José Agustín Goytisolo: «El oficio del poeta»; análisis y propuesta didáctica

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO – El oficio del poeta
El oficio del poeta
Contemplar las palabras              1
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,               5
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.
Así es el viejo oficio                 10
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,                15
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.
La materia del canto
nos la ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos            20
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.
Del poemario Algo sucede (1968)
1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928 – 1999) es un estimable poeta español adscrito a la Generación del 50, o del medio siglo. Su importante producción poética ha sido estimada y valorada por la crítica y los lectores. “El oficio del poeta” es un texto metaliterario y reflexivo sobre la esencia de la poesía. En la primera estrofa, el yo poético describe, a base de infinitivos, la actividad poética: “contemplar”, es decir, mirar y meditar sobre las “palabras”, la materia con la que se edifica la poesía. De ese trabajo minucioso y paciente surge la “luz” del poema. Esta primera fase es más externa y formal que otra cosa.
En la segunda estrofa ahonda sobre la construcción del contenido del poema. Comienza con una idea que procede de lugares bien conocidos: memoria, experiencia, historia, deseos y pasiones; son los hontanares que alimentan la pulsión poética. La tercera y última estrofa posee una naturaleza social. Puesto que la voz y los temas poéticos proceden del pueblo, es justo que se le devuelva a su “auténtico dueño” a través de la producción poética individual.
1.2. Tema
El tema del poema es una reflexión metapoética sobre la esencia de la poesía, que no es otra que el ahondamiento contemplativo sobre la naturaleza humana dándole una forma literaria o estética. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita bien reconocible. Tenemos:
-La primera estrofa (vv. 1-9) forman un primer apartado. Se trata de una reflexión sobre la forma o superficie del poema. Hay un trabajo lento de selección y elaboración de mensajes a través de palabras; hay que medirlas, es decir, introducirlas con tino en el cuerpo verbal del poema. Si todo se hace correctamente, se verá la “luz” que nace del poema.
-La segunda estrofa (vv. 10-17) constituye el segundo apartado temático. Indaga en las fuentes de la materia poética y las enumera. Se trata de una búsqueda en los territorios de la memoria, experiencia, historias, deseos y pasiones, es decir, los aspectos individuales y colectivos que marcan el discurso vital de los grupos y de las personas.
– La tercera estrofa (vv. 18-2) forman el tercer y último apartado. El yo poético notifica que la auténtica poesía procede del pueblo y es justo que vuelva a él, devolviéndole los poemas escritos.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veintidós versos agrupados en tres estrofas con distinto número de versos. Estos son heptasílabos; no existe una rima visible, aunque sí ciertas asonancias, como en á. En este sentido, el poema está formado por versos blancos. El poema posee una musicalidad muy marcada, gracias a la regularidad de los versos y la distribución acentual.
1.5. Comentario estilístico
En este texto metapoético, Goytisolo realiza un ejercicio de reflexión sobre la esencia de la poesía, es decir, qué es y cómo se crea. En la primera estrofa notamos que todos los verbos aparecen en infinitivo: son formas no personales, “abiertas” en su temporalidad. Notamos que la elipsis es muy intensa, pues lo que nosotros leemos solo es el atributo de una oración supuesta del tipo “La poesía es…”. Esas cualidades atribuidas son: “contemplar”, “medir”, “sopesar”, “separarse”. Se entiende que es el yo poético quien realiza estas acciones en el acto de composición de su poema. La reconcentración del significado es alta y crea un efecto lector importante.
La otra palabra clave de la primera estrofa es “palabras”. Se trata de la materia prima con la que trabaja el poeta. El conjunto de la estrofa alude a un milagro, pues las palabras se transforman en “luz”; este vocablo es metáfora de la pureza y la superioridad, de orden existencial. El símil en que el poeta actúa “igual que un artesano” (v. 6) expresa la delicadeza, destreza y paciencia con que ha de actuar el poeta. Notemos que el yo poético está pidiendo un serio trabajo formal (“sopesar / su cuerpo en el conjunto / del poema”). No se trata de un juego caprichoso o superficial, sino todo lo contrario, un encaje delicado y sutil.
La segunda estrofa comienza por adjetivar al creador de poemas de “viejo oficio”. Explica a base de varias metáforas el origen del texto poético: este comienza con una idea, un “soplo / sobre el polvo infinito / de la memoria” (vv. 12-14). Esta imagen, de resonancias bíblicas, explica muy bien el origen incierto, como de la nada, de la poesía. Y a continuación enumera las fuentes de donde procede la poesía: experiencia, historia, deseos y pasiones. Podemos ver que aluden a la vida, a las ilusiones y las esperanzas de las personas. Pasado, presente y futuro se imbrican en una única corriente creadora. Este ramillete de conceptos son, en efecto, el puro vivir de cada uno de nosotros, del “hombre” (v. 17). 
La última estrofa reflexiona sobre la comunicación poética. Establece el yo poético que la poesía procede del pueblo, de su “voz” (v. 20), es decir, su capacidad comunicativa. Pide que la poesía del poeta vuelva al pueblo, pues es justo. Como hemos visto, el poema presenta una estructura muy bien pensada y estupendamente cristalizada. No abundan muchas metáforas e imágenes, porque el poema es bastante conceptual. Gracias a ello, la lectura nos deja una idea clara y precisa de la creación poética.
1.6. Contextualización
José Agustín Goytisolo Gay (Barcelona, 13 de abril de 1928 – Barcelona, 19 de marzo de 1999) es un escritor español del siglo XX con una magnífica obra en su haber. Sus otros dos hermanos, Juan y Luis, novelistas, acreditan el ambiente creativo de los Goytisolo. Fue miembro de la  Generación de los 50 junto a escritores como Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, etc. Comparten un impulso renovador del lenguaje poético, un espíritu aperturista y una honda preocupación política y moral desde un ámbito personal y colectivo. 
La madre de José Agustín, Julia, falleció víctima de un bombardeo aéreo del bando franquista sobre la ciudad de Barcelona en 1938. Más tarde, José Agustín, puso a su hija el nombre de la madre perdida. En el libro y  poema «Palabras para Julia» concentra la memoria y la proyección de futuro de la madre y la hija, Julia. El poema se hizo muy célebre porque fue musicado y cantado por varios cantantes españoles (Paco Ibáñez, Rosa León, Los Suaves y Falete). Vuelve sobre este asunto en otro poemario, Elegías a Julia (1993). 
Se ha señalado el compromiso político, ético y humanista de José Agustín Goytisolo a lo largo de su producción poética. Su legado personal se halla en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad Autónoma de Barcelona. Algunas de sus obras son El retorno (1954), Palabras para Julia (1979) y Cuadernos de El Escorial (1995). Ha visto la luz póstumamente El lobito bueno (escrito en 1999, publicado en 2002).
Su estilo es transparente, cuidado y meditado. Sus temas preferidos son el amor como fuerza salvadora, la amistad, el compromiso ético contra las injusticias, etc. El tono conversacional, irónico y, a veces, humorístico, es compartido con los compañeros de grupo poético.
1.7. Interpretación y valoración
Este poema, reflexivo y metapoético, desvela las interioridades de la fábrica de poesía de Goytisolo. El poeta enuncia la esencia poética y la importancia de la forma, desvela las fuentes temáticas y explica el proceso de comunicación poética. El yo poético muestra una afinidad con el pueblo, la colectividad; de él procede la poesía y a él se la devuelve, en un acto de justicia. 
La construcción es precisa, original y sugerente. Los versos heptasílabos con rima libre forman una cadenciosa composición atractiva y musical. El conjunto se revela como una declaración de principios, de naturaleza metapoética, sobre cómo surge y se configura el texto poético.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica algunos recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentido tiene el vocablo “palabra” en este poema ? 
2) El poeta, ¿se cree superior, o genial, respecto de los demás? 
3) El tiempo y la experiencia vital acumulada, ¿tienen importancia para la creación poética? ¿Por qué será así? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de los sentimientos? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿A  dónde se dirige la poesía una vez creada?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que ofrezca una reflexión sobre el origen de la creatividad artística . Puedes imprimir un sentido personal, como ha realizado José Agustín Goytisolo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta José Agustín Goytisolo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre José Agustín Goytisolo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para entender el origen de la creación artística, o literaria, siguiendo el ejemplo de José Agustín Goytisolo.

