G.A. Bécquer: «¿De dónde vengo?» (Rima LXVI); análisis y propuesta didáctica

ANÁLISIS Y PROPUESTA DIDÁCTICA SOBRE G. A. BÉCQUER: RIMA LXVI
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero  1
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones                5
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,                                              10
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,                                            15
allí estará mi tumba.
  1. ANÁLISIS DEL POEMA
1. Resumen
Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836 – Madrid, 1870) es el más importante poeta del Romanticismo español. Bécquer encarna el espíritu romántico en la literatura española de una manera definitiva y clara. Se ha considerado un romántico tardío, pues, en efecto, cuando inicia y desarrolla su producción literaria, el Romanticismo ya estaba finalizando yel realismo se abría paso con fuerza en el panorama literario español.
Estamos ante uno de los poemas más bellos, estremecedores y profundos de la poesía de Bécquer. Romántico tardío, Bécquer supo dar forma literaria a emociones eternas y comunes a todos los humanos; imprime a sus poemas tal fuerza plástica que hace que “veamos” lo que nos quiere transmitir; al acabar la lectura, queda como una fotografía del contenido en nuestro cerebro, aún conmovido por la belleza verbal de estos diamantes poéticos.
Bécquer publicó separadamente sus poemas en distintos medios de comunicación, como periódicos y revistas. Cuando la muerte lo sorprendió no había logrado recogerlos todos en una edición única, aunque había iniciado esta tarea con su famoso manuscrito El libro de los gorriones. Fueron sus amigos quienes póstumamente recogieron la producción literaria del poeta hispalense en el ya famoso título de Rimas; la primera inicio se remonta a 1871.
Este poema posee un tono reflexivo, precisamente sobre la vida humana. El primer aspecto que llama la atención es el diálogo, casi monólogo, que el yo poético establece con el lector. Las dos interrogaciones, casi retóricas, que abren las dos estrofas enmarcan el tema de modo rotundo y preciso: el poeta reflexiona sobre sus doloridos origen y su destino, su pasado y su futuro; él lo expresa con dos metonimias muy visuales: “cuna” y “tumba” (ambas son la última palabra de cada estrofa, con toda su densa y destacada significación); es un modo de buscar sentido al presente, a la vida entera y al hecho de vivir. Procedemos el dolor, desde el día que nacemos; vivimos rodeados de sufrimiento, hasta el día que morimos; luego, la soledad y el olvido para la eternidad.
2. Temas del poema
Lo podemos enunciar de dos modo, según incidamos en el tono reflexivo, o en el existencial:
-Reflexión amarga sobre la vida humana, dominada por el dolor y el abandono.
-El camino vital se reduce a una trayectoria de sufrimiento que solo cesa con la muerte, coronada por la soledad eterna.
3. Apartados temáticos
El poema posee dos secciones de contenido claramente separadas, pues coinciden con las dos estrofas. Así, tenemos:
-Primer apartado (primera estrofa, vv. 1-8): el sujeto lírico piensa y evoca su origen. Se remonta a su infancia y se proyecta hacia el presente. De su pasado solo puede recordar un camino lleno de dolor, unos pies destrozados y un alma deshilachada por el sufrimiento.
-Segundo apartado (segunda, estrofa, vv. 9-16): el sujeto lírico mira hacia su futuro, intuyéndolo. Encuentra, un páramo, brumas, un valle y una piedra, que es su tumba. Aquí solo hay olvido, soledad y eternidad fría y desolada.
4. Métrica y rima
La construcción métrica y de rima se ajusta a los moldes más queridos de Bécquer: combinación de versos endecasílabos y heptasílabos con rima asonante romanceada. El esquema: 11 -, 7 a, 11 -, 7 a, 11 – , 7 a, 7 -, 7 a. La rima en u-a, con esa extraña combinación de una vocal cerrada velar con la central abierta, es decir, opuestas entre sí, evoca muy bien el contenido triste y doliente del poema. Es como una analogía del contenido negativo del poema.
