Federico García Lorca: «La casa de Bernarda Alba»; análisis y propuesta didáctica

FEDERICO GARCÍA LORCA: LA CASA DE BERNARDA ALBA
  1. ANÁLISIS
1. Resumen
La casa de Bernarda Alba (compuesta en 1936, estrenada en 1945) es una magnífica pieza dramática del dramaturgo y poeta García Lorca. Es una de los tres «dramas rurales» que compuso el autor granadino. La etiqueta se refiere al entorno argumental, costumbrista, propio del mundo agrícola de los pueblos andaluces en las primeras décadas del siglo XX. La mentalidad al uso, seguramente algo estereotipada, se presenta como ultraconservadora, primitiva, bastante instintiva, violenta, observadora de los ritos religiosos, etc.
Bernarda Alba, siempre con su bastón, símbolo de su poder y fuerza dentro de su casa, es una mujer que acaba de enviudar por segunda vez. Impone en su casa un luto riguroso de ocho años de duración. Sus cinco hijas (Angustias, Martirio, Magdalena, Amelia y Adela) lo aceptan a regañadientes, lo mismo que su madre, María Josefa y las dos criadas, con La Poncia a la cabeza. Bernarda rige su casa bajo un estricto código social conservador impuesto a todas ellas por la fuerza de su autoridad. Su conducta está obsesionada con el qué dirán; de ahí que se respeten siempre y puntillosamente las apariencias  públicas; la más ostensible de ellas es el luto de ocho años, junto con la buena imagen de mujeres virtuosas y honradas. Angustias, la hija mayor, heredera única del primer marido de Bernarda, escapa a esta vida agobiante; está comprometida con Pepe el Romano, autorizado a visitarla y platicar desde el balcón; las otras hermanas lo consideran injusto porque Angustias es de edad avanzada y poco agraciada, pero su sustanciosa herencia la hace soportable.
Martirio, la segunda hija, está corroída por los celos de sus hermanas, la mayor y la menor, Adela; a ella también le atrae Pepe el romano. Da ahí que le robe el cuadro con la foto del hombre, pues así lo siente más cerca; cuando la pillan, dice que fue una broma. Es artera y maniobra junto a su madre para que esta crea que el novio se ve con la pequeña, Adela, para provocar la ruptura que, al fin, es trágica. La tercera hija es Magdalena; se presenta como una mujer emotiva, muy afectada por la muerte de su padre y agobiada por el encerramiento. La cuarta, Amelia, mantiene un papel más neutral y trata de sobrevivir en un ambiente cada día más asfixiante.
La quinta y última, Adela, es atractiva, rebelde e impulsiva, de ahí que inicie en secreto un romance con Pepe el Romano, con quien se cita en el pajar. En un enfrentamiento con su madre, le rompe el bastón, con lo que parece que se quiebra la tiranía doméstica, pero sólo es un espejismo. Cuando Martirio se entera de que Pepe el Romano se entiende con Adela, rápidamente se lo comunica a su madre. Esta descerraja varios tiros de escopeta, pero Pepe ya había huido. Sin embargo, Martirio le comunica a Adela que el hombre ha caído. Adela, desesperada, se quita la vida. Cuando su madre se entera su única preocupación es que la amortajen dignamente y que se sepa en el pueblo que murió virgen.
María Josefa, la madre de Bernarda, ha perdido aparentemente el juicio. En la zona intermedia del drama aparece con un corderito en brazos, a quien acaricia y le canta una canción y habla como si fuera un bebé. Entre incoherencias, lamenta la falta de libertad, amor y alegría en la casa; es un modo de manifestar que comprende lo que ocurre y que ella misma es una víctima más de la tiranía doméstica de su hija Bernarda. La Poncia, la criada, juega a un juego peligroso: confidente de unas y otras, guarda en su memoria muchos datos de hechos y palabras pasadas que no duda en utilizar como escudo para que la dejen en paz. El desenlace trágico muestra las escasas posibilidades de alcanzar la felicidad en un mundo hipócrita y codicioso.
