Antonio Gamoneda: «Sublevación»; análisis y propuesta didáctica

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Antonio Gamoneda: “Sublevación”

 

Juro que la belleza
no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del relámpago.
Hay que ser muy hombre para
soportar la belleza:
¿quién, invertido, separa,
hace tumbas distintas
para el pan común y la
música extremada?
Ay de los fugitivos,
de los que tienen miedo
de sus propias entrañas.
Si una vez el silencio
les hablase, ¿sabrían
respirar la angustiosa
bruma de los espíritus?
¿Cantarían su propia
conversión al espectro?
Y aquellos otros, estos
miserables amados,
justificados por el dolor:
advertid que tan sólo
a los perros conviene
crecimiento de alarido.
Algo más puro aún
que el amor, debe
aquí ser cantado;
en cales vivas, en
materias atormentadas,
algo reclama curvas
de armonía. No es
la muerte. Este orden
invisible
es
la libertad.
La belleza no es
un lugar donde van
a parar los cobardes.
Toda belleza es
un derecho común
de los más hombres. La
evasión no concede
libertad. Sólo tiene
libertad quien la gana.
Solicito
una sublevación
de paz, una tormenta
inmóvil. Quiero, pido
que la belleza sea
fuerza y pan, alimento
y residencia del dolor.
Un mismo canto pide
la justicia y la
belleza.
Sea la luz
un acto humano.
Se puede
morir
por esta
libertad.

 

 

