Pedro Calderón de la Barca: «La vida es sueño»; análisis y propuesta didáctica

1. ANÁLISIS DEL TEXTO
Se ofrece a continuación parte de uno de los pasajes más célebres del drama La vida es sueño (1635), de nuestro genial dramaturgo barroco Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600 – 1681). La obra en su conjunto ofrece características filosóficas -dónde radica la esencia del ser humano-, religiosas -la posibilidad del libre albedrío frente a la predestinación, que encubre un enfrentamiento doctrinal entre la Iglesia católica y el protestantismo-, existenciales -la vida como un sueño, por tanto carente de sustancia o aprehensibilidad, la necesidad del autocontrol para conducir los impulsos-, políticas -las formas de gobierno, el derecho a la rebelión-, etc. Su riqueza temática y argumentativa es de primer orden, como muchos estudiosos han puesto de relieve.
Se ofrecen aquí tres décimas de uno de los monólogos, pronunciado por Segismundo desde su torre-prisión. En estas tres décimas de impecable factura poética (versos octosílabos con rima: abbaaccddc), el príncipe de Polonia reflexiona sobre la futilidad de la existencia. Lo ejemplifica con un prototipo de personaje poderoso: el rey; todo su poder y boato se diluyen con la muerte y queda en nada. Luego aduce cinco personajes, del pobre a todo tipo de individuo afanado por medrar; sin embargo: «todos sueñan lo que son, / aunque ninguno lo entiende».
En la tercera décima, Segismundo reflexiona sobre su caso: está «cargado de prisiones», aunque se vio, o cree haberse visto, en otras circunstancias más favorables; lo cual fue bien cierto, pues su padre, el rey Baltasar, lo había hecho llevar a la corte para observar sus reacciones. Todo ello le permite concluir que la vida es solo «frenesí, ilusión, sombra, ficción», es decir, modos de expresar la dudosa esencia de la existencia humana: un sueño, por tanto, quimera, sin sustancia ni orden, efimero e incomprensible.
Si reparamos en los recursos estilísticos, es tanto el asombro de la gran cantidad como del absoluto acierto en su uso; dotan de expresividad y plasticidad la expresión de pensamientos profundos; en otras palabras, pasa a imágenes lo que en principio es solo un razonamiento. Las tres interrogaciones retóricas poseen una eficacia literaria intensa («¿Qué es la vida?…). Ciertas metáforas, a veces imbricadas con personificaciones resultan muy impactantes: «y este aplauso, que recibe / prestado, en el viento escribe».  La paradoja que cierra la primera décima golpea al lector con una fuerza inusitada: «viendo que ha de despertar / en el sueño de la muerte». Las anáforas y paralelismos insisten en la futilidad de la existencia y su efímero discurrir. La concatenación final, junto con la repetición casi tautológica: «que toda la vida es sueño, / y los sueños sueños son».
Justamente este final nos sirve muy bien para ilustrar un aspecto chocante de muchos de los personajes calderonianos: son auténticas máquinas de pensar, verdaderos prodigios de análisis lógico y racional de procesos y circunstancias personales y generales. El espectador, abrumado por la profundidad y brillantez de sus casi alocuciones, no tiene por menos que compartir con ellos sus circunstancias y pensamientos. Un modo sutil, por parte del autor, de reforzar cierto tipo de identificación con el personaje.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681): La vida es sueño (estrenada en 1635)
2.1. Comprensión lectora
a) Resume el texto con tus palabras.
b) Indica, con una oración bien elaborada, su tema.
c) ¿Cuáles son las tres palabras más repetidas en el poema? ¿Qué significan?
d) Indica la estructura temática o las secciones de contenido que aprecies.
e) El texto pertenece a la literatura barroca y al teatro clásico español: explica por qué.
f) ¿Quién y por qué se expresa en términos tan dramáticos?
g) Esta intervención es un monólogo: explica por qué.
h) Señala la medida de los versos, tipo de rima y estrofa que forma. ¿Es común en la poesía española de la época?
i) Identifica y explica su sentido dentro del fragmento los siguientes recursos estilísticos:
1) Metáfora:
2) Comparación:
3) Hipérbole:
4) Paralelismo:
5) Interrogación retórica:
j) Señala el tipo de recurso que se usa en:
  • “Sueña el que a medrar empieza, /sueña el que afana y pretende”:
  • “ Sueña el rico en su riqueza, / que más cuidados le ofrece; /sueña el pobre que padece /su miseria y su pobreza”.
     
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
  • “Todos sueñan lo que son, / aunque ninguno lo entiende”: expresa con tus palabras la significación de estos dos versos que cierran la segunda estrofa.
  • “Que toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son”: ¿Qué desea transmitirnos el autor con estos versos?
2.3. Fomento de la creatividad
a) Argumenta acerca de si la vida sólo se reduce a un sueño o tiene más consistencia.
b) Imagínate por un momento, en una torre aislada, sin contacto con el mundo, excepto con el guardián, sin entender por qué estás en esas condiciones. Escribe un texto (200 palabras) explicando tu situación y buscando tus razones.
c) Realiza un cartel o una presentación con medios TIC sobre el contenido de la obra o del fragmento.
d) Se puede organizar una actividad de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) sobre: ¿La vida es sólo un sueño?
e) La lectura dramatizada de toda la obra o parte de ella, o su puesta en escena, es una actividad pedagógicamente muy productiva.

 

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