José Agustín Goytisolo: «Palabras para Julia»; análisis y propuesta didáctica

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO – Palabras para Julia

(1) Tú no puedes volver atrás        1
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
(2) Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres         5
que llorar ante el muro ciego.
(3) Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
(4) Yo sé muy bien que te dirán     10
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
(5) Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso. 15
(6) La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
(7) Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno            20
son como polvo, no son nada.
(8) Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
(9) Tu destino está en los demás    25
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
 (10) Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.      30
(11) Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
(12) Nunca te entregues ni te apartes 35
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
 (13) La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.          40
 (14) Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
(15) Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende           45
que yo aún estoy en el camino.
 (16) Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
     De Palabras para Julia (1979)
1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928 – 1999) es un estimable poeta español adscrito a la Generación del 50, o del medio siglo. Su importante producción poética ha sido estimada y valorada por la crítica y los lectores. El poema que ahora comentamos procede del libro homónimo Palabras para Julia (1979). 
El poema oscila entre una carta, un diálogo truncado y un catálogo de consejos póstumos de un padre dirigido a su hija. En efecto, Julia es la hija del escritor; a ella va dirigido el poema.  
En la primera estrofa se expresa una evidencia: dejamos atrás el tiempo de la infancia y accedemos al mundo adulto obligatoriamente, sin excusas. La segunda estrofa aclara la relación paterno-filial del yo poético con la destinataria, Julia. Asimismo, se expresa la esencia del contenido: exhorto a  “vivir con alegría”, pues lo contrario es el dolor inacabable. La tercera y cuarta estrofa describe qué tipo de mensajes recibirá esa persona próxima al mundo adulto: negativos, pesimistas y derrotistas; ante ellos, le pide que recuerde, en la quinta estrofa, justo los consejos que ahora él le está transmitiendo a través de este poema; vemos que el juego temporal es dinámico y eficaz para transmitir su mensaje: el recuerdo del ahora, cuando sea ya pasado, la ayudará a arreglar su futuro. 
En la sexta estrofa sostiene que “la vida es bella”, axioma principal de todo el poema; y es así porque existe la amistad y el amor. Las estrofas 7, 8, 9 y 10 son un razonamiento a favor de la amistad y de la vida compartida, frente al aislamiento y la soledad; viviendo en grupo, puede ayudar a los demás y ser socorrida cuando haga falta. La décima estrofa es casi repetición de la quinta, funcionando así como estribillo; ante los malos momentos, que los habrá, le pide que recuerde las palabras que él ahora escribe para ella. 
La duodécima estrofa exhorta a la destinataria a no desfallecer; los exhortos se expresan con oraciones negativas, introduciendo así una novedad expresiva. La décimo tercera estrofa es repetición de la sexta; ya vimos que tiene un carácter asertivo: recuerda la belleza de la vida gracias a la amistad y al amor. La décimo cuarta estrofa ofrece un argumento a favor de esta tesis: no hay alternativas, así que mejor elegir lo mejor de lo conocido, aunque aspire a más. La décimo quinta estrofa es más intimista: el yo poético reconoce que no tiene más argumentos ni ideas que ofrecerle; se confiesa peregrino en ese camino de la vida. La décimo sexta y última estrofa repite, con una ligera variante, la undécima y la quinta: en los momentos de abatimiento, ella puede recordar estas palabras de ánimo que le escribe su padre, el yo poético. 
1.2. Tema
El tema del poema es un exhorto a aceptar la vida, a pesar de las amarguras y desalientos, como algo hermoso gracias a la existencia del amor y de la amistad.  
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita bien reconocible. Tenemos:
-Las seis primeras estrofas (vv. 1-18) forman un primer apartado. Poseen un tono declarativo, expositivo e introductorio. El yo poético se dirige a su hija explicándole cómo es la vida, los golpes que sufrirá y la necesidad de sobreponerse porque, después de todo, “la vida es bella”. Las estrofas quinta y sexta veremos que funcionan como estribillo. 
-Las estrofas 7-13 (vv. 19-40) constituye el segundo apartado temático. Argumenta contra la soledad y el apartamiento, ya que no traen nada bueno. La vida en grupo ayuda a sobreponerse y a auxiliar a los demás; es un canto a la solidaridad. Las estrofas 12 y 13 funcionan de estribillo.
– Las estrofas 14-16 (vv. 41-49) forman el tercer y último apartado. El yo poético se despide excusándose por no aportar más razones a favor de la vida tomada con optimismo; él mismo vive ahora de ese modo. La última estrofa es repetición de la quinta y la undécima.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por cuarenta y nueve versos agrupados en dieciséis estrofas de tres versos cada una. Los versos son, mayoritariamente, eneasílabos. No existe una rima regular, aunque sí ciertas asonancias, como la á. El conjunto forma un poema en verso libre, o en versos blancos (mantienen la medida de los versos, pero no existe rima). El hecho de que las estrofas contengan el mismo número de versos y estos tiendan a una clara regularidad en nueve sílabas dota al conjunto de un ritmo armónico, sereno y contenido. 
1.5. Comentario estilístico
El poema posee un tono confesional, confidencial, reflexivo y contemplativo muy marcado y, en conjunto, agradable para el lector. Se trata de un padre conversando, o casi, con su hija, a punto de acceder a la edad adulta. El primer verso imprime cierta atmósfera de apremio hacia el destinatario, la hija. El mero paso del tiempo nos empuja a la vida, por las buenas o por las malas. Y no todo será agradable, como expresa el símil “como un aullido interminable” (v.3), connotando los miedos y peligros de la adultez. Las dos primeras palabras de la segunda estrofa, “Hija mía”, nos declaran la relación entre emisor y receptor e imprime un tono dialogal de franqueza y cierta confidencialidad. Toda la estrofa es una oración con una antítesis rotunda. Es mejor “vivir / con la alegría” (vv. 4-5) que “llorar ante el muro ciego” (v. 6). Esta última expresión es una original metáfora sinestésica de las calamidades y angustias de la vida humana. 
Los tres verbos en tiempo futuro de la estrofa número diecisiete adelantan el tiempo futuro; se repite el verbo “te sentirás” (vv. 7-8); es decir, se apela a los sentimientos, no a los hechos; a la interioridad, no a lo externo. El yo poético le advierte a su hija que le aguardan momentos duros, de soledad, postergación y amargura. En la cuarta estrofa continúa con las premoniciones: muchos le dirán que la vida carece de sentido; es una precaución contra los pesimistas y amargados. 
La quinta y sexta estrofa aporta la solución ante esos momentos de zozobra. Primero, el yo poético se pone como ejemplo de cómo seguir adelante en momentos duros, como él lo hace “ahora”, en el momento de la escritura (v. 15). La memoria puede ser un antídoto contra el pesimismo. “La vida es bella” (v. 16) porque, “a pesar de los pesares”, la amistad y el amor son fuentes inagotables de felicidad. La expresión coloquial citada introduce un tono intimista y conversacional muy interesante, alejando toda solemnidad. También en esta sexta estrofa los verbos aparecen en tiempo futuro, como reafirmando la validez de su hipótesis.
La soledad y el individualismo son mal asunto, afirma el yo poético en la séptima estrofa. El símil “son como polvo” (v. 21) advierte de que es malo el egoísmo. La repetición del verbo “son” expresa la convicción del yo poético sobre este asunto. La octava, sin embargo, se abre con un “Pero” (v. 22) que anuncia una reacción. El yo poético afirma que necesitamos a la “otra gente” (v. 24); y lo afirma en el momento de hablar y escribir a su hija, es decir, en el acto de la reflexión; es decir, él necesita a su hija para sentirse feliz.
La novena estrofa es un canto, con cierto aire conclusivo, de que la felicidad de la hija depende de que los demás, “todos”, también lo sean. Piensa en el “destino” (v. 25), el “futuro” (v. 26) y la “dignidad” (v. 27) colectiva e individual; ambas se retroalimentan y se necesitan. Los tres conceptos inciden en la significación de la vida plena. La décima estrofa funciona como un argumento más: otras personas necesitarán de la ayuda de la hija, Julia, en su alegría y vitalidad. Metaforiza la vitalidad en la “canción” (v. 30), es decir, el empuje feliz hacia el futuro.
Las estrofas 11 repite la 5. Ya hemos afirmado que es como un estribillo que incide en el mensaje central del poema: la vida es bella y hay que resistir, como lo hace el yo poético escribiendo este poema. La duodécima estrofa exhorta, a través de oraciones negativas, a la receptora para que desarrolle firmeza y resistencia. Plantea la vida como un “camino” (v. 36) que se debe recorrer. La décimo tercera estrofa es la segunda parte del estribillo; la afirmación de “La vida es bella” es la reivindicación profunda de que vale la pena vivir y luchar porque la amistad y el amor lo justifican.
La décimo cuarta estrofa comienza con un giro coloquial, “Por lo demás” (v. 41) que advierte de una reflexión algo pesimista. Después de todo, no hay otra elección porque solo tenemos (o tiene, si pensamos en la receptora única) “este mundo tal como es”. Se trata de ser prácticos y ver los límites de la realidad. 
La décimo quinta estrofa contiene una metarreflexión del yo poético. Comprende las limitaciones de su mensaje (no encuentra más razones para vivir con alegría, digamos) y le pide excusas a su hija por quedar algo parco. La razón: él mismo está en el camino de la vida, avanzando. Le pide su comprensión a su supuesta torpeza, pero no hay tal, pues vemos que el poema es expresivo y rotundo en su mensaje.
La última estrofa es la cuasi repetición de las estrofas once y cinco. Ahora repite el “siempre” (v. 47) para subrayar la intemporalidad de sus consejos. Ya explicamos el juego temporal del yo poético escribiendo en un presente, que ya ve como un pasado (“un día yo escribí”, v. 48), pero con proyección para el futuro de la hija. La derivación de “pensando” y “pensar” señala muy bien el carácter reflexivo del poema, intimista y meditativo. 
1.6. Contextualización
José Agustín Goytisolo Gay (Barcelona, 13 de abril de 1928 – Barcelona, 19 de marzo de 1999) es un escritor español del siglo XX con una magnífica obra en su haber. Sus otros dos hermanos, Juan y Luis, novelistas, acreditan el ambiente creativo de los Goytisolo. Fue miembro de la  Generación de los 50 junto a escritores como Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, etc. Comparten un impulso renovador del lenguaje poético, un espíritu aperturista y una honda preocupación política y moral desde un ámbito personal y colectivo. 
La madre de José Agustín, Julia, falleció víctima de un bombardeo aéreo del bando franquista sobre la ciudad de Barcelona en 1938. Más tarde, José Agustín, puso a su hija el nombre de la madre perdida. En el libro y  poema «Palabras para Julia» concentra la memoria y la proyección de futuro de la madre y la hija, Julia. El poema se hizo muy célebre porque fue musicado y cantado por varios cantantes españoles (Paco Ibáñez; versionado por Rosa León, Los Suaves y Falete). Vuelve sobre este asunto en otro poemario, Elegías a Julia (1993). 
Se ha señalado el compromiso político, ético y humanista de José Agustín Goytisolo a lo largo de su producción poética. Su legado personal se halla en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad Autónoma de Barcelona. Algunas de sus obras son El retorno (1954), Palabras para Julia (1979) y Cuadernos de El Escorial (1995). Ha visto la luz póstumamente El lobito bueno (escrito en 1999, publicado en 2002).
Su estilo es transparente, cuidado y meditado. Sus temas preferidos son el amor como fuerza salvadora, la amistad, el compromiso ético contra las injusticias, etc. El tono conversacional, irónico y, a veces, humorístico, es compartido con los compañeros de grupo poético.
1.7. Interpretación y valoración
Este poema presenta una gran originalidad. Está a medio camino de la carta, la confidencia, el diálogo intimista y el razonamiento existencial. El yo poético parece que conversa con su hija Julia; lo hace desde la atalaya de los años ya vividos; su experiencia acumulada le permite aconsejar a la receptora con sentido y cierta nostalgia.
El tono conversacional es muy llamativo; se logra a través de giros coloquiales, modismos y expresiones de un registro informal. Un aspecto muy interesante es la radical honestidad del yo poético. No ofrece soluciones milagrosas, ni siquiera está seguro de sus opiniones, pues ofrece su respuesta personal, acaso no válida para la receptora.
La construcción del poema es original, armoniosa y expresiva. Las estrofas en falsos tercetos eneasílabos aportan una musicalidad firme y melodiosa. La repetición de dos estrofas como estribillo, en tres ocasiones, aporta cierta insistencia en el asunto clave: la vida es bella y la salvan la amistad y el amor. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué expresión nos da la clave interpretativa, que se repite en tres ocasiones? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra respecto a la amistad y el amor? 
3) El tiempo y la experiencia vital acumulada, ¿tienen importancia a la hora de ofrecer sus consejos a su hija? ¿Por qué será así? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la sociedad? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿Está seguro el yo poético de la validez de sus opiniones?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que ofrezca unos consejos o pautas de comportamiento para una persona joven que pronto accederá a la vida adulta. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado José Agustín Goytisolo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta José Agustín Goytisolo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre José Agustín Goytisolo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para presentar unos consejos o sugerencias sobre el mejor modo de encarar la vida, siguiendo el ejemplo de José Agustín Goytisolo.

