«Vida de Lazarillo de Tormes, de sus fortunas y adversidades»; análisis y propuesta didáctica

ANÓNIMO: LAZARILLO DE TORMES
  1. ANÁLISIS
Vida del Lazarillo de Tormes, de sus fortunas y adversidades (1554) es uno de los libros más emblemáticos, bellos y significativos de la literatura española y universal. Los enigmas en torno a su autoría –aunque parece que el humanista y escritor Alfonso de Valdés es el candidato más probable— y su ambigua interpretación, al estilo de La Celestina, acrecientan su valor y aumenta nuestro interés por comprender a fondo una novelita tan corta, pero tan maravillosamente sustanciosa.
El argumento es bien conocido: Lázaro, un niño nacido a orillas del río Tormes, en Tejares, al lado de Salamanca, huérfano de padre desde corta edad, es entregado por su madre a un ciego para que le sirva de guía. El ciego le enseña cómo sobrevivir en una sociedad áspera, pero a costa de golpes y descalabraduras de todo tipo. Cuando Lázaro se siente algo seguro, se venga de él en Escalona (Toledo) y lo abandona. El segundo amo es el clérigo de Maqueda, hombre avaro y cínico que lo mata de hambre. El clérigo lo echa a la calle al comprobar que le roba migajas de pan. El tercer amo es un hidalgo pobreto de Toledo –ciudad en la que transcurrirá el resto de la vida de Lázaro– al que Lázaro ha de mantener a base de practicar la mendicidad.
El cuarto amo es un fraile mercedario del que apenas se cuenta nada, excepto insinuaciones de una vida licenciosa. El quinto amo resulta ser un buldero –vendedor de bulas, certificados religiosos que rebajaban los años de estancia en el purgatorio en proporción directa al importe pagado por el papel–. El sexto amo, con quien ya no vive Lázaro, es un hombre que lo contrata de aguador en la ciudad imperial. También sirve a un capellán, a un maestro de hacer panderos y a un alguacil. La séptima persona con quien mantiene una confusa relación es el arcipreste de la iglesia de San Salvador, en Toledo; Lázaro se casa con su sirvienta y trabaja de pregonero de Toledo –oficio bastante infamante porque publicitaban y acompañaban a los reos de la pena capital hasta el cadalso–.
El formato narrativo es de una inmensa novedad y originalidad. La novelita es una autobiografía ficticia en forma de carta, dirigida a un misterioso y nunca identificado V. M. (Vuestra Merced), aunque su condición social del grupo superior es patente por el tratamiento empleado. Lázaro de Tormes, ya adulto, con alrededor de treinta y tres años de edad, escribe a V. M. para relatarle «el caso» muy por extenso. ¿Cuál es el caso? El narrador juega al despiste: tal vez se refiera a su irregular vida marital, pues su esposa atiende en su hogar al arcipreste de San Salvador y algunas noches regresa a altas horas. Acaso Lázaro se refiera a su ascenso social, que él juzga como ejemplar y rápido, pues, como afirma en el prólogo, «con fuerza y maña remando» ha sabido llegar a buen puerto. Sin embargo, ¿hubo tal mejoría en su condición social?  Lázaro afirma que es indudable; el lector queda con una sombra de duda.
Al ser una autobiografía, es lógico que el relato esté escrito en primera persona, pues este es unas memorias de una vida ya pasada. Conviene recalcar que estamos en un mundo de ficción: Lázaro de Tormes no existió más que en la ficción. Lo que ocurre es que la narración posee un verismo esencial muy alto. Los topónimos son todos reales y bien conocidos por muchos lectores. Las anécdotas emanan realismo popular y cotidiano. El ambiente social era compartido por muchos lectores, lo que fortalece la sensación de realismo. Sin embargo, todo es ficción y sólo ficción.
