Miguel Mihura: «Tres sombreros de copa»; análisis y propuesta didáctica

Anuncios
MIGUEL MIHURA: TRES SOMBREROS DE COPA
  1. ANÁLISIS
Miguel Mihura Santos (Madrid, 1905 – 1977) es uno de los más importantes comediógrafos del teatro español del siglo XX. Se inscribe en la corriente renovadora del teatro español en las dos primeras décadas del siglo pasado, junto con Valle-Inclán, García Lorca, Rafael Alberti, etc.: ampliación de la experiencia escénica dramática, búsqueda de nuevos moldes expresivos -renovación del lenguaje- y profundización en el contenido. El teatro del siglo XIX, dominado por Echegaray y Benavente, ofrece en una fórmula conocida como «teatro burgués» unas obras de argumento convencional (conflictos sentimentales en un matrimonio bien situado; tras la correspondiente infidelidad masculina, él se arrepiente, ella perdona y la vida recupera su tono gris repetitivo, aparentemente feliz).
La renovación se percibe en el teatro poético -los hermanos Machado-, en el experimental de tratamiento temático-artístico y lenguaje –Valle-Inclán–, en la recuperación de la tragedia clásica –García Lorca— y en el cómico –Mihura, Arniches y Jardiel Poncela–. El estallido de la guerra civil acabó con estas corrientes renovadoras, a tono con lo que ocurría en el teatro europeo desde otros ámbitos. Tras la guerra, se impone la comedia burguesa, dirigida a un público acomodado y alérgico a los conflictos.
Mihura dejó obras teatrales de gran calidad como Maribel y la extraña familia (1959) y Ninette y el señor de Murcia (1964). Sin embargo, Tres sombreros de copa (escrita en 1932, publicada en 1947, estrenada en 1952), su mejor pieza, muestra muy bien las dificultades de divulgación de una obra vanguardista y rupturista en muchos aspectos en la España de posguerra. Su enorme calidad y feliz composición no se apreció hasta muchos años después. Es un tópico afirmar que se adelantó al teatro del absurdo que se cultivó en Europa en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado –Ionesco, Beckett–.
El argumento se aprieta en una noche en un hotel de provincias regentado por don Rosario, hombre bonachón y de buen parecer. Dionisio llega para casarse al día siguiente con Margarita. Lleva tres sombreros para su boda, pero ninguno le acaba de quedar bien. En estas aparece una compañía de revistas ambulante dirigida por Buby Barton, un hombre fortachón, amigo de imponer su parecer por las malas. El grupo cómico cree que Dionisio es uno de ellos, un malabarista de sombreros, y que también actuará al día siguiente en la ciudad. El novio no hace nada por deshacer el malentendido. De vez en cuando, Margarita, o su padre, don Sacramento, llaman por teléfono a Dionisio, que ha de esforzarse por disimular ante la «troupe» su inminente matrimonio. Celebran una fiesta en la habitación de al lado con una grotesca lista de invitados: el señor odioso, el cazador astuto, el anciano militar, el romántico enamorado, etc. Por su parte, las chicas de la revista –Fanny, Sagra, Trudy, Carmela y Madame Olga, la mujer barbuda– tratan de obtener algún tipo de beneficio embaucando a los clientes, incitadas por Buby. Paula le propone a Dionisio pasear juntos por la playa, un síntoma de la atracción mutua que se profesan. Ambos vislumbran un futuro de libertad y amor lejos de las personas y el entorno romo, feo y violento que les ha tocado vivir, él desde su inminente posición de marido tradicional y cumplidor, ella desde la vida de farsa y risa fácil en el grupo cómico. Buby golpea a Paula y la deja inconsciente. Dionisio la esconde tras un sofá, al tiempo que llega don Sacramento, que, lógicamente, le lee el catecismo del novio casadero para que sea un hombre decente y honrado. Paula oye la conversación y comprende que Dionisio la ha engañado respecto de su inminente matrimonio. Aún Paula, generosa y esperanzada, le concede una última oportunidad de reunirse con ella e iniciar juntos una vida mejor. Dionisio, cobarde y apocado, se dirige al coche donde su futuro suegro, don Rosario, lo llevará a la iglesia para celebrar el matrimonio con su hija.
