G. A. Bécquer: «Olas gigantes que os rompéis bramando» (Rima LII); análisis y propuesta didáctica

BÉCQUER – RIMA LII
Olas gigantes que os rompéis bramando             1
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis                       5
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las sangrientas orlas,               10
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme             15
con mi dolor a solas!
1. ANÁLISIS
1) Resumen
El poema trasmite una súplica desesperada del yo poético a tres elementos naturales fuertes, bravos, indomables, para que lo arrebaten y lo lleven muy lejos donde no vuelva a aparecer. En la primera estrofa insta a las «olas gigantes» de lugares lejanos que lo envuelvan y lo arrastren para siempre. En la segunda estrofa ruega a las «ráfagas de huracán» que lo arrastren con las hojas y le haga desaparecer. En la tercera estrofa apremia a la «nube de tempestad» que lo arrebate en la oscuridad y se lo lleve. La cuarta y última estrofa tiene un carácter explicativo. Quiere que pase eso porque no desea recordar más su pasado doloroso y aborrece seguir viviendo en una soledad hiriente.
2) Temas del poema
Los temas más importantes que plantea el poema son:
–Expresión del deseo vehemente de dejar de existir para no seguir sufriendo por el abandono y por el efecto perverso de la memoria.
–Ruego a los elementos naturales más salvajes para que le ayuden a desaparecer.
3) Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos muy marcados:
a) El primero es el constituido por las tres primeras estrofas (vv. 1-12). Contienen la solicitud desesperada a tres fenómenos naturales salvajes para que lo arrebaten y lo hagan desaparecer de sobre la faz de la tierra. Dentro de ella se pueden apreciar tres subapartados, uno para cada estrofa, según el elemento natural al que apostrofa.
b) La última estrofa (vv. 13-16) es de naturaleza explicativa. Razona que desea desaparecer por  un dolor interno (que no especifica) y por la soledad que lo atenaza.
4) Análisis métrico y de la rima
Los dieciséis versos del poema se agrupan en cuatro estrofas de cuatro versos. Los tres primeros versos de cada estrofa son endecasílabos (11 sílabas), excepto el último, que es heptasílabo (7 sílabas). En todas las estrofas riman en asonante (ó-a) los versos pares ; los impares quedan libres. Estamos, pues, ante la rima del romance. Es muy común en Bécquer este tipo de estrofa, original suya, combinando la rima del romance, propia de la poesía tradicional, popular, anónima y colectiva, con la medida de los versos (11 y 7 sílabas) propia de la poesía culta italianizante, de sello garcilasista.
5) Comentario estilístico
El poema muestra una deliciosa armonía entre la sencillez y la profundidad, entre la transparencia y la hondura significativas. La disposición paralelística y repetitiva del contenido proporciona una musicalidad impactante en el lector. Ello se ve reforzado por las exclamaciones retóricas que, en sí mismas, encierran una personificación de dramático sentido. El recurso más eficaz del poema es la invocación o apóstrofe: el yo poético se dirige a tres elementos naturales («olas gigantes», «ráfagas de huracán» y «nube de tempestad») para que lo arrebeten y lo lleven donde nunca más pueda aparecer.
Los recursos de repetición también poseen un papel muy relevante: los paralelismos son especialmente llamativos y muestran una delicada y magnífica composición. Cada oración de cada una de las tres primeras estrofas presenta exactamente la misma estructura sintáctica: un grupo nominal en el primer verso, un complemento del nombre en el segundo, un complemento del nombre (referido al yo poético, en primera persona, que está elidido) en el tercer verso y un grupo verbal, en imperativo y entre exclamaciones que ocupa el cuarto verso; aquí la repetición retórica, paralelística es muy expresiva.
Pero las repeticiones no acaban ahí. La cuarta estrofa posee una estructura muy brillante y poéticamente hermosísima. Comienza con la repetición (y es la cuarta vez) del imperativo «Llevadme». A continuación se repite la expresión «Por piedad», la segunda vez en una estructura exclamativa, índice evidente del estado de desesperación del yo poético.
El siguiente recurso en importancia es la personificación. Se atribuyen a los elementos naturales más violentos y salvajes la capacidad de actuar con voluntad propia, por eso el yo poético se dirige a ellos y les ruega que se lo lleven. Se combinan con metáforas visuales de gran impacto, una adjetivación sensorial muy rica («olas gigantes», v.1; «alto bosque», v. 6,;»niebla oscura», v. 11; etc.).
Conviene insistir en el sentimiento de desesperación vital del poeta, en perfecta sintonía con unos elementos naturales –olas, ráfagas de huracán y nube de tempestad– que expresan el furor contenido, la angustia desbocada y el ansia por desaparecer de la faz de la tierra como único medio de evitar el dolor. La desesperación del yo poético lo empujan a una especie de nihilismo y de derrota existencial, de ahí que suplique a los potentes fenómenos naturales invocados que lo arrastren. La raíz de todo ello está en «mi dolor» (v. 16), provocado seguramente por desengaños y amarguras de orden sentimental y material.
La metáfora mas significativa aparece en la cuarta estrofa: «a donde el vértigo / con la razón me arranque la memoria» (vv. 13-14).  El dolor del yo poético es tan intenso que este pide al vértigo que le arranque la memoria, es decir, que extraiga de raíz la fuente de sus penas, de origen desconocido para nosotros.
