Lope de Vega: «Peribáñez y el comendador de Ocaña» (drama de honor rural); análisis y propuesta didáctica

LOPE DE VEGA: «PERIBÁÑEZ Y EL COMENDADOR DE OCAÑA» (DRAMA DE HONOR RURAL); ANÁLISIS Y PROPUESTA DIDÁCTICA
 
  1. ANÁLISIS
Peribáñez y el comendador de Ocaña es una pieza dramática de impecable factura y feliz composición tanto desde el punto de vista de la expresión como del contenido y el equilibrio entre ambos. El Fénix de los ingenios, nuestro gran Lope de Vega la compuso alrededor de 1614, pues parecen hallarse alusiones autobiográficas bastante verosímiles.
Pero, o Peribáñez, campesino rico, villano en el mejor sentido, se acaba de casar con la bella Casilda, mujer del pueblo. Ambos irradian felicidad y, recorriendo las letras del alfabeto, se hacen saber mutuamente lo que cada uno espera del otro, que no es sino fidelidad, confianza y buena cabeza para gobernar la familia labradora. Don Fadrique, el comendador del pueblo, tiene un mal lance con un toro (su caballo tropieza con un cordel justo destinado a controlar al animal) precisamente en la celebración de la boda; a punto de perder la vida, es socorrido por Casilda, que lo salva. Inmediatamente, en un arrebato de amor típico de la literatura de la época, cae perdidamente en las redes de Cupido, sin poder controlarse.
Períbáñez viaja a la ciudad de Toledo a presenciar unas fiestas religiosas; había adornado su carroza con unas telas regaladas por el comendador, quien también le había donado una pareja de mulas y unos tapices para su casa; todo, evidentemente, con la oculta intención de acceder a la casa de los recién casados e iniciar la seducción de Casilda. En Toledo, el comendador encarga un cuadro de Casilda a un pintor, para así poder admirarla en imagen. Peribáñez ha de volver a la ciudad a restaurar un San Roque de la cofradía de Ocaña, de quien era presidente. Casualmente, ve el cuadro de su mujer en el taller del pintor y confirma sus peores sospechas.
La guerra contra los moros (estamos en 1406, bajo el reinado del rey Enrique III) hace que en el pueblo se organicen dos escuadrones para reforzar el ejército real; uno es de hidalgos e infanzones; el otro, de campesinos. Don Fadrique ve la ocasión propicia y nombra a Peribáñez capitán, por lo que ha de abandonar el pueblo dirigiendo a sus hombres; antes, éste se hace nombrar caballero de manos del propio comendador, por lo que su ascenso en estamento social queda así sancionado. En palabras premonitorias, Peribáñez le recuerda al comendador que podría ejecutar la justicia de su mano si la ocasión lo requiriera.
Inés, una prima de Casilda, mujer casquivana y egoísta, se enamorisquea de Leonardo, sirviente y consejero del comendador. Para salir adelante con su futuro matrimonio, franquea la entrada de la puerta de la casa de Casilda, por lo que el comendador accede a los aposentos de la bella campesina. Sin embargo, Períbáñez no se había quedado con los brazos cruzados; antes de media noche deja su destacamento en manos de su subalterno, ya cerca de Toledo, y se da la vuelta a su casa, a todo correr de una jaca ligera. Entra en su hogar saltando la tapia divisoria con la casa de su vecino y amigo Antón. A escondidas, sorprende al comendador tratando de forzar la voluntad de Casilda. Sin otra alternativa y sintiéndose legitimado por su condicion de caballero, Peribáñez mata a Fadrique, a Inés, la prima traidora, y a Luján, su confidente y esbirro del comentador. Era el único modo de recuperar la honra y de eliminar el acoso del poderoso sobre su mujer, lo que amenazaba su posición de villano honrado, de sangre limpia por los cuatro costados, como le había recordado al propio Fadrique al nombrarlo caballero.
El matrimonio huye, aunque pronto le llegan las noticias de que el rey ha puesto precio a su cabeza, «renta de mil escudos ciertos» (v. 885 del acto III). Ellos mismo se entregan al monarca, que está decidido a ejecutarlo. Pero tras escuchar el suceso de boca de Períbáñez, y con el consejo de la reina, que llora al escuchar el relato, lo perdona; además, le concede la renta a Casilda, pues al fin y al cabo había entregado a su marido, y permite a este portar armas ofensivas y defensivas. La reina le regala cuatro vestidos de lujo a la campesina.
El drama posee todas las características de los mejores salidos de la pluma de Lope, que resumimos:
-La acción es intensa y vivaz. El espectador no tiene tiempo para reordenar en su cabeza los acontencimientos porque estos fluyen de continuo en un hábil engarzamiento. El ritmo es, pues, rápido e intrigante.
-Los personajes están diestramente dibujados, dentro del rol esperado según su condición social. Llaman la atención la personalidad equilibrada y, al tiempo, astuta de Peribáñez (es campesino, pero ni tonto ni deshonrado), el carácter resolutivo y firme de su esposa Casilda, que sabía muy bien de qué iba todo aquello (ante el honor no hay parentesco, le replica a su prima Inés cuando le suplica por su vida), la ofuscación de don Fadrique (incapaz de distinguir entre amor y deseo) y el carácter alevoso y frívolo de Inés. Los espectadores, que esperarían comportamientos más o menos regulados por el uso de la comedia, hubieron de sorprenderse gratamente al contemplar a estos personajes en el escenario.
-La recreación de la vida campesina es plausible, completa y veraz: momentos de ocio y descanso, preocupación por las cosechas, aprecio de los animales domésticos, relato del ritmo campesino de siembra, laboreo y cosecha, alusión al cereal, a los viñedos y a los olivos como pilares de la economía, etc. Todo eso y el propio lenguaje ligeramente rústico, en boca de los campesinos, contribuyen a una recreación auténtica del hombre rural.
-La presencia de elementos líricos (canciones de boda, de cosecha, religiosos, de amor, de aire popular) aportan variedad, lirismo y verosimilitud ambiental.
He aquí un ejemplo extraído del acto II (vv. 414-428), cantado por Llorente:

