autor de los hechos. Alcmena dará a luz gemelos.
– El soldado fanfarrón es una farsa en la que se burla del falso héroe, bravucón y vocinglero, pero cobarde y algo estúpido, del que todos se ríen. Acaba perdiendo a una esclava ramera y recibiendo una paliza. 
– En La comedia de la olla critica al viejo avaro, Euclión, que guarda su dinero en una marmita; para no gastar, no permite que su joven hija se case con Fedria; le roban el dinero, pero el pretendiente de su hija lo encuentra y se lo devuelve. Entonces el viejo avaro permite el matrimonio. 
b) Publio Terencio (184 – 159 a. C.)
De origen africano, parece ser que fue liberto. Murió joven, tal vez en un naufragio de vuelta a Roma desde Grecia, donde había ido a empaparse de la cultura helénica (el teatro, sobre todo). Escribió seis comedias en latín claro y limpio, de fondo moral, con un tono más moderado y un desarrollo comedido de los temas y la acción. 
– En Los adelfos trata de la importancia de una educación sincera y libre para que el hombre desarrolle sus virtudes. Ctesifón había recibido una educación rígida, pero es un depravado; su hermano Esquino, educado liberalmente, trata de salvar a su hermano de las iras de su padre; salva la situación gracias a su generosidad y virtud. 
– La suegra es una divertida comedia en la que Pánfilo, joven indeciso y rencoroso, rechaza a su mujer Filúmena por pensar que ha tenido un hijo de otro, aunque al fin se descubre que él es el padre tras una noche de fiesta. 
– En El atormentador de sí mismo (Heautontimorúmenos) vemos a Menedemo, un padre rígido que educa muy inflexiblemente a su hijo Clinia, que sufre porque su hijo lo ha abandonado enrolándose en el ejército; la reconciliación final trae la paz a la familia, con la boda de Antífila con Clinia, hija abandonada de Cremes y Sóstrata.
3. LA ÉPICA MEDIEVAL
3.1. Los cantares de gesta
Los cantares de gesta son la continuación de la epopeya antigua; se trata de extensos poemas en versos de arte mayor que cantan las hazañas (gestas) de un héroe en un contexto difícil para su nación. El protagonista, valeroso y tenaz, persigue alcanzar el honor a través del riesgo en el campo de batalla en circunstancias adversas para él y su pueblo. Los cantares de gesta narras estas acciones heroicas en medio de guerras, traiciones, venganzas y pasiones personales. Se transmitían a través del recitado o del canto divulgativo. Estas epopeyas surgieron en la Europa medieval, pero también en otras culturas y épocas; son, pues, universales. De autoría anónima, los juglares las recitaban de memoria ante un público popular. En España tenemos El Cantar de Mio Cid como texto fundamental de este tipo.
3.2. Las epopeyas germánicas: El cantar de los Nibelungos
En el entorno de la cultura germánica floreció una intensa literatura de cantares de gesta. Se recuerdan el Cantar de Hildebrando (mediados del s. VIII), Edda (principios del s. XIII), la Saga de Teodorico (mediados del s. XIII), Cantar de Gudrún, Sagas de diversos personajes, etc. 
La obra más importante de la epopeya germánica es el Cantar de los Nibelungos; fue compuesta, en alemán antiguo, en el siglo XIII; pero se sabe que hubo otras obras similares hoy perdidas; tiene carácter anónimo. En ella se narra la gesta del joven y noble Sigfrido, un cazador de dragones de la corte de los burgundios, tribu germánica asentada entre Francia y Alemania, con capital en Worms. Sigfrido, valiéndose de ciertos artificios consigue la mano de la princesa Krimilda. Tenía un gran tesoro escondido, que muchos se lo desean arrebatar. Gunter, hermano de Krimilda, se casa con Brunilda, reina de Islandia, gracias a la ayuda de Sigfrido. Sin embargo, una torpe indiscreción femenina termina por provocar una horrorosa cadena de venganzas. 