Veamos las características más importantes de Tres sombreros de copa:
Naturaleza cómica: la pieza poseer humor a raudales. El lenguaje chispeante, las situaciones disparatadas y el tratamiento del tema y el desarrollo argumental –en una capa superficial– están al servicio de la risa y la sonrisa, la diversión amable y la contemplación risueña y melancólica. Dionisio y sus sombreros de boda, Buby y sus turbias proposiciones a las chicas de su teatro de variedades, el odioso señor y sus bolsillos repletos de cosas estrafalarias y aparentemente valiosas para sobornar a las chicas, el cazador astuto y sus presas mutantes según su conveniencia, etc. Crean situaciones y hablan de modo gracioso, grotesco; piensan a lo estrafalario y actúan muchas veces ridículamente.
Los nombres de los personajes también contribuyen a la sátira ridiculizante: muestran su absurdo y egoísta comportamiento. Son tipos que el espectador reconoce muy bien, solo que deformados hasta la hilaridad con bastante frecuencia. Los únicos nombres normales son los de la pareja protagonista: Dionisio y Paula. Los demás resultan antonomásicos –recogen la esencia de un tipo social— y son blanco continuo de la parodia.
Sátira social: Mihura desvela los comportamientos egoístas, retrógrados y absurdos de muchos personajes que representan la sociedad tradicional, bienpensante y económicamente asentada –don Sacramento es el caso más palmario–. Pero tampoco el grupo cómico de Buby se escapa a una mirada severa por parte del autor. El jefe, Buby, es violento, celoso y bastante depravado moralmente; las chicas, descerebradillas, se limitan a obedecer sin pensar. Los estrafalarios personajes que aparecen en la fiesta son lo que aparentan: ridículos, egoístas, obsesos, corruptos y, en general, estúpidos. Dionisio y Paula tampoco escapan a la crítica del dramaturgo: él, pusilánime y tramposillo; ella, crédula y conformista.
Reflexión social y existencial: Mihura evita los aspectos políticos o religiosos –muy al fondo, sí se pueden vislumbrar–, para centrarse en las vidas concretas y personales. Si retiramos la máscara social, quedan pobres hombres sin rumbo ni propósito más allá de subsistir –bien visible, principalmente, en el grupo cómico–, de aprovecharse de los demás –el odioso señor, el cazador astuto, etc.–, o de imponer su estilo de vida gris, rutinario y asfixiante –don Rosario, don Sacramento–. Entre medias, los únicos que parecen comprender esta situación y que se muestran decididos a romperla para ser, simplemente, más felices y auténticos, fracasan por su propia cobardía o miedo.
Tono agridulce, melancólico y pesimista: entre las risas por los diálogos hilarantes y las situaciones grotescas, Mihura va depositando una visión pesimista de la vida y de las personas. Todos tenemos algo de cada uno de los personajes que circulan por la comedia. Cobardes como Dionisio, fanáticos como don Rosario, violentos como Buby, ilusos como Paula, conformistas como la «troupe», la novia Margarita, que no aparece en escena, pero bien la podemos imaginar, etc. No hay muchos motivos para reír sin fin: tras el velo cómico, se esconde una realidad más fea y desagradable de lo que esperábamos. La cuestión que se plantea es: ¿seríamos capaces, nosotros mismos, de elegir la autenticidad y la libertad, en una situación semejante, que acaso es parte de nuestras vidas?
Equilibrio estético y temático entre los elementos cómicos y los reflexivos: en la pieza no se rompe nunca un delicado balance entre la risa y la sonrisa frente a la reflexión profunda. El espectador disfruta de acciones cómicas y risibles, pero, al mismo tiempo, va recopilando datos y formando una opinión sobre aspectos fundamentales de la vida: la necesaria autenticidad para no traicionarse a uno mismo, el egoísmo como fuerza destructora de ilusiones e ideales, la tradición y el apego a lo acomodaticio como elemento retardante de cierta liberación mental y física, etc.
Mihura utiliza un lenguaje popular, llano, transparente y ligeramente estilizado. En correspondencia con la extracción social y condición de los personajes, ellos mismos representantes de la sociedad española de las primeras décadas del siglo XX, emplean una lengua coloquial y natural, pero nunca vulgar o zafia. Frases hechas, elipsis, exclamaciones, giros coloquiales, muletillas, etc. son los rasgos comunes del modo de hablar. También aparecen recursos retóricos –metáforas, comparaciones, hipérboles, personificaciones, repeticiones, suspensión, etc.– , muy bien dosificados, para enriquecer la expresión y la significación. Este lenguaje contribuye poderosamente a la creación de un ritmo poético que se mantiene en toda obra.