Antonio Machado: Poemas no incluidos en «Campos de Castilla», pero escritos y publicados en esa época (1912-1917); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Poemas de la época de Campos de Castilla no incorporados”
Poemas no incorporados en Poesías completas (1917) de la época de Campos de Castilla (1912)
Los poemas que incluimos a continuación no se publicaron en Campos de Castilla, ni en la primera edición de Poesías completas. Sin embargo, corresponden a los años 1912-1917, por lo que cronológica y temáticamente se insertan en el corazón de Campos de Castilla. Se suelen incluir como apéndice a este libro, pues, ciertamente, encajan en él por su estilo y contenido. Se presentan todos juntos, con una breve exégesis que ayude a su comprensión.
(1)
Eran ayer mis dolores                      1
como gusanos de seda
que iban labrando capullos;
hoy son mariposas negras.
¡De cuántas flores amargas              5
he sacado blanca cera!
¡Oh, tiempo en que mis pesares
trabajaban como abeja!
Hoy son como avenas locas,            
o cizaña en sementera,                  10
como tizón en espiga,
como carcoma en madera.
¡Oh, tiempo en que mis dolores
tenía lágrimas buenas,                   
y eran como agua de noria             15
que va regando una huerta!
Hoy son agua de torrente
que arranca el limo a la tierra.
Dolores que ayer hicieron               
de mi corazón colmena,                  20
hoy tratan mi corazón
como a una muralla vieja:
quieren derribarlo, y pronto,
al golpe de la piqueta.                  
Exégesis
Tema: los dolores que antes eran una fuente de mejora personal, ahora provocan sufrimiento y destrucción.
Aspectos métricos: estamos ante una tirada de veinticuatro versos octosílabos de rima asonante en los pares, quedando los impares libres; forman un romance.
Rasgos estilísticos: el poema juega con el contraste entre pasado y presente, y entre construcción de la persona y su destrucción. Esta doble dicotomía recorre todo el texto. El poema es muy alegórico porque todas las imágenes remiten a la misma realidad: pasado reconfortante, frente a un presente amargo. La metáfora del gusano que crea su capullo se expande en dos nuevas imágenes, “capullos”, con una connotación positiva; y “mariposas negras”, con una referencia negativa y repelente. La segunda estrofa desarrolla la metáfora de la abeja, la colmena, la cera y la miel; en el pasado, los “pesares” servían para fabricar algo bueno y positivo. La tercera estrofa desarrolla cuatro símiles, una por verso; aluden al mundo natural y agrícola (avenas, cizaña, tizón y carcoma). La cuarta estrofa posee una oración exclamativa en la que se lamenta el curso negativo de la existencia del yo poético. El agua de las lágrimas pasadas fueron revitalizantes, hoy, por el contrario, destructivas. La última estrofa posee una intención recopilatoria (de hecho, se retoma la metáfora de la abeja) y se introduce una nueva imagen, la de la “muralla vieja” que se está desmoronando. 
(2)
En esta España de los pantalones 
lleva la voz el macho; 
mas si un negocio importa 
lo resuelven las faldas a escobazos.
Exégesis
Tema: las mujeres se ocupan de los asuntos importantes de la familia, que resuelven violentamente.
Aspectos métricos: los cuatro versos del poema son heptasílabos y endecasílabos (el primero y el último). Riman los versos pares, quedando los impares libres. Forman una silva romanceada.
Rasgos estilísticos: el yo poético reflexiona sobre el funcionamiento de las familias y, genéricamente, de la sociedad. Detecta cierto machismo, más de fachada que otra cosa; a la hora de la verdad, son las mujeres quienes toman las decisiones. Se refiere a los dos sexos a través de dos metonimias: los pantalones y las faldas. La metáfora final, “a escobazos”, nos muestra un yo poético desencantado con la violencia y la rusticidad de las familias españolas.
(3) 
ADIÓS, CAMPOS DE SORIA
Adiós, campos de Soria                         1
donde las rocas sueñan,
cerros del alto llano,
y montes de ceniza y de violeta.
Adiós, ya con vosotros                          5
quedó la flor más dulce de la tierra.
Ya no puedo cantaros,
no os canta ya mi corazón, os reza…
Exégesis
Tema: despedida emocionada y triste del yo poético de las tierras sorianas a causa de que algo muy querido para él se queda ahí para siempre.
Aspectos métricos: los ocho versos del poema son heptasílabos y endecasílabos. Riman los versos pares, quedando los impares libres. Forman una silva romanceada.
Rasgos estilísticos: este emotivo poema está en línea con muchos de los poemas de Campos de Castilla en los que Machado expresa el dolor y la pena por la muerte de su esposa Leonor y el alejamiento definitivo de Soria. La repetición de la palabra “Adiós” (vv. 1 y 4) expresan claramente la despedida definitiva del yo poético de los “campos de Soria”. Esta entidad geográfica es elogiada intensamente. “Donde los montes sueñan” (v. 2) expresa con intensidad emocional el amor a esa tierra, especial y única. Los rasgos cromáticos son señalados de forma nominal y metafórica: “de ceniza” y “de violeta”.
En la segunda parte del poema, el yo poético se refiere a su amada como “la flor más dulce de la tierra” (v. 6). En otras palabras, Machado recuerda a Leonor, el ser más querido por él, con dolor y tristeza. La inversión de la oración, con la obvia repetición, de que ya “no puedo cantaros” (v. 7) alude al dolor que embarga al yo poético. Como no encuentra consuelo, ha de recogerse a la oración. La suspensión final indica un pensamiento trunco y confuso. Es un poema muy emotivo y bello porque el juego con la alusión y la elusión crea una red de significación delicada y contenida.
(4)
Y nunca más la tierra de ceniza               1
a pisar volveré, que Duero abraza.
¡Oh loma de Santana, ancha y maciza;
placeta del Mirón; desierta plaza
con el sol de la tarde en mis balcones,     5
nunca os veré! No me pidáis presencia;
las almas huyen para dar canciones:
alma es distancia y horizonte: ausencia.
Mas quien escuche el agria melodía
con que divierto el corazón viajero          10
por estos campos de mi Andalucía
ya sabe manantial, cauce y reguero
del agua clara de mi huerta umbría.
¡No todas vais al mar aguas del Duero!
                              (Córdoba, 1913. Copiado en 1924)
Exégesis
Tema: evocación dolorida de las tierras sorianas, donde dejó su amor y advertencia al lector sobre los orígenes de su poesía.
Aspectos métricos: los catorce versos del poema son endecasílabos. Los ocho primeros forman dos serventesios. Los seis últimos se pueden considerar un sexteto, o un serventesio extendido.
Rasgos estilísticos: En los seis primeros versos el yo poético evoca la ciudad de Soria —a la que se alude a través de la perífrasis metaforizada “tierra de ceniza (…) / que Duero abraza” (vv. 1-2) y afirma, en tiempo futuro, que nunca más los verá. De momento, no da la razón. Confiesa a continuación que “huye” de la ciudad, tal es su dolor, para no convivir con la causa de su tragedia; sabemos que es la muerte de Leonor, su esposa. La distancia conlleva la ausencia y, de algún modo, amortigua el sentimiento.
Se dirige al lector para advertirle que, si lee su poesía, podrá descubrir el origen de su dolor y pena. Lo expresa con una bella metáfora. “Manantial, cauce y reguero / del agua clara de mi huerta umbría” (vv. 12-13). Aquí notamos la expresión de su abatimiento y su causa primera. El epifonema final, de gran intensidad, expresa el dolor de Machado por la muerte de Leonor y la aceptación resignada de su suerte amarga y dolorosa.
(5)
CANTARES Y PROVERBIOS, SÁTIRAS Y EPIGRAMAS
I
Cuando recordar no pueda,
¿dónde mi recuerdo irá?
Una cosa es el recuerdo
y la otra recordar.
Exégesis
Tema: para recordar hay que estar vivos; lo que ocurra con el recuerdo es una incógnita total.
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema riman en asonante los pares, quedando los impares libres. Forman un romance, o cantar.
Rasgos estilísticos: este proverbio, pues la densidad del pensamiento y su expresión aguda así lo atestiguan, reflexiona sobre la importancia de la actividad de recordar, pues es como una manifestación de la vida. El destino de los recuerdos, sin embargo, es incierto, sobre todo después de la persona que recuerda. El yo poético habla en primera persona, se refiere a sí mismo, personalizando la actividad de la memoria, imprimiendo un tono subjetivo y dramático al poema.
II
Cuando la tierra se trague
lo que se traga la tierra,
habrá mi recuerdo alzado
el ancla de la ribera.
Exégesis
Tema: la muerte acaba con la vida física, pero acaso la memoria perdure en otro lugar o dimensión.
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema riman en asonante los pares, quedando los impares libres. Forman un romance, o cantar.
Rasgos estilísticos: los dos primeros versos forman una metáfora de la muerte y el olvido que acarrea; se expresa por un quiasmo muy expresivo; “lo que se traga la tierra” (v. 2) alude al olvido que trae la muerte. Sin embargo, el recuerdo, personificado, o metonimizado, habrá abandonado al yo poético para encontrar cobijo en otro lugar. Acaso la muerte no sea su destino final. La metáfora “el ancla en la ribera” es una metáfora que conecta con la literatura clásica; la muerte se presenta como el tránsito de la laguna Estigia para adentrarse en el mundo de los muertos.
Este hermoso proverbio es algo ambiguo en su significación, pero muy expresivo en su idea central de la incertidumbre sobre el destino de las emociones más íntimas del yo poético tras su muerte.
III
Recuerdos de mis amores,
quizás no debéis temblar:
cuando la tierra me trague,
la tierra os libertará.
Exégesis
Tema: los recuerdos del yo poético pueden pervivir para siempre en alguna región incógnita. 
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema riman en asonante los pares, quedando los impares libres. Forman un romance, o cantar.
Rasgos estilísticos: el yo poético apostrofa a sus recuerdos amorosos con el objeto de que no se desesperen ni tengan miedo. Les advierte que su muerte (del yo poético) será la liberación de ellos, los recuerdos. Quizás encuentren vida en otro lugar.
(7)
TRES CANTARES (1913)
I
Señor, me cansa la vida,       1
tengo la garganta ronca
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida        5
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.
Exégesis
Tema: invocación a Dios para comunicar la soledad irreparable del hombre, que provoca cansancio. 
Aspectos métricos: los ocho versos octosílabos del poema riman en asonante los pares, quedando los impares libres. Forman un romance.
Rasgos estilísticos: el yo poético apostrofa a Dios enérgicamente, para que comprenda su dolor, su soledad y su cansancio. El yo poético ha buscado respuestas a sus angustias, hasta la desesperación, pero no encuentra ninguna explicación. “Tengo la garganta ronca” (v. 2) es una hipérbole del gran esfuerzo del yo poético para dialogar con Dios, pero sin éxito. La repetición de “Señor”, formando una anáfora y su correspondiente paralelismo, expresa muy bien el deseo de diálogo, aunque sin respuesta. La concatenación de “solo” (vv. 7-8) y la derivación que forma con “solas” insisten en la idea de la soledad del yo poético. No hay modo de comunicarse con Dios; al final, el yo poético se encuentra con el “mar”, metáfora de la incertidumbre angustiosa.
II
O tú y yo jugando estamos
al escondite, Señor,
o la voz con que te llamo
es tu voz.
Exégesis
Tema: Confusión total al intentar establecer una comunicación con Dios. 
Aspectos métricos: los cuatro versos del poema son octosílabos, excepto el último, que es de cuatro. Riman como si fuera una cuarteta (abab) 
Rasgos estilísticos: de nuevo aparece la expresión de la comunicación frustrada del yo poético con Dios. Aquel lo intenta, pero no obtiene respuestas. Es más, parece que su voz se identifica con la de Dios. ¿Es un eco, una broma? No lo sabemos. La repetición de la palabra “voz” indica metonímicamente el núcleo semántico del poema.
III
Por todas partes te busco
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar.
Exégesis
Tema: los recuerdos del yo poético pueden pervivir para siempre en alguna región incógnita. 
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema riman en asonante los pares, quedando los impares libres. Forman un romance, o cantar.
Rasgos estilísticos: el yo poético parece que alude a Dios; lo busca, pero no lo encuentra. Lo expresa a través de una paradoja doble. Lo busca y no encuentra, pero lo encuentra en todas partes, y sin buscarlo. El juego dialéctico está muy bien organizado y perfectamente expresado. El poema, en forma de proverbio, expresa con intensidad los quebradores religiosos de Machado.
(8)
APUNTES, PARÁBOLAS, PROVERBIOS Y CANTARES
I
Si hablo, suena
mi propia voz como un eco,
y está mi canto tan hueco
que ya ni espanta mi pena.
Exégesis
Tema: solo con sinceridad y autenticidad hallamos la verdad de las cosas. 
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema, excepto el primero, de cuatro riman formando una redondilla (abba).
Rasgos estilísticos: el yo poético habla en primera persona reflexionando sobre su “voz”, metonimia de su poesía. Encuentra su canto “hueco”, sin sustancia verdadera. Así, ya no le sirve para controlar su interior, sus emociones e intuiciones. El poema es metapoético en gran medida; se trata de la necesidad de la autenticidad en la comunicación para que esta tenga sentido.
II
Si me tengo que morir
poco me importa aprender.
Y si no puedo saber,
poco me importa vivir.
Exégesis
Tema: la necesidad de conocer es necesaria para una vida plena, aunque no evita el dolor de la muerte.
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema, riman formando una redondilla (abba).
Rasgos estilísticos: el yo poético reflexiona sobre la importancia del conocimiento y la certeza amarga de que hemos de morir. Lo expresa a través de una paradoja doble, que parece que lo deja en un callejón sin salida. El poema expresa la angustia existencial y cierto desaliento ante la vida porque nada nos redime de la muerte.
III
“¿Qué es amor?”, me preguntaba
una niña. Contesté:
“verte una vez y pensar
haberte visto otra vez.”
Exégesis
Tema: el amor como la imagen de una maravilla que ya hemos vislumbrado antes. 
Aspectos métricos: los cuatro versos octosílabos del poema, riman formando un romance; los versos pares riman en asonante. 
Rasgos estilísticos: el poema es dialógico, chispeante y reflexivo. Se trata de una reflexión sobre el amor, genéricamente planteado. Se alcanza una conclusión positiva y optimmista. El amor es el descubrimiento de un recuerdo de algo que ya vivimos, de algún modo. El carácter sintético del poema, a la vez que ejemplarizante, expresa apretadamente el concepto del amor como una idea de algo que vislumbramos alguna vez antes. Los ecos platónicos son claros.
IV
Pensar el mundo es como hacerlo nuevo                         1
de la sombra o la nada, desustanciado y frío.
Bueno es pensar, decolorir el huevo
universal, sorberlo hasta el vacío.
Pensar: borrar primero y dibujar después,                       5
y quien borrar no sabe camina en cuatro pies.
Una neblina opaca confunde toda cosa:
el monte, el mar, el pino, el pájaro, la rosa.
Pitágoras alarga a Cartesius la mano.
Es la extensión substancia del universo humano.             10
Y sobre el lienzo blanco o negro, la cifra o la figura.
Yo pienso. (Un hombre arroja una traíña al mar
y la saca vacía; no ha logrado pescar.)
<<No tiene el pensamiento traíñas sino amarras,
las cosas obedecen al peso de las garras>>,                    15
exclama, y luego dice: <<Aunque las presas son,
lo mismo que las garras, pura figuración.>>
Sobre la blanca arena, aparece un caimán
que muerde ahincadamente en el bronce de Kant.
Tus formas, tus principios y tus categorías,                     20
redes que el mar escupe, enjutas y vacías.
Kratilo ha sonreído y arrugado Zenón
el ceño, adivinando a M. de Bergsón.
Puedes coger cenizas del fuego heraclitano,
mas no apuñar la onda que fluye, con tu mano.              25
Vuestras retortas, sabios, sólo destilan heces.
¡Oh, machacad zurrapas en vuestros almireces!
Medir las vivas aguas del mundo… ¡desvarío!
Entre las dos agujas de tu compás va el río.
La realidad es la vida, fugaz, funambulesca,                  30
el cigarrón voltario, el pez que nadie pesca.
Si quieres saber algo del mar, vuelve otra vez,
un poco pescador y un tanto pez.
En la barra del puerto bate la marejada,
y todo el mar resuena como una carcajada.                   35
     (Puerto de Santa María, 1915)
Exégesis
Tema: la vida no se puede aprehender sino con sencillez y sinceridad, y aun así no hay garantías de comprenderla, pues toda la realidad es irracional y resbaladiza.
Aspectos métricos: los versos de arte mayor presentan distinta medida; oscilan de los endecasílabos a los hexadecasílabos. En cuanto a la rima, los cuatro primeros versos forman un serventesio. Los demás forman pareados (excepto el verso 11, que queda libre).
Rasgos estilísticos: el yo poético reflexiona sobre la sustancia del mundo, de la realidad. Lo hace en un tono irónico, grotesco y falsamente culturalista. Cita irónicamente y en tono burlesco a muchos filósofos y pensadores, de la antigüedad a nuestros días. Invita a los lectores a volver a la sencillez de las cosas para comprender la vida. 
Las metáforas, muchas veces envueltas en hipérboles e ironías, tejen un contenido escéptico sobre las posibilidades de comprensión de la existencia. Es un poema un tanto chocante para proceder de Machado, pues su sentido irreverente y burlón no es común en nuestro poeta.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA PARA TODOS LOS POEMAS
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? Fíjate en el título para encaminar tu respuesta.
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Qué órgano sensorial domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del mundo natural y rural?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una idea más o menos afín al poema.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que evoquen el contenido del poema. Haz que intervenga la memoria y el sentimiento, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «El mañana efímero» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “El mañana efímero”

CXXXV

EL MAÑANA EFÍMERO

                  A Roberto Castrovido

La España de charanga y pandereta,      1

cerrado y sacristía,

devota de Frascuelo y de María,

de espíritu burlón y de alma quieta,

ha de tener su mármol y su día,             5

su infalible mañana y su poeta.