  1. ANÁLISIS
Este poema procede del libro Sublevación inmóvil (1953-1959), finalista del Premio Adonáis y publicado en Madrid por Ediciones Rialp en 1960. Se trata del primer poemario publicado por Antonio Gamoneda a la edad de 29 años. El poema gira en torno a la belleza, justicia, luz, paz y libertad. Estos conceptos están unidos en un sutil y subterráneo razonamiento de tono imperativo. El yo poético apela constantemente al lector implícito para que reflexione, decida y actúe, no necesariamente en un plano físico, sino más bien en el moral.
La belleza es un arma de doble filo porque en su verdad prístina se esconde una fuerza a duras penas controlable y soportable, por eso “hay que ser muy hombre” para contemplarla en todo su esplendor. La belleza esconde “el insomnio purísimo del hielo” (vv. 3-4): nadie garantiza que una incursión en el territorio de la belleza acabe bien, sino más bien lo contrario.
En la segunda estrofa, sin embargo, se introducen reflexiones existencialistas y sociales. No se puede separar el “pan común” (alude a las necesidades materiales) de la “música extremada” (sugiere los gustos de orden superior, intelectuales y estéticos). En la tercera estrofa lamenta y advierte a los fugitivos y “a los que tienen miedo” que el silencio y la resignación los convierte en “espectros”, es decir, muertos vivos que se mueven en la niebla de los zombis, “la bruma de los espíritus”. Para estar vivos, parece querer decir, es necesario mirar a la cara la propia realidad, y ese es el primer acto de belleza.
A continuación se dirige y conmina (a través de una forma en imperativo: “advertid”) a los que se lamentan en “crecimiento de alarido”: de nada sirve gritar palabras vacuas aunque suenen bonitas (a amor, por ejemplo) porque parece que nadie las va a escuchar. Y, al fin, entra en el meollo de su mensaje: lo más bello es la libertad, palabra que ocupa el último lugar de la sexta estrofa, más de medio poema después. La libertad crea una “armonía” y un “orden invisible” que sustentan la existencia toda.
Y se apresura a advertir a los cobardes y escapistas: “Sólo tiene libertad / quien la gana”. De modo que no sirven subterfugios estéticos o de otro tipo; los “más hombres” sabrán enfrentarse a ese reto, al menos es la advertencia que el yo poético nos lanza en tono grave, casi moralista.
La penúltima estrofa se construye en torno a dos oxímoros muy potentes: “sublevación de paz” y “tormenta inmóvil”. Quien ha contemplado la belleza, por tanto la verdad, muy tranquilamente se rebelará contra la opresión sin temer las consecuencias. Además, la tormenta que la sublevación (palabra central, título del poema, grito del poeta lanzado al lector). ¿Y por qué ha de iniciarse esa sublevación en nombre de la belleza? Porque en ella reside  “la fuerza y el pan”, es decir, el alimento intelectual y material, el repositorio de energías suficientes para alcanzar la realización de los anhelos, al que todavía no se ha referido explícitamente.
La última estrofa, a través de los sustantivos, nos proporciona las claves de entendimiento de todo el discurso, bastante subterráneo de todo el poema, que dice sin decir, alude sin nombrar: canto, justicia, belleza, luz y libertad. El yo poético desvela, al fin, su más íntimo pensamiento: su poema clama por la justicia, que se identifica con la belleza. Ambas conducen a la libertad a través de su luz derramada, que funciona como hitos del camino. Tal es su importancia que “se puede morir / por esta libertad”, verdadero núcleo aglutinante de los demás elementos. El camino no es fácil, las consecuencias pueden ser trágicas, pero “los muy hombres”, es decir, los valientes, pueden recorrer la ruta que el poeta desvela con su canto. Es necesaria la justicia que proporciones libertad, aunque haya que morir en el intento.
Los versos de arte menor, con claro predominio de los heptasílabos, imprimen una cierta dinámica de prisa y apremio, a tono con el contenido. Sin embargo, la suave asonancia  (en e-a, a-a, e-o) parece que remansan  el ritmo, creando así un contraste sostenido y armónico que dotan al poema de una musicalidad subterránea y un ritmo muy original, entre la tensión del apremio y la calma de la reflexión contenida, es decir, entre la sublevación y la belleza. La palabra “libertad” aparece cuatro veces en la segunda parte del poema; el yo poético tiene mucho interés en que ese vocablo y su significación se fijen en la conciencia del lector; después de todo, es la última palabra del poema, por lo que encierra, en un falso epifonema, el apremio del poeta a que reaccionemos (en efecto, se dirige a un “vosotros”  a través del imperativo) para ganar nuestra libertad, la del poeta y la de los lectores.
Los dos verbos en primera persona (“juro” y “solicito”) son los que nos permiten percibir el tono solemne del yo poético y de su compromiso con la sublevación. Él no está al lado, también le afecta la falta de belleza, es decir, de libertad.
Por el contenido y el tono, el poema nos recuerda muchos de Blas de Otero en Pido la paz y la palabra; seguramente, hay líneas de contacto entre ambos poemarios. Pero más intensa es la comunicación del poema con “Al ver los mármoles de Elgin”, del romántico inglés John Keats, donde explica, fascinado y con la fiebre del aventurero, que la belleza es la verdad y la verdad, belleza. He aquí, pues una original formulación de los imperativos existenciales de la dura España de posguerra bajo el formato de la poesía romántica inglesa.
Gamoneda crea en este poema un extraño y potente artefacto comunicativo en el que desecha la poesía huera, aunque de contenido social, que se agota en sí misma, como un alarido; aparta a los conformistas y cobardes; conmina a los valientes a restaurar la libertad; y, en fin, apela al lector a una reacción moral que él denomina deliberadamente “sublevación”, término ambiguo con mucha carga bélica que aún escocia en la España de los años cincuenta, cuando se escribió el poema. Al fin, se deja entrever la rabia, la decepción y la amargura del hombre que no puede vivir en libertad y lamenta la cobardía que los tiene constreñidos en una existencia limitada.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del poema (100 palabras).
2) Indica los apartados temáticos o secciones de contenido; así se puede observar la arquitectura temática y su evolución.
3) Analiza los aspectos relativos a la métrica y a la rima; ¿responde a una estrofa conocida?
4) Localiza y explica cómo funcionan en el poema algunos recursos estilísticos.
5) ¿Cómo y dónde apreciamos el contenido socio-político del poema?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
Este poema puede dar pie a un interesante debate o ejercicio argumentativo, oral o escrito, sobre los temas que se plantean a continuación:
a) Las relaciones entre belleza y verdad.
b) Los modos de lograr la libertad, su legitimidad y los medios.
c) La influencia de la censura sobre los creadores, que han de sugerir sin desvelar claramente por miedo a que sus creaciones no se  publiquen o a sufrir represalias.
d) “Se puede / morir / por esta / libertad”: los versos finales encierran una afirmación de graves implicaciones. ¿Es razonable, explicable y legítimo entregar la vida por un ideal?
e) La belleza produce “el insomnio / purísimo del hielo” (vv. 3-4): la expresión poética fuerza los límites del lenguaje. Coméntese esta imagen audaz y original en relación a los límites de inteligibilidad y audacia estética que rodean el acto poético.
2.3. Fomento de la creatividad
a) La riqueza retórica del poema es muy alta: se puede realizar un recorrido por todos los recursos estilísticos de este poema para desentrañar los mecanismos literarios de creación.
b) Transforma el contenido del poema en una carta que el yo poético le envía a un conocido.
c) Crea un cartel a modo de mapa conceptual que recoja el contenido del poema.

 

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Profesor de Lengua Castellana y Literatura. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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