2. Temas del drama
Lorca plantea simultáneamente varios temas de calado:
-La falta de libertad que ahoga a las personas; nadie puede pensar ni expresar sus ideas y sentimientos sin permiso de Bernarda; esta impone sus rígidas y conservadoras ideas y costumbres a sus hijas.
-La frustración ante la imposibilidad de vivir la vida propia. Obedecer, callar e imitar la vida de las generaciones previas es lo que Bernarda impone a todo el mundo.
-La necesidad de amor para alcanzar la felicidad, encarnado en Adela, casi se grita. Pero también Martirio y Angustias lo manifiestan frecuentemente.
-La codicia, que ahoga la vida entera conduce a la catástrofe. Bernarda está atenta a conservar el patrimonio familiar y a que se trasmita íntegramente. No olvida el rendimiento de los campos y le interesa que se conozca su posición económica desahogada.
-La envidia destructiva, muy visible en Martirio, es la puerta a la catástrofe.
-La hipocresía, cristalizada en el respeto obsesivo al qué dirán, es decir, a la opinión de los demás, que pesa como una losa, es un asunto que recorre toda la obra. Precisamente, la rebelión de Adela contra esta circunstancia le cuesta la vida.
3. Apartados temáticos
Lorca utiliza un patrón clásico: el drama se compone de tres actos. El primero equivale a la presentación o introducción de los personajes en su contexto y la raíz del conflicto. El segundo acto se centra en el desarrollo del enfrentamiento, a través de diversas anécdotas (la madre soltera del pueblo que apedrean, las coces y relinchos del caballo garañón, el turbio pasado de la criada Poncia, el retrato de Pepe el Romano que Adela posee…). El tercer acto comienza con un movimiento creciente de la tensión dramática para dar paso, en la última escena, al desenlace trágico.
4. Personajes
-Bernarda Alba: mujer de edad avanzada, es la matriarca de la familia. Autoritaria, violenta, conservadora y muy rígida en su sistema de ideas y creencias, lo que se traduce muy bien en su obsesión por la honra, por lo que los demás piensan de su familia. Su conservadurismo acrítico es asfixiante para las personas con las que convive. Es coprotagonista junto con su hija pequeña, Adela.
-Angustias, la hija mayor: procede del primer matrimonio de su madre. Por su edad, ya avanzada, y su poca belleza parece condenada al olvido. Pero al heredar la parte de su padre, la hace apetitosa para un matrimonio que busque solo la ventaja económica. Eso es lo que ve en ella Pepe el Romano; la corteja por su dinero, no por amor.
-Martirio: desarrolla un papel importante, digamos que negativo, aunque explicable. Se ve atraída por el novio de su hermana mayor; trata de reprimir ese sentimiento, pero no puede. Lo canaliza hacia la venganza contra su hermana menor. Rencor, envidia y desesperación se juntan en su modo de actuar.
-Magdalena: mujer conformista, acepta resignadamente los mandatos de su madre. No le gustan, pero obedece para evitar males mayores.
-Amelia: se parece a su hermana Magdalena en su comportamiento. Obediencia resginada para sobrevivir a la imposición esterilizante.
-Adela: la hija menor de Bernarda, resulta ser la rebelde. No acepta la imposición de un código de conducta que la anula como persona. No se mueve por ideología o por creencias, sino por sentimientos. Es guapa e impulsiva, se enamora de Pepe el Romano y se las arregla para establecer encuentros subrepticios con él, a sabiendas de que traiciona a su hermana Angustias y desobedece a su madre. Paga con su vida no tanto el que se descubra su aventura sentimental, cuanto que no vea puertas abiertas para ser libre.
-María Josefa, madre de Bernarda: desarrolla un papel muy interesante porque simboliza la libertad en la locura. Esta es la vía de escape a su vida enclaustrada y reprimida. Un corderito en brazos equivale a un hijo y así lo trata. Solo busca autenticidad y ternura; como lo halla entre los miembros de su familia, se la imagina.