      El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por ventura! pasajero.

Será un joven lechuzo y tarambana,

un sayón con hechuras de bolero,         10

a la moda de Francia realista,

un poco al uso de París pagano,

y al estilo de España especialista

en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,  15

vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste,

cuando se digna usar de la cabeza,

aun tendrá luengo parto de varones

amantes de sagradas tradiciones           20

y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,

y otras calvas en otras calaveras

brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana     25

vacío y ¡por ventura! pasajero,

la sombra de un lechuzo tarambana,

de un sayón con hechuras de bolero,

el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto   30

de vino malo, un rojo sol corona

de heces turbias, las cumbres de granito;

hay un mañana estomagante escrito

en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,                         35

la España del cincel y de la maza,

con esa eterna juventud que se hace

del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,

España que alborea                             40

con un hacha en la mano vengadora,

España de la rabia y de la idea.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. El poema que ahora nos ocupa presenta un denso contenido reflexivo, de naturaleza cívica, casi política. El yo poético describe la España de su presente, y no le gusta nada. Es un país atrasado, rudo, analfabeto, rutinario en sus costumbres, practicante de un catolicismo de liturgia incomprensible. Esa fea y despreciable España todavía tendrá varias generaciones que le darán continuidad; se personifica en un “lechuzo tarambana” tan irresponsable y vicioso como sus antecesores; pero su fin está escrito. Está naciendo otra España, la del “cincel y de la maza”, es decir, trabajadora, hacendosa y mirando hacia el futuro con energía y determinación. Esta nueva España se vengará de las injurias pasadas con fuerte determinación y tendrá un proyecto de futuro con progreso y armonía. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Denuncia de la España conservadora, atrasada, rutinaria, viciosa y derrotada, dominada por gente estúpida y el estamento eclesiástico.
-Manifestación del deseo de una España nueva, enérgica, trabajadora y optimista, capaz de eliminar las lacras del pasado y de trazar con claridad un futuro brillante y satisfactorio. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-34): el yo poético describe interpretativamente la España de su actualidad; es un país atrasado, inmovilista, anclado en tradiciones absurdas y muy religioso. Aún le quedan varias generaciones por delante, igual de estúpidas y necias que las presentes. 
-Segundo apartado ( vv. 35-42): dibujo de una nueva España, ya bastante próxima, labrada por las nuevas generaciones. Se vengará de siglos de ignorancia y abandono por parte de los responsables de esa incuria, especialmente la Iglesia. Creará un país con un proyecto de futuro, armónico y más próximo a la felicidad.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por cuarenta y dos versos endecasílabos y tres heptasílabos (2, 35 y 40), agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante y va cambiando; encontramos serventesios, cuartetos y pareados. El conjunto ofrece una enorme musicalidad, una armonía compositiva muy atractiva, en perfecta consonancia con el contenido. 
1.5. Comentario estilístico
Este poema presenta un duro contenido. Se trata de una visión negativa y amarga de la España de Machado. A base de metáforas y metonimias, principalmente, se nos presenta un país avulgarado y ramplón, como expresa muy bien los dos primeros versos: “La España de charanga y pandereta / cerrado y sacristía”. Aficionada a los toros y a la religiosidad superficial, no ofrece ningún aliciente para ser respetada, sino todo lo contrario. El yo poético adivina que ese país conservador será celebrado y defendido por artistas. 
El serventesio (vv. 7-10) que luego se repetirá, funcionando así de estribillo, es contundente y terrible en cuanto al dibujo de la España del futuro inmediato. Será un país “vacío”, insustancial. Lo personifica o metonimiza en un “joven lechuzo y tarambana, / un sayón con hechuras de bolero” (vv. 9-10). Este individuo resulta especialmente repulsivo porque reúne estupidez con vicios. Moderno por fuera, imitando la moda de París, pero vil por dentro, pues es vicioso y tramposo en grado sumo.
Los versos 15-24 forman una sola oración. Es una confirmación de la España vulgar, brutal, ignorante, tramposa y atrasada ya dibujada en los versos previos. Sospecha que las generaciones de ignorantes aún se repetirán. Metominiza a esos españoles conservadores y cerriles en “barbas apostólicas” (v. 22) y “otras calvas en otras calaveras” (v. 23). Aquí apreciamos cómo señala a los responsables del atraso: los dirigentes religiosos y políticos que les va muy bien en ese atraso.
Repite en los versos 25-28 el serventesio donde intuye un futuro inmediato todavía triste y amargo, personificado en el “lechuzo tarambana” (v. 27). El verso 29 comprime muy bien todo lo dicho; funciona como un epítome del poema: “el vacuo ayer dará un mañana huero”. La vaciedad inane de España todavía durará algunas generaciones. La metaforización de “ayer” y “mañana” condensa la significación.
Un largo símil escatológico cierra la exposición negativa y feroz de la España atrasada y primitiva. Ese “mañana” es como la “náusea de borracho” despreciable, o las “heces turbias” del sol en las cumbres de granito. Aquí, el cuadro, observamos, resulta repulsivo, por no decir vomitivo. 
Sin embargo, en el verso 35 comienza el dibujo de una España muy distinta, pues es atractiva, optimista, constructora y con la mirada hacia adelante. Repite en esta sección final del poema (vv. 35-42) la palabra “España” cinco veces, en posición inicial del verso casi siempre, índice claro de cuál es el foco temático del poema. Una serie de metáforas y metonimias presentan un país trabajador y laborioso (“España del cincel y de la maza”, v. 36). El agente impulsor es “esa eterna juventud” —notamos la paradoja, muy expresiva— que emprende la tarea de reconstrucción del país. 
Los adjetivos que acompañan a “España” son de viva expresividad: “implacable y redentora” (v. 39); entendemos la implacabilidad contra los que detuvieron el progreso y la armonía; la redención va dirigida hacia las pobres gentes que no tuvieron la oportunidad de una vida razonable. Esa España “que alborea” (v. 40), trae un hacha “vengadora” en la mano, metáfora de la laboriosidad, pero también del resarcimiento o desquite de las injurias pasadas. El verso final es extraordinariamente significativo. No aparece ningún verbo, solo una oración nominalizada de tremenda fuerza expresiva: “España de la rabia y de la idea”. Los dos sustantivos finales, metaforizados, expresan la necesidad de revancha de la España laboriosa contra la perezosa y falsa; y, al mismo tiempo, contiene un mensaje optimista, pues la “idea” contiene un proyecto de futuro más complaciente y risueño para los españoles, actores obligados e inconscientes, al menos hasta el presente del yo poético, de este drama llamado España.   
Este poema presenta una perfección formal elevadísima. La densidad de pensamiento es extraordinaria; la secuenciación del contenido resulta feliz, de modo que el impacto lector es intenso.  
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este maravilloso poema, el último de Campos de Castilla, ofrece un contenido muy crudo y, a la vez, esperanzado. Se trata de un poema reflexivo sobre España, desde una perspectiva diacrónica; se revisa el pasado, el presente y se intuye el futuro. Es muy analítico y, al mismo tiempo, pasional. El yo poético, trasunto de Machado, protesta contra la España atrasada y primitiva, la repudia y la rechaza sin titubeos. Al mismo tiempo, nos presenta un futuro risueño y más feliz gracias a la laboriosidad de las nuevas generaciones.
El poema contiene una fuerte tensión dialéctica entre las tres dimensiones temporales. La pugna entre razón y pasión también aporta mucha densidad interpretativa. El poema exhibe un contenido cívico de primer orden. Se trata de una llamada de atención a los españoles para que reaccionen de una vez por todas, para, juntos, construir un país próspero y con un futuro brillante y agradable. Es imposible ocultar la nostalgia dolorosa ante la lectura de este poema, si recordamos la Guerra Civil y el terrible final de Machado, muerto malamente en tierras extranjeras. También lo podemos aplicar a nuestro presente. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento e idea central  nuclean el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿cómo ve el pasado, el presente y el futuro de España?
3) ¿Qué es un “lechuzo”? ¿De qué es metáfora? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la amargura del poeta por la falta de progreso en España?
5) ¿De qué es metáfora el hacha que aparece al final? ¿Qué sentido aporta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una visión de tu país teniendo en cuenta el pasado y tu idea de futuro.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que expresen una idea del presente y del futuro de tu país. Haz que intervenga la utopía, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «La mujer manchega» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “La mujer manchega”
CXXIV
LA MUJER MANCHEGA
La Mancha y sus mujeres… Argamasilla, Infantes,   1
Esquivias, Valdepeñas. La novia de Cervantes,
y del manchego heroico, el ama y la sobrina
(el patio, la alacena, la cueva y la cocina,
la rueca y la costura, la cuna y la pitanza),            5
la esposa de Don Diego y la madre de Panza,
la hija del ventero, y tantas como están
bajo la tierra y tantas que son y que serán
encanto de manchegos y madres de españoles
por tierras de lagares, molinos y arreboles.          10
Es la mujer manchega garrida y bien plantada,
muy sobre sí doncella, perfecta de casada.
El sol de la caliente llanura vinariega
quemó su piel, mas guarda frescura en bodega
su corazón: Devota, sabe rezar con fe                  15
para que Dios nos libre de cuanto no se ve.
Su obra es la casa —menos celada que en Sevilla,
más gineceo y menos castillo que en Castilla—.
Y es del hogar manchego la musa ordenadora;
alinea los vasares, los lienzos alcanfora;              20
las cuentas de la plaza anota en su diario,
cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario.
¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego
dos ojos abrasaron un corazón manchego.
¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?          25
¿No es el Toboso patria de la mujer idea
del corazón, engendro e imán de corazones,
a quien varón no impregna y aún parirá varones?
Por esta Mancha —prados, viñedos y molinos—
que so el igual del cielo iguala sus caminos,        30
de cepas arrugadas en el tostado suelo
y mustios pastos como raído terciopelo;
por este seco llano de sol y lejanía,
en donde el ojo alcanza su pleno mediodía
(un diminuto bando de pájaros puntea                35
el índigo del cielo sobre la blanca aldea,
y allá se yergue un soto de verdes alamillos,
tras leguas y más leguas de campos amarillos),
por esta tierra, lejos del mar y la montaña,
el ancho reverbero del claro sol de España,         40
anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día
—amor nublóle el juicio; su corazón veía—.
Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano
eterna compañera y estrella de Quijano,
lozana labradora fincada en tus terrones          45
—oh madre de manchegos y numen de visiones—,
viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera,
cuando tu amante erguía su lanza justiciera,
y en tu casona blanca echando el rubio trigo.
Aquel amor de fuego era por ti y contigo.         50
Mujeres de la Mancha, con el sagrado mote
de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. El poema es un elogio a la mujer manchega; es una persona llena de virtudes personales y domésticas, que el yo poético destaca y aprecia. Aprecia sus virtudes, su administración de la casa, su sentido común, sus cualidades como madre, su devoción religiosa auténtica y su integridad moral. Por los campos de La Mancha, llanos y algo áridos, nació y creció el amor más puro de cuantos podamos imaginar, cual es el de don Quijote por Dulcinea. A todas esas mujeres manchegas el yo poético les desea felicidad duradera, pues la merecen sobradamente. 
1.2. Tema
El poema aborda un tema: elogio de la mujer manchega, por sus virtudes, y deseo de dicha para todas ellas, por sus merecimientos, como se ejemplifica en Dulcinea. 
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-10): presentación elogiosa de la mujer manchega a través de ejemplos literarios e históricos, basados, sobre todo, en Cervantes y el Quijote.
-Segundo apartado (vv. 11-28): enumeración de las virtudes de la mujer manchega; es guapa, bien plantada, virtuosa, devota, muy buena madre, administradora del hogar y sensata.
-Tercer apartado (vv. 29-50): todas las virtudes de la mujer manchega se pueden cifrar en Dulcinea; sus merecimientos provocaron que don Quijote se enamorara de ella perdidamente.
-Cuarto apartado (vv. 51-52): deseo de felicidad para la mujer manchega por sus muchos merecimientos.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por cincuenta y dos versos tetradecasílabos o alejandrinos agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante, coincidiendo de dos en dos versos, formando, entonces pareados. El poema consta, pues, de una sucesión de veintiséis pareados en alejandrinos.
1.5. Comentario estilístico
El yo poético se refiere a las mujeres manchegas metonímicamente, pues unas pocas equivale a todas. Nombra cuatro localidades muy vinculadas al mundo literario (Argamasilla —pueblo quijotesco—, Villanueva de los Infantes —lugar de reposo eterno de Quevedo—, Esquivias —localidad de origen de Catalina de Salazar, la esposa de Cervantes— y Valdepeñas —localidad ciudadrealeña célebre por sus vinos—). Son de raigambre literaria y cervantina, como podemos apreciar. 
Cita, a continuación, esas mujeres cervantinas y los lugares o acciones que moldean su vida. Son la casa rural manchega, la cocina y la fresquera. Teje, borda, cuida de los niños y prepara la comida; podemos ver que es una persona activa y trabajadora, además de multifacética. 
Enumera seguidamente otras mujeres literarias del Quijote (la esposa de don Diego de Miranda, la madre de Sancho Panza y la hija del ventero). Las presenta como ejemplo de mujer hacendosa y trabajadora. Al fin, se refiere a todas (“y tantas como están / bajo la tierra y tantas que son y que serán”, vv. 7-8) y las encumbra como hermosas y buenas madres; y ello, en una tierra con “lagares, molinos y arreboles” (v. 10); nótese en la enumeración que dos sustantivos se refieren a dos realidades concretas de la vida agrícola manchega, pero la otra alude a la belleza del cielo manchego al amanecer y al anochecer.
Realiza una prosopografía, con ciertas notas de etopeya, de “la mujer manchega” (v. 11): morena, de buena planta, virtuosa y buena esposa. En cuanto a los aspectos etopéyicos, destaca su religiosidad. La pinta como casera, ordenada, limpia y administrdadora. Repeticiones (“cuenta garbanzos, cuenta las cuentas del rosario”, v. 22), junto con derivaciones y paralelismos, sirven para trazar una idea completa de esta admirable mujer. 
Las repeticiones retóricas en forma paralelística de los versos 26-27 ensalzan las cualidades positivas de la fémina manchega. Comienza en el verso 29 una extensa enumeración de oraciones en suspensión (“Por esta Mancha…”, “Por este seco llano…”, “Por esta tierra…”, etc.). Describe con sentimiento la geografía manchega, fijándose en la llanura, el terreno reseco, en la inmensidad (“Por este seco llano de sol y lejanía”, v. 33). Los efectos sinestésicos potencian la expresividad, como se puede ver en el ejemplo anterior. Las metáforas, símiles y metonimias, muchas veces personificadas, también intensifican las connotaciones positivas, como en “prados, viñedos y molinos” (v. 29), “mustios pastos como raído terciopelo” (v. 22).
Introduce, por fin, el sujeto de las oraciones suspendidas; no es otro que “un pobre hidalgo ciego de amor un día” (v. 41); con este circunloquio se refiere, lógicamente, a don Quijote, el enamorado de Dulcinea. El yo poético se fija en la figura de Dulcinea; la describe elogiosamente; le llama “eterna compañera y estrella de Quijano” (v. 44). El elogio mayor se concentra en el verso 46: “oh madre de manchegos y numen de visiones”; sin embargo, no entra en contradicción con su condición humilde, sino que la fortalece: “lozana labradora fincada en tus terrones” (v. 45). Le recuerda a Dulcinea, a quien se dirige apostrofándola, que ella fue la causa de ese amor puro y elevado.
El cierre del poema consiste en un elogio y la expresión de un vehemente deseo, casi como una oración, por parte del yo poético, para que la gloria de don Quijote salve del olvido, o del menosprecio, interpretamos nosotros, a “las mujeres de La Mancha” (v. 51).
El poema es muy hermoso porque las descripciones, muy metonimizadas (la selección de rasgos físicos, espirituales, etc. representan a un conjunto) están interiorizadas y rezuman autenticidad.          
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este hermoso y sentido poema es un tributo a la mujer manchega. Machado elogia las virtudes que adornan a este tipo de personas, tanto físicas, como intelectuales y espirituales. Resalta su sentido práctico de la vida y su capacidad administradora del hogar. La alabanza se realiza desde una base literaria; en concreto, desde el Quijote
Los modelos de mujeres manchegas son muchos; solo una de las nombradas es real, Catalina de Salazar, la esposa de Cervantes. Las demás, proceden directamente de la literatura. Este ensanchamiento de la realidad, introduciendo en ella la ficción literaria, aporta gran atractivo al poema. 
Dulcinea del Toboso es la modelo o epítome de esta mujer. Pero Machado no idealiza, sino que mantiene los pies en el suelo. Resalta la humildad y la laboriosidad de esta mujer admirable que ha contribuido significativamente al sostenimiento de las familias manchegas y, por ende, de las españolas.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Quién es el protagonista de este poema? 
2) El poeta, ¿qué valoración realiza de la mujer manchega? Destaca seis virtudes de esta fémina. 
3) El paisaje manchego, ¿se deja ver en el poema? ¿Qué sensación aporta? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la influencia de la literatura?
6) ¿Por qué don Quijote tiene una especial relevancia en este poema? ¿Qué sentido aporta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una alabanza a un grupo de personas por sus cualidades. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de un grupo de personas destacado por sus virtudes. Haz que intervenga el paisaje donde vive, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido”
CXXXIII
LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO
Al fin, una pulmonía                     1
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él ¡din-dán!
Murió don Guido, un señor            5
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;                  10
que era diestro
en manejar el caballo,
y un maestro
en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza,          15
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.
Y asentóla
de una manera española,            20
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,                                25
a escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a su desvaríos.
Gran pagano,
se hizo hermano                       30
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
— ¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.                 35
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.
Buen don Guido, ya eres ido    40
y para siempre jamás…
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?
¿Tu amor a los alamares         45
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?
Buen don Guido y equipaje,  50
¡buen viaje!…
El acá
y el allá
caballero,
se ve en tu rastro marchito,   55
lo infinito:
cero, cero.
¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,         60
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;                    65
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!,
el caballero andaluz.

