Antonio Buero Vallejo: «Historia de una escalera»; análisis y propuesta didáctica

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ANTONIO BUERO VALLEJO: HISTORIA DE UNA ESCALERA
  1. ANÁLISIS
Antonio Buero Vallejo (Guadalajara, 1916 – Madrid, 2000) es el dramaturgo español más importante del siglo XX. Dotado de un talento dramático fuera de lo común, Buero compone piezas estilísticamente bellísimas, temáticamente incisivas y dramáticamente significativas. Al coincidir la primera parte de su período creativo con la dictadura franquista, hubo de pelear contra la censura. Según la temática y el modo de abordar los asuntos, los dramas de Buero se clasifican en sociales, históricos y simbolistas.
En torno a la polémica del posibilismo (¿Es mejor adaptarse a las exigencias del régimen lo necesario para poder estrenar y, por tanto, llegar al público, o escribir en abierta crítica al franquismo sabiendo que no se podían estrenar ni publicar esas obras en la España de entonces?), Buero adoptó una postura valiente, hábil e inteligente. Moldeó sus obras lo necesario para que la censura franquista permitiera su representación y publicación –aunque algunas de sus piezas fueron prohibidas–, de modo que se podía llegar al público e incitar a una reflexión sobre las condiciones de vida política, social y económica de la posguerra española.
Historia de una escalera (escrita en 1947 y 1948, estrenada en 1949) cuenta la historia de cuatro familias que comparten un edificio de viviendas; dos viven en el primero y otras dos en el segundo piso o rellano, que lo que el espectador ve, en tres períodos de tiempo, uno por acto), separados por intervalos de diez y veinte años entre el primero y el segundo y este y el tercero. La evolución de tres generaciones, con sus anhelos, temores, amarguras y deseos, constituye el núcleo dramático. Subyace siempre el interrogante de esas personas serán capaces de salir de su mísero mundo para alcanzar cotas de progreso, desarrollo material e intelectual.
Las familias en el acto I (primera generación) son: Paca y el señor Juan, con tres hijos: Urbano –enamorado de Elvira–, Rosa y Trini. Generosa y Gregorio, que tienen dos hijos: Pepe y Carmina –enamorada de Fernando–. Don Manuel, viudo y el más adinerado del edificio, vive con su hija Elvira. Doña Bondadosa, viuda y muy pobre, vive con su hijo Fernando.
Tras diez años, en el acto II (segunda generación) ha cambiado la situación: Urbano, el trabajador brutote y resentido, sindicalista e ideologizado, se casa con Carmina y tienen una hija, Carmina. Rosa vive con Pepe, un gandul degenerado y holgazán. Fernando, farsante y vago, se ha casado con Elvira, pero por dinero, no por amor, y tienen dos hijos, Fernando y Manolín. Las relaciones interfamiliares son pésimas porque arrastran el peso de las mentiras, falsedades y sueños rotos. Los miembros de la primera generación (Manuel, Gregorio y Asunción) han ido muriendo.
Tras veinte años, en el acto III (tercera generación) todo ha cambiado mucho y nada, según la perspectiva. El matrimonio infeliz de Urbano y Carmina sostiene un duro enfrentamiento con el de Fernando y Elvira, que es igual de desgraciado. Paradójicamente, Carmina hija y Fernando hijo se aman y mantienen un noviazgo esperanzado a pesar de la oposición de sus padres. La repetición de los planes de futuro, esperanzas y sueños, de Fernando hijo a Carmina hija recuerdan inmediatamente las que treinta años antes había pronunciado Fernando a Carmina, y que acabaron en fracaso. La nueva generación, ¿será capaz de superar el horizonte chato de sus padres, o están condenados a repetir la historia? El personaje es libre, él decide, dentro de sus circunstancias, en general poco favorables; el lector tiene la última palabra.
Veamos las notas características de este extraordinario drama, muy trabado en su desarrollo, hondo en su contenido social y existencial y estéticamente logrado por su acertado uso de los recursos estéticos y del lenguaje y de los procedimientos dramáticos.
Retrato de la sociedad de su época: la gente común sube al escenario. Trabajadores con ingresos insuficientes para llegar a final de mes, viudas de vida miserable, familias amplias con dificultades económicas acuciantes, etc. son algunos de los personajes que suben y bajan la escalera, en pro de sus afanes. En este sentido, el final abierto del drama no ciega las esperanzas: con determinación y fe se pueden alcanzar las metas.
Crítica social soterrada pero bien visible para el lector atento: Buero denuncia las penosas condiciones materiales de la gente común. No hay oportunidades de educación o de cultura, sólo continuar el camino de sus padres. Los personajes cambian, pero aparentemente a peor, tanto en el sentido material como en el moral.
Planteamiento de una posible mejora social y cultural: Fernando y Elvira habían fracasado en su intento de mejora. ¿Podrán hacerlo Fernando hijo y Elvira hija? La obra queda abierta. La voluntad, la ilusión y la fuerza de la esperanza pueden ser suficientes para que las nuevas generaciones dejen atrás la miseria material y moral y se eleven a un plano superior. Este es el tema central de la obra y, sin duda, el gran acierto de esta pieza.
Abordaje de aspectos sociales y existenciales: Buero combina muy hábilmente las míseras condiciones de vida de la clase trabajadora con las inquietudes personales de los protagonistas. Urbano cree en la acción colectiva, el sindicato, para mejorar las cosas. Fernando, mucho más individualista, sólo cree en soluciones individuales, que es incapaz de llevar a cabo. Los personajes, así, resultan muy verosímiles y reflejan muy bien la España de mediados del siglo XX, de antes y después de la guerra civil.
Hábil combinación de la dimensión individual con la social: los anhelos y temores individuales, los egoísmos y vicios de personas bien concretas, hombres y mujeres, niños y adultos, se interrelacionan con mucha habilidad con los correspondientes colectivos, referidos, claro está, a un grupo social humilde y necesitado desde el punto de vista material, cultural, educativo, etc. El colectivo en el que la persona está inmerso marca parte del destino, pero la otra parte depende del propio individuo, que ha de luchar por su superación. Después de todo, estamos ante un drama, versión modernizada de la tragedia antigua: el hombre común brega por su salvación, es decir, encontrar una plenitud a su existencia no fácilmente hallable.
El estilo es contenido y natural: los personajes hablan con llaneza y espontaneidad. Buero huye tanto del lenguaje rebuscado como de la vulgaridad zafia. Con el fin de dotar a sus personajes de densidad, permite que hablen con palabras populares, directas y propias del vocabulario popular y coloquial de la clase trabajadora. Obviamente, se aprecia una cierta selección léxica, construcciones cuidadas y ritmo sostenido. Sobre las acotaciones se puede afirmar lo mismo: claras, precisas y bien delimitadas.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora (referida al texto en conjunto)
1)  El hombre que llama a las puertas, ¿qué requiere? ¿Qué ocurre con Generosa?
2) ¿De qué hablan Fernando y Carmina al final del acto I?
3) Fernando y Urbano, ¿de qué discuten en el casinillo?
4) Enumera los miembros de la escalera que ya han fallecido. ¿Qué estado de ánimo muestran los demás?
5) ¿Cómo muestra el señor Juan el amor a su hija Rosa, a pesar de que convive con un sinvergüenza?
6) Los propietarios del edificio, ¿qué pretenden? ¿Por qué?
7) ¿Qué tipo de relación se establece entre Manolín y Trini?
8) ¿Cómo reaccionan los padres de Fernando hijo y Carmina hija cuando se enteran que son novios?
9) ¿Qué le promete Fernando hijo a Carmina hija? ¿Había ocurrido una escena similar antes? ¿Te parece realista su proposición?
10) El final de la obra, ¿es optimista o pesimista? Razona tu respuesta.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Se afirma que muchos de los protagonistas del teatro de Buero arrastran una tara, defecto o limitación –física o psíquica– que limita sus posibilidades de desarrollo futuro. ¿Cómo se aprecia en esta obra?
2) Explica el tipo de sociedad que aparece en la obra, desde el punto de vista socio-económico, cultural-educativo, moral, etc.
3) ¿Por qué se odian los matrimonios Urbano-Carmina y Fernando-Elvira? ¿Se puede hablar de culpables?
4) El paso del tiempo, ¿trae esperanza o desesperanza? Ejemplifícalo con los personajes de distintas generaciones.
5) Localiza al personaje más bondadoso, al más malvado, al más idealista y al más egoísta. ¿Es la sociedad en su conjunto así? ¿Qué pensar de su evolución?
6) La escalera, con sus rellanos, ¿qué representa?
2.3. Comentario de texto específico
FERNANDO.- Carmina.
CARMINA.- Déjeme…
FERNANDO.- No, Carmina. Me huyes constantemente y esta vez tienes que escucharme.
CARMINA.- Por favor. Fernando… ¡Suélteme!
FERNANDO.- Cuando éramos chicos nos tuteábamos. ¿Por qué no me tuteas ahora? (Pausa.) ¿Ya no te acuerdas de aquel tiempo? Yo era tu novio y tú eras mi novia… Mi novia… Y nos sentábamos aquí (Señalando a los peldaños), en ese escalón, cansados de jugar…, a seguir jugando a los novios.
CARMINA.- Cállese.
FERNANDO.- Entonces me tuteabas y… me querías.
CARMINA.- Era una niña… Ya no me acuerdo.
FERNANDO.- Eras una mujercita preciosa. Y sigues siéndolo. Y no puedes haber olvidado. ¡Yo no he olvidado! Carmina, aquel tiempo es el único recuerdo maravilloso que conservo en medio de la sordidez en que vivimos. Y quería decirte… que siempre… has sido para mí lo que eras antes.