 

Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!
Trébole de la casada,
que a su esposo quiere bien;
de la doncella también,
entre paredes guardada,
que fácilmente engañada,
sigue su primero amor.
Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!
Trébole de la soltera,
que tantos amores muda,
trébole de la vïuda,
que otra vez casarse espera,
tocas blancas por defuera,
y el faldellín de color.
Trébole, ¡ay Jesús, cómo güele!
Trébole, ¡ay Jesús, qué olor!

 

-El hecho de que se desarrollen dos acciones en paralelo, el cortejo fraudulento del comendador y la guerra de Castilla conducida por el rey contra los reinos árabes, aportan variedad y entretenimiento.
-Los elementos ideológicos son presentes y bien visibles: vivencia intensa de la religión católica, aceptación de la guerra constante contra los árabes como algo ineludible, defensa de la monarquía, en concreto exaltación de la figura del rey, como la forma natural de gobierno, etc. Son los elementos más visibles.
-La polimetría es usada por Lope de Vega con gran destreza y acierto. En cualquier edición se señalan en tabla todas las estrofas usadas y no es necesario insistir en ello, además de las recetas del propio Lope sobre su uso en el Arte nuevo de hacer comedias.
-En esta pieza en elemento cómico apenas aparece; no existe la figura del donaire. A cambio, media docena de campesinos imprimen naturalidad, frescura y algo de humor en sus diálogos.
-La honra, como no podía ser menos, juega un papel fundamental. Se revela como el factor esencial de la vida pública y verdadera llave de la reputación de las personas. Y, más en concreto, el comportamiento sexual de las mujeres era la piedra angular del edificio de la honra para todos los que la rodeaban. Por mantenerla se toman decisiones descabelladas, incluido el asesinato.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. COMPRENSIÓN LECTORA
a) Resumir la obra fijándose en la evolución de la trama principal y los hechos que la intensifican.
b) Analizar los personajes desde la óptica de su aportación a la trama, cómo cambian a lo largo de la obra por causas ajenas a su voluntad.
c) Comprender el rol de los grupos sociales es importante: enumerar su presencia y su relevancia en la pieza.
2.2. INTERPRETACIÓN Y REFLEXIÓN
a) Explicar la importancia de la honra en la pieza, cómo Peribáñez lo considera factor imprescindible de su vida, combinado con la religión y la posición social.
b) La defensa de la monarquía es explícita. Explicar cómo la introduce el dramaturgo y cómo la desarrolla.
c) Los campesinos explican sus tareas y su posición en la sociedad. Explicar sus trabajos y su autovaloración.
d) Los estereotipos aplicados a los personajes aparecen claramente –ricos/pobres, hombres/mujeres, cultos/incultos, religiosos/civiles, etc.–: explicar y valorar su relevancia en el drama.
2.3. SUGERENCIAS DE ABP
a) Lectura dramatizada del texto, o representación será siempre una tarea de primera calidad y rendimiento pedagógico.
b) Lectura dramatizada con apoyo de imagen y sonido de toda o parte de la pieza es una propuesta sugestiva y de excelentes resultados.
c) Explicar con carteles o infografías conceptos claves de la obra y la cultura barroca: el amor, la honra, la estratificación social, la guerra, el papel de la mujer, etc.
2.4. COMENTARIO DE TEXTO
Se propone un texto del acto II, escenas XIII- XVI, como objeto de comentario. Se puede trabajar el contenido, realizando un resumen, el estudio de los personajes, el análisis métrico del texto, las sospechas e inferencias y su peso en las decisiones de Peribáñez, etc.