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema irónico, humorístico y sarcástico es una crítica a cierto tipo de “caballero andaluz” (como se afirma en el último verso). Don Guido es un hombre rico y acaba de morir. El yo poético recuerda su juventud disoluta, inmoral y depravada. Para arreglar su economía, se casa con una mujer rica. Cambia sus hábitos de diversión reprobables (mujeres, toros, alcohol y caballos) por sus frecuentes visitas a la iglesia y su adhesión a una cofradía religiosa. Como balance de la vida de don Guido no queda nada positivo, ni tampoco para el otro mundo puede llevar nada estimable. Ahora yace muerto, con rostro grave, pero no el yo poético no olvida la vida de farsa, disolución y cinismo de este “caballero andaluz”. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Crítica y sátira del “caballero andaluz”, disoluto e inmoral en su vida.
-Ridiculización sarcástica de la vida hipócrita de la vida holgada de un hombre adinerado que no hizo nada positivo en su vida.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-4): el yo poético enuncia o presenta el asunto de su poema: la muerte de don Guido. 
-Segundo apartado (vv. 5-35): breve biografía de don Guido: jaranero, vividor, inmoral, pero luego reconvertido a una vida hipócrita y cínica.
-Tercer apartado (vv. 36-49): balance del yo poético sobre la vida de don Guido: nada hizo, nada se lleva; fue un elemento social parásito.
-Cuarto apartado (vv. 50-69 y final): despedida irónica y humorística de don Guido. Ha muerto con aspecto muy formal, pero su vida disoluta no se olvida fácilmente.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por sesenta y nueve versos octosílabos y tetrasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante; los versos se agrupan formando cuartetas (abab), redondillas (abba), pareados (aa) y tercetas (aba); en efecto, son una sucesión de coplas, entendiendo por esta “Composición poética que consta solo de una cuarteta de romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, y que por lo común sirve de letra en las canciones populares” (DLE). Este tipo de estructura métrica es bastante frecuente en Campos de Castilla. 
1.5. Comentario estilístico
El tono irónico y sarcástico del poema es su primera característica compositiva de relevancia. Todo el contenido rezuma humor y sátira contra el “caballero andaluz”, un tipo social específico encarnado en este don Guido, que acaba de morir. La primera cuarteta anuncia la muerte de este personaje; la causa de su muerte, una pulmonía, ya ridiculiza la supuesta solemnidad del personaje. La onomatopeya “din-dán” (v. 4) refuerza este tono irónico.
Comienza a continuación una biografía satírica de don Guido, compendio de bastantes vicios: juerguista, conquistador y, de mayor, rezador. En su juventud se entregó al vicio de la carne en Sevilla y a asuntos poco productivos, como la equitación y el escanciado de la manzanilla. Al dilapidar su fortuna, optó por un matrimonio de conveniencia y, de paso, reformar sus costumbres. Moderó sus escándalos sociales (recogidos en la semi-metáfora de “desvaríos”) y dedicarse a enaltecer su pasado noble.
Inmediatamente, el yo poético critica su hipocresía religiosa; lo hace a través del oxímoron “pagano” / “hermano” (vv. 29-30); la paronomasia realza la antítesis de significación. Lo ridiculiza cuando nos lo pinta de procesional, cirio en mano y vestido de nazareno, habiendo sido un “trueno” (v. 34), metáfora de sus vicios.
La campana, personificada, nos avisa de que se enterrará pronto, inexorablemente. El yo poético hace balance de la vida de este disipado personaje; aquí el sarcasmo es feroz y firme. No deja nada en esta vida que sea digno de recordar; a la otra no lleva nada sustancial, salvo sus frivolidades con la ropa, los toros y la beatería ritual de la parte final de su vida. La antítesis dejar / llevar incide en su vacuidad.
El yo poético le desea, irónicamente, buen viaje. El “rastro” que deja en este mundo es “cero, cero” (v. 57). La repetición enfatiza la vaciedad de su existencia y su nula aportación al vivir colectivo. La descripción final del cadáver, que parecería elegíaca, es una broma cruel contra don Guido, resaltada a través de la exclamación retórica que ocupa los versos 57-60. Enumera algunas partes de su rostro: mejillas, párpados, calavera, para destacar, irónicamente, su frivolidad, aunque ahora parezca muy grave en su lecho de muerte. 
El yo poético lo toma como representante de una parte de un grupo social distinguido, “la aristocracia”, que se extingue con él. Sigue la descripción del cadáver de don Guido con la enumeración sarcástica de otras partes de su cuerpo: la barba, el pecho y las manos. Todo es muy “formal”, propio del “caballero andaluz” serio ante la muerte y un tarambana ante la vida.
Este hermoso y divertido poema es una seria reflexión sobre la nula aportación a la sociedad de un determinado grupo social, un porcentaje de los aristócratas que dilapidan, pero no aportan nada a la sociedad de la que obtienen sus beneficios. Entre bromas, ironías y sátiras, Machado llama la atención sobre la obligación que todos tenemos, en la medida de nuestras responsabilidades, de aportar a la sociedad elementos de progreso.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7.Interpretación y valoración
Si nos fijamos en el título, encontramos la clave de lectura de este divertido y amargo poema. “Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido” ya anuncia el tono elegíaco del contenido; pero las “virtudes” de don Guido no son tales, sino un conjunto de feos vicios. Las “coplas”, son, en efecto, el conjunto de las estrofas menores que conforman el poema.
La ironía aparece en el título de un modo explícito. El sarcasmo se verbaliza a lo largo del poema: no son cualidades positivas las que ostenta este caballerete, sino negativas. En el fondo del poema late una reflexión seria y amarga sobre el tipo de vida de ciertos miembros de la aristocracia española. La hipocresía y la irresponsabilidad son sus notas más llamativas. Machado critica casi violentamente la falta de colaboración de estos individuos para el avance social y cultural del país.
El contenido también posee un ingrediente humorístico de primer orden. La ridiculización de don Guido, grotesca y despiadada, hace que el lector esboza una sonrisa, aunque amarga. El poema es divertido, humorístico y chispeante, pero con un fondo de reflexión ética de primer orden.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Quién es don Guido y a qué grupo social representa? 
2) El poeta, ¿aprueba o desaprueba la vida de don Guido? ¿Por qué? 
3) ¿Por qué aparece un fuerte contraste entre la vida de juventud de don Guido y la de adulto y mayor? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el humor, la ironía y el sarcasmo?
5) ¿Es importante el asunto de la aportación del individuo a la vida en común? ¿Dónde lo apreciamos? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese con humor, ironía y sarcasmo un hecho social bien conocido por todos.  Puedes imprimir un sentido reflexivo y crítico como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de un hecho social relevante, pero visto con ironía y sarcasmo. Haz que intervenga la reflexión, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «Los olivos» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Los olivos”
CXXXII
LOS OLIVOS
I
¡Viejos olivos sedientos                          1
bajo el claro sol del día,
olivares polvorientos
del campo de Andalucía!
¡El campo andaluz, peinado                   5
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olvidar y de olvidar!
Son las tierras
soleadas,                                             10
anchas lomas, lueñes sierras
de olivares recamadas.
Mil senderos. Con sus machos,
abrumados de capachos,
van gañanes y arrieros.                        15
De la venta del camino
a la puerta, soplan vino
trabucaires bandoleros!
Olivares y olivares
de loma en loma prendidos                   20    
cual bordados alamares.
Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada.                         25
Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas…
Olivares, Dios os dé                               30
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales
vuestras flores racimadas;                     35
y las lluvias otoñales,
vuestras olivas moradas.
Olivar, por cien caminos,
tus olivitas irán
caminando a cien molinos.                    40
Ya darán
trabajo en las alquerías
a gañanes y braceros,
¡oh buenas frentes sombrías
bajo los anchos sombreros!…                45
¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,                           50
de los que muestran el puño
al destino,
los benditos labradores,
los bandidos caballeros, 
los señores                                            55
devotos y matuteros…
Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!…
Venga Dios a los hogares                         60
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!
II
A dos leguas de Úbeda, la Torre
de Pero Gil, bajo este sol de fuego,
triste burgo de España. El coche rueda   65
entre grises olivos polvorientos.
Allá, el castillo heroico.
En la plaza, mendigos y chicuelos:
una orgía de harapos…
Pasamos frente al atrio del convento      70
de la Misericordia.
¡Los blancos muros, los cipreses negros!
¡Agria melancolía
como asperón de hierro
que raspa el corazón! ¡Amurallada          75
piedad, erguida en este basurero!…
Esta casa de Dios, decid, hermanos,
esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro?
Y ese pálido joven,
asombrado y atento,                              80
que parece mirarnos con la boca,
será el loco del pueblo,
de quien se dice: es Lucas,
Blas o Ginés, el tonto que tenemos.
Seguimos. Olivares. Los olivos                85
están en flor. El carricoche lento,
al paso de dos pencos matalones,
camina hacia Peal. Campos ubérrimos.
La tierra da lo suyo; el sol trabaja;
el hombre es para el suelo:                    90
genera, siembra y labra
y su fatiga unce la tierra al cielo.
Nosotros enturbiamos
la fuente de la vida, el sol primero,
con nuestros ojos tristes,                        95
con nuestro amargo rezo,                      
con nuestra mano ociosa,
con nuestro pensamiento
—se engendra en el pecado,
se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!—       100
Esta piedad erguida                                
sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,
esta casa de Dios, decid, ¡oh santos
cañones de von Kluck, ¿qué guarda dentro?