-Poncia, la criada: tiene mucha relevancia en la pieza porque actúa de confidente de todas las demás mujeres. Hartera y taimada, sabe obtener información sin soltar prenda, aparentando comprender a todo el mundo. Solo Bernarda le recuerda dos verdades: su pasado turbulento y su estado de necesidad económica. A veces, juega el papel de árbitro, tratando de imponer algo de sensatez en un grupo de mujeres impulsivas.
-Pepe el Romano: personaje ausente en la escena, pero presente en el drama. Seguramente es el más cínico y malvado de todos ellos. Aunque no lo veamos, lo conocemos bien. Codicioso, libidinoso y cobarde, actúa movido por sus intereses y huye cuando se descubre su juego. Acierto de Lorca fue el mantenerlo ausente en la escena, pues poco podría añadir a su actuación miserable.
5. Aspectos estilíticos
El manejo del lenguaje por Lorca es admirable y delicado. Los personajes son rurales y poco instruidos y hablan como tal. Sin embargo, bien mirado, Lorca poetiza el uso lingüístico muy intensamente. Todas las mujeres hablan con una enorme expresividad y propiedad significativa. Dicen lo que quieren decir en un aparente nivel coloquial, con frases cortas, muchas exclamativas, elípticas, como es de esperar. Pero bien mirado, el uso intenso de los recursos retóricos más variados –metáforas, símiles, hipérboles y personificaciones son los más recurrentes, creemos– son los responsables de un nivel de significación más profundo y sutil; aportan belleza, pero también transcendencia significativa.
Lorca es un literato muy simbólico. Gusta de tomar objetos, animales o percepciones –colores, olores, etc.– y asignarles una significación superior: el agua cristalina que fluye, la luna, el caballo, el color blanco, etc. Simbolizan la vida, el empuje emocional, el deseo de sentir y experimentar. Por el contrario, el bastón, los colores grisáceos y fríos, el calor agobiante, el agua estancada, etc. Proyectan significaciones negativas de frustración, desgracia y muerte. En esta misma línea operan los antropónimos: significan o connotan –a veces a modo de onomatopeya, como en Bernarda Alba– lo que realmente son: «angustiada» por un amor interesado de su novio; «martirizada» por los celos; muy afectada por el dolor por la muerte de su padre, llorando «como una Magdalena»; Amelia es la superficialmente más insensible, la cuarta; y, al fin, la atractiva e impulsiva hija pequeña, Adela, con un nombre eufónico y sonoro.
El planteamiento argumental es muy original y novedoso. Un ámbito rural, al estilo de la tragedia clásica española de Lope de Vega, personajes solo femeninos –el único masculino no interviene, aunque bien que se deja sentir sobre las mujeres con las que trata–, incluidos Bernarda, la mujer cegada por la hipocresía social y el poder autoritario de ámbito doméstico, y el resto de las mujeres, víctimas de su despotismo. Es muy interesante comprobar cómo García Lorca supera el estereotipo del machismo imperante haciendo que víctimas y verdugos sean mujeres. Asimismo es notable el acierto dramático al sobrepasar el tópico de la honra exponiendo otros vectores poderosos de la vida de las personas: el deseo de riqueza y la pasión amorosa, algo más que meros acompañantes.
6. Contextualización
Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 – Granada, 1936) es considerado como uno de los más excelsos poetas y dramaturgos de la literatura española del siglo XX. Su originalidad y perfección estilística han sido justamente celebradas por público y crítica. Su trágica muerte, en circunstancias muy violentas, en el entorno de la guerra civil, ha contribuido a la mitificación de su vida y su obra.
La casa de Bernarda Alba (compuesta en 1936, estrenada en 1945) es una de los tres «dramas rurales», junto con Bodas de sangre y Yerma. Pero antes había compuesto otras piezas de gran valor y mérito, como Mariana Pineda.