5. Comentario estilístico
El poema es un diálogo reflexivo (aunque con un pie en el monólogo, pues solo habla el sujeto lírico) sobre la esencia de la trayectoria vital, centrada en el sujeto lírico. Las formas verbales del imperativo singular (“busca” (v. 2) en la primera estrofa, y “cruza” (v. 10) en la segunda) señalan muy bien ese tono dialógico como apagado que envuelve todo el poema; el interlocutor, que somos nosotros, lectores, escucha la respuesta a preguntas que él mismo se ha hecho en bastantes ocasiones. El efecto es que el lector se zambulle en el poema gracias a un difuso lazo de confidencialidad o intimidad compartida que establece con el yo poético.
La primera estrofa orbita alrededor de los campos semánticos del dolor, principalmente del alma (“hecha jirones”, nos dice de ella, es decir, despedazada); las causas, las prefiere omitir, aunque las podemos imaginar: desengaños, fracasos y reveses provocados por las “zarzas agudas” (metáfora de experiencias negativas) de la vida son sus causantes. Conociendo la vida de Bécquer, bien lo podemos entender: vida sentimental turbulenta entre infidelidades, pobreza económica y ausencia de reconocimiento de su valía artística son las marcas que “el más horrible y áspero” de los caminos (metáfora de su trayectoria vital) dejó en su vida.
La segunda estrofa se centra en la soledad, el abandono y la muerte. “Páramos”, “valle”, “piedra”, “olvido” y “tumba” son los sustantivos que aportan más significación; todos ellos transmiten desolación y muerte, olvido y abandono. La metáfora personificada del penúltimo verso transmite una poderosa imagen de extinción estremecida: “donde habite el olvido” (recordemos que otro poeta sevillano de la Generación del 27, Luis Cernuda, lo tomó como título y asunto de otro célebre poema).
La adjetivación es, sencillamente, prodigiosa. Los adjetivos imprimen un poder sensorial, especialmente visual, a los sustantivos que acompañan que hace que sobren más explicaciones. El camino es “horrible y áspero”; los pies, “ensangrentados”; la roca, “dura”; y las zarzas, “agudas”. Son los objetos (elementos naturales todos ellos) que, con sus calificativos correspondientes, transmiten sufrimiento a duras penas contenido. Se refieren a la vista, al tacto y al efecto emocional, subjetivo, del propio yo poético. En la segunda estrofa, el tono se intensifica y los adjetivos son algo más conceptuales: el páramo es “sombrío” y “triste”; las nieves y las brumas, “eternas” y “melancólicas”; la piedra, “solitaria”. Ahora, la imagen que envuelve toda la estrofa nos trasmite soledad, desolación y fin último.
La construcción del poema descansa en el acertado manejo de elementos naturales. En la primera estrofa, el lector ha de andar un “sendero” entre rocas y zarzas. En la segunda, ha de cruzar un “páramo” y un “valle” sombríos, brumosos y solitarios. El manejo de la naturaleza para expresar el estado de ánimo es propio de los creadores románticos, pero Bécquer lo hace con tal naturalidad y acierto (imposible no pensar en el imponente Moncayo, Veruela, Monte de la Ánimas, Noviercas, etc., en la provincia de Soria y algo en la fronteriza Zaragosa) que fusiona su intimidad doliente con la naturaleza, en este caso, hostil y dura.
El paralelismo entre las dos estrofas (con los correspondientes bimembraciones de adjetivos, hipérbatos y encabalgamientos) es de una asombrosa perfección. Imprimen una musicalidad casi diríamos que fúnebre.
6. Contextualización autorial
Bécquer es, sin duda, el gran poeta romántico español. Lo más paradójico y llamativo es que inicia su producción poética cuando se apagaban los últimos rescoldos románticos. Se le ha llamado poeta “tardorromántico” (junto con la insigne Rosalía de Castro), y con mucha propiedad. En un momento en que el realismo, con su observación minuciosa de la realidad, sobre todo la sórdida, y el triunfo de los valores burgueses, Bécquer presenta una poesía subjetiva, lírica y vibrante.