El traidor Hagen descubre que Sigfrido es invulnerable, por haber sido bañado con la sangre de un dragón, salvo en una pequeña porción de su espalda donde se depositó una hoja de tilo y la sangre no tocó su piel. Aprovechando este punto débil, le mata a traición en un arroyo, instigado por Brunilda. Krimilda se refugia y se casa con el rey de los hunos, Atila, y deja pasar el tiempo, hasta que en un banquete convocado por Etzel, Krimilda consigue que su propio pueblo sea eliminado a traición. Tanto Gunter como Brunilda (su esposa), y Hagen, fallecen en la guerra gracias a la astucia de Krimilda, no sin haber matado antes al hijo de Krimilda y Atila. Ésta también es asesinada por el caballero Hildebrando, que buscaba venganza.
El autor anónimo traza con hondura los retratos psicológicos, sobre todo de Krimilda. Asimismo, imprime dramatismo a las escenas centrales de encuentros bélicos y sentimentales. Bajo un espíritu cortesano, versifica elegante y fluidamente, sin perder el aliento épico.
3.3. Los cantares de gesta franceses: El Cantar de Roldán
Francia es el país que más epopeyas conserva, unos cien, y más antiguos; están escritos en lengua francesa. Ello es indicio de una fuerte creatividad literaria, vertido en cantares de gesta, en en los territorios franco-románicos. Algunos títulos célebres son: Berta la de los grandes pies, El cantar de Guillermo, La coronación de Luis, etc. En general, introducen elementos fantásticos e inventan una geografía fabulosa en la que los héroes realizan hazañas descomunales. 
El Cantar de Roldán es la obra más destacada por su calidad y perfección literaria. Fue compuesto a finales del siglo XI y es el más importante cantar de gesta francés. Consta de cerca de 4000 versos y su autor pudo ser un monje normando, Turoldo. La obra tiene un trasfondo histórico de hechos ocurridos en el siglo VIII. En ese momento, un ejército de montañeses vasco-navarros atacó las tropas francesas, en Roncesvalles (Navarra),  al mando de Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña, subordinado a Carlomagno. 
En la obra épica, Roldán es el sobrino del emperador Carlomagno y tiene un amigo inseparable, Oliveros, personaje no histórico. El emperador Carlomagno ha conquistado España a los moros; sólo resiste Zaragoza, ciudad del rey Marsilio. Los francos reciben unas sospechosas propuestas de paz. Roldán propone como embajador a su padrastro Ganelón. Éste cree que Roldán pretende enviarlo a la muerte y decide vengarse. Como embajador prepara la traición: azuza a los moros contra Roldán, al que hace responsable del hostigamiento a que están sometidos. Marsilio ataca por sorpresa la retaguardia francesa, en la que están Roldán y los Doce Pares de Francia, pues Carlomagno iba por delante.
A pesar de los consejos del sabio Oliveros, Roldán, valiente y temerario, no quiere usar su cuerno (el olifante) para llamar en su auxilio al grueso del ejército, que ha pasado ya el desfiladero. Uno a uno van cayendo los caballeros ante el número incalculable de moros que les acosan. Roldán se decide, por fin, a tocar el olifante para avisar a su tío, el emperador Carlomagno. Lo hace con tal fuerza que le estallan las sienes. Pero es demasiado tarde, se queda solo en la pelea y sucumbe, como los demás, frente al enemigo. Antes de morir desea romper su espada Durandarte para que no caiga en manos del enemigo. Cuando Carlomagno escucha el cuerno que demanda socorro, sospecha la traición de Ganelón y lo arresta. Persigue a los moros, que se baten en retirada, y los extermina a las orillas del Ebro. A Roldán lo entierran en la iglesia de Saint-Romain en Blaye. Aude, joven noble, muere de pena al conocer el fallecimiento de su amado Roldán. Ganelón es procesado y ejecutado. Carlomagno ve cómo el arcángel San Gabriel le anuncia en sus sueños victoria y desquite.
Es una obra muy bien estructurada, escrita con dinamismo, elegancia formal, vivacidad y gran expresividad. Su influjo en otras lenguas y países ha sido muy fuerte y duradero.