La faceta poética de su producción también es de gran relevancia. Aquí solo recordaremos tres composiciones: Romancero gitano, de corte costumbrista y tradicionalista, Poeta en Nueva York, poemario elaborado bajo los supuestos de las vanguardias, especialmente del surrealismo y, finalmente, Sonetos del amor oscuro, una serie de composiciones intimistas y desgarradas donde Lorca vuelca sus sentimientos de amor. Seis poemas galegos es un título importante en el que podemos apreciar la increíble adaptabilidad y talento de Lorca: tras una breve temporada en Galicia, escribe en gallego con delicadeza, autenticidad y belleza.
7. Interpretación
El conjunto del drama ofrece una fotografía muy precisa de la sociedad rural andaluza de principios del siglo XX: a una supuesta prostituta la arrojan del pueblo a pedradas; el novio sólo puede ver a la prometida hablando desde un balcón; la acumulación de riqueza –tierras de laboreo, sobre todo— es una preocupación esencial para la jefa del clan; la estratificación social es clara y estática: abajo del todo, una mendiga, luego, la criada, que suplica unos garbanzos a la Poncia, esta es criada de rango superior, las hijas se deben a la madre, la anciana medio encerrada también; y arriba, Bernarda Alba, la matriarca autoritaria, violenta, codiciosa y obsesionada por la opinión que en el pueblo se tiene de su familia; las visitas al molino para realizar la molienda es actividad común; sin embargo, el acaso el rasgo más aparatoso es el luto estricto de ocho años –seguramente ya ni siquiera era lo común en la España de la época– que afecta, especialmente, a las mujeres.
La trabazón y desarrollo argumentativo es de una perfección asombrosa: Lorca imagina y plantea pequeñas escenas de la vida cotidiana doméstica que, rápidamente, adquieren un sentido mucho más amplio a la luz de las tensiones que recorren a las personas. El caballo que relincha, la abuela que aparece como un cordero, el calor excesivo, etc. Son anécdotas cargadas de una transcendencia amplia que el espectador va construyendo en su mente.
8. Valoración
Un acierto estético de primer orden es que el drama se desarrolla y fragua de puertas adentro, pero los verdaderos motivos están fuera: las tierras que simbolizan la riqueza, el hombre que es imagen del amor y la felicidad, el pueblo entero que  encarna la opinión pública, etc. Esta antítesis de interior / exterior es de una amplia proyección y significación dramática. Se complementan entre sí y dan una idea completa de una sociedad tremendamente hipócrita y cínica, en línea con su conservadurismo social, religioso y actitudinal.
La casa de Bernarda Alba es una tragedia moderna de una perfección realmente asombrosa. Lorca aborda temas de hondo calado, desde una visión pesimista y más bien negativa (las posibilidades de mejora son escasas o nulas). Partiendo de una mera situación anodina, nos permite comprender la necesidad de amor, vida y libertad para alcanzar algo parecido a la plenitud de vida. El sutil y acertado entretejido de anécdotas de una familia rural tocada por la desgracia adquieren una transcendencia estética y existencial de hondo calado. He aquí el núcleo de la perfección poética, y del que casi cien años después seguimos disfrutando y admirando.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) ¿Dónde está la familia, es decir, qué acto acaban de realizar todas las mujeres juntas?
2) ¿Qué le pide la criada a la Poncia? ¿Se lo concede esta? ¿Qué deducimos de este hecho?
3) ¿Quién da síntomas de haber perdido el juicio? ¿Cómo lo apreciamos?
4) ¿Por qué Bernarda golpea con el bastón a Angustias?
5) ¿Qué decide hacer con las ropas del muerto Bernarda? ¿Qué rasgo de su carácter se manifiesta?
6) Cuando Pepe el Romano aparece por la casa de Bernarda, ¿qué pretende aparentemente? ¿Y ocultamente?
7) ¿Qué le roba Martirio a Angustias? ¿Por qué?
8) ¿Cuál es el origen de la Poncia, que Bernarda le recuerda con crueldad?
9) Adela se deja llevar por sus emociones, ¿cuáles son? ¿A quién desafía para ello?