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este denso y largo poema, dividido en dos partes, describe, analiza y reflexiona, a través de un viaje, sobre los olivos y las gentes que viven de él, los olivareros. El poema se abre con una exaltación de los olivos andaluces. A lo largo de lomas y campos, iluminados por el sol del verano, se disponen alineados los campos de olivos.  
A continuación aparecen las personas que los cultivan. Las figuras no son muy alentadoras, pero hay que aceptarlas. Son gentes humildes, pobres y, a veces, de vida irregular y violenta. De nuevo vuelve a cantar a los olivos con emoción positiva; alaba su belleza, de día y de noche. Dialoga el yo poético con ellos, deseándoles agua suficiente y buen clima para que produzcan muchos y sabrosos frutos, las “olivas moradas” (v. 37). Recrea la recogida del fruto manualmente, el transporte a los molinos, por parte de “gañanes y braceros”, citados elogiosamente.
Alaba al olivar y a los olivareros por su fidelidad recíproca y su tenacidad, permaneciendo fieles a la tierra. Aprecia la nobleza de esas gentes rurales, aunque también señala sus vicios (bandolerismo, hipocresía religiosa…). Deseo para todos ellos la bendición de Dios, para que vivan en paz y prosperidad.
La segunda parte del poema relata un viaje. El primer lugar que se visita es Torreperogil, pueblo poco agradable, pues lo denomina “triste burgo de España” (v. 65). Describe el castillo y las personas con las que se encuentra, todas pobres y abandonadas: “mendigos y chicuelos” (v. 68). Se fija en el convento de la Misericordia, lugar poco amable para el yo poético, ahora viajero, pues le concita sentimientos de rechazo. Quisiera saber qué se guarda dentro de sus muros; lo sospecha, pero se lo calla. Observa a un muchacho deficiente mental y le provoca lástima; sabe que es el “tonto del pueblo”, y por ello, despreciado. Se dirige a Peal, hacia el sur, hacia la sierra. El coche de caballos avanza lentamente. En tanto, el yo poético medita sobre estos campos de olivo; la tierra es bastante generosa cuando se la trabaja. El campesino está enraizado a su tierra. Cree que el hombre, o una parte de ellos (englobada en el “nosotros”, acaso los hombres de la ciudad), rompe el equilibrio natural del mundo. Nuestras acciones y pensamientos no concuerdan con el ritmo del mundo. El hombre es una criatura contradictoria y vive entre el dolor y la angustia. Cierra el poema preguntándose qué es lo que realmente llevamos dentro de nuestros corazones y cabeza, pues el contraste entre la piedad y la violencia (como la muestra la Primera Guerra Mundial) es demasiado evidente y, aparentemente, irresoluble.
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Declaración de admiración y respeto al olivo, a la tierra y a los campesinos olivareros. 
-Expresión de la amarga y lacerante realidad humana, pues bajo una fachada de piedad se esconde un alma turbia y mala, egoísta y vanidosa.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados temáticos, dos en cada una de las secciones en que se divide el contenido. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-18): el yo poético alaba al olivo, las tierras donde crecen y las personas, no siempre de corazón limpio, que viven con su cultivo. 
-Segundo apartado ( vv. 19-62): expresión del deseo, casi a modo de oración, de que Dios proteja esos campos para que todos puedan vivir con dicha y plenitud.
-Tercer apartado (vv. 63-84): relato de un viaje con parada en Torreperogil. Presenta un paisaje físico y humano desolador; la pobreza y la ignorancia campan por sus respetos.
-Cuarto apartado (vv. 85-104 y final): visita Peal, otro pueblo igual de triste y abandonado que el anterior. Se cierra el poema con una reflexión final desalentadora, a partir del verso 93, con los verbos en primera persona del plural, sobre la imposibilidad de avanzar hacia el progreso y la integridad, pues parece que la sociedad se asienta en la hipocresía, el sentimiento de culpa y la ignorancia generalizadas.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por ciento cuatro versos octosílabos y algunos tetrasílabos. Mantienen una rima variada, pero regular. Forman cuartetas, redondillas y pareados. El efecto musical es hermoso y evidente, contribuyendo firmemente a una significación golbal de movimiento pausado y reflexión en marcha. 
1.5. Comentario estilístico
Una vez más en Machado, lo que parece un poema descriptivo y superficial se torna en otro profundo, analítico e interiorizado. La mirada externa se transforma en otra interna y contemplativa. El motivo inicial, los olivos, como recuerda el título, se transforma en un viaje por dos pueblos próximos a Baeza: Torreperogil y Peal. El yo poético alaba al olivo como un árbol resistente y benéfico para los hombres, pues su fruto, las olivas, son el origen del aceite. Los primero cuatro versos, que forman una cuarteta, son una estructura nominalizada (no hay verbos conjugados) esencialista y de presencia rotunda. La estructura exclamativa expresa la admiración del yo poético por los “olivos sedientos” (v. 1) del campo andaluz. La nota positiva del “claro sol del día” (v. 2) crea un fuerte contraste con los “olivares polvorientos” (v. 3). La segunda cuarteta es muy similar a la prmera en cuanto a sus estructura sintáctica y semántica. Ahora tiene un alcance más profundo. El “campo andaluz” está “rayado” (alude a la disposición lineal de los olivos, creemos; pero también a su enfado o hartazgo), como se puede apreciar a lo largo de las colinas y llanuras.    
Pronto aparecen los hombres, en este caso “gañanes y arrieros” (v. 15), completado el cuadro con los “trabucaires bandoleros” (v. 18) que trasiegan vino alegremente en una venta. El yo poético se siente decepcionado por las personas que va viendo, no muy ejemplarizantes, digamos.
La estructura repetitiva “Olivares y olivares” (v. 19) indica la enorme cantidad de árboles de esta especie, como si no hubiera otro; de hecho, no se mienta a ningún otro tipo de vegetal en todo el poema. Se refuerza con la repetición en el verso siguiente de “de loma en loma”; destaca su gracia geométrica con el símil “cual bordados alamares” (v. 21), es decir, como botones u ojales a la orilla de un vestido o capa. La palabra “olivar”, tanto en singular como en plural, se repite seis veces en posición inicial del verso; forma estructuras anafóricas y paralelísticas de enorme expresividad; suspende la significación porque no aparece todavía la parte final del período oracional. Presenta a los olivares por la mañana, por la tarde y por la noche. A partir del verso 30 comprendemos el sentido hasta ahora suspendido: desea para los olivares agua en abundancia para desarrollarse con plenitud (“Dios os dé / los eneros / de aguaceros”, vv. 30-32). 
Añade a continuación su deseo de que reciban más lluvia en agosto, viento fresco de la primavera, más lluvia en el otoño y así el fruto, “las olivas moradas” (v. 37), se multiplicará. Recrea a continuación (vv. 38-43) la escena de la cosecha, a cargo de “gañanes y braceros” (v. 45); como vemos, el elemento humano es más bien escaso, aunque, de pronto, en los dos versos siguientes, alaba a estos hombres que viven de su esforzado trabajo. En el verso 46 comienza una larga exclamación, que es un deseo, dirigido al “olivar y olivareros”: desea para ellos la bendición de Dios, la protección de la divinidad, para que les ayude en su noble tarea, al menos en lo que toca a los “benditos labradores” (v. 53); quizá no tanto a los “bandidos caballeros” y otros individuos de vida turbia. El yo poético muestra su respeto y amor a esa tierra a través de ese noble deseo.
La segunda sección del poema se transforma casi en una crónica de un viaje a dos pueblos: Torreperogil y Peal. La visita de estos núcleos urbanos es decepcionante para el yo poético. No tanto por su arquitectura, que la encuentra indiferente, pues es solo un “triste burgo de España” (v. 65). Nombra sucesivamente al “castillo heroico”, la plaza y el “convento / de la Misericordia”. 
El paisaje humano es desolador y desasogante, tanto para el yo poético, como para nosotros, lectores. Ve “mendigos y chicuelos: / una orgía de harapos…” (vv. 68-69). La pobreza y la miseria son la nota dominante. La metáfora sinestésica contenida en “agria melancolía” (v. 73) expresa muy bien la amarga realidad que ha de admitir. Todo es como “asperón de hierro” (v. 74), es decir, arenisca para amolar una pared, pero aquí es “el corazón” el que se ve depurado. 
Surge el contraste que ya se mantiene en el resto del poema. Si todo es un “basurero”, ¿cómo podemos ver en el convento, o en el pueblo, piedad o limpieza de corazón? El yo poético apostrofa a los “hermanos”, metonimia de nosotros, lectores; nos pide una implicación más seria y comprometida con el contenido de su poema. La repetición de “Esta casa de Dios” (vv. 77-78), en forma de anáfora y paralelismo, indica muy bien que el nombre es rimbombante, pero el contenido no está tan claro. 
Se fija el yo poético es un individuo, “ese pálido joven, / asombrado y atento” (vv. 79-80). Es “el loco del pueblo”, sospecha. Le provoca desazón y tristeza. El viaje avanza en la carroza tirada por dos caballos deslucidos y famélicos (a ello se refiere “pencos matalones”), como enuncia “Seguimos”. De nuevo los olivares “en flor” se imponen como realidad contundente del paisaje. Es como un factor consolatorio y relajante, ante la miseria humana.
El yo poético se dirige a Peal. Encuentra un equilibrio entre la tierra y el cielo, a través del campesino que trabaja la tierra con un duro esfuerzo. En el verso 93 comienza la reflexión pesimista final. El yo poético se incluye en un “Nosotros”, donde nosotros mismos, lectores, podríamos estar. El pensamiento es muy sombrío. “Nosotros” rompemos el equilibrio natural, “enturbiamos” (metáfora de nuestra mancilla) la vida original y auténtica (metaforizada en “fuente de la vida” y “sol primero”, v. 94). Siguen cuatro versos paralelísticos anafóricos en el que recoge con feroz contundencia las malas acciones del hombre: miramos, rezamos, holgazaneamos y pensamos torticera e interesadamente. El epítome se presenta en los versos 99-100, en una interpolación. Nosotros perpetuamos la raza en el pecado y vivimos dolorosamente. Dios nos ha abandonado, o no hemos sabido ganárnoslo adecuadamente.
De este modo, no se puede vivir con limpieza de corazón y con un propósito vital moralmente sostenible. La piedad levantada “sobre este burdo sórdido” (v. 102) es solo una fachada, un acto de hipocresía que no resiste un mínimo análisis. 
Apostrofa a los “santos / cañones de von Cluck” para que le revelen el sentido de nuestras vidas bastante podridas. Von Kluck fue un general alemán famoso en la Primera Guerra Mundial por su agresividad y ambición bélica. Aquí funciona como una metonimia del mal, del horror despiadado y absurdo. Como Dios no le responde, se acoge al otro lado, a la impiedad y a la ferocidad, para que le explique cómo se puede arreglar la realidad tan decepcionante. Es una reacción fruto de la desesperación interna del yo poético, harto del cinismo y los contrastes sociales llenos de injusticia y desorden natural. La interrogación final, que no es retórica, o no el todo, es una firme expresión de las dudas angustiosas que arrastra el yo poético.
El poema, como podemos ver, es de una hondura tremenda. No es una pintura amable de los campos olivareros de Andalucía, sino una contemplación indagatoria sobre el sentido de la realidad social, personal y colectiva de un país, España, atravesado de agudos contrastes.           
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este denso y hermoso poema presenta y reflexiona sobre una parte de la realidad española, en este caso, el mundo rural andaluz. El olivo, ese bello y noble árbol, es el pretexto inicial; inmediatamente deriva en una interiorización de la vida rural, poco complaciente. Gente de dudosa moralidad, pobreza, humildad, falta de educación, nos dejan un cuadro bastante desolador.
La segunda parte del poema, en forma de viaje por la comarca de Baeza, tampoco es muy tranquilizadora. Los dos pueblos citados, Torreperogil y Peal, se nos presentan como pobres y destartalados. Machado indaga en las causas de esa realidad poco amable. Encuentra una sociedad hipócrita e incluso cínica, entregada a la representación, más que a la acción.
No le complace tampoco la situación espiritual de esa tierra. Las gentes practican unos rituales superficiales que, además, no sirven para arreglar los problemas. La meditación es triste y amarga, pues no encuentra una solución para una sociedad desolada.
El poema es bello y hermoso porque, al lado de la alabanza al olivo, a los campos donde crecen y a las personas que viven cultivándolos, se acompaña una honda reflexión sobre las causas profundas del atraso cultural y espiritual de España.  
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Por qué el poeta alaba al olivo?  
4) ¿Todas las personas presentan el mismo perfil bajo de desarrollo cultural y moral?
5) ¿Qué papel juega la religión en este poema? ¿Cómo interpretar la figura del “tonto del pueblo”? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese admiración por un árbol u otro vegetal especialmente interesante.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de un árbol o ser vegetal especialmente hermoso o benéfico. Haz que intervenga la meditación, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «La saeta» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “La saeta”
CXXX
LA SAETA
¿Quién me presta una escalera,          1
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
SAETA POPULAR
¡Oh, la saeta, el cantar                       5
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras                    10
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,                         15
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!           20