Acaso por eso pasó sin pena ni gloria entre sus contemporáneos. Se ha destacado como influencias destacadas en Bécquer la de la poesía popular tradicional andaluza y la romántica alemana (especialmente, la del poeta H. Heine). Ambos componentes son importantes y contribuyeron a la concentraciónexpresiva, la relativa sencillez compositiva y el sesgo intimista y dramático de sus composiciones. Resumimos brevemente los rasgos de la poesía romántica, bien verificables en este poema (se pueden encontrar más explicitados, en este mismo blog, en otros análisis de otros poemas de Bécquer):
-Subjetividad: el yo prima por encima de toda otra consideración. La contemplación del mundo y sus circunstancias gira en torno a la persona del poeta, que se interesa sobre todo por expresar su individualidad, en general, en choque con el mundo. Se aprecia muy bien en el empleo de los verbos en primera persona.
-Intimismo: frente a la exterioridad y el grupo, al poeta le interesa su interioridad y el modo de encajar su persona en una sociedad, en general, hostil.
-Sentimentalidad: el mundo de las emociones es más interesante que el de las observaciones o de las acciones. El poeta se centra principalmente en escuchar, ordenar y transmitir poéticamente sus sentimientos.
-Empleo cómplice de la naturaleza: distintos elementos naturales sirven para expresar un estado de ánimo, sea el que fuere. Aquí, hemos visto las zarzas, las brumas, un camino, los páramos, etc. sirven para expresar la desolación existencial.
-Cierta rebeldía y exaltación de la libertad: en este poema apenas se manifiesta en cuanto al fondo. En la forma, podemos apreciar cómo Bécquer combina versos y rimas de distinto ámbito, rompiendo con los moldes clásicos, para crear poemas brillantes y vibrantes.
7. Interpretación y valoración
Estamos ante un hermoso y estremecedor poema que nos permite “ver” el recorrido existencial del poeta a través de una naturaleza abrupta y desolada. La contemplación de su vida pasada y futura por parte del sujeto lírico es amarga. Solo ve dolor en su pasado y atisba abandono y olvido para su futuro. La estructura del poema es muy bella, gracias a su simplicidad, paralelismo perfecto y un extraño acompasamiento entre fondo y forma.
Como siempre en Bécquer: sencillez, transparencia y autenticidad nos regalan una joya literaria atemporal y profunda.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido (sobre 100 palabras).
2) Escribe en una columna los sustantivos, en otra los adjetivos y en otra el sentimiento que evocan. Se apreciará cómo los elementos naturales sirven para resaltar el dolor y la soledad en cada una de las partes.
3) Localiza una docena de recursos estilísticos, sobre todo los de repetición, y cómo sirven para reforzar el tono existencial del poema.
4) Señala cómo se logra gramaticalmente el efecto de diálogo, indicando quiénes hablan.
5) Explica el significado de «cuna» y «tumba» en el contexto del poema.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué sentido tienen las oraciones interrogativas al principio de cada estrofa?
2) Localiza en el poema la palabra «alma» e indica a quién representa.
3) «Donde habite el olvido» (v. 15) es una personificación metaforizada muy célebre. Indica su significación más profunda.
2.3. Fomento de la creatividad
a) Busca una música y unas imágenes adecuadas (de paisaje, por ejemplo) para un recitado declamatorio, a modo de diaporama.
b) Indaga sobre la vida de Bécquer y, en concreto, su desafortunado matrimonio con Casta Esteban y establecer hasta qué punto su vida está recogida en el poema.
c) Transforma el contenido del poema en un relato o breve pieza dramática, de forma libre.
b) Su hermano Valeriano Bécquer era pintor: busca cuadros de él, o de otros pintores románticos, cuyos paisajes encajen con la naturaleza presentada en el poema.

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