10) ¿Cómo se entera Bernarda de que Adela se ve con Pepe el Romano? ¿Cómo reacciona? ¿Qué consecuencias tendrá?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Cuál es la razón principal para que Bernarda imponga un luto de ocho años?
2) ¿De qué clase social se cree Bernarda? ¿Qué consecuencias tiene en la obra?
3) ¿Cuáles son los puntos de enfrentamiento entre las hermanas?
4) ¿Qué papel juega Prudencia, la vecina, en el drama?
5)  Explica el lance de Paca la Roseta y su sentido dentro de la sociedad tradicional rural en la que se desenvuelve el drama.
6) Explica seis símbolos utilizados por Lorca para amplificar la significación del texto.
7) Analiza la actitud de Pepe el Romano y su importancia en la obra, aun sin aparecer en escena.
8) Señala el sentido de esta intervención de Bernarda Alba dirigiéndose a sus hijas:
«En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas».
2.3. Comentario de texto específico
Angustias.– (Entrando furiosa en escena, de modo que haya un gran contraste con los silencios anteriores.) ¿Dónde está el retrato de Pepe que tenía yo debajo de mi almohada? ¿Quién de vosotras lo tiene?
Martirio.– Ninguna.
Amelia.– Ni que Pepe fuera un San Bartolomé de plata.
Angustias.– ¿Dónde está el retrato? (Entran La Poncia, Magdalena y Adela.)
Adela.– ¿Qué retrato?
Angustias.– Una de vosotras me lo ha escondido.
Magdalena.– ¿Tienes la desvergüenza de decir esto?
Angustias– Estaba en mi cuarto y no está. Martirio: ¿Y no se habrá escapado a medianoche al corral? A Pepe le gusta andar con la luna.
Angustias.– ¡No me gastes bromas! Cuando venga se lo contaré.
La Poncia: ¡Eso, no! ¡Porque aparecerá! (Mirando Adela.)
Angustias.– ¡Me gustaría saber cuál de vosotras lo tiene!
Adela.– (Mirando a Martirio.) ¡Alguna! ¡Todas, menos yo!
Martirio.– (Con intención.) ¡Desde luego!
Bernarda.– (Entrando con su bastón.) ¿Qué escándalo es éste en mi casa y con el silencio del peso del calor? Estarán las vecinas con el oído pegado a los tabiques.
Angustias.– Me han quitado el retrato de mi novio.
Bernarda.– (Fiera.) ¿Quién? ¿Quién?
Angustias.– ¡Éstas!
Bernarda.– ¿Cuál de vosotras? (Silencio.) ¡Contestarme! (Silencio. A Poncia.) Registra los cuartos, mira por las camas. Esto tiene no ataros más cortas. ¡Pero me vais a soñar! (A Angustias.) ¿Estás segura?
Angustias.– Sí.
Bernarda.– ¿Lo has buscado bien?
Angustias.– Sí, madre. (Todas están en medio de un embarazoso silencio.) 
Bernarda.– Me hacéis al final de mi vida beber el veneno más amargo que una madre puede resistir. (A Poncia.) ¿No lo encuentras?
La Poncia.– (Saliendo.) Aquí está.
Bernarda.– ¿Dónde lo has encontrado?
La Poncia: Estaba…
Bernarda.– Dilo sin temor.
La Poncia.– (Extrañada.) Entre las sábanas de la cama de Martirio.
Bernarda.– (A Martirio.) ¿Es verdad?
Martirio.– ¡Es verdad!
Bernarda.– (Avanzando y golpeándola con el bastón.) ¡Mala puñalada te den, mosca muerta! ¡Sembradura de vidrios!
Martirio.– (Fiera.) ¡No me pegue usted, madre!
Bernarda.– ¡Todo lo que quiera!
Martirio.– ¡Si yo la dejo! ¿Lo oye? ¡Retírese usted!
La Poncia.– No faltes a tu madre.
Angustias.– (Cogiendo a Bernarda.) Déjela. ¡Por favor!
Bernarda.– Ni lágrimas te quedan en esos ojos.