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. Este poema aborda el fervor religioso popular, bien visible en la Semana Santa andaluza. La saeta inicial, un cantar (poema de tema variado, con una estructura de cuatro versos octosílabos más o menos romanceados), es  de origen popular; presenta a un yo poético que pretende ayudar en la cruz a Cristo, aliviándolo de su martirio. La saeta popular que la sigue funciona como una glosa, una explicación aclaratoria posterior. El yo poético (no es el mismo de la saeta inicial) admira el fervor religioso popular hacia Cristo, como que forma parte de sus creencias, pues lo ha heredado de sus mayores. Y cuando parece que lo asume, rechaza la figura del Cristo “del madero”, sufriente y como pasivo, para abrazar al Cristo “que anduvo en el mar”, es decir, el que asumió la incertidumbre y los peligros de la existencia. 
1.2. Tema
El poema aborda dos temas principales:
-Declaración de las creencias religiosas del yo poético, identificables con la admiración por el Cristo más humano y activo.
-Admiración por la poesía popular, o la canción religiosa con aires populares, pues expresan con belleza las creencias de las personas.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-4): una saeta (“Palo flamenco consistente en una jaculatoria o copla que una persona dedica a las imágenes de las procesiones”, según el DLE) expresa la devoción popular en Semana Santa; alguien trata de ayudar a Cristo quitándole los clavos de sus extremidades. 
-Segundo apartado ( vv. 5-20): reflexión sobre las creencias cristianas del yo poético. Cree en un Cristo más humano, próximo a los padecimientos del hombre normal, con dudas y angustias.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veinte versos octosílabos agrupados en dos estrofas. La primera estrofa se compone de cuatro versos octosílabos; riman los pares en asonante, en tanto que los impares quedan libres. Forman un cantar (“Copla o breve composición poética musicalizada o adaptable a alguno de los aires populares, como el fandango, la jota, etc.”, según el DLE); en este caso, es una saeta. 
La segunda estrofa, compuesta por los dieciséis versos restantes, está formado por dos redondillas (abba) de rima distinta, una cuarteta (cdcd) y otra redondilla final. Como se ve, cada una de ellas se puede identificar con un cantar. También son identificables con coplas (“Composición poética que consta solo de una cuarteta de romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, y que por lo común sirve de letra en las canciones populares”, según el DLE).
1.5. Comentario estilístico
La primera estrofa es, al parecer, una saeta de origen popular. A través de una oración interrogativa, expresa el deseo del creyente cristiano de aliviar el dolor de Cristo cuando está crucificado en la cruz, sufriendo lo indecible. Es un modo de expresar el fervor religioso del hombre común.
La segunda estrofa, titulada “Saeta popular” (advirtiendo así que el poema se acoge a la estructura de una fórmula poética folclórica y tradicional), glosa o explica el contenido de la saeta inicial. El yo poético expresa su admiración por la saeta como canción o poema popular, y también por la saeta “al Cristo de los gitanos”, es decir, una figura muy concreta y específica de la Semana Santa granadina (la talla, de finales del siglo XVII se encuentra en la iglesia del Sacromonte, en el barrio del Albaicín, en la ciudad de Granada). 
El yo poético emplea cuatro oraciones exclamativas para expresar sus propias creencias religiosas. Admira la devoción popular, es decir, la expresión artística de ese fervor a través de la saeta; le considera admirable, como expresan las exclamaciones. La primera exclamación son enunciados sin verbo, concentrando toda la significación el los sustantivos “saeta” y “cantar” (v. 5). Explica que se trata de la figura o talla del Cristo de los gitanos; este sobresale por su aspecto sangriento y dolorido. Nótese que la primera palabra, “cantar”, concentra toda la significación de la estrofa.
En la segunda exclamación (que forma la segunda redondilla, vv. 9-12), el yo poético admira el origen popular y folclórico andaluz de este cantar que se ejecuta en la Semana Santa. Anota también el impulso popular por solidarizarse y ayudar a la figura del Cristo doliente. 
La tercera estrofa es muy paralelística respecto de la anterior (es una oración exclamativa y también comienza con la palabra “cantar”). Admira el yo poético su raigambre popular y el carácter heredado del fervor hacia esa figura. Sin embargo, la cuarta y última redondilla rompe totalmente con la anterior en cuanto a significación, no en cuanto a estructura formal, pues se mantienen las exclamaciones. Ahora el yo poético es el sujeto de la última oración del poema. Afirma, rotundo, que “¡Oh, no eres tú mi cantar!”, v. 17). Rechaza, por tanto, su afinidad con ese cantar y su contenido religioso.
En la última oración explica la razón. No encuentra nada atractivo al “Jesús del madero” (v. 19), metáfora de un Cristo pasivo, doliente y como paralizado. Sin embargo, expresa su admiración por un Cristo más activo, como más solidarizado con los problemas humanos. Parece que es el sentido de la metáfora “al que anduvo en el mar” (v. 20). Aquí, “mar” alude a la vida turbulenta y contradictoria, con un destino final de muerte, de cualquier humano en cualquier época. Parece que el yo poético desea resaltar el aspecto más mortal de Cristo, por tanto, más implicado en la naturaleza humana.
El poema presenta una bellísima estructura formal, cuajada de delicadeza y sencillez. Por otro lado, la carga emotiva, popular y personal, es bien visible.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este bello poema contiene un fondo reflexivo de gran importancia. El yo poético, trasunto de Antonio Machado, nos deja ver sus creencias religiosas más íntimas. Se inclina por un cristianismo activo, constructivo, diríamos. La forma del poema, basada en una saeta y una glosa que funciona como un cantar (o sucesión de ellos) alcanza una perfección absoluta. 
En muy pocos versos, Machado reflexiona sobre la religiosidad popular, dramática y truculenta, podríamos decir, y declara su fe más intimista y próxima a un Cristo humano que, de algún modo, ha pasado por las vicisitudes de cualquier ser humano.
 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿se identifica con la fe religiosa popular? 
3) ¿Qué diferencia hay entre el “Jesús del madero” y “el que anduvo en el mar”? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el aprecio por lo folclórico y popular andaluz?
5) ¿El “cantar”, en este poema, es lo importante, o solo un pretexto para reflexionar sobre algo más hondo?  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa, verso o diálogo, que exprese una creencia popular, o costumbre folclórica, de naturaleza religiosa (procesiones, devociones, rituales, etc.). Puedes imprimir un sentido reflexivo, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de creencias populares religiosas y folclóricas. Haz que intervenga la reflexión valorativa, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.

Antonio Machado: «Noviembre 1913» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Noviembre 1913”
CXXIX
NOVIEMBRE 1913
Un año más. El sembrador va echando          1
la semilla en los surcos de la tierra.
Dos lentas yuntas aran,
mientras pasan las nubes cenicientas
ensombreciendo el campo,                           5
las pardas sementeras,
los grises olivares. Por el fondo
del valle el río el agua turbia lleva.
Tiene Cazorla nieve,
su montera, Aznaitín. Hacia Granada,          10
montes con sol, montes de sol y piedra.
1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. En este poema, el yo poético contempla los campos de Baeza y anota tres detalles: unos campesinos siembran sus campos, unas nubes grises atraviesan el cielo y, al fondo, el río con su agua turbia pasa rápido. Más lejos, la sierra de Cazorla ya tiene nieve.
1.2. Tema
El poema aborda un solo tema: contemplación de los campos de Baeza en el momento de la sementera, con la nieve ya en los montes de Cazorla. 
1.3. Apartados temáticos
El poema es muy unitario y todo su contenido se agrupa en un solo bloque de significación. Estamos ante la contemplación serena de un paisaje (Baeza) con tres elementos: la tierra, el río (agua) y el cielo.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por once versos endecasílabos y heptasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es asonante, coincidiendo en los versos pares; los impares quedan libres. De este modo, estamos ante una silva romanceada, estrofa bastante empleada por Machado. 
1.5. Comentario estilístico
Este poema presenta un cuadro de costumbres, una escena rutinaria de la vida rural andaluza-manchega. Como aclara el título, estamos en el mes de noviembre de 1913. El yo poético contempla el campo y observa tres elementos: tierra, agua y cielo. Lo hace con una mirada espacial, de lo más cercano a lo más lejano. La expresión “un año más” con que se abre el poema alude a las acciones repetitivas y como rituales.
Primero observa el campo y divisa dos yuntas en las tareas de siembra. Eleva la mirada y ve “nubes cenicientas / ensombreciendo el campo” (vv. 4-5) y lo que contiene: sementeras y olivares. 
Algo más a lo lejos, divisa el río en el “fondo del valle”. Y en el horizonte final divisa la Sierra de Cazorla (primer topónimo que aparece), ya con nieve; su pico, Aznaitín, así lo atestigua. Mira hacia el sur y ve los montes en dirección a Granada, que son “de sol y piedra” (v. 11), es decir, iluminados y rocosos.
Estamos ante un poema contemplativo, pero con poca carga interior. Se trata como de la descripción de un paisaje, solo que se cambiando el pincel por la pluma. El resultado es un paisaje hermoso, atractivo, pero algo ajeno al yo poético y, por ende, a nosotros mismo, lectores.
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este breve poema es interesante porque describe el campo de Baeza con precisión y cierta emotividad. Extiende una mirada de lo próximo a lo lejano, pasando por tres elementos naturales: tierra, cielo y agua, en distintas proporciones.
Se aprecia la mirada cuidadosa y profunda, aunque algo externa al poeta.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué tipo de paisaje se presenta en el poema? 
2) El poeta, ¿dónde ubica la acción? ¿Es especial para él? 
3) ¿Qué órgano sensorial domina el poema? ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el desarrollo de las tareas agrícolas?
6) ¿Qué lugares se nombran en el poema? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un lugar especial y querido.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de lugares atractivos. 