El epifonema que cierra el poema imprime aún más dramatismo desesperado y nos da la clave de lectura: el yo poético no puede soportar el dolor en soledad. Esta rima procede del bloque cuarto, según la disposición temática clásica de sus poemas: en ellas el poeta expresa su calamitoso estado emocional, invadido por el dolor y la angustia vital. El espíritu romántico se aprecia muy bien en la intensa subjetividad, en la identificación del yo poético con la naturaleza, en el predominio de los elementos emocionales sobre los demás y en una moderada libertad métrica. La subjetividad del poema se percibe, entre otros medios, a través de los pronombres y los verbos conjugados en primera persona, como se aprecia bien en la última oración del poema: ¡Tengo miedo de quedarme /  con mi dolor a solas!» (vv. 13-14). En este sentido, esta última oración del poema, entre signos de exclamación, formando así un epifonema majestuoso y dramático, da la clave interpretativa del texto: soledad y dolor, producto de un abandono, es la fuente de sufrimiento del yo poético.
como hemos podido ver, en la poesía de Bécquer se aprecia un maridaje perfecto entre la transparencia de significación, la perfección formal y la emoción subjetiva.
6. Contextualización
Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836- Madrid, 1870) es el más alto poeta romántico español y uno de los más influyentes de la literatura española. Romántico tardío, apenas fue conocido como poeta en vida, pero tras su fallecimiento su obra ha ido ganando relevancia, influencia y popularidad, aspectos que pocas veces corren juntos. Sus Rimas se publicaron en un solo volumen, póstumamente, por sus amigos, en 1871; en distintas ediciones se han ido añadiendo nuevos poemas, olvidados en publicaciones de la época de escasa tirada.
7. Interpretación y valoración
Bécquer es un excelso poeta que supo transmitir en una poesía delicada, intimista y transparente emociones y movimientos del alma de gran transcendencia. Su poesía se inspira en la popular andaluza y en la romántica alemana (especialmente, del poeta Heine). La poesía de Bécquer es muy subjetiva, como romántico que es, pero muy depurada y contenida. Las emociones pasan por un filtro de depuración para eliminar exageraciones retóricas y declaraciones grandilocuentes y altisonantes. El manejo de la naturaleza como materia poética es otro punto de especial interés: Bécquer acude a los elementos naturales para expresar sus emociones (en este caso, de dolor desesperado).
La lectura del poema no deja indiferente al lector, pues lo conmueve y provoca en él un sentimiento de empatía hacia el yo poético. Y ello gracias a so valores de la buena poesía: la autenticidad y la extraña armonía entre expresión y contenido, entre fondo y forma. Por eso es apropiado afirmar que la rima LII es un diamante poético que fulge maravillosa y secretamente gracias a su belleza inagotable.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar de modo individual o en grupo, en clase o en casa; es recomendable el uso de las TIC para una mayor eficacia pedagógica. Debemos ser cuidadosos en que el comentario no degenere en una disección fría de objetos lingüísticos, lo que provocará el lógico hastío u hostilidad del alumno. De algún modo, deberíamos propiciar un acercamiento sensible, emocional y significativo (el asunto y la forma poética revelan belleza y nos habla de algo que nos afecta).
2.1. Comprensión lectora
1)  Resumen del contenido del poema (100 palabras).
2) Cada una de las tres primeras estrofas se centra en un aspecto de la naturaleza, violento y salvaje; en la última estrofa suplica: ¿qué?, ¿a quién?, ¿por qué? ¿Podemos deducir ahora su estado de ánimo?
3) Análisis métrico completo: medida silábica de los versos, rima y su tipo; crean un ritmo musical especial, ¿cómo es?
4) ¿Deseaba el poeta utilizar una estructura compleja y dificultosa al entendimiento, o sencilla y directa para el lector?
2.2. Análisis de los aspectos formales: explicación de recursos estilísticos que sirven para dotar de significación y expresividad al poema. En concreto:
a) Existe una personificación o prosopopeya que nuclea todo el poema porque el poeta anhela una intervención humana a realidades no humanas.
b) Las repeticiones adquieren mucha densididad conceptual.
c) Se reiteran las estructuras sintácticas en los mismos versos de distintas estrofas.
d) Las oraciones exclamativas adquieren especial significación –sobre todo, en los dos versos finales; busca el significado del recurso denominado epifonema–.
e) La adjetivación dota de un sentido intenso al contenido, como en «playas desiertas», «marchitas hojas».
f) Ciertos adjetivos aplicados a sustantivos concretos aportan expresividad, pero no nueva significación, como el aplicado a «niebla»; busca otros ejemplos y ofrece una explicación.
g) Aparecen fusionados conceptos relativos a sensaciones distintas, que se denomina sinestesia.
2.3. Interpretación y pensamiento analítico
a) Explicación de las características de la literatura romántica, tanto formales como de contenido que se presentan en el poema: subjetivismo, naturaleza, emociones, melancolía desesperada, etc.
b) Valoración personal: aquilatamos la calidad estética del poema, su actualidad, su expresividad a través de un marco formal determinado. ¿Algo que nos ha llamado especialmente  la atención?
c) La desesperación lleva al hombre a situaciones delicadas. ¿Cómo podemos huir de ella? Realiza propuestas constructivas.
3. Fomento de la creatividad
a) Escribe una carta a nuestro poeta Bécquer para que le ayude a salir de su negativo estado emocional.
b) Realiza o recopila fotografías que recojan las situaciones naturales que describe Bécquer y valora, con tus compañeros, su impacto e importancia para nosotros.
c) Transforma el contenido del poema en un texto literario en prosa, o en teatro, manteniendo la esencia del contenido.
d) Realiza una exposición sobre Bécquer y su poesía, empleando medios gráficos; elaborar un cartel físico o electrónico puede ser de gran ayuda.

 

 

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