Martirio.– No voy a llorar para darle gusto.
Bernarda.– ¿Por qué has cogido el retrato?
Martirio.– ¿Es que yo no puedo gastar una broma a mi hermana? ¿Para qué otra cosa lo iba a querer?
Adela.– (Saltando llena de celos.) No ha sido broma, que tú no has gustado nunca de juegos. Ha sido otra cosa que te reventaba el pecho por querer salir. Dilo ya claramente. Martirio: ¡Calla y no me hagas hablar, que si hablo se van a juntar las paredes unas con otras de vergüenza!
Adela.– ¡La mala lengua no tiene fin para inventar!
Bernarda.– ¡Adela!
Magdalena.– Estáis locas.
Amelia.– Y nos apedreáis con malos pensamientos.
Martirio.– Otras hacen cosas más malas.
Adela.– Hasta que se pongan en cueros de una vez y se las lleve el río.
Bernarda.– ¡Perversa!
Angustias.– Yo no tengo la culpa de que Pepe el Romano se haya fijado en mí.
Adela.– ¡Por tus dineros!
Angustias.– ¡Madre!
Bernarda.– ¡Silencio!
Martirio.– Por tus marjales y tus arboledas.
Magdalena.– ¡Eso es lo justo!
Bernarda.– ¡Silencio digo! Yo veía la tormenta venir, pero no creía que estallara tan pronto. ¡Ay, qué pedrisco de odio habéis echado sobre mi corazón! Pero todavía no soy anciana y tengo cinco cadenas para vosotras y esta casa levantada por mi padre para que ni las hierbas se enteren de mi desolación. ¡Fuera de aquí! (Salen. Bernarda se sienta desolada. La Poncia está de pie arrimada a los muros. Bernarda reacciona, da un golpe en el suelo y dice:) ¡Tendré que sentarles la mano! Bernarda, ¡acuérdate que ésta es tu obligación!
La Poncia.– ¿Puedo hablar?
La Poncia.– (Con sorna.) ¿Tú lo crees así?
Bernarda.– (Enérgica.) No lo creo. ¡Es así!
La Poncia.– Basta. Se trata de lo tuyo. Pero si fuera la vecina de enfrente, ¿qué sería?
Bernarda.– Ya empiezas a sacar la punta del cuchillo.
La Poncia.– (Siempre con crueldad.) No, Bernarda, aquí pasa una cosa muy grande. Yo no te quiero echar la culpa, pero tú no has dejado a tus hijas libres. Martirio es enamoradiza, digas lo que tú quieras. ¿Por qué no la dejaste casar con Enrique Humanes? ¿Por qué el mismo día que iba a venir a la ventana le mandaste recado que no viniera?
Bernarda.– (Fuerte.) ¡Y lo haría mil veces! Mi sangre no se junta con la de los Humanes mientras yo viva! Su padre fue gañán.
La Poncia.– ¡Y así te va a ti con esos humos!
Bernarda.– Los tengo porque puedo tenerlos. Y tú no los tienes porque sabes muy bien cuál es tu origen.
La Poncia.– (Con odio.) ¡No me lo recuerdes! Estoy ya vieja, siempre agradecí tu protección.
Bernarda.– (Crecida.) ¡No lo parece!
La Poncia.– (Con odio envuelto en suavidad.) A Martirio se le olvidará esto.
Bernarda.– Y si no lo olvida peor para ella. No creo que ésta sea la «cosa muy grande» que aquí pasa. Aquí no pasa nada. ¡Eso quisieras tú! Y si pasara algún día estáte segura que no traspasaría las paredes.
La Poncia.– ¡Eso no lo sé yo! En el pueblo hay gentes que leen también de lejos los pensamientos escondidos. Bernarda: ¡Cómo gozarías de vernos a mí y a mis hijas camino del lupanar!
La Poncia.– ¡Nadie puede conocer su fin!