La comedia se constituye, pues, en una auténtica obra de arte con un ritmo muy poetizante, un desarrollo equilibrado entre risa y reflexión y una cadena de sorpresas que nos invitan a pensar sobre nosotros mismos y la sociedad en términos existenciales y sociales. Lo que pasa en escena es una broma muy seria que habla de nosotros mismos, así que disfrutémosla y tomémosla en serio en las justas dosis poéticas que Mihura nos propone. Casi cien años después de su creación, mantiene el vigor y la frescura de un buen clásico.
 2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora (referida a toda la obra)
1) ¿Por qué Dionisio está acompañado de tres sombreros de copa?
2) Qué llama la atención a Dionisio del aspecto de Buby?
3) ¿Por qué Dionisio no descuelga el teléfono que suena insistentemente?
4) ¿Qué importancia tiene el tipo de desayuno para don Sacramento: huevos fritos o café con pan y mantequilla?
5) ¿Por qué Buby golpea a Paula? ¿Qué consecuencias acarreará inmediatamente?
6) ¿Qué representa la playa  y el mar para Paula?
7) Explica el papel del romántico enamorado y el alegre explorador. ¿Qué tipos humanos representan?
8) El cazador astuto con sus conejos que se transforman en otros animales, ¿es propio del teatro del absurdo?
9) Don Sacramento, ¿es un hombre tolerante? ¿En qué detalles lo descubrimos?
10) Al fin, ¿qué sombrero lleva a su boda Dionisio? ¿Posee algún simbolismo?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Podemos afirmar que los personajes de la obra llevan una vida feliz? Ejemplifica tu opinión con la media docena más importante.
2) El azar, ¿tiene un papel importante en la pieza? Razona la respuesta.
3) El amor, ¿cómo se manifiesta en el texto? ¿Fructifica? Enumera los impedimentos.
4) Señala las, para ti, tres escenas más absurdas de la obra y asígnales un sentido.
5) ¿Podemos decir que la vida es lógica y previsible, según aparece en la obra?
6) Señala dos elementos –escena, diálogo, personajes, etc.– especialmente cómicos y otros dos que inviten a la reflexión.
2.3. Comentario de texto específico
ACTO PRIMERO
Habitación de un hotel de segundo orden en una capital de provincia. En la lateral izquierda, primer término, puerta cerrada de una sola hoja, que comunica con otra habitación. Otra puerta al foro que da a un pasillo. La cama. El armario de luna. El biombo. Un sofá. Sobre la mesilla de noche, en la pared, un teléfono. Junto al armario, una mesita. Un lavabo. A los pies de la cama, en el suelo, dos maletas y dos sombrereras altas de sombreros de copa. Un balcón, con cortinas, y detrás el cielo. Pendiente del techo, una lámpara. Sobre la mesita de noche, otra lámpara pequeña.
(Al levantarse el telón, la escena está sola y oscura hasta que, por la puerta del foro, entran DIONISIO y DON ROSARIO, que enciende la luz del centro. DIONISIO, de calle, con sombrero, gabán y bufanda, trae en la mano una sombrerera parecida a las que hay en escena. DON ROSARIO es ese viejecito tan bueno de las largas barbas blancas.)
DON ROSARIO.- Pase usted, don Dionisio. Aquí, en esta habitación, le hemos puesto el equipaje.
DIONISIO.- Pues es una habitación muy mona, don Rosario.
DON ROSARIO.- Es la mejor habitación, don Dionisio. Y la más sana. El balcón da al mar. Y la vista es hermosa. (Yendo hacia el balcón.) Acérquese. Ahora no se ve bien porque es de noche. Pero, sin embargo, mire usted allí las lucecitas de las farolas del puerto. Hace un efecto muy lindo. Todo el mundo lo dice. ¿Las ve usted?
DIONISIO.- No. No veo nada.
DON ROSARIO. Parece usted tonto, don Dionisio.
DIONISIO.- ¿Por qué me dice usted eso, caramba?
DON ROSARIO-. Porque no ve las lucecitas. Espérese. Voy a abrir el balcón. Así las verá usted mejor.