Antonio Machado: «Poema de un día. Meditaciones rurales» (de «Campos de Castilla»); análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO – “Poema de un día. Meditaciones rurales”
CXXVII
POEMA DE UN DÍA
MEDITACIONES RURALES
He aquí ya, profesor                          1
de lenguas vivas (ayer
maestro de gay-saber,
aprendiz de ruiseñor),
en un pueblo húmedo y frío,              5
destartalado y sombrío,
entre andaluz y manchego.
Invierno. Cerca del fuego.
Fuera llueve un agua fina,
que ora se trueca en neblina,            10
ora se torna aguanieve.
Fantástico labrador,
pienso en los campos. ¡Señor,
qué bien haces! Llueve, llueve
tu agua constante y menuda              15
sobre alcaceles y habares,
tu agua muda,
en viñedos y olivares.
Te bendecirán conmigo
los sembradores del trigo;                 20
los que viven de coger
la aceituna;
los que esperan la fortuna
de comer;
los que hogaño,                                 25
como antaño,
tienen toda su moneda
en la rueda,
traidora rueda del año.
¡Llueve, llueve; tu neblina                 30
que se torne en aguanieve,
y otra vez en agua fina!
¡Llueve, Señor, llueve, llueve!
En mi estancia, iluminada
por esta luz invernal,                         35
—la tarde gris tamizada
por la lluvia y el cristal—,
sueño y medito.
Clarea
el reloj arrinconado,                           40
y su tic-tac, olvidado
por repetido, golpea.
Tic-tic, tic-tic… Ya te he oído.
Tic-tic, tic-tic… Siempre igual
monótono y aburrido.                         45
Tic-tic, tic-tic, el latido
de un corazón de metal.
En estos pueblos, ¿se escucha
el latir del tiempo? No.
En estos pueblos se lucha                    50
sin tregua con el reloj,
con esa monotonía
que mide un tiempo vacío.
Pero ¿tu hora es la mía?
¿Tu tiempo, reloj, el mío?                    55
(Tic-tic, tic-tic…) Era un día
(Tic-tic, tic-tic) que pasó,
y lo que yo más quería
la muerte se lo llevó.
Lejos suena un clamoreo                     60
de campanas…
Arrecia el repiqueteo
de la lluvia en las ventanas.
Fantástico labrador,
vuelvo a mis campos. ¡Señor,               65
cuánto te bendecirán
los sembradores del pan!
Señor, ¿no es tu lluvia ley,
en los campos que ara el buey,
y en los palacios del rey?                     70
¡Oh, agua buena, deja vida
en tu huida!
¡Oh, tú, que vas gota a gota,
fuente a fuente y río a río,
como este tiempo de hastío                  75
corriendo a la mar remota,
con cuanto quiere nacer,
cuanto espera
florecer
al sol de la primavera,                           80
sé piadosa,
que mañana
serás espiga temprana,
prado verde, carne rosa,
y más: razón y locura                            85       
y amargura
de querer y no poder
creer, creer y creer!
Anochece;
el hilo de la bombilla                      90
se enrojece,
luego brilla,
resplandece,
poco más que una cerilla.
Dios sabe dónde andarán                95
mis gafas… entre librotes,
revistas y papelotes,
¿quién las encuentra?… Aquí están.
Libros nuevos. Abro uno
de Unamuno.                                100
¡Oh, el dilecto,
predilecto
de esta España que se agita,
porque nace o resucita!
Siempre te ha sido, ¡oh Rector     105
de Salamanca!, leal
este humilde profesor
de un instituto rural.
Ésa tu filosofía
que llamas diletantesca,              110
voltaria y funambulesca,
gran Don Miguel, es la mía.
Agua del buen manantial,
siempre viva,
fugitiva;                                       115
poesía, cosa cordial.
¿Constructora?
—No hay cimiento
ni en el alma ni el viento—.
Bogadora,                                   120
marinera,
hacia la mar sin ribera.
Enrique Bergson: Los datos
inmediatos
de la conciencia, ¿Esto es            125
otro embeleco francés?
Este Bergson es un tuno;
¿verdad, maestro Uhamuno?
Bergson no da como aquel
Immamuel                                   130
él volatín Inmortal;
este endiablado judío
ha hallado el libre albedrío
dentro de su mechinal.
No está mal:                                 135
cada sabio, su problema
y cada loco, su tema.
Algo importa
que en la vida mala y corta
que llevamos                                 140
libres o siervos seamos;
mas, si vamos
a la mar,
lo mismo nos han de dar.
¡Oh, estos pueblos! Reflexiones,     145
lecturas y acotaciones
pronto dan en lo que son:
bostezos de Salomón.
¿Todo es
soledad de soledades,                     150
vanidad de vanidades, 
que dijo el Eclesiastés?
Mi paraguas, mi sombrero,
mi gabán… El aguacero
amaina… Vámonos, pues.                155
Es de noche. Se platica
al fondo de una botica.
—Yo no sé,
Don José,
cómo son los liberales                       160
tan perros, tan inmorales.
— ¡Oh, tranquilícese usté!
Pasados los carnavales;
vendrán los conservadores,
buenos administradores,                    165
de su casa.
Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,                                     170
ni mal que cien años dure.
—Tras estos tiempos, vendrán
otros tiempos y otros y otros,
y lo mismo que nosotros
otros se jorobarán.                             175
Así es la vida Don Juan.
—Es verdad, así es la vida.
—La cebada está crecida.
—Con estas lluvias…
 Y van                                                180
las habas que es un primor.
—Cierto; para marzo, en flor.
Pero la escarcha, los hielos…
— Y además, los olivares
están pidiendo a los cielos                  185
agua a torrentes.
 — A mares.
¡Las fatigas, los sudores
que pasan los labradores!
En otro tiempo…                                190
Llovía
también cuando Dios quería.
—Hasta mañana, señores.
Tic-tic, tic-tic… Ya pasó
un día como otro día,                         195
dice la monotonía
del reló.
Sobre mi mesa Los datos
de la conciencia, inmediatos.
No está mal                                        200
este yo fundamental,
contingente y libre, a ratos,
creativo, original;
este yo que vive y siente
dentro la carne mortal,                       205
¡ay!, por saltar impaciente
las bardas de su corral.
 
Baeza, 1918

1. ANÁLISIS
1.1. Resumen
Antonio Machado es uno de los más excelsos poetas en lengua española. La profundidad y deslumbrante belleza de su poesía alcanza cotas muy altas. El poema que ahora comentamos es muy autobiográfico, reflexivo y de tono mordaz. Machado, a través del yo poético, revisa su vida desde que dejó Soria (1912), camino de Baeza, donde vive en 1918, año de composición del poema. Se presenta como “profesor / de lenguas vivas” (vv. 1-2), lo que, en efecto, es, pues ejercía la cátedra de francés en el instituto de Baeza. Habla de sí mismo en tercera persona, sin verbos en primera persona, como si se desdoblara, aunque a lo largo del poema se muestra en primera persona (cuando recuerda a Leonor, por ejemplo), para volver a la tercera. Alude irónicamente a su pasado de poeta modernista con dos alusiones risibles a un tipo de poesía insustancial (“maestro del gay-saber” y “aprendiz de ruiseñor”). Alude, sin citar, a Baeza y lo presenta como un pueblón “destartalado y sombrío” (v. 6). 
Sitúa la acción en una época del año: invierno; por tanto, con lluvía y frío, de ahí que se arrime al fuego para calentarse. Se define el yo poético como “Fantástico labrador” (v. 12), pues se preocupa del clima y de los cultivos sin poseer ni dedicarse a tareas agrícolas. Apostrofa largamente a Dios (vv. 13-33) y le agradece que llueva mucho sobre “viñedos y olivares” (v. 18). Los campesinos bendecirán al Señor por esa lluvia que quita el hambre, pues la filosofía rural es sencilla y clara.
Describe su despacho o “estancia” (v. 34) y enuncia las dos acciones que realiza: soñar y meditar. Dialoga sordamente con el reloj que marca el paso del tiempo con su tic-tac (vv. 39-59), señalando su aburrimiento. Lamenta que en los pueblos se lucha contra el tiempo para que nada cambie. Denuncia, de este modo, el inmovilismo provinciano. Reconoce que su percepción del tiempo no es la del reloj; todo se detuvo cuando “un día (…) / lo que yo más quería / la muerte se lo llevó” (vv. 56-59). Se trata de una alusión al fallecimiento de Leonor Izquierdo, la esposa de Machado; esto le provoca amargura, a la que pone sordina.
Tras la incursión en el recuerdo doloroso, vuelve al presente; el yo poético escucha un “clamoreo / de campanas…” (vv. 60-61). Sigue lloviendo y vuelve a fantasear con su faceta campesina. Se dirige de nuevo a Dios (vv. 65-88), para agradecerle la lluvia que fertiliza los campos. Está anocheciendo y enciende la luz eléctrica. Busca sus gafas y, al fin, las encuentra. Toma un libro de su admirado Unamuno, a quien califica de “dilecto, / predilecto” (vv. 101-102). Se confiesa su discípulo, pues su filosofía es pura, viva y auténtica (vv. 109-122), en contraste con otras, como la de Bergson, o Kant, a los que deja a un lado por especuladores, en torno a la realidad perceptible y el libre albedrío. Valora la filosofía de ambos como menos mala (vv. 135-144); después de todo, “cada loco, su tema” (v. 137); y sin olvidar que, al fin, la muerte nos aguarda y nos iguala a todos. 
El yo poético admite que estas lecturas y reflexiones son producto del aburrimiento y aislamiento. La realidad esencial se reduce a sombras y soledad, como la Biblia afirma. El yo poético observa que amaina la lluvia, se prepara y se dirige a una tertulia que se reúne en la rebotica de una farmacia (vv. 153-157). Reproduce humorísticamente el diálogo entre dos contertulios, don Juan y don José (vv. 158-193); hablan sobre política, el clima, las cosechas, las penurias (de los demás) y así, se vuelve a casa.
Vuelve el yo poético a su casa y admite la monotonía de su vida (vv. 194-207). Reflexiona sobre su vida y se reconcilia consigo mismo, pues se siente vivo y con ganas de alcanzar nuevas metas. A pesar de sus penurias, desearía emprender nuevos rumbos y experimentar otras cosas enriquecedoras, como expresa en la metáfora final: “¡ay!, por saltar impaciente / las bardas de su corral” (vv. 206-207). Y así, se cierra este bello y divertido poema
1.2. Tema
El poema aborda tres temas principales:
-Monotonía de la vida provinciana, que empuja al aburrimiento.
-Deseo de vivir con más energía y empuje para sentirse libre y pleno.
-Autobiografía irónica sobre la vida rutinaria del profesor de instituto que carece de grandes alicientes.
1.3. Apartados temáticos
El poema presenta cinco apartados temáticos. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-38): el yo poético se presenta en su oficio, profesor, en un lugar, Baeza, y un tiempo, un anochecer de invierno. Agradece la lluvia a Dios, como si fuera un campesino.
-Segundo apartado (vv. 39-88): diálogo truncado con el reloj, confesión del dolor producido por la muerte de su mujer y nueva oración a Dios para agradecer la lluvia.
-Tercer apartado (vv. 89-152): reflexión sobre su actividad intelectual, su lecturas, su visión de la vida, influida por Unamuno.
-Cuarto apartado (vv. 153-193): asistencia a una tertulia en la rebotica de una farmacia, en la que comenta con aburrimiento la realidad cotidiana.
-Quinto y último apartado (vv. 194-207): ejercicio de reflexión o metacognición final; se ve a sí mismo como un ser vivo con ganas de vivir, de experimentar la vida y la realidad, rompiendo las barreras físicas y mentales que hasta ese momento lo han refrenado.
1.4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por doscientos siete versos octosílabos y tetrasílabos agrupados en una sola estrofa. La rima es consonante, variando sin un orden preestablecido. Aparecen pareados, tercetas, redondillas y cuartetas, sin tener en cuenta los versos quebrados. Estamos ante una rima clásica y moderna al mismo tiempo. Crea un efecto musical muy hermoso, de contención y libertad al mismo tiempo, de melodía suave, pero con ciertos asomos de ruptura.
1.5. Comentario estilístico
Este bellísimo poema es una autobiografía de Machado en sus años de Baeza. Narra su vida diaria desde la ironía, el humor y la sátira de costumbres. Los recursos estilísticos se emplean con mucha gracia, acierto y sutileza. Metáforas, metonimias y efectos de repetición (anáforas, paralelismos, aliteraciones, derivaciones, etc.) se suceden con expresividad y significaciones connotativas interesantes.         
1.6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
1.7. Interpretación y valoración
Este largo poema es una autobiografía informal, humorística y satírica, con un gran fondo de verdad. Machado nos presenta su vida cotidiana en Baeza, un tanto rutinaria y aburrida, pero interesante. Sus clases, sus lecturas, sus meditaciones y sus conversaciones llenan sus días entre la curiosidad y el aburrimiento.
El poema tiene un punto de humor muy logrado. Como si Machado no se tomara en serio a sí mismo; pero esto es más aparente que real, porque cuando recuerda a Leonor, o indaga en su interior, encontramos un fondo de verdad grave y firme. El poema deriva en un “documental”, que diríamos hoy, sobre la vida cotidiana de una persona inquieta, lectora, atenta a su alrededor y con ganas de iniciar un nuevo rumbo en su vida, pues la actual, sin ser un desastre, está dominada por el tedio y cierta superficialidad.
Como expresa el título, “Poema de un día. Meditaciones rurales”, el texto recorre, como en un reportaje, la vida diaria del yo poético, deteniéndose en los asuntos más destacados. El matiz reflexivo del poema es parte sustancial de su sentido; no se trata de una narración superficial o externa de la vida del yo poético, sino de una reflexión sobre el sentido de su vida diaria.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué sentimiento  nuclea el sentido del poema? 
2) ¿Podemos decir que es un poema autobiográfico? ¿Cuál es la profesión del yo poético? 
3) ¿Le gusta la ciudad donde vive? ¿Cómo sabemos la época del año en la que se desarrolla la acción? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la desgracia sentimental del poeta?
6) ¿A qué autor español, miembro de la Generación del 98, se cita? ¿Positiva o negativamente? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la vida cotidiana de alguien, real o ficticio.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Machado.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Machado a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Machado, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de la vida cotidiana de una persona, en un tono amable y simpático. Aplícale un tono humorístico y amable, siguiendo el ejemplo de Antonio Machado.