Bernarda.– ¡Yo sí sé mi fin! ¡Y el de mis hijas! El lupanar se queda para alguna mujer ya difunta…
La Poncia.– (Fiera.) ¡Bernarda! ¡Respeta la memoria de mi madre! Bernarda: ¡No me persigas tú con tus malos pensamientos! (Pausa.)
La Poncia.– Mejor será que no me meta en nada.
Bernarda.– Eso es lo que debías hacer. Obrar y callar a todo. Es la obligación de los que viven a sueldo.
La Poncia.– Pero no se puede. ¿A ti no te parece que Pepe estaría mejor casado con Martirio o… ¡sí!, con Adela?
Bernarda.– No me parece.
La Poncia.– (Con intención.) Adela. ¡Ésa es la verdadera novia del Romano!
Bernarda.– Las cosas no son nunca a gusto nuestro.
La Poncia.– Pero les cuesta mucho trabajo desviarse de la verdadera inclinación. A mí me parece mal que Pepe esté con Angustias, y a las gentes, y hasta al aire. ¡Quién sabe si se saldrán con la suya!
Bernarda.– ¡Ya estamos otra vez!… Te deslizas para llenarme de malos sueños. Y no quiero entenderte, porque si llegara al alcance de todo lo que dices te tendría que arañar.
La Poncia.– ¡No llegará la sangre al río!
Bernarda.– ¡Afortunadamente mis hijas me respetan y jamás torcieron mi voluntad!
La Poncia.– ¡Eso sí! Pero en cuanto las dejes sueltas se te subirán al tejado.
Bernarda.– ¡Ya las bajaré tirándoles cantos!
La Poncia.– ¡Desde luego eres la más valiente!
Bernarda– ¡Siempre gasté sabrosa pimienta!
La Poncia.– ¡Pero lo que son las cosas! A su edad. ¡Hay que ver el entusiasmo de Angustias con su novio! ¡Y él también parece muy picado! Ayer me contó mi hijo mayor que a las cuatro y media de la madrugada, que pasó por la calle con la yunta, estaban hablando todavía.
Bernarda.– ¡A las cuatro y media!
Angustias.– (Saliendo.) ¡Mentira!
La Poncia: Eso me contaron.
Bernarda.– (A Angustias.) ¡Habla!
Angustias.– Pepe lleva más de una semana marchándose a la una. Que Dios me mate si miento.
Martirio.– (Saliendo.) Yo también lo sentí marcharse a las cuatro.
Bernarda.– Pero, ¿lo viste con tus ojos?
Martirio.– No quise asomarme. ¿No habláis ahora por la ventana del callejón?
Angustias.– Yo hablo por la ventana de mi dormitorio.
a) Comprensión lectora
1) Resume el texto (100 palabras).
2) Analiza física y psicológicamente los personajes que intervienen.
3) ¿Cómo resuelve la situación Bernarda?
4) ¿Qué conocemos del origen de La Poncia?
5) ¿Es clasista Bernarda Alba? ¿Dónde lo apreciamos?
6) La ventana desde la que se hablan adquirirá gran importancia. ¿Por qué?
b) Interpretación
1) ¿Cómo son las relaciones entre las hermanas, a juzgar por el texto?
2) ¿La Poncia es una mujer peligrosa para la familia? Define su actitud.
3) ¿Por qué La Poncia habla de que «la verdadera novia» de Pepe es Adela? ¿Tendrá consecuencias?
4) ¿Cómo observamos la actitud autoritaria de Bernarda?
5) «Tú no has dejado a tus hijas libres», le dice La Poncia a Bernarda. ¿Es verdad? ¿Cómo reacciona la aludida?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Realizar una lectura dramatizada o una representación de La casa de Bernarda Alba es el mayor ejercicio de creatividad.
2) Crea un cartel, físico o con ayuda de las TIC, sobre la vida y la obra de García Lorca.
3) Escribe un relato o cuento más o menos inspirado en el tema lorquiano, pero contextualizado en nuestros días.
4) Si es posible, dibujar o pintar el ambiente rural donde se desarrolla el drama, o los objetos simbólicos, o los retratos de las protagonistas.

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