PERIBÁÑEZ
Entre las tablas que vi                   1
de devoción o retratos,
adonde menos ingratos
los pinceles conocí,
una he visto que me agrada,       5
o porque tiene primor
o porque soy labrador
y lo es también la pintada.
Y pues ya se concertó
el aderezo del santo,                    10
reciba yo favor tanto,
que vuelva a mirarla yo.
PINTOR
Vos tenéis mucha razón;
que es bella la labradora.
PERIBÁÑEZ
Quitalda del clavo ahora;               15
que quiero enseñarla a Antón.
ANTÓN
Ya la vi; mas, si queréis,
también holgaré de vella.
PERIBÁÑEZ
Id, por mi vida, por ella.
PINTOR
Yo voy.                                               20
(Vase EL PINTOR.)
[Escena XIV]
PERIBÁÑEZ
Un ángel veréis.
ANTÓN
Bien sé yo por qué miráis
la villana con cuidado.
PERIBÁÑEZ
Sólo el traje me le ha dado;
que en el gusto os engañáis.                25
ANTÓN
Pienso que os ha parecido
que parece a vuestra esposa.
PERIBÁÑEZ
¿Es Casilda tan hermosa?
ANTÓN
Pedro, vos sois su marido;
a vos os está más bien                      30
alaballa que no a mí.
[Escena XV]
El PINTOR con el retrato de Casilda, grande.
PINTOR
La labradora está aquí.
PERIBÁÑEZ
 [Aparte.]
(Y mi deshonra también.)
PINTOR
¿Qué os parece?
PERIBÁÑEZ
Que es notable.                                    35
¿No os agrada, Antón?
ANTÓN
Es cosa
a vuestros ojos hermosa
y a los del mundo admirable.
PERIBÁÑEZ
Id, Antón, a la posada,               40
y ensillad mientras que voy.
ANTÓN
 [Aparte.]
(Puesto que inorante soy,
Casilda es la retratada,
y el pobre de Pedro está
abrasándose de celos.)                 45
Adiós.
(Váyase ANTÓN.)
[Escena XVI]
PERIBÁÑEZ
No han hecho los cielos
cosa, señor, como ésta.
¡Bellos ojos! ¡Linda boca!
¿De dónde es esta mujer?        50
PINTOR
No acertarla a conocer
a imaginar me provoca
que no está bien retratada,
porque donde vos nació.
PERIBÁÑEZ
¿En Ocaña?                              55
PINTOR
Sí.
PERIBÁÑEZ
Pues yo
conozco una desposada
a quien algo se parece.
PINTOR
Yo no sé quién es; mas sé              60
que a hurto la retraté,
no como agora se ofrece,
mas en un naipe. De allí
a este lienzo la he pasado.
PERIBÁÑEZ
Ya sé quién la ha retratado.           65
Si acierto, ¿diréislo?
PINTOR
Sí.
PERIBÁÑEZ
El Comendador de Ocaña.
PINTOR
Por saber que ella no sabe
el amor de hombre tan grave,  60
que es de lo mejor de España,
me atrevo a decir que es él.
PERIBÁÑEZ
Luego, ¿ella no es sabidora?
PINTOR
Como vos antes de agora;
antes, por ser tan fiël,                65
tanto trabajo costó
el poderla retratar.
PERIBÁÑEZ
¿Queréismela a mí fiar,
y llevarésela yo?
PINTOR
No me han pagado el dinero.  70
PERIBÁÑEZ
Yo os daré todo el valor.
PINTOR
Temo que el Comendador
se enoje, y mañana espero
un lacayo suyo aquí.
PERIBÁÑEZ
Pues, ¿sábelo ese lacayo?        75
PINTOR
Anda veloz como un rayo
por rendirla.
PERIBÁÑEZ
 [Aparte.]
(Ayer le vi,
y le quise conocer.)
PINTOR
¿Mandáis otra cosa?          80
PERIBÁÑEZ
En tanto
que nos reparéis el santo,
tengo de venir a ver
mil veces este retrato.
PINTOR
Como fuéredes servido.   85
Adiós.
2.5. Fomento de la creatividad
a) La honra es un valor fundamental para las personas del Barroco. Era como el oxígeno; no se podía vivir de ella. Crea una pequeña pieza teatral criticando esta opinión y el trato que recibía la mujer en esa época.
b) La situación social dependía de la riqueza o patrimonio y el origen familiar. Valora en un ensayo cómo podía cambiar la situación de la misma persona según naciera en una familia o en otra.

 

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