Fernando de Rojas: «La Celestina»; análisis y propuesta didáctica

FERNANDO DE ROJAS: LA CELESTINA
1. ANÁLISIS
Fernando de Rojas (La Puebla de Montalbán, Toledo, h. 1474 – Talavera de la Reina, 1541) escribió una de las obras capitales de la literatura española: La Celestina (1499). Es un texto original y extraño porque no se ajusta a lo convención de los géneros literarios y porque su intención es bastante ambigua y hasta contradictoria. La obra posee una estructura muy bien definida y alcanza altas cotas literarias, de modo que su influjo se ha dejado sentir en la literatura española, y en otras, a lo largo de los siglos. A continuación recogemos los datos más importantes para trabajar con el texto.
Lo primero que se debe tener en cuenta es que estamos ante una obra a medio camino entre novela y teatro. No se sabe muy bien cuál fue el modelo que tomó Rojas, y si quiso seguirlo o no. Parece una novela dialogada, pero sin intervención de un narrador. Al mismo tiempo, parece un drama para ser representado, pero su extensión y los saltos de lugar y tiempo hacen muy difícil su representación. La crítica piensa que se ajusta al modelo de «comedia humanística», en boga en los ámbitos cultos y universitarios en los siglos XV y XVI. Por las indicaciones del propio Rojas, lo más probable es que sea una pieza dramática destinada a la lectura dramática, no a la representación. El propio autor la tituló «comedia» y luego la transformó en «tragicomedia», pues el contenido sangriento ocupa tanto lugar como el convencional y más risueño.
«La Celestina» es una obra realista: los personajes, los temas, el lugar y el tiempo en el que se desarrolla la acción es de total actualidad en su momento. La lectura nos permite conocer cómo eran las ciudades; dónde y cómo vivían los ricos, los pobres, los de mediano pasar; donde se ejercían los oficios, los curtidores, las prostitutas, los hombres de religión, etc.; qué hacían con su tiempo y presupuesto la gente urbana: nobles y criados, ricos y pobres hacen y hablan en la obra como si los hubieran filmado espontáneamente. Quizá este sea uno de los motivos de la atracción que siempre ha tenido sobre el público lector: realismo objetivista, sin moralizar, sin juzgar, sólo presentativo y expositivo de una sociedad que dejaba atrás el esquema medieval para adentrarse en el mundo renacentista.
La obra aborda temas diversos: el más importante es el amor; aparece como cortés desfigurado e ironizado (Calisto y Melibea), el amor carnal (ellos mismos, Pármeno y Sempronio con Alicia y Areúsa) y el amor mercenario (estas dos últimas mujeres y los encuentros que propicia Celestina). Todos acaban en muerte; de aquí se ha deducido lógicamente el pesimismo existencial del autor de la obra. Hasta los deseos más nobles acaban corrompidos y envilecidos por los vicios inherentes al hombre. El segundo tema es la radiografía amarga que ofrece de la sociedad: todo es lucha, combate entre contrarios, enfrentamiento violento e inevitable con final amargo para todos, pues no se pueden ver vencedores. Los  ricos someten y explotan a los pobres, estos tratan de levantarse, engañar y obtener provecho personal de aquellos; los más sagaces (Celestina como ejemplo supremo) emplean sus armas para obtener provecho material de todos los demás, a los que engañan y manipulan impunemente; algunos hombres maltratan a las mujeres, y viceversa; además, en estas (Alicia y Areúsa), se suele percibir un tremendo nivel de odio hacia otras y otros. El tercer tema es la brujería: ciertas personas (Celestina) utiliza artes diabólicas para obtener su propio beneficio económico y de control de las personas. Los pactos infernales son bienvenidos con el fin de satisfacer las propias necesidades, aunque otros sufran consecuencias negativas. El cuarto tema es el desentendimiento de las cuestiones religiosas. Los personajes dejan a un lado sus creencias espirituales, como que no tienen relevancia ni aplicación en la vida cotidiana, y se concentran en la satisfacción de sus necesidades emocionales, sexuales, económicas, etc.
Los personajes están trazados con gran acierto. Todos ellos, en distinto grado, evolucionan a lo largo de la obra; en general, para peor, pues por el camino pierden sus principios morales de una conducta más o menos razonable. Celestina, cegada por su codicia, manipula a todo su entorno. Calisto, ciego por el apetito sexual, se envilece y envilece a los demás (como a Pármeno) para alcanzar su deseo con Melibea. Esta, a su vez, se transforma totalmente y también satisface sus deseos carnales con Calisto incluso a la vista de su criada Lucrecia, etc. Hasta los de menos relevancia argumental (Tristán y Sosia, por ejemplo) adquieren una corporeidad y densidad tal que nos los permite «ver» en acción. Todas las clases sociales están representadas, todas las edades, ambos géneros, etc. Es cierto que todos están llenos de vicios y defectos morales y existenciales. Cualquiera de ellos es un ejemplo de lo que no se debe hacer.
El estilo compositivo es rico y variado. Del modo de hablar cortés, elevado, propio de los nobles, al coloquial y familiar, llegando al vulgar, propio del hampa rufianesca, todos ellos están bien representados en la obra. Rojas maneja el lenguaje con soltura, acierto y propiedad. Metáforas, enumeraciones, bimembraciones, comparaciones e ironías abundan y enriquecen unos diálogos de por sí muy significativos e intencionados. En general, el realismo expresivo es tan brutal como el comportamiento de los personajes. Del latinismo más exquisito a la soecidad más vulgar tienen cabida en el texto, siempre justificado por el contexto y el personaje que habla.