CARMINA.- ¡No te burles de mí!
FERNANDO.- ¡Te lo juro!
CARMINA.- Y todas… ésas con quien has paseado y… has besado?
FERNANDO.- Tienes razón. Comprendo que no me creas. Pero un  hombre… Es muy difícil de explicar. A ti, precisamente, no podía hablarte…, ni besarte… ¡Porque te quería, te quería y te quiero!
CARMINA.- No puedo creerte.
(Intenta marcharse.)
FERNANDO.- No, no. Te lo suplico. No te marches. Es preciso que me oigas… y que me creas. Ven. (La lleva al primer peldaño.) Como entonces.
(Con un ligero forcejeo la obliga a sentarse contra la pared y se sienta a su lado. Le quita la lechera y la deja junto a él. Le coge una mano.)
CARMINA.- ¡Si nos ven!
FERNANDO.-¡Qué nos importa! Carmina, por favor, créeme. No puedo vivir sin ti. Estoy desesperado. Me ahoga la ordinariez que nos rodea. Necesito que me quieras y que me consueles. Si no me ayudas, no podré salir adelante.
CARMINA.- ¿Por qué no se lo pides a Elvira?
(Pausa. Él la mira, excitado y alegre.)
FERNANDO.- ¡Me quieres! ¡Lo sabía! ¡Tenías que quererme! (Le levanta la cabeza. Ella sonríe involuntariamente.) ¡Carmina, mi Carmina!
(Va a besarla, pero ella le detiene.)
CARMINA.- ¿Y Elvira?
FERNANDO.- ¡La detesto! Quiere cazarme con su dinero. ¡No la puedo ver!
CARMINA.- (Con una risita.) ¡Yo tampoco!
(Ríen, felices.)
FERNANDO.- Ahora tendría que preguntarte yo: ¿Y Urbano?
CARMINA.- ¡Es un buen chico» ¡Yo estoy loca por él! (FERNANDO se enfurruña.) ¡Tonto!
FERNANDO.- (Abrazándola por el talle.) Carmina, desde mañana voy a trabajar de firme por ti. Quiero salir de esta pobreza, de este sucio ambiente. Salir y sacarte a ti. Dejar para siempre los chismorreos, las broncas entre vecinos… Acabar con la angustia del dinero escaso, de los favores que abochornan como una bofetada, de los padres que nos abruman con su torpeza y su cariño servil, irracional…
CARMINA.- (Reprensiva.) ¡Fernando!
FERNANDO.- Sí. Acabar con todo esto. ¡Ayúdame tú! Escucha: voy a estudiar mucho, ¿sabes? Mucho. Primero me haré delineante. ¡Eso es fácil! En un año… Como para entonces ya ganaré bastante, estudiaré para aparejador. Tres años. Dentro de cuatro años seré un aparejador solicitado por todos los arquitectos. Ganaré mucho dinero. Por entonces tú serás ya mi mujercita, y viviremos en otro barrio, en un pisito limpio y tranquilo. Yo seguiré estudiando. ¿Quién sabe? Puede que para entonces me haga ingeniero. Y como una cosa no es incompatible con la otra, publicaré un libro de poesías, un libro que tendrá mucho éxito…
CARMINA.- (Que le ha escuchado extasiada.) ¡Qué felices seremos!
FERNANDO.- ¡Carmina!
(Se inclina para besarla y da un golpe con el pie a la lechera, que se derrama estrepitosamente. Temblorosos, se levantan los dos y miran, asombrados, la gran mancha blanca en el suelo.)
a) Comprensión lectora
1) Resume el contenido del texto (100 palabras).
2) Caracteriza a los interlocutores.
3) ¿Quién toma la iniciativa en la conversación?
4) ¿Qué tipo se sentimientos afloran?
5) ¿Qué otras personas planean entre Fernando y Carmina?
b) Interpretación
1) ¿Cómo interpretar la lechera que se derrama?
2) ¿Están felices en el ambiente en que viven? ¿Por qué?
3) ¿Es fácil expresar los sentimientos amorosos? ¿A qué se puede deber?
4) ¿Dónde se percibe la mentalidad juvenil y soñadora de los interlocutores?
5) ¿Qué consecuencias tendrá esta escena en el desarrollo de la obra? 
2.4. Fomento de la creatividad
1) Crea un cartel o una presentación con TIC sobre Buero Vallejo, explicando cómo su biografía influyó en su obra; exponlo ante tus compañeros o la comunidad educativa.
2) Documéntate sobre la vida en España antes y después de la guerra civil y aclara cómo se aprecia en Historia de una escalera.
3) Imagina una cuarta generación de personajes: inventa una escena en que expresen sus sentimientos, anhelos y temores.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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