DIONISIO.- No. No, señor. Hace un frío enorme. Déjelo. (Mirando nuevamente.) ¡Ah! Ahora me parece que veo algo. (Mirando a través de los cristales.) ¿Son tres lucecitas que hay allá a lo lejos?
DON ROSARIO.- Sí. ¡Eso! ¡Eso!
DIONISIO.- ¡Es precioso! Una es roja, ¿verdad?
DON ROSARIO.- No. Las tres son blancas. No hay ninguna roja.
DIONISIO.- Pues yo creo que una de ellas es roja. La de la izquierda.
DON ROSARIO.- No. No puede ser roja. Llevo quince años enseñándoles a todos los huéspedes, desde este balcón, las lucecitas de las farolas del puerto, y nadie me ha dicho nunca que hubiese ninguna roja.
DIONISIO.- Pero ¿usted no las ve?
DON ROSARIO.- No. Yo no las veo. Yo, a causa de mi vista débil, no las he visto nunca. Esto me lo dejó dicho mi papá. Al morir mi papá me dijo: «Oye, niño, ven. Desde el balcón de la alcoba rosa se ven tres lucecitas blancas del puerto lejano. Enséñaselas a los huéspedes y se pondrán todos muy contentos…» Y yo siempre se las enseño…
DIONISIO.- Pues hay una roja, yo se lo aseguro.
DON ROSARIO.- Entonces, desde mañana, les diré a mis huéspedes que se ven tres lucecitas: dos blancas y una roja… Y se pondrán más contentos todavía. ¿Verdad que es una vista encantadora? ¡Pues de día es aún más linda!…
DIONISIO.- ¡Claro! De día se verán más lucecitas…
DON ROSARIO.- No. De día las apagan.
DIONISIO.- ¡Qué mala suerte!
DON ROSARIO.- Pero no importa, porque en su lugar se ve la montaña, con una vaca encima muy gorda que, poquito a poco, se está comiendo toda la montaña…
DIONISIO.- ¡Es asombroso!
DON ROSARIO.- Sí. La Naturaleza toda es asombrosa, hijo mío (Ya ha dejado DIONISIO la sombrerera junto a las otras. Ahora abre la maleta y de ella saca un pijama negro, de raso, con un pájaro bordado en blanco sobre el pecho, y lo coloca, extendido, a los pies de la cama. Y después, mientras habla DON ROSARIO, DIONISIO va quitándose el gabán, la bufanda y el sombrero que mete dentro del armario.) Esta es la habitación más bonita de toda la casa… Ahora, claro, ya está estropeada del trajín… ¡Vienen tantos huéspedes en verano!… Pero hasta el piso de madera es mejor que el de los otros cuartos… Venga aquí… Fíjese… Este trozo no, porque es el paso y ya está gastado de tanto pisar… Pero mire usted debajo de la cama, que está más conservado… Fíjese qué madera, hijo mío… ¿Tiene usted cerillas?
a) Comprensión lectora
1) Resume el contenido (100 palabras).
2) Caracteriza física y psicológicamente a los personajes.
3) ¿Por qué don Rosario le llama «tonto» a Dionisio? ¿Tiene razón?
4) ¿Qué representan las luces?
5) ¿Tiene sentido la discusión sobre las luces?
6) La calidad del suelo, ¿es importante? Entonces, ¿por qué le da tanta importancia don Rosario?
7) ¿Por qué la naturaleza toda «es asombrosa»? ¿Es verosímil el argumento en que se basa? ¿Qué deducimos de ello?
b) Interpretación
1) ¿Por qué ha ido al hotel Dionisio?
2) ¿Es muy importante el asunto de las luces? ¿Qué podemos deducir de ello?
3) Valora la coherencia de la conversación. ¿Es propio del teatro cómico y del absurdo?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Trasforma la pieza dramática en un relato en prosa (250 palabras).
2) Documéntate sobre la vida y la obra de Miguel Mihura y elabora un cartel o una presentación con TIC, o una línea del tiempo, para exponer ante tus compañeros.
3) La lectura dramática o la representación de todo el texto o parte de él es una experiencia muy productiva e imaginativa: inténtese.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
Esta entrada fue publicada en Análisis y propuestas didácticas, Literatura de posguerra, Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario