Luis Sepúlveda: «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar»; análisis y propuesta didáctica

Luis Sepúlveda: Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. Una novela para jóvenes de 8 a 88 años . Barcelona: Tusquets editores. Ilustraciones de Miles Hyman, 1997 (5ª. Ed.) (1ª ed.: octubre de 1996).
  1. ANÁLISIS
Esta novela del magnífico escritor chileno Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) se divide en dos partes; la primera tiene 9 capítulos; la segunda, once. Está dedicado el libro a sus tres hijos, al puerto de Hamburgo y al gato Zorbas. El tono intimista, naturalista y subjetivo del texto ya se puede apreciar por esta dedicatoria.
Una bandada de gaviotas del Faro de la Arena Roja, de la desembocadura del Elba, en Hamburgo, realiza un viaje de exploración y comida de arenques. Una de ellas, Kengah, al tratar de salir tras una zambullida, no puede porque está pringada de petróleo, procedente de la limpieza ilegal y furtiva de los tanques de los grandes barcos petroleros. Con gran esfuerzo, logró remontar el vuelo y dirigirse a la ciudad. Allí vivía un gato, Zorbas, «grande, negro y gordo». La familia se fue de vacaciones y quedó solo en casa; un vecino le daba comida cada día y le cambiaba la arena de sus necesidades. El chico de la familia era quien más lo quería. Salió a dar un paseo y una gran ave se lo tragó entero. El niño pasaba por allí, vio lo ocurrido, zarandeó por el cuello al ave de gran buche, expulsó al gatito de su estómago; el chico lo cogió y lo llevó a casa.
Kengah, «la gaviota de plumas de color plata», logró remontar el vuelo, aterrizó en la terraza del gato Zorbas. Antes de morir, puso un huevo; logró que Zorbas le prometiera que cuidaría de él, que alimentaría a la gaviota que naciera y que le enseñaría a volar. El problema era muy grande porque no sabía cómo. Pidió ayuda a otros gatos del puerto; incubó el huevo y nació una gaviota. Se enfrentó a dos gatos callejeros por dos veces y les dio una buena paliza. Colonello y Secretario, los gatos del restaurante italiano Cuneo, le aconsejaban y ayudaban. Luego visitaron a Sabelotodo, que vivía en un bazar del puerto, de un tal Harry, un viejo lobo de mar. Leía su enciclopedia sin parar para informarse y buscar respuestas. Los objetos que Harry tenía a la venta eran raros y estrambóticos: brújulas, animales disecados, calzoncillos, máquinas de escribir, etc. Matías era el chimpancé que se encargaba de las entradas. La gaviota murió y la enterraron al pie de un castaño con todos los honores. Tuvo que esconder al polluelo bajo un caldero para que no lo viera el vecino, que lo tomó por loco. Llevaron a la gaviota al bazar porque tenía más sitio y estaba a salvo de miradas y peligros.
Zorbas tuvo que negociar con las ratas, para que no acosaran o comieran a la gaviota. A cambio, las ratas podrían atravesar el patio de casas sin ser atacadas por los gatos. El gato Barlovento, que vivía en una daga limpiadora de la desembocadura del río Elba, determinó que era hembra. Convinieron en llamarle Afortunada. El mono Matías se reía de ella y le decía que era pájaro, no gato, como ella quería ser. Al fin, asumió que era una gaviota. Con la ayuda de la enciclopedia, trataron de enseñarle a volar, pero tras muchos intentos y descalabraduras, fracasaron. Luego se negó a seguir aprendiendo. Pero un día, en la terraza del bazar, vio el cielo y el mar a lo lejos y cambió de opinión. ¿Quién le enseñaría? Los gatos autorizaron a Zorbas a hablar con un humano para pedirle ayuda. Eligieron a un poeta, con quien vivía Bubulina, una gata muy atildada y altiva.
El humano aceptó, tras una gran sorpresa, hablar con Zorbas, que se entendía en su lengua perfectamente.  Cita un poema de Bernardo Atxaga: «Pero su pequeño corazón / –que es el de los equilibristas– / por nada suspira tanto / como por esa lluvia tonta / que casi siempre trae viento / que casi siempre trae sol» (p. 127). Se juntaron a media noche en el bazar; llovía y hacía aire. Se fueron todos a la torre de la iglesia de San Miguel. Los reflectores del faro los iluminaba de vez en cuando. Subieron a lo alto de la torre el poeta, Zorbas y Afortunada. Le aconsejan que crea en sí misma, que sienta la libertad, el placer de volar y la felicidad que sentirá. Al final le dieron un empujoncito y la gaviota desapareció… para luego aparecer volando feliz y dichosa. Lo más importante es que «sólo vuela el que se atreve a hacerlo» como le dice el poeta al gato (p. 136).
Zorbas se quedó arriba, solo. Último párrafo: «Zorbas permaneció allí, contemplándola, hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarrillos de gato grande, negro y gordo, de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto». (p. 138)
El texto está fechado en «Laufenburg, Selva Negra, 1996».
Lugar: Hamburgo, desembocadura del Elba, iglesia de San Miguel, faro de la arena roja. Muy realistas y probablemente reales.
Tiempo: contemporáneo a la escritura; dura unos meses, desde el nacimiento hasta poder volar.
Personajes: Zorbas es el protagonista: leal, firme y flexible; cumple su promesa de enseñar a volar a la gaviota. Afortunada es casi coprotagonista. Los otros gatos acompañan.
Narrador: en tercera persona, externo, en complicidad con la actitud del gato Zorbas. Acaso sea el poeta del final.
Temas esenciales de la novela: lealtad, perseverancia, compañerismo, cooperación, ecología, humor y búsqueda de la autenticidad.
Algo de humor, generado en las situaciones cómicas y ridículas, como la del mono Matías. La caracterización por tipos es notable: el tranquilo, el impetuoso, el ladronzuelo, etc. La novela presenta una clara moraleja con desparpajo y cierto realismo: la perseverancia, la lealtad y el cariño aseguran convivencia y felicidad.
Hay seres malos –gatos callejeros–, otros son molestones obsesos –el mono Matías–, o defraudadores –limpiadores ilegales de petroleros–, y la dura ley de la naturaleza siempre sobrevolando –tienes mala suerte y palmas–. Se aprecia en la novela una convivencia razonable o entendimiento profundo entre hombres y animales.
El estilo es ligero, rápido, con metáforas y comparaciones expresivas, repeticiones caracterizadoras, etc. El período sintáctico tiende a la oración más bien corta. El conjunto proporciona una experiencia lectora agradable y significativa.
 2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el texto en su contenido esencial.
2) Caracteriza física y psicológicamente a la media docena de personajes más importantes.
3) ¿Dónde y cuándo ocurre la acción? ¿Cómo lo has podido deducir?
4) Analiza la figura del narrador: persona gramatical, grado de conocimiento de la acción narrada, grado de participación, grado de objetividad/subjetividad, etc.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Por qué Zorbas decide ayudar a la gaviota?
2) ¿Cómo es posible que una gaviota no sepa volar?
3) La acción del hombre contra la naturaleza es una de las causas principales de la desgracia de Kengah; ¿cómo lo apreciamos?
4) De la lectura, ¿se puede concluir que todos los animales son buenos y amables por naturaleza? Ejemplifica tu opinión.
5) El atrevimiento y la ilusión por experimentar forman parte del mensaje del texto. ¿Cómo lo captamos?
6) Escribe un ensayo o texto argumentativo (100 palabras aproximadamente) donde apreciemos la irresponsable destrucción de la naturaleza por parte del hombre y sus efectos sobre la vida salvaje.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Escribe un decálogo (lista de diez normas) para respetar con más eficacia la naturaleza y la vida salvaje. Se puede realizar en grupo, grande o pequeño, y fijarlo en las paredes del aula o del centro escolar. Puede ir acompañado de imágenes para aumentar su impacto comunicativo.
2) Compón un diálogo con Zorbas o con Afortunada sobre su vida, sus ilusiones, o las tuyas, etc., en relación al contenido de la novela.
3) Realiza una presentación sobre el animal que más te guste: morfología, costumbres, rasgos de su carácter, etc. Puedes elaborar un póster o una secuencia de diapositivas con Power Point o similar para hacerla más atractiva. 

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