3.4. El ciclo artúrico
La materia de Bretaña o ciclo  artúrico es la segunda manifestación importante de la épica medieval. Se trata de poemas caballerescos, también nombrados “novelas cortesanas” (que luego evolucionarán hacia las novelas de caballerías). En un ambiente de corte y trama amorosa, un caballero producto de la ficción realiza acciones admirables (y,  a menudo, fantásticas) en honor de su dama enamorada. Sus autores son conocidos y se leían en libros, no se escuchaban en lugares públicos. Muchos de sus protagonistas pasaban de unas narraciones a otras, a lo largo de los siglos y de los distintos autores.
El Rey Arturo (en galés y en inglés: Arthur) es un destacado personaje de la literatura europea, especialmente inglesa y francesa, donde aparece representado como el monarca ideal, tanto en la guerra como en la paz. Según algunos textos medievales tardíos, fue un caudillo britano o bretón que dirigió la defensa de Gran Bretaña frente a los invasores sajones a comienzos del siglo VI. Su historia pertenece principalmente a la leyenda y a la literatura, aunque se discute si Arturo, o un personaje similar en el que se habría basado la leyenda, ha existido realmente.
Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas y en poemas galeses. El primer relato de la vida del personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae, de Godofredo de Monmouth, en el siglo XII; configuró los rasgos principales de su leyenda. Monmouth presenta a Arturo como un rey de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas Británicas. En su relato aparecen figuras como el padre de Arturo, Uther Pendragon y su consejero, el mago Merlín, y elementos como la espada Excalibur; se menciona también el nacimiento de Arturo en Tintagel, así como su batalla final contra Mordred en Camlann y su retiro posterior a la isla de Ávalon junto al Hada Morgana, alumna de Merlín. Se cita por primera vez a la Mesa Redonda y los doce caballeros. Arturo se casa con Ginebra. Cuando va a Roma para proclamarse emperador, deja en el poder a su sobrino Mordeurt, que le usurpa el poder y se casa con Ginebra. Vuelve, mata al usurpador y se retira a curarse.  La obra fue traducida al francés poco después por el poeta religioso Wace con el título de Roman de Brut; luego apareció en numerosos romances en francés
Chrétien de Troyes (1135-1183), hombre culto que vivió en la Champaña, gran novelista, recogió la tradición previa y añadió otros elementos esenciales a su leyenda, entre ellos la figura de Lanzarote del Lago y la relación con el Santo Grial. Escribió en francés Lancelot o El caballero de la carreta. Narra los amoríos correspondidos de Lanzarote por Ginebra, esposa del rey Arturo, y sus múltiples hazañas bélicas en un reino enigmático y maravilloso. Más conocida e influyente fue Perceval o Cuento del Grial, escrita en los años finales del siglo XII.
El protagonista de esta novela es un joven galés llamado Perceval que destaca por su nobleza, su valor y su buen corazón. Vive con su madre en plena naturaleza y sin contacto alguno con el mundo. Un día se encuentra con unos caballeros y decide unirse a ellos. En la corte del rey Arturo lo arma caballero Gornemant. Perceval participa en la defensa del castillo de Belrepeire, donde conoce a la joven Blancaflor, que despierta un apasionado amor en él. Tras esto, acude al castillo del Grial, donde habita el Rey Pescador. Durante una cena, ve una extraña procesión, en la que se muestran tres elementos: una lanza, un grial (copa) y un plato. Estos tres objetos, así como el hecho de que Perceval no pregunte sobre su significado, están cargados de complejos simbolismos. La lanza representa la Lanza Sagrada, aquella que fue clavada en el cuerpo de Cristo en la cruz; el grial, la copa donde se recogió la sangre de Cristo crucificado; y el plato alude al que se utiliza para la eucaristía. Por otra parte, el silencio de Perceval ante la procesión tendrá terribles consecuencias para el Rey Pescador (es un rey tullido que reina sobre un territorio progresivamente estéril, pero es el guardián el santo grial) y para sí mismo, como le explicará su prima al día siguiente. Perceval continúa sus andanzas y aventuras, algunas de ellas compartidas con Gawain, un caballero que es sobrino del rey Arturo. Encuentra a un ermitaño, el cual le explica ciertas cosas sobre él y le confirma las palabras de su prima sobre su erróneo comportamiento en el castillo del Grial. La novela es muy misteriosa. Chrétien murió cuando llevaba 9234 versos y dejó la obra inconclusa; tuvo muchas y variadas continuaciones que trataron de darle sentido a todos estos enigmas que Perceval no sabe interpretar, ni el lector tampoco.
Tristán e Iseo es una novela de colaboración de varios autores en varias lenguas que se divulgó ampliamente por Europa a mediados del s. XII. El relato es bello, intenso y muy equilibrado entre los elementos aventureros y los sentimentales. Tristán, sobrino del rey Marc de Cornualles, es un valiente caballero que mata a gigantes y dragones para liberar de su yugo a los irlandeses. Por un bebedizo que ingieren por error, se enamoran perdidamente Tristán e Iseo, hija del rey de Irlanda, conocedora de remedios mágicos. Ella se casará con el rey Marc, pero la pasión por Tristán continúa, de modo que los expulsan de la corte. Tras errar por la selva y salvar pruebas peligrosas, cada uno de ellos sigue su camino separados. Ambos mueren de amor en trágicas circunstancias, cuando de nuevo Iseo acudía a su auxilio.
Gran San Graal o Vulgata es una inmensa novela de hacia 1225 que recoge tres relatos: “Lancelot”, “Demanda del graal” y “La muerte de Artús”. Inspirado en las novelas de Chrétien y otras leyendas, cuenta con maestría y acierto aventuras y amores de caballeros de la corte del rey Arturo, junto con el ocaso de su corte.
María de Francia, contemporánea de Chrétien de Troyes, compuso cuentos o relatos cortos que ella llama “lais” (procede de “laid”, “canción”, en céltico). Arrancan de una canción popular y ella se remonta al origen o causa del relato. Están llenos de aventuras y procesos amorosos.

4. ANÁLISIS DE ANTÍGONA (442 a C.), DE SÓFOCLES

4.1. Desarrollo argumental
El contexto es el siguiente: el difunto rey de Tebas, Edipo, casado con Yocasta, tuvo dos hijos varones: Polinices y Eteocles. Cuando Edipo abandonó el trono, dejó a ambos hermanos como reyes de la ciudad. Ambos acordaron turnarse anualmente en el trono tebano, pero, tras el primer año, Eteocles no quiso ceder el turno a su hermano, por lo que el primero llevó un ejército foráneo contra Tebas. Los hermanos se dieron muerte mutuamente, pero son los defensores de Tebas los que vencen en el combate.
El argumento de la obra: Antígona, hija de Edipo, cuenta a su hermana Ismene que Creonte, actual rey de Tebas, impone la prohibición de hacer ritos fúnebres al cuerpo de Polinices, como castigo ejemplar por traición a su patria. Antígona le pide que le ayude a honrar el cadáver de su hermano, pese a la prohibición de Creonte. Ésta se niega por temor a las consecuencias de quebrantar la ley. Antígona reprocha a su hermana su actitud y decide seguir con su plan.
Creonte anuncia ante el coro de ancianos su disposición sobre Polinices, y el coro se compromete a respetar la ley. Posteriormente, un guardián anuncia que Polinices ha sido enterrado, sin que nadie acertara a identificar al autor. El coro de ancianos cree que los dioses han intervenido para resolver el conflicto de leyes, pero Creonte amenaza con pagar menos a los guardianes porque cree que alguien los ha sobornado. El cuerpo de Polinices es desenterrado. Pronto se descubre que Antígona era quien había enterrado al cuerpo, pues intenta una vez más inhumar al cuerpo y realizar los ritos funerarios, pero es capturada por los centinelas. Antígona es llevada ante Creonte y explica que ha desobedecido porque las leyes humanas no pueden prevalecer sobre las divinas. Además se muestra orgullosa de ello y no teme las consecuencias. Creonte la increpa por su acción, sospecha que su hermana  también está implicada y, a pesar del parentesco que lo une a ellas, se dispone a condenarlas a muerte.
Ismene, llamada a presencia de Creonte, a pesar de que no ha desobedecido la ley, desea compartir el destino con su hermana y se confiesa también culpable. Sin embargo, Antígona, resentida contra ella porque ha preferido respetar la ley promulgada por el rey, se niega a que muera con ella. Finalmente, es sólo Antígona la condenada a muerte. Será encerrada viva en una tumba excavada en roca.
El hijo de Creonte, Hemón, se ve perjudicado por la decisión de su padre, ya que Antígona es su prometida. Señala a su padre que el pueblo tebano no cree que Antígona merezca la condena a muerte y pide que la perdone. Creonte se niega a ello y manda traer a Antígona para que muera en presencia de su hijo. Hemón se niega a verla y sale precipitadamente.
Antígona va camino a su muerte y, si bien no se arrepiente de su acción, ha perdido la altivez y resolución que mostraba antes, al dar muestras de temor ante su muerte. La humanización de Antígona resalta el dramatismo del momento.
Creonte es visitado por el vidente Tiresias, y este le anuncia las desgracias que vivirá debido a su impertinencia y terquedad. Desgracias como que el cuerpo de Polinices ha sido repartido por muchas ciudades, en pedazos por las aves, y estas ciudades tomaran represalias en contra de Tebas; que si Creonte da muerte al amor de su hijo Hemón, Antígona, este morirá como consecuencia inmediata. Sabiendo esto Creonte toma consciencia de sus actos y decretos por lo que aconsejado de Corifeo, se arrepiente y decide enterrar como es debido a Polinices y liberar a Antígona. El primer acto es logrado, pero al abrir la cueva de Antígona, se encuentra con ella muerta y colgada del cuello, y con su hijo Hemón desconsolado, este intenta atentar contra su padre, pero falla y decide enterrarse su espada en el costado, aun con vida se dirige junto a Antígona dando fin a su vida junto a ella. Creonte completamente desgraciado vuelve al palacio con el cuerpo de su hijo en brazos, pero aún tiene que soportar otra desgracia más, pues, al volver a palacio, recibe la noticia de que su esposa Eurídice también se ha suicidado al conocer las noticias por un mensajero. Creonte admite su culpa y se arrepiente de su tozudez
4.2. Espacio y tiempo de la acción dramática
La acción discurre en la ciudad griega de Tebas: una parte de la acción discurre en el Palacio: donde el rey Creonte vive y gobierna. Lugar de majestuoso tamaño y riqueza. En este lugar también vive Hemon, hijo de Creonte y ahí se reúnen los consejeros del rey. Afueras de la ciudad: Lugar donde toma lugar la batalla y donde el cuerpo de Polinices yace sin sepultura ni honores hasta que Antígona desobedece la ley y entierra su cuerpo. Plaza pública: Este es el lugar donde Antígona planea sepultar el cuerpo de su hermano y es donde el mensajero le dice a la gente lo que le pasa a su rey Creonte. La cueva de Tebas: Aquí es donde Antígona es condenada a reclusión por haber desobedecido la ley. Ella se mata y, al enterarse Hemon, muere junto a ella.
El tiempo es indeterminado. Se supone que, para los espectadores griegos del 332 a.C., cuando se estrenó la obra, la acción se refería a hechos antiguos, muy remotos, de cientos de años antes. 
4.3. Personajes
Como corresponde a la tragedia, los personajes están trazados con precisión. Todos actúan y hablan con claridad y firmeza, defendiendo sus opiniones y acciones. No son seres míticos o heroicos, sino bien humanos, que, si es necesario, cambian de opinión, como Ismene. Piensan y actúan con autonomía, según sus convicciones morales. Bien es cierto que la fuerza del destino los arrastra, casi imperceptiblemente, hacia la catástrofe final llena de dolor.
Antígona es una mujer firme y determinada que antepone la ley divina y la moral familiar y religiosa a todo lo demás. Inteligente y resulta, no duda en ofrecer las ceremonias fúnebres a su hermano Polinices, a pesar de haber sido traidor a su patria y haber llevado la destrucción.
Creonte, como rey, no duda de que la ley del reino debe ser cumplida para preservar la paz y la justicia. Se muestra enérgico rey y padre y exige que todos los ciudadanos acaten las normas y su autoridad. La condena a muerte de Antígona no es un acto de odio, sino de justicia. Al final, comprende que su rigidez mental y legal le ha traído la desgracia familiar.
Ismene titubea, lo cual es normal. Comprende que ambos tienen algo de razón y duda. Cuando se inclina por la opinión de su hermana, ya nadie la toma en cuenta.
Hemón se ve sometido a un doble conflicto de hijo y de enamorado. El enfrentamiento a su padre y su decisión de suicidarse revelan una fuerte determinación originada en el amor.
Tiresias el adivino es enigmático y escurridizo, pero en sus ambiguas palabras se revela que sabe más de lo que dice. Conocedor del alma humana, advierte a Creonte sobre las malas consecuencias de su inflexibilidad.
El coro y el corifeo, como en toda tragedia griega, explican los hechos y contrapuntean el diálogo con los personajes.
4.4. Temas de la tragedia
El tema fundamental de Antígona es el enfrentamiento trágico entre la ley civil y ciudadana, y la ley natural, humana, familiar y religiosa. Encarnan ambas posturas Creonte, el rey que ha de preservar la ley y el orden, frente a Antígona, valedora de los usos y ritos religiosos. El rey piensa que el acatamiento a las leyes es igual para todos, por eso se niega a que Polinices reciba las honras fúnebres y condena a muerte a Antígona por violar los preceptos, aunque es su sobrina y prometida de su hijo. Antígona sostiene que los ritos religiosos y los deberes familiares están por encima del orden judicial humano. Lo cierto es que a esta situación se había llegado porque los dos hermanos se habían matado por ostentar el poder sin tener razón ninguno de los dos.
Otros temas de la tragedia son:
-El choque entre el hombre y la mujer. Antígona, mujer joven y sin apoyos, en situación de inferioridad, sucumbe ante el poder del estado, representado por un hombre poderoso; pero lo hace con la dignidad y valentía suficiente como para quitarse la vida pensando que cumple con su deber.
Colisión entre la sociedad y el individuo, entre lo público y lo privado. El grupo impone su ley y los individuos, si no la siguen, se exponen a la incomprensión, represalias o incluso la muerte, como ocurre con Antígona. Hemón es otro ejemplo elocuente de esta irresoluble dicotomía.
Amor trágicamente frustrado: Antígona ama fraternalmente a su hermano difunto; ella es querida por Hemón, que es adorado por su madre. Todos pierden la vida siguiendo sus impulsos amorosos.
Necesidad de moderación, reflexión y respeto a la religión. Es la dura lección que Creonte aprende al final (y por ende, el espectador, relacionada con la catarsis). Más allá de las leyes humanas, existen las divinas, que no deben ser conculcadas y a todos nos conviene respetarlas. 
4.5. Estilo
Sófocles hace hablar a sus personajes con claridad, coherencia y convicción. Todos tienen sus razones para actuar de un determinado modo y lo argumentan sólidamente; se expresan con sinceridad y profundidad.
 El autor les hace conversar con un estilo moderadamente retórico, siempre digno y elegantemente ornamentado, para hacerlo expresivo y significativo. Es una manera de contribuir a la purga y purificación de las pasiones del espectador (catarsis), objetivo específico de la tragedia, según Aristóteles.
La presencia de los recursos literarios que embellecen el mensaje es constante. Símiles, metáforas, personificaciones, exclamaciones, bimembración y paralelismos (sólo son algunos ejemplos) se utilizan con mucho acierto. Dotan a la obra de una extraordinaria belleza y atractivo, intacto después de casi 2500 años desde su composición.  

 

Advertencia: aunque la estructura, intención y sentido de la este texto es original, bastantes datos aquí proporcionados proceden de Wikipedia, donde se pueden contrastar.

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