 La intención de la obra es otro punto polémico. Rojas anuncia en el proemio que desea que el texto sirva de aviso contra alcahuetas y malos sirvientes. Sin embargo, de la lectura del texto se desprende más bien una lección de malas mañas para alcanzar fines moralmente dudosos y existencialmente rastreros. El hecho de haber transitado durante siglos sorteando la Inquisición y la censura invitan a pensar que los moralistas, aunque la criticaban, la toleraban. Rojas era judío converso; su condición de cristiano nuevo parece que influye en el tratamiento del tema amoroso, social y existencial: se desprende una lección llena de amargo pesimismo y desesperanza. Nada vale la pena y en la vida los enfrentamientos surgidos de la codicia, la lujuria y la envidia determinan nuestro penoso caminar por «este valle de lágrimas», como afirma Pleberio en su planto final.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. CONTROL LECTURA SOBRE LA CELESTINA (OBRA COMPLETA) 
 1) ¿Dónde se encontraron por primera vez Calisto y Melibea? 
2) Pármeno tuvo una infancia difícil: explícala. 
3) Cita cinco oficios de Celestina. 
4) ¿Qué quiere decir Calisto con “Melibeo soy, en Melibea creo, Melibea es mi dios”? 
5) Cuando los criados de Calisto mueren, ¿quiénes asisten a este? 
6) Explica la figura del “miles gloriosus” en el texto. 
7) Lucrecia, ¿cómo interviene en la obra? 
8) ¿Qué es el conjuro, quién lo hace, para qué, a quién convoca, qué lleva la sustancia? 
9) Melibea, ¿es consciente de lo que hace? 
10) Explica la intervención final que cierra la “Tragicomedia”. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Existe amor como sentimiento en “La Celestina”, o sólo deseo lujurioso? Ejemplifica este sentimiento o similares en la pieza. 
2) Explica cinco características de la sociedad de la época  de “La Celestina” y compara con nuestros días; ¿hemos mejorado, empeorado, o todo sigue igual? 
3)  ¿Por qué Calisto no inicia un noviazgo formal con Melibea, siendo ambos de la misma condición social? 
4) ¿Cómo apreciamos en la pieza el egoísmo de las personas? 
5) La obra, ¿ofrece un marco rural o urbano? 
2.3. Comentario de texto específico
(Fragmento que coincide con el principio de la obra; procede, por tanto del Auto I. Es muy significativo en cuanto al planteamiento del tema principal y el dibujo de los dos personajes protagonistas, junto con Celestina).
CALISTO.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA.- ¿En qué, Calisto?
CALISTO.- En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase y hacer a mí, inmérito, tanta merced que verte alcanzase y en tan conveniente lugar que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar alcanzar tengo yo a Dios ofrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede cumplir. ¿Quién vio en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre como ahora el mío? Por cierto los gloriosos santos, que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo ahora en el acatamiento tuyo. Más ¡oh triste!, que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienaventuranza y yo me alegro con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar.
MELIBEA.- ¿Por gran premio tienes esto, Calisto?
CALISTO.- Téngolo por tanto en verdad que, si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.
MELIBEA.- Pues aun más igual galardón te daré yo, si perseveras.
CALISTO.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!
MELIBEA.- Mas desaventuradas de que me acabes de oír, porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento. Y el intento de tus palabras, Calisto, ha sido de ingenio de tal hombre como tú. ¿Haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo? ¡Vete! ¡Vete de ahí, torpe! Que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo el ilícito amor comunicar su deleite.
CALISTO.- Iré como aquel contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel.
a) Actividades de comprensión lectora 
1) Resume el texto (100 palabras).
2) Caracteriza física y psicológicamente los personajes que intervienen.
3) ¿Qué tema se plantea? ¿Tendrá consecuencias ulteriores en el desarrollo argumental?
4) Localiza recursos expresivos, interprétalos y valora la calidad literaria del texto.
5) Explica el nivel de habla que utilizan: ¿culto, medio o vulgar? ¿Dónde lo apreciamos?
6) Acota el lugar y el tiempo donde ocurre la acción.
7) A juzgar por el fragmento, ¿es teatro o es novela, u otra cosa?
b) Interpretación
1) ¿Cómo se aprecia en el fragmento el amor, su aparición, síntomas, modo de expresarlo, diferencias entre el hombre y la mujer, etc.?
2) Explica cómo Calisto mezcla aspectos religiosos con otros bien humanos.
3) ¿Existen acotaciones en este fragmento? ¿Qué deducimos de ello?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Transforma en relato narrativo un fragmento de la obra y valora su grado de dificultad.
2) Realiza una puesta al día de un fragmento de la obra en cuanto a lenguaje y actitudes de los personajes. Luego, valora: ¿ha cambiado mucho la condición humana?
3) Documéntate sobre Fernando de Rojas y escribe una biografía clásica o a través de una línea del tiempo.
4) Recoge cuadros, esculturas y piezas musicales de la época y relaciónalos temática y estilísticamente con La Celestina.
5) Se puede realizar en clase una lectura dramatizada de un fragmento seleccionado, acompañado de música y atrezzo, para valorar la riqueza literaria del texto.

 

 

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