Un rasgo muy importante es que estamos ante la primera obra en romance castellano donde un pobre hombre, un niño desvalido, es el protagonista. Se habla, en este sentido, de Lázaro como un «antihéroe», y con toda la razón. Nace en una familia deshonrada (su madre había sido paseada con capirote; su padre, condenado a galeras por ladrón), pasa mucha hambre y, de hecho, saciarla es uno de los principales móviles de su vida, roba y realiza otras picardías para sobrevivir, no pasa de ser un criado o sirviente de amos con una más que dudosa moralidad. En la carrera de la vida aprende maldades, cinismo y mañas para salir adelante entre el egoísmo y la farsa social. Ya no hay un protagonista de alta cuna, caballeroso, desprendido, valiente y fiel enamorado, sino todo lo contrario. En el prólogo Lázaro reivindica su derecho a contar su vida, pues teniendo todo en contra, supo alcanzar una posición socio-económica desahogada. En este sentido, hay que darle la razón y, como lectores, agradecer su valentía.
La novela posee una carga anticlerical muy elevada. Todos los miembros del estamento religioso que aparecen en el relato –el clérigo de Maqueda, el fraile de la Merced, el buldero y al arcipreste de San Salvador— son avaros, corruptos, cínicos y egoístas. Predican lo contrario de lo que hacen; tratan a Lázaro niño con una crueldad y frialdad muy duras; roban a la pobre gente todo lo que pueden. Se ha insistido en que el autor del texto hubo de ser un judío converso descontento con su posición social en una sociedad muy hipócrita; bien puede ser. Por otro lado, también se ha hecho hincapié en la influencia de las ideas erasmistas (reforma purificadora de la Iglesia y sus miembros; atención a los textos bíblicos y su espíritu, no su letra; rebaja de lo ritual exterior frente a la vivencia religiosa interior; etc.), por esa época muy visible entre miembros del humanismo español; también parece que influyen directamente.
El ataque al concepto de la honra también es muy fuerte. Se concentra en el tratado III, cuando sirve al hidalgo pobreto. Es un hombre de mediana edad que no ejerce ningún oficio porque su condición social se lo impide; pasa hambre, pero disimula y aparenta ostentar una posición económica muy lejos de sus posibilidades. Sólo le preocupa que los demás piensen que en un hombre honrado y que merece un tratamiento social propio de nobles. Cuando Lázaro conoce todo esto y mendiga para alimentar a su amo, comprende que la «negra honra» carcome a muchas personas y a toda la sociedad, podrida en su propio ser. Este mismo hidalgo no maltrata a Lázaro, pero un buen día abandona la casa y a su escudero, por no pagar el alquiler. El autor denuncia la farsa social, la hipocresía corrosiva y la obsesión por la pureza de sangre y la ostentación de un rango social que impide, por su código de conducta, trabajar con sus manos.
El autor hace que Lázaro escriba en stylus humilis, es decir, el propio de la coloquialidad, de la naturalidad del pueblo que no ha recibido suficiente instrucción para redactar su autobiografía en estilo sublime. Es lo lógico y lo coherente, de modo que así se refuerza la verosimilitud estructural de la novela. Eso no significa que el texto resulte pobre o árido; todo lo contrario. Los recursos estilísticos más variados están empleados con extraordinaria habilidad con el objeto de lograr expresividad, profundidad significativa y satisfacción lectora. El hecho de que muchas de las aventuras narradas ya existieran en forma de cuentos, facecias o anécdotas populares para nada afectan a su profunda originalidad compositiva. Todas ellas adquieren un nuevo sentido en un marco unitario superior. Es otro de los grandes aciertos de esta novela. En conjunto, al narrar una biografía desde la niñez hasta llegar a la madurez, nos permite hablar de una novela de formación, lo que luego se llamaría Bildungsroman. En efecto, al autor anónimo se adelantó a su tiempo con genial acierto.
Una novela tan sabiamente profunda y crítica no podía transitar libremente en una época en que la Inquisición vigilaba muy de cerca los contenidos tocantes a la estricta ortodoxia cristiana. Lo raro es que pudiera circular algunos lustros en su versión completa y original. Pero antes de acabar el siglo XVI la Inquisición mutiló el texto, eliminando las partes más críticas. Se hubo de esperar a la segunda mitad del S. XIX para poder leerlo en España en su edición íntegra y original. La novelita encierra tal virtuosismo narrativo que es la pieza fundacional de todo un subgénero narrativo en español: la novela picaresca, de larga vida y profunda influencia en la literatura española hasta nuestros días.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Enumera los amos que tiene Lazarillo.
2) ¿Con qué le pegó el ciego? ¿Cómo se vengó Lazarillo?
3) ¿Qué aprendió con el buldero acerca del ser humano?
4) Después de la hora de comer, al salir a la calle, ¿qué hacía el hidalgo pobre?
5) ¿En  qué consistía el oficio de aguador y en qué ciudad lo ejercía?
6) ¿Cómo se dio cuenta el ciego de que Lazarillo lo había engañado comiendo las uvas?
7) ¿En qué ciudad nació y quiénes eran sus padres?
8) De todos sus amos, ¿a quién dice Lazarillo que estimaba más?
9) Lázaro, ¿cuándo dejó de pasar hambre?
10) ¿Qué es el “caso” del Lazarillo?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Eres un niño pobre y huérfano, en el siglo XVI, en tu país. Imagina modos de ganarte la vida.
2) ¿Dónde apreciamos el anticlericalismo del autor? ¿Por qué actuaría así?
3) La honra es un concepto duramente criticado por el autor: señala dónde y con qué intención.
4) Analiza el papel del ciego. ¿Fue bueno o mano con Lázaro? Aporta razones.
5) ¿Cómo apreciamos en la novela que Lázaro es un «antihéroe»?
6) ¿Por qué la madre se desprende de Lázaro siendo muy niño? Teniendo en cuenta la época, ¿te parece razonable? Aporta razones.
2.3. Comentario de texto específico
En este tiempo vino a posar al mesón un ciego, el cual, pareciéndole que yo sería para adestralle, me pidió a mi madre, y ella me encomendó a él, diciéndole como era hijo de un buen hombre, el cual por ensalzar la fe había muerto en la de los Gelves, y que ella confiaba en Dios no saldría peor hombre que mi padre, y que le rogaba me tratase bien y mirase por mí, pues era huérfano. Él le respondió que así lo haría, y que me recibía no por mozo sino por hijo. Y así le comencé a servir y adestrar a mi nuevo y viejo amo.
Como estuvimos en Salamanca algunos días, pareciéndole a mi amo que no era la ganancia a su contento, determinó irse de allí; y cuando nos hubimos de partir, yo fui a ver a mi madre, y ambos llorando, me dio su bendición y dijo: «Hijo, ya sé que no te veré más. Procura ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto. Válete por ti». Y así me fui para mi amo, que esperándome estaba.
Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo: «Lázaro, llega el oído a este toro, y oirás gran ruido dentro dél». Yo simplemente llegué, creyendo ser ansí; y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome: «Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo», y rió mucho la burla. Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que como niño dormido estaba. Dije entre mí: «Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer».
Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza, y como me viese de buen ingenio, holgábase mucho, y decía: «Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré». Y fue ansí, que después de Dios éste me dio la vida, y siendo ciego me alumbró y adestró en la carrera de vivir. Huelgo de contar a V. M. estas niñerías para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio.
a) Comprensión lectora
1) Resume el texto (100 palabras) e indica su tema.
2) Explica qué personajes intervienen y cómo son psicológica y físicamente.
3) Indica el lugar y el tiempo en que transcurre la acción.
4) Indica qué procedimientos narrativos aparecen (narración, descripción y diálogo) y qué partes abarcan cada uno de ellos.
5) ¿Existen muchos recursos estilísticos en este texto? Destaca los más notables y qué efecto estético crean.
b) Interpretación
1) ¿Por qué al sirviente de un ciego se le llama «lazarillo»?
2) ¿Qué métodos de aprendizaje utiliza el ciego? ¿Prácticos y duraderos? ¿A costa de qué?
3) Razona si la actitud de la madre es comprensible, explicable y/o justificable, teniendo en cuenta el momento histórico.
4) ¿Qué actitud muestra el niño hacia el ciego? ¿Lo odia?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Eres el Primer Ministro de España en el siglo XVI: ¿Qué leyes harías para mejorar las condiciones de vida de los niños como Lazarillo?
2) Compara la infancia de Lazarillo con la tuya: señala las diferencias y similitudes que aprecies.
3) Pinta o dibuja un pasaje del Lazarillo. Con el conjunto de la clase, se puede realizar una exposición en un lugar del centro escolar (aula, pasillos, salón de actos, etc.).
4) ¿Existen lugares en el mundo donde los niños vivan en una situación similar a la de Lazarillo? Documéntate sobre qué es y qué hace Unicef.

Deja un comentario